Las manos también son un instrumento

(Cap. 489)

Sí, me precipité un poco al esperar mucho antes de sumergirnos y escapar, pero realmente me hubiese gustado ver de cerca aquel Yonko.

No obstante, al querer dar la media vuelta, apreció ese tipo. Ese payaso raro me entregó algo muy importante. Que al tenerlo entre mis dedos por unos segundos mi corazón se aceleró, bueno, más de lo que ya se había acelerado por la incertidumbre de saber si saldríamos vivos de esta situación.

Pero más cabía destacar; que mi corazón palpitaba con furor, pues como doctor operaría a Mugiwara-ya. Sus heridas son de lo peor que haya visto; pero seguro, más allá de las heridas físicas, sé que hay otras peores en su corazón.

Como sea, no era tiempo de reflexionar o pensar en lo que el señor Sombrero de Paja sentía, era hora de la cirugía. Operación que haría sin anestesia, resultaba muy excitante el hecho de operar a alguien que estaba devastado tanto por dentro como por fuera.

Tocaría ese desnudo cuerpo elástico, el cual siempre me ha parecido raro pero único en su estilo.

El sujeto apenas respira, y mientras operaba aún nos perseguían. Pero nada puede salir mal cuando escaneo la situación, cuando soy yo el doctor, es seguro que tendré éxito. Y lo tendría porque no hay nadie mejor que yo, porque es de Mugiwara-ya de quien se trataba, por mi futuro plan… Porque esta cirugía cambiaría la nueva era. Su era, mi era, y la de otros.