Saludos, aquí Fremy. Seguro nadie me conoce, quizá solo los lectores más antiguos de A-chan. (Él me menciona en su perfil)
Por problemas personales, A-chan no puede publicar el episodio. Y como Dragox no tiene acceso a su cuenta, me pidió subir el archivo y poner esta nota:
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Hola, queridos lectores. Ha pasado un tiempo, lo sé, y me disculpo por la larga espera. Hablaría sobre el asunto, pero es algo muy personal que realmente prefiero guardarme. Así que quisiera ir directo al punto.
Estoy buscando a alguien que pueda hacerme el favor de traducir la primera temporada al inglés, ya que no cuento con el tiempo para hacerlo yo mismo. Algunos usuarios me preguntaron si acaso podría hacerlo para que así pudieran leerlo sin problemas, pues no todos hablamos español. Lo apreciaría mucho. Espero sus respuestas.
I'm looking for someone who can translate the first season to the English Language, cause I can't do it myself for a cuestion of time. Some users asked me if I can translate the story so they can read it without problems, because not all of us can speak Spanish. I will appreciate it and I'm looking for your responses.
Es todo, gracias.
Pero de mi parte no es todo. Tengo algunos comentarios para esos hijos de puta que no saben captar una broma con el asunto de Wendy del episodio anterior y se pusieron a putear a A-chan con sus mensajitos sobre pedofilia y anormalidad.
A ver si pueden hacerle al mundo un favor y dejan de ser tan imbéciles.
Él también me dijo que en este episodio iba a colocar un añadido sobre la música, quiere sus comentarios respecto a eso. Más que nada los comentarios de la gente que lo sigue desde la primera temporada. Del asunto del harem no me dijo nada.
Los personajes de esta historia son propiedad de Akira Toriyama, Toei Animation y Hiro Mashima.
-¿Qué es esto?- se cuestionó Natsu cuando él y Gray inspeccionaban las cajas.
-Es… ¿Leche?-
Y ambos solo se apresuraron a seguirlos cuando Gokū dijo – ¡Adelante!-
Mientras tanto, en el gremio…
Los magos continuaban bebiendo tranquilamente y charlando entre ellos por los trabajos que habían realizado, o aquellos que pensaban hacer por la recompensa.
-¿Es en serio?- dijo una Lucy muy sorprendida por lo que oían de la pelirroja.
Erza asintió en la barra, junto a Mira, la rubia y Cana, por supuesto disfrutando de su clásico pastel de fresa.
-Cuando vinimos aquí, Fairy Tail había perdido casi todo su prestigio- les aclaró mientras Juvia, Wendy y Charle se acercaban para formar parte de la conversación – Lo único que quedaba eran los rumores de que anteriormente teníamos magos muy fuertes, los cuales desaparecieron repentinamente-
Para ninguna de ellas resultaba ser una sorpresa. Es decir, los más fuertes realmente habían ido a la isla para el examen de ascenso de rango y ninguno de ellos se había esperado, ni planeado, pasar congelados varios años allí.
Es más, mientras habían estado regresando, ya una vez en el puerto, el Maestro y Gildarts fueron quienes se le acercaron a Erza para preguntarle sobre la situación actual del gremio, pues era impensable que no hubiera ninguna consecuencia por haber desaparecido durante ese tiempo. Y con eso ambos se enteraron de la cruel realidad que pasaron en aquellos días.
Fairy Tail se había reducido a un gremio de tercera clase al que casi no le llegaban ofertas o trabajos, ya que la falta de los magos más capaces se había empezado a notar desde el primer momento por más que los demás hicieran el esfuerzo por tratar de mantener el nivel. Así fue durante varios años, con los ánimos cayendo inevitablemente al tener sus esperanzas de recuperar su vieja gloria esfumándose cada vez más.
Afortunadamente, para alegría de todos ellos, parecía ser que el cielo les sonreía pues de la nada Erza había 'revivido' y había traído consigo a una persona que en primera instancia les pareció bastante extraño, pero a la que aceptaron en el gremio por petición de Erza, quien les aseguró que sería un valioso miembro.
Y razón no le había faltado. Para sorpresa de todos ellos, ese joven desconocido había empezado a tomar trabajos sin descanso.
-Oye, Gokū- le llamó Gray mientras continuaban sus veloces trotes por la ciudad – ¿Pero que acaso no descansaste?-
El Saiyajin no bajó el ritmo, pero sí se tomó la molestia de girar su rostro para observar a sus compañeros, quienes de la nada se habían sentido ligeramente sorprendidos pues les parecía que el pelinegro había perdido un poco de alegría.
Y eso les hizo entender que había algo más detrás de todo eso.
-¿Qué pasó?- preguntó el usuario de hielo.
-Erza estaba triste- les aclaró cuando finalmente salían hasta el otro extremo de la ciudad y empezaban a acercarse para dejar la leche en diferentes casas.
Jamás se le iba a olvidar la expresión de su pelirroja cuando vio el estado en el que había quedado su hogar y el de todos sus amigos. Ver a Erza lamentarse por no haber sido capaz de regresar antes para evitar la abrupta caída de Fairy Tail fue algo que ciertamente le molestó mucho. Solo le hacía falta recordar cuando Krillin había muerto, cómo es que él le había dejado ir de regreso al gimnasio del torneo por su esfera cuando ya tenía un mal presentimiento.
Sí, en aquellos momentos, mientras Titania declaraba que haría todo lo posible por remediar algo que ella pudo haber evitado de haber estado presente, Gokū se había visto a sí mismo volando en la nube mientras juraba venganza por lo que le hicieron a su más grande amigo. Y luego de ver que nadie allí le reclamó nada a su pelirroja y le aclararon que no debía sentirse culpable, el guerrero tomó una decisión.
Ese día se juró que no descansaría hasta que Erza recuperara el hogar que ella recordaba.
-Gokū tomaba hasta ocho trabajos antes de irse por unos días y regresar por más- la maga sonrió enternecida.
"-Necesitas un descanso- le urgió ella luego de tres semanas a ese ritmo diario pues incluso ella, que también había estado haciendo una enorme variedad de trabajos para recuperar prestigio, se había dado cuenta de que su novio no estaba descansando correctamente.
Y un día cualquiera, con el rostro lleno de sudor por el esfuerzo que hizo para mantener ese ritmo por ya más de dos meses, Gokū le sonrió como si nada – No te preocupes, Erza, ya verás que muy pronto Fairy Tail volverá a la cima-"
Ninguna de ellas supo qué pensar cuando vieron que los ojos de la poderosa Titania parecieron cristalizarse un poco sin perder esa alegre sonrisa – Tonto-
Las jóvenes se miraron entre ellas un momento. Algo había cambiado en Erza, si bien era la misma maga estricta y de buen corazón que recordaban perfectamente, ahora mismo podían ver que aquel largo viaje que hizo al mundo de Gokū tuvo unas enormes consecuencias. No solo porque la pelirroja en ese momento era mayor que ellas al no haberse congelado temporalmente, sino porque sus expresiones, sus miradas, esas ligeras sonrisas y unos ojos mucho más agudos y honestos les decían que habían muchas cosas que todos ellos se perdieron.
Y eso fue lo que motivó a Cana a preguntar.
-Bueno, vamos a lo bueno. ¿Cómo es Gokū en la cama?-
Todas allí enrojecieron de golpe, salvo Mira y la misma castaña, pues esa era una pregunta demasiado atrevida.
-¡Cana-san!- se sorprendió Wendy con gran vergüenza – ¡Eso es algo muy privado!-
-No me digas que no quieres saber- le sonrió coquetamente a la pequeña – Si ya estás en esa edad-
Wendy se quedó en silencio y sus manos jugaron nerviosas. Bueno, ciertamente el tema de la sexualidad es algo que de hecho es muy interesante, y si hubiera alguien que la ilustrara sobre aquello, sin tanta censura como lo hacía Charle, lo agradecería. ¡Pero de allí a indagar en la vida sexual de Erza era algo demasiado atrevido!
No importa cuánta curiosidad tenga, meterse en la vida de la pelirroja y ese extremadamente apuesto, amigable, valiente y sexy pelinegro no era algo que debería hacer. No importaba cuánto deseara saber cómo se sentía ver a una mujer lograr el orgasmo mientras su sensual compañero gruñía excitado por las paredes de la maga apretándolo de una manera tan deliciosa que sus caderas no podían hacer otra cosa más que incrementar la fuerza de sus embestidas hasta que…
Todas las jóvenes se quedaron en silencio mientras veían a la pequeña estar estática apreciando a la nada.
Y Lucy era la que podía hacerse una idea de lo que acababa de pasar – Esto… ¿Wendy?-
Nada. La pequeña de cabellos azules seguía observando la nada específica, pero vaya que todas se sorprendieron al ver una pequeña línea rojiza salir de su nariz.
-¡NOOOOO!- se lamentó Charle de rodillas mientras maldecía a todo ser viviente – ¡YA LA CORROMPIERON!-
La Exceed materializó sus alas y se llevó inmediatamente a la pequeña mientras murmuraba algo sobre un psicólogo.
Y entonces…
-Aham…- dijo Juvia con algo de nervios.
Erza carraspeó ligeramente antes de tomar un té, Mira terminó de servir unos vasos de agua y el silencio reinó entre todas ellas.
Porque ninguna es estúpida y saben perfectamente lo que acababa de pasar.
-Creo que despertamos a una bestia insaciable- comentó Cana y tanto Lucy como Juvia se ahogaron un momento con sus vasos.
Mira se tomó el rostro con su clásica sonrisa y Erza observó a la hija de Gildarts.
-Cana, tú pagarás el psicólogo-
-Ya sé, ya sé, me haré cargo- le restó importancia con un gesto de la mano – Pero no van a negar que Wendy ya se merecía las respuestas que tanto quiere-
Ninguna objetó nada en contra de eso. Comprendían a Charle y su deber como tutora de la más joven, para guiarla por el buen camino y todo eso, pero también reconocían que no era justo para la maga del cielo el que sus dudas no fueran resueltas. Es decir, sí, es algo que Charle prefiere que ignore de momento y por ello le oculta la mayor cantidad de contenido sensible que pueda, pero la gata también debe entender que este era un asunto que tarde o temprano debía llegar y que todos en su momento tratarían de la manera más responsable posible.
Desgraciadamente, Cana ya lanzó de cabeza a Wendy… ¿Pero es correcto decir eso?
Se supone que irían de a poco para que ella empiece a comprender ese tipo de asuntos, pero no había sido Cana quien le metió esas obvias fantasías que la pequeña se estuvo imaginando.
Todas ellas desviaron la mirada por donde Charle se la llevó y una pequeña gota les resbaló por la nuca.
Tal como dijo, habían despertado a una criatura insaciable.
-Después le pagaré todas las sesiones que quieran- aseguró Cana antes de mirar nuevamente a la pelirroja – Pero ahora quiero escuchar tu respuesta, Erza-
-¿Otra vez con eso?- preguntó esta vez Lucy.
-Vamos, ahora solo hay jóvenes responsables entre nosotras- le comentó al pasarle un brazo por los hombros a la rubia – Además, sé que todas ustedes se mueren de ganas por saber lo bestial que debe ser Gokū-
Erza se atragantó con su pastel.
-¡¿Be-Bestial?!- se sonrojó Juvia.
-Bueno, no lo sé- se sinceró la castaña – Pero algo me dice que debe ser una máquina imparable-
Y desgraciadamente todas ellas no pudieron detener su imaginación y ver a aquel joven de tan inocente expresión frunciendo el ceño por el placer que le daba su compañera mientras la embestía con furia y su boca no dejaba descansar a ninguno de sus pechos. Es más, eran capaces de jurar que podían ver a Erza retorcerse de placer bajo el cuerpo del pelinegro mientras sus uñas se aferraban a la espalda del chico y sus piernas envolvían su cintura para hacerlo ir más profundo.
Hasta la escuchaban gritando el nombre de Gokū mientras se dejaba llevar por el orgasmo.
-Debió ser intenso- concedió una agitada Lucy para vergüenza de Titania.
-Gokū-san es increíble- admitió una roja Juvia y la pelirroja sentía que la cabeza le hervía.
Mira vio fijamente a su buena amiga y se tomó el rostro una vez más – Lo esperas con ansias ¿No?-
-¡MIRA!- gritó Erza mientras las demás las observaban sorprendidas.
Lucy se inclinó ligeramente hacia la albina – Mira, ¿Qué quieres decir con…?-
Y todas ellas lo comprendieron, por lo que miraron inmediatamente a la pelirroja, quien en aquel momento, para su propia sorpresa, se sentía intimidada.
-Erza-san…-
"No…"
-…No nos digas…-
"Basta"
-…Que aún…-
"¡No lo digan!"
-…No te has cogido a Gokū-
De la nada, todos esos sentimientos subieron por el rostro de la maga, haciéndola enrojecer hasta el punto de igualar a sus escarlatas cabellos mientras finalmente estallaba.
-¡NO! ¡GOKŪ Y YO TODAVÍA NO TENEMOS SEXO!-
Y tan pronto como lo dijo, la maga se quedó en blanco antes de girarse y ver a todos sus amigos observarla atónitos.
Pero estuvo a punto de desmayarse cuando vio a algunos acercarse a los cuerpos inertes del Maestro y Gildarts inconscientes en el suelo mientras Lisanna trataba de despertarlos.
Mientras tanto…
Nuestro guerrero caminaba tranquilamente para llegar finalmente a la segunda sede de Fairy tail, en donde se giró un momento para observar a sus compañeros arrastrar los pies para alcanzarlo.
Natsu y Gray se aferraban uno al otro para terminar de dar sus pasos mientras un sudoroso Romeo simplemente los miraba con una pequeña sonrisa. Sí, para él también había sido como un infierno al principio.
Gokū en aquel momento seguía jugando con la pequeña Asuka, a quien le sacaba unas carcajadas mientras revoloteaban y corría de a momentos con ella en sus hombros. Pero en un momento se detuvo para ver otra vez a los demás recostarse en el suelo para descansar.
-Eso fue horrible- dijo el mago de hielo, por supuesto que había pasado por algo peor al estar prácticamente desnudo y hasta el cuello de nieve en su infancia, pero el esfuerzo físico que había hecho solo para simplemente repartir leche a toda la gente de la ciudad era algo que sin duda le sorprendía
-Muy bien, con eso hemos terminado lo primero- comentó Gokū – No se desanimen, todavía falta mucho-
-Sí, Natsu- le dijo Happy mientras volaba muy tranquilamente – No seas vago-
-¡Para ti es fácil hablar!- se quejó el mago de fuego – ¡Tú solo has estado volando!-
-Vamos, no se pongan así- les calmó el Saiyajin con una tranquila expresión – ¿Qué tal si vamos a comer algo? Después de eso seguiremos con el entrenamiento-
La simple mención de comida hizo al de cabellos rosas ponerse de pie con ánimos renovados, del mismo modo en que Gray reconocía que algo de comer se le hacía muy necesario.
Con eso, emprendieron camino de regreso al gremio.
Algunos minutos después, todos ellos finalmente ingresaban al edificio principal solo para sorprenderse por el repentino silencio que había, así como vieron a la enorme cantidad de magos estrellados contra los muros y las mesas y sillas destruidas.
-¡¿Qué es esto?!- se sorprendió el mago de hielo – ¡¿Un ataque enemigo?!-
Natsu encendió sus puños con seriedad mientras Asuka se aferraba a las ropas de Gokū para protegerse. Romeo iba a preguntarse al pelinegro si acaso sabía lo que sucedía, pero verlo con una sonrisa algo nerviosa le dijo todo lo que necesitaba saber.
Natsu y Gray avanzaban cuidadosamente para enfrentar al mago obscuro y retorcido que seguramente atacó a sus amigos e ingresaban a otra habitación, mientras lo hacían, Gokū, Romeo y Asuka se acercaban a unas mesas que claramente habían sido movidas a modo de simular un fuerte. El joven Conbolt se asomó y vio a su padre.
-¿Papá?-
Y la mirada llena de terror de este le confirmó sus sospechas.
-¡Romeo, ocúltate, hijo mío!-
Aquella otra habitación estalló y del humo salieron ambos jóvenes mientras eran perseguidos por un demonio escarlata que blandía sus espadas a diestra y siniestra.
-¡Vengan aquí!- vociferó Erza al lanzarles sus espadas y ocasionar más destrozos.
Oculto en el fuerte, Gokū se tomó un momento para hablar con el Maestro y Gildarts, quienes fueron los primeros en esconderse al ver a una pelirroja fuera de sí solo porque alguien hizo un comentario que no debió sobre un asunto del que no se debía hablar.
-¿Huh?- preguntó el guerrero con sus pensamientos hechos un nudo ante tal descripción.
-Solo detenla, Gokū-nii- le pidió el joven Conbolt pues juraría que no faltaba mucho para que el edificio se derrumbara.
Gokū suspiró y se acercó a los padres de Asuka para entregarles a la pequeña antes de finalmente salir de allí y ver cómo Natsu, Gray y Happy eran perseguidos por una maga que cambiaba constantemente de armadura para hacerlos trizas.
Él caminó muy tranquilamente hacia la barra, en donde Mira se mantenía oculta y le sorprendía el relajo del guerrero para saludarla y pedirle un pastel de fresa, el aroma del postre llegó a la nariz de la pelirroja, quien se detuvo inmediatamente para ver a su novio sentado en la barra hacerle un gesto.
En unos momentos más, cada mago en el lugar sentía que se les salían los ojos al ver cómo Gokū sentaba a Erza sobre sus piernas y le daba de comer el pastel mientras le acariciaba los cabellos y ella solo podía acurrucarse contra el pecho de su novio antes de abrazarlo con cariño.
Gokū ya recordaba cómo una vez su pelirroja se había frustrado bastante por un juego de puzzle contra Bulma. Una apuesta prácticamente perdida, dirían sus amigos pues era obvio que la Brief era una genio en toda la extensión de la palabra. La pobre Titania no había tenido ni una oportunidad y se vio vencida una y otra vez, pero su orgullo no le permitía ceder ante la clara diversión de Bulma al verse superior.
Al final, Erza le pidió a Gokū que le permitiera recostarse a su lado un momento pues la presencia de su compañero le resultaba enormemente tranquilizadora, siempre que no la hiciera rabiar antes. Así que ambos se quedaron en el césped de aquel día viendo las nubes en el cielo antes de que Bulma le ofreciera un pedazo de pastel por haberse dejado llevar en el juego, pero que, como de todas formas ella resultó ganadora, debía cumplir con el castigo.
Erza debía quedarse sentada en las piernas del guerrero mientras este la alimentaba como a una niña.
Al principio, la pelirroja se exaltó notablemente por la simple idea, pero luego su compañero tenía que decir que a él no le importaba darle de comer ya que no veía nada malo, cosa que le sacó una gota a la pelirroja y razón por la que Bulma aprovechó el momento para decir que, de haber perdido ella, hubiera cumplido pues era parte de su orgullo.
Y vaya que Erza se había tragado el suyo, pues simplemente sentía cómo su rostro enrojecía cada vez más mientras el guerrero le daba los bocados y los demás solo podían quedarse a mirar como unos chismosos.
Pero solo hizo falta una de sus famosas miradas para que salieran corriendo mientras se cubrían las partes nobles y les dejaban algo de privacidad.
Y fue ese momento de privacidad, que no revelaremos aún, el que hizo a Erza decirse que tal vez dejar que Gokū la consintiera de vez en cuando no era algo tan malo.
Así que ahora está más tranquila, porque recuerda aquella charla y puede sonreír de nuevo mientras degusta el sabor de su postre favorito.
-No sabía que Erza fuera tan dócil- pero solo hizo falta el comentario de Lucy en otro lado y el infierno se desató de nuevo.
Largos y tediosos minutos después…
Todos los magos se hallaban en la segunda sede de Fairy Tail, pues el edificio principal finalmente cedió y ahora mismo el Maestro derramaba lágrimas por la multa del desastre causado y el costo de las reparaciones, las cuales seguramente iban a tardar un par de meses, pues se dijo que al menos aprovecharía el momento para hacer una remodelación y mejora del edificio principal.
Cada uno de ellos se mantenía en silencio mientras acomodaban las mesas de la segunda sede y hacía un esfuerzo para mantener sus ojos alejados de la pelirroja que los observaba como un león hambriento viendo carne fresca a la cual hacer trizas ante un mal movimiento.
Un escalofrío los recorrió a todos por el miedo. Bueno, casi a todos…
Varios allí simplemente observaban a Gokū acomodar todo con un rostro muy tranquilo, cosa sencilla pues él no sufrió ninguna paliza y, cuando tuvieron que marchar a la segunda sede, ambos caminaron tranquilamente por las calles mientras todos los demás eran forzados a llevar algunas cosas por una maga claramente molesta con ellos.
¿Se podían enojar con Gokū? No, él no tenía la culpa de nada. ¿Pero podían sentir una sana envidia por la forma en la que era tratado? Sí, sería algo normal.
Después de todo, en palabras de los demás, Gokū era el consentido de Erza.
Al cabo de unos minutos todo estaba en su lugar, Mira atendía a los explotados magos. Cana se hallaba en la enfermería, pero no por recibir una paliza…
La castaña se relamía los labios mientras veía el suculento cuerpo de la rubia desmayada en la cama. Lucy casi sufre un infarto cuando Erza la escuchó y desató el infierno otra vez, llamándola exclusivamente a ella antes de ocasionar más destrozos. La pobre se había asustado demasiado, pero bueno, ahora mismo la solidaria hija de Gildarts iba a darle algo más placentero para recordar.
A su lado, en otra cama, Charle observaba con horror la escena mientras hacía un esfuerzo por cubrirle los ojos a una Wendy inconsciente.
En aquel momento, en las afueras de la segunda sede, Gokū se acercaba a unos magos que se miraban con cólera.
-¡Eres un imbécil, flamitas!-
-¡¿Qué dijiste, maldito stripper?!-
-¡La verdad, bastardo de fuego!-
El pelinegro llegó con tranquilidad y se sentó al lado de ambos, quienes se olvidaron de su clásica pelea para notar que su nuevo compañero los veía con algo de diversión.
-¿Qué pasa?- preguntó el Fullbuster.
-Es solo que Erza tenía razón. Ustedes de verdad parecen buenos amigos-
Ambos magos se miraron un momento. ¿Qué demonios le pasaba a Gokū? ¿Se había vuelto loco? ¿Quién en su sano juicio podría concebir tal idea?
No dijeron nada y eso al parecer fue peor pues el guerrero sonrió ligeramente antes de ponerse de pie y observarlos.
-¡Natsu, vamos a pelear!- le dijo con emoción.
Y eso bastó para que todo pasara a segundo plano para el mago de fuego, quien se puso de pie inmediatamente con los puños en flamas.
¡Oh, sí! ¡Finalmente había llegado la hora! Desde que la maestra Mavis dijo que él aparentemente era alguien realmente fuerte, y luego Erza lo confirmó, el Dragon Slayer se moría de ganas por poner a prueba a su nuevo amigo.
Rápidamente la noticia alcanzó a los oídos de todos los demás, no con algo de miedo porque Erza se pusiera en contra de la idea, pero como eso no sucedió cada uno también salió un momento para presenciar el combate, incluido Gajeel, quien estaba a punto de salir con Levy a otro lugar, pero bien se dijo que podrían darse un momento y ver en primera fila cómo le parten la cara a Salamander.
Levy no dijo nada con ver la sádica sonrisa del Dragon Slayer de hierro, pero al menos sería capaz de apreciar algo de la habilidad de su nuevo compañero y sabe que esa es la otra razón por la que Gajeel quería ver la pelea.
[DBS – Fierce Battle Against a Mighty Force]
Gildarts, el Maestro y Laxus estaban en el segundo piso mientras observaban por una ventana.
Ambos ya se hallaban separados por unos cuantos metros, los puños de Natsu estaban encendidos mientras sus ojos observaban al pelinegro mantenerse haciendo unos pequeños estiramientos. Gokū sonreía ligeramente y se le notaba algo animado, quizá porque aquellos que ya lo conocían entendían que el muchacho se veía intrigado por la fuerza de aquel al que describían como su mago más explosivo.
Varios se encontraban expectantes pues ninguno sabía qué esperar de aquel muchacho. La verdad es que nunca lo han visto en sus trabajos más difíciles, y no está de más recordar las palabras de Erza sobre el poder de su compañero. Por lo que todos eran capaces de hacerse a la idea de que era fuerte, pero vaya que su atención fue llamada en el momento en que Gokū finalmente se puso en posición y cada uno se sintió ligeramente sorprendido al ver que aquella inocente mirada había cambiado a una mucho más filosa y decidida.
El Dragon Slayer de hierro entrecerró los ojos al ver aquel cambio en el guerrero.
Un ligero aire de intimidación pareció correr y enfriar ligeramente a los magos, sus miradas no se despegaban de los dos encarándose mutuamente mientras la seria mirada de Gokū contrastaba una vez más con lo que ellos recordaban haber visto en todo el tiempo que lo conocían.
Los cabellos de ambos se mecían ligeramente y el mago de fuego empezaba a sentir un pequeño cosquilleo interno al ser consciente de que la mirada de su nuevo compañero estaba totalmente centrada en él.
-Abuelo…- dijo Laxus con seriedad e intriga.
-Sí- el maestro asintió – Ese joven es fuerte-
Natsu fue el primero en moverse al lanzarse hacia el frente y dar un salto mientras las flamas incrementaban su tamaño.
-¡Karyū no Tekken!-
Gokū dio un pequeño salto hacia atrás y esquivó el ataque, el cual causó un repentino estallido de polvo y rocas mientras el de cabellos rosas se lanzaba a través de este y volvía a la carga.
Un nuevo puñetazo vino y esta vez el Saiyajin lo bloqueó con su antebrazo izquierdo antes de ver cómo Natsu se aferraba a esa parte de él para levantar sus piernas rodeadas en flamas.
-¡Karyū no Kagitsume!- una veloz patada descendente fue dirigida hacia la cabeza del pelinegro, quien volvió a bloquear el ataque con su brazo libre.
Pero Natsu tenía su otra mano libre.
-¡Te tengo!- exclamó mientras su puño se llenaba de fuego – ¡Karyū no Tekken!-
Y ante la sorpresa del resto, Gokū bloqueó ese golpe con una rodilla, moviéndola rápidamente no solo para defenderse, sino para lograr darle de lleno en el pecho al mago de fuego y mandarlo a volar.
Gray estaba sorprendido por lo que veía y Gajeel no perdía vista de los detalles.
"Ese sujeto dejó que Salamander lo golpeara para poner a prueba su fuerza. Y luego lo atacó para ver cómo es su defensa"
Natsu seguía volando allí pero se giró rápidamente para apoyar sus manos en el suelo e impulsarse para terminar de pie, y apenas lo hizo sus pies se llenaron de fuego para salir disparado con gran velocidad.
Esta vez el mismo Gokū lo imitó y, apenas impactaron, un veloz intercambio de golpes inició allí. Parte del suelo temblaba mientras algunas grietas se presentaban por la fuerza de los impactos y varios estallidos de flamas sucedían cada vez que ambos atacaban o bloqueaban. Natsu movió rápidamente su puño derecho, el cual fue atrapado por la mano de Gokū, quien jaló rápidamente de él para darle un nuevo golpe, cosa a la que el mago retrocedió unos momentos antes de volver a atacar. Veloces llamaradas eran los brazos del Dragon Slayer, todas siendo bloqueadas con gran precisión por un Gokū que empleaba su concentración en posicionar bien sus brazos de manera que usaba la menor cantidad de fuerza posible para desviar cada golpe de Natsu.
Sus puños impactaban, sus piernas chocaban, incluso sus cabezas se dieron de lleno en un momento, pero, al ver a ambos retroceder, había quedado claro quién se llevó la peor parte.
El Dragon Slayer estaba aturdido ligeramente, ese golpe había sido algo bastante duro. Y fue con eso que se dio cuenta de que tanto sus brazos como sus piernas habían empezado a dolerle también. Levantó su mirada para ver a Gokū estar todavía en aquella posición de pelea y se sintió ligeramente sorprendido.
¿Qué acaso sus golpes no surtían efecto? El pelinegro no tenía ni un solo rasguño y él, en cambio, ya tenía algunos causados por aquellos 'empates'. No era cierto…
Las flamas de Natsu se incrementaron y un gran sello mágico apareció frente a él al finalmente reunir aire.
-¡Karyū no Hōko!-
Un enorme torrente de fuego salió disparado rápidamente hacia Gokū para sorpresa del resto. Pero más les sorprendió verlo mantenerse tranquilamente de pie antes de cerrar sus manos y finalmente extenderlas hacia el frente con un potente grito.
-¡HAAAAAA!-
Una potente onda de Ki empujó a todos allí con fuerza mientras cada uno solo podía quedarse atónito al sentir la fuerza de empuje en aquella técnica tan extraña. Sin embargo, Erza no se movió ni un milímetro a pesar de que sus cabellos se mecían salvajes por la onda de Ki.
El rugido de fuego fue detenido y poco a poco desapareció por completo para sorpresa de un mago que también patinaba ligeramente de espaldas pues aquel empuje misterioso se mantenía.
Todo el humo generado y el polvo levantado desaparecían lentamente mientras el mago finalmente volvía en sus sentidos y flexionaba los brazos para prepararse para el siguiente movimiento de su oponente.
Gokū atravesó el humo rápidamente y se dirigió hacia su oponente con seriedad. Los brazos de Natsu se recargaron en flamas y las disparó rápidamente mientras los demás se quedaban atónitos.
-Las flamas de Natsu no le hacen nada- susurró Mira al ver cómo Gokū recibía todos los golpes de lleno y continuaba su camino como si nada.
La sorpresa fue igual para Natsu y finalmente no pudo evitar recibir una potente patada que lo elevó varios metros. En solo unos momentos, el pelinegro también había dado un gran salto para intentar alcanzarlo, pero el mago reaccionó a tiempo de rodearse de cada vez más flamas e impulsarse con estas para generar un nuevo choque entre él y Gokū.
Un potente estallido ocurrió allí mientras cada uno veía la explosión y se cubrían de la onda expansiva. Todo el humo generado se fue desvaneciendo antes de que cada uno viera que el cuerpo de Gokū había empezado a caer desde allí.
-¡Natsu le dio!- comentaron algunos.
Gajeel desvió la mirada hacia la tranquila expresión de Erza y luego observó al muchacho seguir ileso a pesar de que debería estar herido.
"¿Realmente es así?"
El lugar entero cambió su iluminación por completo cuando levantaron sus miradas y vieron dos grandes esferas de fuego mezclándose entre las manos de Natsu, cargándose cada vez más con un extraordinario poder mágico.
-¡Karyū no Kōen!- una gigantesca masa de fuego fue disparada rápidamente mientras la temperatura del lugar se elevaba rápidamente y cada uno veía impresionado el despliegue de poder.
A excepción de Erza.
Gokū finalmente dio unos giros para aterrizar en el suelo. El Saiyajin levantó la mirada para ver esa concentración de poder y luego entrecerró los ojos.
Todo el fuego dio de lleno allí, generando un domo de aquel elemento mientras partes del suelo se hacían trizas y las ondas expansivas hacían temblar todo el lugar. Las flamas adquirieron una coloración más intensa mientras finalmente decidían estallar y empujar a todos allí con gran fuerza.
El humo desapareció y cada uno se intentaba recuperar del impacto antes de notar el campo vacío.
Pero, al cabo de unos instantes, todos escucharon a Happy.
-¡Natsu, atrás de ti!-
El Dragon Slayer se quedó atónito al sentir una mano en su hombro, por lo que se giró para ver al pelinegro sonreír calmado mientras flotaba en el aire.
-Hola-
[DBS – A Fearsome Foe]
Cada uno allí se hallaba sorprendido mientras que en el segundo piso los otros tres observaban la escena con mucha más calma en comparación. Pero eso no quería decir que no se sintieran sorprendidos o intrigados por la anterior muestra de poder, técnica y velocidad que su nuevo integrante acababa de ofrecerles.
-Es muy hábil- reconoció Gildarts – Me pregunto de dónde ha sacado esa fuerza-
El Maestro desvió la mirada unos momentos para apreciar a su querida hija pelirroja y un pequeño brillo llegó a sus ojos al notar realmente esos sutiles cambios en ella y el radical crecimiento en su poder mágico.
"Has crecido mucho, mocosa"
-Puede volar- susurró Juvia, atónita – Gokū-san puede volar-
-¿Cómo…?- susurró Levy al tratar de sacar cálculos pues ambos se hallaban a una distancia demasiado grande como para que el muchacho haya podido moverse hasta ese punto sin que alguien lo notara. Aunque pudiera usar magia de vuelo, la distancia entre él y ese ataque era demasiado corta como para haberlo esquivado. Mucho más haber logrado llegar con Natsu en cuestión de unos segundos.
Mira también estaba sorprendida por aquella repentina demostración de velocidad. A menos que…
-No, Mira- le dijo Erza antes de que la albina pudiera decir algo – Gokū no puede usar magia-
Gajeel sí se sorprendió por escuchar aquello, pero su rostro no lo demostró y en lugar de eso observó fijamente a la pelirroja, quien se veía de lo más normal mientras observaba al nuevo integrante.
Su pregunta ocurrió sola. Ahora mismo, para verse así de calmada a pesar de que él mismo reconocía que Gokū se había escapado incluso de su vista, ¿Qué tan fuerte era Titania también?
La fuerza de esos dos parecía haber sacado una buena ventaja en comparación a ellos, pues realmente solo le hacía falta recordar los instantes anteriores de la pelea para darse cuenta de aquello. Y es que él no era ciego, podía ver perfectamente cómo Gokū había estado dominando esa pelea al ser capaz de bloquear sin problemas todos los golpes de Salamander. Es más, era capaz de decir que el nuevo estaba forzando esos empates con el propósito de incentivar más a Natsu para que este siguiera liberando más de sus poderes, como si quisiera ver cuáles eran los límites del mago de fuego.
Recuerda a la perfección ese rostro tranquilo a pesar de bloquear los ataques del Salamander y los compara con el ceño fruncido de Natsu cuando era él quien debía defenderse de algún ataque de Gokū.
Ambos descendieron, la batalla se reanudó y esta vez Gajeel lo reconoció en voz alta.
-Salamander no le va a ganar-
Nuevamente se repitió el gran dominio que el pelinegro demostraba, pero había algo diferente que hacía al mismo Natsu verse sorprendido. Pues esta vez Gokū ya no parece contener sus golpes, la fuerza de sus ataques es algo notorio con solo ver el movimiento y eso a su vez es algo cada vez más difícil pues la velocidad también se había incrementado.
El mismo Natsu se había visto forzado a retroceder cada vez más pues los golpes de Gokū habían empezado a ser más potentes y rápidos. ¿Se había estado conteniendo? Sus ojos dan con los de su amigo por un momento y algo dentro de él se mueve al ver que la mirada del pelinegro le pide incrementar el nivel. La sangre de Natsu lo recorre rápidamente, su emoción crece y empieza a dejarse llevar por aquella sensación tan placentera.
De la nada, un pequeño rayo levantó algo de polvo y eso llamó la atención de todos, incluidos aquellos que fueron a la isla. ¿Acaso…?
Los estallidos en el lugar se intensificaron, algunas partes del suelo se hacían trizas con aquellos golpes de flamas y rayos y la presión del Ki de Gokū solo empeoraba el estado del piso.
Finalmente el guerrero volvió a forzarlo a retroceder con un potente golpe en el rostro, cosa a la que Natsu respondió al girarse en el aire para aterrizar con fuerza y soltar un potente grito para incrementar su poder mágico.
-¡UUUOOOOOAAAAAAAHHHHHHHHH!-
Un sello mágico mucho más grande se presentó y el aliento comenzó a ser reunido con una gran carga de magia mientras Gokū finalmente juntaba sus manos.
-¡KAAAAA…MEEEE….!-
De la nada, el ruido del metal golpeando el suelo se hizo presente y todos vieron a la pelirroja ponerse en medio.
-Suficiente, la pelea terminó-
Natsu se desinfló del desánimo por las palabras de Erza y todos allí se vieron sorprendidos al ver al pelinegro acercarse a la maga.
-¡Ah, vamos, Erza, por favor, solo un poco más!- le pidió con las manos juntas – ¡Apenas calentábamos!-
-¡Sí, Erza!- le rogó Natsu, extasiado por sentir ese indescriptible sentimiento otra vez – ¡Déjanos pelear otra vez!-
Ambos muchachos se sintieron intimidados cuando Titania se les acercó con una clara expresión de molestia – He dicho no. Si siguen luchando quizá hubieran destruido la segunda sede tal como le pasó a la primera-
-Tiene razón- concedió Happy se cruzó de brazos – Pero eso no hubiera pasado si Erza se hubiera cogido a Gokū-
A cada uno le dio un infarto al ver a Erza desatar el infierno otra vez.
Minutos después, luego de que cada mago huyera por su vida sin saber si maldecir a Happy por abrir su bocaza o mostrarle respeto por tener los cojones de decir eso, y luego de que cada uno se escondiera detrás de un Gokū, que vio el peligro inminente que era una Erza iracunda, mientras le rogaban detenerla, las cosas finalmente volvieron a la calma.
O algo así…
-¡Happy! ¡¿Dónde estás?!- preguntaba Natsu medio nervioso en las afueras del edificio mientras todos se decidían que iban a hacerle un monumento a los cojones del gato.
Es decir, ¿Qué gato deja que lo manden al espacio sin casco?
Pero pasando a lo importante…
Cada uno se mantenía en silencio, Erza había sido muy condescendiente con todos al solo haberles roto unos cuantos huesos en lugar de castrar a los varones y amarrar a las mujeres como tenía planeado, pero bien que el inocente rostro de su novio les había salvado el pellejo a todos ellos.
En aquel momento, un mensajero llegó a las puertas del gremio para acercarse al Maestro mientras aclaraba que no esperaba encontrarlos en la segunda sede, mucho menos que la primera estuviera derrumbada.
Nadie tuvo comentarios al respecto.
-¿Qué es, abuelo?- preguntó Natsu mientras todos se acercaban.
-Es una citación- aclaró antes de mirar al Saiyajin – Gokū, el consejo mágico quiere hablar contigo-
