Hola, que tal? Buah, tanto tiempo sin subir la conti de este fic... pues ya está aquí! Lo lamento mucho, el retraso es recompenado porque este capi es bastante largo, el más largo de todo, de hecho! No estoy muy contenta con el resultado final, pero creo que me ha quedado pasable.. Seréis vosotros los que opinaréis XD!

Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen, los que sí me pertenecen son este fic, los hermanos Hotaru y los profesores de Raimon High School (que podéis utilizarlos para vuestros fic, eso sí, diciendo que son míos).

Disfrutad!


7. Sentimientos confusos

Hikaru aún permanecía allí de pie, sorprendido mirando como su hermano mayor evadía cada intento de ataque de Atsuya. Pero no era esa la causa de su sorpresa, no… qué va, era otra. ¿Cómo es que Ritsuka si podía leer la mente de Atsuya y él ni eso podía hacer?

¿Cómo? —se preguntó mentalmente el rubio—. No lo entiendo…

—¡Bah! ¡Me desesperas! —gritó con furia el pelirrosa. El pelinegro sonrió y le guiñó el ojo para molestarle más… cosa que consiguió—. ¡A mí no me guiñas el ojo pervertido!

—Menudo escándalo —dijo Kazuki mientras bajaba por las escaleras—, se nota que solo podrías ser tú el que armara este alboroto Atsuya…

Hikaru miró al pelirrosa de reojo y lo cogió por el brazo, jalando por él escaleras arriba, escuchándose también los lamentos de Atsuya:

—¡Eh! ¡E-Espera Hikaru! ¡Ah, me echo daño en un pie! ¡Para quieto, maldito afeminado! ¡Suéltame! ¡He dicho que…!

*BLAM*

El sonido de la puerta cerrándose hicieron que tanto a Ritsuka como a Kazuki les salieran una gota en la cabeza mientras miraban sorprendidos esa reacción, pero el pelinegro no tardó en cambiar esa cara de sorpresa por una sonrisa divertida al averiguar el motivo del comportamiento de su hermanito.

—¿Qué le habrá pasado? —preguntó el hombre confundido. Ritsuka se puso a su lado y aseguró:

—Hika-chan siempre ha sido muy celoso con lo que le gusta, no quiere que nadie más lo toque o sepa más de lo que Hika-chan sabe de él.

—Ya veo, a Hikaru le gusta Atsuya ¿no? En cierto modo se notaba bastante en las clases —confirmó el castaño mientras sonreía. Ritsuka ahogó un bostezo y se frotó un ojo, estaba cansado y no tenía ganas de nada.

—Tengo sueño.

—¿Quieres que te lo quite?

—No gracias —contestó el otro borrando su sonrisa y poniendo una expresión desconfiada—, conozco tus métodos y sé que cuando los utilizas quién lo acaba pagando es mi trasero.

Kazuki lo abrazó por detrás y susurró:

—Bueno, creo que estábamos ocupados arriba haciendo algo…

—Ah sí —dijo el otro con un tic en el ojo—, estábamos repasando inglés…

—Yeah… you're right. Ritsuka… Kiss me…

—Sabes que no entiendo nada de lo que dices —susurró el pelinegro deprimido—, aunque eso de "Kiss me" sí que lo entendí… ¡y olvídalo! ¡No pienso hacerlo!

—¡Venga, Ritsuka!

—Hm… ¡Cállate! ¡Eh! ¡Aléjate de mí! —gritó el mayor de los Hotaru mientras pataleaba—. ¡Wa! ¡No me toques ahí! ¡Pervertido! ¡Qué Hika-chan está arriba! ¡Nos oirá!

Kazuki le dio la vuelta para quedar cara a cara con él. Ritsuka tenía la respiración agitada y bajó la vista para impedir que el hombre de ojos naranjas le mirara.

—Pues entonces —susurró mientras le levantaba la barbilla y se ponía a escasos centímetros de su boca—, no hagas tanto ruido.

Atsuya estaba sorprendido… no, estaba más que sorprendido. Nada más entrar en la habitación de Hikaru, el rubio lo había tirado contra su cama y el pelirrosa no había podido hacer nada.

—Uh… ¡Ah! ¡Baka! ¡Pretendes violarme acaso! —gritó Atsuya poniéndose de pie, pero rápidamente hizo una mueca de dolor, alertando al rubio.

—¿Qué…? —empezó preguntando Hikaru. El pelirrosa lo miró mal y gritó:

—¡Maldita sea! ¡Te dije que me hice daño en un pie! ¡Pero no escuchas!

El menor de ojos dorados se puso de espaldas a su compañero y bajó la vista con las mejillas ruborizadas… mierda, había actuado según sus instintos, nada más se había dejado llevar por sus celos. Pero tenía una duda muy grande, ¿cómo es que Ritsuka podía leerle la mente y él, por mucho que lo intentara, no podía saber nada de Atsuya?

—Lo siento, yo… no sé que me pasó… —intentó excusarse el rubio mientras le miraba apenado. Atsuya se fue hacia su mochila con un paso algo lento por el dolor del pie y le puso encima del escritorio del rubio.

—Baka… no vuelvas a hacer algo así —contestó con voz seca—. Es como si de repente te hubiera dado un ataque de celos o algo por el estilo, realmente eres un misterio Hikaru.

El misterio aquí eres tú —pensó el rubio con una gotita en la cabeza mientras le miraba de reojo, pero después cambió su expresión a una preocupada y se acercó al pelirrosa—. ¿Te lastimaste mucho en el pie? ¿Quieres que te ayude?

—Tranquilo, no me quedé inválido —le sonrió el más alto mientras se sentaba en la silla que había en el escritorio—. Me duele un poco, pero seguro que me pasa dentro de nada, ya verás.

—Hm… bueno, si tú lo dices…

—¡Venga! ¡Empecemos con las clases! Sensei…

El rubio enrojeció al ver la sonrisa de lado que le mostraba Atsuya y se sentó en la silla de al lado.

—Esto… creo que deberíamos empezar por la sintaxis —aclaró Hikaru mientras abría el libro de lengua.

Te amo Goenji.

Shirou tenía esas palabras de Someoka guardadas en su cabeza. ¿Acaso Shuuya también estará enamorado de Someoka? El chico meneó la cabeza tras eso, no era posible…

—… ¿o sí? Quizás sí que lo esté… Goenji-kun insiste tanto en que somos amigos porque quizás esté enamorado de otra persona, y esa persona podía ser Someoka-kun —pensó el defensa mientras se dejaba caer sobre la cama de Shuuya. Se quedó mirando el techo, pensativo.

Había perdido casi toda la esperanza sobre Goenji, ya no podría confesarle sus sentimientos sin ser totalmente rechazado.

—¿Shirou-kun? —preguntó una voz detrás de él. Shirou miró hacia su espalda y vio a la pequeña Yuka con una expresión preocupada.

—¿Qué ocurre, Yuka? —preguntó el chico mientras ponía una sonrisa, aunque falsa… no quería preocupar a Yuka. Sin embargo, la castaña no se confió ante la sonrisa y preguntó de nuevo:

—Shirou-kun… ¿qué sucede? ¿Shuu-niichan te dijo algo malo?

—Ah… —susurró Shirou sorprendido, era más lista de lo que parecía—. ¡No! No te preocupes por esas tonterías Yuka, lo solucionaremos pronto.

Yuka frunció el ceño e hizo un puchero, mirando a Shirou directamente a los ojos.

—Algo pasa y no quieres decírmelo… ¿por qué?

—Bueno… Yuka, es complicado y tampoco quiero que te preocupes por cosas innecesarias y…

—¡Yo quiero saber que pasa, Shirou-kun!

Ante el grito de la pequeña castaña, el mayor de los Fubuki suspiró con pesadez y miró hacia otro lado, desviando la vista de Yuka.

—Verás, tu hermano me quiere solo como un amigo y yo estoy enamorado de él… así que no corresponde mis sentimientos —explicó el chico poniendo una sonrisa de tristeza. La pequeña Goenji parpadeó un par de veces y después dijo extrañada:

—Me he perdido… ¿estás diciendo que Shuu-niichan no está enamorado de ti?

—Ajá.

—¡Pero si te quiere mucho! —exclamó Yuka mientras ponía una tierna sonrisa—. A Shuu-niichan le cuesta mucho interpretar los sentimientos, siempre los confunde…

—¿Co-confundir? —soltó Shirou asombrado, mirando a la pequeña. Esta asintió y dijo:

—Está enamorado de ti, solo que no se ha dado cuenta… quizás tiene miedo a que le rechaces y por eso ha hecho creerse a sí mismo que esos sentimientos son solo de amistad.

Shirou miraba a la chica con una gota resbalando por su cabeza… esa niña era muy inteligente, demasiado para su gusto. Dentro de un rato sonrió y pasó su mano por la cabellera castaña de la pequeña.

—Yuka… —dijo Shirou con una sonrisa calmada—, gracias.

El chico se levantó de la cama y caminó hacia afuera del cuarto, dejando a la pequeña de los Goenji en la habitación de su hermano.

De nada… Shirou-kun, el único que puede hacerle entender a Shuu-niichan que él está enamorado de ti, es que tú se lo digas. Seguro que lo entiende si eres tú quien se lo dice.

—Sí, yo también noté lo raros que estaban —mencionó Endo mientras salía del instituto tomando de la mano a su novio. Kazemaru, quién iba agarrado a Endo, suspiró y preguntó:

—¿Qué crees que pueda pasarles?

—No tengo ni idea —contestó el castaño—, pero si siguen en este plan podrían acabar mal, muy mal.

—Hm… —Kazemaru se quedó pensativo un momento y después soltó—. Creo que mañana le preguntaré a Shirou qué ocurre.

—Bueno, como quieras, pero si no te lo quiere contar es mejor que no presiones.

—Ya, tranquilo… no lo haré.

Ambos pasaron unos minutos en silencio, disfrutando de la compañía del otro sin tener necesidad de utilizar palabras. Kazemaru abrió los ojos de repente y murmuró:

—Mamoru, tengo algo que hacer…

El peli azul se soltó y se dio la vuelta, se había acordado de algo importante. El castaño lo miró dubitativo y preguntó:

—¿Qué ocurre, Kaze-chan?

El peli azul sonrió y le contestó:

—No es nada, es solo que necesito hacer una cosita. Nos vemos después, ¿vale? Pasaré por tu casa.

Mamoru se despidió de él con un beso y este se fue rápidamente. El castaño se rascó la cabeza en señal de no entender porque su novio se comportaba así, ¿qué era lo que ocurriría?

Por otro lado, Kazemaru fue corriendo en dirección al instituto de nuevo. Le hubiera gustado mucho quedarse todo el día con su novio, pero tenía un problema que resolver, y ese problema tenía nombre y apellido: Fuyuka Kudou.

No estaba enfadado con ella, para nada, él no podría enfadarse con ella por haber hecho eso. Kazemaru se detuvo enfrente del instituto, quedándose quieto allí. Una gota resbaló por su cabeza y pensó:

Quiero hablar con ella, sí pero… ¿cómo la encuentro? Espero que esté en el instituto aún…

El chico de ojos rojizos suspiró y cerró los ojos al sentir el fuerte viento que vino de repente a él. Los abrió mientras parpadeaba y miró hacia delante… sus ojos se abrieron del todo al comprobar quién estaba caminando hacia la salida… Fuyuka, la había encontrado.

—¡Fuyuka! —llamó el peli azul. La muchacha de pelo violeta se detuvo y miró hacia su lado derecho y vio a Kazemaru acercándose a ella. Fuyuka hizo un gran esfuerzo por no ponerle mala cara, sonrió falsamente y contestó:

—¡Hola Kazemaru-kun!

Ichirouta la miró fijamente… era falsa, esa sonrisa era falsa, se notaba a kilómetros de distancia que lo odiaba… ella le odiaba.

—No finjas por favor, no hay necesidad de que ocultes tu odio…

Ella frunció el ceño y desvió la mirada. Kazemaru suspiró y bajó el rostro, ni siquiera sabía cómo empezar.

—Fuyuka… Mamoru es mi novio.

La chica de cabello violeta miró a Kazemaru sorprendida mientras apretaba los labios… ¿qué era lo que ese chico había dicho?

—¿Eh?

—Sé que hablaste con Endo y le mentiste diciendo que sentía por mí solo amistad y… bueno, al parecer él se dio cuenta de que no era así.

Las palabras de Kazemaru eran como cuchillas que hacían cortes realmente profundos. Fuyuka sentía como sus ojos empezaban a humedecerse y mordió suavemente el labio inferior… no quería llorar.

—No… ¡No…! —intentaba decir Fuyuka, haciendo todo lo posible para auto convencerse de que en realidad su Mamoru-kun seguía libre y sin compromiso—. Mientes, estás mintiendo… —susurró la chica mientras notaba como las lágrimas empezaban a resbalar por su ojos y a empapar sus mejillas.

Kazemaru comprendía muy bien porqué lloraba… ¿acaso él no había pasado por lo mismo? Bueno, quizás no exactamente por lo mismo, pero sí que había sufrido pensando que Mamoru no le correspondía.

—Lo siento Fuyuka, yo… no sé que puedo decirte para animarte, pero…

—Ya —le cortó la chica de cabello violeta mientras tapaba los ojos con su flequillo, pero en sus mejillas se notaban las marcas de las lágrimas que aún seguían cayendo—, basta ya. Qué sientas penas por mí solo harás que te odie más…

—Me gustaría que no me odiaras así, entiende que Mamoru tomó su decisión y…

—¡Seguro que utilizaste alguna artimaña para engañar a Mamoru-kun y conseguiste que él se confundiera y pensara que en realidad está enamorado de ti! —le reclamó una furiosa Fuyuka mientras le señalaba con dedo acusador.

Kazemaru frunció el ceño y devolvió el grito:

—¡No! ¡Te equivocas! ¡Mamoru me dijo que me amaba! ¡Y yo creo en lo que dijo! ¡Estaba llorando cuando me lo confesó!

La chica ya no sabía que decir a la declaración actual de Kazemaru. Se quedó sorprendida ante lo último, ¿Endo había llorado mientras le decía a Kazemaru que lo amaba?

—¡Eso fue porque…! Porque…

—Fuyuka…

La chica no dijo nada, permaneció callada por unos instantes manteniendo la mirada gacha. Finalmente, apretó los dientes y murmuró:

—Mierda, así que en realidad… no… no puede ser… no lo entiendo… ¿por qué? ¿Por qué te eligió a ti?

Kazemaru no sabía que decirle, simplemente quiso hablar con ella porque no quería que Mamoru lo hiciera primero, sabía que Endo iba a ser duro con ella, se había enfadado porque Fuyuka le había mentido.

—Hay muchos chicos a parte de Mamoru… ¿no lo crees? —preguntó Kazemaru. Fuyuka lo miró con impresión y después preguntó algo aturdida:

—¿Cómo… dices?

—Qué hay muchos chicos a parte de Mamoru y… seguro que encuentras alguien especial para ti ¿no crees?

Fuyuka lo miró con los ojos aún empapados en lágrimas y después resopló algo molesta.

—Increíble, no puedo creer que seas tú el que me esté animando.

La chica se dio la vuelta para marcharse.

—Fuyuka…

—Escucha Kazemaru —dijo la peli violeta mientras tomaba aire—, aún no lo acepto pero… no me interpondré y espero que os vaya muy bien.

Los ojos rojizos del chico estaban a punto de salirse de sus órbitas… ¿Fuyuka Kudou le estaba diciendo que esperaba que le fuera muy bien con Endo?

—¿E-Eh?

—En cierto modo… me lo temía. Adiós.

Fuyuka apretó con furia la cartera y se fue de allí con paso rápido. Le daban ganas de quitar a Kazemaru de en medio, incluso deseaba que ese chico jamás hubiera existido pero… Mamoru la odiaría si se interponía y ella no quería eso, para nada.

—¡Fuyuka! —gritó Kazemaru cuando la chica estaba lejos, esta volteó la cabeza para saber que quería—. ¡Muchas gracias y… lo siento!

La otra torció la cara sin decir nada ni hacer ninguna simple señal y se fue de allí de nuevo, ahora mismo quería estar sola.

Kazemaru, por otra parte, se fue en dirección a casa de Endo para contarle lo sucedido. Quería que su novio, cuando fuera a hablar con Fuyuka, no fuera muy duro con ella.

—¿Y bien? ¿Lo has entendido? —preguntó el rubio mientras miraba a su compañero pelirrosa. Atsuya parpadeó un par de veces y después dijo:

—Así que las oraciones transitivas son las que tienes complemento directo y las intransitivas, no.

—¡Bien! —felicitó Hikaru mirando con una sonrisa al de ojos grises. El delantero sonrió y soltó:

—Soy genial.

—No te pavonees, aún nos queda mucho por hacer.

—Por cierto, abajo no he visto a tus padres —comentó el pelirrosa—. ¿Acaso están trabajando?

La sonrisa de Hikaru se desvaneció por completo, dejando a Atsuya sorprendido.

—No —contestó el chico rubio con voz apagada—, no están trabajando. No pueden hacerlo…

Atsuya se extrañó por la contestación del de ojos dorados.

—¿Cómo?

—Mis padres murieron cuando yo tenía 6 años.

El pelirrosa se quedó mudo ante eso que dijo el del pelo largo y soltó:

—¡Hikaru! ¡Lo siento! ¡No tenía ni idea! ¡Yo…!

—No pasa nada Atsuya —comentó el otro con una sonrisa forzada—, como tú has dicho, no tenías ni idea.

Atsuya abría y cerraba la boca en un intento desesperado por decir algo, pero de su boca no salía ni la más mínima palabra. Finalmente suspiró y se recostó sobre la silla, se sentía realmente mal por hacerle hablar a Hikaru, no se imaginaba que ese chico que siempre andaba alegre y le encantaba molestar a los demás, tuviera los padres tres metros bajo tierra.

—Luego… ¿seguimos? —preguntó Atsuya poniendo una sonrisa, intentando animar a su ¿amigo? Podría llamarlo así. Hikaru sonrió más tranquilo y dijo:

—Como quieras, es raro que ahora te diera por estudiar un poco más. Por cierto, ¿y tu pie?

—Oh, ya me había olvidado de él —dijo el pelirrosa mirando hacia su pie derecho—. ¡Está bien! O eso creo, aún no lo he apoyado en el suelo…

—Oye —llamó Hikaru mientras cerraba el libro de lengua—, ¿no crees que Goenji está tardando mucho en darse cuenta de lo que siente por tu hermano?

—¡Hmp! —gruñó el de ojos grises, fastidiado—. ¿Me lo dices o me lo cuentas? —preguntó con tono burlón y, al mismo tiempo, molesto.

El rubio se levantó de su asiento y se dirigió a su cama, donde se sentó. Hikaru suspiró y dijo:

—Esto no había pasado nunca, nadie había tardando tanto.

—¿Eh? ¿Ya lo… has hecho más veces? —preguntó Atsuya sorprendido. El otro sonrió y negó con la cabeza.

—Claro que no, pero Ritsuka sí que lo hizo.

El pelirrosa se quedó mudo ante lo que dijo su compañero. Se giró en la silla para quedar sentado en dirección a él y soltó:

—Hay que hacerle reaccionar, esto se está tardando.

—Cierto, de algún modo tenemos que hacer algo para que se dé cuenta —concordó el rubio con el pelirrosa—. Y a mí lo único que se me ocurren son los celos… ¡los celos! ¡Pues claro!

—¡Tenemos que hacer que Goenji-baka se ponga celoso! —asintió Atsuya celebrando el nuevo descubrimiento, pero después se extrañó—. ¿Por qué no se nos ha ocurrido antes?

—Ni idea —respondió Hikaru mientras se encogía de hombros. El pelirrosa se puso pensativo y preguntó con duda:

—¿Cómo haremos para que se ponga celoso?

Silencio. Ambos se miraban entre sí, pero a ninguno se le ocurría nada de cómo podrían ponerle celoso.

—No tengo ni la más mínima idea, a mí ya se me ocurrió lo de los celos. Piensa tú algo…

—¿Qué? ¡Oye! ¡Se supone que tú eres el adivino, estas cosas se te dan mejor a ti!

—Creo que confundes adivino con terapeuta sentimental, y no soy eso ni por asomo —acabó diciendo el rubio. Atsuya se hundió en la silla y murmuró:

—Esto es un asco…

—Lo sé —informó el chico—, nuestro amigo Goenji Shuuya es más lento de lo que parece. Creí que sería más atento y más listo, pero tiene la cabeza dura como una piedra, y es testarudo como una mula… así no vamos a ninguna parte.

Después de ese día pesado, Atsuya volvió a casa sin problemas. Al final, su pie estaba bien y solo le había dolido por un golpe que había ocurrido en el momento, por lo que ahora estaba mejor que nunca.

—Deja de mirarme así —soltó Goenji al ver que el menor de los Fubuki no paraba de mirarle fijamente. El pelirrosa no hizo caso y siguió con esa mirada perforadora, intentando enviarlo así tres metros bajo tierra—. ¡Basta ya! ¡Para de mirarme!

—Ja… eres un estúpido Goenji-baka, ¿cómo puedes dañar así a Shirou? ¡Me dan ganas de asesinarte! —gruñó el pelirrosa señalándolo con un dedo acusador. Shuuya alzó una ceja con confusión y soltó:

—¡Hmp!

—¡Me desesperas!

—¡Tú eres el que me desespera a mí!

El teléfono empezó a sonar de repente, Goenji se levantó rápidamente y lo cogió, no quería pasar ni un segundo más discutiendo con Atsuya.

—¿Sí? —preguntó el chico en cuanto descolgó y llevó el aparato a su oído.

—¡Shuu-niichan! ¡Tanto tiempo sin hablar contigo! —gritó la pequeña Yuka con emoción al otro lado de la línea. Shuuya abrió la boca con impresión y casi le cae el teléfono… no se esperaba una llamada de Yuka. Finalmente tomó aire y soltó:

—Yu-Yuka, no me esperaba que me llamaras…

—¿Y por qué no? Eres mi nii-chan —respondió con una sonrisa, aunque Goenji no pudiera verla sabía que estaba sonriendo… la conocía demasiado bien o a lo mejor no tanto como parece. De repente, el tono de Yuka cambió a decepción:

—¡Eres malo Shuu-niichan! ¡Muy malo! ¡Haces sufrir a Shirou-kun!

—¿Cómo? —preguntó el chico sorprendido.

—Te iré a visitar mañana nii-chan… ¡y te haré ver cuánto amas a Shirou-kun! —se oyó a la castaña al otro lado de la línea, con un ligero tono de enfado—. ¡Y dale saludos a Atsuya-kun de mi parte! Adiós Shuu-niichan.

—Ah… —susurró el chico con una gota en la cabeza—, bien, de acuerdo. Adiós Yuka.

Cuando ambos colgaron, Goenji se quedó un rato mirando el teléfono.

¡Eres malo Shuu-niichan! ¡Muy malo! ¡Haces sufrir a Shirou-kun!

¿Hacía sufrir a Shirou? ¿Él? ¿Desde cuándo? Se quedó quieto en el sitio y miró hacia la nada, perdido en sus pensamientos… ¿acaso era verdad todo lo que le decían de que estaba enamorado de Shirou?

¡No! ¡No es verdad! ¡Por mucho que me lo insistan no lo estoy! ¡No estoy enamorado de Fubuki Shirou! ¿O sí? —pensaba desesperado el chico mientras echaba un suspiro, no sabía cómo interpretar sus sentimientos, estaban como mezclados y mal organizados… bah, solo pensaba en tonterías.

Se dio la vuelta y se encaminó hacia el comedor, donde Atsuya miraba la televisión. En cuanto Goenji entró, frunció el ceño y gruñó:

—¿Quién era?

—Yuka.

Al oír ese nombre, el pelirrosa relajó su expresión, pero puso una cara extrañada… ¿por qué la pequeña Goenji llamaría a esa hora?

—¿Yuka? ¿Y qué quería?

—Qué viene mañana de visita… y te envía saludos.

—Ah, bien —sonrió el pelirrosa, Yuka le caía bastante bien. Goenji se dirigió hacia las escaleras para subir a su habitación:

—Buenas noches.

—Shirou-kun, aún no hemos cenado —dijo la señora Fubuki mirando como su "hijo" subía las escaleras para marcharse. Shuuya miró en dirección a la señora y dijo con una sonrisa:

—Es que estoy muy cansado… y no tengo hambre. Mañana comeré mejor, de verdad.

—Está bien, recuerda que dijiste que comerías bien ¿eh? —dijo la mujer con una sonrisa cariñosa. Goenji asintió y dirigió su mirada a Atsuya, que aún le miraba con esa mirada perforadora, al parecer no tenía intención de dejarle en paz.

Se encerró en el cuarto de baño y se lavó los dientes sin mucho entusiasmo, la verdad es que no tenía mucho. No pasó mucho tiempo allí, ya que cogió y se dirigió hacia el cuarto de Shirou nada más terminó.

Se recostó en la cama del peli plateado y miró hacia el techo, perdido en las palabras de su hermana pequeña, que seguían retumbando en su mente.

¡Eres malo Shuu-niichan! ¡Muy malo! ¡Haces sufrir a Shirou-kun!

Goenji cerró los ojos con fuerza al acordarse de nuevo de esa frase.

Te iré a visitar mañana nii-chan… ¡y te haré ver cuánto amas a Shirou-kun!

El chico abrió los ojos y miró de nuevo hacia el techo, dejando su mirada clavada allí. Sus pensamientos empezaron a invadirle recuerdos en los que aparecían él y Shirou principalmente. Todos esos recuerdos eran tan especiales y agradables… como un valioso tesoro que quería proteger más que a nada en ese mundo.

Se quedó pensativo por un momento y después cayó en las palabras de Yuka… ¿te haré ver cuánto amas a Shirou-kun?

Shirou miró cómo Yuka se despegaba del teléfono y cómo lo ponía en su sitio actual. Se extrañó al ver eso y preguntó:

—¿Qué hacías ahí Yuka?

—¡Ah! ¡Shirou-kun! —sonrió la pequeña—. ¡Estaba hablando con Shuu-niichan!

—¿Eh? ¿Con Goenji-kun? ¿Para qué ha llamado?

—No, no ha llamado él, lo he llamado yo —contradijo Yuka para que su "hermano" lo entendiera—. Era para que supiera que mañana le visitaré… ¡le haré ver que está muy enamorado de ti, Shirou-kun!

El chico se ruborizó y dijo con una sonrisa:

—Bueno… no es necesario, será mejor que…

—Pero Shirou-kun, tú estás sufriendo por eso, y no es justo. Creo que también tienes derecho a ser feliz ¿no? Además… será mejor saber lo que Shuu-niichan siente en realidad antes de quedarse con la duda.

Las palabras de la pequeña hicieron que Shirou despertara por fin. Era como si Yuka le hubiera sacado una tela oscura que tapaba sus ojos y le impedía ver la realidad. Era cierto que tenía miedo de cómo podría reaccionar Goenji o incluso lo que podía decir de él… ¿pero era mejor quedarse con la duda? No, la verdad es que no. Quizás lo que le hacía detenerse era el claro argumento de que los dos son hombres, eso seguro.

—¿Shirou-kun?

—Me parece que tienes razón —le sonrió el chico mientras posaba una mano sobre la cabeza de la niña, quién sonrió ante la acción de su "hermano mayor".

Atsuya se levantó al día siguiente con algo de pereza. Le hubiera gustado quedarse más tiempo en cama. En su mente, apareció Hikaru… ¿Hikaru? ¿Por qué tenía que aparecer en su mente nada más levantarse? ¡Eso no podía ser buena señal!

El pelirrosa sacudió levemente la cabeza y miró hacia su uniforme, finalmente suspiró y decidió ponérselo antes de que se le hiciera tarde.

De repente, se quedó hecho de piedra… ¡era verdad! ¿Cómo iba hacer para darle celos a Goenji-baka?

Por otro lado, Goenji estaba realmente pensativo. Shirou… ¿qué sentía por Shirou? ¿Amistad? ¿Cariño de hermanos? ¿… amor?

¡No! ¡No puede ser eso! ¡Solo somos amigos! ¡Eso es! ¡Amigos! Amigos… ¿solo eso? —el pobre Shuuya tenía un gran debate en su mente, donde no podía sacar ninguna idea en claro. ¿Amaba a Shirou? ¿Lo quería como amigo o hermano? ¡¿Qué demonios sentía por él?

El chico bajó las escaleras y se sentó en la mesa para desayunar, le había prometido a "su madre" que comería bien en el desayuno al no haber cenado anoche, pero no es que tuviera mucha hambre.

Por otro lado, en la calle…

—¡Mamoru! —gritó Kazemaru preocupado—. ¡No te enfades conmigo, por favor!

—¡¿Por qué no me dijiste que fuiste hablar con Fuyuka?

El peli azul puso una carita apenada y dijo con un tono inocente:

—Mamoru-kun… no te enfades conmigo.

Endo se sonrojó al ver esa expresión en su novio, sino tuviera un poco de autocontrol el piso estaría encharcado de lo mucho que babearía.

—K-Kaze… E-Eso no… va a fu-funcionar —tartamudeó nervioso el chico castaño. El peli azul puso sus brazos alrededor de su cuello y le dio un beso en los labios, que rápidamente tranquilizó a Endo, quién correspondía ávidamente al beso.

Rápidamente sus lenguas entraron en una batalla para ver quién dominaba el beso, haciendo que ambos se sonrojaran al notar sus salivas entremezclándose. Los dos se separaron al notar la falta de aire, requiriendo el tan preciado oxígeno para sus pulmones.

—Mamoru —susurró el peli azul—, escúchame, si fui hablar con ella antes era para ver cuáles fueron sus intenciones… créeme, ella está enamorada de ti y creo que no deberías decirle nada o, si quieres al final hablar con ella, no seas duro… de verdad que tú, yo o cualquiera podríamos haber hecho lo mismo.

El castaño miró hacia abajo y asintió, su novio tenía razón. Fuyuka no debía haber mentido, pero si entonces estaba enamorada de él, tenía que ser algo suave con ella.

—De acuerdo, seré suave con ella con una condición… —dijo el castaño decidido. El de ojos rojizos lo miró confundido y preguntó:

—¿El qué?

—Solo te digo que es implica que te duela el trasero… Kaze-chan.

Ichirouta enrojeció al máximo y gritó avergonzado:

—Pero… ¡Endo Mamoru! ¡Eres un pervertido!

En la misma calle, en otro sitio…

—¡La próxima vez no te dejo que te quedes en mi casa! —gritó Midorikawa cruzándose de brazos. Hiroto alzó una ceja y preguntó confundido:

—¿Y eso?

—¡Porque haces que siempre me acabe doliendo el trasero!

Una gota resbaló por la cabeza del pelirrojo y este susurró:

—Pero… Mido-chan, ¿cómo es que te duele el trasero si ayer no lo hicimos?

—¡Porque cuando estaba huyendo de ti, resbalé por las escaleras y caí de culo! —berreó el peli verde con unas lágrimas exageradas, haciendo que la gota que tenía el pelirrojo se hiciera más grande.

—¿Tenéis que hablar de eso cuando estamos delante? ¡Os recuerdo que no vais solos! —reclamó Nagumo, quién iba acompañado de un hastiado Suzuno al oír la "discusión" de Hiroto y Midorikawa.

—Menudos estúpidos están hechos… —murmuró Suzuno para sí mismo y su novio, que para los nombrados, aunque estos lo oyeran perfectamente.

—¡Eh! —protestaron Hiroto y Ryuuji al verse "insultados" por su amigo. El de ojos dorados sonrió secarronamente y exclamó:

—¡Oh, que lindos! ¡Hasta van conjuntados!

Fuusuke puso una sonrisa casi invisible en sus labios y asintió dándole la razón a Nagumo. Hiroto solo chasqueó la lengua y Midorikawa soltó:

—¡Ja! ¡No sois los más indicados para hablar! ¡Ya he perdido la cuenta de cuántas veces discutís sobre el dolor de trasero de Suzu-chan!

Tanto el pelirrojo como el peliblanco se pararon en seco y se ruborizaron levemente, haciendo que Hiroto se riera por lo bajo mientras que Ryuuji ponía una sonrisa triunfal en su cara al haber conseguido el resultado que había querido.

—¡Te vas a comer la cartera! —gritó el albino intentando darle al peli verde con dicho objeto. El de ojos negros le esquivó mientras le sacaba la lengua:

—¡No me vas a dar!

—¡Estate quieto! —gritaba el de ojos azules haciendo que ambos chicos pelirrojos observaran a sus respectivos novios con una gota en la cabeza.

Goenji estaba que echaba humo, no sabía porque ahora de repente estaba a punto de estallar de la ira, quizás si Atsuya se callara toda esa rabia se pasaría.

—Sí Goenji-baka, como lo escuchas… Takato era muy buen amigo nuestro cuando estábamos en Hokkaido —seguía el pelirrosa, que llevaba hablando del tal Takato durante todo el trayecto de camino al instituto—. Como te decía, Takato y Shirou eran los mejores amigos que podías encontrar por esa zona. Me acuerdo que Shirou le llamaba Taka-chan…

Una vena empezó a palpitar con furia en la cabeza del chico. ¿Taka-chan? ¡¿TAKA-CHAN? Un momento… ¿por qué se alteraba tanto? ¿Acaso serían…? ¡No! ¡No podían ser celos! ¿Cómo iba a estar celoso de alguien que ni siquiera conocía?

—… y Takato le llama Shi-chan —un aura de fuego se hizo presente en el cuerpo de Goenji, ahora mismo en su lista negra, aparecía de primero el tal Takato ese—. ¿Sabes qué? Shirou quería mucho a Takato. Un día, por mala suerte, se torció un tobillo haciendo snowboard…

Oh, qué pena —pensó Goenji sarcásticamente. ¡Se merecía torcerse el tobillo! ¡Maldita sea! Atsuya sonrió, al parecer hablarle de Takato había funcionado, nunca pensó que su amigo de toda la vida que ahora mismo seguía viviendo en Hokkaido, le sirviera para darle celos a Goenji. ¡Alabado seas Takato Suzuki!

—… y como Shirou se sentía culpable por insistir en ir hacer snowboard, fue a cuidar de él cada día… je, parecía su esposa.

Shuuya apretó los dientes con una furia indescriptible al imaginarse la escena. ¡No! ¡No podía ser! Bueno, lo único que los salva era que eso ocurrió cuando Shirou era pequeño. Aún así… ¿su esposa? ¿Cómo que parecía su esposa? ¡Shirou no podía parecer la esposa de ese niñato llamado Taka-baka! (Apodo de Takato cortesía de Goenji Shuuya).

—¡Qué lindo se veía Shirou cuidando de él! Yo iba de vez en cuando con él, pero siempre me marchaba antes. Shirou siempre me contaba con los ojos brillantes lo mucho que quería y cómo le gustaba cuidar a Takato o, según él, Taka-chan.

—¡¿Qué? —gritó enfurecido el chico al oír eso último. ¡¿Lo mucho que lo quería?

—¿Qué? —preguntó Atsuya con una sonrisa burlona—. ¿Acaso estás celoso de Takato? Es un buen amigo… aunque, ¿sabías que Shirou y Takato se besaron cuando eran niños?

—¡¿CÓMO? —eso había sido la gota que derramó el vaso. ¿Se habían besado? ¡¿Se habían besado? ¡A la mierda! ¡Iba matar a Taka-baka! ¡No lo conocía de nada y ya le estaba tocando demasiado las narices (por no decir otra cosa)!

—Reconócelo Goenji-baka, esta vez se te nota a kilómetros, estás celoso de Takato —respondió divertido el pelirrosa, obvio que Shirou y Takato eran simples amigos, no se había besado para nada, pero el delantero de fuego al parecer había caído redondito en su trampa… je, era un genio.

Shuuya enseguida se puso rojo como un tomate. ¡Él no estaba celoso! ¡Claro que no! ¡Solo se preocupaba por Shirou! ¡Nada más! ¡Seguro que Taka-baka abusaba demasiado de él!

—¡No! ¡Claro que no!

—¿Entonces por qué te enfadabas tanto al oír hablar de Takato? ¿Eh? ¡Responde! —le exigió el pelirrosa al ver que el otro no hablaba. Goenji se ruborizó un poco y más y después gritó:

—¡No me enfadaba! ¡Deja de tocarme las narices Atsuya!

El chico agilizó un poco más el paso dejando al delantero de hielo atrás. El menor resopló cansado, aunque al menos había conseguido poner celoso a Goenji utilizando a Takato. ¡Volvía a repetirlo! ¡Alabado seas Takato Suzuki!

Goenji estaba totalmente furioso. Por alguna razón una extraña e incómoda sensación se hacía presente en su pecho. ¿Y si Shirou de verdad amaba a ese Takato? ¿Acaso…? Una profunda y dolorosa opresión apareció en su pecho… si Shirou amara a alguien le dolería mucho. ¿Por qué?

No podía parar de acordarse de cuando lo vio por primera vez, o cuando le sonrió, o cuando le abrazó por miedo a los truenos… ese chico, Fubuki Shirou, le… le…

¡No! No… Shirou… —pensó el chico mientras esa opresión se hacía más grande, si le quitaran a Shirou, todo, todo perdería sentido—. Nada sería igual… sin Shirou… nada sería lo mismo de siempre…

Shirou no iba muy convencido, realmente estaba un poco asustado… ¿le diría a Goenji al final lo que siente por él? ¿O esperaba un poco más? No sabía qué hacer, para nada se esperaba en esa situación hacía unas semanas… ¿por qué tuvo que aparecer ese rubio llamado Hikaru?

—Mi vida es un asco —susurró antes de entrar en su aula. Al ingresar en ella, se fijó que Goenji miraba la ventaba muy pensativo, ignorando todo lo que Midorikawa le estaba diciendo.

—¡Eh! ¿Me estás escuchando? —preguntó el peli verde mientras tiraba de su manga. Shuuya despertó de su estupor y dijo:

—¿Eh?

—Estaba hablando contigo… ¡no pases de mí! —protestó el chico inflando los mofletes como un niño pequeño. Una gota resbaló por la cabeza del otro y contestó:

—Ah… perdón, estaba concentrado en otra cosa.

Goenji miró en ese momento hacia la puerta y vio que Shirou había llegado. Le siguió con la mirada y después volvió la vista hacia la ventana… ¿por qué ahora se sentía así? Notaba como esa opresión en el pecho seguía allí, sin cambiar… ¿por qué?

"—Takato y Shirou eran los mejores amigos que podías encontrar."

"—¿Sabías que Shirou y Takato se besaron cuando eran niños?"

"—Shirou quería mucho a Takato."

"—Reconócelo Goenji-baka, esta vez se te nota a kilómetros, estás celoso…"

El chico meneó su cabeza y se agarró de los pelos con desesperación. ¡¿Qué era lo que sentía por Shirou? ¡No podía creer que sintiera algo más que amistad por ese chico! Es decir… ¡era incomprensible! Eran buenos amigos, ¡solo eso! ¡Buenos amigos!

—De verdad que me gustaría que me contaras que te sucede —sonó la voz preocupada de Midorikawa. Goenji dio un respingo al oírla y le miró. Su voz sonaba justo como el chico se encontraba… preocupado.

—Ah… no pasa nada, en serio —dijo Shuuya dando una falsa sonrisa—. Estoy bien, de verdad.

Midorikawa negó con la cabeza, dejando al delantero algo sorprendido. Ryuuji suspiró y dijo:

—No estás bien… ni Goenji tampoco. Quizás pienses que sea algo personal y que no debo meterme, ¡pero ya hace tiempo que estáis extraños y me gustaría ayudaros si tenéis algún problema!

Goenji bajó la cabeza… ¿qué podía decir? ¿Qué se había cambiado el cuerpo con Shirou y la única manera de volver era reconociendo que estaba enamorado de él y ahora mismo n sabía que sentía? ¡Por favor, no se lo tragaría!

—Gracias por preocuparte, de verdad eres un buen amigo —sonrió esta vez de verdad el chico—. Pero es algo que yo mismo debo resolver, gracias de todos modos…

El peli verde asintió y dejó que su compañero de pupitre se perdiera de nuevo en sus pensamientos, tenía mucho que intentar aclararse en su mente.

En la hora del descanso…

Goenji caminaba por los pasillos del instituto, aún sumido en sus pensamientos, no sabía cómo interpretar esas nuevas sensaciones que había aparecido en él. Si de verdad Takato y Shirou se querían… ¿por qué todos insistían en que ambos estaban enamorados el uno del otro?

Es absurdo… —pensó el chico algo decaído mientras caminaba afligido, se le notaba solo con mirarle. De repente, una voz le detuvo:

—¡Goenji-kun!

Era él. Era Shirou. Shuuya se dio la vuelta y vio al defensa acercarse a él.

—Shirou…

—Goenji-kun, menos mal que te encuentro —dijo el chico jadeando, menos mal que por fin lo había encontrado, había recorrido media escuela para saber donde estaba. El delantero lo miró y después tuvo un mal presentimiento, ¿acaso venía a decirle que estaba enamorado de Takato o algo por el estilo?

—¿Eh?

—Escucha —empezó algo ruborizado, tenía que tener valor y decirle lo mucho que lo amaba—, tengo algo muy importante que decirte.

Una horrible sensación se instaló en su pecho, al imaginarse a Shirou al lado de otro, al imaginarse decirle que amaba a otra persona… ¡no, no podía soportarlo y no sabía por qué!

—Yo…

—¡Déjalo! —gritó Goenji cortando al chico, haciendo que este le mirar sorprendido—. ¡Sé perfectamente que estás enamorado de Takato! ¡No hace falta que me lo digas!

Un signo de interrogación apareció en la cabeza del otro… ¿Takato?

—Takato… ¡Ah, Taka-chan! —dijo Shirou algo extrañado—. Yo no…

—¡He dicho que no es necesario que me lo digas! —volvió a gritar Shuuya, se estaba alterando, ¡no quería oírlo! Fubuki le miró y después replicó:

—¡Espera Goenji-kun! ¡Escucha! Creo que hay un error, en realidad…

—¿Estás sordo? —le preguntó de mala manera, haciendo que Shirou le mirara con dolor, ese tono de voz le había dolido—. ¡Qué lo dejes ya! ¡No me importas!

Impresión. Fue lo primera que sintió Shirou. Goenji se cruzó de brazos y desvió la mirada, al parecer sin acabar de darse cuenta de lo que había dicho.

Por otro lado del pasillo…

—¿Qué? —preguntó Atsuya corriendo detrás del rubio. Hikaru frunció el ceño y reclamó:

—¡Pues eso! ¡Qué lo más seguro es que Goenji dañe a Shirou diciéndole algo hiriente!

—¿Y eso por qué?

—¡Porque es un baka que no escucha cuando le hablan!

—Espero que tu bola de cristal se haya roto y hayas fallado en tu predicción —susurró el pelirrosa corriendo en dirección a donde estaban los dos chicos. El de ojos dorados suspiró y también susurró:

—Sí… yo también lo espero.

Ambos llegaron poco después junto a donde estaban Goenji y Shirou. El primero se mantenía con los brazos cruzados mirando hacia otro lado, mientras que el segundo había caído en un pequeño shock… parece que ninguno de los dos se había dado cuenta de que tanto como Hikaru como Atsuya habían ido junto a ellos.

—¿No… te importo? —murmuró Shirou con dolor. Hikaru apretó los dientes con furia y pensó:

¡No! ¡Demasiado tarde!

—¿Eh? —dijo Shuuya, ¿de verdad había dicho eso? ¡No, lo había dicho sin pensar!—. E-Esto…

—Ya veo —dijo Shirou empezando a soltar carcajadas amargas—… así que era eso, pero que tonto soy… y yo que pensaba en decirte… vaya, ni me había dado cuenta de que me odiabas.

—¿O-Odiar?

¡Goenji-baka! ¿Qué demonios le has dicho? —pensó con furia el menor de los Fubuki, si algo odiaba de verdad era que dañaran a su hermano.

—¡No, lo que yo quería decir…!

—¡Por favor! ¡No intentes excusarte! —gritó furioso Shirou, al parecer habían cambiado los papeles—. ¡Si me odiabas lo hubieras dicho de un principio!

—¡Shirou! ¡Escucha!

—¿Qué te escuche? ¿Me has escuchado tú a mí? ¡Espera, yo contesto por ti! —gruñó el defensa—. ¡No! ¡No me escuchaste!

Fubuki se dio la vuelta para marcharse de allí, pero Goenji le agarró del brazo.

—Por favor, no quería decir eso, yo…

—Suéltame —le dijo cortante, estaba a punto de flaquear y no quería hacerlo delante de él.

—¡Shirou!

—¡He dicho que me sueltes! —gritó dándose la vuelta y plantándole un bofetada en la cara, era su cuerpo, cierto, pero en ese momento no le importaba en los más mínimo.

—¡Shirou! —gritó Atsuya al ver como su hermano salía de allí corriendo.

Goenji llevó su mano a la mejilla lastimada y la tocó mientras miraba sorprendido la dirección en la que se había ido el chico. Bajó la mirada con dolor y pensó:

Soy el mayor estúpido del planeta…

Continuará…


Bueeenooo... sí, lo sé! Soy mala por hacer que Goenji-baka y Shirou-chan hayan peleado! u.u Pero eso se va a arreglar. Sé que no hice sufrir mucho a Fuyuka (aunque recalco que la odio ¬¬) pero creo que ya hay suficientes problemas con Shirou y Shuuya, me parece que meter a Fuyuka sería un caos o.o.

Quiero agradecer a: alezandritha chan, MizuKi-chan-18, Kasumi Yami no Amaya, Pau-Chan Espitia, Alone Darko, TTacchhii, Shaty Ana, Soy YO-SARIEL, Minami Sugoi, LecchiKagamine, neliel, Miku Takamine, Alai Skystar, Kozuue, Mai, Hinamori-Hitsugaya, yamamoto Nanami y Sabaku No Darkii.

¡Muchas gracias, en serio!

Ahora las preguntas:

-Goenji se acabará dando cuenta por fin de que ama a Shirou?

-cuando se darán cuenta Atsuya y Hikaru de que están enamorados?

-a Kaze-chan le acabará doliendo el trasero? (?)

-vosotros también alabáis a Takato por conseguir que Shuuya se pusiera celoso?

-queréis que Takato aparezca en el fic?

-hago demasiadas preguntas raras?

-merezco un review?

Bueno, creo que eso es todo! XD Espero que os haya gustado si? Sayo y cuidaos mucho!