Lobos


-Supongo que nos vemos mañana -murmuré antes de poner un pie en el primer escalón que me conduciría a la gran mansión blanca.

-Seguro -contestó Seth luciendo una ancha sonrisa de oreja a oreja -Me la pasé genial, en serio, a pesar de que casi de ahogo en la laguna.

-La próxima vez yo seré la campeona, lo prometo -le espeté entre risas. Medité si decir o no lo que me estaba afixiando en la cabeza -Oye, Seth...Yo también me la pasé muy bien, en serio.

Seth asintió varias veces con la cabeza. De hecho, la pose que tenía con las manos ocultas dentro de los bolsillos delanterons hacía que mi concentración se fuera a la mierda. Mantuve la vista fija en sus ojos, algo que consolaba mucho a mis hormonas.

-Bueno, será mejor que me vaya. Mi mamá va a decirme de todo si no llego temprano a la cena -se rascó la nuca mientras deliberaba mentalmente su próximo paso -Bueno, adiós -repuso tras arrepentirse de acercarse a mí. Dió media vuelta y comenzó a caminar a paso apretado.

No, no, no. ¡No se podía ir así! Esa tarde habíamos llegado a un nivel de intimidad increíblemente grade y ambos comártíamos demasiada química como para despedirnos así, como con verguenza. Esta actitud estúpida y ridícula de hacernos pasar por los típicos amiguitos que se tienen unas ganas tremendas. Yo no iba a cometer ese acto tan cliché, así que me disponía a ponerle un punto final a esta locura.

-¡Seth no puedes irte así! -le chillé tomando su mano de golpe. No tuve ni idea si al emplear mis uñas le había hecho o daño o no, pero para el caso daba exactamente lo mismo.

-¿Qué te pasa?

-¿Te vas diciendo un simple adiós? ¿No crees que nuestras despedidas deben ser diferentes?

-¿Diferentes en qué sentido? -me atajó poniéndose de frente a mí. Su enorme cuerpo me hizo retroceder sobre mis pasos, pero aún así, le tenía muy cerca -¿Prefieres que te bese?

Oh, oh.

-Bueno...mmno, pero no puedes dejarme así con un simple "adiós" -repuse a la defensiva.

Seth me tenía acorralada y deseé fervientemente haber podido frenar ese impulso de idiotez que me atacó y me impulsó a tirarme a un mar plagado con tiburones. PEro había sido mucho más fuerte que yo, y no me había mordido la lengua antes. ¡Mierda! Ahora no tenía otra escapatoria que actuar con destreza y esperar a que se alejara.

-Lucy, creo que no entiendes algo...Yo...mira, Will es mi mejor amigo y no puedo...Oye, sería más apropiado sí...Ehh -Qué bien. El hombre lobo estaba hecho un manojo de nervios e iba a tener que bancarme esto porque sí. Deseaba que no escupiera un discurso tonto sobre la ley esa de "amigo antes que la chica" porque no tenía ganas de oírlo. Aunque, lo hubiese escuchado con mucho entusiasmo y no porque encontrara el tema interesante, sino porque me encantaba oírle hablar.

-Córtalo ahí Seth -interrumpí haciendo un gesto en línea recta con la mano -Te pido perdón por haberte gritado, pero lo cierto es que me jodió bastante que te fueras con un estúpido "adiós". ¡ Osea, me mandaste al carajo!

-Em, me parece que te dije "adiós" y no : "Adiós, vete al carajo". ¿Por qué te haces la cabeza y te enrollas en tus pensamientos?

-¿Por qué me dices que soy tu mejor amiga y te despides tan diminutivamente?- ¿Eh? ¿Diminutivamente? ¿Y esa palabra de donde salió?

-¿Diminutivamente? -replicó él -Olvídalo; Lucy, escúchame, no sé cómo se despiden en Seattle, pero aquí los "amigos" se despiden así. Y si quieres que te despida de otra manera, pues tendrás que disculparme, pero no quiero que a Will le crezcan dos pares de cuernos.

Me quedé con la boca abierta. Así que lo del beso iba en serio. Fan-tás-ti-co.

-¿Ves? -repuso Seth -Tal vez tengas que mirarte al espejo antes de pedirme algo fuera de lugar. Tú tienes novio, y ese novio es mi mejor amigo y...

-Aguarda, antes de que te salte la térmica...¿Qué sabes tú de mi relación con William Hurguen? Primero, ¿Estamos hablando de la misma persona cierto?

-Por supuesto que sí -contestó después de cinco minutos de mirarme fijamente -¿Y qué sé de ustedes? Él no habla de otra cosa que no seas tú; sé que tu color favorito es el lila, que tu comida favorita no es otra que la pizza, que te fascinan las películas cómicas, que destestas los romances pesados. Naciste el quince de diciembre de 1996(*) y que odias la música eléctronica, no eres el tipo de chicas que de desviven por la moda pero a su vez tienes un estilo particular para vestirte, sabes convinar lo que se usa con lo cómodo y...

Guau. Se sabía todo de mí. Me quedé ahí parada como bólida mirándole a los ojos y deseando desaparecer. ¡Rayos! ¡Malditos rayos! Nessie estaba en lo cierto, me moría por probar la boca de Seth ya que el movimiento de sus labios para articular y darle vida a sus palabras me estaba enloqueciendo de amor. O como movía las manos nevioso tratando de calmar la ansiedad o como era que sus ojos se movían ligeramente para mirar a cada uno de mis ojos. Que conste que su mirada solía desviarse a mi boca de vez en cuando y ahí, mi corazón explotaba en alegría, bombeando diminutas sensaciones de cosquillas por todo mi cuerpo.
Me atacó una pregunta de esas que saltan en el momento menos adecuado en una conversación y yo sabía perfectamente que si la articulaba iba a ponerle en una situación bastante incómoda. Pero tenía que sacarme la duda...

-¿Seth tu gustas de mí?

La boca de Seth se cerró de inmediato y me estudió detenidamente con la mirada. Parecía sorprendido por mi pregunta y leí en su rostro como deseaba que apareciera el Mago Merlín y lo hiciera desaparecer. Traté de no sonreír ante su rostro tan endurecido y por tenerle agarrado de las bolas. Puede ser que me habría secido al preguntarle eso, teniendo en cuenta que a mis espaldas había un mínimo de ocho oídos superdesarrollados escuchándo la conversación. EL único que realmente me preocupaba era Emmet, porque sus malditas jodas pesadas eran invancables.

-¿T-tú? ¿Gu-gus-gustarme a mí? -tartamudeó con dificultad.

-Dímelo tú. No sé que quieres que piense tras haberme dicho que debía fijarme en el espejo antesde pedirte algo fuera de lugar -repliqué usando excatamente sus mismas palabras -Y algo me dice que ardes en deseos de bes...

-¿Todo bien, señores? -inquirió una voz aterciopelada a mis espaldas. Mantuve la vista clavada en Seth y maldije una y otra vez el maldito don de Edward -Espero no interrumpir, pero Esme te espera con la cena y tengo entendido que se enfría si la dejas intacta durante mucho tiempo.

-Sí, así es -repuse con los dientes apretados.

A través de mi cuerpo, fluyó lo que yo llamé furia. Lindo término para clasificar la rabia que me agarró en cuanto el simpático de Edward me arruinó la confesión. Cómo desee poder ser yo una vampiresa para poder quitarle miembro por miembro y tirarlos al fuego. Estaba convencida de que iba a bailar al rededor de la hoguera con muchísimo gusto si tan sólo...

-Oh, veo que he interrumpido algo muy importante -comentó Edward con esa voz aterciopelada suya tan seductora que ponía el vello de punta con sólo oírla -Pero, el tiempo no es horo y está oscureciendo. No soy experto en sensaciones térmicas, pero supongo que cuando el sol se debe ir, hace frío...

Me giré deliberadamente lento y fulminé un buen rato a Edward con mi mirada. Él puso esos ojos de "mi pobre angelito", expresión que le quedaba de maravilla a ese alienígena con cara tallada por los ángeles. Me dedicó un acentimiento de cabeza, agradeciendo mi cumplido menta.
¿Es que no te cansas de andar jodiendo a la gente con tu estúpido don? , le pregunté entrecerrando los ojos.

-Je, je -expresó con lentitud -¿O prefieres : "muajajajaj"? -se frotó las manos como lo hacen los villanos en las películas norteamericanas -¡Hasta pronto, Seth, te veré dentro de poco! -exclamó poco después agitando la mano en el aire.

¿Eh?

Hice una media vuelta en el lugar y mis ojos me advirtieron que Seth estaba corriendo a través de los bosques, esquivando los árboles con una agilidad que te dejaba sin palabras. Él, huía como cobarde y todabía no me había dado mi respuesta...

-¡Maldito cobarde! -le chillé hecha una furia.

-Me gustaría hacerte una pregunta -me dijo Edward antes de que dirigirme dentro de la mansión.

-¿Y ahora qué? -pregunté con un tono para nada respetuoso.

-¿Para qué quieres saber si él gusta de tí, si tu ya estas "ocupada"? Es decir, no estás disponible para andar sembrando amoríos por doquier cuando tienes un novio tan...celoso.

Nessie...Ya me las pagarás, una por una...

-Seth es lo más parecido a un mejor amigo que he tenido en un siglo y medio y no tengo deseos de que él sufra. Te pido, por favor, que no le hagas pasar estos malos e incómodos momentos porque no se los merece de ninguna manera. Además, no entiendo porque le preguntas algo que bien sabes tú...

-Okey, okey, ya entendí... -le corté, cuando hubiese deseado contestarle algo así como "te puedes ir al reberendo carajo, si es por mí" o sino, "¿Sabes por donde podrías meterte ese don de mierda?" -Haz de cuenta que jamás leíste esos pensamientos -murmuré mientras subía los escalones que me conducirían a la enorme mansión blanca.

-Confía en mí.

* ~ *

Esa tarde, Jacob acompañó a Nessie, Bella, Edward y Alice de casería. La tarde estaba completamente gris y una fresca brisa viajaba de aquí para allá por el porche de la casa. Mi vista estaba concentrada en el libro que Bella me había recomendado. Según ella, no había mejor libro que Romeo y Julieta. Y allí estaba yo, entretenida entre los románticos versos de Romeo hacia Julieta cuando sentí alguien subiendo por las esperaba a nadie y dudaba que fueran ellos que volvían de la seción de caza, porque hacía apenas una hora que se habían marchado. Los pasos eran bastante lentos y si no me fallaba el oído,a quel que subía a paso de tortuga parecía estar evitando rotundamente llegar hasta donde yo estaba.
Quienquiera que fuera me estaba jodiendo el momento de lectura.

Me puse de pie haciendo maldiciendo entretanto, pero antes de levantar la cabeza, me dí cuenta que tenía un manchón gris en mi camisa blanca. ¿Por qué a mi? me dije en mi fuero interno tras humedecer el dedo índice con la lengua y frotar insaciablemente el manchón. Lo quité con éxito y cuando acabé levanté el rostro de golpe, ¿y con qué me encuentro? Con el precioso rostro moreno de Seth Clearwater a unos escasos diez centímetros de mi posición. Por más que teníamos una cabeza de diferencia en lo que altura se refiere, podía penetrar con mucha facilidad en la profundidad de sus ojos negros azabache e internarme allí con mucho placer.

¡Diablos, Lucy, de nuevo te estás dejando llevar por tus estúpidas hormonas!

-Hola, Luce –me saludó usando una amplia sonrisa.

¿Cómo no dejarse llebar por su sonrisa blanca como la superficie de la nieve? ¿Cómo no desear el fuego de su piel? ¿Y cómo negar su compañía, si era lo que mejor encajaba con mis bajones?

-Hola, Seth.

Se agachó para llegar hasta mi mejilla y estrechó esos cálidos labios suyos contra mi piel. ¿Y para qué? ¡Un millón de descargas eléctricas me recorrieron el cuerpo en ese mismo momento!

-¿Cómo estás?

-Mal -contesté dejando descansar mi peso contra mi pierna derecha. Un tono de preocupación cruzó el rostro de Seth, convenciéndome de que se me haría más difícil apartar los ojos esa vez -Lamento lo de antes de ayer, en serio, no tengo idea de qué tenía en la cabeza. Es decir, tengo novio y tú no tienes porqué andar dandome explicaciones a mí...Lamento haberte gritado cobarde.

No supe que clase de expresión reinó en su semblante, porque no me animaba a mirarle a los ojos después de haberme comportado como una idiota. Mantuve los ojos clavados en el piso de madera, a la espera de algún tipo de señal que me indicara que todo estaba bien entre nosotros. Comenzaba a creer que si no obtenía su perdón, me iba a sentir de pésimo estado y esta vez Carslile me tendría que meter en un manocomio.

-Hagamos de cuenta que nunca pasó -me dijo levantándome el rostro posando un dedo bajo mi barbilla -No hay cosa que me duela más que estar peleado con mi... -tragó saliva y tras apretar los párpados, conluyó con un -...mi mejor amiga

-Gracias, Seth -balbuceé acunando su rostro con mis manos. Él se estremeció al sentir mi piel contra la suya y volvió a cerrar los ojos dejando en su cara, una expresión que me indicó lo mucho que estaba disfrutando ese gesto-Bien. ¿Quieres entrar? -Seth permaneció callado un momento más y su sonrisa fue disminuyendo progresivamente.

-Hay alguien que quiere conocerte personalmente -repuso abriendo los ojos. Tomó cada una de mis manos con las suyas y tras depositar un beso en cada una, las bajó a la altura del ombligo. No las soltó y eso se me antojó un gesto de lo más raro...Los "amigos" no se tomaban así de la mano, aunque tampoco acunaban el rostro del otro...

-¿Personalmente? -repliqué desconfiada. Torció el gesto y se rascó la nuca, como cuando estaba hecho un manojo de nervios.

-Te conoció cuando era lobo, por eso.

-Ah –suspiré.

Podía hacerme una clara idea de quién era. Ya habían pasado dos semanas desde aquel accidente -como lo llamaba cariñosamente Carslile -o del ataque -como lo nombré yo -. Suponía que si era verdad que él y yo éramos hermanos, pues entonces él también ardería en deseos de conocerme; o al menos verme con ojos humanos. Durante el trayecto a través del bosque, recordé mentalmente cada suceso de aquella noche desde que desprendí mi mano del pelaje de Seth. El margen de error había sido mínimo, porque si no hubiera comenzado a caminar y alejarme de ella, tranquilamente ahora estaría bajo tierra sin una sola gota de sangre.

Mis ojos viajaron hasta el muchacho que todabía no me había soltado la mano y se quedaron ahí contemplándole la enorme espalda. Se podía ver a través de la playera gris como sus músculos de la espalda se contraían en cada movimiento, o el brillo particular de su cabello cada que un rayo del sol alcanzaba sus mechones negros y lacios, o esa sonrisa que me dedicaba cada dos por tres para darme confiaza. Cuando tuve la sensación de que estábamos en territorio quileutte, le miré con el miedo estancado en mis ojos.

-Tranquila, yo estoy aquí -me susurró sobre el oído.

Tragué saliva y en el mismo momento aparecieron un trío de muchachos de características similares a Seth. La piel morena, los ojos negros y el descomunal tamaño físico no me imprecionó. Con Jacob y Seth siempre merodeando delante de mis ojos era sencillo acostumbrarse a ser un simpe enano de jardíás, eran todos hombres lobo y a decir verdad, me sentía más cómoda con ellos que con los vampiros. (Intentaba por todos los medios no pensar en ello delante de Edward.)

-Así que –comenzó a decir uno, el que estaba el el extremo derecho del triángulo de fortachones –Lucy, la "amiguita" de Seth -utilizó un gracioso entrecomillado al emplear la palabra amiguita -. Bueno, por como le toma la mano, creería que son algo más. ¿Eh? ¿Qué dices Jared?

El interpelado, el otro que estaba en la punta, me miró con esa expresión de adolescente que le han saltado las hormonas. Pero no exageró como cualquier otro. Simplemente, imitaba un adolescente exitado.

-Creo que estás celoso porque Seth puede estar más cerca de ella que tú de Rachel –le contestó entre risas.

-Paul, Jared, basta –ordenó con voz grave, profunda y seria el del medio. El más grande de los tres y el que aparentaba mucha mayor jerarquía.

-Luce, te presento a Sam –me susurró Seth extendiendo el brazo con la palma hacia el cielo y señalando al del medio –Tenía muchos deseos de hacer un encuentro humano.

Mis ojos se clavaron en los de Seth, tal vez porque el momento me exigía demaciado. Repasé mentalmente y recordé con muchísimo esfuerzo y dolor aquella noche. El gris, Leah; el rubio, Seth; el pelirrojo, Jacob; el negro…

-…Sam –repetí en voz alta –El lobo negro –luego las palabras se me mezclaron el la cabeza, y las que salieron fueron velocides y entrecortadas –Tú no quería que yo fuera a ver a mamá, no querías que me acercara a ver lo que el vampiro le hacía…Tú me habías cortado el camino y ella…ella.

Antes de siquiera darme cuenta, ya estaba con el rostro hundido en el pecho de mi amigo. Sus brazos me estrechaban cariñosamente a él.

-Estoy…bien –mascullé como pude separándome de él. Luego miré a Sam y el me devolvió la mirada, porque estaba viendo el semblante herido de Seth.

-Lo siento, Lucy. Lamento haberme metido en el medio pero no podía dejar que fueras a donde estaba el peligro. Después de todo, eres mi hermana –como si fuese un flashback, recordé el momento en que yo había mencionado esas palabras. Aún con mi madre viva y sin saber que el mundo era otro –Y no tengo problema que tengas a Seth de mascota, de hecho, sería más placentero para él que para ti –añadió intentando quitar tensión al momento.

Me reí bajito y Seth se relajó.

-¿No te molesta que yo…? Bueno…eh, tú sabes. Nuestro medio parentesco.

-Ah, eso. Bueno, la verdad, mucho no me importa. Soy tu hermano mayor y tengo que hacerme cargo de ti. Por lo que me han dicho, no causas problemas, así que… ¿Por qué no darnos una oportunidad de ser familia? No quiero que te sientas sola en estos momentos tan difíciles.

-No es así –interrumpimos Seth y yo a la vez –Es decir –continué yo sonrojada –No estoy ni me siento sola. Los Cullen son geniales. Seguro que Esme tiene comida para ustedes… ¿Qué tal si…?

-Ni a palos me hacerco a la cueva de las sanguijuelas –escupió Paul –Emily cocina para nosotros las veinticuatro horas. Y es humana.

-¿Y? –preguntó Seth molesto.

-Qué ella no cría chanchos de engorde –le contestó el otro.

-¿Emily? ¿Quién es Emily? –quise saber yo entre la discusión.

-Es la esposa de Sam, tu cuñada –me contestó Jared.

Ah, qué bueno. Cuñada. ¿Qué más?

-Eres bienvenida en mi casa, Lucy –me dijo Sam tras mirar seriamente a su compañeros con una mirada que lo decía todo "CUI-DA-DI-TO"

-También en la de Seth –dijo en susuros Paul haciéndose el distraído.

-Por supuesto que sí –bramó este otro, un poco más enojado que antes –Tú ni te le acerques, señor necesitado.

-Eso tiene doble sentido, Seth, y yo tengo mis respuestas. Primero –dijo levantando el dedo índice –Tengo novia –los tres bufaron –Y segundo, no quiero ser testigo de cómo te la violas, hermano –de un salto Seth se puso delante de Paul y le rompió la nariz de una trompada.

Sam lo empujó hacia atrás mientras yo observaba como el cuerpo de Seth comenzaba a llenarse de temblores. Me estremecí al ver sus ojos negros tan amenazantes y como el sonido de su respiración agitada me desesperaba.

¿Qué pasaba?

-¡Jared, mueve el tracero y quita del medio a mi hermana! –le gritó Sam.

El interpelado me empujó con delicaeza hacía el oeste. Me dejé llebar porque me había quedado aturdida por las palabras de Sam; es decir, ¿quien hubiera dicho que él iba a ponerse tan a la defensiva? ¿O por qué se había puesto de ese modo al ver a Seth tan nervioso? Muchas veces, Edward regañaba a Renesmee por estar demasiado cerca de Jacob cada que este se enojaba, creo que se corría peligro si estabas cerca de un hombre lobo antes de cambiar de fase

-Eres la primera que le hace perder los estribos –me contó Jared un rato después de guiarme sin rumbo fijo por el bosque. Se detuvo y se apoyó contra un árbol –Te felicito, Seth es el lobo más tranquilo que conozco. O al menos, eso creía. Pero claro –parcía que hablaba para sí mismo que para mí –Cuando se trata de esa persona que tanto nos importa, ¿qué nos evita hacer las coas que creíamos imposibles?

Permanecí callada a un metro de él, y ví en su rostro la mezcla de sentimientos. Parecía estar perdido o entretenido en alguno de los millones de pensamientos que pudiera estar en su mente. Me quedé pensativa recordando mi vida en Seattle. Yo también tenía a alguien por quien daba todo, y me había olvidado de él completamente. William, mi novio.

Sentí una especie de repulsión mientras las palabras "mi novio" revoloteaban en mi mente. Me di cuenta que las mariposas que siempre aparecían cuando pensaba en él no despertaron conquillas en mí; más bien, querían salir volando por mi boca. Sentí naúseas mientras recordaba cada caricia de William, o sus labios posados sobre los míos... ¿Qué me estaba sucediendo? ¿Por qué encontraba su boca un asco, cuando era lo que más me gustaba sentir sobre mis labios? Para distraerme, miré a Jared quien seguía perdido en sus propios pensamientos. De un momento a otro, su sonrisa se hizo claramente presente.

-Kim –susurró tras que su rostros e iluminó por una felicidad asombrosa. Me miró a mi y hechó un vistazo sobre mi hombro –Al fin-repuso serio nuevamente. Volteé para ver de qué se trataba, esta vez, su cambio de humor.

Y entonces, Sam y Seth se dejaron ver entre el grupo de árboles. Me encaminé hacia ellos, pero no podía dejar de mirar a Seth. ¿Habrían tenido una pelea? ¿Quién había salido herido? ¿Se habría curado la nariz de Paul?

-¿Cómo estás? –le pregunté a Seth cuando nustras manos se entrelazaron instantáneamente después de cruzar nuestras miradas. Era algo sumamente normal para nosotros, pero ¿qué opinarían Sam y Jared? -¡Seth, háblame!

-Lo siento, te juro que lo siento –me susurró acariciándome el rostro con los nudillos de la mano –Creo que no me conforma con que tengas una cicatriz en la muñeca. Soy un animal, lo siento, lo siento –deposité el dedo índice sobre sus labios y dejaron de moverse instantáneamente.

Abrí la mano y a la acomodé a su rostro. Le sonreí y precioné la mano que estaba enredada con la mia.

-Me defendiste, eres muy valiente -era tonto decírle eso a un hombre lobo que se enfrenta a vampiros, pero yo solamente veía a Seth, mi amigo, golpeándo a Paul por su comentario fuera de lugar. Veía a Seth como alguien tierno e inocente, incapaz de hacerle daño ni a una mosca, pero se había comprometido a cuidarme y cumplió con su palabra. ¿Cómo explicarle lo agradecida que estaba?

Seth cambió su expresión, pero no terminó de serenarse cuando oímos insultos detrás de él.

-Tienes suerte que estas agarrado como garrapata a la chica, porque si no, con gusto te parto la mandíbula.

-Ni se te ocurra –susurré yo sabien que podía oírme.

Sam y Jared se carcajearon detrás de nosotros y Paul pasó a nuetro lado mirpandonos con asco. Me giré para verle el rostro. Estaba acomodándose la nariz y tirándo insultos al cielo.

-Tal vez Carslile pueda ayudarte -le aconsejé sonriendo

-Cierra la boca –no hubo acabado cuando Sam le golpeó la cabeza.

-Es mi hermana, recuérdalo.

Le sonreí descarriadamente orgullosa de saber que me aceptaba tan bien como yo. Simplemente, besé uno de los cachetes de Seth y salté a los brazos de Sam.

-Gracias, Sam. ¡Eres el mejor hermano mayor!.


(*) Quiero darles una serie de explicaciones: Renesmee nació el 10 de septiembre del 2006, o sea que seis años más tarde, en el 2012 ella va a tener seis año de edad. Algo bastate obvio, ya sé. Pero cuando puse el año de Lucy, primero calculé que había nacido en el 1994 porque yo me ambientaba en el 2010 (actualidad), pero como quiero que mi novela sea lo más fiel posible a las historias de Meyer, tuve que hacer esa pequeña modificación de años. Por eso les pido que no se sorprendan cuando encuentren que 1996 no da con los resultados.
Me gustaría ponerlas al tanto de otras edades; como por ejemplo que Jacob tiene unos 22 años y Seth está a punto de cumplir los 20, Will tiene 18 y cumplirá 19 el año entrante. Lucy tiene unos 16 años y cumple los 17 , como bien dijo Seth, en diciembre. Me gustó ese mes porque es cuando nieva, y la verdad que siempre me gustó cumplir años cuando cae nieve. Lamentablemente, en mi zona geográfica es imposible que nieve en septiembre, así que :(.
Me gustaría que no piensen mal de Lucy, en el sentido que es un poco "pendeja" para andar con chicos más grande que ella. Pero entiendan que ella se crió bastante mal en el sentido de que su madre, no la educó "correctamente". Haganse la idea de que Chanel era bastante despreocupada y carecía de responsabilidad. Ojalá que no la vean como una ramera (o trola, cmo prefieran) porque no lo es. Pero casualmente, Lucy es bastante despeocupada en el sentido de qué pueda decir la gente sobre su corta edad.
Considero que Lucy tiene la madurez suficiente para poder lidear con problemas que no corresponden a su edad.

Muchas gracias por aceptar esto y por leer esta novela.

mica