N/A: Hola! Oficialmente puedo decir que las tres semanas de vacaciones se acabaron... ¬¬ así que ahora a comenzar con mis trabajos aquí... regocijaos, xDD Este es el cap más cortito de todos, solo 9 páginas de word, cuando comúnmente me toman unas 15 o 16 paginas en dicho programa. Este, como el cap V, es uno de relleno, xD (joder, que me gustan esos capis, xD) Han pasado cerca de tres meses desde el ultimo cap (cap VI) y hay celebración en el cap, así que espero que se diviertan leyéndolo ^^
Este como les había dicho... si llego a los 100 reviews, público el smex HICHI/HIME/ICHI ya saben... ya esta escrito, jaja 13 paginas de lemon, así que si lo quieren leer, ya saben, no seas malitos y me dejan un review, y quizás... solo quizás, puedan tener algo de LIME en el próximo capitulo de este fic. Ya están avisados, xD
AGRADECIMIENTOS: Muchas gracias a todos los que me dejan reviews. No saben cuanto adoro leer sus palabras, por que estas hacen que me apure y escriba. Cuando no recibo reviews, pierdo la musa para escribir, xD Gracias a todos, en especial a Ushio Amamiya por dejar tantos reviews tan laargos (ame tus reviews!)
DISCLAIMER: Bleach no me pertenece. Es obra de TITE KUBO y de los bastardos de la Pierrot, que siempre nos quitan escenas ICHIHIMES. No sean putos, pierrot, los IH también les dejamos $$$!
CAP VII: THE NIGHT OF THE SAKURAS
La primavera había llegado. Los arboles de sakura estaban cargados con las hermosas hojas rosadas, que cada vez que caían al suelo formaban una hermosa alfombra rosada, la que era movida por las suaves ráfagas de viento.
Una hermosa mansión, estilo japonesa, estaba adornada por las lámparas de papel, cuyos colores principales eran el blanco y el rosado. A pesar de que aun faltaba casi dos horas para que oscureciera, las lámparas ya estaban encendidas, al igual que las lámparas flotantes de los estanques. En dichos estanques, había cantidades enormes de pececitos de colores, los que nadaban entre las lámparas, algunas veces moviéndolas por accidente.
Hoy era un día sumamente especial en la mansión Kuchiki. La joven Kuchiki Rukia contraería nupcias, y todos los sirvientes de la prestigiosa familia se encontraban corriendo de un lado a otro, ante las exigencias del jefe de la familia, quien a pesar de no estar muy complacido con que su hermana se casara con el "bueno para nada de Renji", deseaba que todo quedara perfecto y que mostrara el orgullo de la familia Kuchiki. Por eso había ordenado a hacer a sus empleados que el estanque de la mansión fuera cubierto por sakuras, además de las lámparas. Claro, las flores rosadas daban más trabajo que las lámparas, por culpa de los pececitos y del viento.
Los sirvientes corrían de un lado a otro, con las bandejas de comida, o con las decoraciones. La ceremonia sería llevada a cabo en el jardín de la mansión Kuchiki, donde ya las sillas y las carpas estaban colocadas. Las mesas, cuyos manteles eran blancos y rosados, eran colocadas por los empleados, con gran calma, ya que los centros de mesa eran de cristales, sin contar la grandiosa colección de copas de cristal de la noble familia. No había que decir que aquel que se dignara en romper alguna cristalería de esas, iba a ver muy de cerca el filo de Senbonzakura.
Una chica de cabello naranja, cuyo vestido era uno blanco, de estar en la casa, corrió de una habitación a otra, tropezando con uno de los sirvientes en el acto. El pobre sirviente vio el filo de la zampankuto de su jefe, cuando sin querer estuvo a punto de derribar-gracias a la chica- una de las finas copas. Gracias a Kami, el empleado fue algo mas rápido y no los dejo caer.
Kuchiki Orihime, teniente de su hermano, el capitán Byakuya de la sexta división, corrió hacia la habitación de su adorada Nee-san, quien desde afuera se podía escuchar sus gritos histéricos, ordenando a las pobres empleadas a avanzar. Orihime entró a la habitación, vestida aun con su vestido de estar en la casa y no con su kimono rosado-el cual había sido comprado por su hermano para que así fuera la madrina de la boda. El padrino, por otra parte, utilizaría un kimono negro, con varios impresos de las flores de sakura. Claro, no está de más recordar que Kurosaki-taicho había estado muy enojado de que su kimono llevara impresos flores, pero debido a que era exigencia para ser el padrino de la boda, no le quedo mas remedio.
Rukia estaba nerviosa, vestida solamente con un simple kimono blanco-el que no era el vestido de novia- la chica no dejaba de ordenar y de gritar a sus empleadas, las que solo rodeaban los ojos ante la histeria de su siempre adorada 'Rukia-chan'. La pequeña shinigami rara vez perdía los estribos con los empleados de la mansión, pero esa tarde, nadie, absolutamente nadie, estaba haciendo las cosas bien. La torta de boda aun no estaba lista, los sakes aun no habían sido traídos a la mansión, el hombre que ofrecería la ceremonia, no había llegado, y Renji… ¡ese se había ido a emborrachar la noche antes y Kira, Hisagi e Ichigo estaban luchando para que se viera decente!
Rukia tenía preparada su zampankuto aun lado. Si ese mandril no se presentaba de manera decente… ella iba a ser viuda antes de tiempo, porque no solo lo iba a matar ella, sino su Nii-sama.
— ¡Orihime!— exclamó nerviosa la shinigami, colocándose de pie y casi empujando a los sirvientes que estaban maquillándola y peinándola. Había dos mujeres maquillando su rostro y dos chicas peinando su cabello, mientras que otra se encargaba de arreglar el kimono-que para su muy mala suerte, se había desgarrado en un lado. La pobre shinigami había lanzado un grito que su hermano y hermana adoptiva-que estaban encargándose de que las comidas fueran servidas en las bandejas de plata con la inicial K y no en las charolas simples, juraron que se había escuchado hasta el último sector del Runkongai.
La teniente de Ukitake halo a su hermana adoptiva hacia otro lado. La pobre teniente de la sexta división pudo haber jurado que su hermana le había partido el brazo ante el jalón que le había dado. —Nee-san, te ves muy nervi…—
—Orihime, ¿todo está bien? Va a llover, ¿verdad? ¿Este maquillaje no me queda bien? Y el vestido, el vestido, Kami-sama sé que he engordado y no me va a servir y por eso va a volver a desgarrarse, ¿verdad?— comenzó a parlotear Rukia, gritando y moviéndose de un lado a otro, dejando a Orihime con la palabra en la boca. En su vida había visto a Rukia actuar de esa forma. ¡Estaba histérica! —y ese mandril… ¡RENJI!— grito la mujer, asustando a todas las que estaban presentes. — ¡Renji, mas te vale que llegues decente, o juro que te matare!— comenzó a gritar a la nada la teniente, provocando que más de una empleada se preguntara si su adorada 'Rukia-chan' aun estaba cuerda.
—Nee-san, cálmate… ¡Nee-san! — grito Orihime al ver como su hermana adoptiva salía de la habitación, en poca ropa, corriendo hacia el ala donde se suponía que debían estar Hisagi, Ichigo, Kira y Renji preparándose. Orihime corrió hacia donde estaba la shinigami y la detuvo, antes de que entrara a la habitación a matar a su novio. Halando suavemente a su Nee-san, la chica de cabello naranja la llevo nuevamente hacia su habitación, cerrando la puerta con seguro. —Nee-san, todo está bien. No va a llover, tu maquillaje es hermoso, y tú no has engordado, es solo que la tela de esa parte no estaba muy bien tejida. En cuanto lo culminen, te lo podrás colocar y podrás ver que serás la novia más hermosa del Seireitei. Y tu boda será la mejor, y Renji-nii no debe estar borracho, debe estar muy nervioso, pero no borracho. — reconforto la chica de cabello naranja, sonriendo y rogándole a todos los dioses del mundo, de que Renji no estuviera borracho, porque si no, ese pobre capitán, iba a morir de una forma horrible. Suponía que cuando llegara el momento de su boda, también ella actuaria de esa forma. Aun Kurosaki-kun no había pedido su mano, pero ella sabía que tarde o temprano lo haría, simplemente él-y ella- le temían a la reacción de su Nii-sama.
Rukia suspiro, dejándose caer sobre la silla, volviendo a ser rodeada por sus empleadas, las que volvían a peinar su cabello. La chica mordió sus labios al verse nuevamente en el espejo. ¿Realmente se vería bonita? Ella nunca había sido una chica vanidosa, pero si había sido algo insegura de su apariencia. Ella no tenía un cuerpo envidiable como Matsumoto y Orihime, sus pechos eran pequeños, era de estatura baja, sus ojos eran azules-y para ella no tenían gracia alguna- su cabello no tenia volumen… ¡ella era un desastre!
Sin haberlo previsto ninguna de las mujeres que estaban en esa habitación, la ruda shinigami-con corazón de oro- comenzó a llorar, regando el poco maquillaje que le habían aplicado sus empleadas. Orihime corrió hasta el lado de su hermana adoptiva y las empleadas decidieron retirarse, dejando a las jóvenes Kuchiki a solas en la habitación, donde una muy vulnerable Rukia sollozaba con fuerza.
—Nee-san… ¿Qué ocurre?— pregunto Orihime, sintiendo un nudo en su garganta al ver a su hermana llorar de esa forma. Si Rukia no se detenía, iban a ser dos las que necesitarían retocar su maquillaje. La joven de cabello naranja nunca había visto a Rukia llorar, por lo que verla en esos momentos, en esos precisos momentos, hacían que su corazón le doliera. Se suponía que Rukia estuviera feliz, no llorando.
—Y-yo soy horrible, Orihime. Ni siquiera este maquillaje puede ayudarme. ¡No se que ha visto Renji en mi!— sollozo la chica, mientras decenas de lagrimas se deslizaban por sus pálidas mejillas, cayendo en el kimono blanco. La joven de cabello naranja negó la cabeza, y de un momento a otro, abrazo a su hermana, sintiendo como esta se aferraba a ella, hundiendo su cabeza en el pecho de Orihime.
— ¡Eso no es cierto, Rukia-chan! ¡Tú eres hermosa, tienes unos ojos encantadores, una piel muy bonita y un cabello hermoso! Además, Renji-nii, te quiere por lo que eres, por lo que hay en tu interior. — dijo Orihime, sonriente. Rukia seco las lagrimas que corrían por sus mejillas, elevando su rostro para observar fijamente a su hermana adoptiva. Era tan gratificante saber que nuevamente tenía una hermana, a la que recorrer cuando estaba triste o sola, o cuando necesitaba palabras de aliento como en esos momentos. Definitivamente ella estaba feliz de que su hermano hubiese adoptado a Hime como la pequeña Kuchiki. Las dos chicas volvieron a abrazarse fuertemente, para luego separarse y sonreír.
Rukia observo horrorizada el reloj. ¡Faltaba solo una hora para la ceremonia! — ¡El maquillaje! ¿Dónde está la maquillista? ¡Que entren, no tengo todo el día! ¡Y Renji! ¡Mas te vale que llegues bien, o te mato!— comenzó a gritar por la habitación, mientras las empleadas volvían a entrar, enfrentándose a la furia de la novia, mientras Orihime ocultaba su rostro para que Rukia no viera sus risas.
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Tres chicos, vestidos en kimonos negros, esperaban frente a una gran multitud, la llegada de la novia, el hermano y la madrina-quien era la hermana también. Renji no paraba de mover sus piernas, nervioso. Le habían obligado a peinar su larga melena roja hacia atrás, desatándola de su coleta. Él no recordaba cuando había sido la última vez que se había peinado de esa estúpida y "elegante" forma, según Byakuya.
Las miradas de los capitanes, y del resto de los shinigamis lo tenían sumamente nervioso. Él iba a vomitar si continuaban observándola de esa manera. Algunos lo observaban con felicidad, como si estuvieran diciéndole: "¡qué gran paso! ¡Felicidades!" y otros-que eran la mayoría de los hombres, lo observaban como: "pobre infeliz, no sabes en lo que te has metido al decidir casarte" y era cierto. De ahora en adelante no habrían bebidas a la media noche, tampoco parrandas con sus amigos, y mucho menos el mirar a una mujer que no fuera Rukia. Bueno, no tenia problema con lo último, siempre había amado a la enana del demonio, el problema era lo de las fiestas con sus amigos. Se verían completamente limitadas. Suspiro, ahogando las ganas de llorar que tenía, por estar a punto de perder la libertad.
—Ahh, vamos, que no es tan difícil casarte. Solo debes memorizar los votos y nada más. Claro, recordando que eres un mandril desmemoriado, pues creo que tendrás problemas. —se burló Ichigo, pegándole en el hombro a Renji. Kurosaki llevaba puesto el "estúpido kimono" negro, cuyos impresos eran flores de sakura rosas. Detestaba el jodido kimono, no solo porque su tela le provocaba picazón en todo su cuerpo, sino que esas estúpidas flores lo hacían ver afeminado. Él estaba casi seguro de que Byakuya lo había hecho a propósito, cuando se entero de que Orihime había pasado la noche en su casa. "Maldito cabrón" pensó molesto. Ellos no habían hecho absolutamente nada, Inoue había dormido en la habitación para huéspedes, y todo fue porque ambos estaban en una misión por el Runkongai, y ambos estaban demasiado cansados como para continuar hasta la mansión Kuchiki. Si él y ella hubiesen tenido algo, pues entonces le perdonaba el que le diera esa mierda de kimono.
—Ja, lo dice el cobarde que aun no pide la mano de Hime-nee porque tiene miedo a que Kuchiki-taicho le patee el trasero. Vamos fresa, que tú mejor que yo no eres. — jaque mate para Renji. Ichigo maldijo al futuro novio, quien lo observaba con una sonrisa de satisfacción en su rostro. "También eres un cabrón como Byakuya, Renji" pensó molesto, cruzándose de brazos.
Él no le tenía miedo a Byakuya. Bueno, quizás un poco, pero no era como si nunca se le fuera a enfrentar. Simplemente no había encontrado el día, la hora ni el minuto para preguntar "¿puedo casarme con Orihime?" tenía que pensarlo, meditarlo y escribir un guion entero sobre todo lo que haría, incluyendo su actuación ante el capitán de la sexta división.
La suave música del desfile comenzó. La pequeña Yachiru lucía un vestido rosado, a juego con su cabello. Aquella pequeña diablito parecía un angelito, con esa enorme sonrisa plasmada en su rostro, robándose los "aww" de las shinigamis femeninas, y las miradas de odio de Ikkaku y Yumichika. La pequeña lanzaba flores de sakura hacia los lados, hasta llegar hasta el altar y detenerse a un lado, sorprendiendo a los dos miembros de su división, que jamás la habían visto tan quieta en su vida. Algo le habían tenido que dar a esa teniente, por que rara vez se veía de esa forma.
Tras de Yachiru, venían Matsumoto y Hinamori, ambas con vestidos rosados pálidos. Matsumoto poseía su cabello amarrado hacia arriba, al igual que Hinamori. Las dos tenientes llevaban ramos de flores, de color rosados. Con amplias sonrisas a sus respectivas parejas-Hisagi y Kira, respectivamente- las dos tenientes se detuvieron cada una a un lado del altar.
Luego de las dos mujeres, una muy hermosa Orihime robo los suspiros de más de un shinigami de distintas divisiones, además de las miradas de envidia de algunas chicas. La hermosa teniente poseía un lindísimo kimono rosado, con impresos blancos de las flores de sakura. Su cabello estaba suelto y rizado, mientras que dos keinseikan sujetaban sus flequillos. Sus mejillas estaban ligeramente ruborizadas por un delicado color durazno, mientras que sus labios poseían un poco de brillo rosa. Ichigo ahogo un suspiro al ver a la mujer de su vida caminar suavemente, sujetando un ramo de lirios. Se imaginaba que si así se veía de madrina, como novia debía verse como un ángel caído del cielo.
La joven teniente se detuvo a un lado de Kurosaki, sonriéndole ampliamente, provocando que los latidos del corazón de este galoparan como nunca antes. Él le devolvió la sonrisa, claro, no tan amplia como la de ella. Al Orihime soltar sus manos hacia los lados, sus dedos rozaron los de Ichigo, si eso había provocado que un ligero sonrojo se apoderar de sus mejillas, el siguiente acto del shinigami la hizo sorprenderse, y enrojecer más de lo que estaba, cuando el capitán sujeto sus dedos entre sus manos, escondiendo sus manos conectadas tras de su kimono, sonriéndole con complicidad a la teniente, que mordió sus labios, para luego sonreír dulcemente.
El momento tan esperado por todos llego, y Rukia, acompañada por su adorado Nii-sama, comenzó su desfile. La teniente lucia esplendida en un hermoso kimono blanco, cuyos estampados eran en plata. Sus mejillas fueron resaltadas con un ligero maquillaje rosado, mientras que sus hermosos ojos azules eran enmarcados por el fino maquillaje. Su cabello estaba peinado hacia un lado, sujetado por los keinseikan de plata de la familia Kuchiki. Sus dos keinseikan se vieron acompañados por un tercero, propiedad de todas las mujeres Kuchiki, el que no solo estaba bañado en plata, sino que estaba cubierto por diamantes. Sonriendo tímidamente, la joven novia camino hacia el altar. Su hermano mostraba su semblante serio, e iba vestido con un kimono parecido al de todos los chicos miembros del sequito.
Minutos antes, Byakuya le había dedicado unas palabras a su hermana adoptiva, las que la pequeña teniente jamás olvidaría. El capitán entrego a su hermana a Renji, no sin antes lanzarle una mirada de advertencia: "Hazla llorar, y juro que te mato". Lo extraño de todo, fue que el capitán también le dedico la misma mirada a Ichigo, al percatarse de que la mano de su hermana adoptiva estaba entrelazada con la de él. Los dos capitanes -Renji e ichigo -tragaron seco ante la advertencia.
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La ceremonia había culminado, y con ella había comenzado una gran fiesta de celebración. Los novios posaban para las fotos de recuerdo, mientras recibían las felicitaciones de sus amigos. Rukia fue abrazada por Ichigo, lo que fue realmente una sorpresa, tomando en cuenta de que él rara vez mostraba sus sentimientos. Claro, la chica le devolvió el abrazo.
Ichigo-por más que le jodiera admitirlo- apreciaba muchísimo a la shinigami. Esa enana era su mejor amiga, confidente y gracias a ella él era lo que era en la actualidad. Él sabía que el mandril adoraba a Rukia, pero él se dijo a si mismo que no solo seria Byakuya el que haría papilla a Renji si este hería a la enana.
La fiesta había comenzando con el primer vals de los novios, quienes no dejaban de sonreírse entre ellos. Casi empujados por Matsumoto, Ichigo y Orihime siguieron a los novios, ya que se suponía que los padrinos debían ser los segundos en bailar.
La teniente de la sexta división mordió sus labios, mientras colocaba sus manos sobre los hombros del capitán. Este, por su parte, coloco delicadamente sus amplias manos alrededor de la pequeña cintura de la chica, atrayéndola hacia él. Sonrientes, los dos comenzaron a bailar lentamente, mirándose fijamente.
El capitán había luchado por ignorar esos sentimientos de besar a la chica, pero observando cuantas personas los estaban observando, sin contar que entre ellas estaba Kuchiki-taicho, Ichigo ignoro los sentimientos y continúo con su baile, siendo pisado por la chica.
—L-lo lamento, Kurosaki-kun— se disculpo la chica, bajando su rostro. Sus mejillas estaban rojas por su torpeza. Ichigo rio, para levantar el rostro de la chica y sonreírle. Joder, que no tenía tacones-como los de Rangiku-san- por eso no había percibido dolor alguno.
—No fue nada, Inoue— dijo el capitán. La chica le devolvió la sonrisa, antes de que fueran detenidos por un chico de cabello castaño y ojos verdes. Ryō Yamamoda hizo una reverencia a los dos chicos de cabello naranja, antes de sonreír cálidamente.
—Kurosaki-taicho, ¿podría permitirme bailar la próxima pieza con Inoue-fukutaicho?— Ichigo deseaba decirle que no y pegarle un puñetazo en el rostro, pero el teniente no le había hecho nada como para actuar de esa manera. Tragando su orgullo y enojo, asintió, dejando a la chica en manos del teniente. Antes de que fuera a sentarse, las manos de Rukia lo trajeron hasta la pista, para comenzar a bailar con la novia.
—Eres un baka, Ichigo. — resoplo Rukia, moviéndose hacia el lado izquierdo, junto a Ichigo. El chico la miro con enojo, ¿ahora ella comenzaría a molestarlo? —si tuvieras la suficiente valentía de hablar con Nii-sama, Yamamoda-fukutaicho no continuaría tras de Orihime. Por eso eres un baka. — la chica le dio un pisotón al capitán, que mordió su labio para no gritar. Orihime lo había pisado, pero no había sufrido nada, pero la enana-que poseía tacones- le quito el aliento.
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La fiesta estaba en su máximo esplendor. Matsumoto, Hinamori, Rukia y Orihime reían sentadas en una de las mesas. Las cuatro mujeres hablaban sobre trivialidades, mientras tomaban alguna copa de vino. Inoue se había ganado el ramo de flores de su Nee-san, llevándose las risas de Matsumoto y de la novia, y la mirada perpleja de Ichigo, por que según la tradición, la que ganara el ramo seria la próxima en casarse. Renji, Hisagi y Kira estaban sentados junto a otros shinigamis, riendo sobre alguna tontería que el muy ebrio Shunsui. Por su parte, Kurosaki estaba sentado cerca de un árbol, reflexionando. Él deseaba ver a Orihime igual de feliz que a Rukia, y él sabía-por su hermana menor- que el sueño de toda chica era casarse. Y estaba seguro de que Inoue no era la diferencia.
Buscó con su mirada al capitán de la sexta división, encontrándolo sentado en una de las mesas, platicando con el teniente de Yamamoto, al que siempre le olvidaba el nombre. ¿Cómo era? ¿Suzuki? ¿shunhuin? "Al demonio" pensó, colocándose de pie y cruzando en grandes zancadas la fiesta. Solo dos personas se percataron de ese hecho, Rukia y Renji, quienes no podían creer que el capitán estuviera acercándose a Byakuya.
Aclarando su voz, y respirando hondamente, se detuvo frente a los dos hombres, quienes lo observaron curiosos de ver que era lo que estaba haciendo allí el temperamental joven. "A la mierda, es ahora o nunca." Se dijo a sí mismo. — ¿Podríamos hablar, Kuchiki-taicho?— pidió el capitán, colocando sus manos tras de él. Su vista se cruzo momentáneamente con la de Orihime, quien parecía nerviosa por lo que él estaba haciendo. Lanzándole una sonrisa que le indicaba que todo "estaría bien", la chica llevo su mano a su pecho, preocupada.
—Discúlpenos unos instantes, Chōjirō-fukutaicho. — el teniente asintió y se colocó de pie para ir a donde estaba Yamamoto hablando con Ukitake y Unohana. Los dos capitanes se observaron por un segundo, antes que Byakuya comenzara a caminar hacia el interior de la mansión, seguido por Ichigo, quien arreglo su kimono antes de adentrarse al interior de la mansión Kuchiki.
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Habían pasado casi una hora, e Ichigo aun no salía de la mansión Kuchiki. Orihime movía de un lado a otro el ramo de flores, observando a cada instante las puertas de la mansión. Sintiéndose demasiado preocupada, la chica se colocó de pie y se dirigió al interior de la mansión. Antes de que pudiese entrar a esta, la figura de su hermano adoptivo la sorprendió.
— ¡Nii-sama! L-lo lamento, no sabía que usted iba a salir…— balbuceo la chica, bajando su cabeza en señal de respeto a su hermano mayor. Byakuya la observo unos instantes, antes de cederle el paso a la chica.
— ¿Cuántas veces debo decirte que no continúes disculpándote, Orihime? Los Kuchiki no estamos lamentándonos a cada instante. — le indico el capitán. Inoue asintió. Ya eso se lo habían dicho a diario, y aun continuaba haciéndolo. —Si buscas a Kurosaki, lo encontraras en el pasillo principal. — dicho esto, el capitán se retiro hacia la fiesta. Orihime lo observo irse, antes de correr por el pasillo de la mansión, encontrando al final al capitán que robaba sus sueños y pensamientos. Ichigo tenía su mirada colocada sobre algún punto en la pared, con sus manos en los bolsillos de su kimono.
—Kurosaki-kun…— llamó la chica. Él no se veía feliz, quizás su hermano le había denegado su mano. Si eso era así, ella no se iba a casar con nadie, porque ella solo amaba a ese shinigami de cabello naranja. — ¿Qué ocurrió, Kurosaki-kun?— preguntó, deteniéndose tras de él, la chica lucho por controlar lo que pronto serian lagrimas de tristeza. Parecía ser que todo había culminado mal…
… los brazos del capitán la tomaron por la cintura y le dieron una vuelta, antes de abrazarla fuertemente. Sonriendo como nunca lo había visto, el shinigami beso sus labios, con tal pasión y devoción que la hizo derretirse entre sus brazos… eso significaba…
La chica lanzo un grito de alegría antes de saltar nuevamente a los brazos de su adorado capitán de ceño fruncido, comenzando a llorar de alegría. ¡Su hermano lo había permitido! La chica sonrio como nunca lo habia hecho, besando las mejillas de Ichigo una y otra vez, sumamente alegre.
—Muy pronto serás Kurosaki Orihime. — dijo el chico, besando sus labios. Inoue amaba como sonaba su nombre con el apellido de él. Lo mejor de todo era que ella sería su esposa, y sería tan feliz como lo era Rukia y Renji. No importaba como fuera la boda, ella solo deseaba estar para siempre con él.
— ¿Q-que fue lo que dijo Nii-sama?— preguntó, aun abrazando a Ichigo, con su cabeza recostada sobre el pecho de él. Este ladeo la cabeza, para luego negarla ante la mirada interrogatoria de la chica.
—Digamos que no quiero volver a vivir esa experiencia jamás. — si, él no quería ni recordar ni relatar lo vivido en esa hora frente a ese capitán. Si, definitivamente él no quería hablar de eso. La chica se colocó de puntillas para robarle un beso a su futuro esposo. Bueno, quizás enfrentarse a la furia de Byakuya tenía un buen resultado después de todo. Viviría por siempre con su hermosa Orihime.
¿quieren saber que le dijo Byakuya a Ichigo? Ja, en el proximo cap se sabra, buahahahaha
ya saben, si llego a los 100, próximo cap LIME y un SMEX ICHI/HIME/HICHI, xDDD
