Perry por siempre.
Capítulo 7: Conocer y Recordar Parte: 2.
(Minutos después…)
El agente estaba asustado con la explicación del científico, lo que quizá pudo pasarle y una buena excusa de no recordar lo que había pasado, y de porque no recordaba su vida.
En ese momento decidió que ya no podía escuchar más, se levantó y comenzó a irse completamente enojado y convencido de que lo estaba engañando.
— ¿Ya te vas? — Pregunto con burla.
El ornitorrinco no le hizo caso y siguió caminando.
El hombre se acercó a la mesa y tomo algunas cosas, y las aventó hacia Perry, el ornitorrinco inconscientemente lo esquivo, este volteo a mirar al científico que sonrió y miro al robot.
Sostenía unas hojas de papel en una mano, y en la otra tenía una pluma.
— Reflejos involuntarios… Excelentes — Dijo feliz.
El ornitorrinco lo miro como preguntando que había sido eso.
— Sentido común de que algo está mal… Más que perfecto — Le sonrió a su invento.
El regreso y le exigió toda, y esta vez mas que toda la verdad de que le paso.
(Unas horas después…)
El científico miraba al ornitorrinco, ambos tenían una expresión de desilusión, tristeza y preocupación, no sabía ninguno que hacer para ayudar al otro.
— Esta bien… — Rompió el tenso silencio el médico.
De pronto le quito a Perry el sombrero que tenía en la cabeza y saco algo de allí, después regreso al sombrero a su lugar, abrió lentamente el collar y le enseño al monotrema las fotos en el interior.
Este miro confundido a las tres fotografías adentro y Heinz ya no sabía si esto podía empeorar.
— ¿No los recuerdas? — Pregunto con tristeza.
De pronto algo vino a la mente de Perry.
"¿Dónde está Perry?" Dijo una voz en su cabeza. Esta era familiar en un sentido.
"Oh, allí estas Perry" Dijo la misma.
"No hacen mucho, es un ornitorrinco" Dijo una voz diferente.
En ese momento sacudió la cabeza en confusión evidente, no entendía porque oía estas voces que parecían distantes y cercanas a su vez, si eso era posible.
— Bien, eso es mejor que nada — Sonrió algo triste.
Perry abrazo a su némesis, casi agradecido de que lo salvo, y que este podía ayudarle a recordar.
— Esta bien… Se… Que estas… Feliz… Pero… Pu…Puedes soltarme ¿Por… Favor? — Pidió muy nervioso.
Sin embargo lo abrazo más fuerte, y no lo quería soltar.
— No… Me obligues… — Su voz era temblorosa.
Él lo miro con sus ojos color café avellana y una sonrisa abarco su rostro diciendo atrévete. No pudo hacer nada, aunque no recordara seguía con una actitud persistente.
— Ven… Tengo que analizar algunas cosas — Dijo aterrado.
No podía hacer más, y decidió soltarlo y seguir al científico.
Fin del séptimo capítulo.
