Capitulo VII
Beso. La sensación del primer beso…aquella suave caricia, el primer beso esperado llegó pero…fue demasiado para mí.
Sentir sus labios, calientes, húmedos, incitándome a responderle…sus cálidos labios sobre los míos. Lentamente y dejándome llevar, cerré los ojos y empecé a acomodarme con su sabor. Era sofisticado, el sabor de lo prohibido…mi hermano deslizó sus brazos hasta mi cuello, y acarició suavemente mi cabello, mientras yo pasé mis manos por su pecho, atrayéndome más hacia él, queriéndolo sentir cerca. Todo el vacío y ese frío en mi interior que hasta entonces no se apartaban de mí, toda esa oscuridad que me sometía en esclavitud, daban paso ahora a una cálida y agradable sensación que llenaba de nuevas sensaciones cada pizca de mi cuerpo.
Aprendí entonces una nueva forma de placer diferente a cualquiera que hubiese conocido antes. Nos capturó la pasión, nuestras lenguas enredándose, jugueteando la una con la otra, saboreándonos…me aferré a él, sujetándolo de su chaqueta y abrazándolo, sin querer apartarlo de mí, sin poder contener las ganas. Un deseo carnal se apoderó de mí… quise gritar pero mi boca estaba sellada, disfrutando de un beso más de lo que era necesario…o correcto.
Abrí los ojos de golpe y aparté a mi hermano, nuestros labios se separaron, al mismo tiempo que intenté separarme de él, me llevé una mano a la boca, y la culpabilidad que sentí en esos momentos salía de mí…¡¡No puedo creer lo que estaba haciendo!!
- ¡¡HERMANO…!! – grité, como si hubiese hecho lo más horrible que jamás a alguien se le hubiese ocurrido hacer.
En parte, lo había hecho. Él solo me miró con tristeza, como si le estuviera rompiendo el corazón, yo le quedé mirando, desconcertada y avergonzada por mi propia conducta. Estaba asombrada, pero también, enfadada.
- ¡¡Si esto es una broma no te lo voy a perdonar!! – le grité, sentí como si estuviera entrando en cólera. - ¡¿Cómo has podido hacerme esto¡Has robado algo muy preciado para mí!
- Y aún sigues sin abrir los ojos…- lo escuché murmurar.
- ¡¿De qué demonios…?!
Estaba histérica, no podía pensar nada con claridad. Él me miró directamente a los ojos:
- Yo te amo, Maya – añadió él, confundiendo aún más mi mente…y mi corazón. – Desde siempre…nunca has podido entender mis sentimientos…
Me quedé helada durante bastante tiempo, no sabía qué decirle…no sabía cómo responderle…ni siquiera sabía qué era lo que sentía mi corazón. Una parte de mí se sentía extrañamente feliz, como esa anterior alegría que surgía en los momentos más confusos, como eso que surgía cada vez que pasaba tiempo con él…retrocedí, sin darme cuenta que atrás tenía el árbol, el precioso árbol de cerezo. Mi hermano se acercaba lentamente a mí, acorralándome, colocando un brazo junto a mí…apoyado en el árbol y mirándome fijamente. Sentía que sus ojos iban a absorberme otra vez…no…no puedo caer otra vez, cerré los ojos…cada vez que me mira así siento que voy a explotar.
- Te amo…- volvió a repetir.
Intentaba detenerle, pero parte de mi cuerpo también quería…quería sentirlo otra vez. Hacia lo posible para separarme de él, pero involuntariamente mi cuerpo respondería a su tacto…Shin pasó sus brazos, rodeando mi cintura, y comenzó a besarme el cuello. Poco a poco empecé a sonrojarme, sus labios rozaban mi piel…los sentía calientes e insistentes, fueron bajando hasta mi pecho, en la abertura de mi camisa. Su lengua comenzó a saborearme, mientras sostenía mis manos contra la pared, para que no pudiese evitarlo… poco a poco empecé a excitarme, más y más y mi cuerpo empezó a reaccionar.
- Hermano…detente…por favor…- supliqué.
Aunque mi cuerpo pedía que siguiera. Mi hermano soltó una de mis manos y comenzó a bajarla, acariciando mi pierna…subiendo lentamente aquellos dedos obscenos. Comencé a gemir, mientras parecía que mi camisa se estuviese desabotonando sola, para dejarle a él disfrutar de mi cuerpo. Me cayeron un par de lágrimas…definitivamente esto no está bien…
- Te…dije…¡que pares! – grité, sonrojada.
- Te amo, Maya Natsume, - me dijo, como si estuviese ofreciéndome matrimonio. – No pienso dejar que nadie nunca te toque…
Y seguía besando mi cuerpo, dejando caliente cada parte que rozaban sus labios…
- Pe…¡pero eres mi hermano! – repliqué, sin mirarle.
Al decir esto, mi hermano subió de golpe la cara…y nuestros labios se encontraron en un segundo beso, casi tan apasionado como el anterior. No podía mentirme, se sentía muy bien, un placer totalmente prohibido e indebido…que a la hora de reconocer el error parecía ser lo más horrible del mundo, pero en el acto se sentía de maravilla. Sé que no tengo fuente de comparación…pero Shin es el mejor besador del mundo, sé por cómo me toca, por cómo me besa…que me ama. Se soltó de mí, quise buscar su boca de nuevo, pero Shin sujetó mi rostro entre sus manos y me miró de frente:
- Si me amas como hermano…por mí está bien, - me dijo – solo déjame estar a tu lado y ser el único…mírame Maya…mírame solo a mí…
Diciendo estas palabras, entendí todos aquellos extraños sueños que había tenido últimamente, esa dulce voz que me hablaba en el subconsciente…que quería que abriera los ojos, a los verdaderos sentimientos de mi hermano. Lo amo, en verdad que lo amo… pero no estoy segura si lo quiero como hermano o como hombre…me acordé de todas las veces que Shin me ha visto desnuda, incluyendo la vez del lago, en la que nuestros cuerpos se tocaron de tal forma, y en cómo él me tocaba…y me trataba dulcemente…me sonrojé muchísimo. No sé ni qué pensar.
- Soy tu hermana…no puedes hacerme esto – dije, derramando un par de lágrimas.
- Maya…y si…si no fuéramos hermanos ¿me amarías como hombre? – preguntó Shin.
"Claro que si…" pensé. Pero no podría responderle eso…
- Pero…eres mi hermano…- insistí.
- Piensa que no lo fuera…¿me amarías? – volvió a preguntarme.
Lo miré a los ojos, sin resistirme a sus preciosos ojos, mostrando una falsa ternura, queriendo convencerme de algo imposible. Su rostro tan guapo, su pecho tan musculoso, su cuerpo, el cual ya veces anteriores había visto…capaz de incitarme a hacer lo que sea…sin darme cuenta, me volví a sonrojar, y nos unimos en un suave y corto beso. Fue entonces cuando recordé a Mitsuomi…no podía hacerle esto a mi hermano, fuera de todo…él es el chico que me gusta y aunque no quiera, sigo sintiendo cosas por él. De seguro que el pervertido de mi hermano se está aprovechando de mí, ya que Kuzunoha le puso los cuernos…si, eso debe ser…esto…es demasiado extraño para mí…con un gesto brusco conseguí separarme de mi hermano.
- ¡Pues no lo sé¡¿Cómo quieres que te responda?! – le grité, exasperada. – Posiblemente, sino fueras mi hermano y fueras un simple estudiante de 17 años con mucho éxito ni me habrías mirado…Además…¿¡tú te crees que puedes venir aquí y acosarme de esa manera¡Me robaste mi primer beso! No quería dármelo contigo, la verdad te quería con locura como relación fraternal, es decir¡HERMANO! Pero…¡me has decepcionado!
Lo apunté con el dedo índice, indicando que él era el culpable de todo. Ya no sabía ni qué decía…me estaba volviendo loca, aquellas emociones me estaban ahogando. La verdad es que quería volver a besarlo, volver a rendirme a él, pero no podía…¡él es mi hermano, carajo¡No puedo dejarme engañar!
- No esperaba esto de ti¿¡cómo has sido capaz de aprovecharte así de mí…!? – grité, enojada.
- ¿De qué hablas…? Yo…- intentó decir, algo incómodo.
- ¡¡Cállate!!
Con el dolor de mi alma, le di una bofetada. Una fuerte bofetada para hacerle entender, aunque a decir verdad sentía que mi hermano estaba mucho más claro de lo qué quería y a quién quería…solo que no lo había expresado en palabras, pero aún así, estaba más claro que yo. No tengo idea de qué es exactamente lo que siento, solo digo lo primero que me viene a la mente, no puedo controlarme…la verdad es que no puedo…las lágrimas caen, y de mi piel no desaparece esa embriagante sensación, ese aroma y esos labios… pareciera que siguieran allí donde pasaron…
- Te odio…hermano…- sentencié.
Después de eso, desaparecí junto con la brisa que elevaba los pétalos de cerezo, salí corriendo de ése lugar…dejando solo a mi hermano, con la mirada perdida. Esperé que la campana sonara…estaba completamente confundida, con sentimientos encontrados, no quería ver a nadie, en verdad no podía controlar eso que sentía. Quiero estar con Shin… pero él es mi hermano, es un amor completamente imposible. Sonreí levemente. A decir verdad, debí haberme dado cuenta antes, esa manera en la que me protege…esa forma obsesiva que tengo para seguirle siempre y querer superarle…él muchas veces me dijo que no quería que me hiciera más fuerte, que no quería que le superara, que yo estaría bien así como estaba, que si permanecía a su lado, estaría segura.
Por una parte creo que tiene razón…pero…
- ¡Maya¡Ahí estabas! – gritó Akane, una vez salieron del salón.
Llamaba preocupada mi nombre, y yo venía incluso más deprimida de lo que venía en la mañana. Y al igual como esa vez, hice una mueca, parecida a una sonrisa. Pero esta vez Akane no fue discreta, me preguntó enseguida qué era lo que había pasado:
- ¡Shin dejó muy grave a Takayanagi! – me avisó.
- ¿Dónde está Mitsuomi? – pregunté, preocupada.
- Está en la enfermería…terminó muy lastimado…oye, dime¿qué pasó? Te ves deshecha…
Pues claro, estuve apunto de perder mi virginidad a manos de mi hermano. Estaba desarreglada, el uniforme desordenado y el cabello algo salido…encima tenía la cara roja de tanto llorar, no quise contarle a Akane…no quise contarle nada nadie. Simplemente quería apartar estos pensamientos de mi mente e ir adonde estaba Mitsuomi. Corrí hacia la enfermería, toqué la puerta, y mi sorpresa no fue muy agradable cuando la primera en abrirme fue Kuzunoha, quien tampoco parecía muy a gusto de verme. Entré sin hablarle, pasé junto a ella sin mirarle a los ojos, pareció como si el tiempo se detuviera justo en el instante en que nuestros rostros pasaron uno junto al otro.
- ¡Mitsuomi! – llamé adentro de la habitación.
Allí también estaban, junto a él Bunshichi e Isuzu.
- Bien…me imagino que ustedes dos tienen muchas cosas de qué hablar, - dijo Bunshichi, en un suspiro, levantándose de su asiento. – Vamos, Emi…
- Pero…- intentó decir Isuzu.
Sin embargo, Bunshichi y ella intercambiaron miradas similares a las que se intercambiaban Mitsuomi con Kuzunoha…me pregunto si ellos también serán amantes. Fruncí el ceño, mientras ellos salían de la enfermería, seguidos al último por Kuzunoha, quien quedó mirando a Mitsuomi. Ella está en el club de Acupuntura, lo que entra en la categoría de los enfermeros…pero no tiene ningún derecho a escuchar lo que estoy apunto de decir.
- Mitsuomi¿cómo te sientes¿Estás bien? – pregunté, con la mirada afectada.
- Si…bueno, no es primera vez que tu hermano me da una paliza…- dijo él, esbozando una sonrisa. - ¿Y tú¿Cómo estas?
Lo miré directamente a los ojos, nos quedamos así un instante mientras me sentaba en la silla junto a su cama. Cogí su mano, apretándola con fuerza, aguantando las ganas de llorar, pero no pude evitar que las lágrimas cayeran…miré suplicante a Mitsuomi, él se sentó en la cama y me atrajo hacia sí, abrazándome.
- Sabía que algún día ocurriría esto…- dijo finalmente. – Kuzunoha siempre me lo dijo… ustedes no son hermanos normales…
Seguí sollozando en su regazo, mientras me decidí a preguntar:
- ¿Qué clase de relación tienes con Kuzunoha? – pregunté.
Hubo un silencio. Sabría que no querría contestarle…
- La verdad…- dijo después de un rato, - es que yo te amo, Maya…
Esas palabras retumbaron en mi cabeza, abrí bien los ojos, dejando caer un par de lágrimas. Y subí la mirada. ¿Qué¿Me ama? La noticia me llegó casi tan de golpe como mi primer beso…Mitsuomi acarició mi cabeza, no me miraba, parecía como si estuviese apunto de contarme una larga historia…
- Desde la primera vez que te conocí…tuve la sensación de que te amé desde el primer minuto, - me explicó – pero apenas lo mencioné…tu hermano se enojó demasiado conmigo…y mientras más pasaba el tiempo y yo callaba mis sentimientos, la amistad entre Shin y yo se hacia más fuerte. Pero al mismo tiempo, nos odiábamos el uno al otro cada vez más…
No puedo creerlo, Mitsuomi…¿en verdad me quiso todo el tiempo? Él prosiguió:
-…Luego, Kuzunoha, la ignorada novia de Shin, llegó a mí…intentando explicarme el tipo de relación que había entre tu hermano y tú…yo no entendí en un principio…y me sentía como un tonto…
"Dímelo a mí" pensé, suspirando.
-…Pero la verdad es que Shin te ama como ningún otro hombre en el mundo, - esto pareció decirlo con algo de resignación. – Maya…quiero preguntarte algo…
- ¿Si? – pregunté con suavidad.
- ¿Tú te quedarías conmigo…o con Shin?
- ¿Qué?
No entendía bien la pregunta. Parecía como si quisiese que eligiera, algo confundida y sorprendida al mismo tiempo, me levanté, y miré a Mitsuomi a los ojos. Estábamos muy cerca el uno del otro, es primera vez que tengo el rostro de Mitsuomi tan cerca de mí, está igual de cerca como aquella vez en la que mi hermano y yo observábamos el lago… desnudos…solos los dos…Mitsuomi se explicó mejor:
- Una vez decidas a quién amas más…el otro será tu eterno rival…
- ¿Y eso por qué? – pregunté, de forma inocente.
Hizo una pausa. Luego Mitsuomi me miró con mucha seriedad.
- Maya, yo voy a ser quien mate a tu hermano…- dijo finalmente.
Estas palabras hicieron eco en mi mente. Abrí mis ojos azules, llena de sorpresa.
-…Y cuando ese día llegue, - prosiguió él – sin importar lo que sientas por mí…vas a odiarme por haberlo hecho…y será el momento en el que deberás decidir si seguir tus sentimientos o vengarte.
Entiendo bien. Si ese monstruoso día llegase a mí…si el amor que siento por Mitsuomi es suficientemente grande seré incapaz de desearle mal, y me quedaré a su lado. Pero si en el fondo de mi corazón, extraño demasiado a mi hermano…si lo pierdo…si pierdo a Shin… mis ojos se abrieron de par en par. Fue cuando comprendí absolutamente todo. Como aquella vez que Shin desapareció, como todos aquellos momentos juntos. La verdad es que si Mitsuomi llegase a hacerle algo a Shin, yo me descontrolaría, y no descansaría hasta derrotarlo y verle muerto…un sentimiento adelantado se apoderó de mí. Me puse de lleno en la situación, y fue cuando, ocultando mis ojos y bajando la cabeza, me aparté lentamente de Mitsuomi.
Él comprendió el gesto y me soltó, sin mirarme.
Hubo un silencio en la sala…la verdad es que no puedo dejar de pensar en mi hermano, él ha sufrido demasiado y soy la única persona que tiene a su lado. Él en verdad está atrapado en una enorme e infinita oscuridad…y debo asumir que algún día esa oscuridad va a consumirlo hasta matarlo. ¡No¡No puedo permitir que eso ocurra¡No dejaré por nada del mundo que mi hermano pierda la vida! Derramé un par de lágrimas, mientras apretaba los puños, no fue necesario despedirme de Mitsuomi…
- Solo has lo que tu corazón diga que tienes que hacer…- le escuché murmurar, antes de acostarse de nuevo en la camilla.
Sin poder retener más tiempo esto que ardía dentro de mí, salí corriendo de la enfermería…corrí lejos, donde nadie pudiese encontrarme. No importa si somos hermanos o no, lo único que importa es que Shin está perdido…perdido y sin posibilidades de escapar, soy la única persona en este mundo que ama, la única que quiere y por quien quiere vivir hasta su último respiro. Eso lo entiendo ahora…no es necesario que lo materialice en palabras. Seguí y seguí corriendo. En el pasillo, noté que Kuzunoha estaba conversando con Isuzu Emi, éstas esperaban entrar a la enfermería a ver a Mitsuomi…seguí de largo hasta salir de la escuela.
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Nota: Muchas gracias a todos los que han seguido el fic hasta este punto!! n-n Aqui yo posteando uno de los capis de "Dear Diary", el fic que me trae loquita xD se que no hay muchos fics de TJTG pero aun asi comenzare a llenarlo con mis alocadas ideas!! Quiero dedicarle un Song-fic a Maya x Shin xD la pareja predilecta, y tal vez haga un Aya x Sou o-oUu pero no estoi segura, bueno, espero que me sigan leyendo!! Les agradezco de todo corazon sus reviews!! Esperen el proximo capi, que es la conclusion de esta historia!!
Reviews onegai! n.n
