Hola a todos :D Les cuento que ha comenzado a llover aquí en Chile, y nada mejor que el sonido de la lluvia para escribir, ¿no? Así que aquí estoy con un nuevo capí que espero les guste :)

Les cuento que me queda solo un día de trabajo, y luego volveré al 100% para actualizar pronto y que la historia comience a avanzar más rápido.


El Club Winx no me pertenece, es obra de Iginio Straffi y de Rainbow. Yo simplemente juego con estos maravillosos personajes.


Riven detuvo su auto fuera de la casa de Musa. Se estacionó y bajo lentamente.

Una vez que estuvo frente a la puerta, suspiró nervioso.

*FLASH BACK*

-Por favor, por favor.

-He dicho que no –contestó Riven.

-Vamos, no te cuesta nada –insistió Musa.

-Ni siquiera sabría que decirles.

-Se llevarán muy bien, en el fondo van a entenderse, tienen casi la misma edad.

-Que graciosa –dijo Riven fulminándola con la mirada.

-Por favor, ¿No quieres hacerme feliz?

Riven suspiró.

*FIN FLASH BACK*

Y ahí estaba, como un idiota , haciendo el ridículo para hacer feliz a su chica. A punto de cometer una locura: Hablar con los padres de ella.

Tocó el timbre, antes de que el arrepentimiento y las ganas de salir corriendo se apoderaran de él. Si no lo hacía ahora, seguramente Musa lo mataría.

Luego de unos segundos se escucharon pasos y la puerta se abrió lentamente. Suspiró para darse ánimos.

Detrás de la puerta apareció una hermosa mujer. De cabello azulado, un poco más oscuro que el de Musa. Ambas se parecían bastante. Tenían un físico relativamente parecido, llamativo a la vista de cualquiera.

Ella lo miró confundida.

-Hola –dijo Riven sonriendo- Soy Riven, he venido por…

-Hola –dijo ella- si, lo estaba esperando…

-¿A mí? –preguntó Riven, sorprendido. Musa no le había contado que su madre lo esperaba.

-Sí. me han avisado que vendría. Adelante, pase por favor.

Riven entró en la casa. Era muy linda. Bastante grande y con fotos familiares colgadas en cada pared. Sonrió al reconocer a Musa en las fotos.

-Tome asiento.

-Gracias –dijo Riven mientras se sentaba.

Observó a la madre de Musa sentarse en el sillón de enfrente.

-Bien, hagamos esto rápido –dijo ella- Tengo 45 años, y mi marido tiene 49. Tuvimos a nuestra hija muy jóvenes, y la queremos mucho.

-Entiendo.

-¿Usted tiene hijos?

-No –negó Riven rápidamente.

-Qué lástima.

¿Cómo? ¿Es que a caso hubiera sido mejor si él tenía hijos? No entendía nada… Era igual de extraña y complicada que Musa.

-En fin, entenderá que nosotros queremos lo mejor para nuestra hija, nos preocupa su futuro y sus seguridad.

-Si, la entiendo.

-Pero que maleducada soy, no le he ofrecido nada. ¿Quiere beber algo?

-Agua, agua estaría bien.

Riven la observó levantarse del sillón e ir a la cocina.

-En mi opinión, estoy completamente convencida de que es lo mejor que podemos hacer por Musa –siguió hablando la madre de Musa desde la cocina- además, usted me transmite mucha confianza. Me alegra poder contar con su ayuda.

Riven sonrió mientras recibía el vaso con agua que la madre de Musa le estaba ofreciendo.

Le dio un sorbo.

-Lo hemos conversado mucho con mi marido.

-¿Su marido también lo sabe? –preguntó Riven nervioso.

-Por supuesto, somos una familia muy unida, no tenemos secretos. Haber, como se lo explico…

Riven se puso nervioso, aún más.

-Para Musa, nos gustaría abrir una cuenta en el banco, no le vendrá nada de mal para su futuro, no sé si me entiende.

-¿Una cuenta en el banco? –preguntó Riven confundido.

-¿Le parece una mala idea?

Y Riven lo entendió. Lo habían confundido. No sabían quién era él realmente. Ella no sabía que él estaba saliendo con su hija, ella simplemente creía que él era un trabajador del banco, alguien que le hacia una visita y le daba algunas recomendaciones y consejos para poder invertir de la mejor manera en su hija.

-No, es buena idea –dijo Riven.

La madre de Musa sonrió.

Riven la observó. Se sentía feliz, feliz de que no lo hubieran descubierto, feliz no de tener que decirle quien era. Aliviado, esa era la palabra que mejor lo definía.

El silencio los invadió.

-Bueno –dijo Riven poniéndose de pie- debo irme. Me ha gustado su idea y la llamaran del banco lo más pronto posible.

-Muy bien –dijo ella, caminando hacia la puerta de la casa- entonces, espero su llamado para hablar bien de los detalles, y luego firmaremos el contrato.

-SI –dijo Riven- ha sido un placer.

El teléfono de la casa comenzó a sonar.

-Discúlpeme –dijo la madre de Musa.

-No se preocupe, ya hablaremos –dijo Riven mientras caminaba hacia su auto y se marchaba de ahí a toda prisa.

La madre de Musa cerró la puerta y contestó rápidamente el teléfono.

-¿Sí?

-Cariño, me ha llamado el agente del banco –era su marido, el padre de Musa.

-¿Cuándo? –preguntó ella confundida.

-Recién. Dice que ha tenido un problema y no podrá ir hoy a la casa.

Ella no contestó.

-¿Estás ahí?

Entonces, ¿Quién había ido a visitarla?

Pensó en su hija, e inmediatamente supo la respuesta.

-Si –contestó nerviosa- está bien, hablamos luego.


-¿Y tu porque sonríes tanto? –preguntó Stella- a todas nos alegra salir de clases, y que hoy sea viernes, lo que significa irnos de fiesta, pero no es para tanto…

-He hablado con Riven hace poco.

-¿Y qué ha pasado?

-Ha ido a mi casa, y mi madre lo ha confundido con un agente del banco –dijo Musa sonriendo.

-¿Has enviado a Riven a conocer a tu madre? –preguntó Stella sorprendida.

Musa asintió.

-No puedo creerlo –dijo Flora.

-Estás loca –dijo Stella.

-¿A que se refieren?

-Abre los ojos Musa, para él no eres más que una niña –dijo Stella- él pronto necesitara una mujer, él es adulto.

-¿Y qué hay de malo conmigo?

-No hay nada de malo contigo –dijo Flora- por primera vez, Stella tiene razón. ¿Cómo sabes si puedes confiar realmente en él? Seguramente solo quiere divertirse y tú te estás tomando esto muy en serio.

-Yo confió en él –dijo Musa molesta- y es una pena que ustedes no me apoyen en esto.

No dejo que sus amigas le dijeran nada más, y se fue rápidamente.

Estaba enojada, muy enojada. ¿Por qué le decían eso? Riven nunca le había dado razones para desconfiar de él, no tenía porque comenzar a hacerlo ahora.

Suspiró.

Él no era así, él no estaba jugando con ella. Ella lo quería de verdad, sentía cosas muy fuertes por él y sabía, que pese a la diferencia de edad, él sentía lo mismo por ella.

Tomo su teléfono y marco su número.

-Hola Riven –dijo sonriendo.

-Hola Musa. ¿Cómo te ha ido?

-He tenido un problema con las chicas. ¿Vendrás a buscarme hoy? Tengo que ir a buscar mi motocicleta, él mecánico ha dicho que está lista.

-Hoy no puedo –dijo Riven- tengo una reunión muy importante justo ahora. Lo lamento.

-¿Qué tan importante es?

-No te imaginas cuánto. No puedo seguir hablando, nos vemos.

Musa cortó resignada. Suspiró, tendría que ir al mecánico ella sola.

No se dio cuenta de lo rápido que caminó hasta el mecánico. Sentía tanta rabia cada vez que pensaba en lo que le habían dicho sus amigas. Riven no era así, si ahora no había podido ir a buscarla, era solo por el trabajo, pero en realidad, él siempre estaba para ella cuando lo necesitaba.

¿Qué mas hacía falta para que lo entendieran?

Claro, como Stella no creía en el amor, y Flora aún no sabía lo que era enamorarse realmente de alguien. Hablaría con Layla, ella llevaba mucho tiempo en una relación, estaba enamorada, se supone, seguramente ella la entendería.

Le dio las gracias al mecánico y se fue en su motocicleta. No se preocupo por el dinero, ya que el seguro de Riven debía pagar todo lo que el mecánico había tenido que hacer para reparar los daños.

Pensó en pasar al centro a tomar un helado, pero ir sola no era una idea muy llamativa. No quería llegar luego a su casa, no después de la discusión que había tenido con sus amigas, por lo que decidió tomar el camino largo hacia su casa. Mientras más se demorara, mejor.

Se fue por la calle principal, andando lentamente entre los autos. Anduvo con cuidado, no quería tener otro accidente, y se detuvo cuando el semáforo indico el color rojo. Observó un restaurant cercano a ella, se veía muy lindo, definitivamente tendría que ir ahí a comer con Riven alguna vez. Observó el estacionamiento, había autos muy lindos ahí, seguro que el restaurant debía ser carísimo. Y reconoció un auto, el auto de Riven.

Se fue rápidamente hacia el restaurant. ¿Qué hacía el auto de Riven ahí?

Se bajo de su motocicleta y examino el auto en detalle. Si, era el auto de Riven, no había duda alguna.

Observó el restaurant. Gracias a las amplias ventanas, se podía ver a las personas que se encontraban comiendo ahí. Examinó a cada persona, hasta que dio con la mesa correcta.

¿Qué hacía Riven ahí? Se supone que estaba en una reunión de trabajo.

Observó a su acompañante. Una mujer, una hermosa mujer. Y sintió como el corazón se le destrozaba.

Vio a Riven tomar la mano de la mujer y depositar un beso en ella, mientras que ella le sonreía dulcemente.

No aguanto más, los ojos se le llenaron de lágrimas y la rabia se apoderó de ella. Sus amigas tenían razón en lo que le decían.

Se acerco al auto de Riven, y lo primero que hizo fue comenzar a golpearlo con las manos. No consiguió mucho, así que comenzó a darle patadas. En las puertas y en las ruedas. La alarma comenzó a sonar de inmediato, pero no le bastó. Tomo el casco que usaba para andar en su motocicleta, y golpeo lo que más pudo y lo más fuerte posible. Abolló la puerta del copiloto y rompió la ventanilla del asiento trasero.

Sintió unos fuertes brazos tomarla por la espalda. Se volteo a ver, y vio quien la aprisionaba.

-¡Infeliz! Eso eres –gritó Musa, intentando liberarse.

-¿Qué te pasa? –preguntó Riven intentando controlarla.

-Devuélveme mis ideas, las que te he dado para tu trabajo, infeliz.

-¿Riven?

Musa detuvo su escándalo cuando escucho una voz femenina llamar a Riven.

Observó a quien lo llamaba. La misma mujer que estaba con Riven dentro del restaurant.

-¿Qué pasa? –preguntó ella.

-Nada –contestó Riven nervioso- quería presentarse a Musa.

-¿La tranquila chica que no causa problemas de la que me hablabas?

-Si, ella misma –dijo Riven sonriendo- Musa, ella es Tecna, mi hermana.

Y todo cobró sentido.

Musa se ruborizó y la vergüenza se apoderó de ella. Observó el auto de Riven, la ventanilla rota, todo el escándalo que había hecho. Que vergonzoso.

-Encantada –dijo Musa sonriendo.

-Te ha hecho enfadar ¿eh? –dijo Tecna, observando el auto de Riven- él es así.

Riven la fulminó con la mirada.

-Bueno, creo que debería irme –dijo Musa- mis padres me esperan en casa.

Beso la mejilla de Riven y salió corriendo lo más rápido que pudo hacía su motocicleta. Quería desaparecer de ese lugar.

-Me gustará ver cuando se la presentes a nuestros padres –dijo Tecna sonriendo.


Musa llegó a su casa. Entro rápidamente y se acercó a la cocina a tomar agua, todavía no podía creer lo que había sucedido. Había conocido a la hermana de Riven, y de la peor forma. Eso le pasaba por confiar en lo que sus amigas le decían, sí, eso era, sus amigas… Las mataría cuando las viera.

-¿No tienes nada que contarme?

-Mamá, me has asustado –dijo Musa- ¿Qué pasa?

-Tú deberías decírmelo, tal vez quieras decirme algo con respecto al agente del banco que ha venido en la mañana.

-¿Ya han firmado el contrato? –preguntó Musa, intentando cambiar el tema.

-No te hagas la graciosa. Es muchos años más grande que tú, es un hombre, piénsalo bien.

-Mamá, te prometo que no tienes nada de qué preocuparte.

-Si tú lo dices…

-Al menos, ahora lo conoces, ¿Eso no te da confianza?

La madre de Musa suspiró.

-No –dijo de forma seria antes de irse.


-Vaya, hoy no has tocado el timbre tantas veces –dijo Riven mientras abría la puerta de su casa.

-¿Estás enojado?

-Solo te has vuelto celosa, has hecho un escándalo y has destrozado mi auto, ¿Por qué estaría enojado?

-A modo de defensa, debo decir que mi madre ya no confía en mí por tu culpa.

Riven sonrió.

-Si, a mi hermana le ha pasado lo mismo.

-Y quiero compensarlo –dijo Musa sonriendo- te tengo una invitación que te gustará.

-Te escucho.

-Eso arruinará la sorpresa. Ven, sígueme.

-¿A dónde vamos? –preguntó Riven mientras cerraba la puerta de su casa.

-Tu solo hazme caso –dijo Musa caminando- si te digo se arruinara la sorpresa.

-Ya, pero a donde sea que vayamos, tendremos que ir caminando. Mi auto esta en el mecánico porque una joven se ha vuelto loca y ha decidido destrozarlo.

-Está bien, caminaremos –dijo Musa- no queda demasiado lejos.

Caminaron alrededor de 20 minutos, hasta que llegaron al lugar al que Musa quería ir.

-Te he traído a una discoteca, es de mis favoritas –dijo Musa sonriendo mientras entraba.

-¿Una discoteca? ¿Tienes idea hace cuantos años que no iba a una? –dijo Riven siguiéndola- esto ya no es para mí.

-Vamos, las discotecas son para todo el mundo –dijo Musa sonriendo- sé que te gustara mi sorpresa.

Riven suspiró resignado, no le quedaba otra que relajarse y pasarlo bien.

-Ahí está Stella –dijo Musa señalándola.

-¿Es su novio?

-No, cada noche esta con uno distinto –dijo Musa sonriendo.

Riven sonrió.

-¿Quieres tomar algo? –preguntó Riven.

-Una bebida –dijo Musa.

-Claro –dijo Riven besándole la frente- volveré enseguida.

Musa lo observó caminar hacia la barra. Estaba realmente feliz de poder estar ahí con él.

-¿Qué estás haciendo?

Musa se dio media vuelta.

-¿Quién es ese?

Jared estaba apretándole el brazo.

-Déjame en paz –dijo Musa intentando empujarlo.

-Dime quien es –exigió.

-Eso a ti no te importa.

-¿Por él me has dejado?

-Basta Jared, te dije que me dejarás en paz.

-¿Musa? –se acercó Riven.

-Aléjate de ella –dijo Jared enojado.

-Musa, ¿Qué pasa? –preguntó Riven, ignorando a Jared.

-Te he dicho que te alejes –dijo Jared, dándole un fuerte golpe en la cara a Riven.

Riven cayó al suelo.

-Desaparece idiota –grito Musa mientras se arrodillaba al lado de Riven.

-¿Qué ha pasado? –dijo un guardia acercándose- ¿ha bebido mucho?

-Un imbécil le ha dado un golpe –dijo Musa preocupada.

-Estoy bien –dijo Riven levantándose.

-Llamaré a un taxi para que los vaya a dejar –dijo el guardia comenzando a caminar hacia la salida.

-Gracias –dijo Riven mientras lo seguían.


Riven le pagó al taxista y se bajo del auto junto con Musa. Ambos entraron en la casa de Riven en completo silencio.

Riven subió la escalera hacía su habitación, y se recostó sobre la cama.

-Déjame ayudarte –dijo Musa, acercándose a Riven.

Riven no le dijo nada, solo dejo que Musa le pusiera crema en el labio, donde había recibido el golpe.

-Con cuidado –dijo Riven- me duele.

-Lo siento –dijo Musa.

-¿Qué me has puesto?

Musa le pasó el frasco de crema.

-¿Has usado esto?

-Si

-Es para los pies –dijo Riven

-A bueno, pero es crema de todas formas, servirá igual –dijo Musa sonriendo.

Riven no dijo nada.

-Lamento lo que paso –dijo Musa, acostándose a su lado.

-También yo.

-¿Quieres terminar?

-Alguno de los dos saldrá dañado con esto –dijo Riven- es demasiada la diferencia de edad.

-¿Tienes miedo? –preguntó Musa- porque yo no lo tengo, no me importa lo que sea que tengamos que enfrentar.

-No se trata de eso, es demasiada la diferencia de edad, y deberías darte cuenta de que esto no es normal.

-¿Por qué estás conmigo, Riven? Te diviertes, pasas el rato y cuando las cosas se ponen complicadas quieres salir arrancando y acabar con todo.

Riven se quedó en silencio.

-Qué lástima… -dijo Musa.

-Estoy contigo porque me has devuelto la alegría –dijo Riven- puede que suene demasiado exagerado para alguien de tu edad, pero mi vida comenzó a perder el sentido hasta que tu apareciste en tu motocicleta. Ahora pienso en ti, hago cosas por ti y me he dado cuenta de que mi vida me gusta más de lo que creía, solo porque tu estas en ella.

Musa sonrió al escucharlo.

-La edad no es algo importante, Riven –dijo Musa acercándose a él- me he vuelto loca hoy en la tarde, porque de verdad pensé que estabas jugando conmigo.

-No sé porque piensas eso de mí.

-Porque me encanta estar contigo, me encantas tu y me da miedo que no sientas lo mismo.

-Créeme, no soportaría todas estas cosas si no sintiera algo verdadero.

Musa sonrió.

-Vamos a salir adelante –dijo Musa besándolo.

Riven se quejó del dolor de su labio.

-Lo siento, lo olvide.

-¿Qué pasará cuando tú te aburras? –preguntó Riven.

-Piensas demasiado las cosas –dijo Musa- ¿Te imaginas si yo me hiciera toda esa cantidad de preguntas? Me estaría volviendo loca.

Riven sonrió.

-Si, tienes razón –dijo Riven abrazándola.

Musa se acomodó en su pecho y ambos se dedicaron a ver una película.

Para cuando esta terminó, ambos estaban durmiendo abrazados. Musa despertó de pronto, y observó la hora. Era tarde.

Se levanto con cuidado de no despertar a Riven y busco sus zapatillas para ponérselas y poder irse.

Riven comenzó a moverse. Recorrió la cama con una mano y con los ojos cerrados, y al no encontrar a nadie, abrió los ojos preocupado.

-¿Qué pasa? –preguntó con voz adormilada.

-Es tarde, tengo que irme –dijo Musa- pero no te preocupes, sigue durmiendo, tomaré un taxi mi amor.

Riven abrió los ojos de golpe.

-¿Qué has dicho? –dijo sentándose en la cama.

-Que tomaré un taxi.

-No, lo último que has dicho –dijo Riven observándola- ¿Cómo me has llamado?

Musa sonrió, entendiendo a lo que él se refería.

Se acercó a la cama y lo miró a los ojos.

-Lo he decidido, te llamaré mi amor.

-¿Qué?

-Eres mi amor, Riven.

Riven sonrió. La tomó de la mano y la jaló, haciéndola caer en la cama junto a él.

-Y tú eres mi amor, Musa –dijo antes de besarla.


Agradecimientos:

Cereza prohibida: Si, definitivamente Riven es un cabrón, pero vaya que no puedo parar de reír cuando me lo imagino en todas esas situaciones jajaja :D Me alegra que te haya gustado el capí, y agradezco tus palabras :)

Ainhoa2124: Por supuesto que me gusta el drama, me encanta! Así que no te preocupes por eso, que ya tengo preparadas algunas cosas para esta parejita, solo ten paciencia y verás como terminaremos todos llorando (y que conste que no te quiero adelantar nada)

Juanito2124: Muchas gracias por tus lindas palabras *-* Te cuento que ya me he mejorado, así que ya puedo seguir escribiendo al 100% :D Sobre tu idea, la verdad no había pensado en un accidente, pero prometo tenerlo en mente!

Yeselin: Que alegría saber que te gusto el capí anterior :D A mí también me dio bastante risa esa escena de Brandon y Musa, con Riven intentando parar los coqueteos interminables de su amigo jaja. Espero que este capí también te guste.

AladdinJasmine100: No te preocupes por la tardanza, lo importante es que esta historia te guste y saber que continuas presente en esto, de verdad muchas gracias :)