Chapter 7: Reunión en Dac

Disclaimer: Star Wars pertenece a Disney.


Reparar el hiperimpulsor le tomó todo el día a la joven Rey y estaba segura que si no fuera por la ayuda del droide, le hubiera tomado más tiempo.
Cansada, bajó del Halcón satisfecha por su trabajo y su mirada se dirigió al droide de Poe.
—Buen trabajo, BB-8, ahora si podemos irnos a Dac.

BB-8 soltó varios pitidos que Rey interpretó como de alegría. Sonriendo fue en dirección al castillo de Rik Castinhall.
Rey se detuvo al ver a Sabine Wren entrenando con su hija, los movimientos eran certeros; las dos eran muy ágiles y los movimientos muy rápidos. En algunos momentos, le pareció que algunos movimientos eran muy agresivos.
Para su sorpresa, Sabine Wren activó el sable de luz mientras su hija, Tathana sacaba un bastón de cortosis.
—Ya sabes lo que tienes que hacer.
—Sí, buir'ika—dijo Tathana.

Sabine blandió el sable a la izquierda de Tathana y ella lo bloqueó, empezó a dar patadas y su hija esquivaba con cierta dificultad, Sabine giró el sable y fue directo hacia sus piernas pero fue bloqueada y empujó al suelo a su madre.
No perdió tiempo, se puso de pie rápidamente y las armas chocaron frontalmente.

Rey estaba muy interesada en aprender ese estilo de lucha pero estaba preguntándose si ella no arriesgaba la vida de su hija usando un sable de luz.
Las dos se detuvieron y observaron a Rey.
—Hola, soy Tathana—saludó la joven mandaloriana extendiéndole la mano.
—Rey—dijo mientras la estrechaba—¿No es peligroso entrenar con un sable de luz?
Tathana sonrió bajo el casco.
—He entrenado usando bastones de cortosis. Una vez pasada esa prueba sencilla, la que sigue es la complicada.
—Esta armadura está hecha de beskar o hierro mandaloriano—dijo Sabine Wren—Es resistente contra los sables de luz.
—Interesante—exclamó Rey, realmente estaba interesada en aprender el estilo de lucha de ellas dos, era un estilo que nunca había visto. La desventaja era que usaba mucha agresividad, algo en contra de la doctrina Jedi que le enseñó su padre.
—¿Terminaste de reparar tu nave?—preguntó Sabine.
—Sí, buscaré a mis amigos para irnos.

Sabine extendió una mano para la sorpresa de Rey.
—Siento los malos modos de la primera vez que nos vimos. Buena suerte.
—No pasa nada—dijo Rey devolviéndole el gesto y Tathana también le extendió la mano.
—Un gusto conocerte, Rey. Espero que esto no sea la última vez que nos veamos.
—Digo lo mismo. Un gusto conocerte, Tathana—dijo Rey.
La joven Jedi ingresó al castillo mientras las dos mandalorianas reanudaban con su entrenamiento. Llegó al salón donde observó a mucha gente reunida, supo que era la hora del almuerzo.
—¡Rey! Aquí.
La joven Jedi dirigió su vista donde vio a Finn saludándola, ella se acercó dónde estaban sentados sus amigos y abrió los ojos al ver los manjares que degustaban ellos.
—¿Hambre?—preguntó Poe dando llevándose un trozo de nerf a la boca.
—Nunca he probado algo así, está demasiado bueno—exclamó Finn dando sorbo a su bebida—Y esto está aún mejor.

Rey se sentó, nunca había visto tanta comida, cremas, salsas, carnes asadas y bebidas e incluso podía ver tortas con glaseados verdes. Y cerró la boca al darse cuenta que la tenía abierta.
—Sírvete—dijo Poe—Rik Castinhall nos ha invitado.
Rey sonriendo con los labios, empezó a servirse en grandes porciones.
La joven Jedi nunca se había sentido tan satisfecha, por primera vez en su vida se sentía así.
—¿Han disfrutado del almuerzo?—preguntó Rik al acercarse al trío de amigos.
—Sí, gracias por esto—exclamó Rey, muy sonriente.
—¿Y cómo quedo el hiperimpulsor?
—Está arreglado, en cualquier momento nos iremos.
—Entonces buena suerte, Rey—dijo Rik con una sonrisa.

Rik observó por última vez a la joven e hizo un asentimiento y se fue a sentarse en su lugar, donde la zeltron volvió a abrazarlo y darle mimos.
—¿Nos vamos ahora?—preguntó Poe.
—Ya no tenemos nada que hacer aquí—dijo Rey— Debemos regresar.
Los tres se pusieron de pie y seguidos por BB-8 salieron del salón; rumbo a la salida del castillo.
Sabine Wren con su hija, se cruzó en el camino de los tres amigos, ella no dijo nada, simplemente un movimiento de su cabeza fue el modo de despedirse.

Rey se sentó en el asiento del piloto mientras Poe iba a ser su copiloto, Finn escogió el asiento a la espalda del aprendiz Jedi.
BB-8 pitó y giró su cabeza, el Halcón Milenario se alzó por los aires nuevamente, las copas de los árboles se agitaron y el carguero corelliano dio un rápido giro, Rey movió el timón hacia adelante mientras la nave se alejaba de la tierra firme, podían ver las formaciones rocosas y el castillo de Rik Castinhall.
—Él tiene naves con artillería—exclamó Rey—Le pregunté si podía ayudarnos.
—¿Qué dijo?
—No aceptó.
—Los contrabandistas velan por sus propios intereses—dijo Poe.
—Han Solo fue contrabandista—dijo Rey mirando a Poe.
—Habrá excepciones—dijo Poe—No me malinterpretes, Han Solo fue amigo de mi padre…en realidad, él y Leia fueron amigos de mis padres.

Rey se entristeció al recordar a Han Solo, Finn le tocó el hombro como una manera de reconfortarla, pero luego recordó las palabras de su padre: "Seres luminosos somos"
—¿Tienes las coordenadas?—preguntó Poe sacando de sus pensamientos a la chica.
—Déjame buscarla.

Ya estaban en el espacio, el gran vacío negro se extendía ante ellos, la esfera celeste poco a poco quedaba atrás.
—Bien, preparados para saltar a la velocidad luz—exclamó Rey mientras Finn se abrochaba.
—Será un viaje largo pero llegaremos—acotó Poe y se encontró con la mirada de la chica, guiñándole un ojo.
Y el Halcón Milenario salió disparado, rumbo a Dac.

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Naves de aspecto orgánico se acercaban de manera inexorable a un planeta mientras aparecían otras naves pero su aspecto era metálico y entre ellas, una más grande. Por su aspecto, parecía una estación de batalla y no un destructor estelar, disparó y destruyó por la mitad a una nave orgánica.
Kylo Ren despertó con brusquedad al tener otra visión, se sacó el casco y se secó el sudor con el dorso de la mano, su rostro, con grandes ojeras y palidez miraba el piso, atemorizado.

El temor no era las naves orgánicas, sino la estación de batalla; era más grande que el destructor estelar donde estaba; era muy poderosa, de un rayo destruyó dos naves de esas orgánicas.
Estaba empecinado en acabar con la Resistencia, no podía doblegarse y ahora se preguntaba dónde estaba aquella estación. Con solo verla, eso solo hizo confirmar sus suposiciones: la Resistencia era el mal que buscaba acabar con la galaxia.

Cerró los ojos y nuevamente se sumergió en la Fuerza, pensó en Darth Vader y el camino de la redención que tomó.
Veía las nieblas alrededor suyo, vio a Vader y a su tío Luke en una pasarela de un bosque. Estaba en Endor, no se equivocaba; él ya estuvo ahí buscando el casco de su abuelo.
—Ven conmigo—dijo Luke.
Kylo Ren esbozó una sonrisa burlona, su tío estaba bastante joven; se preguntó si era poderoso en ese entonces y deseó enfrentarse a él.
—Ya es muy tarde para mí, hijo mío—dijo Darth Vader—Yo debo obedecer a mi maestro. Ahora él es tu maestro ahora.
—Entonces, mi padre en verdad está muerto—dijo Luke y fue llevado al turboelevador, escoltado por los soldados de asalto.

Kylo Ren decidió adelantarse más, la densa neblina lo rodeó y se encontró en la Estrella de la Muerte, Luke estaba en el suelo, herido y casi sin fuerzas, el Emperador estaba casi cerca de él y se le veía victorioso, Darth Vader estaba a su costado.
Kylo Ren analizó la escena: su abuelo no tenía mano, su tío estaba a punto de ser asesinado; esta debía ser la escena de la redención de su abuelo, tal como lo contó su tío.
—Ahora, joven Skywalker…morirás—dijo el Emperador y rayos de la Fuerza salieron despedidas de sus manos, Luke se retorcía en el suelo en medio de gritos de dolor.
—¡Ayúdame…padre!

El Emperador Palpatine no tenia piedad, no se detuvo en su ataque hacia el caballero Jedi, Kylo Ren observó como Darth Vader alzaba a Palpatine y lo lanzaba hacia la turbina de ventilación.
Y se regresó al lugar donde estaba originalmente, en su oficina privada del Han Solo; observó la debilidad de su abuelo. La única forma de evitar esa debilidad es cortar los lazos que aún lo atan en la luz.

Mató a su padre, era lo peor que tuvo que hacer; recordó que ese momento nubló sus sentidos pero era necesario; era el sacrificio que tenía que hacer. Sacrificar a un ser amado para abrazar al Lado Oscuro, tal como le hablo el Supremo Líder y Shant Ren.
Solamente quedaba su madre y su tío. Ellos iban a ser los responsables del fin de la galaxia, Kylo Ren se sentó para reflexionar, tuvo que admitir de mala gana que aún tenía un poco de cariño hacia su madre y decido darle una oportunidad; si no estaba con él, si no se unía a él entonces sería su enemiga y le daría muerte.

Ahora entraba en la ecuación, su tío, su antiguo maestro. Cerrado de mente y con ideas anticuadas sobre la Fuerza, solo al final de sus días como Jedi, empezó a detestarlo.
Él tendría el honor de tener un enfrentamiento con el maestro de los Ren, Kylo sonrió de tan solo pensarlo. Enfrentar a su tío y matarlo iba a ser un placer pero luego su mente se cruzó la imagen de Rey.
—Primita…más te vale estar lista—pensó Kylo sonriendo bajo su máscara—Te metiste con el tipo equivocado, chatarrera. Si no te unes al Lado Oscuro, morirás.

Si fallaba en someterla al Lado Oscuro, la mataría…delante de su padre.
Eso era un buen plan, pensó Kylo Ren; si ambos coincidían, dejaría herido sin posibilidades de moverse al maestro Jedi y asesinaría a su hija delante de sus ojos.

Su tío perdió a su esposa y luego perdería a su hija, ellas muertas bajo su espada sería lo más placentero que tendría su vida. Si esa acción no lo lleva a la locura o a la oscuridad, entonces tendría piedad y terminaría con su patética vida.
Su intercomunicador sonó y Kylo Ren lo activó.
—¿Qué desea?
—Señor, tenemos a Kashyyyk en el radar.
—Bien. Ahora esta es la parte más difícil, alférez. Tienes que filtrar la información que arribamos a Kashyyyk a la Resistencia, a su sistema de inteligencia, recuerda que tiene que parecer un acto de espionaje.
—Sí, señor—dijo el alférez.
Y la comunicación se cortó, Kylo Ren decidió sumergirse en una meditación de la Fuerza.

Poe y Finn se hallaban sentados, jugando al dejarik del Halcón, ambos se veían concentrados; Poe se masajeó el mentón e hizo un movimiento, la criatura holográfica en un arranque de furia, tumbó a su rival; el piloto sonrió.
—¡Hey!—exclamó Finn—¿Ese movimiento es legal?
—Es legal—dijo Poe con una sonrisa—Has descuidado tu defensa, ahora es tu turno.

Finn nunca había jugado dejarik en su vida y Poe le había explicado las reglas y jugadas en lo que iba el viaje hacia Dac.
El viaje parecía tranquilo y era una buena idea distraerse jugado una partida con el dejarik.
En su turno, la figura holográfica saltó dos pasos, el trancos kintano de Poe avanzó a la izquierda, movimiento en la que aprovechó Finn para usar su molator para tumbar al trancos kintano.

Poe no pareció molestarle la pérdida de su trancos, sonrió e hizo mover a su ng'ok para ganarle la partida a su amigo.
—Se terminó—dijo Poe.
—¿Cómo fue eso?—Pensé que con la pérdida de tu trancos kintano…
—Ese movimiento se llama "gambito de la muerte del trancos kintano". Sacrificas a tu pieza más importante para ganar la partida.
—Buen truco—dijo Finn con una sonrisa—¿Dónde aprendiste a jugar tan bien?
—Mi padre me enseñó—dijo Poe.
—¡Chicos, vengan!—llamó Rey y ambos se pusieron de pie, por el tono de voz sabían que no era nada preocupante pero igualmente los dos amigos fueron a la cabina del piloto.

Se detuvieron, los tres observaban una esfera de color celeste, rodeada de astilleros y flotas de cruceros calamaris.
—Dac—dijo Rey, visiblemente cansada.
—Por fin llegamos—dijo Finn con una sonrisa de oreja a oreja.

El viejo carguero corelliano no tuvo problemas al ingresar al planeta, tras haberse identificado previamente con el crucero calamari que les cortaba el camino. La mítica nave aterrizó en el hangar de unas de las plataformas acuáticas del planeta.

Rey, Finn, Poe y BB-8 descendieron por la rampa, toda la flota de la Resistencia estaban en el hangar de la plataforma, por las enormes ventanales podían ver las floras marinas, prácticamente estaban dentro del océano del planeta.
—¡Comandante Dameron!

Poe se acercó a zancadas hacia su superior, el coronel Tycho Celchu, un hombre canoso y porte militar.
—Coronel Celchu—saludó con paso militar, Poe; sus amigos lo flanquearon.
—¿Mellis y Duks?
—No lo lograron—contó con pesar, Poe.
—¿Ustedes están bien?
—Estamos mejor—afirmó Poe, el dolor en su pierna ya habia desaparecido y Celchu apoyó su brazo en el hombro de Poe—Vayan a descansar.

Los cuatro, seguidos por el droide BB-8, anduvieron por la pista del hangar, el piloto contaba todos los acontecimientos acaecidos en los últimos días, cuando se cruzaron con el escuadrón Negro.
—¡Finn!

Syal Antilles avanzó rápidamente hacia el moreno, Finn sonrió de oreja a oreja y abrazó a la piloto de cabellos rubios.
—Syal ¿todo bien?
—Sí. Pensé que te había perdido.
—Estoy bien—dijo Finn dándose cuenta que la había extrañado bastante.
—Los alcanzaré después—dijo Finn a Poe y Rey, ambos siguieron con su camino; Rey le dirigió una sonrisa a su amigo.

Entraron a la sala de control donde estaba la general Leia Organa, el teniente Wes Janson, el almirante Ackbar y el maestro Luke Skywalker así como también el leal wookie Chewbacca, el droide astromecanico R2-D2 y varios controladores de sistemas.
—¡Padre!—avanzó Rey abrazando a Luke.
—Me alegra verte Rey—exclamó Luke y Chewie emitió un leve alarido de alegría, Rey lo abrazó.
—Hola, Rey—dijo Leia con una sonrisa.
—Tía Leia—exclamó la joven Jedi saludando a su pariente—¿Lograron captar el apoyo de la Alianza de Sistemas Libres?
—Así es—exclamó Leia— Hemos llegado hace dos días estándar y estamos hablando de eso.

Rey vio una figura holográfica de una nave que se proyectaba en el generador de holos.
—Ese que ves ahí es la estación Centralia—contó Luke.
—Una estación de batalla—explicó el almirante Ackbar—Un arma muy eficaz según los corellianos. No la hemos visto en acción.
—¿Qué tan grande es?—preguntó Poe.
—Mira esto—dijo Leia y activó una holoimagen de la Estrella de la Muerte. Centralia le doblaba el tamaño, Poe abrió los ojos de la sorpresa.
—Si la Estrella de la Muerte podía destruir un planeta, no me puedo imaginar lo que es capaz Centralia.
—Aunque no lo crea, comandante Dameron; Centralia no puede destruir un planeta—dijo el almirante Ackbar, sus bulbosos ojos se enfocaron en la holoimagen—Puede arrasar una ciudad entera.

Rey frunció el ceño.
—Si esa estación cae a manos de la Primera Orden…
—Esperemos que los corellianos la sepan defender—exclamó Leia—Me han dicho que tienen un mecanismo de autodestrucción.
—Aún así, no me gusta Centralia—opinó Rey—Nunca he conocido la Estrella de la Muerte pero que una estación de batalla tenga el poder de dejar en cenizas una ciudad entera, no me inspira confianza.
—A esto es lo que hemos llegado—dijo Luke—A mí tampoco me gusta pero tenemos el apoyo de Corellia.
—¿Cuándo es el siguiente paso?—preguntó Poe y Leia observó a su experimentado piloto.
—Estamos planeando tomar Kuat y Carida.
—¿Los astilleros Kuat?—preguntó Rey. Ella sabía que Kuat estaban los más grandes astilleros de la Primera Orden.
—Sí—dijo el teniente Janson, un hombre de cabello gris y ojos pequeños—Carida está la academia militar de la Primera Orden, bien defendida. La Alianza nos ayudará con esto.
—Centralia nos ayudará en Kuat.

Y Rey recordó algo.
—En el asalto a Rishi, vi que la Primera Orden tiene una nueva nave, un destructor estelar negro, más grande que el resto de los destructores estelares.
—Sí—dijo Leia y frunció los labios—Kylo Ren lo ha bautizado como Han Solo.

Rey abrió los ojos de la sorpresa y se indignó. Como se atrevía a mancillar el buen nombre de aquel hombre con una nave imperial, realmente ese hombre estaba podrido en el alma.
—Cálmate—susurró Luke al sentir el vendaval de la Fuerza en su hija.
—No puede ser.
—¿Cómo se atrevió?—dijo indignado Poe—Él fue un héroe de la rebelión, mi padre lo conoció y me habló bien de él. Esto es indignante.
—Lo sabemos, comandante Dameron—dijo el almirante Ackbar.
—Comparto tu sentimiento, Poe—exclamó Leia.
—Los corellianos lo quieren tomar—afirmó Janson— Si esa nave aparece en Kuat, entonces estarán de suerte..
—Almirante Ackbar, estoy captando algo—dijo Kaydel Ko Connix, una controlador de cabellos rubios con un peinado de dos bollos en ambos lados de la cabeza.
—¿Qué es lo que capta, señorita Connix?
—Nuestros espías han logrado desencriptar una información vital de la Primera Orden—contó Connix—Van a Kashyyyk.
—Kashyyyk es uno de los miembros más importantes de la Alianza—dijo Janson.
—Y también ha mostrado su apoyo a la Resistencia—dijo el almirante Ackbar—Debemos ayudarles.

Chewie emitió un alarido de furia y mostró mediante sus gruñidos que estaba deseoso de ayudar a sus compatriotas, Rey asintió.
—Estaré ayudándote, amigo.
—Debemos movernos—dijo Leia— Avisaré a la Alianza que hay cambio de planes.

...
Dos destructores estelares, el Finalizer y el Han Solo han llegado a Kashyyyk, el planeta natal de los wookies.

Detrás de ambos destructores, aparecieron dos destructores estelares más, los dos se quedaron atrás mientras el Finalizer y el Han Solo se colocaban por encima del planeta.
Kylo Ren veía el planeta en el puente mando, sonreía bajo su casco, todo iba según lo planeado, la información ya había sido filtrada horas atrás.
Ahora con Kashyyyk bloqueada, era el momento de esperar a la Resistencia y a Rey.

Había llegado el momento de su venganza contra la joven aprendiz.