Pudo entender al momento la intención de la tigresa, pues, si ella brindaba información a la policía de forma anónima para el presunto criminal, no correría riesgo alguno. Pero no tuvo en cuenta que el pequeño fennec se encontraba a solo 20 metros de ellos, escuchándola.

-De acuerdo, ¿Posee usted alguna información sobre el animal que estamos buscando señorita "de Wilde"?-

Se asomó a la patrulla para tratar de encontrar algún arma. Solo había una pistola tranquilizante en el asiento del acompañante. Por lastima, solo poseía una carga. Pero eso le basto.

-De hecho si, el zorro al que buscan es mi esposo…- Sigilosamente, entro en el vehículo y tomo el arma. Le tomo unos 10 segundos enfocar con la vista a la tigresa.- Él se encuentra en…-Un sordo sonido cruzo el aire, dando de lleno al pecho de Alexandra. Esta pudo rastrear con la vista a su agresor.- ¡Finnick, maldito hijo de…!-No pudo completar la frase que se desplomo en el suelo.

-¡Tu! ¡Alto hay!-Grito colmillar mirando al zorro.

Salió corriendo de la patrulla y se dirigió en rumbo contrario a los oficiales. Judy fue detrás de él, dado que era más rápida que el lobo.

-¡Tu cuida de la testigo, yo iré tras el zorro!-Antes de que pudiera argumentar algo, ella ya había desaparecido en busca del agresor.

Doblo a la izquierda en la esquina, viendo por el rabillo del ojo a una coneja que le pisaba los talones con sus saltos. Giro en un pequeño callejón, en donde había una pequeña casa abandonada sin puerta. Entro en completa oscuridad, acompañado por la coneja luego de unos 20 segundos. A sus ojos les costaba adaptarse a la penumbra, dado que no trabajaba en esas condiciones desde que tenía a Nick a su lado. En cambio la coneja, por más tiempo que pasara, no podría rastrear al zorro con la vista. Agudizo sus orejas para percibir cualquier sonido.

Finnick se encontraba en gran desventaja, dado que no era tan ágil como su amigo, si tan rápido y hábil en combate cuerpo a cuerpo. Debía utilizar su sigilo para intentar escabullirse, teniendo en cuenta que su oponente poseía una gran habilidad auditiva.

Posándose sobre la punta de sus pies, medito hacia cual habitación debía ir. La más cercana a él, poseía una ventana por la que podría escapar, pero al abrir la puerta, su rival lo escucharía o vería, dada la luz de afuera. Había una segunda habitación a unos 10 metros de él, en la cual podría, o no, haber alguna botella rota, con la cual atacar. Ambas opciones le daban vuelta en la cabeza.

Judy se encontraba a pocos pasos de la entrada, mirando al vacío, dado que su vista era solo diurna, pero mantenía sus oídos en alerta. No volvería a caer como lo hizo el día anterior. Trataba de no pensar para no desconcentrarse, pero no podía evitar preguntarse el porqué de ese ataque. Buscaban a un zorro con pelaje naranja, pero quien ataco a la tigresa, fue el "pequeño" que habían encontrado al principio. Además de eso, lo llamaron "Finnick". ¿Era ese acaso un alias o su nombre real? Abandono rápidamente la nube mental en la que estaba y se concentró de nuevo en el vacío que había delante de ella.

-Piensa, maldita sea, piensa…-Se torturaba mentalmente, dado que no sabía cómo proceder.

Las palabras claves no le servirían, dado que no había indicios de ningún informante en las cercanías. Si llegaba a la habitación donde se reunían algunos borrachos a beber, la coneja se abalanzaría hacia él, y si tenía suerte, habría alguna botella con la que contratacar. Pero tampoco había indicios de que hubiera habido gente allí, por lo que si encontraba algo era de suerte. La opción que más fuerza tomo, fue la de la ventana. Debía ser más rápido que su rival si quería salir ileso de allí, y con tiempo suficiente para escapar.

-Bien, coneja. Pongamos a prueba tus reflejos.-

Se acercó a la puerta con la voltereta silenciosa, hasta ahora todo bien. Pero de ahora en adelante no tendría esa suerte, dado que la puerta era antigua, por lo que haría ruido al abrirse, hiciera lo que hiciera. Además que entraría luz.

Abrió lo más rápido que pudo la puerta y atravesó el umbral. Judy reacciono al ruido de la puerta, y al ver de dónde provenía, se lanzó a la carga. Pero fue tarde, la puerta se cerró delante de ella. Echo su peso contra esta, pero parecía estar trabada con algo. Al otro lado, el zorro coloco una silla en el picaporte. Consiguiéndose unos minutos de ventaja.

Se adelantó hacia la ventana, cayendo al lado de la calle. Una vez afuera, se tranquilizó. Levanto la vista y pudo ver que no había nadie en las cercanías. Se dispuso a correr hacia la avenida que se encontraba a unas 7 cuadras, dándole la oportunidad de fundirse con la multitud que habría a esa hora.

Judy al ver que la puerta se encontraba atrancada, tomo la radio y contacto con su compañero.

-¡Colmillar! ¡Me encuentro a 1 manzana al norte y 2 al este de donde vimos al sospechoso! ¡Vente hacia aquí de inmediato!-

-¡Estoy en camino!-Luego de uno minutos, el lobo llego con la patrulla.- ¡Súbete! ¡Vamos!-Encendieron la sirena y Colmillar tomo rumbo hacia la avenida.

-¿Sabes hacia donde se dirige?-

-No estoy seguro, pero creo que tomo camino hacia la avenida, que a esta hora se encuentra muy concurrida.-

Luego de 4 cuadras en la patrulla, lograron distinguir una mancha gris que se encontraba a 2 cuadras de ellos. Se movía rápido, pero se notaba que sus músculos estaban cansados. La patrulla acelero a fondo, consiguiendo alcanzar al animal antes de que pudiera mezclarse con la gente. Situaron la patrulla en medio del camino del zorro. A lo que este respondió girando hacia otro callejón, solo que este no poseía casas abandonadas donde pudiera colarse y distraer a sus perseguidores.

-¡Mierda!-

-¡Z.P.D! ¡Deténgase donde esta!-Grito el lobo.

-Lo que me faltaba.-Murmuro alzando sus patas delanteras al cielo.

-Más le vale no intentar nada o me veré obligado a apresarlo a la fuerza.

-"La sombra no se mueve si su dueño no lo hace".

-Con que tú eres quien está detrás del grupo "sombra"…-Musito colmillar tomando con fuerza su arma.

-Podría decirse que soy…-Se dio la vuelta mirando a los oficiales.-el dueño de las sombras…-

Colmillar le dio a Judy el arma con tranquilizantes y se acercó al zorro con las esposas en mano. Tomo la pata de Finnick, y este dio un salto, y haciendo una vuelta en el aire, callo en la espalda del lobo. Judy disparó su arma, pero este esquivo el dardo, haciendo que acertara en el cuerpo del policía. Lo empujo con las patas, tomando impulso para su salto en el proceso. Cayo sobre el capo de la patrulla y dirigió a la coneja una mirada juguetona de "Atrápame si puedes", haciendo que esta frunciera el ceño.

El zorro se dirigía hacia la concurrida avenida, mientras que la coneja se lanzó en su búsqueda. Poco antes que este pudiera llegar a la multitud, se propulso contra una pared, aterrizando con una pata y tomando impulso, para con la otra, dar en la cara del fugitivo.

Cayo rodando por el suelo. Esa patada casi le hace perder la conciencia. Su oponente era realmente fuerte, pero el poseía más experiencia. Se miraron a los ojos, esperando el movimiento del contrario. Cuando se dispuso a realizar su ataque, pudo sentir que algo se le clavaba en el pie. Bajo la mirada, solo para dar con un dardo en su pata izquierda. Miro a su atacante. "¡Maldito lobo!" Colmillar estaba contra la patrulla a punto de caer dormido, apuntando de manera muy débil al zorro.

-Por suerte apunte un poco más arriba de lo que decía mi vista.-Dijo con una pequeña risa antes de caer dormido al piso.

Ahora estaba en desventaja, el dardo tardaría como máximo 1 minuto en hacer efecto en él. Se apresuró hacia la coneja, tratando de sacarla de posición. Comenzó con golpes que a Judy le costaba esquivar, pero luego de unos segundos, pudo ver como los esquivaba con facilidad. "¡¿Se está volviendo más rápida?!", comenzó a sentir como sus piernas le empezaban a pesar. "¡No! ¡Yo me estoy volviendo más lento!". La lucha siguió por escasos segundos, hasta que se dio cuenta que no podía hacer más.

-Maldito… lobo…-Cayo en el suelo inconsciente dado el efecto del dardo.

Tomo las esposas de su compañero y se dispuso a apresar al animal. Pero sin que ella lo supiera, una pantera negra se encontraba en la esquina opuesta, observando todo desde la distancia.

-Debo alertar al jefe.-

O-O

Se tranquilizó, no podía darse el lujo de volver a perder la compostura. Aunque esa noticia lo alertara, no tenían pruebas de que Finnick hubiera participado en delito alguno. Respondió el correo con "Infórmame sobre cualquier hecho que suceda al respecto".

Cerró la conexión y desenchufo su celular. Le quedaba una hora y media hasta la reunión con su cliente, quien le supliría de armas de fuego. Pero aún quedaba el asunto de la información que había recabado. No poseía ningún tipo de información para ponerse en contacto con su cliente, solo quedaba esperar a que este pusiera en contacto con él.

Lo estaban buscando, eso lo sabía. Según el correo de la nutria, una tigresa con pelaje blanco que respondía al nombre de Alexandra, estaba cooperando con la policía. Ella sabía bastante sobre él, por lo que no dudo en tomar su celular y hacer una llamada.

-¿Diga…?-

-"Marrón"…-

-¿Qué sucede "naranja"?-

-Necesito que te acerques a hacer una mudanza rápida y avisa a "verde" para que desaloje un galpón para mí.-

-¿Paso algo importante?-

-Tienen a "Gris"…-

-¡Carajo! ¿Algo más?-

-Alexandra esta con la policía.-

-…-Pasaron unos segundos antes de que respondieran.-De acuerdo, estaré allí lo más rápido que pueda.-

-De acuerdo.-Corto y quedo mirando a la nada.

Recordó todo lo que tuvo que soportar para llegar hasta donde estaba en ese momento. Los duros entrenamientos, los asaltos fallidos, la ayuda que recibió de su compañero para que la policía no lo atrapara. Definitivamente no se dejaría vencer. Era el mejor en su trabajo, Finnick se aseguró de eso. Era capaz de enfrentarse a 5 animales desarmados, pues se había preparado. Podía evitar casi cualquier ataque que le hicieran. Sabía los puntos débiles y fuertes de cada raza que habitara la ciudad. Conocía e inventaba formas de pasar desapercibido, e incluso de escapar cuando lo perseguían. En resumen, era el cazador más hábil, y su presa: una coneja, un lobo y una tigresa.

Una coneja con mucha fuerza y buena agilidad, pero carente de experiencia. Poseía un muy desarrollado sentido auditivo, aunque no podía ver en la oscuridad.

Un lobo con poca agilidad y fuerza, pero con gran puntería e inteligencia. Sus sentidos del olfato y oídos eran superiores a los suyos, pero no significaba que este estuviera en ventaja, dado que si bien poseía visión nocturna, no era tan buena. Apenas podía ver a metro y medio de él.

Una tigresa con un sigilo bastante desarrollado, además de un cuerpo a cuerpo decente pero que necesitaba de un ayudante para surtir efecto contra alguien con sus maniobras y agilidad.

Analizo todos los pros y contras de su raza y la de sus enemigos. Planeaba escenarios de ataque y tácticas. Buscaba los mejores escenarios que dejaran débil a sus contrincantes pero que le dieran la victoria. Cosa bastante difícil, dado que formaban un gran equipo. Los contras de uno, eran las ventajas de otro. Mientras estaba sumido en sus pensamientos, pudo escuchar como un motor se acercaba a su camioneta. Hacia ruido, le faltaba aceite y el metal sonaba como a punto de caerse. Reconoció el camión de su aliado.

-Oye, ya estoy aquí.-Se escuchó al mismo tiempo que tocaban la puerta.

-Abre y ayúdame a mover las cosas.-Estaba preparado para empezar, pues ese era solo el primer día de lo que se había desatado. Bajo la voz para pronunciar casi como un susurro.-Que dé comienzo la cacería…-