El disclaimer ya se sabe, así que ni me molesto en ponerlo

Me ha sorprendido el ver los pocos reviews que he recibido esta vez... O bien, no lo habéis leído, o bien no os apetecía dejar review, en ambos casos me he desanimado un pokillo.

He estado esperando para subir este capi, porque ya lo tenía terminado tres días después de colgar el anterior, pero viendo que nadie más respondía lo cuelgo . Espero que os guste .

Por cierto, voy a hacer publicidad. Si queréis leer algo bueno e interesante, pasaod por " ¿Eres mi salvador o mi verdugo?" de Ennaira Skywalker, que está en esta misma sección .

6. El Nido de la Serpiente

Llegaron al acuerdo de que Harry, Ron y Ginny regresaran a la Sala Común, mientras que Kara y Hermione se dirigieran a la biblioteca en busca de algún libro que les pudiera ayudar a resolver el problema chica -perro. Pero a pesar de que pasaron la mayor parte de la tarde rebuscando entre los libros de aquel inmenso lugar, no lograron encontrar nada de gran relevancia. Y Hermione parecía algo molesta, porque la biblioteca no solía dejarla sin información.

-¡Es imposible que no haya nada!- exclamó indignada. Por suerte, Madame Pince se encontraba lo suficientemente lejos como para no oírla.

- Tranquila, no pasa nada. Algo tiene que haber, lo que pasa es que no hemos buscado bien.- contestó Kara mientras pasaban las hojas de un pesado volumen que tenía frente a ella. Estaba empezando a adormilarse, porque esa noche apenas había dormido.

-Ésta es una de las bibliotecas mágicas más grandes del mundo… me resulta inconcebible que con el tiempo que llevamos rebuscando no hayamos encontrado ni siquiera un par de líneas.

-En realidad…¿Sabemos qué es lo que estamos buscando?- Hermione se quedó parada en el sitio pensando en la pregunta de su amiga.

-¡Argh¡está bien¡ya seguiremos otro día!- soltó de golpe el libro y salió de la biblioteca hecha una furia.

Kara nunca pensó que su amiga reaccionaría así por no encontrar solución a un problema que ni siquiera era suyo, y que no tenía ninguna obligación de resolver. Pero sin embargo había estado con ella toda la tarde rebuscando entre polvo y libros, para luego irse con las manos vacías. Comprendió que eso para ella era como una traición, ya que en los 7 años que llevaba en el castillo, nunca, la biblioteca la había dejado en mal lugar. Salvo esa vez.

Ella a veces también se sentí así, pero ni mucho menos se enfadaba. No todo en aquel lugar era perfecto, de hecho ni un cuarto de ese castillo era perfecto.

Aceleró el paso y por fin consiguió alcanzar a una aireada Hermione. Juntas se dirigieron a la Sala Común, mediante algunos pasadizos y atajos. Por el camino se encontraron con Dean Thomas, el novio de Ginny. Ambas lo saludaron y siguieron su camino.

Sin poder evitarlo, la mirada de Hermione se le iba de vez en cuando al rostro de Kara y luego examinaba el resto de su cuerpo. Era raro ver a su amiga así. Y imaginársela con una cola de perro era demasiado. Pero lo peor de todo es que no encontraba la razón de porqué la poción de la enfermera no había surtido efecto. Y a pesar de que la castaña ya le había dicho un millón de veces que se olvidara del tema, y que ya lo resolverían, ella seguía picada.

Por fin llegaron a la Sala Común donde se encontraron que Harry estaba sentado en el suelo, encima de la moqueta junto a la chimenea, mientras frente a él, de pie se encontraban Ginny y Ron discutiendo al parecer, sobre el aspecto de la primera.

-Pero habrá algo que puedas hacer.

-No sé si te has dado cuenta, Ronald, de que Hermione y Kara han ido a la biblioteca a eso, a buscar una solución, pero parece ser que no te enteras de nada.

-¡Oye…!- el pelirrojo iba a replicar, pero antes de que se armara una batalla campal en medio de la sala, Hermione intervino, separando a ambos y llevándose a Ginny a la habitación de las chicas para hablar con ella.

Para variar, mientras atravesaban el lugar, casi todas las miradas de los alumnos se posaron en la ojinegra, que ya se estaba empezando a cansar de su nuevo aspecto.

-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Kara mientras se sentaba en el suelo al otro lado de la chimenea, un metro alejada del ojiverde.

-No os entiendo de verdad…- murmuraba Ron mientras se dejaba caer en una butaca cerca de ellos.- Sólo intento ayudar, y me responde así.

-Vamos Ron, ya sabes cómo es tu hermana…

-Lo sé.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

-¿Qué de qué?

-¿Qué¿De qué hablas?

-De que has caído en la trampa más simple- contestó mientras estallaba en carcajadas al comprobar lo estúpido de la conversación.- No creas que a Ginny le gusta su nuevo aspecto, necesita apoyo, no que la estén presionando porque no ha encontrado una solución.

Ron calló y se hundió todavía más en la butaca. Harry estaba ensimismado mirando el fuego, ahora que la conversación ya había acabado y Kara estaba tumbada completamente en la moqueta mirando hacia el techo.

Fue entonces cuando una divinidad caída del cielo, le dio una posible solución y pensó en cómo no se le había ocurrido antes, cuando debería haber sido su primera opción.

Rápidamente se puso en pie y se despidió de los chicos saliendo como una centella por el retrato. Aún no había anochecido, y el toque de queda no era hasta después de la cena así que no estaba incumpliendo ninguna norma. Además apenas había gente por los pasillos. Eso le dio la tranquilidad suficiente como para no sentirse observada y poder andar pausadamente por ellos, camino a las mazmorras. Porque allí es a donde se dirigía. A pedirle ayuda a Snape, quien no le había quitado la vista de encima durante la "merienda".

Se paró a hablar con varios retratos conocidos, a los que solía frecuentar, ya que le preguntaron que qué le había pasado. Después de haberlo explicado, estuvo completamente segura de que la anécdota de su aspecto perduraría durante bastante tiempo. Y por si no fuera poco, tuvo que encontrarse con Peeves , el odiado y maldito poltergeist que no dejó de burlarse de ella durante todo el camino. En un par de ocasiones estuvo a punto de lanzarle un maleficio, pero tuvo que contenerse, pues no quería problemas. Y hacer magia en los pasillos y contra un elemento del castillo, era señal de querer problemas.

Al fin , cuando estaba por abandonar el vestíbulo logró zafarse de él diciendo que si no dejaba de molestarla era capaz de recorrerse el castillo en busca del Barón Sanguinario para contarle lo que había estado haciendo. Al oír eso, el duende, fantasma o mezcla de todo se largó en meno de lo que se tarda en decir wimblemimble.

Bajó a las mazmorras y al instante notó como si la temperatura descendiera varios grados de golpe. Por suerte , el despacho y las clases de Snape sólo se encontraban en el primer nivel de las mazmorras. No se veía capaz de bajar hasta 10 pisos más. Que por lo que sabía era hasta donde llegaban los sótanos del colegio. Se cruzó con varios Slytherin que iban a su Sala común y que la miraron de mala manera. Pero ella pasó de todo y siguió su camino.

Pero toda su entereza y valentía Gryffindor se desvaneció al situarse frente a la puerta del despacho del profesor. Sabía que no muchos alumnos visitaban a Snape fuera de los horarios de clase, a no ser que se lo mandara algún profesor. Pero ahí estaba ella, que sentía que de un momento a otro se iba a caer al suelo gracias al tembleque de sus piernas. Y no por miedo, si no por vergüenza.

Suavemente dio varios golpes en la puerta para luego esperar la respuesta. Al cabo de varios segundo un "adelante" se oyó de dentro.

Abrió la puerta con cuidado como si ésta mordiera, y cuando los goznes chirriaron creyó que su corazón no volvería a latir. Entró en la habitación iluminada con un fuego que ardía tras el profesor, que estaba sentado en su butaca, y unas pocas velas esparcidas por las estanterías repletas de botes llenos de cosas repugnantes, y ocupadas por libros. Los cuales algunos de ellos parecían bastante interesantes.

-Profesor Snape-éste se encontraba enfrascado en algo que parecían los pergaminos de varios trabajos. La cortina de pelo negro le caía sobre la cara impidiendo que Kara pudiese vérsela.

-¿Si?

-¿Puedo hablar con usted?

-Supongo.

La chica avanzó hasta quedar frente a él, para después sentarse en una cómoda silla que había frente a su escritorio. El hombre levantó la vista de los papeles, los recogió y los dejó a un lado mientras entrelazaba sus dedos. Miró de arriba a bajo a Kara y luego se recostó en su butaca.

-Usted dirá.

-Bueno…Ante nada no quiero que se sienta atacado por encontrarme cierto parecido a cierto ex compañero suyo, como podría ser Sirius Black- Snape no hizo ningún ademán de estar sorprendido.

Como todos los profesores, había notado que aquella chica era casi idéntica, pero simplemente pensó que era algún familiar, o simplemente coincidencia. Pero no podía negar que le había picado la curiosidad al ver a la gryffindor aparecer por la puerta. Normalmente recordaba a todos sus alumnos, pero aquella se le escapaba.

-Usted es la señorita de esta mañana ¿Verdad, la de el Filtro de la Paz- Kara asintió.- Y la que ha salido de mi clase con ésa otra muchacha rara, la de pelo blanco- volvió asentir.- Pues bien..¿Qué es lo que quiere?

-¿No me reconoce?

-¿Debería?- la muchacha arqueó una ceja.

-Lo hizo en la enfermería cuando me salían orejas y colas peludas…

-¿Langdon?

-Si señor.- Snape se incorporó para poder ver mejor a la muchacha. Ahora si que estaba sorprendido.

-Pero… ¿No le habían dado una poción? Fue a la enfermería por algo.

-Sí pero sólo funcionó a medias. Este aspecto desaparecerá poco a poco.

-Entonces ¿Qué viene a decirme?

-Necesito su ayuda.

-¿Mi ayuda?

-Si… bueno… No crea que estar aquí pidiéndole ayuda y dejándome mi orgullo gryffindor es de mi agrado…

-Me lo suponía- dijo mientras hacía una mueca irónica.- Siga.

-Bueno, digamos que mi aspecto animal no ha desaparecido del todo. De vez en cuando me vuelven a salir la dola y los colmillos.

-¿Las orejas no?

-No.

-Si espera un momento creo que podré encontrar la solución.

El profesor se levantó de su asiento y despareció tras una puerta contigua. Kara pudo oír el ruido de frascos y botellas, alguna que otra injuria, y después como se volvía a abrir la puerta.

Snape salía cargado con varios frascos llenos de cosas raras y que soltaban un olor repugnante. Los dejó encima de su escritorio e hizo aparecer un caldero. Parecía dispuesto a hacer una poción. Empezó a mezclar mejunjes bajo la atenta mirada de su alumna, hasta que al final paró.

- Bien, hasta que tenga que añadir el próximo ingrediente pueden pasar un par de horas. Ahora mismo deberíamos ir a cenar. Creo que el Gran Comedor ya estará abierto.

Le abrió la puerta a Kara y dejó que ella pasara antes, para después volver a cerrarla con unos cuantos hechizos, que la muchacha estuvo segura, eran de magia oscura.

Ambos iban en silencio sin mirarse y sin apenas respirar. Algunos retratos se escondían del el profesor de pociones, cosa que le hizo gracia a ella, pero que por supuesto no comento por miedo a llevarse un reprimenda. Además no todos los días te paseabas por el castillo con Snape de modo pacífico.

-En la merienda, no me ha quitado la vista de encima- enunció Kara.

-Dígame quien lo ha hecho.

- No me sé los nombres de todos los alumnos del colegio como usted, así que difícilmente se lo puedo decir- contestó borde. Snape la miró y una mueca parecida a una sonrisa se formó en sus labios.

-Si juega con fuego señorita Langdon, se puede quemar.

-Llevo jugando con fuego desde los cuatro años. A estas horas ya no noto el dolor.

Llegaron al Gran Comedor y ambos entraron juntos. En un par de pasos sus caminos se separaron. Snape se dirigió a la Mesa Alta donde era vigilado por Dumbledore, y Kara se dirigió a la mesa de Gryffindor mientras pensaba en la última conversación que había tenido con su profesor justo antes de entrar. Estaba claro que se había pasado. Pero es que el hombre no se cortaba. Tan pronto podía ser "amable" como el murciélago más grasiento que jamás había pisado la Tierra.

Se sentó junto a Hermione y Ginny, y decidió olvidarse de la conversación y disfrutar de la cena.

Descubrió que las cosas ya se habían arreglado entre su amiga y el hermano de ésta, y que el pelirrojo había decidido ayudar en todo lo que pudiera. Harry se había disculpado diciendo que entre el quidditch y las clases de Lupin que cada vez eran más duras y que apenas tenía tiempo para si mismo. Ron le replicó que el también tenía quidditch e iba a las mismas clases que él, así que no era un excusa. Así, los dos comenzaron a soltarse barbaridades y a levantarse la voz, hasta que Hermione, harta, les pegó un grito a los dos y los puso a cada uno en su lugar.

Ella y Ginny reían por lo bajo al ver las caras de sus amigos y el sofoco de la castaña, además de que medio comedor se les había quedado mirando. Ron fulminó con la mirada a Hermione, mientras que Harry intentaba esconderse y disimular sus mejillas encendidas. Lo que hizo que Kara Riera más.

Así la carne dio paso a los postres y a la inesperada visita que Severus Snape hizo a la mesa Gryffindor.

-Cuando termine de cenar diríjase a mis despacho- le comunizó a Kara para después irse con su ondeante capa detrás.

-Es un hombre muy extraño- dijo Ginny mientras le observaba salir del Gran Comedor.

-Ahora nos dirás que te gusta el profesor de Pociones.

-Deja de decir tonterías Ronald.

Después de que Ron se empachar comiendo tarta de arándanos y que Hermione tuviera que lanzarle un hechizo para que no se ahogara, Kara se despidió de sus amigos para dirigirse de nuevo a las mazmorras. Éstos en broma le dieron el pésame y le conjuraron un par de colgantes de ajo y un cruz para defenderse en caso de que lo necesitara. Pero ella no lo aceptó. Sólo le faltaba aparecer como una caza vampiros en el nido de la serpiente.

Antes de salir del comedor se paró en la mesa Slytherin donde algunos alumnos de primero la miraban con curiosidad. Sintió pena por ellos, porque estaba segura de que la mayoría no sabía donde se había metido.

Vio en el otro extremo de la mesa el reflejo de una cabellera rubia y se dirigió allí.

Malfoy estaba acompañado como de costumbre por sus dos gorilas que se hacían llamar Crabbe y Goyle, y por esa muñequita hinchable de sex shop llamada Pansy Parkinson.

-Malfoy¿Podemos hablar?- el rubio levantó la vista de su plato y la Parkinson la miró de arriba abajo como si evaluara si era lo suficiente digna como para hablar con él.-

-Claro.

-A solas.- el rubio pareció dudar un momento, y después de mirar a sus dos gorilas asintió.

-De acuerdo.

Se levantó de su sitio y siguió a Kara a través del comedor hasta llegar al vestíbulo. Allí lo atravesaron y se metieron en una sala que parecía ser la caldera.

Kara miró a un lado y a otro, viendo que por allí no andaba Filch, y luego se acercó hasta Malfoy.

-Quiero dejar las cosas claras.- Malfoy trataba de seguir el hilo de la conversación, pero pensaba que se había perdido algo, porque no entendía lo que le quería decir. No era muy común que en medio de la cena una chica a la que no has visto en tu vida te diga que quiere hablar en privado contigo.- No voy a permitir que nadie se burle de mí, puedo valerme por mi misma, y no me gusta que hablen a mis espaldas. Y menos tú

-No te entiendo.

-No quiero que vuelva a repetirse lo del lago.

-Langdon…- no había preguntado.

-Sí. Te puedo asegurar que la próxima descarga te dejará en el suelo.

-¿La corriente de electricidad la provocaste tú?

-¡Pues claro!- como si fuera lo más obvio.- Se puede hacer magia sin varita ¿Sabes?- Malfoy frunció el ceño.

-Ya lo sé. Y tranquila, no volverá a pasar. Después de todo, no eres digna de ser tocada por mí, asquerosa sangre sucia.- contestó con altivez.

Kara sintió hervir la sangre, pero consiguió tranquilizarse. No era cuestión de lanzarse contra un Malfoy en la sala de calderas del colegio. En cambio, decidió que ya había perdido bastante tiempo intentando hacer entrar en razón al joven. Había tenido la intención de pactar una tregua, porque no quería más problemas de los que ya tenía pero. Pero estaba consiguiendo el efecto contrario.

-Bien por usted, señor Malfoy. Ya es tarde, me voy, dado que estoy perdiendo el tiempo.- dijo fría.- Buenas noche, que se te coman las serpientes.

Salió del lugar lo más rápido que pudo, y cuando ya se encontraba caminando tranquilamente por las mazmorras, se sintió aliviada. Y por una vez en su vida se alegró de que en aquel lugar hiciera más frío que en el resto del castillo. Porque la sala de calderas parecía el mismo infierno, hacía un calor insoportable.

Llegó al despacho del profesor Snape, el cual ya había retirado el caldero y estaba apoyado delante de su mesa mirando al otro extremo de la clase con la mirada perdida. Así parecía mucho más humano que de costumbre. Pero de todas maneras, Kara no dejó de sentir que estaba entrando en el nido de la serpiente. Aunque ésta, era una serpiente relativamente pequeña.


Tachán! Jajajajajaa, hoy no me hagáis mucho caso porque tengo las neuronas medio muertas. Estoy de vacaciones, y me parece que ellas también. tan sólo espero que os haya gustado y la espera haya merecido la pena.

Como siempre estaré encantada de responder a vuestras preguntas, siempre y cuando pueda responderlas ( no sé si se me entinde). Pues eso.Ah! Quizá os interese saber que ya tengo escrito el borrador del último capi de la historia jijijii...

Elena: jajajajaja sigo sin entender tu odio hacia Ginny, pero bueno, eres libre. En cuanto a como te imaginas a Kara...XD Cada vez me sorprendes más, poruqe yo no me la imaginaba así,pero tampoco está mal . ya sabes, espero que te haya gustado este capi. GRACIAS POR HACERME PUBLI WAPA!

Artemis Shiro: no veas lo bien que me caes! XD, tú y tus fantásticas conjeturas. Por desgracia no las puedo contestar a todas, pero sí a la de Sirius y Remus...definitivamente NO tienen nada entre ellos. No es que tenga nada en contra del slash, de hecho yo misma escribo slash, y mucho más raro que ese, pero Lupin y Sirius son enteramente heterosexuales. La razón de la reacción es que simplemente a Remus no le hae mucha gracia recordar como era Sirius en su juventud ( mujeriego, chulo..) y los problemas que traía, y tampoco le hace mucha gracia tener un Black II.

laurika: trankil, no hace falta que pongas nada más, con que lo leas me es suficientes. pues eso, espero que este capi también te haya gustado, y como que hoy no tengo mucha imaginación XD Muxos mikelis.

Gaia-drëa

Miembro de los Story-Weavers

Miembro de la Orden de Voldemort

Ewancita del Ewan McGregor Foro