Avatar, no me pertenece, la historia sí y solo escribo por diversión.

Para hacer este capítulo me inspiré en la canción "Until" de Sting, tal vez no tenga nada que ver con la trama, pero me ayudó :D

Capítulo 7

-¡No puede ser!- exclamó Aang al ver los tanques –tenemos que regresar para avisarle a Bumi.

-Sí.

El Avatar hizo girar a Appa.

-Será mejor que tú vayas hasta la ciudad- dijo el maestro aire.

-¿Y tú?- preguntó Katara espantada.

-Yo me quedaré para intentar que no sigan avanzando y alcancen la ciudad.

-Pero...

-No te preocupes, ven toma las riendas de Appa. Ten cuidado con ella- le dijo esto último al bisonte.

En cuanto la princesa tomó las riendas, saltó con su planeador, al aterrizar comenzó a hacer una gran grieta en la tierra para que los vehículos no pudieran seguir adelante, con lo que no contó es con que iban preparados y sacaron unos puentes de metal, así siguieron su avance. El avatar cambió de estrategia y comenzó a levantar el terreno, tratando de que fuera lo más irregular posible para detenerlos, aparentemente funcionó.

Katara llegó al palacio, descendió lo más rápido que pudo, unos soldados se acercaban a ella, sin ningún preámbulo les dijo:

-Se acercan vehículos de la Nación del Fuego, debemos de avisarle de inmediato al rey.

Uno de los soldados la guió, pero no fue necesario llegar hasta la sala del trono por que Bumi ya venía a su encuentro.

-¿Qué pasa?

-Se acercan vehículos de la Nación del Fuego- dijo Katara.

-¿Y Aang?

-Se quedó atrás para tratar de detenerlos, mientras venía a avisarle.

Bumi asintió y se dirigió al soldado que acompañaba a la princesa.

-Que las tropas estén preparadas para salir.

-¿No se quedará nadie a proteger la ciudad?

-Si dos tropas, ya está todo organizado. Usted puede esperar en la recamara que le había asignado ayer.

-Discúlpeme pero no pienso quedarme aquí, soy una maestra agua y sé pelear, solo necesito llenar mis cantimploras.

-Pero...

-Lo siento, no me hará cambiar de opinión- respondió con una mirada decidida que obligó al rey a asentir con la cabeza. Katara se sintió aliviada, aunque aún sin su consentimiento no pensaba quedarse; el tener su aceptación era mera cortesía, ya que desde que Aang se quedó no podía estar tranquila, tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para cumplir con la misión que le encomendó pero si por ella fuera no lo hubiera dejado solo.

El rey le pidió las cantimploras y se las dio a un sirviente para que las llenara.

-¿La ciudad quedará bien protegida?

-No se preocupe princesa, la tropa de la Nación del Fuego no alcanzará a llegar a la ciudad.

Justo en ese momento se escuchó un gran estruendo, Katara se asomo en la ventana más cercana, vio como los muros que resguardaban la ciudad se estaban alzando más.

-Y en cuanto salgamos, quitaremos el puente- le comentó Bumi.

El sirviente llegó con las cantimploras llenas.

-Debemos partir- dijo la princesa ansiosa.

-Creo que todo ya estará listo.

-Iré en Appa para tener una mejor visibilidad de la situación.

Katara salió volando de la ciudad, el ejército salió corriendo, pero en cuanto tocaron tierra firme avanzaron más rápido, gracias a la tierra control.

Desde las alturas la maestra agua vio como Aang había hecho una gran grieta, además de que el terreno estaba lleno de bords. A pesar de eso los tanques lanzaban chorros de fuego. Descendió a una distancia prudente para mantener a salvo al bisonte.

-Quédate aquí- le dijo antes de salir corriendo junto a Aang. –Los refuerzos están a punto de llegar.

-Eso es bueno, son demasiados, apenas he podido contenerlos.

Un tanque lanzó fuego, apenas tuvieron tiempo de esquivarlo. Katara lanzó agua al tanque, justo donde lanzaba el fuego, y lo congeló pero no sirvió de mucho, otro chorro de fuego lo derritió. La princesa se sintió frustrada al pensar que sería de poca ayuda, solo esperaba no ser un estorbo para Aang.

Los refuerzos llegaron y la batalla se encrudeció, los maestros tierra destrozaron varios tanques, aún así los maestros fuego ganaron terreno a pie.

Una idea cruzó por la mente de Katara, echar agua a la tierra para hacer fango y después sacarla para atrapar a los vehículos; funcionó con una media docena pero los soldados bajaban y la lucha cuerpo a cuerpo comenzó.

El ejército de la Nación del Fuego estaba bien entrenado, sus movimientos estaban sincronizados, aunque los soldados de Omashu no se quedaban atrás y la defensa estaba siendo efectiva. Poco a poco la Nación del Fuego comenzó a hacer retroceder al ejercito Tierra, Aang estaba desesperado, no era posible que siendo el Avatar no pudiera hacer más para detener esta batalla.

-Hay que reubicarnos- gritó el rey Bumi.

-¿Cuál es el plan?- le preguntó Aang cuando llegó a su lado junto con Katara.

-La prioridad es no dejarlos llegar a la ciudad- dijo el rey –pero tampoco quiero que salgan heridos mis soldados. Tenemos que buscar una forma efectiva de hacerlos retroceder.

-Estoy de acuerdo.

-Tenemos que mover la tierra para que les sea imposible a los vehículos seguir avanzando, pero eso nos dejará vulnerables durante unos minutos.

-Yo los cubriré- dijo Aang enseguida.

-Te ayudaré- se ofreció Katara de inmediato.

-Bien, nosotros nos iremos más atrás para comenzar el trabajo.

Aang y Katara, asintieron. La princesa no se sentía ya tan segura, el agua de sus cantimploras no era suficiente, ya ni siquiera estaban llenas. Al parecer Aang notó sus inseguridades.

-Tú cuidaras mi espalda- fue una orden.

-Pero...

-Por favor, estaré concentrado en los vehículos y no estaré atento en lo que pasa a mis costados, te necesitó ahí.

Katara no estaba convencida de que fuera verdad lo que le decía, pero no tenía otra opción. Se puso detrás del Avatar y aguardó atenta.

Aang, respiró tranquilo, por un momento pensó que no la iba a poder convencerla para que se quedara atrás de él, pero estaba convencido de que sus reservas de agua estaban al límite, además de que eran demasiados maestros fuego. Se preparó para la defensa, estaba decidido a no dejarlos avanzar más. Había estado luchando con aire, fuego y tierra así que estaba convencido de poder detenerlos, hasta que los maestros tierra de Omashu hicieran su trabajo. En ese momento otro grupo de tanques apareció y descendieron aproximadamente cien hombres, para combatir a pie. Al parecer Ozai estaba dispuesto a tomar el control de Omashu.

-¿Aang?- oyó a Katara desde su espalda.

-Mantente detrás de mí- le volvió a ordenar.

-No creo que puedas detener a tantos soldados.

-Pude en el Polo Sur- le recordó.

-Sí, pero no eran tantos, además estabas en estado Avatar.

Él lo sabía, pero lo que quería era mantenerla a salvo, aunque las posibilidades de ganar eran pocas con los refuerzos que acababan de llegar. Algunos soldados comenzaron a lanzar bolas de fuego y otros lanzaban pequeñas dagas, Aang lanzó una ráfaga de aire, desviándolas, aunque de inmediato lanzaron más. Era prácticamente imposible que las desviara a todas.

Como en cámara lenta vio con unas dagas se dirigían a donde estaba Katara, sin pensarlo dos veces se lanzó delante de ella para protegerla; las dagas se clavaron en su espalda provocándole un dolor agudo en la espalda, lo último que vio fue la cara aterrada de la princesa.

-¡Aang, Aang!- dijo con desesperación al ver como la sangre corría por su espalda, manchando la tierra de gotas rojas.

-¡Tienen que irse!- le dijo el rey Bumi que llegó en ese instante.

-Está herido- contesto la maestra tierra.

-¿Crees que lo puedas curar?

Haciendo un gran esfuerzo, se tranquilizó y asintió con la cabeza.

-Vamos, los llevaré donde está Appa. Lo más importante es que salgan de aquí ¡ya!

-Pero... pero la ciudad ¿qué va a pasar?

-La ciudad está perdida, pero solo encontraran el cascaron. Ya mandé desalojarla, no hay nadie en ella.

Katara se sintió aliviada al escuchar esto, ahora solo debía de concentrarse en ayudar a Aang. En cuanto volvió a central su atención al Avatar, ya habían llegado a donde estaba el bisonte, con la ayuda de dos soldados, lo subieron sobre la montura, Katara tomó las riendas, y le dijo al rey.

-Regresaremos con refuerzos.

-No te preocupes ahora por eso, tienes que salvar a Aang.

Ella asintió, hizo que Appa despegara y se dirigió al norte. En cuanto ganaron altura las bolas de fuego los persiguieron, pero grandes rocas evitaron que les pegaran.

-Appa, necesito que sigas este rumbo, tengo que ir a curar a Aang ¿podrás hacerlo?- el bisonte rugió como asintiendo- muy bien.

Enseguida fue a la montura para revisarlo, aún salía sangre de las tres heridas, pero era muy poca en comparación con la que saldría al retirarle las cuchillas. Respiró profundo y sacó un poco de agua, la hizo girar con la mano izquierda, mientras que con la derecha retiraba la daga, de inmediato brotó una gran cantidad de sangre pero rápidamente puso el agua que tenía girando y la herida se cerró dejando una pequeña marca. Repitió la misma acción en las otras dos lesiones, en ningún momento Aang recobró la conciencia, esperaba que solo fuera el resultado de la pérdida de sangre y que dentro de algunas horas volviera en sí. Lo arropó con una manta y regreso a la cabeza del bisonte para buscar un lugar seguro donde pasar la noche, era importante que descansaran.

Ya llevaban unas cuantas horas volando, cuando vio una cueva en un risco, era lo suficientemente grande para que Appa cupiera y no lo vieran desde la entrada. Lo dirigió hasta la entrada, ahora el problema era como bajar a Aang sin lastimarlo, ella no tenía la fuerza necesaria para hacerlo.

-Appa, creo que lo mejor será que Aang se quedé en tu espalda hasta que recupere un poco la fuerza. –El bisonte le gruño con aprobación y la princesa le acarició la cabeza. Estaba muy preocupada y no lo quería dejar solo ni un minuto, gracias a donde estaban no sentirían frío y no había necesidad de encender una fogata, aunque sería bueno para no estar en absoluta oscuridad y poder ver como estaba Aang.

Saco un poco de comida y bajo para dársela a Appa, quien comió con avidez, "el ser tan grande y tener cinco estómagos debe provocarle mucha hambre" pensaba. En eso momento escuchó un débil murmullo, rápidamente trepó hasta llegar a donde se encontraba el Avatar.

-Aang...- lo llamó quedamente.

-A... agua.- De inmediato sacó una cantimplora de los paquetes que llevaban y sacó un poco del agua para dársela lentamente, le tocó la frente y comprobó con alivió que no tenía fiebre, eso la animó. Volvió a dejar la cantimplora en su lugar y se acomodó junto a él, no pudo evitar que unas lagrimas corrieran por sus mejilla, la había salvado, de nuevo, sólo que ahora había salido herido y se preguntaba si había sido una buena decisión ir con él. Poco a poco el cansancio la venció y se durmió junto a Aang.

A la mañana siguiente, el rugido de Appa la despertó, comprobó que Aang estuviera sin fiebre y bajo para preparar algo para desayunar. Justo terminaba cuando volvió a escuchar la voz del Avatar que la llamaba.

-¿Katara?

-Aquí estoy- le dijo colocándose a su lado -¿cómo te sientes?

-Me duele la espalda- dijo en un susurro –y me siento muy cansado.

-Es normal, perdiste algo de sangre.

-¿Dónde estamos?- preguntó mientras volteaba hacía los lados, confundido.

-Estamos en una cueva a unas cuantas horas al norte de Omashu- se hizo un leve silencio –tuve que sacarte rápido de la zona de batalla- la princesa sintió un nudo en la garganta y pasó saliva para poder continuar –mientras volábamos te curé- una lagrima rebelde cruzó por su mejilla.

-¿Estás bien?- le preguntó mientras alzaba la mano para atrapar la lagrima.

-Sí, gracias, otra vez salvaste mi vida.

-Es mi trabajo- le respondió con una sonrisa trémula.

-No, no lo es- protesto débilmente.

-Tú también me has salvado y no lo digo solo por esta ocasión; me has salvado en más de una forma- volvió a sonreír pero su expresión cambió a una mueca cuando se movió un poco a causa del dolor.

-Trata de no moverte, las heridas están cerradas pero todavía no sanan del todo. Tienes que comer algo- le dijo mientras se paraba para bajar de Appa, unos minutos después volvió con una taza de té y algo de fruta picada.

El Avatar trató de incorporarse pero un dolor le atravesó la espalda haciéndolo jadear.

-No te levantes, yo te ayudaré para que comas y después volveré a curarte.- Con la ayuda de su agua control le dio pequeñas cantidades de té, y le dio la fruta en la boca; una vez que terminó lo acomodó para poder curarlo, utilizando el mismo procedimiento que el día anterior -¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor, el dolor disminuyó.

-Me alegró, descansa tienes que recuperar tus fuerzas. Iré a buscar un poco de agua.

-No, por favor, no te vayas- le dijo mientras la agarraba de la mano.

-Todo va a estar bien.

-Estaré más tranquilo si permaneces aquí.

-Pero...

-Por favor- le suplico con la mirada.

-Está bien, me quedaré. Descansa por favor- le pidió y se acercó para darle un ligero beso en los labios.

-Ahora sí podré dormir un rato- dijo con una sonrisa y sin soltarle la mano.

Katara se quedó recostada junto a él hasta que se quedó dormido y aflojó la mano con la que la estaba sujetando. Bajo de Appa y le acarició la cabeza, se dirigió a la entrada, el bisonte le gruñó.

-No me voy a ir, solo quiero ver que no haya nadie cerca.- le informó, se paró en una orilla de la entrada de la cueva mientras sonreía, le sorprendía mucho el que ese bisonte entendiera a la perfección todo lo que pasaba y lo que le decían. Con mucha cautela se asomó, vio con alivio que todo estaba tranquilo. Aunque no le parecía que fuera seguro que estuvieran mucho tiempo en esa cueva, esperaba que Aang se sintiera mejor al día siguiente para poder alejarse más por si a las tropas de la Nació del Fuego los estaban buscando, el capturar al Avatar debía de ser uno de los motivos para que mandaran tantos soldados a Omashu, lo que le intrigaba era el cómo se habían enterado de que se dirigían a esa ciudad o en realidad había sido casualidad.

El día paso lentamente, Aang seguía descansando, lo que era muy bueno para su salud. Aunque tal vez Appa ya estaba cansado de estar en una sola posición, esperaba que en la noche Aang ya pudiera moverse un poco más y que el bisonte cambiara de posición.

Cuando volvió a despertar el maestro aire, se espantó al no ver a Katara en la espalda de Appa.

-¿Katara?- preguntó ansioso, intentó incorporarse, afortunadamente el dolor no fue tan intenso como la vez anterior.

-Aquí estoy, ¿cómo te sientes?

-Mejor, ya no me dolió tanto la espalda cuando me moví.

-Esa es una buena señal.

-Me gustaría que me ayudaras a bajar, necesito caminar un poco.

-No sé si sea una buena idea...

-Por favor, no pasara nada, podemos bajar por la cola de Appa, así no me esforzaré.

-Está bien, pero si te sientes mareado cuando te pares volverás a acostarte.

-De acuerdo- aceptó el Avatar con una sonrisa, la actitud de Katara lo hacía sentir como cuando era niño y se enfermaba. Le gustaba sentir cuanto se preocupaba por él.

Despacio la princesa le ayudó a levantarse, vio como Aang hacia una mueca de dolor pero no se quejó. Cuando estuvo completamente incorporado se quedarón así para comprobar si no se mareaba.

-Bajemos- pidió el maestro aire.

-Vayamos despacio, las heridas ya están mucho mejor pero todavía has de estar débil.

-Tomar un poco de aire fresco me sentará bien.

Cuando al fin bajaron de Appa, esté se sacudió un poco. Aang lo acarició.

-Gracias amigo- el gruñido del bisonte no se hizo esperar.

-Solo vamos a ir a la entrada de la cueva, es peligroso alejarnos más.

-Está bien.

Despacio fueron acercándose a la entrada, estaba atardeciendo; Aang respiró profundamente y de inmediato se arrepintió cuando sintió dolor.

-Debo de recordar no hacer eso en algún tiempo.

Katara sonrió.

-Espero que mañana el dolor desaparezca, antes de que duermas te volveré a curar.

-Gracias por todos tus cuidados.- le dijo mientras la miraba con ternura.

-No tienes nada que agradecerme...

-En eso te equivocas- la interrumpió mientras le acariciaba la mejilla –hay muchas cosas que tengo que agradecerte.- Vio con una sonrisa como la maestra agua se sonrojaba, lentamente bajo el rostro para besar esos labios que tanto extrañaba.

Al separarse Katara se recargo suavemente en el pecho de Aang, él la rodeo con sus brazos.

-No sabes cuánto me alegra que estés a mi lado.- le susurró el maestro aire.

-Yo también me alegro.- Su voz sonaba amortiguada, - regresemos para que cenemos algo.

Después de que cenaron, Katara volvió a curarlo.

-Es sorprendente cómo funciona la curación del agua control, ahora apenas si me duele.

-Me alegro escuchar eso, porque he pensado que debemos alejarnos un poco más, ya sabes por simple precaución de que anden cerca alguna tropa de la Nación del Fuego.

-Si es una buena idea, vayamos a dormir para que mañana temprano partamos.

La maestra agua trepo en Appa para bajar algunas mantas.

-No sé si sea buena idea que dejemos el fuego encendido toda la noche.- Sugirió.

-No lo es, en cuanto estemos acostados apagaré el fuego.- Dijo Aang.

Acomodaron las mantas a un costado del bisonte y con una pequeña ráfaga de aire el Avatar apagó el fuego. Como tenía que acostarse de lado para no lastimarse las heridas, Katara estaba frente a él pero de espaldas, sin poder evitarlo la estrecho entre sus brazos, le beso la cabeza. "Al fin podré pasar una noche entera junto a ella" pensó, estuvo tentado a decírselo, pero cambió de opinión por temor a que se sintiera incomoda.

A la mañana siguiente, después de desayunar y de que la princesa le volviera a aplicar la sanación de agua control, partieron. Estuvieron volando durante horas, Katara seguía dirigiendo a Appa, no era conveniente que Aang estuviera sentado demasiado tiempo, ya era riesgoso el viaje. Empezaba a atardecer cuando vieron un pequeño bosque con un arrollo.

-Ahí podemos descansar hoy- le dijo la princesa ya que necesitaban reabastecer sus reservas de agua.

-Me parece bien, es un buen lugar, los árboles nos darán protección.

Descendieron junto al río, aprovechando que el día era caluroso se asearon en el río, comieron algo de fruta y verduras, estaban terminando cuando de repente sintieron los filos de unas lanzas en sus cuellos.

-No intenten moverse.


Creo que ni un millón de disculpas bastarían por mi retraso, mi musa se escapó aunque espero que no lo vuelva a hacer :D

maya 1234: Gracias por leer y comentar. Aunque me tarde en actualizar ten la seguridad de que voy a terminar la historia =)

pxdxlu: Gracias por tu comentario, me alegro que te guste mi historia =)

Katara 2323: Gracias por seguir la historia y comentar cada capítulo, a mí también me agradó la idea de que su primer beso fuera en la cueva de los enamorados =)

Nuharo: Muchas gracias por tus palabras, que bueno que te ha gustado =)

flor: Me alegra que te guste, gracias por tu comentario :D

angelseyer: Muchas gracias por tus palabras que bueno que te gusta la historia ;)

Y muchas gracias también a todos los lectores anónimos.