Ranma ½ y todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.

SÉPTIMA PARTE

Las cortinas de la habitación se mecían tenuemente gracias a la brisa que entraba desde la ventana abierta. Ranma o más bien Ryoga se encontraba aún inconsciente. Estaba recostado en una de las camas de la enfermería del Instituto Furinkan. Sentado por un lado se encontraba P-chan Ranma que no dejaba de ver al chico recostado. Tenía rato que quería ir por agua caliente para poder actuar mejor, ya que ese cuerpo tan pequeño y vulnerable le impedía hacer cosas que con un cuerpo humano podía realizar. Sin lugar a dudas Ryoga tenía razón al decirle a Ranma que no tenía idea de lo afortunado que era al seguir teniendo una figura humana luego de caer en los pozos encantados.

Pero estar cerca de Akane lo compensa, no es así ¿Ryoga? Le preguntaba en sus pensamientos.

Ranma de alguna forma comenzaba a ver desde una perspectiva distinta a su prometida gracias al incidente del intercambio de cuerpos. No podía dejar de recordar lo que había sucedido desde que Akane encontrara su cuerpo en el árbol donde lo dejaron las locas autoproclamadas prometidas.

Inicio Flashback

Akane llevaba sobre su espalda al que se supone es su prometido. A P-chan Ranma le parecía que tenía una expresión extraña en su rostro. No parecía estar molesta pero tampoco estaba normal. Más bien daba la impresión de que no estaba realmente ahí sino que su mente divagaba lejos de lo que ocurría. Eso a Ranma le originó una oleada de nervios. ¿Será que Akane sabe que no soy yo? Tenía esa duda imperiosa en la mente el chico de la trenza. Pero sus pensamientos salieron de foco por dos cosas. La primera era el aroma del cabello de Akane. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de una cercanía a su cabello, es más, una proximidad a su cuerpo de esa manera sin miedo a que ella fuera a reaccionar de una forma violenta no era algo que pudiera pensarse.

Lo segundo fue al incio molesto, pero después lo dejó sin palabras. Akane se acercó a uno de los aspersores que en ese momento se encontraba accionado para refrescar una de las áreas verdes de la escuela. Se tuvo que agachar hasta estar cerca del agua, sin soltar el cuerpo que llevaba a cuestas. Se mojaron los tres.

-Cuuuiiii cuuiii cuii! -se quejaba tontamente porque obvio ella no le entendería. Estaba molesto al haber sido mojado.

-Disculpa P-chan… -la escuchó decir con ternura, cosa que lo hizo quedarse quieto. Luego ella soltó un suspiro. -Ranma se enojaría si lo vieran siendo llevado por una chica -al principio ella puso cara de fastidio pero luego sonrió divertida -es un bobo, pero no permitiré que su orgullo de Saotome se vea afectado…

Como chica yo no tendría problemas. No sabía que me conocieras tan bien Akane… se quedó sorprendido el azabache.

Ranma se dio cuenta de que Akane, al haber tomado su cuerpo, tenía en el cabello restos de comida que se le habían pegado y con disimulo los quito con sus pequeñas pezuñas.

Los pensamientos de P-chan Ranma daban vueltas en su cabeza de camino a la escuela. Había olvidado que incluso no era hora de la salida. Akane llevó el cuerpo de Ranma mujer hasta la enfermería, donde pudo conseguir agua caliente antes de que la enfermera los viera. Luego de eso la vio retirarse del lugar no sin antes pedirle un favor.

-Debo volver a clases pero cuida de él, pequeñito… -Akane colocó tiernamente al cerdito a un lado de la cama donde estaba el chico de la trenza y se fue.

Fin Flashback

Mientras tanto Akane se encontraba sin prestar atención durante la última clase. Miraba ausente a su profesora de lectura, pensando en todo y nada a la vez. Algo me inquieta de todo esto, pero no encuentro qué es…

-Señorita Tendo… -se escuchaba el llamado de la profesora.

Todos miraban a Akane quien había sido llamada a participar desde hacía un buen rato. La vieron suspirar aún sin darse cuenta de que la requerían.

-¡TENDO! -gritó exasperada la maestra. Akane se sobresaltó y se levantó de su lugar reaccionando por instinto.

-¡Sí! -respondió nerviosa y en tono alto. Esto provocó las risas del resto del grupo y ella se sonrojó.

-Continúe la lectura por favor -la maestra la miraba con ojos entrecerrados y una vena que se notaba alterada en su frente.

-Bueno… -se rascaba la cabeza y su cara dejaba ver que la habían tomado por sorpresa -es que yo… yo… -tomó el libro entre sus manos. Ese tonto, me mete en problemas aun estando ausente.

-Pss… pss.. Akane, es el tercer párrafo, página ciento veintiséis... -le susurró Daisuke.

-¿Y bien señorita Tendo? -pregunto impaciente la profesora.

-Sí! -se ubicó en el libro- Gracias… -le susurró a Daisuke y comenzó la lectura.

Había sido un día largo, lleno de regaños y castigos en la escuela, con una actitud extraña por parte de Ranma y Ryoga, quien por cierto no supo dónde se había metido pero por estar al pendiente de su tonto prometido no reparó en el chico del colmillo. Estaba cansada y moría de hambre, ya que hasta eso había pasado por alto con todo el alboroto.

-¡Ya llegué! -avisó la chica de los cabellos cortos.

-Bienvenida Akane -le saludó la mayor de sus hermanas, para luego buscar con la vista y preguntar - ¿Ranma y Ryoga no vienen contigo?

-Hola Kasumi -puso cara de estar pensando- Mmm no… supongo que deben estar por ahí -se dirigió a su habitación, pasando por un lado de su hermana quien la miraba con una sonrisa.

-¡Te llamaré cuando la comida esté lista! -alcanzó a informarle antes de ver desaparecer a su pequeña hermana.

La joven Tendo se dejó caer sobre su cama. No tenía ganas de cambiarse ni el uniforme. Se dio la vuelta y quedó boca arriba en una postura completamente distendida.

-Ingrato… -fue lo que salió de sus labios. Cuando volví por él, ni siquiera estaba en la enfermería… Akane se sumía en sus pensamientos.

Cerca de ahí en un parque, había dos jóvenes cuyas expresiones y posturas corporales eran idénticas a las de quienes se dedican a la meditación.

-Bien Ryoga… vamos a repasar de nuevo lo que me acabas de decir… -rompió el silencio Ranma.

-Ya te lo dije varias veces, no quiero volver a repetirlo… -espetó el otro muchacho.

-¡¿Cómo pudiste hacer semejante cosa, tonto cerdo?! -Ranma en un momento de molestia tomaba por el cuello de la camisa china roja al otro joven.

-¡Ya te dije que no fue mi culpa! -le respondía a gritos al ser tratado tan bruscamente.

-Ryoga… ¿te das cuenta de que nos acabas de meter en un problema? -le preguntaba irritado el originalmente chico de la trenza.

-No le veo mayor problema, ya debes estar acostumbrado -se quitó el agarré del otro y cerró los ojos en expresión indiferente.

Inicio Flashback

Ryoga atrapado el cuerpo de Ranma era arrastrado por la amazona que corría a toda prisa lejos de las otras dos muchachas. Una vez estando lejos, se detuvieron.

-Oye… esto es un malentendido -le decía Ryoga en tono molesto y serio. Sin embargo ya no pudo decir más porque la pelimorada se acercó seductora y peligrosamente a su cuerpo.

-Ranma ¿acaso no te gusto? -le preguntaba con una sensual mirada, colocando sus manos en el rostro del chico con intenciones de acercar sus labios.

Esto provocó en Ryoga un sonrojo bastante notorio y trataba de alejarse de la chica.

-Vamos no seas tímido Ranma -rápidamente le acercó los tallarines que le había preparado. -Anda abre la boca… -le acercó los palillos con la comida, cosa que no pudo evitar el chico y comenzó a comer con miedo ante esta situación desconocida para él.

-Mmmm vaya, sabe muy rico… -se le salió el comentario, pues realmente estaba saboreando la comida.

Repentinamente un objeto filoso rompió el recipiente que contenía los tallarines. Eran las espátulas de Ukyo quien se acercó a toda prisa para jalar al joven de la trenza y acercarlo a ella.

-¡Pagarás por esto Ukyo! -le reclamó la joven china.

-Si la comida de Shampoo sabe rica la mía es deliciosa Ranma, come por favor… -le acercó un trozo de okonomiyaki. Él comenzó masticar la comida. Ciertamente no se resistía, además, las chicas parecían ser mucho más rápidas que él como para poderse escapar.

-Mmm Ukyo… tu comida siempre ha sido de lo mejor… -confesó Ryoga, ya que infaliblemente solía pasar por el puesto de la chica ojiazul para comer. Esto hizo que a ella le brillaran los ojos y provocó celos en la amazona.

Pero el gusto le duraría poco a Ukyo, ya que una cinta roja de gimnasia envolvió el cuerpo del chico de la camisa china y se lo llevo justamente a su lado. La mujer lo tomó entre sus brazos y fue acercando su rostro peligrosamente al de él. Esto le provocó un sonrojo y terror al mismo tiempo.

-¿Qué estás haciendo? -preguntó molesta la chica castaña.

-Ranma mi amor no las engañes, solamente yo puedo satisfacerte en todo… -le dijo en ese tono tan loco y suyo y de la nada le introdujo unas cuantas galletas en la boca.

Ryoga las tragó en seco, por poco se ahogaba. Se alejó de ella y luego de toser dio un salto más atrás para sentirse seguro.

-¡Estás loca! Por poco y me matas.

Se acercaron las tres chicas, mirando a Ryoga con caras molestas.

-Vamos Ranma, diles de una buena vez que solamente yo soy tu prometida y yo soy quien debe alimentarte… -le exigió Ukyo.

-Jojojo pobrecita, debió golpearse la cabeza. Vamos mi amor diles la verdad sobre lo nuestro, sobre nuestro amor inquebrantable, no las ilusiones más mi Ranma -Kodashi tenía las manos entrelazadas como quien se encuentra rezando.

-Nada de eso. Ranma será mi esposo y comerá todo lo que yo le cocine -dijo triunfal la amazona.

Y ahora qué se supone que debo hacer. No puedo decir que no soy Ranma. Todas están locas… pensaba el chico del colmillo mirando con temor a las mujeres que lo presionaban con sus miradas.

-Es-escuchen yo no… no es lo que parece. Ustedes están locas yo… -se puso nervioso y solamente se le ocurrió responder como lo haría él en sí mismo – ¡Yo solamente estoy interesado en Akaaneee! -les confesó gritando aquellas palabras.

Las tres muchachas al principio se quedaron estáticas ante lo que había dicho. Luego sus respectivas auras de furia se hicieron presente, cosa que provocó en el joven un escalofrío mortal.

-¡¿QUÉ HAS DICHO?! -le gritaron al unísono y comenzaron a arrojarle la comida.

Ryoga estuvo a punto de huir, pero su vista se empezó a nublar. Kodashi les había puesto somníferos a las galletas como siempre. Acto seguido todo se volvió negro y no supo más nada hasta cuando despertó en la enfermería de la escuela.

Fin Flashback

-No entiendo cómo pudiste decirles semejante cosa a esas locas… -le reclamaba Ranma ya de camino a casa.

-Ya te dije que actué como si fuera yo, no se me ocurrió otra cosa… además es verdad lo que dije… -se defendió Ryoga

-¡Por eso te lo digo! ¡Una cosa es que tú te intereses en Akane y otra muy distinta es que me pongas en eviden… -se detuvo al darse cuenta de lo que estaba a nada de decir -¿Sabes qué? Olvídalo, ya veré cómo resolverlo una vez que esto termine- trató de ignorar sus propias palabras y evitó ver la cara de su amigo sabiendo que tal vez había tenido alguna impresión por lo que dijo.

Ryoga por su parte no dijo nada, siguió caminando pero sabía muy bien lo que Ranma había querido decir. Siempre en su corazón tenía consciencia de lo que su adorada peliazul y su rival tenían entre sí, aunque ninguno de ellos dijera nada. En silencio llegaron a la casa Tendo esperando no encontrarse en más apuros.