La historia original pertenece a Princess Kitty1
Al final del amor
El ambiente de Las Noches estaba cargado. La alegría se había apoderado de sus residentes, porque esa noche reaparecería en escena su famoso particular. Sí, había llegado el momento de que Ulquiorra diera un concierto, después de casi siete años…
… y, si sus amigos no le conocieran bien, habrían jurado que, a juzgar por cómo se comportaba, había estado bebiendo. En un momento estaba reorganizando los muebles, molestando a todo el mundo y, al siguiente, estaba tirado en algún sitio, deseando no haber nacido y maldiciendo a todos, desde el Presidente hasta Buda, por su miseria.
A Orihime le divertían enormemente esos cambios de humor, sobre todo cuando Grimmjow casi se tropezó con Ulquiorra, que estaba tirado en el suelo, tratando de calmar su dolor de tripa. Pero no pudo culparle por estar nervioso; la familia Ingram iba a llegar desde Washington para ver su actuación, así como las discográficas y los habitantes de Las Noches. Hasta Chizuru y su novia irían a verlo, pues la primera quería comprobar que Ulquiorra fuese lo suficientemente bueno para su "preciada Orihime".
Sería genial ver a todo el mundo y, sinceramente, Orihime necesitaba distraerse. No estaba segura de si tenía algo que ver con lo nervioso que estaba, pero últimamente Ulquiorra había estado muy…
- Señorita Inoue.
Ella lo miró por encima del hombro y le vio sentado ante el piano, mirando las teclas.
- Pensé que habíamos dicho que me llamarías por mi nombre de pila.
- Señorita Inoue es tu nombre de pila. Ven aquí.
Ella apartó la vista, deseando quedarse donde estaba sólo para molestarle. Sin embargo, teniendo en cuenta su frágil estado mental, temió que aquello le hiciese estar mucho peor… o incluso que intentase suicidarse. Así que se levantó y se acercó al piano, donde observó una partitura que había delante de él.
- ¿Qué pasa?
- Sé que en la hoja pone pianissimo y normalmente no pido segundas opiniones en estas cosas, pero he estado preguntándome si no sonaría mejor sólo como piano.
- No creo que el público se dé cuenta de la diferencia.
Ulquiorra la miró.
- Ten presente, señorita Inoue, que hay mucha gente en este mundo que tiene más cultura musical que tú y seguro que notan la diferencia.
Orihime le devolvió la mirada.
- Ten presente, señor Schiffer, que el hecho de que estemos saliendo no va a impedirme romperte la nariz si me hablas así.
Ése fue el comienzo del duelo de miradas. Orihime estaba a punto de resolparle en la cara cuando su teléfono móvil sonó y la música clásica que salió de él indicó que se trataba de su hermano, Matthew Ingram. Ulquiorra lo contestó mientras Orihime se dirigía a la cocina, tratando de ignorar la ligera tristeza que invadió su corazón. Aquélla había sido la enésima discusión- por pequeña que fuera- que habían tenido en las últimas dos semanas.
Empezaron sutilmente, con Ulquiorra haciendo comentarios aquí y allá y Orihime preguntándose porqué aún no le había puesto polvos picapica en los calzoncillos. Su humor fue empeorando poco a poco, hasta pasar cada vez más tiempo fuera del apartamento. Cuando estaba allí o la evitaba o discutía con ella, pero nada en comparación con las discusiones divertidas que siempre habían tenido. Ella le gritaba, por supuesto y él acababa disculpándose.
- No es culpa tuya- le decía, mejorando por unos instantes, hasta que recuperaba su actitud insufrible.
Fuera lo que fuese, Orihime deseó que, cuando el concierto terminase, también lo hiciese su humor. Estaba a apenas dos discusiones más de coger una de las sillas del comedor y tirársela a la cara.
Ulquiorra llegó a la cocina, habiendo terminado ya su conversación telefónica.
- Voy a ir a recogerlos al hotel- le dijo, mientras ella se llenaba un vaso de agua- y desde allí iremos directamente al auditorio. Tú irás con Grimmjow y Nel, ¿verdad?
- Sí- contestó ella, sin mirarlo. Él contestó asintiendo, pero ausente.
- Perfecto- hubo un silencio embarazoso, únicamente roto por los hielos del frigorífico- Orihime- dijo él, atrayendo su atención por haber usado su nombre de pila- Esta noche… después del concierto, me refiero… tenemos que hablar.
…
- ¿Que dijo qué?- gritaron Nel, Rangiku y Szayel, con la misma expresión de sorpresa.
Orihime se sentó en el sofá del apartamento de Szayel, en el octavo piso de Las Noches, mientras cogía al menos seis pañuelos de papel de la caja que el médico le había ofrecido. Se sentía humillada. Después de que Ulquiorra se hubiese marchado a por su familia, apenas se había dado una ducha cuando la joven se puso un albornoz y salió disparada del apartamento. Había pensado en ir a casa de Nel, pero Szayel estaba en el ascensor, así que había sido él el testigo de su derrumbamiento.
En cuestión de minutos, Orihime se puso tan histérica que, a su lado, una Nel con el corazón partido habría parecido hasta cuerda. En ese momento, todos los que estaban allí observaban cómo sacaba lo que llevaba dentro, de manera tan vergonzosa que su antiguo yo la hubiese golpeado en la cara, de haberla visto así. Pero, para eso estaban los amigos, ¿no? Para contar con ellos cuando uno se sentía especialmente mal.
- ¡No lo entiendo!- se sonó los mocos, haciendo mucho ruido y mirando a los demás, con aspecto deplorable- ¡To-Todo iba bien! Y, entonces… fue él quien… y seguimos discutiendo por estupideces y-y-y ahora…
- Pensaba que pelearos era algo normal entre vosotros, un signo de que las cosas iban bien… aunque fuese raro- murmuró Szayel.
Orihime se echó a llorar y arrojó sobre el pecho de Rangiku, aunque apenas lo cubrió, pues había crecido mucho más en los últimos meses. Nel le dio unas palmaditas en el hombro, tratando de animarla.
- Vamos, Hime. No sabemos si de verdad va a romper contigo.
La pelirroja lloró más fuerte y Rangiku la abrazó con fuerza.
- Creo que no deberíamos pronunciar esa palabra, por ahora.
- Cariño, tienes que calmarte- intervino Szayel- Si sigues así, tendrás los ojos muy rojos cuando tengas que ver a su familia. Y confía en mí; no va a quedarte bien. ¡Y suelta a Rangiku! Vas a asustar al bebé.
Orihime le obedeció, a regañadientes, mientras se llevaba otro pañuelo a los ojos.
- N-No puedo creer… que haya dicho eso. ¿Es que no veis la tele? ¡"Tenemos que hablar" equivale a una sentencia de muerte en las relaciones!
- ¡Tal vez sólo vaya a quejarse de que la factura de la luz ha sido muy elevada!- exclamó Nel, esperanzada.
- Sí, seguro que es eso, teniendo en cuenta el poco dinero que tiene- ironizó Orihime, dejándose caer en el sofá- ¿Qué voy a hacer ahora?- si de verdad iba a dejarla, sería imposible que siguiese viviendo en su casa. Tendría que encontrar un nuevo lugar para vivir y se preguntó cuánto costaría el apartamento de Rangiku. Además, si trataba de mudarse con el corazón roto, probablemente tuviera muchísimos dolores de cabeza.
Los otros tres se miraron entre sí y Rangiku se cruzó de brazos.
- Vas a subir a tu casa, lavarte la cara, vestirte e ir al concierto.
- No quiero- resopló Orihime, pareciendo más patética aún- No me necesita ahí…
- ¡Orihime! ¡Claro que te necesita! Nel tiene razón, ¿sabes? No sabemos si de verdad quiere terminar contigo. Tal vez sólo quiera disculparse, por haberse comportado como un imbécil durante las últimas dos semanas. Además, a parte de las peleas, nada más ha cambiado, ¿no?
El labio inferior de Orihime tembló.
- ¡Lleva cinco días durmiendo en el sofá!- gritó, echándose a llorar de nuevo.
Rangiku y Nel palidecieron. Sin embargo, Szayel estaba bastante cabreado.
- ¡Bueno, entonces es culpa suya!- gritó, quitándole a Orihime las manos de la cara- ¡Cálmate, Orihime! Ya sabes que ese tío no está bien de la cabeza, así que el problema no eres tú, ¿vale? Eres guapa, eres… más fuerte que él… y no te da miedo darle una buena bofetada a cualquiera que se la merezca y él se la merecerá, si es tan estúpido como para dejarte- empezó a limpiarle las lágrimas de sus mejillas, con los pulgares- Que te dejen no te hace más fea, idiota ni hace que dejes de ser tan increíble como ya eres. Y, si tengo que hacerme bisexual y salir contigo para demostrártelo, créeme que lo haré.
Orihime cogió otro pañuelo y se sonó los mocos.
- Gracias, Szayel…- susurró, dándole un fuerte abrazo- Y a vosotras también. Iré… Iré al concierto, pase lo que pase después…
- Siempre podrás hablar con nosotras- la animó Nel, apretándole la mano.
Orihime le sonrió y se incorporó, temblando ligeramente. Lo haría, sin duda. Iría a su casa y vestiría de tal manera que Ulquiorra sería incapaz de dejarla o tendría que pegarse un tiro, en caso de tomar esa decisión.
…
Las entradas para el concierto se terminaron hacía semanas, así que Orihime no se sorprendió de ver tanto tráfico a medida que se acercaban al auditorio. Estaba sentada en la cabina del camión de Grimmjow, junto a él y Nel, que había preferido sentarse en medio, para evitar que su marido se quejara demasiado.
- ¿Por qué cojones tenemos la plaza de aparcamiento más lejana, cuando nuestros asientos están en primera fila? ¡Vamos a tener que andar demasiado! ¿Y por qué coño tenemos que andar? ¡Somos VIPs! ¿No deberíamos tener entradas gratis?
- No es para tanto- le dijo Nel, cariñosamente.
Orihime apartó la mirada. La radio estaba puesta en una cadena de música clásica, que iba a retransmitir el concierto a escala nacional. No podía ni imaginarse lo nervioso que estaría Ulquiorra, sabiendo que la gente de todo el país estaría escuchándolo, esperando escuchar música casi divina, después de tan larga ausencia.
- … primera aparición desde el 2003. H habido muchos rumores acerca de su desaparición, pero ya parece haberlos aclarado en una entrevista que ha dado hace poco, para una revista. Schiffer ha resumido en ella las discusiones que tuvo con su padre adoptivo, Lowell Ingram y que le llevaron a perder la inspiración y a alejarse de su familia. Con respecto a sus años de silencio, ha dicho textualmente que "ha sido como estar bajo arresto domiciliario. No tenía motivos para sentirme miserable, pero aún así, lo estaba. Perder la capacidad de tocar me afectó tan profundamente que empecé a hacer cosas que jamás me imaginé capaz de hacer; mentí, eché a perder mi tiempo, hice daño a gente que se preocupaba por mí…
Orihime suspiró. Bueno, por lo menos ya no tendría que preocuparse por eso.
- ¿Y qué ha dicho de la vuelta de su inspiración?
Nel y Grimmjow también se callaron y escucharon.
- Bueno, para satisfacción de todos nuestros oyentes que aún no han leído el artículo, cito lo que ha dicho: "una noche, de camino a casa, me encontré con algo precioso. Jamás en mi vida había sentido tanta curiosidad por algo. En ese momento, se formó una pregunta en mi mente… una con la que me obsesioné en contestar. Y fue, precisamente, en esa sed de respuestas que volvió mi inspiración. Sentí como si volviera a la vida, como si renaciera después de estar años dormido… y todo gracias a algo insignificante, ignorado por el resto del mundo". No ha dejado nada claro, ¿no?
Orihime pestañeó y sintió que sus lágrimas regresaban. Les había hablado de la noche en la que se la había encontrado tirada en el callejón, aunque había mentenido su identidad en secreto.
- Idiota…- murmuró. Grimmjow se movió, nervioso y pitó al coche que tenían delante, sin saber qué más hacer.
Por fin, después de veinte minutos más moviéndose a paso de caracol, llegaron al auditorio. Orihime y Nel esperaron en la entrada mientras Grimmjow buscaba sitio para aparcar y, casi al momento, se encontraron con la familia Ingram. Tampoco fue demasiado difícil encontrarlos; los periodistas estaban encima de ellos, bombardeando a la señora Ingram a preguntas, que parecía bastante tranquila, a pesar de toda aquella atención indeseada. No tenía ni una sola cana, aunque había ganado algunas arrugas más en el último año, desde la muerte de su marido. A su lado, los hermanos adoptivos de Ulquiorra, Matthew y Sarah, estaban bastante enfadados.
- Sí, estamos muy contentos de volverlo a ver en un escenario. Hemos tenido tiempo para hablar y les puedo asegurar que está muy… emocionado esta noche- Orihime advirtió que el rostro de la señora Ingram se tensó un poco, al decir eso último. Si Ulquiorra se "emocionaba" un poco más, acabaría muerto de un infarto antes de subir al escenario.
Sarah divisió a Orihime y le sonrió, saludándola con la mano. Ya hablarían más tarde. Si quería evitar a los periodistas y sus incómodas preguntas, tendría que entrar antes de que cualquiera la reconociera como "la ayuda" del funeral.
El auditorio era grande e impresionante, con muchas estatuas y cuadros repartidos por todo el hall. Después de enseñarle las entradas a un acomodador, les condujeron hacia los asientos delanteros y Orihime no pudo evitar sentirse avergonzada al saber que gente mucho más rica de lo que ella sería jamás, la vería pasar por delante del telón de terciopelo, que llevaba a la zona reservada.
Las tres sillas que había a su lado estaban vacías; ¿acaso Ulquiorra habría decidido sentarla al lado de su familia? ¿Por qué habría hecho algo así, si pensaba romper con ella esa misma noche? Trató de olvidarse del nudo que se había formado en su garganta y miró a su alrededor, para distraerse. El escenario era tan brillante que incluso ella estaba empezando a sentirse ansiosa. ¿Cómo iba a soportar Ulquiorra estar en el centro de todos los focos, cuando prefería ser invisible? A Orihime no le sorprendió que estuviera, en aquel momento, con la cabeza inclinada sobre un cubo, tratando de vomitar.
De pronto, Grimmjow apareció y se sentó al lado de Nel, pareciendo bastante maleducado.
- ¿Soy el único que se siente fuera de lugar aquí?
- Ya sabíamos que era famoso- le recordó Nel- así que debiste de habértelo imaginado.
- Ya, como si me hubiera imaginado a Batman capaz de tocar el piano delante de una panda de yuppies y viejos con pasta. Estás hablando de un tío que casi ni se acuerda de lavarse las orejas.
- Ya le he quitado esa costumbre- dijo Orihime, recordando cuando le atacó las orejas con un bastoncillo. Sus traidores ojos se humedecieron de nuevo.
Pero no hubo tiempo para lágrimas. Enseguida se unieron a ellos los Ingram y los demás invitados: Gin y la torpe Rangiku, Starrk y Harribel con Lilynette entre ellos, Yammy (que apenas cabía en su silla), Nnoitra y Szayel, Toshiro y Momo, Luppi y Kira, Chizuru y su novia y hasta Urahara (a quien había invitado por su regalo de Acción de Gracias). A casi todos ellos les sorprendió que la familia de Ulquiorra fuera tan normal, teniendo en cuenta sus excentricidades.
- Es cosa de músicos- les dijo Starrk y Lilynette asintió de todo corazón.
Conforme se acercaba la hora de que el concierto empezase, la multitud hablaba cada vez más alto. Orihime se acomodó en su asiento, asegurándose de que su vestido estaba bien colocado, de que no estaba despeinada y de que sus pendientes no estaban enredados con algo. Hasta comprobó su reflejo en el espejo que llevaba en el bolso, pero, nada más meterlo de nuevo, soltó un pequeño grito al comprobar que Ulquiorra estaba ya en escena, vestido con el esmoquin que había visto en su armario.
Oh, el pobre estaba tan pálido que podrían haberlo confundido con un cadáver. Pero aquello no era nuevo; los días en los que ella había llegado antes de trabajar, había aprovechado para ver los vídeos de sus antiguos conciertos y siempre tenía el mismo aspecto: como si estuviera a punto de morir. Pero, a pesar de todo su miedo, su voz nunca había temblado, así que ella se preguntó si aquella noche ocurriría lo mismo.
La pálida cara de Ulquiorra mostraba una expresión perdida.
- Me dijeron que esta noche tendría que hablar- le dijo al micrófono- pero sólo para que vierais que puedo seguir haciéndolo- el público rió y él cogió más color- Gracias a todos por haber venido esta noche. Esperaba no hacer el ridículo, aunque creo que no lo conseguiré. Perdonadme por eso. Todo lo que voy a tocar para vosotros lo he compuesto en los últimos meses- pestañeó- eso es todo.
Orihime escuchó a Grimmjow riéndose, seguido de un "ay" cuando Nel le golpeó en las costillas.
Cuando Ulquiorra se giró hacia el piano, vio a Orihime y el corazón de la joven se detuvo. Él apartó la vista casi al instante.
Se preguntó qué estaba haciendo ahí. Formaba parte de aquello, la habían tratado como a alguien importante, pero él iba a… No tenía que estar ahí. Ya había escuchado las canciones que iba a tocar aquella noche y más de una vez. ¿Qué sentido tenía que viera cómo subía a la cima de la música clásica, cuando iba a apartarse de su lado?
El auditorio se silenció cuando él se sentó y tomó su tradicional bocanada de aire, con las manos sobre las teclas. Cuando empezó a tocar, Orihime trató con todas sus fuerzas de no mirar a nadie más. Aquella fue la primera canción que compuso, antes de que estuvieran juntos; en otras palabras, aquéllos eran sus sentimientos por ella, en forma de música…
Se preguntó qué estarían pensando los demás, porque lo único que ella podía ver eran esos primeros días viviendo con él, tratando de adivinar qué clase de persona había detrás de aquella fachada de educación que no dejaba de desaparecer, sin advertencias, sólo para reaparecer de nuevo. Y, a pesar de haber escuchado ya aquellas composiciones, Orihime sintió que la música la arrastraba de nuevo. La llevó de vuelta a aquellos días en los que había estado husmeando, tratando de adivinar por qué había dejado de tocar el piano. De vuelta a la tormenta de Washington que les habían envuelto, bajo la que le había contado su pasado mientras él la abrazaba y se negaba a dejarla ir…
¿Se habría enamorado de él en aquel entonces, sin haberse dado cuenta?
Y también recordó cómo fueron acercándose cada vez más, cómo la había salvado de Aizen, cómo se había molestado tanto por darle un Acción de Gracias especial, cómo le había roto el corazón al contarle la verdad que escondía la vez que se conocieron…
De pronto, al música se detuvo.
Orihime abrió los ojos. Ése no era el final de la pieza. Sintió la tensión en el aire y escuchó al público empezar a susurrar.
- ¿Qué está haciendo?- le preguntó Grimmjow a Nel. Hasta los Ingram parecían sorprendidos. Orihime levantó la vista hacia Ulquiorra…
… y descubrió que estaba mirándola.
Hubo un silencio incómodo, hasta que él le hizo un movimiento con la cabeza, indicándole a ella que subiera al escenario. ¿Se había vuelto loco? Orihime escuchó a la gente preguntándose a quién estaría mirando. ¡No iba a subir ahí de ninguna manera! ¿Qué diría la gente? Podía incluso imaginarse los comentarios de los locutores de la cadena que retransmitía el concierto.
Pero los ojos de Ulquiorra se entrecerraron y apartó las manos del piano. Oh, ¿de verdad iba a ser tan infantil y terco delante de un público? Puso sentir que Nel y Sarah la miraban y estaba segura de que el resto de sus amigos y vecinos también estaban haciéndolo. Joder.
Sin más opción y deseando evitar cualquier revuelta de los asistentes, se levantó de su asiento, muy despacio y se acercó al escenario. Estaba a muy poca distancia de él y, a medida que se iba acercando, pudo observar cómo Ulquiorra indicaba al público que se mantuviera tranquilo. El murmullo aumentó. Ella apenas podía ver a la gente, por la cantidad de focos que había.
Ulquiorra se llevó las manos a los bolsillos. Ella se detuvo delante de él.
- ¿Qué?- le susurró.
- Siento muchísimo esto, señorita Inoue, pero no puedo esperar más. Tenemos que hablar ahora mismo.
La sangre que se había acumulado en sus mejillas le bajó inmediatamente.
- ¿E-Eh?
- Lo siento mucho, muchísimo. Si te sirve de consuelo, yo me siento mucho más avergonzado que tú. Es que… llevo pensando en esto durante semanas y está afectando a mi manera de tocar. No sé cómo he dejado que llegue hasta este punto y tenía la intención de hacerlo antes, pero hemos tenido tantas discusiones que…
- Para aclararme, ¿de qué estamos hablando, exactamente?
Ulquiorra pestañeó.
- De nuestra relación.
- Oh… Vale- Orihime sintió que su corazón se aceleraba- ¿Y qué pasa con ella?
- Ya no me hace feliz.
- … Sabía que dirías algo así…
- Entonces, ¿estamos en el mismo punto?
- No, Ulquiorra, no estamos en el mismo punto- escupió Orihime, sabiendo que, sintiéndose tan avergonzada como estaba, no tenía nada más que perder- ¿Cómo puedes hacerme esto, delante de toda esta gente?
- He dicho que lo siento…
- ¿Y crees que eso va a mejorar las cosas?- trató de evitar que su voz se alzara- O sea… ¡Joder! ¡Pensaba que las cosas estaban yendo bien!
- Estaban yendo bien…
- ¿Cómo puedes estar haciendo esto, cuando yo creía que todo iba bien según estaba?
Ulquiorra abrió los ojos.
- ¿En serio…?
- Sí- gruñó ella, llevándose las manos a las mejillas, para evitar que las lágrimas se deslizaran por ellas. Joder, su maquillaje iba a estropearse…
Ulquiorra bajó la cabeza.
- Oh- suspiró- Bueno, eso pone las cosas peor.
- ¿Eso crees?- resopló ella, cruzándose de brazos- Dios, Paco, podías haber escogido otro momento para dejarme.
Entonces, él levantó la cabeza, levantando una ceja.
- Espera, ¿qué?- le cogió de los brazos- ¿Quién ha dicho nada de dejarte?
Orihime pestañeó dos veces y más lágrimas se deslizaron por sus carrillos. Bajó la vista para comprobar que no se hubiera abierto ninguna trampilla, porque de pronto sintió que el suelo se hundía bajo sus pies.
- ¿Qué?
- ¿Por qué coño iba a querer romper contigo?- preguntó Ulquiorra, bastante enfadado.
- Pero, dijiste que teníamos que hablar…
- Lo dije.
- ¡Has dicho que nuestra relación ya no te hace feliz!
- ¡Claro que no!
- ¡Entonces, estás rompiendo conmigo!
- No estás escuchando, Orihime. O tal vez yo no esté siendo claro…- Ulquiorra la soltó y se llevó las manos a los bolsillos- Lo que estoy intentando decir es que no me hace feliz que las cosas no estén avanzando. Las cosas han ido bien, sí, durante estos meses, pero ya estoy satisfecho simplemente con eso. Tal vez me sienta inseguro porque ya ha pasado dos veces, pero… tengo que asegurarme de que no vas a volver a huir de mí- sacó su mano del bolsillo y un pequeño objeto captó toda la atención del escenario…
Orihime se alejó de él, casi ignorando los gritos cada vez más altos de la audiencia, los chillidos de emoción de Nel y Rangiku, la risa histérica de Grimmjow. Enterró su cara en sus manos, dando varios pasos atrás, en la dirección opuesta a Ulquiorra y el anillo.
Le odiaba. Le odiaba con toda su alma. No podía creerse que eso estuviera ocurriendo. ¡Como si ya no estuviera lo suficientemente humillada! Estaba llorando como una idiota, delante de cientos de personas- más, contando los periodistas- tratando de esconderse en un escenario lleno de luz. Echó un vistazo por encima del hombro, pues tal vez estuviera imaginándoselo todo, pero él seguía ahí, con una expresión cada vez más dudosa conforma avanzaba el tiempo, mientras el anillo captaba toda la luz.
- Supongo que eso es un no…- se aventuró Ulquiorra, con precaución.
Orihime negó con la cabeza, corrió hacia él con los brazos abiertos, envolviéndolos en su cuello, llorando con mucha más fuerza y murmurando incoherencias tales que ni siquiera ella pudo comprenderlas. Pero Ulquiorra pilló la idea principal. La apretó con fuerza, acercándola a él suavemente.
- Señorita Inoue… Esto me está dando mucha vergüenza.
- No voy a huir- murmuró, con la respiración entrecortada- Jamás lo haría- la joven consiguió sonreírle, antes de ponerse el anillo en el dedo de la mano, pero entonces empezó a ponerse demasiado histérica y Nel y Tia tuvieron que ayudarla a bajarse del escenario. No podía controlar tantas emociones conflictivas, tantos pensamientos desenfrenados… y, aún así, entre el barullo de los aplausos, Orihime consiguió escuchar a Ulquiorra disculpándose con todo el público.
- Lo siento mucho. Os dije que haría el ridículo.
Continuará
Hola a todos! Bueno, he sido bastante rápida con el cap, no? Así compenso la espera anterior! Si os digo la verdad, me he puesto con el capítulo y no he podido dejar de traducirlo… madre mía, qué enganche, qué emoción! No me esperaba que Ulquiorra fuese a pedirle matrimonio y menos delante de toda esa gente! Pero bueno, sí que es bastante rarito el chico, sí XD. Ahora ya sólo nos queda… que Orihime esté embarazada! Además, no ha dicho Ulquiorra que no se conforma con la relación que tienen? Pues ya está! Ais, qué pena que sólo queden tres capítulos para terminar la historia… Qué pena me va a dar terminarla! Pero bueno, seguro que queda lo mejor, Un beso!
Any Kisuky: hola! Me alegro de que te haya gustado! Espero que éste también y encima has estado muchísimo más emocionante! Un beso y nos vemos en el siguiente!
Keiian: hola! Sí, desde luego ésa es la mejor parte… qué sinceridad, qué canon y qué todo! Ha sido lo mejor. Aunque bueno, en este capítulo creo que ya Ulquiorra ha rebasado todos los límites… Madre mía, si es que a Orihime le va a dar un infarto! Bueno, veremos a ver qué pasa. Un beso!
EldaCifer27: hola! Me alegro mucho de que la escena final haya gustado tanto. A mí me sobrecogió, la verdad. Ha sido muy especial y muy parecida a la del manga. Por suerte he podido actualizar pronto, así que espero que te haya gustado el cap. Un beso!
kawaiineka: hola! Bueno, por suerte para este nuevo cap no has tenido que esperar mucho (ha salido casi solo, la verdad!). Espero que te haya gustado mucho y nos vemos en el siguiente!
helena cifer yagami: hola! Muchas gracias por los ánimos! A mí me encantó traducirlo, sobre todo la parte final, cuando ya Ulquiorra la empotra contra la puerta… ais, qué emoción! Ah, la canción ya la conocía! Pero hacía mucho que no la escuchaba y la verdad es que sí que queda bien con estos dos capítulos! Espero que éste te haya gustado mucho y ya sabes, si tienes alguna canción más inspiradora, pásamela. Un beso!
Orihime Cifer'Inoe: hola! Jajaja, a mí me pasa lo mismo con Orihime; ya le he dado esta personalidad y me pega más que la de la serie! Me alegro mucho de que te haya gustado Musa y de que te emocionara tanto, es genial! La verdad es que a veces no me doy cuenta de las palabras que pongo en las traducciones y que pueden no entenderse, pero no sé cómo ponerlas en idioma neutral, así que las dejo en castellano. Supongo que cada país tendrá su propia forma de decir las palabrotas, así que me cuesta muchísimo saber cuáles poner! Espero que la proposición (por todo lo alto) te haya gustado y nos vemos en el siguiente. Un beso!
Luka Cifer: hola! Jajaja, el momento de Nel fue lo mejor y seguro que, encima, lo ha conseguido! A mí también me encantó cómo se formablizaba la pareja de una vez por todas y bueno, este capítlo ya ha sido lo máximo! Espero que te haya gustado éste también y los pocos que quedan, que seguro que son muy emocionantes. Un beso!
