Poison & Wine

Ahora sí, a petición de Moon, en este capítulo habrá un poco de la pareja Momo y Toushiro y espero que les guste :D Sera una breve aparición, pero bueno, ojala les guste.

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¡Por favor! Una amiga mía entro a este concurso y ahora va por los primeros puestos. Un like y un Tweet si pueden ¡Se los agradecería MUCHISIMO!

Sin más que decir, disfruten el capítulo y gracias por sus reviews! :3

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Todos son propiedad de Tite Kubo.


Capítulo 6: Orihime.

'' ¡Quédatelo!''

Él la había besado. Tenía su aliento.

Rukia es la única persona en el mundo a la que se le ocurría agregar esencia de fresas a su pasta dental. Una vez fui a una pijamada en su casa y yo había olvidado mi pasta dental; entonces ella me dio un poco de la suya. Recuerdo lo empalagoso que era el sabor; sabia más a fresas que a menta. Anoche, cuando Ichigo me beso, él tenía ese sabor a pasta de dientes y fresas. Conocía el sabor. Me había prometido a mí misma jamás volver a probar esa pasta, pero, sin embargo, la había probado de nuevo.

Una de dos: Ichigo había sido quien había besado a Rukia, o Rukia había besado a Ichigo. Para mí la más probable era la primera.

¿Desde cuándo Grimmjow sabe tu número de celular? recordé su pregunta. En cuanto me la hiso me puse a pensar que sería lo que Grimmjow contestaría. Sin embargo, no sabía que mi respuesta terminaría en una mentira: Grimmjow y yo no solo compartimos saliva, ¿sabes? Tal vez Grimmjow se reiría de mi respuesta cuando se lo contase. Quien sabe, nunca sé que esperar de él. Oh si, y, para el colmo, también le había dicho que estaba enamorada de él.

Quería ir con Ichigo y decirle que olvidara todo lo que le había dicho. Quería volver a sentir su cuerpo cerca del mío y abrazarlo. Quería volver a bailar con él. Quería volver a besarlo…

Me había dirigido a mi cuarto después de mi pelea con Ichigo, había tomado una almohada y oculte el rostro en ella. Grite y llore sobre ella hasta que mis energías se agotaron y me quede dormida.

Al día siguiente, mientras almorzaba, seguía pensando en lo mismo. Decidí tomar mi móvil y mandarle un mensaje a Grimmjow. Por alguna razón no quise molestar a Tatsuki con este asunto. Grimmjow estaba más enterado de todo que ella. Últimamente Tatsuki ha estado muy ocupada entrenando y ,por lo tanto, no hemos tenido mucho tiempo de vernos. Pensé que pedirle un consejo a Grimmjow tal vez seria una perdida de tiempo, pero no perdía nada con intentar.

-¿Podrías darme un consejo?

Al cabo de un rato, el respondió:

-¿Segura que quieres un consejo de un secuestrador y acosador?

-Ichigo vino ayer a mi casa…

-Ah, ya veo a donde va esto. Tranquila, son solo 9 meses. Pero siempre recuerda a la mera hora: inhalar y exhalar, inhalar y exhalar…. Debiste protegerte.

¿Nueve meses? ¿A qué se refería con eso? ¿Inhalar y exhalar? ¿Protegerme? ¿Protegerme de qué? Ah… ya entiendo ¡Que idiota! ¿Cómo puede…? ¡Idiota!

-Grimmjow….¡eres un idiota! No me refería a eso ¿Qué demonios pasa por tu cabeza?

Aun con esa estúpida insinuación de Grimmjow, de cierta forma logro hacerme soltar una carcajada ¿Cómo rayos logra hacerme reír con algo como esto? Es un idiota, no cabe duda. Al cabo de un rato Grimmjow respondió:

-Orihime, si te dijera que pasa por mi cabeza… tendría que matarte después.

-Idiota.

-Rara.

-Bestia.

-¿Otra vez con eso? Dime algo nuevo por favor. Volviendo al tema ¿para que querías un consejo?

-Olvídalo. Te lo contare después, ahora me tengo que ir a trabajar. Nos vemos pronto.

-Créeme, nos veremos más pronto de lo que crees.

-…. Dime la verdad ¿en verdad me acosas?

-Tendría que matarte si te lo digo.

Tenia razón: pedirle un consejo a Grimmjow seria una perdida de tiempo.

Volví a reír. Me di cuenta de lo extraña que me sentía al estar carcajeándome sola. Tal vez mis vecinos estarán pensando ahora mismo que ya he perdido los estribos; las paredes que dividen mi casa de las demás son muy delgadas.

Me dedique a terminar mi desayuno en silencio y después a salir de casa. Unos cuantos pasos fuera de mi casa y volví la mirada a todas partes, viendo si no había señales del acosador de Grimmjow. Todo despejado. Continúe caminando, tomando el camino más corto al trabajo. Se supone yo no debería de trabajar hoy, pero una de las empleadas llamo hoy por la mañana y anuncio estar enferma; Rangiku me llamo a mí para ver si yo podía remplazarla y como no puedo decirle que no a Rangiku, acepte.

Como siempre, el lugar estaba tranquilo. Entraba uno que otro cliente, pedía su orden y se iba. Yo atendía la caja mientras Momo platicaba con su novio Toushiro. Se habían sentado en una de las mesas que están frente a la ventana y Rangiku les había regalado una docena de donas y café. Verlos era como estar mirando una película de romance. Hablaban tan bajo que nadie podía escucharlos, se susurraban cosas al oído y reían, se tomaban de las manos, se miraban con cariño. Debes en cuando Toushiro se levantaba de la silla levemente para fundirse en un tierno y, a la vez, apasionado beso. Verlos besarse me había hecho recordar lo tonta que había sido ayer al ceder ante Ichigo. No, no era tonta, era una estúpida.

Sentí como algo en mi pecho dio un vuelco.

Me jure a mí misma que a partir de hoy, no volvería a caer de la misma manera. Olvidaría que alguna vez tuve sentimientos por Ichigo y si por alguna razón él volviera a hablarme, me comportaría cortante y fría con él. No me queda de otra.

-Váyanse a un motel, par de enamorados- gruño Grimmjow a Toushiro y Momo, quienes dejaron de besarse y rieron. Ni siquiera lo escuche entrar. Se sienta junto a mí.

Al verlo, Rangiku se pone al otro lado de mí, me mota de los hombros y me atrae a ella, apretándome contra su pecho. Le dedica una mirada de pocos amigos a Grimmjow, haciendo una mueca extraña.

-Te lo advierto de una vez muchacho, vuelves a llevarte a Orihime otra vez y te arrepentirás de ello… por el resto de tu vida- hasta yo sentí miedo con el tono que estaba usando -¿entendido?- Grimmjow asintió, ella me soltó, le hizo una seña de te estaré observando y se fue.

-¿Por qué me amenaza a mí cuando su otra empleada está besuqueándose con alguien en su hora de trabajo?- se quejó, lanzando un gruñido.

-Número uno: porque él no anda por ahí llevándose a sus empleadas sobre la espalda como si fuera un secuestrador…eso es todo- respondí.

La puerta vuelve a abrirse, se escuchan unos pasos rápidos y una mano se coloca sobre mi hombro, girándome para estar frente a frente. Rukia. Note algo incómodo en su actitud, algo que no me gustaba.

-Tenemos que hablar, Orihime- dijo ella con rapidez.

Lance un suspiro. Ya sabía a donde iba esto.

-¿Es acaso esto sobre Ichigo?- ella asintió -¿Qué quieres?

Note como Rukia apretó la mandíbula y también los puños, apretó los labios como conteniéndose a soltar un montón de majaderías.

-¡Lo quiero a él!- exclamo, acercándose bruscamente a mi- ¿No lo ves Orihime? Siempre lo he querido y tú y Tatsuki lo saben mejor que nada.

¿Es enserio? Rukia había venido desde quien sabe dónde ¿solo para decirme esto? Comencé a pensar que tal vez nuestra amistad se había arruinado y todo era por culpa de Ichigo. Sentí un golpe en el pecho, pero Rukia no hizo nada, comenzaba sentir algo extraño. Rukia parecía echarme la culpa de todo a mí con su tono de voz. Comenzaba a hartarme de todo este asunto.

-¡Quédatelo!- exclame, alzando los brazos –Si eso es lo que quieres adelante, ¡no me importa!

¿De verdad me sentía así? Tal vez lo decía porque, a pesar de lo que dijera, Ichigo seguiría amándonos a ambas, le gustara a Rukia o no. Daba igual, las cartas ya estaban sobre la mesa.

-No quiero pelear contigo Rukia. Hablo enserio cuando digo que te lo quedes- la verdad no estaba segura- , pero si no vienes para algo más, entonces retírate.

Y Rukia se fue sin decir más. Respire profundo y lance un gruñido apretando los puños con enojo. No quise comportarme de esa manera con ella, pero me parecía increíble que después de no habernos visto por días, viniera a mi trabajo para exigirme por Ichigo. Era una ridiculez viniendo de Rukia, que, para mí, comenzaba a perder su orgullo. Comenzaba a odiar a Ichigo por hacernos esto a Rukia y a mí.

Todos los presentes, especialmente Grimmjow, me miraban con extrañeza. Todos sabían acerca de mis sentimientos por Ichigo, pero no les había contado acerca de los sentimientos de él hacia mí y hacia Rukia, Grimmjow era el único que lo sabía. Sin embargo, mi pelea con Rukia me ha quitado los ánimos de hablar al respecto.

Comencé a sentir algo extraño en el estómago, y también que las manos me temblaban.

-¿Qué fue todo eso?- pregunto Rangiku.

-Lo siento- dije, casi interrumpiéndola-, pero no me siento bien. Tengo que irme.

Salí del lugar aun con esa extraña sensación recorriendo mi estómago. Mi turno aun no terminaba, pero estaba segura de que Rangiku me perdonaría por este día, después de todo se suponía que hoy no tenía que venir.

Camine a casa, masajeándome las cienes. El centro estaba tan concurrido como siempre, tenía que lidiar para hacerme paso entre la gente y chocar contra alguien debes en cuando. Mientras lo hacía, recordé mis palabras: ¡Quédatelo! Si eso es lo que quieres ¡no me importa! No sabía si realmente estaba hablando enserio en ese momento. Tal vez si me sentía realmente enojada y cansada como para lidiar con aquella pelea. Quizás, inconscientemente, ya me había decidido…

-¿Sabes? Acabas arruinar todo plan de secuestro que tenía pensado- dijo Grimmjow, sacándome de mis pensamientos. Me pareció que, el día de hoy, Grimmjow estaba siendo muy bueno para acercárseme sin que me diera cuenta.

-Ahora mismo no me encuentro de humor para bromas, Grimmjow ¿podríamos hablar enserio?

-Hablo enserio, tenía pensado secuestrarte y hacer enojar a tu jefa como la vez anterior. Sin embargo, ella misma me pidió que te acompañara a casa- se quejó, haciéndose paso entre la gente para mantenerse a mi lado.

-Lamento que haber arruinado tu plan- dije con sarcasmo Grimmjow, estos dos últimos días han sido de lo peor. Primero Ichigo, después Rukia ¿y ahora qué? ¿Mañana se presentaran los dos juntos y arruinarme el día?- preguntaba, lanzando varios gruñidos; la gente me miraba extraño por mis actos.

-Mañana- dijo Grimmjow, tomándome del ñana te llevare a un lugar que, te aseguro, te subirá los ánimos- hizo una pausa, y mirándome con picardía agrego- : ¿o acaso quieres que yo te suba los ánimos?- a modo de respuesta, le di un codazo en el costado –Ok, de acuerdo. Pasare por ti en la tarde, pero mi segunda opción sigue en pie.

-Te avisare si eso llega a pasar, que lo dudo.

Me detuve frente a una tienda de películas. Aún no había decido que iba a hacer el resto del día, pero ver la tienda me dio la idea de rentar películas y verlas durante toda la tarde hasta quedarme dormida, si era posible. Era un buen plan si me ponía a pensarlo. Me di cuenta de que Grimmjow también se había detenido, y que me miraba curioso.

-¿Quieres ver una película?

-¿No se supone que es el chico el que invita a la chica para ver películas?- pregunto, en actitud burlona -¿Luego qué? ¿Me besaras?

-¡No es una cita!- grite, atrayendo las miradas de varias personas a nuestro alrededor -. Y no, no te besaría. Déjate de bromas.

Tome a Grimmjow del brazo, obligándolo a entrar conmigo a la tienda. Principalmente me sentí atraída por rentar una película de romance a lo cual Grimmjow, muy extrañamente, accedió. Pague por la película y caminamos a casa.

Lo primero que hice al llegar a casa fue poner la película; después llene un tazón de palomitas y ocupe mi lugar en el sofá, abrazando mis piernas contra mi pecho. Grimmjow estaba sentado en el piso, usando el sofá para recargar su espalda. Irónico. El día del baile, él se había burlado de mí por no sentarme en la banca, acaba de darme una razón para hacer que se trague sus palabras. Sin embargo, si me pongo a pensarlo, Grimmjow pudo haber ocupado ese lugar para no sentarse en el sofá junto conmigo porque entonces pareceríamos algo más. Si, mejor que se quede en el piso.

La película resulto ser un completo cliché. Esta este chico popular, admirado por toda la escuela y amado por todas las chicas, un jugador de futbol americano, y esta la chica popular y porrista, a la que todos los chicos la consideran la más sexy de la escuela; Grimmjow también cree que es sexy. La chica cumple un papel de una porrista que le gusta molestar a las no muy sociales, acompañada por su dúo de idiotas y, claro, es la novia del futbolista. Por último, está la chica nada social a la que nadie, más que sus amigos cercanos, la notan. Esta chica está secretamente enamorada del futbolista y por razones del destino, ella logra toparse con este chico y tener, aunque sea, una corta conversación que deja sorprendido al futbolista. Continúan platicando durante varios días y la porrista se pone celosa. La chica antisocial decide cambiar de look y de actitud para que el futbolista la toma más enserie, y funciona. Ahora mismo está la escena de ellos dos besándose por primera vez. La primera vez de la chica, pero la milésima para el futbolista. Siento como mi estómago se retuerce en esta escena.

-Me estas matando con esta película- dijo Grimmjow, quien ahora estaba acostado en el suelo, cubriéndose la cara con el antebrazo.

Subí el volumen de la tele.

-Muere.

Tome un puñado de palomitas del tazón y se las avente a Grimmjow en la cara; algunas lograron entrarle en la boca.

-Ah perfecto, ahora quieres ahogarme con palomitas ¿Por qué no mejor me entierras una estaca, haces un oyó en tu patio y me entierras ahí? Así mi espíritu rondaría por tu caso el resto de tu vida y me dedicaría a molestarte… tu sabes a qué me refiero con molestarte- añadió con tono pícaro y una sonrisa burlona.

-Cállate, y mira la película- volví a arrojarle otro puñado de palomitas.

Debía admitir que aunque la película fuera un cliché, era buena. Mientras más la veía, más dolores sentía en el pecho, y cada vez eran más fuertes, trate de aliviar esos dolores abrazando a una almohada con todas mis fuerzas ¿Por qué me estoy sintiendo así? No quiero que continúen estos golpes en el pecho, duelen. Cerré los ojos con fuerza, tratando de aguantarme las lágrimas, y cuando trate de abrirlos, no pude. Sentía los parpados y mi cuerpo tan pesados. No quería quedarme dormida en el sofá; durante las noches me muevo demasiado. Sin embargo, lo hice.

Es todo lo que necesitaba: dormir.

Fin.