Lamento la tardanza, perdónenme.

Disclaimer: Todos los personajes conocidos pertenecen a J.K Rowling (Lamentablemente no son míos)

Soy Cobarde

Al no decir que te quiero
Pues es mucho lo que siento aquí adentro,
Que tengo miedo.

-¿Madrina de bodas?- pregunto la castaña, en cuanto pudo reaccionar

Lo extraño era que ni siquiera había sentido dolor. No, era como si el mismísimo Harry se lo estuviera pidiendo, entonces, se dio cuenta, que ella había confundido el amor con la amistad.

-Si – dijo el joven -¿no quieres?- cuestionó, digo si no quieres no hay problema- continúo Viktor con cara confundida

-Claro...- soltó la castaña en medio de una sonrisa

-Claro, acepto ser tu madrina de bodas, es solo que me tomo por sorpresa- agrego al fin la castaña mientras daba un sorbo a la copa de agua.

-Pero dime, ¿quién es la chica?- se le había atorado el agua en la garganta, cosa que el moreno ni siquiera notó

-Supongo que la conoces...- hizo una pausa y bajo su rostro algo sonrojado

-...estuvo en Hogwarts- afirmo el chico en tono soñador

-¿En serio?- pregunto la castaña sin mucho interés

-Si, es Cho-Chang ¿la recuerdas? La que fue novia de Cedric- decía el chico, embozando una sonrisa y rascando tímidamente su nuca

-La encontré en el ministerio hace algunos años, y salimos a tomar, quedamos de escribirnos y así fue, yo le escribía diariamente y antes de marcharme a Hogwarts le dije que le haría una visita, es raro como te puedes enamorar por medio de cartas - dijo el chico algo sonrojado.

-Así es el amor, uno debe luchar contra cualquier adversidad para poder conseguir lo que ama realmente, pero si esa persona no siente nada por ti, debes luchar….por olvidar- afirmo la castaña, mirando la copa de agua en sus manos

-¡Vaya Hermione! ¿acaso estas enamorada?- pregunto el joven con curiosidad, la castaña se sorprendió y soltó una carcajada.

-¡Pero Viktor que cosas dices!- respondió la chica algo nerviosa y acomodando un mechón de su cabello, Viktor sonrío, al ver que las mejillas de la castaña tomaban ese color carmín. Y así entre planes se dio por finalizada la noche.

Unos rayos de luz, daban en una habitación púrpura donde descansaba un cabellera rubia entre las sabanas, rodeada, de pañuelos, platos, vasos, dulces, en pocas palabras la habitación estaba hecha un desastre, un sonido estruendoso en la puerta la hizo despertar, miro el reloj

-7:30, ¿Quién demonios viene así a esta hora?- pensó la rubia que tenia los ojos tan hinchados que casi no se le veían, los labios tan rojos y un estado ausente, se levanto lentamente, se puso una bata encima que le cubría hasta las rodillas, la puerta sonaba con insistencia.

-¡Ya voy! "Con un demonio"- grito la rubia algo molesta, llegó a la puerta y abrió, su cara se lleno de tristeza

-Hola.- afirmo un pelirrojo de afuera

-Hola.- dijo ella en tono seco y tajante -¿A qué has venido?- continuo la rubia tratando de ocultar su rostro desvelado e hinchado

-¿Puedo pasar?- pregunto el joven, mirándole con nostalgia, ella soltó un bufido, no respondió solo le hizo espacio, y el chico entro

-Quiero explicarte lo que paso- dijo Ron mientras daba un paso hacia la joven, para tomarla por los hombros, ella inmediatamente retrocedió, el pelirrojo miro a su alrededor apretó los puños e introdujo sus manos en los bolsillos.

-Luna- pausa -yo lo siento tanto, pero es que ella, no dejaba de molestarme y…- se detuvo ya que Luna lo interrumpió

-No me casare contigo- soltó la chica -Te devolveré el anillo- agregó y subió escaleras arriba, el pelirrojo tenia cara de sorpresa, estaba como estatua y las lagrimas se amontonaban en sus ojos, los paso en las escaleras le hicieron reaccionar.

-Aquí tienes- dijo ella tomando la mano izquierda del chico y poniéndole el anillo en la palma de la misma .

-Pero... Luna- dijo él alzando la vista mirándole a los ojos, ella también estaba punto de llorar, su respiración era agitada, pero la decisión era la misma, ella bajo la cabeza, el alzo su barbilla para mirarle. Ella se alejo

-Ahora vete.- las lagrimas de ambos bajaban sin piedad

-Te recuperaré, eres mía- afirmo el chico y salio, limpiando sus lagrimas.

Un rubio caminaba a largos pasos en el ministerio, acompañado de un hermosa mujer -Madre, anda que llegaremos tarde- decía el joven quien miraba a su madre que se había detenido a tomar un pañuelo de su bolso

-Pero hijo, si el juicio empieza a las 8:00am, aun nos quedan 20 minutos- afirmaba la mujer, con una sonrisa

-Es verdad, pero no quiero llegar tarde- y así ambos siguieron caminando.

-Señor, Lucius Malfoy, usted esta acusado de asesinar personas inocentes e usar imperdonables como tortura colaborar con Voldemort e incluso ocultar objetos y criminales buscados por el ministerio en su casa, así como prestar como cuartel sus propiedades y exponer al mundo mágico a una tragedia agregando traición al ministerio. Pero se ha recaudado información que en la batalla de Hogwarts usted y su familia traicionaron al Tom Riddle mejor conocido como "Lord Voldemort" salvando la vida del Señor Harry James Potter ¿algún comentario que quiera agregar? - pregunto el ministro

-No señor, estoy de acuerdo con los cargos- respondió el hombre, con mirada ausente, mucho mas delgado y mirando a la nada, Narcisa sostenía con fuerza la mano de su hijo, lagrimas rebeldes resbalaban por su rostro.

-La corte ha tomado la decisión de que el Señor Malfoy, debido a su buen comportamiento y a la ayuda que su familia brindo al señor Potter, se le dará la libertad condicional, por parte del ministerio de Magia, no podrá salir de Inglaterra a menos que el ministerio lo autorice y estará bajo vigilancia por los próximos diez años, así como recibirá visita domiciliar para revisar su casa cada mes.- dicho esto, la madre de Draco, llevo su mano a la boca y recargándose en el pecho de su hijo lloro en silencio, llena de felicidad.

En aquel hombre rubio, creció un brillo en sus ojos y asintió mirando el suelo, dejando caer una lagrima, no pudiendo creer lo sucedido.

Abrieron aquella rejilla donde se encontraba y una mujer rubia se lanzaba a sus brazos, el hombre la abrazo y le beso la coronilla, Draco por detrás sostenía el hombro de su madre y con una leve mueca, sonrío a su padre, para después abrazarlo.

Su familia estaba junta una vez más.

Una castaña dormía, mientras que en sus sueños volvía ha aparecer aquellos ojos grises azulados

Una habitación vacía y en penumbras, una habitación que ella conocía, pero aun no podía distinguir, una figura en un viejo y desecho balcón, la cabellera platinada resaltaba con la Luna y una mujer aparecía en la escena, portaba un vestido que gracias a la poca luz notó que era blanco con una gran cola que llegaba casi hasta donde ella se encontraba, el hombre que se encontraba ahí sentado se puso de pie y abrazo a la mujer, entonces él la miro, la miro y sonrío, sonrío con tristeza, entonces se un rayo de luz le dio en la cara a aquel hombre y ella sentía un terrible vacío, al verlo, era él, aquel chico que le quitaba el sueño, aquel hombre por el cual no había luchado, aquel del cual huyo sin explicación, su mirada estaba vacía, el brillo de sus ojos ya no era el mismo, él bajo la mirada y se hizo obscuridad.

-Draco- susurro ella con anhelo, cerrando los ojos dejando caer unas lagrimas, entonces los abrió, estaba ahí en medio de la nada, descalza miro sus pies, después miro su alrededor,

-¿agua?- Se pregunto en ese momento sintió el agua en sus pies, la miró gris azulada como aquellos ojos que amaba, risas, llantos, golpes, ruidos extraños se escuchaban a su alrededor, puso ambas manos en sus oídos, estaba entrando en pánico, quería despertar ya, abrió los ojos para buscar algo que le ayudara a salir y le vio

-Draco- quería gritar pero su voz no salía

-Draco- volvía a decir y él se encontraba de espalda

-Draco ayúdame- imploraba la chica que ahora se encontraba agarrada de un tronco a punto de caer por una catarata

-"Draco"- pudo gritar, y el chico se roto hacia ella y arrastrando las palabras le dijo -Cobarde- una lagrima cayo del rostro del chico, ella abrió los ojos como platos y cayo por la catarata

-¡Draco"- grito durante la caída, entonces despertó sobresaltada, miro el reloj 9:30am, se acomodo en la cama para quedar sentada, y miro la nada y estallo en llanto, recordando.

La taza se había caído, el señor Thomas miro con temor al joven

Señor Malfoy, ¿se encuentra bien?- escucho que decía el hombre y un escalofrío recorrió su cuerpo, Thomas había limpiado con rapidez y se marcho a traerle otra taza a Draco, ella temía sabia que él se acercara, pero trato de no mostrarlo, entonces escucho su fría y tersa voz

-¿Y ahora harás como que no me conoces?- había apretado los ojos esperando que no fuera hacia ella, pero él ya estaba ahí frente a ella cuando abrío los ojos.

-¿Puedo sentarme, Granger?- le pregunto y ella no dijo nada y continuo con aquellos papeles, él solo se sentó…. suspiro y dejo de recordar un poco tomo un pañuelo en el baño, se miro en el espejo y aquella voz vino a su mente otra vez

-"¡Feliz Navidad Granger, gracias por la cena!"- sollozo y las lagrimas brotaron mas rápido, dio un golpe al tocador y abrió la llave de agua para echarse un poco en la cara, otra escena vino a su mente, el día de la boda cuando miraba el mar él había aparecido.

-¿Malfoy?- cuestionó extrañada, al reconocer aquel cabello platinado peinado elegantemente hacía atrás, podía ver una silueta sentada arriba de una roca, era imposible no reconocer esa postura que alumbraba la luna llena.

-¿Granger?- preguntó con ironía el rubio, ella devolvió su mirada al mar

-¿Qué haces aquí? ¿Te es tan satisfactorio estar siguiéndome? - pregunto la castaña sin moverse, sin mirarlo, disfrutando de la brisa.

-Lo que haga o deje de hacer no es algo que deba importarte- escupió el chico con desdén.

-A mi no, pero tu novia pensará mal si te ve aquí- decía la chica, tratando de ignorar el insulto del rubio.

-Ella se ha ido y tu parejita también y no me opongo, con lo aburrida que eres yo también me abría largado, ahora que no hay quien te aguante deberías largarte- dijo el chico en tono seco, ella se rotó a mirarlo de nuevo, pero con enojo, ahora él era quien observaba el mar, en forma tranquila.

Odiaba estar en el mismo espacio que él, odia sentir que invadían su espacio, así que con un suspiro cansino, camino de regreso a la fiesta, pero el veneno de la voz del rubio la detuvo y sin mirarlo lo escucho

-Que lastima que ni ese hermoso vestido, te ayude a conseguir cariño Granger.- se congelo ante aquellas palabras.

-...me temo que tendrás que darte cuenta que lo sangre sucia no se te quita ni con un lindo vestido, maquillaje y un buen peinado, no hay remedio que te quite lo impura, tendrás que quedarte sola- escupió con burla el rubio, Hermione sintió que las piernas le flaqueaban y que un nudo se formaba en su garganta.

-¡Oh, no me he dado cuenta! ¿Estás sola Granger, cierto?- despertó de aquel recuerdo, y limpiándose las lagrimas decidió que era mejor arreglar sus cosas, en unos días regresaría a Londres, también tenia que preparar la chimenea para llegar a su casa el próximo viernes, tenía aún tiempo la boda de Viktor seria dentro de 2 semanas mas, algo muy sencillo pero romántico, como él acostumbraba.

Una lechuza comenzó a picotear la ventana, ella inmediatamente identifico a Crooky, quien tenia una carta en su pata, la tomo lentamente y después hizo aparecer una galleta, entregándosela a Crooky.

El sobre decía que era de Ginny, Hermione muy emocionada comenzó a abrirlo.

Herms

No sabes que alegría me da que al fin vaya a pasar y sabes que no me refiero a tu primera vez por ¡Merlín! Hermione como puedes pensar eso de mí, me haces sentir insultada, bueno, pero sabes que aun así no importa, sabes tengo algo que decir espero no te moleste, no lo había mencionado antes porque supuse que estabas superándolo, pero ahora que creo que ya paso lo de Viktor, te confieso que Malfoy se casará en unas semanas, mi hermano ha tenido problemas con Luna, y la verdad no tengo idea de que paso, han cancelado la boda.

Yo por otro lado estoy limpiando mi oficina ya que el embarazo esta algo avanzado y tengo permiso de trabajar desde la casa, por eso no te respondí antes, te espero con ansias amiga, te extraño mucho, pero al parecer no soy la única.

Bien Herms me tengo que ir, espero que vuelvas pronto y avísame cuando pase, que estoy muy emocionada por hablar ya y saber cuando será tu boda.

Con Cariño, Ginny

P.D. No me refiero a Harry, Ron Luna o Neville cuando digo que no soy la única que te extraña.

Hermione decidió no responder a aquella carta, no sabría que decir, ni que escribir, sentía un nudo en la garganta y su corazón estaba acelerado después de leer aquel nombre después de casi 5 meses y mucho menos quería falsas ilusiones, así que con el pensamiento inundado de colores grises y celestes, arreglaba todas sus cosas.

Ahí estaba el jardín detrás de su casa, era pequeño en comparación a lo que sentía en aquel momento, ¿Cómo era posible sentirse así cuando tu padre ha vuelto después de tanto tiempo?.

Aquel árbol lejano a la casa era su único acompañante, así con los ojos cerrados y el viento fresco y la brisa del pequeño lago. Mediados de junio; se sentía como que el tiempo había pasado tan lento. Unos pasos en el césped le hicieron abrir los ojos,

-Hola Draco- saludo su padre con esa voz autoritaria que lo caracterizaba, claro ahora estaba un poco opacada por la debilidad.

-Padre- fue su respuesta, mirando a su padre a los ojos

-¿Puedo acompañarte?- pregunto el hombre y Draco asintió, apoyando un poco mejor su espalda en el tronco, doblo una rodilla para amarrarla con sus manos, el hombre que le acompañaba recargo su cabeza en el tronco y cerro los ojos

-Me hacia tanta falta esta tranquilidad- afirmo Lucius rompiendo el silencio

-Los extrañaba tanto hijo- continuo diciendo el hombre abriendo los ojos y rotándose hacia su hijo

-Es bueno, tenerte de vuelta- contesto el chico, regalándole a su padre una media sonrisa

-Tu madre me ha dicho que te casaras- dijo el hombre mirando hacia el lago frente a la parte trasera de la casa, Draco miro sus manos después el césped donde encontró una piedrecilla y comenzó a juguetear con ella

-Si, así es- respondió secamente y mirando la piedrecilla en sus manos como si fuera lo mas interesante en el mundo

-Y porque tengo la sensación de que no quieres hacerlo- pregunto el hombre, cruzando sus piernas extendidas y brazos, mirando a su hijo con intriga

-Astoria esta embarazada- afirmo el chico tragando saliva, Lucius no se inmuto

-¿Por eso te casas? ¿La amas?- pregunto el hombre en tono serio

-Mi madre arreglo todo, dijo que tendría que responder como Malfoy- afirmo el chico, mirando un punto fijo, una frase resonó en su mente "¿La amas?" recordó a la castaña, el hombre rubio a su lado sonrió con disgusto, al interpretar el silencio.

-No estoy seguro.- fue lo único que dijo y levanto la mirada al lago.

-Entiendo.- soltó el hombre pensativo. -...por cierto, tu madre quiere que vayas a comer, pero tomate tu tiempo- dijo el hombre poniéndose de pie, Draco le imito y Lucius le tomó del hombro

-Me iría de nuevo a Azkaban por tu felicidad hijo- diciendo esto el hombre camino hacia la casa y Draco solo recordaba, el error y la felicidad, que empezó esa navidad.

¿Qué estaba realmente pasando en su interior?

Camino lentamente hacía el lago.

Tocaban la puerta con insistencia, ella guardaba algunos recuerdo que llevaba para sus amigos y familia.

-¡Ahora voy!- grito desdé la cocina, corriendo hacía la puerta.

Ahí estaba en la puerta el mismísimo ministro Rapkins con alrededor de 4 aurores completamente mojados por la lluvia.

-Tiene que acompañarnos, Señorita Granger.- La tomo por la muñeca cuando estuvo a punto de protestar.

Regresaba de aquel lugar con una sonrisa y un sentimiento desconocido para el, las sonrisas de Hermione mientras corría y su cara totalmente roja de coraje al verse llena de pastel, el sonrío ante el recuerdo mientras caminaba a un lugar seguro para poder desaparecer, y así fue, llego a casa le pareció extraño escuchar ruidos en la cocina así que acudió a esta

-Madre- afirmo el rubio desde el umbral

-Hijo, Amelia, y Astoria han venido a visitarnos esta noche, que te parece si nos acompañas - pregunto la mujer

-Será solo un momento.- dijo la mujer

-Madre estoy algo cansado- le contesto.

-Tienes que hacerlo, por favor.- pidió Narcisa.

La noche había terminado, gracias a su padre había podido excusarse, pero para su desgracia Astoria y su madre se habían quedado en la mansión, como aquella noche. El rubio se encontraba recostado en la cama, recordando la maravillosa noche que había tenido con los Blaise, sonreía como un lunático pero ahí estaba, con las manos detrás de la nuca, entonces la puerta de la habitación se abrió,

-¿Madre?- pregunto el chico, acomodándose en la cama

-Shhhhhhhh"- se escucho decir a la mujer que estaba de pie frente a la cama, el chico se puso de pie rápidamente y logro reconocer a la chica

-"Astoria"- exclamó el chico, abriendo los ojos y tragando saliva, ella dejo caer su bata, se encontraba desnuda, se abalanzó sobre el chico y lo beso, cayó encima de él y así se dio ese único encuentro.

Después fue encontrado por aquellos ojos castaños en el ministerio, el día que fue obligado a pedirle matrimonio, el día que la perdió, el día que fue un cobarde.

Se encontraba aún en el ministerio cuando uno de los aurores entro rápidamente al la oficina.

-¿Qué pasa Marc? - cuestionó el ojiverde.

-Señor, tenemos un mensaje urgente de Bulgaría, Irlanda y Francia, el ministro me dio el mensaje para usted, él viene hacía acá justo ahora.

-¿Pero que pasa?- volvió a cuestionar Harry.

-Hemos recibido amenaza de Mortifagos después de la ley aprobada en estos lugares.

-Hermione.- susurro Harry poniendo todos sus sentidos alerta.

-Han desaparecido 4 personas, temen que siga aumentando.- dijo Marc. -El ministro a ordenado que se creen tres grupos de aurores junto con una persona que sepa de y defensa, que vayan inmediatamente a cada una de los lugares, esta noche.

Intentaba dormir, la boda se acercaba unos cuantos días y ella no había vuelto, no quería extrañarla, no debía extrañarla, miro el anillo que le había regalado Astoria esa tarde ese en su mano izquierda y si estaba atado, tenia que dejarla ser feliz, ella seguramente ya pertenecía a otro hombre, en cuerpo y alma apretaba los puños ante aquel pensamiento, le dolía que ella no le perteneciera, no ser el primero en tocarla, en hacerla feliz, que aquel maldito la hubiese lastimado o no haya sido lo suficientemente delicado.

Perdió la noción del tiempo que no supo a que hora perdió la conciencia y durmió.

La noche reinaba aun, cuando unos ojos grises, despertarony buscaban en la habitación el aroma que ahora se apoderaba de la misma

-Vainilla, Chocolate y canela- aspiro cerrando los ojos, maldecía la obscuridad del momento que no dejaban encontrarle

-Mar, césped, menta- ambos mezclados

-"Draco"- un susurro ¿donde estaba?, en verdad la obscuridad comenzaba a impacientarle

-Aquí- su voz, su susurro, su aroma, su castaña al pie de la cama

-"Hermione"- exclamo con anheló, en un hilo de voz, ella le dedico una sonrisa

-"Ven"- le pidió ella suplicante quiso moverse, no pudo, algo en la oscuridad lo sostenía -¿Draco?- pregunto ella

-Espera, Hermione, estoy atorado- decía el chico mientras trataba de sacarse de algo que no le era visible.

-Tengo que irme, tengo que irme- dijo ella en sollozos, la imagen de la castaña se borraba y la de su atadura apareció, se hizo la luz en la habitación, un brazo rodeaba su cintura

-"Astoria"- afirmo él con temor, la castaña lo miro asombrada llena de lagrimas.

-Lo siento, no debí, no debí venir- afirmaba ella, con los ojos vidriosos y salio de la habitación que se desvanecía

-"Hermione"- imploro el chico, con un esfuerzo sobrehumano se soltó del amarre, pero entonces despertó, su respiración agitada, su mirada platinada buscándola,

-No está- afirmo para el mismo, se recostó de lado, como cual niño temeroso, y las lagrimas salieron, sin piedad, dejando expuesto a Draco Malfoy frente a una sombra, una sombra que en silencio le miraba y susurraba un nombre -¿Hermione?-.

La estaban protegiendo, el ministro le acababa de explicar todo lo sucedido, había mortifagos sueltos contaban que eran alrededor d ya estaban en su búsqueda y la desaparición de las personas era una forma de presión hacía los gobiernos que habían aprobado la ley a favor de los "impuros" ya habían encontrado a 3 de los 4 desaparecidos y los tenían bajo protección. Ella no podía dormir, los recuerdos de la guerra la estaban asechando. Se sentía tan sola.

-¿Cómo va todo Potter?- eran las 4 de la mañana cuando el ministro apareció en la oficina y se sentó.

-Señor, he enviado a las cuadrillas a Francia e Irlanda, pero no he podido encontrar a una persona capacitada para que vaya con el equipo a Irlanda.

-Mande a buscar a Malfoy con el equipo ya preparado, que partan de ahí.- ordeno el ministro poniéndose de pie.

-¿Malfoy?- cuestiono Harry con desangrado.

-Señor Potter, no tenemos tiempo para pensamientos, hay personas en riesgo.-puntualizo el ministro.

-Lo siento Señor- se disculpo Harry Potter mandando llamar a Marc.

Ron iba acompañado de Theo en Irlanda, ambos habían decidido ir a investigar acompañados de dos elementos más, se habían registrado cosas extrañas a voces de la gente que habitaba en aquel poblado cerca de un bosque solitario.

-¿Escucharon eso?- comentó Ron en el camino mientras se adentraban en la búsqueda de una cueva en aquel bosque.

-¡Por allá!- señalo Theo -No se separen.- afirmo el pelirrojo.

En el momento una luz roja aturdió a uno de los elementos y Ron rápidamente formo una barrera protectora para todos.

-¡Yo lo atenderé!- señalo Theo. -¡Encuentrenlos!- y la batalla comenzó.

La reja de la mansión Malfoy había sido derribada azotaban la puerta con fuerza.

-Ahora abro.- gritó Narcisa Malfoy algo asustada seguida por Lucius que se acomodaba la pijama completamente blanco de miedo.

-¿Qué sucede?- cuestionó la rubia.

-Venimos por el Señor Draco Malfoy.- respondió Marc el auror.

-¿Qué ha hecho mi hijo?.- cuestiono una vez más la mujer asustada.

-No hay tiempo para explicar por ahora Señora, pero el ministerio lo necesita para salir de Londres.

Lucius entendiendo el mensaje regreso en búsqueda de su hijo.

Ron, Theo y el equipo regresaron al ministerio de Irlanda con tres de los "mortifagos"

-Solo son un montón de bufones.- soltó Ron completamente molesto arrojando a los jóvenes por el suelo.

-¿Para estó han movilizado 4 ministerios?- cuestiono el pelirrojo al departamento de aurores Irlandes.

-Ustedes fueron quienes activaron la alerta por lo sucedido, díganme ¿cuánto tiempo antes de activar tal alerta investigaron el caso?.- pregunto el pelirrojo una vez más.

-Ta... tal vez dos días.- respondió tartamudeando el jefe de aurores.

-Esto es una bazofia.- grito el pelirrojo -Theo dales veritaserum e interrogaros seguro dirán algo, yo no confío en estos inútiles.- le ordeno Ron a Theo este asintió conteniendo su risa.

-Hablaré con el ministro, ustedes chicos acompañen a Theo.- les lanzo una mirada molesta a los aurores irlandeses y se fue seguido por otros de su equipo.

Eran las 5:10 de la mañana cuando el equipo de Malfoy llego a Bulgaria, el ministro ya estaba esperándolos.

-Buenos días ministro.- Saludo el rubio cordialmente tratando de buscar a la castaña.

-Buen día Señor Malfoy los he estado esperando, mi equipo de aurores ha estado buscando por los alrededores, pero sabrá no tenemos un equipo muy grande por aquí.- comento el ministro.

-Lo entendemos Señor pero estamos aquí para ayudarle.- comento Marc el jefe a mando del equipo de aurores una mano derecha para Harry Potter casi al igual que Ron.

-Señor Marc Kennedy, bienvenido, he escuchado maravillas de usted, el ministro le recibió con apretón de manos.- el joven sonrío.

-Un placer Señor.- puntualizo el joven.

Marc era un joven alto y fuerte de ojos azules y piel apiñonada debido a las muchas misiones en zonas selváticas, cabello rizado y oscuro. Un hombre amable y serio. Había nacido en Londres estudiado en Francia y regresado a Londres para entrar a la academia de aurores con Harry Potter como maestro. Era valiente y leal, se diría que todo un gryffindor

Malfoy lo miraba como hablaba y planeaba con el ministro, algo molesto por no ser al hombre a cargo.

-¿Cómo se encuentra la Señorita Granger?.- las alarmas Malfoy se encendieron al escuchar aquella pregunta.

-Ella ha sido puesta a salvo inmediatamente al recibir la noticia, ¿gustaría verla?- pregunto el ministro.

-¿Podría?- pregunto el joven y Malfoy notó algo extraño.

-Claro, solo...- el ministro hizo una pausa -Señor Malfoy, debería entrar a hablar con ella acerca de algunas leyes, le traeré los manuscritos, llévenlos hasta ella.- pidió el ministro a dos de los aurores.

Malfoy sentía como su corazón palpitaba cada vez más fuerte, era el último en la fila de todos los hombres que caminaban por el pasillo, hacía tanto que no la veía.

Una luz se hacía notar a la distancia parecía una habitación.

-Este lugar es de máxima seguridad cuenta con 5 habitaciones equipadas para protección.- informaba uno de los aurores a Marc.

-Ya veo.- comento el chico mirando a su alrededor sin admirarse.

-Es aquí.- todos se detuvieron incluso su corazón.

El auror abrió la puerta.

-¡Hermione!- le llamo él con tanta calidez que el corazón de Draco se contrajo.

-¡MARC!- la escucho decir, luego unos pasos rápidos, y se lanzo en sus brazos.

Marc la sostuvo con una sonrisa.

-¡Todo estará bien!- dijo él acariciando su cabello.

Deseo ser él, deseo tenerla en sus brazos en ese momento.

-¡SEÑORES!- gritaba alguien por el pasillo, era el ministro.

-He recibido una noticia.- agitaba un pergamino en su mano muy alegre.

-Deberías descansar, ya estoy aquí.- dijo Marc a Hermione, quien parecía ida mirando hacía el ministro.

-Hermione.- le llamó ella se giro a mirarle. -Descansa, entra.- le dijo una vez más.

-Quiero escuchar.- respondió la castaña "Quiero verlo" pensó para sí

podía ver su cabello platinado, su postura, era él. Estaba ahí.

Señor Ministro Rapkins

Le comentamos que el ministerio Ingles a logrado capturar a los involucrados en los hechos en Irlanda y han dado toda la información de los cuarteles, para esta hora usted debe estar ya con el equipo de aurores ingles ahí, me parece que en Bulgaría hay alrededor de ocho involucrados envíelosa las antiguas minas de Kalath al parecer ahí de han de encontrar, lamento informarles que hemos sido victimas de una muy falsa alarma y de juegos de niños, no hay mucho de que preocuparnos.

Mi equipo de aurores recibiráuna sanción por los sucesosacontecidos.

Quedo a sus ordenes

Un cordial saludo.

Ministro Gallagher

Marc dejo a Hermione de lado y se acerco al ministro.

-Ahora que ya sabemos a donde ir, debemos apresurarnos antes de que se enteren y salgan huyendo, Malfoy deberías...- estaban a punto de marcharse cuando un auror más se acerco corriendo.

-El ministro de Londres a informado que después de la captura deberán quedarse a capacitación 3 de los aurores ingleses principalmente el mando con los aurores bulgaros, además el Señor Malfoy también se quedará a revisar las leyes Búlgaras por unos días, también por seguridad hasta que esto se calme.- cometo casi sin habla el auror.

-Bien...- Marc miro a Malfoy.

-Quedate con la Señorita Granger en lo que terminamos, no será problema para ti cuidarla ¿verdad?.- él asintió con la mandíbula tensa.

-Vamos.- dijo Marc, Hermione iba a protestar cuando todos se marcharon.

-Pasado mañana revisaremos las leyes Señor Malfoy, descansen, esta área es muy segura.- dijo el ministro dejándolos solos en aquel pasillo. Ella estaba unos metros tras su espalda.