7.- TODO IBA A LLEGAR

Entré al salón y vi a Ron con algo entre las manos que intentaba manipular, aunque sin mucho éxito. Me acerqué y descubrí que era un teléfono, así lo llamaba papá.

- Estoy intentando llamar a Harry- dijo al verme- Quiero decirle que nos vamos a Egipto de vacaciones y que aún no podrá venir.

- ¿Va a venir?- el corazón se aceleró.

- No- dijo Ron desilusionándome- Pero por si quería venir. Mira- me tendió un trozo de papel con unos cuantos números escritos- Es su número de teléfono. Bueno… el de sus tíos.

- ¿Y si te lo cogen ellos en lugar de Harry?

- Preguntaré si me pueden pasar con él. No creo que haya ningún problema.

No supe que contestar. Por lo que había oído, sus tíos no eran muy agradables. Quizás les molestaran que llamaran a su sobrino. Y era así preferiría no llamarlos. La vida de Ron peligraba.

Marcó los números y se lo puso en la oreja. Esperó unos segundos.

- ¿Hola? ¿Hola? ¿Quien es? Podría hablar con Harry.

Los gritos se debían de oír en Londres, como mínimo. Mamá apareció en el salón asustada. Ron bajó el teléfono y nos miró.

- Han dicho que allí no vivía ningún Harry Potter ¿Me habré equivocado de número?

- Ron, déjalo ya- le riñó mamá- Mejor envíale una carta, es más seguro.

Ayudábamos a mamá a preparar la cena cuando una lechuza golpeó la ventana. La carta era de Hermione anunciando que se iría a pasar las vacaciones a Francia. Ron ya le había avisado que mañana nos iríamos a Egipto y que papá había ganado un gran premio, por lo que se alegró mucho.

Nos fuimos a dormir temprano. Aún no conseguía conciliar el sueño. En mis sueños seguía apareciendo Tom. Me despertaba en mitad de la noche y me costaba volver a dormirme.

Esa noche no fue una excepción. Bajé las escaleras para ir a la cocina, pero antes de entrar escuché a mis padres hablar, por lo que me quedé tras la puerta.

- Molly, cálmate- decía papá un poco cansado.

- Es muy peligroso, ¿no lo entiendes?- mamá lloraba histérica.

- Si, lo sé. Pero nosotros no podemos hacer nada, excepto avisarle del peligro que corre.

- No- dijo seriamente- Es muy pequeño, no lo debe saber.

- Es lo mejor, Molly.

- Nadie te ha dicho que lo hagas. El Ministerio lo oculta. Y será por alguna razón.

- Pues si hay alguna razón, que me la expliquen- papá se aproximó a la puerta, sus pasos se oían cercanos- Porque no lo entiendo.

Me separé de la puerta a la vez que se abría. Papá subió las escaleras sin verme debido a la oscuridad.

- ¿Mamá? ¿Pasa algo?

Ella se sobresaltó y me miró.

- No, ¿por qué?- preguntó nerviosa.

- ¿Por qué lloras entonces?

- Nada, cariño- me abrazó sin dejar de llorar. Se separó y se secó los ojos con el delantal- Ve a dormir.

- No puedo.

Me preparó un vaso de leche. Y ella se sirvió un té. Nos sentemos en la mesa. No dejaba de llorar. Yo no sabía la razón de su tristeza. Tampoco comprendía la conversación que habían tenido mis padres antes. Pero sabía que era algo grave y no querían que lo supiéramos.

- Vuelves a tener pesadillas, ¿no?

- Si.

Mamá me acarició el pelo alborotado y sonrió con ternura.

-Ojalá yo pudiera hacer algo para quitarte las pesadillas- dijo. Se levantó de la mesa y colocó los vasos en el fregadero- Es mejor que intentes dormir un poco mañana salimos temprano.

Subí a mi habitación y me acosté. En la oscuridad de mi habitación, únicamente iluminada por la luz de la luna que entraba a través de las cortinas que se mecían lentamente debido a la suve brisa veraniega; meditaba minuiciosamente todo lo que habia pasado en tan solo una semana. ¿Por qué discutian mis padres? ¿Qué era aquello tan peligroso? ¿A quien se lo ocultaban? Decenas de preguntas asaltaban mi cabeza, pero no conseguia encontrarles respuestas.

Me levanté y me dirigí a la ventana. Me gustaba mirar la luna. Me relajaba. Pronto iba a disfrutar de unas bonitas vacaciones junto a mi familia, después volvería a Hogwarts, con mis amigas, con mis compañeros, con Harry. Así que pasara lo que pasara, todo iba a llegar.