Aviso... este fic contiene yaoi y un poco de lemon, aunque creo que
bastante suave. Si no os gusta, no leais.
Personajes de J.K. Rowling & company, ya sabeis.
Capítulo 7
Harry recorrió los pasillos en silencio y con prisas. Se tuvo que detener y pegarse a la pared, escondiéndose detrás de un saliente, durante unos minutos, porque se cruzó con Filch que venía de frente con su inseparable Señora Norris.
Al fin llegó al trecho donde la vez anterior se había encontrado con Draco. Se acordó de que no sabía como entrar, y no tenía la contraseña, así que decidió esperar como la vez anterior.
No necesitó aguardar mucho tiempo, ya que casi enseguida se abrió una entrada en la pared y salió Draco. El chico miró alrededor, esperando ver a Harry. Éste, invisible, se acercó al rubio y le susurró al oído:
- Estoy aquí. ¿Entramos? - Draco se sobresaltó un poco, pero la expresión de su cara no cambió. Era como una máscara que no reflejaba sus sentimientos.
- Hay gente en la sala común. Sígueme y no digas nada, ni hagas ruido.
Harry entró detrás de Draco y vio que en efecto, había un grupo de chicos y chicas de Slytherin junto al fuego, de los últimos cursos. No hicieron ni caso cuando Draco entró en el salón, ni siquiera se giraron. Draco los ignoró a su vez.
Los dos chicos abandonaron la sala común por otra puerta que llevaba a un laberinto de corredores con multitud de puertas. Estas puertas tenían una placa plateada, con un número pintado en verde encima. Los colores de Slytherin, recordó Harry.
Draco sabía perfectamente donde iba, girando hacia un lado, a veces hacia el otro, caminando con firmeza. Sus pasos resonaban por los corredores de piedra. Harry intentó que los suyos no sonaran tanto, ya que sería un poco raro si aparecía alguien oír los pasos de dos personas y encontrarse solo con una, aparentemente.
Al fin, el Slytherin se detuvo en una de las puertas. Nada la diferenciaba de las demás. Solo el número era diferente, como en todas. Draco sacó una llave y abrió la puerta, retirándose un poco para que Harry pudiese pasar al interior.
Solo cuando estuvo dentro, Harry se dio cuenta de que eran habitaciones, las habitaciones de todos los alumnos de Slytherin. Y aquella era la de Draco, claro está.
Era una habitación mediana, individual, como todas las de aquella casa. Los colores plata y verde estaban por todos lados, y daban un toque de frialdad muy diferente a los colores rojo y oro de Gryffindor.
La cama era relativamente parecida a la suya, con los colores diferentes. También había un armario, donde debía estar toda la ropa de su amigo, y un escritorio, seguramente para hacer los deberes.
El conjunto en general era de una habitación elegante, pero un poco fría. Los utensilios de escritura, libros y algunas prendas de ropa que había por en medio eran de gran calidad, nuevos. Seguramente los Malfoy se podían permitir casi cualquier cosa.
Harry oyó un ruido detrás suya, y se dio cuenta de que Draco había cerrado con llave. Entonces se sintió un poco tonto todavía invisible, y se quitó la capa rápidamente. Sabía que ahora tendría que explicarle a Draco todo lo que había pasado... y que él no se tragaría excusas. Iba a decirle la verdad, era la salida más fácil y la más creíble.
Los dos se sentaron en la cama. Harry estaba algo nervioso. No sabía si Draco le creería. ¿Y si no quería volver a saber nada de él?
- Bueno... ¿me vas a explicar que demonios hacías con Granger? Y no me digas que tienes que fingir para que nadie note nada, que yo no me tiro encima de Parkinson a la primera ocasión.
- No es eso... Verás, Hermione sabe... lo nuestro. Lo adivinó y me dijo que por qué no había confiado en ella, que no le importaba con quien estuviera saliendo. Yo... me emocioné, por que había pensado que en cuanto lo supieran me rechazarían. Y la abrazé por eso. No hay nada más.
Draco todavía estaba algo escéptico, pero la excusa era muy simple para habérsela inventado:
- ¿Y el Weasly lo sabe?
- No, todavía no se lo he dicho. Seguramente el reaccionará peor... aun no estoy preparado para decírselo. Y tengo que buscar la mejor para manera.
- Sí, me gustaría que buscaras la manera para que no me mate en cuanto lo sepa. Me parece que no confía demasiado en mí. - dijo Draco irónico.
- Sabes, me ayudaría mucho que no te metieses tanto con nosotros. Al menos cuando está el delante.
Al ver que Draco iba a protestar, aclaró rápidamente:
- No digo que te lleves bien delante de la gente, si no simplemente que pases de nosotros. Siempre puedes poner una excusa como "Ya me he cansado de perder el tiempo con esos Gryffindor" - Harry dijo esto último con desprecio e intentando imitar la manera de arrastrar las sílabas de Draco.
Draco rió al escuchar esa imitación, que juzgó bastante pobre.
- Bueno me parece que por esta vez te voy a perdonar - dijo burlón - Aún no me he cansado de perder el tiempo contigo, Gryffindor.
Harry sonrió al oír esto. Draco lo había creído y perdonado. Hermione lo sabía, y le ayudaría con Ron. Todo se solucionaba. Se acercó a Draco y le dio un beso largo, profundo. Los dos cayeron en la cama mientras sus lenguas jugaban. Harry bajó al cuello de Draco y empezó a lamerlo y morderlo delicadamente.
El chico rubio suspiraba de placer y le acariciaba la espalda y el pelo. Separándose un momento, le quitó la túnica y se quitó la suya. Harry le quitó la camiseta y le acarició el pecho firme y terso. Fue bajando con su lengua desde el cuello, siguiendo la linea de la clavícula. Draco lo cogió por el mentón y le alzó la cabeza para darle un beso apasionado.
Entre caricias y besos, suspiros y gemidos, pronto se encontraron los dos solo en boxers. Estaban nerviosos, y algo inseguros. Pero sus cuerpos se buscaron y sus bocas se fundieron una vez más. Las dudas y los problemas se olvidaron. Sólo existían ellos dos, nada de lo demás importaba...
Draco se colocó detrás de Harry, y le mordió suavemente el cuello mientras con sus manos deslizaba suavemente, sensualmente, los boxers hacia abajo, acariciandole los muslos suavemente.
Harry no se hizo rogar y se colocó en la cama, con las rodillas y las manos apoyadas en ella. Draco le hizo girar la cabeza y le dio un beso tierno. Luego se quitó sus boxers y le acarició la espalda. Poco a poco se fue pegando a Harry. Suavemente, con delicadeza, empezó a entrar dentro de él.
Harry gimió de dolor al principio, pero Draco no lo forzó y fue con toda la lentitud que era posible, así que el dolor se convirtió en placer rápidamente. El ritmo se fue intensificando, y los gemidos de los dos chicos llenabn toda la habitación.
Ambos llegaron juntos al final, sintiendo como todos sus sentidos se abandonaban a esa oleada de placer.
Después de eso cayeron los dos juntos sobre la cama, sin fuerzas, abrazados. Esperaron un rato hasta que sus respiraciones se tranquilizaron, pero continuaron juntos en la cama, sintiéndo el cuerpo cálido del otro, cubierto de sudor.
Al cabo de un rato Draco lo besó en los labios y se levantó.
- Voy a lavarme. ¿Vienes? - le dijo a Harry susurrando, con voz ronca, sonriendo picaramente.
- Mmm... - dijo Harry medio dormido - Ya iré luego...
- Tú te lo pierdes. - contestó Draco, abriendo una pequeña puerta que le había pasado desapercibida a Harry, la cual reveló un pequeño baño con ducha. " Desde luego, los de Slytherin tienen bastante lujos " pensó Harry, al recordar el baño que compartían todos los de su habitación.
Al cabo de un rato se dejó de oír el correr del agua, y salió Draco frotándose el cabello con una toalla, con otra enrollada en la cintura. Las gotas de agua se deslizaban por su piel pálida dejando brillantes regueros. Sus mejillas estaban ligeramente rojas por el calor y el agua caliente de al ducha. Harry lo observó apreciativamente y entró el en la ducha.
Al cabo de un rato salió más o menos en las mismas condiciones que Draco, el cual ya estaba vestido, con el pijama puesto. Harry se visitó también, pero entonces Draco lo estiró por detrás y le hizo caer en la cama.
- ¿Por qué no te quedas esta noche? Mañana te despiertas un rato antes y vuelves a tu habitación, ¿sí? - le dijo Draco mientras le rozaba la nariz con la mejilla y le alborotaba todavía más el cabello húmedo.
- Pero... - intentó objetar Harry
- Venga... yo te despertaré - insistió el otro chico poniendo cara suplicante.
Harry acabó por reír y ceder a las peticiones de su amigo.
- ¿Cómo te voy a decir que no con esa cara? - le dijo a Draco, y le acarició el también húmedo cabello
- Ya lo se - dijo el rubio con una risita burlona - Soy irresistible.
Harry rió y le abrazó. Los dos se metieron debajo de las mantas, muy juntos. Cuando estaba a punto de abandonarse a las delicias del sueño, se le ocurrió una cosa.
- ¿Draco?
- Mmm...
- Draco, ¿estamos saliendo, no?
- No Harry - contestó adormilado Draco - te sigo odiando... solo duermo contigo por que he perdido mi peluche.
- Draco, en serio. Se supone que estamos saliendo, ¿no?
Draco se giró para mirar a Harry a la cara:
- Claro que sí, tonto... ¿a que viene eso?
- Cuando Hermione me preguntó, le dije que sí, pero realmente no lo sabía...
- Pues ahora ya lo sabes, estamos saliendo oficialmente, ¿te basta con eso? ¿o tengo que comprar un anillo un pedírtelo de rodillas?
- Muy gracioso, Draco... capto la indiecta, ya me callo.
Permanecieron u nrato en silencio. En la habitación solo se oían las respiraciones de los dos chicos. Pero, de nuevo, uno de los dos rompió el silencio. Esta vez le tocó a Draco:
- ¿Harry?
- ¿sí?
- Sabes... creo que te quiero. - dijo Draco en voz muy baja.
- Mira que te ha costado decírmelo... - murmuró Harry sonriendo. - Ya lo sabía. Y ya te he dicho que yo también. Venga, vamos a dormir.
A sus órdenes - murmuró Draco bostezando.
No transcurrió mucho tiempo hasta que las respiraciones de ambos se acompasaron y se volvieron más profundas y calmadas. Los dos dormían profundamente, abrazados, dandose calor mutuamente, rubio y moreno, blanco y negro, día y noche... tan diferentes, y a la vez tan parecidos...
***************************************************************************
Uum... no comments. Que monos recien salidos de la ducha! (suspiro) ^^Uu
Bueno no se si me acaba de gustar. Al final no les hice sufrir y se reconciliaron rápido, y de que manera... ^^
A ver... el yaoi es muy suave y poco explicito, por que me parecio que quedaba un poco mal si lo hubiera hecho demasiado gráfico, ya que es más que nada un fic tierno y todo eso (tengo que escribir algo despues de esto para cambiar un poco tanta ternura...)
Creo que es bastante sentimental... Ah, y lo siento si le estoy dando tanto protagonismo a Draco, pero es inevitable, en todos los aspectos, igual que no puedo ponerlo sin su sarcasmo ni demasiado sentimental *^^*
En fin, lo hecho, hecho esta.
Cualquier comentario, queja, ¡y regalos y adoracion! (eeh borrad eso, olvidadlo) Review.
Personajes de J.K. Rowling & company, ya sabeis.
Capítulo 7
Harry recorrió los pasillos en silencio y con prisas. Se tuvo que detener y pegarse a la pared, escondiéndose detrás de un saliente, durante unos minutos, porque se cruzó con Filch que venía de frente con su inseparable Señora Norris.
Al fin llegó al trecho donde la vez anterior se había encontrado con Draco. Se acordó de que no sabía como entrar, y no tenía la contraseña, así que decidió esperar como la vez anterior.
No necesitó aguardar mucho tiempo, ya que casi enseguida se abrió una entrada en la pared y salió Draco. El chico miró alrededor, esperando ver a Harry. Éste, invisible, se acercó al rubio y le susurró al oído:
- Estoy aquí. ¿Entramos? - Draco se sobresaltó un poco, pero la expresión de su cara no cambió. Era como una máscara que no reflejaba sus sentimientos.
- Hay gente en la sala común. Sígueme y no digas nada, ni hagas ruido.
Harry entró detrás de Draco y vio que en efecto, había un grupo de chicos y chicas de Slytherin junto al fuego, de los últimos cursos. No hicieron ni caso cuando Draco entró en el salón, ni siquiera se giraron. Draco los ignoró a su vez.
Los dos chicos abandonaron la sala común por otra puerta que llevaba a un laberinto de corredores con multitud de puertas. Estas puertas tenían una placa plateada, con un número pintado en verde encima. Los colores de Slytherin, recordó Harry.
Draco sabía perfectamente donde iba, girando hacia un lado, a veces hacia el otro, caminando con firmeza. Sus pasos resonaban por los corredores de piedra. Harry intentó que los suyos no sonaran tanto, ya que sería un poco raro si aparecía alguien oír los pasos de dos personas y encontrarse solo con una, aparentemente.
Al fin, el Slytherin se detuvo en una de las puertas. Nada la diferenciaba de las demás. Solo el número era diferente, como en todas. Draco sacó una llave y abrió la puerta, retirándose un poco para que Harry pudiese pasar al interior.
Solo cuando estuvo dentro, Harry se dio cuenta de que eran habitaciones, las habitaciones de todos los alumnos de Slytherin. Y aquella era la de Draco, claro está.
Era una habitación mediana, individual, como todas las de aquella casa. Los colores plata y verde estaban por todos lados, y daban un toque de frialdad muy diferente a los colores rojo y oro de Gryffindor.
La cama era relativamente parecida a la suya, con los colores diferentes. También había un armario, donde debía estar toda la ropa de su amigo, y un escritorio, seguramente para hacer los deberes.
El conjunto en general era de una habitación elegante, pero un poco fría. Los utensilios de escritura, libros y algunas prendas de ropa que había por en medio eran de gran calidad, nuevos. Seguramente los Malfoy se podían permitir casi cualquier cosa.
Harry oyó un ruido detrás suya, y se dio cuenta de que Draco había cerrado con llave. Entonces se sintió un poco tonto todavía invisible, y se quitó la capa rápidamente. Sabía que ahora tendría que explicarle a Draco todo lo que había pasado... y que él no se tragaría excusas. Iba a decirle la verdad, era la salida más fácil y la más creíble.
Los dos se sentaron en la cama. Harry estaba algo nervioso. No sabía si Draco le creería. ¿Y si no quería volver a saber nada de él?
- Bueno... ¿me vas a explicar que demonios hacías con Granger? Y no me digas que tienes que fingir para que nadie note nada, que yo no me tiro encima de Parkinson a la primera ocasión.
- No es eso... Verás, Hermione sabe... lo nuestro. Lo adivinó y me dijo que por qué no había confiado en ella, que no le importaba con quien estuviera saliendo. Yo... me emocioné, por que había pensado que en cuanto lo supieran me rechazarían. Y la abrazé por eso. No hay nada más.
Draco todavía estaba algo escéptico, pero la excusa era muy simple para habérsela inventado:
- ¿Y el Weasly lo sabe?
- No, todavía no se lo he dicho. Seguramente el reaccionará peor... aun no estoy preparado para decírselo. Y tengo que buscar la mejor para manera.
- Sí, me gustaría que buscaras la manera para que no me mate en cuanto lo sepa. Me parece que no confía demasiado en mí. - dijo Draco irónico.
- Sabes, me ayudaría mucho que no te metieses tanto con nosotros. Al menos cuando está el delante.
Al ver que Draco iba a protestar, aclaró rápidamente:
- No digo que te lleves bien delante de la gente, si no simplemente que pases de nosotros. Siempre puedes poner una excusa como "Ya me he cansado de perder el tiempo con esos Gryffindor" - Harry dijo esto último con desprecio e intentando imitar la manera de arrastrar las sílabas de Draco.
Draco rió al escuchar esa imitación, que juzgó bastante pobre.
- Bueno me parece que por esta vez te voy a perdonar - dijo burlón - Aún no me he cansado de perder el tiempo contigo, Gryffindor.
Harry sonrió al oír esto. Draco lo había creído y perdonado. Hermione lo sabía, y le ayudaría con Ron. Todo se solucionaba. Se acercó a Draco y le dio un beso largo, profundo. Los dos cayeron en la cama mientras sus lenguas jugaban. Harry bajó al cuello de Draco y empezó a lamerlo y morderlo delicadamente.
El chico rubio suspiraba de placer y le acariciaba la espalda y el pelo. Separándose un momento, le quitó la túnica y se quitó la suya. Harry le quitó la camiseta y le acarició el pecho firme y terso. Fue bajando con su lengua desde el cuello, siguiendo la linea de la clavícula. Draco lo cogió por el mentón y le alzó la cabeza para darle un beso apasionado.
Entre caricias y besos, suspiros y gemidos, pronto se encontraron los dos solo en boxers. Estaban nerviosos, y algo inseguros. Pero sus cuerpos se buscaron y sus bocas se fundieron una vez más. Las dudas y los problemas se olvidaron. Sólo existían ellos dos, nada de lo demás importaba...
Draco se colocó detrás de Harry, y le mordió suavemente el cuello mientras con sus manos deslizaba suavemente, sensualmente, los boxers hacia abajo, acariciandole los muslos suavemente.
Harry no se hizo rogar y se colocó en la cama, con las rodillas y las manos apoyadas en ella. Draco le hizo girar la cabeza y le dio un beso tierno. Luego se quitó sus boxers y le acarició la espalda. Poco a poco se fue pegando a Harry. Suavemente, con delicadeza, empezó a entrar dentro de él.
Harry gimió de dolor al principio, pero Draco no lo forzó y fue con toda la lentitud que era posible, así que el dolor se convirtió en placer rápidamente. El ritmo se fue intensificando, y los gemidos de los dos chicos llenabn toda la habitación.
Ambos llegaron juntos al final, sintiendo como todos sus sentidos se abandonaban a esa oleada de placer.
Después de eso cayeron los dos juntos sobre la cama, sin fuerzas, abrazados. Esperaron un rato hasta que sus respiraciones se tranquilizaron, pero continuaron juntos en la cama, sintiéndo el cuerpo cálido del otro, cubierto de sudor.
Al cabo de un rato Draco lo besó en los labios y se levantó.
- Voy a lavarme. ¿Vienes? - le dijo a Harry susurrando, con voz ronca, sonriendo picaramente.
- Mmm... - dijo Harry medio dormido - Ya iré luego...
- Tú te lo pierdes. - contestó Draco, abriendo una pequeña puerta que le había pasado desapercibida a Harry, la cual reveló un pequeño baño con ducha. " Desde luego, los de Slytherin tienen bastante lujos " pensó Harry, al recordar el baño que compartían todos los de su habitación.
Al cabo de un rato se dejó de oír el correr del agua, y salió Draco frotándose el cabello con una toalla, con otra enrollada en la cintura. Las gotas de agua se deslizaban por su piel pálida dejando brillantes regueros. Sus mejillas estaban ligeramente rojas por el calor y el agua caliente de al ducha. Harry lo observó apreciativamente y entró el en la ducha.
Al cabo de un rato salió más o menos en las mismas condiciones que Draco, el cual ya estaba vestido, con el pijama puesto. Harry se visitó también, pero entonces Draco lo estiró por detrás y le hizo caer en la cama.
- ¿Por qué no te quedas esta noche? Mañana te despiertas un rato antes y vuelves a tu habitación, ¿sí? - le dijo Draco mientras le rozaba la nariz con la mejilla y le alborotaba todavía más el cabello húmedo.
- Pero... - intentó objetar Harry
- Venga... yo te despertaré - insistió el otro chico poniendo cara suplicante.
Harry acabó por reír y ceder a las peticiones de su amigo.
- ¿Cómo te voy a decir que no con esa cara? - le dijo a Draco, y le acarició el también húmedo cabello
- Ya lo se - dijo el rubio con una risita burlona - Soy irresistible.
Harry rió y le abrazó. Los dos se metieron debajo de las mantas, muy juntos. Cuando estaba a punto de abandonarse a las delicias del sueño, se le ocurrió una cosa.
- ¿Draco?
- Mmm...
- Draco, ¿estamos saliendo, no?
- No Harry - contestó adormilado Draco - te sigo odiando... solo duermo contigo por que he perdido mi peluche.
- Draco, en serio. Se supone que estamos saliendo, ¿no?
Draco se giró para mirar a Harry a la cara:
- Claro que sí, tonto... ¿a que viene eso?
- Cuando Hermione me preguntó, le dije que sí, pero realmente no lo sabía...
- Pues ahora ya lo sabes, estamos saliendo oficialmente, ¿te basta con eso? ¿o tengo que comprar un anillo un pedírtelo de rodillas?
- Muy gracioso, Draco... capto la indiecta, ya me callo.
Permanecieron u nrato en silencio. En la habitación solo se oían las respiraciones de los dos chicos. Pero, de nuevo, uno de los dos rompió el silencio. Esta vez le tocó a Draco:
- ¿Harry?
- ¿sí?
- Sabes... creo que te quiero. - dijo Draco en voz muy baja.
- Mira que te ha costado decírmelo... - murmuró Harry sonriendo. - Ya lo sabía. Y ya te he dicho que yo también. Venga, vamos a dormir.
A sus órdenes - murmuró Draco bostezando.
No transcurrió mucho tiempo hasta que las respiraciones de ambos se acompasaron y se volvieron más profundas y calmadas. Los dos dormían profundamente, abrazados, dandose calor mutuamente, rubio y moreno, blanco y negro, día y noche... tan diferentes, y a la vez tan parecidos...
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Uum... no comments. Que monos recien salidos de la ducha! (suspiro) ^^Uu
Bueno no se si me acaba de gustar. Al final no les hice sufrir y se reconciliaron rápido, y de que manera... ^^
A ver... el yaoi es muy suave y poco explicito, por que me parecio que quedaba un poco mal si lo hubiera hecho demasiado gráfico, ya que es más que nada un fic tierno y todo eso (tengo que escribir algo despues de esto para cambiar un poco tanta ternura...)
Creo que es bastante sentimental... Ah, y lo siento si le estoy dando tanto protagonismo a Draco, pero es inevitable, en todos los aspectos, igual que no puedo ponerlo sin su sarcasmo ni demasiado sentimental *^^*
En fin, lo hecho, hecho esta.
Cualquier comentario, queja, ¡y regalos y adoracion! (eeh borrad eso, olvidadlo) Review.
