Hola a todos. Estuve muy ocupada toda la mañana pero aquí les traigo el nuevo cap. Me basé en una película para darle el tema al cap, aunque dudo que logren adivinar cual fue. Ya empecé a teclear el epílogo solo le quedan tres capitulos y se acaba la historia.
Dedicado a: SweetInsanity1039 y Gabi17.
Capítulo: 7/10
Canción: Ignorance de Paramore
Parejas: Principal: Craig y Tweek.
Secundarias: Style, Clyen, Bunny ¿Stenny? ¿Cutters?
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
"¿Aún no te has dado cuenta? Vinimos juntos y juntos nos iremos. Así que decídete de una maldita vez ¿Todo o nada?"
Capítulo 6: "¿Cómo matar solo a uno?"
"¿Dónde está tu jurado? ¿Y tú martillo? ¿Cuál es mi ofensa esta vez?"
A pesar de ir a exceso de velocidad ninguna patrulla los detuvo y llegaron en un santiamén a las bodegas. Butters bajó de la camioneta y vio las edificaciones, creyendo ver por una de las ventanas la figura de un chico. Pero al fijar bien la vista no había absolutamente nadie. Cartman salió luego de él, dándole instrucciones a sus hombres. Garrison seguía enojado, pateó el auto y azotó la puerta, Mackey bajó la mirada, consciente de ser el causante de esa actitud. Las puertas traseras de las camionetas se abrieron y uno a uno los chicos fueron atados de manos y pies, pero no los amordazaron. Eric fue quien abrió las puertas de la bodega y se adentró a zancadas, empujando a sus empleados. Butters se apresuró a ir tras de él, tenía mucho miedo y Cartman era el único que quien podría confiar o sentirse un poco más a gusto.
—Yo me quedaré con los rehenes — informó Cartman a los dos maestros una vez que entraron al edificio — ustedes hablen con ese hijo de puta
Garrison no puso objeción y Mackey lo siguió en silencio mientras subían por una de las escaleras a un pequeño cuarto que seguramente era la oficina central. Donde se encontrarían con ese "jefe". Butters le dio una rápida mirada a su alrededor, muchas personas cerrando cajas de cartón, metiendo otras de color blanco adentro. Parecían más una fábrica clandestina. Los empleados salieron y los hombres de Cartman uno a uno metieron a los rehenes todavía inconscientes por el extraño gas arrojado al aula. Los dejaron en el centro de la bodega y diez hombres les apuntaron por si alguno trataba de escapar cuando despertaran. Eric seguía hablando con uno de ellos en susurro, bastante enojado. Dio por terminada la conversación dándole un golpe con su arma al sujeto.
— ¡El que manda aquí soy yo estúpido! ¡Yo y solo yo!
Volteó a ver a Butters y le aventó una pistola. Leopold la sostuvo tambaleante, muchas veces había cometido crímenes como el profesor Caos, pero era la primera vez que sostenía un arma.
El primero en abrir los ojos fue Kenneth, todavía preocupado por su amado. Lentamente los demás despertaron, siendo Craig y Tweek los últimos. Ahora si eran ellos dos, lo supieron al ver el temblar y típico grito del rubio y la cara enojada del pelinegro. Las ataduras eran más fuertes de lo que creían y les era imposible zafarse de ellas, también les desanimaba ver a los diez hombres con armas listas para cegar sus vidas si cometían el más mínimo intento de escapar. Cartman soltó una maligna risa al ver como los enojados ojos de Craig se posaban sobre él, como si quisiera matarlo.
—Vaya espectáculo el que dieron — dijo Cartman acercándose a los mejores amigos — no podía dejar de reír, ver a Tweek así fue tan divertido
— ¿Sabes que me parecería divertido? — Dijo Craig — ver que te peguen un tiro
—Cuidado con lo que dices Tucker — dijo Cartman colocando la punta de su pistola en la frente de Tweek — yo soy quien manda aquí
Craig se tragó su orgullo y se quedó callado. Escuchando y siguiendo el consejo que Louis le decía en su cabeza. Todo sucedería a su tiempo y tendrían que llegar todos vivos. Butters no podía dejar de temblar, apuntándole a sus amigos ¿Cómo es posible? Recordó sus razones al toparse con los bellos y azules ojos del chico que lo enloquecía, al ver la blanca piel, los hermosos labios y ese cabello rubio como el sol en un día de verano. Tragó saliva y tensó el agarre, ganándose una felicitación por parte de Eric.
—Odio tener que esperar — bufó Cartman sentándose en un caja que increíblemente aguantó por completo su gran peso
— ¿Quieres que te divierta un rato gordo? — preguntó Kenny
—Si me dices gordo una vez más juro que te mato Kenneth… o mejor aún, les digo a todos la verdadera clase de persona que eres
Butters se asustó cuando vio el miedo entrar a los ojos de Kenny con terrible rapidez, causando que este se estremeciera. Cartman rió ante esa reacción y cruzó la pierna, decidido a revelarlo.
— ¿Qué acaso nadie de los presentes lo sabe? ¿Y se dicen amigos de Kenny? Si ni siquiera saben del pequeño pecado, que digo pequeño, el gran pecado que de seguro lo mandará al infierno
— ¡Cállate gordo de mierda! — gritó Kenny asustado como nunca antes
— ¡No me llames gordo! — Rugió dándole un poderoso golpe con su arma — y menos de mierda cuando tú eres el mal amigo que sabe quien mierda atropelló a Craig y a Tweek cuando tenían cinco años
Todos ahogaron un grito, Butters soltó el arma de la impresión, Kyle se sintió traicionado al igual que Stanley, Craig apretó con fuerza los puños con la furia a flor de piel y Tweek casi se desmaya. Kenny bajó la cabeza como si le suplicara a Cartman que le matara en ese instante. No deseaba enfrentarse a las miradas enojadas y la culpa de no haber hablado con nadie. Ni siquiera con sí mismo. De no ser por el boca floja de Garrison, se lo dijo a Cartman y él lo amenazó con revelárselo a todos si no le ayudaba, a pesar de eso se negó. El gordo prefirió darle una paliza y guardarse ese jugoso secreto.
— ¿Qué tu qué? — inquirió Tucker deseando darle una patada en las bolas
—K-Kenny — pudo articular Butters a pesar del inmenso nudo formado en su garganta, muy lejano a su pecho pero igual de doloroso que su corazón ahora roto ¿El defensor de los inocentes? ¿El héroe Mysterion solapando un crimen tan inmenso como ese? Era algo sin sentido
— ¿Está mintiendo? Kenneth ¿Eric está mintiendo? — inquirió Marsh comprendiendo el motivo por el que Kenny lo alejó, no era por no sentir lo mismo que él, fue por esa sensación de suciedad en su alma
—No — Admitió Kenny — no miente yo… si vi quien atropelló a Craig y Tweek ese día en el parque cerca de la escuela
"La ignorancia es tu nueva mejor amiga"
"Un joven Kenny jugaba feliz en el parque con su hermano mayor Kevin. Las escondidas hubiera sido un juego más interesante si jugaran más chicos pero él y su hermano eran suficientes. Se escondió detrás de un gran árbol que daba a la calle principal que pasaba al lado del parque, entonces vio como una pelota se detenía a mitad de ésta y como el pequeño Tweek bajaba sin fijarse a buscarla. 'Suerte que no viene un auto' fue lo primero que pensó. Pero entonces vio como un automóvil salía de la esquina a toda velocidad. Kenny podía asegurar que vio al rubio, pero no se detuvo. Observó claramente como Craig trataba de sacar del camino a su amigo y como el carro los lanzaba varios metros, estrellándose ambos en el pavimento. Vio como el hombre bajaba del auto. Nunca olvidaría ese rostro ni esa sonrisa de autosatisfacción. Herbert era el nombre de ese sujeto, un maestro de primaria que había visto en muchas ocasiones. Se subió al vehículo y huyó lo más rápido que pudo del parque.
— ¡Te encontré! — exclamó Kevin alegre, asustando a su hermano"
—Garrison me dijo que si hablaba mataría a toda mi familia y además afirmó que el testimonio de un niño con padres drogadictos nunca sería tomado en cuenta — trató de explicar sus razones Kenny, pero éstas no tuvieron el mismo efecto con los otros que con él. En ese entonces tenía cinco años y las amenazas de un adulto atemorizaban. ¿Pero por qué se lo guardó de grande? Simple, buscaba revelar todo el negocio podrido de Herbert y cómo ese accidente no fue un accidente, si no un intento de homicidio — Les juro que les iba a decir
—Sí claro — bufó Craig — es tan sencillo creerte McCormick
Mejor hubiera sido conservar la ignorancia, ya era muy amiga de todos.
—Vaya — dijo una voz que siempre los hizo temblar — hasta que por fin llegan inútiles hijo de puta ¿Se encargaron ya del problema?
—Más o menos — dijo Garrison — queríamos preguntarle qué debemos hacer con esos chicos. Supongo que matarlos pero deseábamos asegurarnos. Jefe Ternoman
La sonrisa maliciosa del primogénito Ternoman era escalofriante. Esos aparatos dentales brillaron con la luz tenue de la bombilla que alumbraba el cuarto de máquinas. Una promesa de ganar millones de dólares cumpliendo un trabajo menos agotador que el de maestros es muy tentadora para cualquiera. Garrison cayó de inmediato y mírenlo ahora, obedeciendo las órdenes de un muchacho de 20 años que además era medio hermano del alumno que siempre le dio terribles dolores de cabeza. Comprobando así los dos, Mackey y él, de lo perversos que los hermanos podían llegar a ser. Los tenían a sus pies, cumpliendo el más mísero capricho. Y uno de ellos fue matar a Craig y a Tweek, ese día, con ese auto que ni siquiera era de Herbert.
—Quiero ver a los casi causantes de mi desgracia. Y luego los mataré con mis propias manos — dijo ladinamente el pelirrojo
—Por favor señor ¿mm,kayy? — Suplicó Mackey — no tiene porque matarlos ¿mm,kayy? Le aseguro que si llegamos a un buen trato con ellos mantendrán la boca cerrada ¿mm,kayy?
Ternoman pensó en negarse. Pero sería divertido, a fin de cuentas ese par acabaría muerto. Entonces se le ocurrió algo aún mejor. Se acercó al consejero, usando el bastón que siempre traía consigo aún sin necesitarlo.
—Te diré algo Mackey, solo puedo aceptarle esto. Mata a los testigos, no se cual de las personalidades sean pero si lo haces los otros inocentes vivirán — comentó sacando un arma — ¿De acuerdo?
—Pero señor ¿Cómo matar solo a uno? ¿Mm,kayy?
—Ese es tu problema. Tómalo o déjalo — dijo extendiendo el arma
—Lo tomo — aceptó Mackey sin ninguna otra opción
La señorita Selastraga levantó el teléfono, alarmada por el resto de la clase de primero de preparatoria que aseguraba un secuestro. No les creyó hasta que vio entrar a los hombres armados y ahora en el suelo de su oficina llamaba asustada al 911, el jefe de policía del condado Park Harrison Yates fue quien contestó. Alarmándose por la situación descrita y por los disparos que alcanzaron a escucharse por el auricular. De inmediato cinco o seis patrullas de policía fueron a toda velocidad a la escuela. La clase seguía en el piso asustada, Kevin Stoley tuvo el valor de asomarse a ver qué ocurría. Viendo como se llevaba a sus compañeros que se quedaron en el salón. Saliendo después Eric y los dos profesores y… Butters. La confusión en todos ya era grande por la revelación de Craig y Tweek y la presencia de un trastorno mental como para ver al chico más tierno y dulce de la clase salir con los malos. La policía llegó un minuto después de que todas las camionetas se fueron de la escuela y se perdieron en la esquina. El jefe Yates entró bastante enojado por no llegar a tiempo, mandó a varios agentes a buscar a los delincuentes mientras hablaba con la clase afectada.
— ¿Dos maestros y dos alumnos con los secuestradores? ¿Y por qué los otros chicos no huyeron como ustedes? — preguntó a Kevin
—Tal vez, sintieron que podía evitarlo, pero fallaron — respondió el chico pelinegro
Hacía muchos años que el oficial de policía no tenía un caso tan importante, bueno, a excepción del que no deseaban hacer público. Uno tan grande e imposible de dar en un pueblito montañés; eso era precisamente lo que lo hacía especial. Ese caso seguía abierto, pero nunca pasó pero su cabeza que pudiera cerrarlo en esa misma semana, junto con el del secuestro.
— ¡Los encontramos! — exclamó otro policía entrando a la dirección
—No es tan grave, nuestro hijo volverá a la normalidad ¡Sí claro! ¡Por supuesto!
Las dos mujeres regañaban a sus esposos una vez que entraron a la dirección. La señorita Selastraga intentaba calmarlos. Deberían estar preocupadas por el secuestro de sus hijos, pero como buenas mujeres necesitaban decir "te lo dije" a los hombres. Luego empezaron a llorar, muy afectadas por lo ocurrido a sus hijos. Creyendo que todo era un mal sueño. El oficial de policía entró a la oficina para avisar que los elementos casi llegaban al lugar del secuestro. Los dos matrimonios rápidamente subieron a las dos patrullas, dirigiéndose al lugar donde los tenían.
La noticia llegó como un balde de agua fría a Ruby, quien no pudo evitar contener las lágrimas y suplicarle a un policía que la llevara. Logrando obtener solo la ubicación y teniendo que ir en su bicicleta, corriéndose las clases y dándose la cansada de su vida. Pero todo fuera por su hermano, podía ser incluso que por el otro chico marica.
— ¿Butters? — inquirió Kenny sintiendo como moría lentamente
—Mentiste — Contestó Leopold agachándose para recoger el arma y quitarle el seguro que ni siquiera había notado, tenía puesto
—Por favor Butters, tú has intentado destruir el pueblo muchas veces
— ¡Pero nunca lo he negado! Al menos no frente a ti Kenny — le apuntó bastante enojado, con ganas incluso de jalar el gatillo — nunca te he mentido
La risa se Cartman fue lo que acabó de hervir su sangre. Por más confundido que se sintiera con sus sentimientos respecto a Kenny estaba seguro de algo, Cartman no lo quería como amigo, solo lo utilizaba para causarle daño a los demás. Volteó a ver a Eric y le puso el arma en la cabeza, causando un gran susto al castaño que esperaba cualquier cosa excepto eso. Tragó en seco y trató de alejarse, siendo seguido por Leopold. Sus subordinados quisieron dispararle al rubio, pero la mano de Eric los detuvo. La cosa se ponía demasiado interesante como para detenerla de tajo. Sonrió con malicia tomando de nuevo el control de sus emociones y preguntando.
"No eres un juez pero si vas a juzgarme senténciame en otra vida"
— ¿De verdad vas a hacerlo Leopold? ¿Vas a matarme como a un perro?
— ¿Qué hay de ti Cartman? — Preguntó Butters — tampoco eres una blanca paloma pero jamás imaginé verte en algo tan bajo como esto
— ¿Bajo? — Dijo confundido Eric — Si estoy en lo más alto del crimen
—Pero no deseas ser criminal, no es tu meta en la vida ¿Por qué estás en la cima entonces?
Cartman se sorprendió por lo acertado del comentario, pero no lo demostró, no deseaba darle la razón a un debilucho maricón como Leopold. Se mordió el labio inferior, conteniendo el recuerdo que estaba por asaltar su mente. Mierda, sabía que tarde o temprano llegaría el momento en que sus motivos saldrían a la luz. No. No si Eric T. Cartman podía evitarlo a toda costa. Por ese mísero instante todos dejaron a un lado la traición de Kenny y se concentraron en el cambio de actitud del castaño. Kenneth miró a Leopold, a pesar de estar tan enojado con un sentimiento tan profundo de traición, inconscientemente no pudo evitar ayudar a su amado. Cuando el amor es tan grande es capaz de dominarte al punto de no saber ni lo que haces, dices o dejas de hacer o decir. Así fue en el caso de Leopold. Y en el de Cartman. Con cada segundo que se tardaba en contestar el agarre de Butters a esa arma disminuía, controlando su cuerpo el sentimiento de culpa y la moral. Cartman notó eso y decidió aprovecharlo, empujando a Leopold, dándole a entender a todos que no caería, era el gran, malvado y poderoso Eric Cartman. Y ellos solo un grupito de maricas de mierda. Le apuntó a Butters también, él era verdaderamente capaz de matar al pequeño rubio.
—Jamás te las diría, ni a ti ni a ninguno de ustedes pendejos
—Pero yo si soy capaz — dijo una voz que provocó un estremecimiento y miedo al menor de la camada de los Ternoman
"Un pequeño Eric Cartman entraba a la casa de su medio hermano, meses antes le había demostrado de lo que era capaz al matar a los padres de Scott, incluyendo al suyo sin saberlo. Algo le hacía volver a la casa Ternoman y volver a ver al maldito que lo había estafado. Era algo que los demás nunca entenderían por completo, era un odio profundo y arraigado en lo más hondo del alma de ambos. Pero justo al lado de dicho odio se escondía algo muy diferente. Su verdadero antónimo. El amor que se combinaba perfectamente con el corazón de ambos y los hacía latir desenfrenadamente. Cada vez que estaban juntos, cada vez que sus manos se tocaban y sus labios se unían en un tímido y a veces demasiado apasionado beso oculto y nocturno.
— ¿Por qué no puedo ser tu novio? — inquirió Cartman una de esas noches
—No voy a andar con un niño estúpido que no es capaz de seguirme el juego. Estoy a punto de crear un gran negocio y a quien necesito a mi lado es alguien malvado y sin corazón — dijo sonriéndole de lado a su hermanito
— ¡Maté a nuestro padre! No seas pendejo Ternoman y acepta de una puta vez que estás loco por mi — alardeó el castaño
—Entonces tendrás que obedecerme en todo lo que yo te diga ¿De acuerdo cerdito?
Cartman selló el trato con un beso. Sin saber en lo que en realidad se metía"
—Pobrecito cerdito enamorado — se burló Ternoman bajando las escaleras con Mackey y Garrison detrás de él — ocultando desesperado su debilidad
— ¡Cállate Scott! ¡Eso es algo que no le interesa a nadie!
Eric ya sabía que los maestros estaban en el negocio de su medio hermano. Pero Scott siempre lo mantuvo alejado de ellos, por eso Cartman les exigió revelarle el secreto, la causa del ridículo miedo que le tenían a esas dobles personalidades. El crimen por el que los condenarían.
—Olvídense del miedo chicos, la verdadera forma de conseguir unos subordinados fieles no es otra si no el amor. Cuando amas algo eres incapaz de dejarlo ir. Sin importar lo que tengas que hacer, lo harás con tal de estar con esa persona ¿No me creen? Solo vean al cerdito de Cartman
Por primera y única vez en la vida Craig le dio la razón a Scott. Por eso mismo estaba él en ese lugar, jugándose la vida, por amor hacia Tweek.
—Escúchame ¿mm,kayy? Rodrick, Louis — de inmediato el cambio fue notorio, Craig bajó la mirada y Tweek la subió de golpe, clavándola directamente en Mackey — ¿Habrá alguna manera de…? ¿Matarlos solo a ustedes dos? No queremos acabar con la vida de inocentes
La risa que escucharon jamás pensaron oírla salir de los labios de Tweek. Pero es que la simple idea le causó mucha gracia a Rodrick. Lo dicho era algo tan imposible que primero volarían los cerdos antes de ocurrir lo pedido. Louis sabía lo serio del comentario, por eso se quedó mudo, la actitud de su novio solo les traería más problemas; y vaya que así fue.
—Juntos vinimos — sentenció el rubio — y juntos nos vamos cabrones
Ternoman esbozó una enorme sonrisa, vaya que eran rudos. Butters se sentía más confundido que nunca. El rencor inicial se disipaba como una nube en un fuerte viento y las dudas no se iban. Ya no sabía de qué lado estaba Kenny ni si debía ayudarlo. Es más, no sabía ni sus motivos para hacer todo esto, fue testigo y cómplice del crimen. Y si lo seguía viendo de esa manera no le ayudaría a su confundido corazón. Sentía sus mejillas arder y nada podía hacer para evitarlo. Kyle y Stan estaban muy asustados, aunque no más que Clyde que incluso derramaba unas cuantas lágrimas, Token lo empujó ligeramente, como diciéndole que ahí estaría sin importar lo que pasara. Por primera vez en toda su vida Tweek estaba y no estaba a la vez, era capaz de escuchar cada palabra y no dudaba que Craig podía hacer lo mismo. Craig. Le había intentado salvar la vida, le apoyaba, le amaba. Rodrick y Louis tenían toda la razón del mundo ¿Por qué mierda aplazaban tanto esto? Si él le amaba y Craig igual ¿Qué más podía importarle? Claro, excepto por ese grave problema. Se juró a sí mismo, sin temor, sin dudas, sin nada, que acabado esto le confesaría sus sentimientos a su súper mejor amigo. Suspiró felizmente.
¿Qué haría Caos en una situación así? Mandaría a todos al carajo, se uniría al enemigo que estaba a su lado, bueno prácticamente. Ahora que lo pensaba ¿Qué era exactamente lo que hacían los hermanos Ternoman y los dos infelices maestros? Rodrick pareció leerles el pensamiento a todos.
—Todo por culpa de un negocio estúpido, tal vez sean muy malos y capaces de miles de fechorías, pero son muy pendejos en otras cosas
— ¿Pendejos? — Inquirió Ternoman enojado — ¡Es el mejor negocio del mundo!
— ¿Volver a poner a la venta el estúpido Ritalin? Que estupidez
Ternoman rió efusivamente, acercándose a Rodrick, tomándolo del cuello de la camisa.
La señorita Selastraga no sabía manejar esta situación, se frotaba las sienes tratando de pensar, claro, pero esa no era su mejor habilidad. Victoria. Ella si sabía dar órdenes. Vaya que sí. Miró por la ventana, aún había muchos policías protegiendo la escuela de un posible ataque. Pensó en los chicos que se llevaron e incluso las lágrimas se acumularon en sus ojos al recordar el insulto de Clyde y la idea de que éste podría no volver jamás. Era una tristeza para nada relacionada con su trabajo, era una genuina sensación de pérdida. Alumnos como esos no hay en todos lados, por eso les seguía la pista desde que los conoció. Suplicando siempre ser la maestra de matemáticas de dicho salón. Adoraba su estupidez con la materia y el profundo odio que Stan le guardaba por un cinco en un examen. Ojalá supiera que hacer para ayudarles, ir con la policía solo sería estorbar, con llamarla era una ayuda, pero consideraba que no era lo que en realidad necesitaban. Volvió a sentarse apoyando ambos codos en el escritorio, pensando una idea que jamás llegaría a su cabeza.
—Pues por esa estupidez están aquí — dijo Ternoman — entonces esto no se vuelve tan estúpido si puede acabar con su vida en un segundo. Tu vida, la de tu tonto novio y la de esos supuestos inocentes y sus compañeros.
Pero Rodrick no retrocedió, esbozó una sarcástica sonrisa que le hizo hervir la sangre a Ternoman, golpeando al rubio contra el suelo, poniendo un pie en su cabeza, demostrando su superioridad. Louis se asustó, abriendo los ojos que rápidamente se llenaron de cristalinas lágrimas.
—Ya basta Rodrick — suplicó el pelinegro — deja esto antes de que nos maten
—No Louis — respondió el rubio — dejamos esto a un lado hacía muchos años y ahora debemos pagar el precio. La única forma de evitar que esto nos persiga a los cuatro es cortarlo de tajo ahora. Sin dudarlo, sin retroceder y si morimos lo haremos sin arrepentirnos de nada
—Cuanta cursilería — rió Scott — creo que voy a vomitar si siguen así. No vuelvas a decir que mi negocio no sirve. El Ritalin era una medicina muy popular cuando yo era niño, tranquilizaba, quitaba todas las presiones de la vida, de no ser por esos tontos efectos secundarios ¿Se imaginan poder vender un Ritalin sin efectos nocivos? Te volverías rico. Claro que para lograrlo necesitaría algunos conejillos de indias. Encontramos muchos gracias a Garrison y Mackey. Finalmente lo conseguimos y hemos mandado muchos embarques a varias farmacias, cuando el gobierno revoque esa ley de ilegalidad nos volveremos jodidamente ricos. Y nadie lo va a impedir
Rodrick logró erguirse, con el cabello sucio y la huella de tierra del pie de Ternoman. Rió ligeramente al escuchar esa larga explicación que pretendía hacerlo quedar con el héroe. Diciendo que ayudaría a miles de padres desesperados y a niños futuros delincuentes y con altas probabilidades de terminar en la cárcel. Excusa estúpida para hacer dinero. Pero bueno, esa clase de personas solo busca justificar sus malas acciones para no sentir culpa de cometerlas. Eso no les quita lo malo.
— ¿Ahora de qué mierda te ríes? — preguntó enojado Scott
Louis subió la mirada, el momento había llegado y no dudaba acabar con una bala en la cabeza, deseaba poder tener la seguridad de Rodrick. La valentía de decir exactamente las palabras mágicas.
—Pero ese no es el motivo por el que trataron de matarnos…
