-Hola-dije cuando ya me había acercado suficiente.

-Wau hola, que tal te sientes después de haber derrotado a los cuatro fundadores tu solita- dijo un poco en broma.

-Destrozada creo que podría dormir una semana entera y todavia estaría cansada, ha sido agotador- mientras me apoyaba en la pared y me dejaba resbalar hasta quedar sentada.

-Es normar que estés cansada, has gastado muchas energías en ese duelo-dijo mientras se sentaba a mi lado- Si quieres te acompaño a tu habitación-me dijo sonriendo

-Más bien, creo que me tendrías que llevar- mientras me apoyaba en su hombro- No creo poder andar sin caerme, es como si todas las energías que tenia durante el duelo se hubieran esfumado tras dar el golpe final-dije extrañada.

-Seguramente haya sido la adrenalina la que a provocado tu resistencia y cuando has dejado de luchar se a bajado y te a dejado muy cansada- dijo al tiempo que se levantaba- Vamos que te llevo hasta tu cuarto.

Draco salió de la sala conmigo en brazos, la verdad es que me gustaba mucho estar en esa situación, ya que podía oler su colonia de menta fresca que hacía muy buena combinación con la mía de fresas.

El calor que Draco me proporcionaba al tenerme envuelta entre sus aunque delgados, fuertes brazos hacia que me adormeciera, anteriormente ya le había dicho la ubicación de la sala en la que residía y la contraseña por si me dormía en el camino.

No sé en qué momento me quede dormida pero lo que me espabilo fue el sonido de una voz susurrante y al poco tiempo la sensación de que me apoyaban en una superficie blanda, suave y cálida.

-Quédate conmigo-deje salir en un susurro sin siquiera saber por qué, después de eso ya no supe más hasta después de unas horas un ruido en la sala me despertó.

POV Draco

-Quédate conmigo- la oí susurrar cuando la había echado en la cama y quitado los zapatos, mire su rostro y me pareció tan angelical, que no pude hacer otra cosa que quitarme los zapatos y echarme a su espalda.

Cuando me eche con cuidado para no despertarla, la abrace por la cintura para pegarla a mi pecho.

Pude sentir su suave respiración y la tibieza que desprendía su cuerpo contra el mío, lo único que pude pensar en ese momento era que quería tenerla siempre así.

Enterré mi nariz en su manso pelo con olor a fresas maduras, aspire su fragancia, dejando que me adormilara y al poco tiempo dormía igual que ella.

POV Salazar (unas horas después)

Después de tantas horas de investigación en la biblioteca y calmar mi rabia, decidí volver a mi sala para ver si Hermione estaba allí y si necesitaba algo.

El camino hasta mi sala se me paso volando ya que estaba recreando el duelo para ver si así podía sacar algo en claro.

Lo único que no me cuadraba era que utilizo hechizos que no conocía, pero eso no me extrañaba ya que después de tantos años se suponía que la comunidad mágica tenía que haber avanzado.

Lo que más raro se le hizo fue cuando recordó la última maldición, por la energía de esa maldición de corte podía distinguir que era de Artes Oscuras.

Lo que le devolvía a las cuestiones que se había estado haciendo toda la tarde. Como era posible que utilizara las dos magias, solo podía significar un duro entrenamiento y de ser así lo raro es que la Artes Oscuras no la hubieran consumido ya o por el contrario lo estuvieran haciendo ahora.

Pero Hermione no representaba ningún síntoma de estar enganchada a las AO más bien que las repelía en todo lo posible mientras la quedara otra opción no las utilizaba.

Ese puede ser el secreto saberlas y controlarlas pero sin abusar de ellas a no ser que sea estrictamente necesario su uso, ya que sin usarlas para malos propósitos se convertían en magia buena.

Más contento llego a su sala al no ver a Hermione supuso que estaría acostada, por lo que se quito la capa y la dejo sobre el respaldo del sofá y avivaba las llamas de la chimenea para dar más calidez y luminosidad a la sala una vez hecho decidió ir a ver a Hermione por si necesitaba algo.

Al abrir la puerta de la habitación me encontré una imagen de la hubiera preferir no ser testigo.

Hermione tenía la cara escondida en el cuello de Draco y tenía sus manos sobre su pecho y él tenía la cara entre el pelo de Hermione y un brazo por los hombros y una mano en su pierna por dentro de la falta, Las mantas de la cama estaba en el suelo.

Salí de allí hecho un vendaval, al llegar a la sala me puse a destrozar todo lo que pillaba, La furia que había sentido esta tarde volvió más potente.

Ella no podía estar así el único con derecho a tocarla era yo, no ese insulso niño que no le llegaba a la altura, el si tendría que estar en sus brazos y no en los de ese alfeñique.