La campana sonó después de dos horas de clases, causando que la maestra comenzará a tomar sus cosas. Se despidió vagamente y salió del salón; los alumnos comenzaron a tomar sus cosas y salir de manera escandalosa del salón, con el único rumbo de ir a la cafetería y evitar el gélido clima que había afuera.
— ¡Por fin el descanso! —Ino se estiró. Tratando de hacer reaccionar sus miembros adormecidos por las horas en las que había estado sentada—. Ya se me había adormecido el trasero.
— ¿Comeremos en la cafetería? —Inquirió Kiba, ignorando el comentario de la rubia.
— A menos que quieras morir congelado en el patio —Shikamaru se puso de pie. Se llevó ambas manos a los bolsillos del pantalón y comenzó a caminar rumbo a la cafetería. También ignorando el comentario de la rubia.
— Tsk —Ignorando el comentario de Shikamaru, se puso de pie y salió del salón.
Sasuke; imitando a Shikamaru, se puso de pie. Ambas chicas; al ver que el pelinegro se disponía a salir, comenzaron a intentar sacarle un tema de conversación. Soltó un suspiro cargado de aburrimiento; tratando de ignorar las voces de ambas chicas que le resultaban irritantes.
Sin embargo; por pura curiosidad, le echó un vistazo a Hinata que se había mantenido en todo momento refugiada entre sus brazos; callada y quieta, casi como una muñeca sin vida. Alzó una ceja al ver el pequeño cuerpo de la pelinegra... ¿Temblar?
No le dio importancia y se dio la vuelta. No era su problema y no le importaba. Él no era el buen samaritano ni el héroe de brillante armadura que estaba dispuesto a luchar contra todo el mundo para salvar a la chica. No. Eso no existía. Y nunca existió.
Salió del aula ignorando a ambas chicas que venían siguiéndolo desde atrás, tratando de sacarle un tema de conversación. Ni siquiera se detuvo a mirar si Naruto o la pelinegra los seguían desde atrás. Como había dicho, no le importaba.
Él no era ni sería el protagonista de una novela romántica.
Mientras tanto, la mente de Hinata era un completo caos. No sabía cómo había llegado hasta esa situación. ¿Cuándo fue que los amigos del rubio se habían unido? No tenía ni idea. Todo fue tan rápido que no le dio tiempo de procesarlo.
Su cuerpo entró en pánico cuando se vio rodeada de conversaciones ajenas. Se sintió una intrusa cuando se vio rodeada por la charla de ambas chicas. Ambas pedían su opinión o su punto de vista de las cosas que hablaban, aunque no sabía si era porque de verdad les interesara lo que dijera o por simple educación. Fue tanto su estrés mental que terminó por refugiarse por todo el resto de la última clase entre sus brazos. Como si fueran una barricada defensiva. Como si de verdad sus brazos podrían ocultarla del mundo. Como si de verdad fuera su única defensa.
Sabía que había sido de mala educación, lo notó cuando ambas chicas, al darse cuenta de su acción, pararon de hablar y la miraron extrañadas. Lo supo cuando ambas chicas comenzaron a indagar en lo que le sucedía. Lo supo cuando Naruto tuvo que intervenir. Lo supo cuando el ambiente se tensó.
«Soy una cobarde.»
Lo era y siempre lo supo. Pero solo hasta entonces se dio cuenta de que; en realidad, era débil. Tanto que ni ella misma se dio cuenta que desde hace tiempo su cuerpo había comenzado a temblar.
«Soy una cobarde.»
Lo sabía.
«Son una cobarde.»
Lo entendía.
«Soy una cobarde.»
Lo aceptaba.
«Soy débil.»
Se había convertido en su realidad.
— Hinata.
La voz de Naruto hizo que su mente regresará a la realidad. Algo desorientada, alzó la cabeza y miró el salón, dándose cuenta de que ya nadie había. Giró la mirada y se encontró con los ojos de Naruto mirándola intensamente. Un poco intimidada, le regresó la mirada.
— Hay que ir a comer —Le sonrió con calidez. Mostrándole una sonrisa infantil y gentil. Mostrando sus blancos dientes y remarcando las peculiares marcas que tenían en ambas mejillas y que, curiosamente, a Hinata le parecían tiernas.
— Y-yo... —Tartamudeó. Tenía miedo. Tenía miedo de arruinarlo de nuevo.
— Vamos —Ignorando la mirada cargada aflicción de Hinata, se puso de pie y la tomó de la mano, obligándola a ponerse de pie.
— Na-Naruto-kun... yo...
— Lo sé.
Hinata lo miró durante varios segundos. Preguntándose mentalmente qué era lo que le pasaba por la mente en esos momentos. Preguntándose mentalmente qué era lo que pensaba de ella. Y algo que le sorprendió y desconcertó, es que a pesar del poco tiempo que se conocían, a pesar de que lo consideró por un pequeño lapso de tiempo un intruso en su vida; tenía miedo de conocer la respuesta.
¿Por qué? Él no era nadie en su vida. Un amigo que había hecho de una manera extraña. Alguien que apareció de la nada y comenzó a seguirla como si tratara de arreglar su vida. Como si eso de verdad funcionara. Solo sería un vago recuerdo en su mente después de los años. Y no quería eso. No quería que solo fuera un vago recuerdo en su mente, un pequeño capítulo de su historia. Porque por primera vez desde que su vida comenzó a ser un infierno, alguien la había tratado con normalidad y no como si fuera un bicho raro. No quería que Naruto solo fuera una persona más en su vida. No. Él era una persona maravillosa para merecer eso. Él merecía ser recordado. Entonces, por qué tuvo que conocerlo cuando el final estaba cerca.
Sin ser consciente, apretó con más fuerza la mano de Naruto. Ganándose una mirada de él. Ni siquiera había tenido el valor de alzar la mirada durante todo el camino. Ni siquiera había tenido el valor de disculparse con él por su comportamiento. Todo fue muy rápido. De pronto, llegaron a la cafetería. El ruido insistente y molesto de la gente taladraba sus oídos. No estaba acostumbrada al ruido. Generalmente los evitaba. Prefería los lugares tranquilos y amenos.
Naruto comenzó a caminar de nuevo. Hinata lo siguió con pasos lentos y desconfiados. Parecía un conejo asustadizo. Pasaron de largo de la fila de la cafetería. Hinata se extrañó. Pero pronto entendió a dónde iban. Se asustó. De nuevo.
— Lo siento. ¿Ya pidieron? —Se unió a la conversación que tenían sus amigos que ya se encontraban sentados en una mesa grande.
— Te tardaste —Reprocho Sakura. Pero al ser consciente de la presencia de Hinata calló de inmediato. El ambiente se tensó. Era incómodo.
— Vamos —Naruto jaló a Hinata para que se dejara ver.
En un torpe paso, Hinata se posicionó frente a Naruto. Su cuerpo se tensó. Estaba asustada. Tenía miedo. Miedo de que los amigos de Naruto se enojaran con él por tratar de incluirla. Un millón de cosas se le pasaron por la mente. No estaba preocupada por ella, estaba preocupada por Naruto. Tragó la saliva que había estado reteniendo con insistencia. No sabía qué hacer. Estaba en blanco. Todos la miraban. Sus piernas temblaban. No servía para nada.
Era una inútil.
— No importa —El susurro de Naruto la trajo de vuelta. Los pocos centímetros que Naruto había dejado entre ellos le contrajeron el corazón. Estaba muy cerca de ella—. Solo di lo que sientas. Nadie te juzgará —Con un golpe suave y discreto; Naruto empujo a Hinata para que se acercara más.
La mente de Hinata se despejo. Las ideas fluyeron. El miedo desapareció. La angustia ya no la sentía. Solo estaba el nudo que le impedía hablar. Pero ya no quería eso. Tomó aire con fuerza. Era momento de hacer algo por Naruto. Aunque fuera muy insignificante, tenía que hacerlo. Por él.
— La-lamento mi c-comportamiento d-de hace... de hace poco. N-no estoy... acostumbrada a so-socializar con la ge-gente. Me asuste. S-sé qu-que no es una excusa, pe-pero es mi realidad... Lo siento mucho —Inclinó su cuerpo en una pequeña reverencia de disculpa. Estaba estresada. No sabía lo que ahora pensaban de ella. Le asustaba saberlo. Tenía miedo de que la odiaran y que odiaran a Naruto por tratar de incluirla. No quería eso.
— Así que fue eso —La voz de Ino hizo que alzara la mirada. La rubia soltó un suspiro de alivio. Su cuerpo se relajó y le mostró una sonrisa sincera y amable—. Siendo sincera, admito que me extrañe ante tu comportamiento, pero lo que me preocupo es que hayamos sido nosotras las que te ofendimos.
— Ino tiene razón —Apoyó lo comentado la peli rosa. Sonrió cálidamente. Viendo a Hinata como si fuera una niña perdida que no sabía cuál camino tomar. Así es como lo sentía—. No tienes que preocuparte. No nos molestó, solo nos confundió. No sabíamos si te habíamos molestado.
— ¡Para nada! —Exclamó de repente Hinata. Sorprendiendo a todos, incluyendo a Naruto. De inmediato se avergonzó—. N-no me molestó pa-para nada. Todo lo contrario. M-me sentí muy contenta —Su rostro era un poema. Sus párpados temblaban. Podían observar ese bello rosa coral adornar sus mejillas. Y como si una niña regañada pidiendo disculpas fuera, los miraba con tanto anhelo de su perdón.
— Entonces toda está arreglado —Le sonrió Sakura—. De ahora en adelante, esperamos llevarnos bien.
— Solo ten en cuenta que estos dos —Señaló a Shikamaru y a Kiba— son unos estirados.
— ¡Y tú eres la enfadosa! —Exclamó ofendido Kiba mientras la retaba con la mirada. Ino se unió de inmediato.
— Siéntate aquí —Sakura se hizo a un lado de ella. Dejando espacio para que ella se instalará.
Con pasos lentos y tímidos, se sentó a un lado de la peli rosa y de la rubia. Era extraño. Era la primera vez en mucho tiempo que se sentaba con alguien a socializar. O que alguien la invitara a sentarse con ellos.
Naruto sonrió. Aliviado de que todo se haya aclarado. Para ser sincero, pensó que iba a tener que intervenir. Pero sin duda, aprendió que Hinata no es lo que aparenta. Puede parecer tímida y sosa, pero en realidad es todo lo contrario. Aprendió que no tienes que realizar hazañas increíbles o peligrosas que no cualquiera se atrevería hacer para ser valiente; no, aprendió que lo que en realidad te hacía valiente era enfrentar tus propios miedos y obstáculos. Incluso si parecían tontos. Eso era la verdadera valentía.
Sin borrar su sonrisa de orgullo, se instaló a un lado de Sasuke, que, en todo momento lo había estado observando lleno de curiosidad y dudas. Pero no dijo nada. Simplemente permaneció callado. No le incumbía.
— Por cierto —La voz de Sakura llamó la atención de todos. Incluso de Sasuke—. ¿Cómo conoces a Sasuke-kun? Antes parecían que ya se conocían —No lo notó, pero el ambiente se había enfriado. No lo hizo a propósito. Solo fueron sus miedos y temores. No quería pensar que había algo entre ellos. Simplemente era la duda culposa.
Por otra parte, la sonrisa de Naruto se había esfumado y había sido reemplazada por una seriedad que podía dejar helado. Él también tenía la duda. Desde que Hinata le había entregado a Sasuke esa bolsa y le había agradecido por "lo de la otra vez", algo en su mente lo había estado molestando. La sola idea de que Sasuke y Hinata socializaron lo dejaba intranquilo. Tenía que ser sincero; Sasuke no le inspiraba confianza. No con Hinata. Sasuke era alguien de un temperamento frío y desinteresado. Era una persona escueta que no le importaba si dañaba a alguien con sus comentarios. Eso le inspiraba desconfianza.
— No se tra-trata eso —Negó de inmediato. Ruborizada, porque incluso ella, se dio cuenta del tinte de miedo que Sakura había mostrado en su voz.
— Solo le presté mi saco —Aclaró Sasuke sin voltear a verlos. Concentrado en lo suyo. Sin tomarle importancia al tema.
— ¿Le prestaste tu saco? —Inquirió Sakura. Queriendo saber más.
— Sa-sasuke-san me ayudó cuando un par de chicas me molestaron —Intervino Hinata. Aclarando las dudas de Sakura—. Me dio su saco ya que mi uniforme se había rasgado.
— Y-ya veo —Sonrió aliviada. Sintiendo un peso inmenso irse de sus hombros.
No iba a mentir. Desde el momento en que Hinata habló con Sasuke comenzó a molestarle la sola idea. Le gustaba Sasuke. Más que gustar; lo amaba. Y era imposible para ella no sentir celos cuando alguien que no fuera ella conseguía la atención de Sasuke. Algo que incluso para ella le resultaba imposible. Era como la misión imposible. Incluso con pesar ella podía aseverar que jamás había tenido una plática verdadera con Sasuke. Solo ella hablaba. Nunca él. Eso le dolía. Quería saber más de Sasuke, pero él nunca le daba la oportunidad. Le frustraba eso.
— ¿Quieres un poco? —Le ofreció Ino a Hinata un poco de su comida. Que tenía una pinta muy buena.
— N-no gracias —Rechazó de inmediato Hinata.
Por otra parte, la seriedad de Naruto había aumentado. Llegando al borde de la furia. Sabía que había mentido Hinata. Su ropa no se había rasgado, se la habían roto a propósito. Estaba seguro de eso. Y sabía exactamente quién había sido. La imagen de la culpable se le había aparecido en la mente de inmediato. Y sin ser consciente, un odio inmenso comenzó a profesar hacia esa persona.
— Gracias por todo.
La voz de Hinata detuvo su marcha. La escuela había terminado. Justo ahora se encontraban saliendo de las instalaciones de la escuela. Ambos se habían quedado rezagados de los demás mientras caminaban hacia sus respectivos coches.
— ¿Por qué me agradeces? —Preguntó Naruto. El clima era frío. Lo sabía. Lo notaba al ver el pequeño cuerpo de Hinata tensarse al sentir las ráfagas de viento.
— S-si no hubiera sido por ti, ja-jamás hubiera hecho algo por... por integrarme o pedir disculpas por mi comportamiento —Su voz era suave y muy baja. Casi tuvo problemas para escucharla, pero ya se estaba acostumbrando. Le gustaba su voz. Era suave y melodiosa—. E-es la primera vez... en mucho tiempo q-que me integro —Sonrió. Su sonrisa mostraba emoción y felicidad. Después de todo, hacía mucho tiempo que había pasado.
— Te equivocas —Naruto la corrigió. Haciendo que Hinata levantara la mirada de sus pies y lo viera a la cara. No sabía en que se había equivocado—. Yo no hice nada. Solo te di un empujón. Tú lo hiciste por tu propia cuenta. Me das mucho crédito a mí.
— ¡N-no es cierto! Fuiste t-tú quien me animó. Si no hubiera si-sido por ti, jamás lo hubiera hecho.
— Acaso yo fui quien hablo por ti —La miro seriamente. No era una mirada severa, era más como un rostro lleno de reproches. Era extraño—. Tú hablaste por tu propia cuenta. Yo no dije nada. Por favor, date más crédito y estima. Yo solo te di el empujón necesario —Sonrió.
De nuevo. De nuevo estaba esa sonrisa que tanto le encantaba. No podía haber una sonrisa más sincera que la de Naruto. Era bella. No había rastro de mentira. Era una sonrisa que podía calmar cualquier miedo o tensión. Era una sonrisa que podía calmarte. Estaba llena de la esencia de Naruto: Alegre.
Le gustaba. Le gustaba mucho.
Sonrió. Simplemente era imposible no sonreír con él. Era contagiosa.
— ¡Si!
.
Como dije, les traje un capitulo nuevo. No de Padre Soltero porque para ser sincera, ando atascada con esa historia. Creo que vendré actualizando: Opuestos, Rebels, Advertencia de amor y Dulces suspiros.
Ah, por cierto. Quiero aclarar algo. Aún no hay sentimientos de amor en ninguno de nuestros queridos protagonistas. Hubo uno que otro comentario que dijeron que había sido muy rápido y todo y tienen razón. Es muy rápido para que haya sentimiento de amor entre ellos. Creo que mi error en el anterior capítulo fue no explicar bien lo que sentían. Naruto no estaba celoso de Sasuke, sino que, estaba preocupada y sentía desconfianza de Sasuke. Ya lo expliqué en este capítulo. Así que no eran celos. Lo siento.
Pero no se preocupen. La espera no será muy larga, pero tampoco tan corta. Obviamente tardare un par de episodios más. No quiero apresurar los sentimientos. Quiero que al momento de que ellos se den cuenta que lo que sienten ya no es amistad o cariño, se vea justificado. Así que por eso me tomaré mi tiempo.
Sin más, nos leemos en el próximo episodio de alguna de mis historias. Bye.
PD: Lamento cualquier error y/o incoherencia.
