Y ahí estaba Yukie, mirando fijamente lo que Bokuto sostenía entre sus manos. Como un depredador mirando a su presa. Siguiendo todos los movimientos de su objetivo.
Bokuto quitó el envoltorio y antes de que pueda acercarlo a su boca Yukie lo tomó entre sus manos y salió corriendo. Cundo Bokuto tomó conciencia de lo que pasaba, corrió tras ella.
Yukie siguió hasta el fondo del pasillo y subió al tercer piso buscando algún salón vacío para poder esconderse. Bokuto la seguía muy de cerca, pero no porque Yukie corriese lento. Más bien él no quería cortar el juego.
Se estaban empezando a cansar, por lo que Yukie se metió al cuarto de limpieza que fue el primero que apareció. Cerró la puerta y se apoyó contra ella, Bokuto hizo lo mismo del lado del pasillo.
—Gracias por el chocolate, acepto tus disculpas — dijo Yukie antes de llevarse el chocolate a la boca.
—¿Y si no fue una disculpa? — se ríe Bokuto del otro lado de la puerta.
—Pues es mi chocolate favorito y el que tú odias, tardaste mucho en comerlo cuando devoras la comida tanto o más rápido que yo, además, ayer me hiciste enojar.
—¿Jamás voy a poder engañarte? — contestó Bokuto.
—Deberías esforzarme más — Yukie estaba terminando su chocolate — ¿Solo trajiste uno?
—Si me dejas pasar te digo.
Yukie sabía que Bokuto traía mucho de su chocolate favorito por lo que dejo que entrase.
—Chocolate, chocolate~ — empezó a cantar Yukie.
—Mucho chocolate~ — le siguió Bokuto.
Después de que terminaron de comer salieron del cuarto de limpieza.
Por suerte y también por desgracia del otro lado estaban Kaori y Konoha, los cuales venían de almorzar en la azotea.
—Chicos, ¿qué están haciendo? — preguntó Konoha.
—Comiendo chocolate — contestó tranquilo Bokuto.
En su cabeza esa situación era súper normal, aunque para otros adolescentes podría implicar algo más "indecente"
—¿Disculpa por lo de ayer? — preguntó Kaori. Ella por pasar más tiempo con Yukie en el mes que había transcurrido después de unirse al club se había acostumbrado al trato entre ella y Bokuto.
—Sí.
Konoha y Kaori después de la corta charla siguieron su camino. Charlando muy animadamente.
Yukie y Bokuto intercambiaron miradas.
—¿Esos dos tienen ese algo que yo no entiendo y siempre digo que tenemos? — preguntó Bokuto.
—Creo que sí — contesto Yukie. Luego cayó en la cuenta —. Espera, ¿nosotros tenemos?
—Larga historia, Yukie.
—Tengo tiempo después del club.
Y así de espontaneas salían las citas de estos dos casi a diario. Sin que ellos lo pensasen demasiado, si tenían tiempo extra lo pasaban juntos.
