Viviendo entre sombras

Capítulo 7: Amenaza destruida.

Nuevamente el frío se apropió del ambiente, no fue necesario que pasara mucho tiempo para que el calor que la adrenalina que la batalla le había dejado se desvaneciera y necesitara hacer una fogata para mantener su temperatura. Era extraña la sensación que lo arropaba, tenía una inquietud que debía calmar para seguir con su misión en paz. Al respirar, el aire caliente que salía de sus pulmones se transformaba inmediatamente en una nube de vapor, el frío se había vuelto insoportable. El silencio era absoluto, ni siquiera los insectos del planeta se atrevían a moverse.

— Cuando termines seguiremos con el resto del planeta —Le dijo Vegeta a Nappa quien mordisqueaba un trozo cocido de algún animal proveniente de aquel oscuro lugar.

— De acuerdo —Contestó y continuó.

— ¿Ya entregaste el informe que te pedí a mi padre?

— Así es. Más o menos hace dos horas.

— Bien —Musitó y se hizo nuevamente el silencio.— Debió comunicarse conmigo para discutir los resultados hace más de una hora.

— Sabes que tu padre es un hombre ocupado, Vegeta.

— Pero al momento de discutir mis responsabilidades tiene tiempo de sobra. Debería reevaluarse las suyas. Creo que como líder de nuestro planeta debería haber formado parte en toda esta serie de conquistas, en cambio esta cómodamente en palacio atendiendo formalidades estúpidas.

— Un buen líder es quien toma las decisiones correctas y hace los sacrificios adecuados por su pueblo —Le contestó sin siquiera mirarlo.

— Pues qué sacrificado ha resultado mi padre —Dijo y rió— Deja de defenderlo Nappa, deberías reconocer que estoy en lo cierto. El rey debería ser quien lleve a su pueblo a la victoria.

Nappa suspiró, ante sus ojos el joven príncipe no era capaz de reconocer todo el trabajo que su padre había volcado para que él y cientos continuaran con vida. Repentinamente alzó la vista, Vegeta presionaba botones a su scooter y luego de que unos dibujos aparecieran en su visor transparente y un chocante sonido le negara acceso, la expresión del saiya cambió a una molesta.

— Aparatejo de porquería —Espetó e intentó nuevamente. El resultado fue el mismo.

Operación imposible de realizar.

— Demonios, está descompuesto —Con su mano derecha, lo retiró de su rostro y arrojó al suelo con violencia.— Dame tu rastreador Nappa —El de bigote asintió y le facilitó su scooter, pero el resultado era el mismo que con el propio.— ¡Maldición! Quizá hay algo dentro de éste planeta que hace interferencia.

— ¿Qué sucede Vegeta?

— No puedo comunicarme con Vegetasei —Volteó su rostro al edificio a sus espaldas y recordó la enorme sala de comunicaciones por la que se había pasado.— Acompáñame —El enorme secuaz abandonó sus alimentos y limpió su boca y barbilla con su brazo para seguir a su príncipe. No tardaron demasiado en llegar a destino, dentro de la habitación se encontraban Tarble y Bardock.

Al ver al par ingresar ambos se miraron con complicidad, Tarble debía enfrentar a su hermano. Vegeta lo ignoró, a él y a su compatriota, pasando de lleno a aquel monitor de proporciones, ubicado en la pared contraria ellos. Al igual que Tarble, presionó las coordenadas adecuadas y al finalizar se cruzó de brazos para esperar el inicio de la comunicación con Vegetasei. Una pequeña bocina denotó el mismo error del scooter. El príncipe alzó una ceja, simplemente no era posible. Giró su rostro al de bandana roja. — Comunícate con la base de Vegetasei —El saiya se extrañó pero cumplió el pedido de su líder. Luego del error volvió a intentarlo en vano. Vegeta gruñó.

— Príncipe —Espetó Bardock interrumpiéndolo y Vegeta le dirigió su atención.— Tarble tiene algo que decirle.

Vegeta seguía inquietado por no poder comunicarse con su planeta, una interrupción más por parte del pequeño heredero no sería de ayuda a su temperamento. Tarble tragó saliva y se enfrentó al mayor. El calvo contuvo el aliento, si el jovencito no elegía sabiamente sus palabras Vegeta sería capaz de lastimarlo gravemente, por lo que se preparó para interceder a su favor.

— Tengo la sospecha de que Freezer nos atacará —Afirmó finalmente el pequeño príncipe presionando sus puños.

— ¿De qué hablas? —Cuestionó nervioso— ¡Contesta! ¿¡De dónde diablos sacaste esa idea!?

El más joven se volvió victima de los nervios y pronunció torpemente el discurso que tenía preparado.— S-sé que ha conquistado planetas que-que no nos —El agarre por parte del enguantado puño de Vegeta lo dejó pendiendo del aire.

— Más te vale que elijas sabiamente tus palabras, mocoso. Estoy realmente cansado de tus pequeñas intromisiones y no estoy de humor para alguna de tus bromas. ¡HABLA!

En el cruce de miradas interfirió un tercero. Nappa colocó su enorme mano sobre el brazo de vegeta y ejerció presión.— Bájelo, su alteza —Pidió y el aludido gruñó, sin embargó complació el pedido.

— Tú puedes explicárselo, Tarble. Tranquilízate —Le susurró Bardock.

Tarble miró la pantalla y se hizo del mismo plano que le había mostrado a Bardock. Marcó en él todos los planetas que los esclavos habían mencionado y habían sido actualizados como conquistas realizadas.

— Aquí tienes Vegeta. Por alguna razón Freezer se ha encargado de conquistar todos y cada uno de estos planetas sin informarnos sobre ello. Podemos interpretar esto como traición a nuestro pueblo. Te presento hechos, si quieres confiar en mí puedes hacerlo, pero si prefieres creer que—

— No te hagas el listo, gusano. Ni siquiera intentes amenazarme, ya te dije que no estoy de humor —Inquietado, dirigió su mirada a la pantalla y notó la gran cantidad de planetas que su hermano había seleccionado.— ¿Cómo demonios estás seguro de que conquistó estos planetas?

— Sus pobladores son ahora esclavos de Freezer —Dijo ya más sereno.

Vegeta contempló la posibilidad de que su hermano estuviera en lo cierto, al tratarse de Freezer jamás pudo sentir plena confianza en él, lo consideraba un ser asqueroso y sádico. Desde pequeño, tanto él como toda su población había escuchado macabras historias sobre el Lord del universo. Tales que su degeneración y sadismo a la hora de matar provocaban nauseas a los guerreros más retorcidos de Vegetasei. Vegeta era participe de hacer sufrir a sus víctimas pero todo tiene sus límites y Freezer excedía los de todos ellos.

Acarició su mentón, de ser cierta la teoría de Tarble ¿Cuál era el siguiente paso a seguir? No podía atacarlo, lo mataría a él y todo su planeta…

— Debemos comunicarnos con mi padre inmediatamente. Sin importar si lo que dices es cierto o no, debemos estar preparados para la batalla.

Los ojos de Tarble brillaron, Vegeta realmente había considerado sus palabras.

— ¡De acuerdo!

— Algo está interfiriendo la señal ¿Puedes repararlo? —Cuestionó a su hermano.

Tarble estaba seguro de sus habilidades en la mecánica, el no dedicarse a batalla le dejo mucho tiempo libre para dedicarse a otras áreas.— Lo intentaré.

— Lo harás —Gruñó el mayor y con una seña de su cabeza le indicó al calvo que lo acompañara.— Apresúrate, no tenemos todo el día.

Por su parte Nappa podía volver a respirar con tranquilidad, Vegeta era un ser sumamente calculador e inteligente pero muchas veces su carácter impulsivo lo llevaba a tomar decisiones cuestionables. Por suerte para ambos, tanto el musculoso saiyajin de bigote como el menudo príncipe, esta vez Vegeta tenía en mente su reino.


— Disculpa, no fue nuestra intención chocar contra ustedes. La verdad es que con Lunch persiguiéndonos no me fijé mucho en el camino —Con su mano derecha el pequeño muchacho de traje naranja acarició su calva con un leve rubor en las mejillas.

— No te preocupes. No pasa nada.

— Mil disculpas —Le dijo al de melena alborotada, la jovencita de cambiante cabello. Lunch se inclinó en una reverencia para acompañar sus disculpas, a pesar de que en realidad su único acto erróneo fue el de estornudar trayendo consigo a su agresiva contraparte.

— No, de veras, no hay problema —Contestó el muchacho agitando sus palmas.

El encorvado anciano de gafas oscuras no pasó por alto la peluda extremidad del joven frente a él y le propició dos pequeños golpes con su codo al de gorro rojo para que fijara su vista en el extraño descubrimiento— Mira eso —Murmuró y ambos se inclinaron hacia la cola del saiya sin saber exactamente de qué se trataba. Con su bastón se acercó a ella y junto con el expectante anciano Gohan, tocó la cola con la punta de su bastón. La enroscada y fina parte de su cuerpo deshizo el agarre de su cintura y se onduló a un costado de la figura masculina. Kakarotto bajó la mirada, le resultaba extraña actitud que los humanos tomaban al verla. Roshi y Gohan cayeron al suelo al ver como la cola se batía como si tuviera vida propia.

En aquel instante Krillin cayó en cuenta. La fuerza sobrenatural y la apariencia física de un humano, esa era la descripción que el mundo entero tenía de la amenaza que los acechaba.

— ¡Es él! —Gritó señalándolo— ¡Es el hombre que ha atacado la Tierra!

Milk se interpuso entre ellos.— ¡No es cierto! ¡El no nos hará daño! ¡Pero si no entrega nuestro planeta a sus líderes quién sabe que nos podría pasar! —Intentando justificar las acciones de Kakarotto. Simplemente no quería que lo juzgaran como un ser terrible y sanguinario cuando con ella había sido considerado y actuado, a su parecer de una manera tan tierna.

— ¿Entregar nuestro planeta? Sabes que no podemos permitírtelo —El pequeño calvo cerró los ojos y bajó la cabeza— Sé que eres fuerte pero yo he entrenado por muchos años para proteger a los humanos de la Patrulla Roja… Pero al parecer tendré que proteger a mi planeta de ti. ¡Prepárate! —Al abrir los ojos descubrió que en realidad nadie lo escuchaba. Mientras Kakarotto tomaba con su cola las gafas de Roshi en manera de juego, Son Gohan incrédulo la tocaba con sus dedos ejerciendo un poco de presión para luego soltarla y repetir esto una y otra vez. Sus mejillas se sonrojaron y rechinó sus dientes, cada vez que se sentía en un momento heroico ocurría algo como aquella escena.— ¡Ya dejen de jugar! ¿¡Qué no ven que este sujeto quiere conquistar nuestro planeta!?

— Estamos examinando a nuestro oponente —Contestó Son Gohan con la cola entre las manos.

— Ha sido muy divertido conocerlos pero debo continuar mi camino.

— Espera —Dijo Roshi con el rostro ensombrecido— Me temo que no puedo dejarte continuar. No podemos permitirte que entregues nuestro amado planeta sin antes pelear.

— ¡No pueden! —Gritó Milk interponiéndose otra vez. El saiya tomó a la mujer por los hombros y en un tono suave le pidió que se calmara. La joven asintió y se hizo a un lado no del todo conforme.

— Debo advertirles que soy mucho más fuerte que ustedes. Prometí no hacer daño a los de su especie pero si quieren enfrentarse a mí, temo que no me queda otra salida —Sin más se armó de su posición típica de pelea.

El calvo anciano bajó la mirada y un extraño brillo pasó ante sus gafas.— Prepárate, no soy un simple viejo como tú crees —Uno a uno desabotonó los botones de su holgada camisa, descubriendo debajo de ella su escuálido cuerpo falto de musculatura. El guerrero saiyajin reafirmó su anterior pensamiento, ese hombre carecía de un poder significativo. Las costillas de su pecho se asomaban gracias a la fina piel y sus frágiles brazos parecían estar a punto de quebrarse. De pronto el anciano alzó sus puños y frunció su encorvada nariz. Su energía comenzó a incrementarse, tal y como Kakarotto observaba en su rastreador la cifra subía de una manera inexplicable. En un abrupto movimiento sus pequeños músculos se tensaron y luego crecieron a niveles inimaginables. El saiya no pudo contener la sorpresa, al parecer los seres terrícolas podían ocultar parte de su fuerza dentro de sí mismos.

— ¡Vaya! —Espetó asombrado.— Increíble, creí que la única forma de hacer eso era mediante alguna transformación.

De pronto Roshi unió sus muñecas a un lado de su cuerpo y se agachó. Comenzó a reunirse en sus palmas una fría energía y poco a poco se materializó una esfera celestina. Sabía muy bien que ese era el enemigo más poderoso que enfrentaría en toda su vida, por lo que creyó que la mejor opción era utilizar su antigua técnica, "Onda glaciar".— Kaaa Mee —Unas ondas se desprendieron de la bola y los presentes retrocedieron. Todos con excepción de Son Gohan, quién ya había presenciado esta técnica múltiples veces con anterioridad. El radar de Kakarotto parecía haber perdido la razón, de ninguna manera una especie de ese tipo podía reunir esa cantidad de energía, nadie hubiera imaginado que tendrían la capacidad de hacerlo.— Haa Mee —El hombre se inclinó un poco más hacia atrás preparándose para terminar con el combate.— ¡Haaaaaaaaa! —La esfera se volvió un rayo, y su dirección era el saiyajin. A pesar de estar completamente anonadado, Kakarotto sacudió la cabeza rápidamente y volvió a la batalla. Tomó entre sus dos manos la esfera y sintió como sus talones resbalaban en el suelo y se marcaban en la tierra bajo sus pies. Kame Senin abrió aún más los ojos al ver como su fabulosa técnica era interceptada. Fue una sorpresa para él encontrar alguien capaz de resistirlo. El joven de cabellera alborotada reunió sus fuerzas para desviar la energía y lo logró, haciendo que ésta se perdiera en el cielo. Todos los presentes miraron la azulada energía perderse, para luego bajar la vista al musculoso viejo.

— Me rindo —Comentó rindiéndose con una mano en la nuca.

Krilin cayó al suelo junto con Son Gohan, ambos conocían bien al viejo maestro de las artes marciales, Kame Senin. Si aquel ser era capaz de vencer el Kame Hame Ha del maestro, lo más probable era que quedara muy poco por hacer. A pesar de ello nunca esperaron que se diera por vencido al primer intento. Son Gohan tenía un apelativo común a situaciones como esa.

— Viejo mañoso —Lo llamó sintiendo vergüenza ajena por su veterano compañero y limpió una gota de sudor de su frente.

— Es increíble que un humano tan pequeño como usted sea capaz de reunir esa cantidad de energía, jamás me lo hubiera imaginado —Comentó Kakarotto incapaz de salir de su asombro— Si no la hubiera sentido con mis propias manos hubiera creído que mi rastreador estaba descompuesto.

— ¿Rastreador? —Cuestionó el de gorro rojo.— ¿Qué es eso?

— ¿Esto? —Le preguntó señalando el artefacto en su rostro. Sin más lo tomó y se lo facilito.— Con este aparato podemos ver el poder de pelea de nuestro enemigo —Entonces se volvió al de gafas y torso renovado.— Aún no puedo entender cómo logró realizar esa técnica, jamás en mi vida vi algo así.

— Bueno muchacho debes saber que yo llevo muchísimos años entrenándome tanto física como mentalmente. Llegar a mi estado no es algo que se logra de la noche a la mañana. Debes tener un compromiso interno y una capacidad y talento sin igual — Espetó alzando un dedo en el aire, orgulloso de su logro personal. Al bajar la mirada encontró al joven saiya imitando la posición que minutos atrás él realizaba. Bastó con un par de palabras y la misma onda de energía que había emergido de sus manos, salió de las de Kakarotto. Solo que de mayores proporciones. Perplejo, Roshi dejó sus gafas oscuras caer al suelo.— Imposible… —Y estaba totalmente equivocado. Sencillamente todo lo que creían imposible se hacía realidad minuto a minuto.


Al cabo de unos minutos Tarble notó que no había error, no había interferencia tanto en la maquinaria de aquel planeta como en cada uno de sus rastreadores.

— No lo entiendo —Se dijo a sí mismo. No sabía qué explicación darle a su hermano ni deseaba hacerlo. Con ese temperamento lo más propio de él sería causarle un daño grave a su inexperto cuerpo de batalla.

A las afueras del edificio Vegeta volvió a pararse junto al fuego. Nappa se divertía atemorizando unos insectos bajo sus pies amenazándolos con aplastarlos en cualquier momento. El príncipe gruñó levemente al ver a su vasallo en pleno juego, sin poder creer pertenecer a la misma especie que aquel mastodonte.

Repentinamente ambos escucharon una nefasta voz inesperada. Era el mismo tono y timbre de Freezer, iniciando una comunicación con sus scooters.

Este es un llamado a todos los saiyajins —Comenzó y Vegeta tragó saliva, su presentimiento se estaba haciendo presente nuevamente.— Debo compartir con todos ustedes… o los pocos de ustedes que sigan con vida, una noticia devastadora. Su planeta "Vegetasei" ha sido destruido —Ambos príncipes perdieron el aliento. Ahora todo tenía sentido, las conquistas, la falta de comunicación. No era más que una conspiración. Nappa se levantó de su asiento totalmente perplejo dejando huir a sus víctimas, no podía creer lo que escuchaba.— Hace breves instantes un meteorito del tamaño de un tercio de su planeta colisionó contra él. Lamentablemente no encontramos rastro de sobrevivientes. A los saiyajins que permanezcan con vida presentarse a las bases de mis tropas inmediatamente. A todos ustedes… mi más sentido pésame —Pronunció el Lord con una sonrisa en el rostro que ninguno de los miles de oyentes podían llegar a observar.

Continuará…


N/A: Falta poco para el tan esperado VxB ¡Se los prometo!

Nadeshico023.