La tarde arribó, después de la rutina y el te vespertino del conde finta de vengador seminarcisista, Sebastián fue a donde Lau, quien estaba oculto en las viejas catacumbas de Londres, llego a su destino como a las 5:30, para ese entonces el cielo se había tornado gris oscuro, casi negro con una casi imperceptible salpicadura blanca, Lau estaba caminando por los amplios caminos de las catacumbas subterráneas londinenses, Ran-Mao lo acompañaba cuando esta escucho el eco de unos pasos intuyo que se trataba del mayordomo, Lau y su acompañante dieron media vuelta y caminaron hasta encontrar un pasadizo que conducía a un lote baldío dentro de la ciudad, y Sebastian sin dificultad alguna los siguió.

Recibí su telegrama, aunque dudo de su palabra.- dijo con suspicacia.

Ran-Mao saco una pequeña caja de madera tallada, la puso n el suelo a los pies del mayordomo y se alejo.

Dudar es bueno cuando no se sabe con quién se trata, es mejor que sea precavido , las apariencias engañan y créame cuando le digo que sus enemigos están más cerca de lo que usted cree.- dicho esto, Lau se fue de ahí, y Sebastian también.

Sebastian regreso a la mansión tan rápido como pudo, de toda la planta reviso las raíces, estaban en buen estado, consiguió alcohol de caña, tila y la parte más activa del pentobarbital, puso todo en una caja lacada, y fue a acostar a Ciel.

Supongo que ya tienes todo lo que necesitas.- Ciel estaba acostado en la cama y Sebastian lo estaba arropando con las sabanas.

Si amo, respecto a eso tengo algo que decir.- Sebastian se acerco a la ventana y desato las cortinas.

Habla.-dijo Ciel acomodándose en la cama.

Le pido permiso para hacer un viaje a Italia del sur.- Sebastian apago las velas que alumbraban la habitación.

¿Italia del sur?- pregunto Ciel algo extrañado.

Si, como le dije hace unos días necesito hacer un compuesto a base de drogas y algunas substancias de "otro mundo" para inducirle un coma a la joven e impedir que Sartre concrete ese descabellado plan.- Sebastian se dirigió a la puerta.

¿Cuánto tiempo pasaríamos ahí?- pregunto Ciel.

Mínimo un mes, máximo un mes y medio.- abrió la puerta con lentitud.

No es mucho tiempo, como es una situación muy importante y por desgracia me concierne iremos a Italia, cancela todas mis citas de mañana y vámonos mañana en la tarde.- ordeno Ciel.

Como usted ordene, disculpe joven amo, porque dijo que le ¿concierne?- pregunto al momento que puso un pie fuera de la habitación.

Este pequeño asunto interfiere con mis planes de venganza, y además no me deja estar tranquilo.- dijo somnoliento.

Ciel se durmió, Sebastian arreglo todo en la madrugada, cancelo las citas y preparo el carruaje, a las 4:00 de la tarde, se fueron sin previo aviso, junto a los otros cuatro niños crecidos (Bard, Finian, Marlene y Tanaka).