- …y por eso he regresado.
Mimi le terminaba de contar a su madre todo lo que había ocurrido en los últimos meses, después de subirla al sofá y que se reanimara.
- ¿Sabes lo que hemos sufrido al no saber nada de ti?
- Es recíproco, yo no he sabido nada de vosotros. De verdad, lo siento, pero era la única forma que encontré.
- Y los primeros días, con Tai enfadado y ese tal Davis preguntando por la moto… casi nos morimos al enterarnos…
Sollozó. Mimi también dejó caer una lágrima. En ese momento, se oyó la puerta. El padre de Mimi llegaba a casa tras salir del trabajo.
- Cariño, ya estoy en…
Se paró al ver a su hija.
- Hola, papá…
- ¿Mimi?… ¿Eres… tú?…
- Sí, papá…
El señor Tachikawa dejó caer el maletín y corrió a abrazar a su hija, llorando.
Mientras, Tai volvía a casa.
- Hola, Kari.
- Hola, hermano.
- ¿Está Mimi?
- No… ha vuelto a su casa.
- ¿Cómo es eso?
- Como sabía que no podría estar aquí mucho más tiempo, decidió volver con sus padres.
- Pues espero que le vaya bien. Un problema menos.
Tai entró en su cuarto, con su hermana detrás.
- ¿Problema? - preguntó ella.
- Sí, problema.
- No parecía un problema mientras os lo montabais en esa cama - señaló Kari.
- Eso va al margen. Prefiero tenerla lejos. ¿Tú no?
- Eh… sí… supongo…
- ¿Supones?
- Qué te voy a decir… - dijo Kari, dudosa -. Al principio no me hacía gracia que estuviera aquí, pero… me he acostumbrado.
- Ya veo… en fin, me voy a duchar.
Dejó a Kari en la puerta de la habitación y salió.
Los siguientes días, no hubo novedades. Akari Ching parecía que había desaparecido de la faz de la Tierra, y Mimi aprovechaba cada día para ir a casa de los Yagami, pera hablar ocn Tai y Kari, los únicos del grupo que sabían quñe había pasado. Sora e Izzy desistieron de sus intentos de volver a juntar a Davis y T.K., cosa que Michael y Willis no hicieron y prefirieron seguir intentándolo, aunque con ello sólo lograban calentar más la situación.
Finalmente, llégó el día en que Davis tenía que ir al campamento. T.K. salió temprano de casa para darle la última opción de quedarse en tierra. Sin embargo, no sabía desde donde salía el autocar, así que tuvo que preguntar.
- Perdone, ¿la estación?
- Verano - respondió el otro.
- ¡La estación de autocares!
- ¡Ah! Dos calles más abajo, a la izquierda.
- Gracias.
T.K. se dirigió allí, oyendo a su espalda como al que había preguntado donde estaba la estación, se reía del chiste.
Cuando llegó, estaban a punto de irse. Los monitores, entre los que se encontraba Davis, terminaban de cargar el equipaje. Los niños ya estaban dentro. Decidió esperar a poca distancia.
Finalmente, Davis se dio cuenta de su presencia. Indicó al resto que fueran subiendo y se acercó.
- Así que al final te vas.
- Creo que he sido claro estas últimas semanas. No va a cambiar mi respuesta.
- ¿Cómo eres tan cabezota?
- Te puedo decir lo mismo. Adios.
Davis se giró y subió al autocar, que pocos segundos después, salía en dirección al campamento. Cuando giró, T.K. no pudo aguantarlo más y gritó:
- ¡!
Se dio la vuelta y volvió a casa, dolido.
Al mismo tiempo, Kari se dirigía a la Pensión. Sin embargo…
- Quieta.
Se detuvo y se dio la vuelta. Reconoció de inmediato a Ching, gracias a la foto que Sora le había dado.
- ¿Qué pasa?
- Sabes lo que pasa. Quiero ver a Mimi. ¿Dónde está?
- Aunque lo supiera, no te lo diría.
- En tal, caso, saca tus zarpas, gatita.
- Mejor - dijo otra persona - las saco yo.
Mimi estaba tras Ching.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Kari.
- Iba a tu casa. Supuse que esta - dijo señalando a Ching - iría a por alguien más.
- En tal caso… - dijo Ching - será mejor que acabemos con esto.
Ching se lanzó contra Mimi y se un puñetazo la tiró al suelo. Kari vio enseguida la destreza con la que Ching peleaba, sin darle apenas tiempo a Mimi para cubrirse de sus golpes. La gente te fue asomando para ver que pasaba, y algunos llamaron a la policía.
- Maldita zorra… vas a morir… - murmuraba Ching.
- ¡Más quisieras!
- Sí… antes me gustaría verte marcada…
Ching se arrancó un pedazo de ropa a la altura del hombro, dejando a la vista una gran cicatriz.
- Buena puntería. Ahora…
Empujó a Mimi hacia atrás y sacó una pistola. Mimi, sin embargo, logró golpearle la mano y la desarmó. Luego, arremetió contra ella, y logró lanzarla contra el suelo. En ese momento, sonaron las sirenas de la policía. Ching se levantó de un salto y salió corriendo hasta perderse de vista.
La multitud de curiosos se dispersó cuando uno de los policías empezó a pedirles testimonios. Mimi hizo también su declaración, y esperó a que terminaran con Kari.
- Gracias, de verdad.
- No pasa nada… eso demuestra que aún no puedo vencer, necesitaba saberlo. ¿Dónde ibas?
- A casa de Sora.
- En tal caso, vuelvo a la mía. Me pasaré esta tarde por tu casa.
- De acuerdo. Adiós entonces.
Tardó poco más de 10 minutos en llegar a la Pensión. Al llegar, se encontró a Izzy, Sora y a T.K.
- ¡T.K.! ¿Qué haces aquí?
- Ya ves… pasar el rato… - dijo el rubio, con la voz apagada.
- Al final, Davis se ha marchado - comentó Izzy, sin levantar la mirada de su ordenador.
- Ya veo…
- Me voy a ir - dijo T.K. -. No me encuentro muy bien y ya me entendéis.
- De acuerdo - respondió Sora -. Si necesitas algo, aquí estamos.
- Vale… adiós.
Se levantó y se fue. Kari intentó decirle algo para que se animara, pero no se le ocurría qué.
- ¿Qué tal? - preguntó Kari.
- Pues bien, como… ¿qué? - dijo Izzy, que de pronto parecía sorprendido.
- ¿Qué pasa? - preguntaron Soya y Kari,
- Creo que acabo de ver a Mimi.
- ¡¿Qué?
- Mirad.
Sora y Kari miraron por el monitor del portátil de Izzy. Se podía leer el titular de una noticia, publicada momentos antes.
BATALLA CAMPAL EN EL CENTRO. Un equipo de reporteros, tras informar debidamente a las autoridades, ha presenciado una breve pero intensa pelea entre dos féminas. El cuerpo de policía expulsó a todos los reporteros antes de poder tomar declaración a una de las combatientes, dado que la otra se fue a la fuga. Aquí las imágenes. Confiamos en poder ampliar esta información a lo largo del día.
En las imágenes, borrosas debido al movimiento, se podía distinguir a Mimi, con su pelo rosa. Kari se apresuró a hablar.
- No… no puede ser ella… la habría visto. Pasé cuando tomaban las declaraciones, pero ni rastro… además, si estuviera, se habría puesto en contacto con nosotros.
- Supongo que tienes razón.
Por la tarde, ya anocheciendo, Mimi se dirigió a casa de Kari. Al llegar, llamó a la puerta, y se encontró con Tai.
- Hola…
- Buenas. Pasa, mi hermana está en su cuarto. Mis padres hoy han salido a pasar el día fuera.
- Vale.
- Gracias por lo de esta mañana, por cierto.
- No hay de qué.
- Yo me voy. Hasta luego.
Tai salió de la casa, y Mimi se digirió al cuarto de Kari. Llamó antes de entrar.
- Adelante.
Mimi entró. Kari se encontraba tumbada en la cama, usando su ordenador.
- Hola, Kari.
- Hola, Mimi - dijo Kari, incorporándose -. Gracias otra vez.
- No ha sido nada… otra vez - dijo Mimi.
Kari se levantó de la cama, y se fue al salón.
- Menos mal que pasabas por allí, pero… ¿cómo que no ibas de camuflaje, como siempre?
- Sí iba, pero me lo quité al ver a Ching. Hubiera sido incómodo pelear con eso. No puede compararse al nato de Tedious con esa mujer.
Kari se sentó en el sillón, y Mimi hizo lo mismo.
- Pues te han visto. Periodistas. E Izzy creyó reconocerte en las fotos, pero como estaban borrosas, logré hacerle cambiar de idea.
- Menos mal.
Kari se levantó y fue a la nevera.
- ¿Dónde vas?
- Me apetece un trago, pero no quiero salir.
- Perfecto.
Kari volvió con una botella de cerveza y dos vasos. Los llenó, y le dio uno a Mimi.
- Por la victoria contra Ching.
- Por la victoria.
Brindaron, y de un trago, se bebieron los vasos. Kari volvió a llenarlos.
Mientras, Tai llegó a un br y pidió una caña. Se sorprendió al ver que estaba también T.K.
- Hola.
- …nas noches…
- ¿Qué te pasa?
T.K. dio un trago largo antes de responder.
- Que ese hijo de la grandísima puta se ha ido, cuando le dije mil veces que no lo hiciera, pero el ni puto caso…
- Bueno, pero si os queréis, deberíais haberos tomado esto con calma.
- No, no es eso… - dijo T.K. - estoy seguro de que Davis me engaña con alguno de los monitores.
Tai se atragantó al beber.
- ¡¿Qué dices?
- ¿Por qué insistió tanto en irse si no, eh?
Tai le quitó el vaso.
- Mira, veo que tienes encima una borrachera bastante grande, así que será mejor que…
Tai se calló, porque en ese momento el rubio le había besado. Retrocedió.
- ¿Qué cojones…?
- Lo… lo siento… no estoy bien del todo hoy, disculpa…
- No pasa nada… pero será mejor que te lleve a casa.
Tai pagó, agarró a T.K. y le sacó del bar. Le montó, le sacó las llaves del bolsillo, y le llevó a casa. Le ayudó a subir las escaleras y abrió la puerta.
- Bueno, aquí te dejo. ¿Podrás…?
Nuevamente T.K. le había besado.
- ¡Estás loco!
- Y sediento de sexo. Ese hijoputa cree que me va aleganar, pues no me sale de los huevos - dijo T.K., tirando de Tai para meterle en casa.
- T.K., no estás bien, estás mal, tienes un problema…
- Vamos, Tai, me dirás que nunca has tenido curiosidad por saber que se siente al hacerlo con otro hombre - dijo T.K. con una sonrisa pícara, producto del alcohol…
- Pues no, nunca.
- Lástima, porque no te libras.
Logró meter a Tai en la casa y cerró la puerta.
Al mismo tiempo, Mimi y Kari seguían bebiendo y cantando a causa de los efectos del alcohol.
- Er vino que vende Aaaaasuncióoooooon… no es blanco ni es tinto ni tiene coloooooooor…
Se rieron y vaciaron los vasos por décima vez.
- Eres una tía de puta madre - dijo Mimi.
- Tu… tu si eres una tía de puta madre… ¡guapa!
- Me parece… que nos hemos pasado un poco con la birra, ¡hic! ¿no?
- Podría haber sido peor…
- ¿Peor? - preguntó Mimi
- Sí - respondió Kari - a veces el alcohol te hace cometer locuras… a veces, bebes en compañía, y ves que la otra persona está buenísima… - miró a Mimi - y en ese momento, sientes unas genes irrefrenables de acercarte… - añadió, mientras ambas se acercaban - y la besas…
