Capitulo 6
Otro lunes por la mañana. Un nuevo día con las mismas emociones que el anterior. A la vista, solo frustración y aburrimiento, además de un extenso relato de Alice de su domingo, ya que la llamada del día anterior me hacia presagiar una comida donde solo abriría la boca para comer, respirar y decir "ajam", "que bien", "me alegro" y una larga y extensa lista de frases echas para ese momento. Mi amiga tenía novio y era lo que tocaba, alegrarse por ella. Salí de casa y cogi el coche dirección a la oficina. Aquel día sin duda me había levantado con el pie izquierdo, pero vamos, no con un dedo primero o solo el talón, había plantado el pie en el suelo con mas fuerza de la necesaria seguro, porque mi odio a Mike a estas alturas se reducía a "que asco de jefe", hoy mientras conducía mi mente imaginaba posibles torturas que se le podría aplicar en menos de 5 minutos y que nadie se diese cuenta.
-Buenos días Belli-me saludo a la entrada del edificio Alice abrazándome. -¡Que feliz soy amiga!-.
-Me alegro Alice- "ya empezábamos" y todavía no era siquiera la hora del almuerzo.
-Jasper es… es perfecto Bella. Lo tiene todo. Si alguna vez hubiese escrito una lista sobre mi hombre perfecto, el superaría las expectativas. Es el hombre de mi vida te lo juro-.
-Alice le conoces desde hace dos días. ¿No crees que vas un poco rápido?-.
-No Bella, cuado encuentras algo por lo que merece la pena luchar y emocionarse, hazlo. La vida es demasiado corta como para pensar ciertas cosas y no disfrutarlas- dijo sentándose e su silla mientras encendía el ordenador y a mi me dejaba pensando en esa ultima frase que no se fue de mi cabeza ni un solo segundo.
-Buenos días señoritas. Isabella, a mi despacho- dijo Mike entrando a su oficina mientras yo me quedaba de hielo. Esa frase sonaba espantosamente mal, y nos habíamos dado cuenta tanto Alice como yo.
-¿Qué quiere ese hoy?- pregunto Alice.
-Y yo que se Alice. Voy a ver- dije levantándome y dirigiéndome a s oficina. Si era una mala noticia estaba segura que era por los pensamientos horribles que había tenido esta mañana hacia el. Si había algún ser superior en algún lado, por favor, que hiciese acto e presencia ahora mismo y me perdonase. Llame a la puerta con manos temblorosas y una voz desde dentro me invito a pasar. Entre con una fachada de seguridad que ni la mejor actriz de Hollywood y me senté en la butaca que estaba al otro lado de la mesa.
-¿Querías verme no Mike?-.
-Si Isabella, veras, hoy es tu día de suerte. Te cambio de redacción. A partir de ahora los artículos de política nacional son todo tuyo. Tendrás mas trabajo pero ¿eso es lo que querías no? Felicidades muchacha, lo has conseguido- dijo mientras me tendía su mano con una sonrisa amable y yo solo acertaba a estirarla. No me lo poda creer. Lo había conseguido, el puesto era mió. –Solo que empiezas mañana, hoy todavía tienes que escribir tu articulo. Esta es la información. Continuaras en el mismo escritorio, mismo horario y mismo sueldo. Estas son las condiciones-.
-Por supuesto Mike, esta todo perfecto. ¡Muchísimas gracias!- dije levantándome mientras cogia la información y salía de aquella oficina con una sonrisa que sorprendió a todos, ya que la frase con la que Mike me había invitado a su despacho hacia presagiar lo peor.
-¡Alice, Alice!- ije dejando los papeles y abrazándola mientras ella aun seguía sentada.
-¿Qué te ha pasado ahí dentro? Tu no eres la misma que entro. Han cambiado a mi amiga-.
-¡Me han dado el puesto de política nacional! ¡Dejo el corazón y me paso a la política! ¡Alice mi sueño!-dije volviéndola a abrazar mientras esta vez ella se ponía de pie y me devolvía el abrazo.
-Es genial Bella. Lo conseguiste, ves como podías tonta. Es tuyo-.
-Empiezo mañana, hoy todavía tengo que escribir uno de estos, pero me da igual- dije sentándome en mi escritorio y cogiendo los papeles como si fuese el primer día que llegaba aquí con toda la emoción de una principiante. Aquel era el último día de mi antigua vida. Abrí los papeles y pareció como que el mundo se me caía encima. ¿Por que esto a mi, y ahora?
-¿Bella te pasa algo? Tienes mala cara- y normal que la tuviese esto debía de ser una cámara oculta por lo menos. –Déjame ver- dijo quitándome los papeles de las manos. –Ni haciéndolo aposta te pueden joder mas amiga- dijo dejándolos en mi mesa de nuevo mientras ella seguía con lo suyo. Durante los siguientes cinco minutos mis ojos estuvieron puestos en la frase en negrita que encabezaba la información. "El nuevo galán de Hollywood en nueva compañía por las carreteras de LA". Debajo de este una foto del coche y de Edward, a mi solo se me veía los brazos, algo irreconocible para cualquiera. Mas abajo, las pautas del articulo, que si Edward era un chico con un gran atractivo físico y debía de tener nueva amiguita, que cuanto tiempo tardaría en meterla en la cama y dejarla por la siguiente, especulaciones sobre quien podía ser, de donde venían y a donde iban, si aquello era solo publicidad para el nuevo rodaje, que si bla, bla, bla. ¿Cómo podía hacer yo aquello? Estaba a un paso, a un paso de menos de un día de hacer que mi sueño fuese una realidad tangible, y me dicen que escriba aquello, aquello por lo que en las ultimas semanas daría casi hasta mi vida, aquello por lo que tenia pensado arriesgar mi vida. No podía ser. Aquel dilema ahora no me podía estar pasando. Llevaba escribiendo artículos como ese un año, el problema era que yo no sabia si estaba mintiendo o no, escribía sobre una información que me daban, sin necesidad de saber fuentes ni si era verdadero o no. Y mucho menos esa información me incluía a mi, mentir sobre el o escribir ciertas verdades sobre el era algo a lo que no podía aspirar ahora mismo. Luego estaba el tema que siempre rondaría y que mas daño me hacia, ¿era Edward de verdad tal y como llevaba un año escribiendo?
-Alice me voy. Dile a Mike que vuelvo mas tarde- dije recogiendo todo, metiéndolo al bolso poniéndome de pie.
-¿A dónde te crees que vas?-.
-Ha hablar con Rosalie- dije muy segura de mi misma.
-Suerte entonces- dijo comprendiendo la situación. Cogi el coche e inspire 4 veces de ponerlo en marcha. No quería mas desgracias en el día de hoy. Conduje pensando en las diferentes alternativas que tenia respecto a aquello. Podía pasar el articulo, dejarlo y disfrutar de mi vida, pero aquello no era ni siquiera una opción, había luchado demasiado como para dejarlo de esa manera ahora; estaba la situación inversa, hacer el articulo tal y como me lo pedían y olvidarme de Edward, otra opción totalmente descartada porque era imposible. Les necesitaba en este momento. Entre al edificio y subí hasta la planta de la oficina de Rosalie, sabia donde trabajaba, lo que no esperaba es que tuviese a una secretaria tan idiota y que no me dejase pasar porque no tenia cita.
-Le repito que tienes que esperar hasta que le señorita Hale de desocupe-.
-Y yo le repito que no tengo tiempo y necesito ver a Rose ya-.
-Como de un paso mas llamare a seguridad-.
-Mira…- empecé ya perdiendo los nervios de una manera impresionante hasta que una voz me interrumpió.
-¿Bella?- me llamo Edward extrañado desde las escaleras. –Que haces aquí? ¿Esta todo bien?- dijo mientras se acercaba y me daba un beso en la mejilla.
-No, no estoy bien. Necesito hablar urgentemente con Rose, y contigo-.
-Vamos. Jessica- dijo girándose a la recepcionista, la cual estaba totalmente embobada con Edward así que dudaba que prestase atención. –No pases llamadas a Rose hasta que salgamos, y Bella tiene permiso para venir cuando quiera, ¿entendido?- dijo dejando a la mujer con una cara de tonta superior a la anterior.
-Solo estoy esperando a que me de un motivo para despedirla legalmente- dijo después de saludarnos y que Edward le comentase lo sucedido hace unos minutos. –Bella, te veo tensa, relájate y dime que pasa para que tengas que hablar con tata urgencia con Edward y conmigo-.
-Esto pasa- le dije dándole los papeles de mi a lo mejor próximo articulo. Edward se levanto poniéndose al lado de ella para poder leerlos al mismo tiempo y no perder minutos.
-¿Estas obligada a escribirlo verdad?- me dijo Rose mientras me devolvía los papeles y Edward se sentaba de forma cansada en la silla. Se le veía entre desesperado y cansado y en estos momentos empezaba a entenderle.
-Si Rose, y no se que hacer. no tengo ni idea. Mañana me pasan a política, llevo estudiando cuatro años y trabajando uno en esta mierda para conseguirlo, y el día antes me hacen esto. No puedo no escribir el artículo pero tampoco puedo mentir sabiendo que estoy mintiendo. Ahora no puedo-.
-A mi me da igual Bella, una cosa mas, una cosa menos no importa. Lo grave es que vas a tener que escribir sobre ti, y tu eso no lo soportas- dijo Edward incorporándose y apoyando los brazos en la mesa.
-Ya Edward, pero es que yo hasta ahora había escrito lo que me pasaban sin saber cuanta verdad había en mis palabras. Ahora conozco el caso, y no puedo mentir, no sobre ti ahora. Hay cosas que no se sabrán hasta un futuro, pero el presente esta hay y va contra mis principios-.
-¿Estas queriendo decir con lo del futuro que eres un juguete de usar y tirar para mi Bella? Creía que eso ya te lo había aclarado-.
-No quiero decir eso… mira déjalo. Rose, yo lo que había pensado es escribir algo parecido a esto pero desde la objetividad desde el que sabe las cosas. Poner cosas verdaderas de las cuales yo sepa y pueda dar una fuente que de la cara. Y quería que esa fueses tu-.
-Explícate mejor Bella- dijo Rose.
-Quiero escribir algo que contenga cantidades mas grandes de verdad que de invención. Poder decir que Edward es un chico centrado, amable y cercano, y que eso puede dar equivoco a ciertas cosas como que una salida con una amiga para la prensa sea un nuevo romance y poder decir que eso lo se por experiencia propia y porque largas horas de conversación con su representante me lo han confirmado. Sol quiero que si algún día te preguntaran si yo hable contigo, tu digas que eso salio de tu boca. No voy a escribir nada que le pueda perjudicar, te lo aseguro Rose-.
-Dadas las circunstancias creo que es lo mas acertado. Tienes todo mi apoyo Bella, y gracias por venir a consultarlo-.
-Te mandare el articulo cuando lo tenga para que lo leas, ¿de acuerdo?-.
-Esta bien. Hasta pronto Bela- dijo dándome un abrazo cariñoso mientras salía por la puerta sin despedirme de Edward.
-Bella espera- dijo Edward una vez estaba ya en el pasillo cogiendome del brazo para frenarme.
-Edward suéltame-.
-Perdóname. He sido un autentico…-.
-Ni lo digas, porque no tienes nombre Edward-.
-Ven un segundo solo eso- dijo abriéndome una puerta donde se veía una especie de sala de reuniones. Entre a regañadientes y me senté encima de mesa mientras veía como cerraba la puerta con pestillo.
-Es solo para que no nos interrumpan. Discúlpame Bella-.
-Es que no te entiendo. Te lo dije muy claro el sábado Edward. yo te creo, no tengo ningún motivo para no creerte. Si tu me dices que no eres un golfo yo te creo hasta que vea lo contrario. Esa frase sol es la pura realidad, no puedo ver el futuro, no se como acabara esto por mas ganas que le echemos los dos, porque ni aun así puede que salga bien. Y vas tu, delante de Rose y me pones en duda a mi, la que esta intentando dar, por una vez en tu carrera, una imagen fiel. Edward me he muerto de miedo cuando he visto que tenia que escribir sobre mi, y soy yo, me podía a ver puesto de santa para arriba, podía a ver renunciado a todo por ti, y a ti solo se te ocurre decirme que dudo de ti. Es el colmo-.
-Perdóname por favor- dijo acercándose a mi y cogiendo mi cara con sus manos. –Se todo eso, y por eso me arrepiento de mi salida de tono-.
-Siento hablar tanto, pero cuando hay algo que me saca de mis casillas solo me sale hablar. Mi padre me dice que eso lo saque de mi madre-.
-Tu madre estaría muy orgullosa de ti. Al igual que lo esta tu padre y al igual que lo estoy yo-.
-¡Tu crees?- dije cogiendole las manos pero sin soltarlas de mi cara y mirándole mientras lagrimas amenazaban con escapar de mis ojos.
-No lo creo, lo se. Yo me siento así, ¿sabes? Felicidades por el cambio, te lo merecías mas que nadie-.
-Gracias-dije mientras una lagrima se escapaba por uno de mis ojos, la cual Edward no tardo en frenar su recorrido con un beso de Edward sobre ella. Se quedo así varios segundos, unos segundos donde pude comprobar que es estar en la gloria. Se separo muy lentamente de mí mientras yo giraba mi cabeza y atrapaba sus labios con los míos para darle un beso cargado de cariño y agradecimiento, y porque no decirlo, porque me moría de ganas de volver a probar sus labios, esos que conseguían volverme loca solo con mirarlos. Empezó con un simple roce de labios, hasta que su lengua pidió permiso para entrar en mi boca y sin dudarlo ni un segundo, ese permiso fue concedido empezando un juego en el que no había perdedor. Tiempo después nuestros pulmones pedían aire asíque de mala gana tuvimos que separarnos.
-¿Quieres comer conmigo hoy?- me pregunto mientras me hablaba a susurros en el oído y el vello de mi piel empezaba a erizarse.
-¿Cuándo y donde?-.
-Vámonos ya-.
-Tengo que volver a trabajar. Escribo el artículo y tengo el día libre-.
-Entonces me avisas y voy a por ti-.
-Estas loco. ¿Piensas ir a la puerta de un edificio donde trabajan decenas de periodistas, y pretendes que me suba a tu coche?-.
-Tengo cristales tintados, y no te esperaría en la puerta, por alguna calle de esas que existen en todos lados y que nadie frecuenta- dijo besándome la mejilla sacándome una sonrisa.
-Conoces el edificio, ¿verdad?- pregunté mientras el asentía con la cabeza, -mirando a la acera de en frente, a la derecha, la primera a la derecha y luego vuelves a girar a la derecha. No me preguntes porque nadie va por allí nunca pero es así. A las dos como muy tarde ya estoy libre- dije acariciándole la mejilla mientras el giraba la cabeza en esa dirección y besaba mi palma.
-Allí estaré- dijo cogiendome de las manos para ayudarme a bajar de la mesa. –Te pido perdón desde ahora en adelante por todas las molestias que te pueda causar esto, ¿vale?-.
-No tienes que disculparte por nada. Yo sola me estoy metiendo en esto, esta locura es también cosa mía-.
-Pero te metes en ella por mí-.
-Entonces deberías estar agradecido tonto. Vamos que llego tarde-.
-¿Puedo decirte una cosa Bella?-.
-Claro-.
-No quiero que te lo tomes de ninguna manera, solo es lo que me pasa. Esto solo se lo había dicho antes de manera sincera a mis padres así que… Bella, te quiero-.
-No te pongas nervioso Edward, es precioso por tu parte abrirme así tu corazón. Yo también te quiero- dije poniéndome de puntillas para darle un corto beso y salir de la sala. Camine a su lado hasta la recepción donde Jessica cambiaba su cara dependiendo a la persona a la que mirase, a mi desde luego no me tocaba la mejor parte.
-No vemos luego- me dijo cogiendome las manos y dándome un beso en la mejilla.
-Claro. Hasta luego Edward- y salí, dese luego, mil veces mas feliz y tranquila de cómo entre en aquel edificio. Llegue a escritorio con la noticia de que Mike no se había enterado de que había salido, lo cual me ahorro infinidad de explicaciones.
-¿Qué haces al final?- me exigió saber Alice antes incluso de poder sentarme en la silla.
-Voy ha escribir el articulo-.
-¿Qué? Bella no puedes hacer eso, manda a la mierda a Mike y a este trabajo y sal a buscar alguno que te merezca, pero lo que estas viviendo con Ed… con el se merece una oportunidad-.
-Alice cálmate, nadie a dicho que vaya a cortar esto con el. Voy a escribir el artículo, con lo que me piden pero desde la verdad que conozco. Si preguntan las fuentes Rose hablara diciendo que es ella, pero no puedo mentir con esto Alice, no con esto. Ambas partes completas estamos de acuerdo-.
-Que susto Bella. Te juro que te mataba como hubieses accedido a escribir esta cosa tal y como te lo piden. Edward es un buen chico, que además se le nota que te quiere con locura. Te mereces esa oportunidad en la vida- dijo mientras a mi se me ponía en la cara una sonrisa absurda recordando la ultima frase dicha en aquella sala, "te quiero". -¿En que piensas que sonríes de esa manera, pillina?- me pregunto Alice mientras me pinchaba con el Boli en la tripa y conseguía hacerme cosquillas.
-Por nada, y déjame que tengo prisa-.
-¿Prisa? ¿Por qué tienes prisa?-.
-Porque he quedado para comer y tengo que terminar el articulo antes-.
-¿Y con quien has quedado? No… ¡Has quedado con E…!-.
-¡Alice!- dije subiendo mi tono de voz para que notara que estaba a punto de volver a meter la pata. –Si, voy a comer con el- dije bajando el volumen y acercándome a ella. –Y sonrío porque hemos estado hablando y todo va perfecto, ¿vale? Recuerda que no soy como tú, de esas que cuentan todos los detalles, te vas a tener que conformar con que todo va de maravilla-.
-Querida esa información valdría miles de dólares ahora, y como se de quien estamos hablando es mas que suficiente. Me alegro por ti de verdad-.
-Gracias- dije moviendo la boca pero sin emitir sonido alguno y empezando el artículo.
Fue realmente difícil, muchísimo más de lo que pensé cuando todo se resolvió. Era como hacer un complejo rompecabezas plasmar mi verdad en un papel pero que no pareciera demasiado personal. Cinco minutos antes de las dos me llego la contestación de Rose al articulo diciéndome que le aprecia perfecto, asíque se lo envía a Mike y despidiéndome de Alice baje las escaleras y callejee hasta la calle donde había quedado con Edward. Al final de la calle divise un coche plateado, y supe enseguida quien era el dueño. Con paso ligero pero sin mostrar prisa me acerque a el mientras veía como la ventanilla bajaba, al asomarme un cara sonriente y muy familiar me miraba y con un gesto con la cabeza me invitaba a subir.
-Hola- dije entrando y dándole un corto beso en los labios. -¿Te costo mucho encontrar esto?-.
-Para nada. Me acaba de llamar Rose para leerme el articulo. Es fantástico. Muchas gracias-.
-Por nada. ¿A dónde vamos?-.
-A mi casa-.
-¿Dónde vives?- aunque la respuesta obviamente no seria muy parecida a "soy tu vecino".
-Vivo a cinco minutos de Emmet y Rosalie –eso se aprecia mas a la respuesta que estaba pensando. –Me mude hay cuando empezó todo esto. Antes vivía con mis padres que viven por la zona de Santa Mónica pero hubo un momento en que la prensa se instalo en la puerta y yo no quería eso para mis padres-.
-¿Y ahora la tienes en la de tu casa?-.
-A la urbanización no puede pasar nadie sin permiso Bella, ya has estado y deberías saberlo. La prensa, como mucho, se queda donde la garita del guardia. Puedes tranquilizarte- dijo cogiendome la mano y dándome un beso en ella.
-¿Y que vamos a comer?-.
-Esto…- dijo pasándose una mano por el pelo con gesto nervioso,- todavía no pise por casa asíque no hay nada preparado-.
-¿No tienes a nadie en casa?- dije riéndome por la situación.
-Mi madre va dos veces por semana a limpiar la casa, el resto es mío-.
-¿Tu madre?-.
-Eh, es porque ella quiere. Yo la dije que no, pero ella tiene las llaves asíque puede entrar sin problemas. Suelo cocinar yo, algo simple, pero no tengo tiempo hoy. Lo siento-.
-No, no me parece genial esta situación. Podíamos pedir comida china, si quieres-.
-Me parece perfecto. Llamamos cuando lleguemos y mientras te enseño la casa le traen-.
-Claro-. Reconocí el camino por donde me llevaba ya que era el mismo por el que habíamos ido a casa de Emmet y Rose, aunque hubo un momento en el creía recordar que habíamos girado a la derecha y el continuo recto, donde las casas, parecían mas escondidas, mas grande, y por una simple regla de tres, mucho mas caras. Freno delante de una verja altísima de color gris, apretó un botón de algún cacharro que previamente había salido de su bolsillo y esta empezó a abrirse y continúo un camino que parecía sacado de en medio de algún bosque hasta llegar a una mansión con justicia de todas las letras. Desde fuera se podían distinguir dos pisos y un color parecido al blanco roto. La rodeaban unos jardines impresionantes que mezclaban lo clásico con lo moderno de la casa.
-¿Bajas?- me dijo desde fuera del coche abriéndome la puerta. ¿Cuándo había bajado el?
-Claro- dije aceptando su mano pero costándome horrores quitar la vista de la imponente casa. –Es preciosa. Y el jardín…-.
-Mi madre es aficionada a la jardinería y a la decoración. Todo lo que ves es su gusto-.
-Tu madre tiene un gusto exquisito-.
-Mucho. Pero pasa que lo mejor esta por ver-dijo cerrando el coche, y conmigo todavía de la mano abriendo la puerta de la casa.
-Bienvenida- me dijo al oído mientras yo me quedaba estática en la puerta. Aquello era inmenso, pero cuando digo inmenso, me refiero a inmenso. Vi como llamaba rápidamente al restaurante para que nos trajesen la comida, pero poco mas pude descrinar. -¿Te gusto?-.
-Me acabo de enamorar de tu casa- dije mientras notaba como el se reía levemente a mi lado por la tontería que acababa de soltar por mi boca.
-Vaya, a ella le costo mucho menos que a mi- dijo con unas claras segundas intenciones. –Ven que te enseño el resto-. Me guío por toda la casa, y aunque pareciese complicado, tenia un toque personal que terminaba de enamorarme. Lo que termino por ganarme fue su sala de música, un piano de cola negro ocupaba el lugar principal en la estancia, un ventanal con unas cortinas que hacían que la luz que entrase crease un ambiente intimo, un sofá y una pared entera llena de vinilos y discos con sus correspondientes aparatos decoraban el lugar. Una joya para terminar la casa. Mientras pasaba mi mano por la tapa del piano y Edward me miraba fijamente desde el marco de la puerta sonó el timbre anunciando que traían la comida.
-Vete al salón que ahora voy yo- dijo Edward dando media vuelta mientras yo me despedía con la mirada hasta pronto de aquella sala y me dirigía hacia el salón.
-Que bien huele- dije cuando Edward se sentó en el suelo justo delante y abrió la bolsa sacando las diferentes cajitas de comida y repartiendo los palillos. –Sabes, fue mi abuela quien me enseño a comer con esto- dije cogiendo los palillos e imitando el como se cogia la comida.
-Yo aprendí hace… un año. Exigencias de que te inviten a comer a restaurantes japoneses cada dos por tres-.
-Dame mi comida anda- dije abriendo la bolsa mientras el me pasaba mis cajitas de arroz y ternera.
-No me puedo creer que no hayas probado el pato- me dijo Edward comía una de las piezas de su cajita. Llevábamos ya una hora comiendo y dándonos de probar nuestras respectivas comidas, entre conversaciones completamente absurdas que no dejaron que parásemos de reír. –Anda pruébalo- dijo extendiendo una pieza con sus palillos.
-Que me da asco- dije señalándolo y poniendo malas caras mientras me lo acercaba y no podía evitar desternillarme.
-Vamos, una por papa- dijo haciendo el avioncito y acercándomelo a la boca mientras yo intentaba esquivarlo. –Una por Edward- dijo siguiendo el camino manchándome la cara. –Una por Alice- dijo mientras continuaba sin poder aguantar el peso del brazo de la risa.
-Dame una servilleta-dije inclinándome hacia la mesa donde estaba apoyado Edward. –No acerques esa cosa a mi Edward-.
-Venga-.
-No, que me caigo Edward. Quita eso que me caigo- aunque ya era demasiado tarde, porque acabe en las piernas de Edward mirando hacia arriba y muerta de risa mientras a el le pasaba algo parecido. Así seguimos un rato hasta terminamos tan cansado de reírnos que era imposible soltar una carcajada mas. El final de eso dio paso a las miradas, segundo o quizás minutos enteros dedicados solo a mirarnos a los ojos mientras le acariciaba la cara intentando recordar para el futuro cada rasgo de su piel.
-Eres absolutamente preciosa, ¿sabes?- me dijo mientras quitaba el pelo de mi cara y sonreía de manera tierna. –Quien nos iba a decir que terminaríamos así-.
-¿Así como?- dije sentándome entre sus piernas de cara a el.
-¿Yo? Yo he terminado enamorado Bella. Me he enamorado de ti. Te amo-.
-Y yo Edward. Quien me iba a decir que terminaría amando al tipo que me fastidiaba la vida-.
-Quédate a mi lado Bella- dijo juntando nuestras frentes de manera sueva mientras con sus dedos subía y bajaba acariciando mis mejillas, -acepta este reto, se mi novia y déjame quererte por favor-.
-Hoy me lo he jugado todo por ti, no puedo dejar a las cosas a la mitad, ¿no?- dije mientras se me escapaba una sonrisa de mi cara. –Solo acepto si me lo pides claro- dije a modo de broma, una cosa que el entendió perfectamente pues su sonrisa era imposible de disimular en aquellos momentos. Se aclaro de garganta y me cogio firmemente la cara haciendo que le mirase a los ojos.
-Bella, te amo. ¿Me dejas ser tu pareja de aquí hasta nadie sabe donde?-.
-Claro que si Edward- dije lanzándome a sus brazos y siendo recibida con el mismo entusiasmo. –Ahora esa conversación con mi padre tiene un sentido claro-.
-Te lo contó- dijo afirmando lo evidente.
-Tienes que saber que entre mi padre y yo no hay prácticamente secretos. Una noticia como esa era obligatorio comentármela-.
-Bueno, ahora estoy mucho mas tranquilo. Te amo-.
-Te amo- dije mientras juntábamos nuestros labios una vez mas, y esta con un significado mas que claro, aquí empezaba nuestra nueva vida. Y si, amaba a Edward.
