Capítulo 5.

La piedra de la neutralidad.

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— ¿La piedra de qué…?—Preguntó Hiccup confundido.

—¡La piedra de la neutralidad, tonto! —respondió la furiosa Astrid aferrándose lo más que podía a la hoja, pues Hiccup se había girado para encararla y ni siquiera consideraba su estado casi de desnudez. — ¡¿Dónde está mi ropa?!

—Cálmese. —Bufó el brann yendo en dirección hacia unas rocas donde había extendido lo que quedaba de la prendas, una vez que las tomó se acercó a ella y sin el más mínimo toque de vergüenza y consideración se las aventó en la cara.

Astrid refunfuñó por tal gesto, se sentía realmente humillada y avergonzada que no podía dejar de triturarse los dientes del coraje.

—¡¿Qué no se piensa largar?! —le gritó a su enemigo quien seguía atento a sus movimientos.

Hiccup volvió a bufar rodando los ojos y sólo se limitó a girarse.

—¡váyase!

— ¡No me iré! —aclaró empezando a perder la paciencia. —Así que cállese y vístase, no la miraré… ni quien quisiera.

Viendo que el brann no cedería a su petición, Astrid procedió a vestirse rápidamente, empezando por el fastidioso corsé, el cuál al momento de ponérselo le lastimó la herida que tenía en la espalda, después de eso siguió la blusa de lana y lo que quedaba de su brinja. Después la parte de abajo, algo que no era mucho más que su falda, pues se dio cuenta que una de las medias que usaba estaba rota, y esto era debido a que su enemigo había hecho paños con esta; sin embargo entre todas sus prendas aún faltaba la más importante: la piedra de la neutralidad.

— ¡¿Dónde está la piedra?! —gritó exasperada por no encontrarla. —Además... ¿Qué me hizo?... ¡Pervertido!

Impactado por aquella acusación, el intolerante Hiccup se volvió a girar para encararla y poco le importó que aún no estuviera presentable.

—¡Escúcheme, tonta!¡En primer lugar! no le hice nada de lo que de seguro se está imaginando, ¡no es mi tipo!, ni siquiera de la misma raza, "princesa". — respondió agresivamente numerando con los dedos. —En segundo lugar ¡la salvé y la cuidé! por lo menos debería estar agradecida… y en tercer lugar ¿quiere esto? —Le mostró el collar que llevaba la piedra colgando.

—¡Démela! —exigió ella furiosa.

—No hasta que me dé unas cuantas explicaciones.

Astrid resopló molesta y se levantó del piso con tanta furia que parecía que pronto explotaría.

—¡En primer lugar…! —Empezó a señalar con los dedos imitándolo. —¡Nadie le pidió que me salvara!

—Lo sé… pero es lo menos que podía hacer… usted me salvó. —replicó Hiccup con el ceño fruncido.

— ¿Es lo que cree? —preguntó Astrid hipeando al hacerlo, pues el vacío que sentía en el corazón aun perduraba en ella y se intensificó en ese momento de estrés. —No lo salvé,… yo quería morir… no quería seguir viviendo. —confesó apenada.

Era difícil para Astrid controlar esas nuevas emociones, extrañamente se empezó a sentir vulnerable, débil, sola, en pocas palabras patética. Mientras que Hiccup, ignorante del dolor de esta, inhaló y exhaló discretamente para tratar de calmarse.

— ¿Cuál es el número dos? —incitó a que continuara.

Astrid se limpió despistadamente unas lagrimitas y volvió su vista a su enemigo-salvador.

—Que esa piedra me pertenece, es la piedra de la neutralidad.

— ¿Se refieres a la genuina piedra, la que la que le da el poder a las demás piedras y esas cosas? —Preguntó Hiccup recordando las antiguas leyendas.

—Esa misma, ahora ¡démela!

—Pues no se la devuelvo. —disintió Hiccup ocultándola entre su armadura.

— ¡¿Qué?! ¡Dámela idiota! ¡Es una orden!

—¡Ja, yo no soy su gato!... y no insista, no se la daré, no soy imbécil… quien me asegura que no me neutralizará y me matará, no princesa… está piedra se queda conmigo.

—Que idiota es… si eso cree, entonces ¿Por qué me salvó? —preguntó Astrid cruzándose de brazos.

—Ya se lo dije, por haberme salvado… estaba en deuda y ya la pagué.

—Está bien, pues entonces gracias por haberme salvado… —respondió ella hipócritamente. —¿Ahora si me puede dar la piedra? —exigió de la forma más amable que pudo, extendiendo su mano esperando que el brann lo devolviera por iniciativa propia.

—No… creo que estará más segura conmigo. —respondió este con una sonrisita hipócrita.

—Escuche idiota, sí cree que por tener la piedra no lo puedo neutralizar está muy equivocado.

— ¿A… a qué se refiere? —Preguntó dudoso.

—Trate de sacar algo de fuego, ya lo verá.

El brann intrigado por tal reto, extendió su mano para convocar una flama pero nada pasó, luego la agitó como si se tratara de un encendedor, pero nuevamente nada, no podía convocar al fuego.

—Pero… ¡¿Cómo?!... Tenía control del fuego incluso cuando la toqué la primera vez.

—Eso es porque sólo funciona con su portador. —explicó ella, recordando cierta conversación con su pegaso:

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Astrid. —susurró Danger. —Hay algo importante que debo decirte.

¿Qué?

Pero no aquí, debes acompañarme a un lugar en especial…Sígueme…

La neutral no entendía que pasaba, sin embargo se dejó guiar por Danger a través de pasadizos ocultos en el castillo que ella jamás en su vida había recorrido.

Danger… ¿A dónde vamos? —Preguntó admirando las grandes a paredes de cristal que había alrededor. — ¿Quién te dijo de este lugar?

Tu padre. Me confió este secreto y algo que yo también sospechaba.

La princesa quedó intrigada por aquello más no dijo nada y siguió a su pegaso hasta que ambos llegaron a una especie de cámara vacía de cristal, en la cual sólo había una pequeña columna de escayola que tenía un objeto cubierto por una tapa cúbica del mismo material.

Ambos se acercaron al centro para ver lo que tenía contenido, el cual sólo era un collar con una piedra de color ámbar que relucía como el mismo oro.

¿Qué es esa piedra?

La piedra de la neutralidad. La genuina piedra y quien da energía a todo Noytrol.

—Increíble. —susurró Astrid sin dejar de admirar el brillo de la joya.

Tienes que llevártela contigo…—soltó Danger de repente.

¡¿Qué?!

Sin tus padres aquí, ¡tú! eres la nueva portadora, debes llevártela contigo para mantenerla a salvo.

Pero… ¿Qué pasará con Noytrol? ¿no la necesitan para brindarle energía y protección?

Así es, pero mientras tu vivas esa energía seguirá fluyendo, la piedra se alimenta de los deseos y la voluntad del portador, sí tu así lo quieres puedes neutralizar, brindar energía y muchas cosas que no te imaginas.

Te refieres a que si yo le ordeno neutralizar… ¿Lo hará? Y viceversa. —trató de entender.

¡Exacto!…Esa piedra no es como las imitaciones que sólo neutralizan al instante y tienen tiempo de vida, sin embargo debes entrenar mucho para dominarla por completo; se dice que sólo un miembro de la familia real de Noytrol la puede utilizar aunque no estoy seguro si un elemental podría, pero… Astrid. ¿No me digas que tienes planeado enfrentarte al brann sin neutralizarlo?

Danger conocía el carácter que se cargaba su ama, cuando vio que esta no le contestó, su pregunta fue respondida, ya que al parecer su ama pretendía retar al enemigo sin neutralizarlo.

Astrid no quiero que te haga daño. —dijo angustiado.

¡Ay!, está bien…., lo neutralizaré. —respondió ella resoplando, aunque no fue del todo muy convincente.

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— ¿Ahora ya comprende porque debe devolvérmela? —finalizó Astrid con su explicación.

—Sí, pero aun así no se la daré. —respondió el brann con burla.

— ¡¿POR QUÉ?!

—Mire, la verdad es que la salvé porque pensé que podríamos vengarnos de Fogo y de su novio ese… el tipo que era un vann.

—¡Él no es mi novio! —Refunfuñó Astrid sintiendo de nuevo el dolor en su pecho al recordar cómo su amigo la había traicionado.

—Como sea. Esos dos están locos, quieren declararle la guerra a todo Himmelen, no sé usted pero me siento responsable y siento que es nuestro deber.

La cabizbaja Astrid lo pensó, en cierto sentido su enemigo/salvador tenía razón, por sus descuidos ambos habían sido engañados y eso conllevó a la desgracia de sus dos reinos. Pero ¿trabajar con él? Lo miró de pies y cabeza; y por lo que vio no había mucho de donde elegir.

—Está bien… lo haré. —aceptó rendida.

—Excelente…entonces vámonos de aquí, tenemos seguir adelante princesa.

—Me llamo…

—Sé cómo se llama…—interrumpió Hiccup abruptamente. —mire princesa, no me interesa. El que vayamos a trabajar juntos no significa que seamos amigos. Usted sigue siendo una neutral y yo un brann.

—¡Ni quien lo quisiera! —gritó ofendida. —Entonces… ¿Cómo debo de llamarlo "señor"?, ¿Idiota, insensible, estúpido brann?

—Llámeme jefe Haddock si no le importa… así como yo la llamaré "princesa". —Trató de negociar con su toque de sarcasmo.

—¡Me revienta que me digan princesa! —refunfuñó ella tomándolo por la armadura para golpearlo, llevaban muy poco conversando y ya no lo soportaba.

—Pues se va a aguantar porque le voy a decir así. —Dijo el tranquilo Hiccup zafándose de su agarre de un empujón y sin darle importancia los berrinches de ella caminó hacia la salida..

—Maldito idiota. —Balbuceó Astrid siguiéndolo.

—Ya cállese y dese prisa que su herida tampoco ha cerrado y deben suturarla.

—¡Esto es lo más vergonzoso que me ha pasado! —Se quejó esta sonrojada al recordar en qué condiciones la tenía cuando despertó.

—Pero gracias a eso no se murió. —La encaró Hiccup. —Además para que se entere de una vez dormí a su lado y ¡Desnudo! —Sacó la lengua como si fuera un niño dejando a la chica enrojecida del coraje.

—¡Grrrr me las va a pagar! —fue el último eco que se escuchó dentro la cueva.

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Después de dejar la vergonzosa cueva, brann y neutral caminaron por el bosque, cada quien apartado del otro al menos unos tres metros de distancia, ya que como había dicho Hiccup, a ninguno de los dos le interesaba establecer lazos; sin embargo conforme pasaban más tiempo caminando sin sentido por el bosque, Astrid tuvo la necesidad de ser informada de a dónde se dirigía su arrogante acompañante.

— ¿A dónde se supone que vamos?

—Siento a mi dragón cerca, en esta dirección. —señaló Hiccup hacia el norte sin siquiera verla.

—¡Vaya!, no pensé que los brann tuvieran una estrecha relación con sus compañeros. —comentó Astrid con sarcasmo, aunque por dentro muy impresionada de descubrirlo.

—Pues sí,…aunque no lo crea, no somos como ustedes los neutrales.

— ¡¿Y cómo se supone que somos nosotros?!

—Discúlpeme "princesa", pero a mi parecer los neutrales son desconsiderados, fríos y un poco huecos. —explicó Hiccup haciendo demasiados ademanes con las manos

— ¡¿Ah sí?! Pues dicen que lo brann son unos salvajes que sólo piensan en quemar cosas.

—La mayoría es así. —Admitió él sin problema alguno.

— ¿Me va a decir que usted no? —preguntó ella con ironía.

—Así es aunque no lo crea, pero aquí entre nosotros princesa… los branns no fuimos a atacar como "salvajes" a su pueblo ni le arrancamos ciertas partes de su cuerpo con sus catapultas. —señaló enojado la pierna en donde estaba la prótesis.

Astrid quedó boquiabierta con esa directa, y se sintió arrepentida pero a la vez molesta.

—Ah… ¿no dice nada? —incitó él a que continuara con sus quejas.

Astrid negaba con la cabeza mordiendo sus labios con ansiedad, no entendía porque se tenía que hacer responsable de la actual situación de su acompañante.

—Mataron a mi tío… mi padre…—Empezó a susurrar.

—Su padre fue un idiota al haber atacado sin haber investigado antes.

—¡¿QUÉ?! ¡¿CÓMO SE ATREVE?! ¡No hable así de mi padre, se lo prohíbo! — advirtió furiosa señalándolo con el dedo.

Hiccup le bajó el brazo para evitar ser señalado.

—Ese el problema con ustedes los neutrales, no saben ni lo que pasa alrededor por vivir en su burbuja y se creen fuertes por tener esa estúpida piedra, no me sorprende por eso que Fogo y el otro tipo hayan matado a aquella criatura que le causó dolor y …

De repente un sonoro golpe que retumbó en el bosque y silenció al brann, Hiccup ya no pudo seguir despotricando todo su sentir ya que Astrid le soltó una cachetada. En ese momento todo se silenció; Hiccup con el ceño fruncido, se sobaba su enrojecida mejilla mientras observaba con desdén como su acompañante estaba: cabizbaja, con flequillo cubriéndole los ojos y triturándose los dientes del coraje, la mano con la que lo había golpeado seguía alzada.

—No… se… atreva… a mencionar eso ¡otra vez! —amenazó furiosa.

Hiccup dejó se sobarse la mejilla, y pensó que si su enemiga con eso lo silenciaría le haría saber que estaba muy equivocada.

— ¡¿Por qué no?! —la estrujó apartándola unos centímetros de él. — Le duele la verdad… ¿No es así?... Si yo hubiera sido usted jamás hubiera abandonado a mi compañero.

Después de decirle aquello, la muy furiosa y dolida Astrid intentó golpearlo nuevamente pero Hiccup la detuvo sosteniéndola de su muñeca, y aunque no lo pareciera estaba tan enojado que un calor empezó a emanar de él, tan ardiente que empezó a moldear su mano entre la muñequera de su enemiga que sintió como el metal empezaba apretarle el brazo, fue entonces que empezó a forcejear con él para intentar zafarse.

Hiccup no consideró el daño que le hacía hasta que dejó de sentir como el calor se había desvanecido de su cuerpo, en pocas palabras cuando se sintió neutralizado; momento que aprovechó Astrid para tratar de golpearlo con su mano libre, y que por mera habilidad alcanzó a detener también.

—¡Ya no insista en seguir peleando! —pidió Hiccup entre dientes sosteniéndola fuertemente.

—¡Yo hago lo que quiero! —exclamó Astrid dándole un cabezazo que hizo que Hiccup la soltará en un instante.

Por el tremendo golpe, Hiccup terminó en el suelo, algo que aprovechó la neutral para esculcar entre su armadura y sacar lo que le pertenecía.

—¡Yo arreglaré las cosas por mi cuenta! —aclaró gritándole y corrió en dirección opuesta a donde iban.

El atolondrado Hiccup trató de reincorporarse lo más rápido que pudo, ya no aguantaba a esa chica, sin embargo no podía dejarla escapar con esa piedra.

—¡Eso sí que no! —gritó.

Una vez que recuperado corrió tras la neutral la cual no estaba muy lejos; cuando la alcanzó se lanzó sobre ella y comenzaron una pelear de forcejeos en la tierra. En su arranque de furia Hiccup estrujó a Astrid contra el suelo y le lastimó la herida que tenía en la espalda. Astrid no pudo evitar dar un grito de dolor que hizo que Hiccup nuevamente considerara el daño que le hacía.

—¡Ya basta! —Pidió este suplicando, estaba encima de sosteniéndola por los brazos mientras ella seguía con la piedra aferrada en su puño y evitaba verlo. —No quiero hacerte daño… ya basta…—pidió agotado.

Su enemiga/salvadora de repente fijó su cansada mirada sobre la de él, y el brann no pudo evitar sentir nuevamente aquella sensación que había sentido cuando no pudo matarla durante el duelo, la liberaría y trataría de razonar con ella; sin embargo cuando la expresión de ella cambió a una de furia y sintió un golpe muy bajo en su miembro, concluyó dolorosamente que esa mujer era terca a morir.

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Mientras tanto, Toothless había estado vagado por el bosque durante los días anteriores, en su búsqueda se había topado con un pequeño poblado en donde sólo robó algo de pescado, pero al no sentir a su amigo ahí siguió su camino internándose aún más en el bosque.

Cada vez lo sentía más cerca, en los días anteriores lo podía sentir en un estado de tranquilidad pero de repente en ese momento empezó a sentirlo alterado, lo significaba que estaba en peligro o problemas por lo que aceleró su paso para encontrarlo.

Fue entonces que en un parte de en medio de la nada del bosque lo encontró, se sintió feliz de verlo vivo pero su felicidad no duró mucho al ver que estaba peleando con la chica que recordaba era la princesa del otro reino; fue entonces que vio el momento exacto en que su amigo, quien estaba encima de la chica forcejeando, fue pateado violentamente por ella en sus bajos para poder quitárselo de encima.

Se enojó al ver que tanto a él como a su amo les había dolido el tremendo y bajo golpe, así que sin pensarlo corrió para atacar a la enemiga de su amigo. La mataría por él.

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Cuando Astrid se liberó de la presión de su enemigo se preparó para irse; sin embargo unos ruidos entre los arbustos la alertaron; se trataba de un dragón negro que en cuanto salió la vio amenazadoramente.

— ¡No, Toothless! —Gritó Hiccup el adolorido al notar que su dragón atacaría a su acompañante.

Astrid cayó de sentón al verse amenazada por el enorme dragón, sin embargo se levantó rápidamente y huyó corriendo del lugar, siendo seguida por el amenazante dragón. Aferrada solamente a su piedra corrió por el inestable suelo del bosque; sin embargo inevitablemente cayó al tropezarse con una rama exterior de un árbol que se encontraba alrededor. La neutral vio su fin cuando el dragón se preparó para lanzarle una de sus plasmas, mientras que el brann corría detrás de este en un intento por detenerlo.

Todo fue uy lento en ese momento, con el dragón ya listo para lanzar su ataque, no tuvo con que más protegerse más que con la piedra, la cual sólo alzó frente al ataque esperando una clase de milagro.

El furia nocturna se lanzó contra ella para dispárale, cuando de repente la piedra empezó a brillar tan deslumbrantemente que cegó a todo ser vivo que rondaba por ahí.

Tanto Astrid como Hiccup quedaron cegados por aquel resplandor; una vez que esta se disipó abrieron los ojos lentamente; ella esperando que no estuviera muerta, él esperando que su amigo no hubiera salido lastimado. Más lo que se encontraron los dejó con los ojos como platos.

— ¡No creas que te salvarás bruja! —fue la voz de un tercero presente.

En donde antes estaba el furia nocturna, ahora había un chico de al menos unos 20 años de edad, de cabello color negro que le llegaba a los hombros y con unos enormes ojos felinos color verde.

— ¡Lastimaste a mi amigo! —seguía gritando el muchacho. — ¡Ahora yo haré lo mismo! —señaló amenazadoramente.

Como un felino, se lanzó contra ella, pero fácilmente fue esquivado por Astrid que con un movimiento rápido lo golpeó haciéndolo caer al piso.

— ¿Quién eres tú? ¿Dónde está Toothless? —preguntó el espantado Hiccup tratando de encontrar a su dragón.

— ¿Cómo que quién soy? Soy yo Toothless. —Dijo el chico sobándose la cabeza, aunque pronto sintió algo de peculiaridad en él, empezando porque el hecho de que estaba hablando como los humanos. — Pero por qué estoy….

Se empezó a observar a él mismo, miró que tenía manos en lugar de patas, que tenía piernas y pies, que llevaba una especie de túnica y pantaloncillo color negro cubriendo el resto de su cuerpo, se tocó el trasero notando que ya no tenía cola, después la cara sintiéndose la nariz, los dientes firmes, las orejas pequeñas, el cabello.

— ¡ ¡ ¡ ¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ! ! —retumbó en todo el bosque

Tanto Hiccup como Astrid seguía incrédulos al ver como el desconcertado chico trataba de encontrarse la cola y las alas.

— ¡¿Qué me hiciste?! ¡¿Dónde están mis hermosas alas?!

— ¿E-e-e-e-n serio eres Toothless? —balbuceó el incrédulo Hiccup.

—¡ ¡ ¡ ¡Sííí! ! ! !. —Gritó el desesperado muchacho quien seguía dando saltitos en un intento de poder ver si efectivamente sus alas no estaban

— ¡¿Qué fue lo que le hiciste?! —reclamó Hiccup a la atónita Astrid.

—Yo… yo no sé. —Balbuceó esta. —Creo que fue la piedra.

— ¿Qué piedra? —Preguntó el agitado Toothless.

—Entonces a eso se refería…—susurró Astrid empezando a comprender un poco de lo que le había contado Danger.

— ¿Q-qué tanto estás hablando? —preguntó Hiccup.

—Bien, ¿recuerdas cuando te conté que Danger, mi pegaso, me dijo que esta cosa funcionaba de acuerdo a mi voluntad para brindar energía, neutralizar o algo así por el estilo?

—Sí… ¿Y?

— ¿Por qué se hablan como si fueran amigos? —interrumpió de repente Toothless. — ¿Se tutean?

Ambos chicos se le quedaron viendo al dragón/humano para después negar ambos al mismo tiempo su pregunta.

—Como sea, como le iba diciendo. —carraspeó Astrid antes de seguir. —Creo que esta cosa le brindó energía a su dragón, pero no para lastimarme…o al menos así lo entiendo.

— ¿Energía? Si me siento más débil. —Replicó Toothless.

—Bueno, no me refiero a esa clase de energía, es decir… Danger una vez me puso a estudiar sobre los dragones y leí acerca de estos dragones que pueden convertirse en humanos, creo que la piedra activó esa habilidad en su dragón.

—Nunca había escuchado algo así. —dijo Hiccup sintiéndose que le faltaba más conocimiento acerca de los dragones.

—Leí también que los dragones generalmente pasan su vida tratando de aprender esa habilidad, incluso que cuando llegan a aprenderla ya son muy ancianos para ese entonces.

—Ósea que sin esa roca y si quisiera aprender aquello, ¿Me hubiera tomado toda la vida? —Preguntó Toothless asombrado.

Astrid sólo asintió, pero Hiccup aún estaba algo reacio con la situación.

—De igual manera como se revierte… ¿Esto? —Preguntó señalando por completo a Toothless.

—No lo sé. ¿No es usted el experto en dragones?

Hiccup se quedó con la boca abierta ante esa declaración, ya que es como si le hubiera dicho tonto en su cara.

— ¿No puedes hacerlo con tu roca? —Interrumpió Toothless arrebatándole la piedra y luego Hiccup se la arrebató a él.

—Sí, vamos has de nuevo eso. —ordenó Hiccup.

—No sé cómo… además no crea que me he olvidado de todo lo que me dijo. —replicó Astrid volviendo al asunto de la pelea de minutos atrás.

Y ya que regresaría a lo mismo, se lanzó hacía él para tratar de quitarle la piedra, pero este siendo más alto que ella alzó el brazo dejándola fuera de su alcance.

—¡Ya déjese de eso! Entienda que no la dejaré ir, quedamos en que trabajaríamos juntos por resolver esta guerra antes de que se esparza por todo el continente y ahora con más razón ya que tiene que ayudar a mi dragón.

Pero Astrid no quiso escuchar empezó a forcejear de nuevo con él por el poder, pero Toothless intervino rápidamente y la apartó de su amigo.

—Bruja, estoy con mi hermano, somos dos contra uno, así que no tienes muchas opciones. —amenazó chocando sus puños.

—Grrrr, está bien y si a ti no te importa me llamo Astrid.

—Sí como sea. —ignoró el chico quien se volvió a su amigo. —Disculpa… ¿Te puedo decir hermano? —pidió gentilmente.

Hiccup balbuceó primero, era demasiada extraña esa situación, pero ahora viendo a su dragón como un humano, era como si se viera a sí mismo o más bien una extensión de él, algo así como lo quería nombrar Toothless: un hermano.

—Claro que sí. —aceptó feliz.

—Gracias, ¿sabes? siempre te he considerado como mi hermano. —Confesó el dragón y lo abrazó.

Hiccup seguía sintiéndose raro con todo aquello pero lo abrazó fraternalmente, mientras que Astrid observaba nostálgicamente todo aquello y recordó a Danger, que para ella también había sido algo más que un amigo y acompañante, había sido su familia.

—Toothless, ¿Viste algún pueblo a dónde podamos ir? —preguntó Hiccup separándose de su dragón.

—Sí hermano, está más o menos a un día de aquí, si cierta persona no me hubiera convertido en esto hubiéramos llegado más rápido. —insinuó mirando disimuladamente a la neutral.

Astrid sólo desvió la mirada, a su parecer todo el mundo estaba en su contra; fue entonces que empezó a sentir una sensación de depresión y vio su amarga realidad: ya no estaba en Noytrol, no podía ordenarle a nadie nada, nadie la ayudaría y que estaba sola en el mundo a merced de un jefe rencoroso y su extraño dragón-humano.

—Andando, vamos. —ordenó Hiccup, que para su sorpresa, Astrid le hizo caso caminando a unos pasos delante de ellos, sin mencionar ninguna palabra.

—Es muy rara. —susurró Toothless viéndola con curiosidad. —Se ve triste.

—Toothless… no fraternices con ella. —pidió Hiccup. —Por cierto… ¿No te hirieron los ataques de Flama y ese caballo malvado?

—Sí, ya no pude volar. —confesó el muchacho con tristeza, al escucharlo Astrid detuvo su paso incapaz de seguir andando. —Me destrozaron el ala de la cola, ya no pude alzar el vuelo de nuevo. ¡Maldita pesadilla y Flama me las van a pagar!, no puedo creer que nos hayan traicionado.

—Descuida amigo, cuando te conviertas otra vez en dragón te haré volar de nuevo. —prometió Hiccup con una sonrisa; a Toothless le brillaron los ojos de la felicidad, como dragón lo hubiera aplastado y lo hubiera llenado de baba pero de esa forma se le hacía muy extraño hacer eso.

— ¿Puedes hacerlo? —escucharon ambos varones de repente.

Estos se giraron para ver a la princesa que se veía curiosa por saber si era eso posible.

—Debo ver el daño, pero cuando prometo algo lo cumplo, haría todo lo que fuera necesario por mi compañero. —Dijo el orgulloso Hiccup, queriendo agregar el "No como otros", pero se abstuvo al ver la mirada triste y cansada de la princesa.

—¡¿Así que es eso?! —Exclamó Toothless de la nada y se aproximó a ver a la neutral. —No hay enlace…tus ojos reflejan… un enlace roto.

— ¿Có-cómo lo sabes? —balbuceó Astrid sintiendo que sus ojos se empezaban a nublar por el agua que se estaba acumulando en ellos.

—Porque se puede ver en tus ojos. —Respondió él con simpleza y a pesar de lo que le pidió Hiccup se compadeció de ella. — ¿Qué era?... ¿Cómo fue?

—Un pegaso… lo mataron. —Contestó con un nudo en la garganta.

— ¡Wow! Hasta yo sé que a los pegasos se les debe respetar ya que son sagrados, nunca había escuchado de un pegaso que se dejara domar… en serio, lo siento mucho.

Dicho esto, el muchacho volvió a retomar el camino, dejando pensativa a Astrid y a Hiccup boquiabierto, pues en ese momento su dragón parecía más humano que él.

—Andando. —ordenó sintiéndose un desconsiderado, sin embargo así lo prefería, no deseaba tener ningún tipo de trato con ella que no fuera la venganza de sus hogares.

Astrid asintió dando un suspiro y los siguió, pensando en que tendría que aprender a vivir con el vacío que ahora habitaba en su corazón.

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Berk.

Después de que Fogo se declarara nuevo rey de Berk, sometió a todos aquellos que se opusieron a su mandato con la ayuda de Nero, Snotlout y otros súbditos que no eran de Berk y que se instalaron en las casas de los "traidores" para derrochar las riquezas de los pobladores.

Ahora como todo un rey, esperaba en el trono del jefe a que llegara su escuadrón con un pedido en especial.

—Señor. —Entró un hombre dando una reverencia—Hemos traído lo que nos ha pedido.

Todo los presentes en el gran salón pusieron su atención en el escuadrón que entró custodiando una caja de cristal donde yacía una piedra azulada.

—Excelente, la piedra de la neutralidad. —saboreó Fogo jugando con sus dedos ansioso por poder tocar la piedra. —Nero… ¿Está es la piedra?

—No lo sé, tío. —Contestó el vann. —Sólo sé dónde la guardaban, nunca la había visto.

—La encontramos en una cámara secreta del palacio, tal como nos indicó el joven Nero. —Dijo el súbdito que llevaba la caja.

— ¡Esta es!, no hay duda, intenta controlar el fuego. —pidió el rey a uno de los hombres del escuadrón.

El súbdito se preparó para lanzar una llamarada, pero nada salió de entre sus manos.

— ¡Sí!, no cabe duda esta es la piedra. —Festejó Fogo tomando la piedra para apretarla contra su puño.

—¡Nero, Snotlout! —gritó. —Quiero que me vean al anochecer, quiero compartir algo con ustedes algo.

Los dos chicos sólo asintieron como soldados y esperaron la hora para ir a hablar con su jefe.

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— ¿A dónde vamos tío?

Después de haberse reunido con Fogo, el brann y el vann fueron guiados por el rey hacía un lugar apartado del pueblo de Berk, inicialmente habían volado unos cuantos kilómetros de Berk; y después continuaron a pie en la profundidad del bosque.

—Ya lo verás sobrino.

El recorrido parecía haber llegado a su fin cuando se toparon con una enorme pared montañosa en la cual había diversos signos, Fogo continuó hasta llegar a dicha pared y apretó ciertos signos lo cuales al activarse hicieron que esta se abriera mostrando una extraña entrada con escaleras que conducía a una prisión subterránea.

En esta había varias celdas, sin embargo en cinco de estas se podían apreciar las sombras de sus actuales prisioneros; el lugar estaba tenuemente iluminado por unas antorchas, pero cuando los jóvenes y Fogo se acercaron para ver a los prisioneros, esa luz bastó para que Snotlout como Nero quedaran impactados al ver quiénes eran los prisioneros; unos dragones y caballos en la dos celdas de la derecha; sus antiguos líderes en las otras tres.

— ¡Amigos míos! —Saludó Fogo hipócritamente —No había podido venir antes, con tanto trabajo que ahora tengo como jefe de Berk. —presumió.

Los encarcelados dieron un grito ahogado al escucharlo hablar.

— ¡Sus hijos han muerto! —anunció cínicamente y más gritos ahogados se hicieron escuchar.

— ¡Maldito Fogo! —Gritó uno de los hombres golpeando la celda, era Stoick el Vasto, quien se veía sucio, desaliñado y débil por el tiempo que llevaba encerrado.

— ¡No mi Astrid! —exclamó el otro hombre que lo acompañaba en su celda, mostrando al rey Axel que se veía en iguales condiciones que el brann.

—¡Eres un monstruo Fogo!. —Replicó una voz femenina que se escuchaba en la primera celda, mostrando a una Valka muy furiosa y su compañera, Brianda, quien sollozaba ruidosamente tratando de negar que su única hija estuviera muerta.

—Y no sólo eso, miren lo que puedo hacer ahora. —presumió Fogo sus nuevas y ardientes flamas.

—Así que has conseguido todo lo que quisiste, ¿No es así? —Se escuchó una quinta voz, un hombre solitario en la celda de en medio.

—¡Gobber!, ya no me acordaba de ti. —exclamó sarcásticamente. —Pero te equivocas, el pegaso sólo era la primera parte de mi plan.

—Pensé que la primera parte fue a haber engañado a los neutrales diciéndoles que les habíamos declarado la guerra. —Contestó tranquilamente Gobber para provocar al rey usurpador. — ¡Mataste a mi amigo Finn!, me recluiste a mí y a mi dragón para darte información de otros pueblos brann.

— ¿Cómo los amenazó? —preguntó Snotlout incrédulo de esa historia. —Disculpe, es que me hace todo tan fantasioso. —Dijo con escepticismo.

— ¿Nos traicionaste ¡Snotlout!? —Preguntó furioso Stoick aferrándose a la barras de la celda.

—Así es, ahora estoy con un mejor líder que usted. —admitió el vanidoso brann cruzándose de brazos.

El ex jefe de Berk al escucharlo siguió golpeando las barras de la celda sin que estas se inmovilizaran un poco.

—Calma Stoick, ese chico nunca valió la pena. —tranquilizó Gobber. —Pero contestando a tu pregunta hijo, este desgraciado primero amenazó con matar a mi dragón, con matar a Stoick y a Hiccup si no le daba información.

— ¿Y cediste tan fácilmente? —Se rio Snotlout.

—A diferencia de ti, yo si me preocupo por mi amigos. —contestó Gobber seriamente. —Pensé que Stoick y Noytrol se darían cuenta del engaño…

—Pero no fue así. —interrumpió Fogo. —Sus líderes resultaron ser tan estúpidos como sus hijos, que ahora descansan en paz debajo del agua… ¿No es así, Nero?

El único que no había entrado a la conversación era Nero, quien al ver a su antiguo rey no podía ni verlo a la cara.

— ¿Nero?... tú también, ¡maldito traidor! —acusó Axel desquitando su furia con los barrotes de la celda.

—Y para que te enteres Axel, él nunca fue un neutral es un honorable vann. —confesó el orgulloso Fogo.

— ¡MALDITO! —gritó Brianda. —No puedo creer que alguna vez consideré que podrías casarte con mi hija.

— ¿Qué? —balbuceó Nero ante aquella revelación.

—Así es, pensábamos comprometerlos después de que hicieran los tratos con Berk. —Contó Axel. —Pero no eres más que una basura... ¡Traidor!

— ¡Basta de reproches! —Gritó Fogo lanzando llamas.

— ¿Por qué ellos no se defienden con llamas? —Preguntó Nero extrañado al ver que ninguno de los brann habían hecho algo.

—Que observador sobrino, te mostraré porque —dijo Fogo lanzando fuego a la celda de Gobber, quien se quitó de inmediato para evadir el ataque; sin embargo sin tener salida para lo que seguiría, ya que como si se hubiera activado una alarma contra incendios, se abrió una compuerta por encima de él que lanzó un chorro de agua que aplastó y que prácticamente lo estaba ahogando.

Al ver que el hombre por la presión del agua no se podía ni levantar y también se estaba ahogando, Nero intervino utilizando su poder desviando el agua a otra parte.

— ¡Basta tío! —rogó.

Fogo resopló con el poco sentido del humor de su sobrino y cerró la compuerta con una palanca.

—Eso contesta tu pregunta sobrino, así contuve al idiota de Gobber, con Stoick y ese sucio neutral fue más fácil, sólo tomaba los cabellos de sus amadas y los amenazaba con hacerles un gran corte sobre sus cuellos y se quedaban quietos y antes de que preguntes los conservé para lo siguiente: Valka para información sobre los dragones ¿Cómo crees que los tengo quietos?, Stoick para que me diera cierta información a otros pueblos brann, estrategias al igual que a Gobber que conoce a otras criaturas y personas de otros reinos.

Nero quedó pasmado, pensó que sólo estaban él y su tío involucrados en todo el asunto de la guerra, pero se dio cuenta que su tío tenía aliados hasta de otros elementos.

— ¿Para qué los neutrales? —Preguntó Snotlout sin cambiar su postura.

—Es cierto… a lo que vinimos.

Fogo se acercó a la celda de los reyes y sometiendo a Stoick con su nueva fuerza, sacó a Axel del cuello y a rastras.

—Tú me enseñarás a cómo usar la piedra de la neutralidad, debes hacerlo si no quieres ver la cabeza de tu amada rodando en el piso.

— ¡Axel! —Gritó Brianda asustada por su marido mientras Valka la consolaba abrazándola por los hombros.

—¡Dicen que, con la piedra de la neutralidad, puedes neutralizar a voluntad! —Gritó ruidosamente; en ese momento su dragón Flama entró llevando la piedra azulada con él. — ¡¿Cómo se utiliza?! —exigió restregándole la piedra en la cara.

Más la única respuesta del rey neutral fue una risa burlona que hizo enrojecer al brann de la rabia.

— ¡¿Qué es tan gracioso, imbécil?! ¿Acaso quieres ver a tu esposa acompañando a tu hija? —amenazó entre dientes.

—¡Eres un idiota! —gritó el rey en su cara. —¡Esa no es la piedra!

— ¡¿Qué dices?! —exclamaron los traidores al mismo tiempo.

—La piedra que buscas de seguro yace con mi hija en las profundidades del agua.

— ¿A qué se refiere? —Preguntó el atónito Nero.

—Me refiero a que sí ustedes tomaron esa piedra falsa sólo significa una cosa. —Dijo el hombre sonriendo. —¡Astrid tiene o tenía la genuina piedra de la neutralidad!

Eso pareció imposible. Fogo se enojó tanto que lanzó la piedra falsa haciéndola añicos contra el suelo, después le propinó una golpiza a Axel sin que nadie de los encarcelados o traidores pudiera hacer algo aunque así lo quisiera. Después de sentirse satisfecho aventó al torturado Axel a la celda donde estaba Stoick.

—Tío, tranquilízate. —pidió Nero asustado con tal reacción.

— ¡¿Tú sabías algo de esto?! —gruñó el enloquecido hombre tomándolo por la armadura.

—¡No!, ya le había dicho que no sabía cómo era esa piedra. —contestó el vann en su defensa.

El agitado Fogo lo soltó dando un resoplido, mientras intentaba idear algo contra esa nueva situación.

—Está bien. —suspiró más calmado. —Pospondremos la invasión al reino de agua por el momento, ¡Nero!, ¡Snotlout! —gritoneó. —No me importa cuánto tiempo les tomen, busquen la piedra, debe estar aun con el cadáver de la chica. ¡¿Entendido?!

Los jóvenes asintieron captando la orden y salieron de la cueva para embarcarse a esa nueva travesía. Por parte de Nero, aquella encomienda era una oportunidad, pues no quería creer que su princesa estuviera muerta, más bien anhelaba encontrarla con vida, para pedirle perdón y redimirse ante ella.

Snotlout por su parte sonrió por sus adentros ya que esa nueva orden le iba a dar la oportunidad de buscar a su amigo, al verdadero jefe de Berk, el cual esperaba que se encontrara con vida, también reía al ver que Fogo se había tragado todo el cuento de la traición, sólo debía actuar así un tiempo más para saber qué es lo que tenía planeado hacer, si no encontraba a su amigo, buscaría la forma de liberar a sus verdaderos jefes para enfrentar al traidor.

.

.

De vuelta en el bosque, los aliados tardaron más de un día en poder ver el pueblo que Toothless les había contado, para cuando llegaron tanto el brann como la neutral estaban agotados; la segunda ni siquiera se había dado cuenta que la herida en la espalda le estaba sangrando.

Se dispusieron a seguir adelante para encontrar un lugar donde refugiarse y descansar; pero antes de salir Toothless les detuvo el paso.

—Debo decirles algo que no les dije.

— ¿Qué cosa? —Preguntó Hiccup notando preocupación en su compañero.

—En este lugar cuando te busqué rápidamente por aquí, escuché decir que odian a los neutrales así que…—Desvió su mirada a Astrid quien sólo resopló comprendiendo la situación.

—Sólo no neutralices a nadie ¿Está bien? —pidió Hiccup gentilmente sorprendiendo a Astrid ya que había sonado muy amable.

—Bien… entonces creo que estamos listos —Dijo Toothless tomando el mando, sin embargo en ese momento su cuerpo empezó a brillar.

— ¡¿Qué pasa?! —exclamó Hiccup tratando de evadir ese brillo.

Cuando la luz se disipó el muchacho de cabello negro se había ido y en su lugar estaba un dragón furia nocturna.

—¡Wow! Es sorprendente…al parecer sólo puedes estar cierto tiempo como humano, ¿No lo crees hermano? —Preguntó Hiccup tomando al dragón por la cabeza analizándolo.

Toothless asintió feliz y agitó sus alas y cola, alegré de tenerlas de vuelta.

—Su cola… —señaló Astrid de repente.

Hiccup vio hacia donde apuntaba, notando la herida en su amigo; se acercó a esta y la analizó pensando rápidamente qué podía hacer para poder ayudarlo. Toothless lo miró con angustia esperando que le diera buenas noticias, así como Astrid que aquella situación se le hacía tan familiar.

—Creo que si hay solución, nada más que necesitaré mucho material…—terminó de examinar Hiccup. — Vamos al pueblo para ver si podemos encontrar algo.

Toothless asintió feliz con la noticia, pero luego le hizo unas señas para que ambos se vieran. Tanto Hiccup y Astrid se miraron a si mismos ambos traían la ropa destrozada, en especial la neutral la cual traía una vestimenta con la que fácilmente podría acusarla de ser diferente. El dragón, emitiendo unos balbuceos y gruñidos, les pidió esperar y se internó sigilosamente en el pueblo en donde robó unas sábanas de colores opacos para entregárselas a su hermano.

Hiccup le dio una a Astrid, esta se cubrió con ella formando una especie de capa con capucha ocultando su cabello suelto, al igual que Hiccup. Una vez listos, caminaron a la entrada del pueblo la cual estaba adornada con un gran arco y en donde había un guardia resguardándola.

—Toothless… ¿Es la única entrada? ¿Cómo entraste tú? —susurró Hiccup al detectar que podría haber problemas.

Toothless asintió a la primera pregunta y luego le hizo unas señas indicándole que había rodeado por cierta parte y luego montado por algunas casas.

—Creo que sí es la única entrada. —Concluyó Hiccup. —Pues vamos…

Astrid asintió y se cubrió lo más que pudo con la capa, al llegar a la entrada ambos fueron rápidamente con el guardia, el cual los amenazó con su lanza.

— ¡Alto ahí!

—Sólo venimos de pasada, amigo. —habló Hiccup yendo directamente al grano.

— ¡Nadie! puede entrar hasta que muestre su elemento, ya que no queremos a los malditos neutrales. —dijo el guardia a la defensiva.

Hiccup tragó saliva por aquel requisito, mientras que Astrid se sobresaltó por debajo de la capa y pensó:

"¿Qué vamos a hacer?"

Continuará.

Re-subido 30 julio 2018

Agradecimientos 2018:

Dly dragon: espero que esta nueva edición te guste, se agregarán una que otra cosilla nueva.

KittySiny: tal si me dices tu antiguo usuario si lo sepa, de cualquier manera muchas gracias por comentar. Saludos.

Guest: si es la primera vez que la lees, espero te guste. Saludos.