Capítulo 7: Encuentro …
- ¡Maldita sea Yagari! no me vengas con esas noticias … - dijo Kaien exaltado.
- ¡Oye! no me grites a mi, yo no maté a nadie, ¿OK? - se exasperó cuando Kaien le habló de esa forma.
- ¡LO SE, PERO ESTOY ESPERANDO QUE ALGUIEN HAGA SU PUTO TRABAJO! ¡MIEEEEERRRRDA! - colgó porque si seguia hablandole asi a Yagari en su próximo encuentro se matarían.
¿QUE MIERDA PASA? POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ …
Kaien le dio vueltas al asunto una y otra vez en su cabeza. No podía ser que siempre llegaban tarde. Para todo. Maldita sea … Kaname siempre, siempre, siempre se les adelantaba. ¿Por qué? ¿Qué era lo que tenía él que ellos no tenían? ¿Qué había cambiado? ¿Qué había hecho él para dejarle el camino abierto a … ?
… ¿Podría ser que … ?
El pensamiento que se le cruzó por la cabeza fue fugaz, imágenes, conversaciones, reuniones pasaron muy rápido ante sus ojos … algo se le había escapado, parecía una locura pero sin embargo era la unica jodida respuesta a todo lo que paso durante todo este tiempo. Reflexionó un momento …
No había otra posibilidad. El se había equivocado en confiar en todos. Había alguien. Alguien en quien no podía confiar, pero … ¿quién?
¿Quién sos? …
… Quien sea, te voy a atrapar malnacido.
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… Lo he conseguido … pensó Kaname mientras iba de camino a la Academia.
Estaba orgulloso de sí mismo por haber podido llegar tan lejos … tardó miles de años en cumplir esa promesa, cuando pensó que todo había acabado, volvió a la vida para vivir junto a Yuuki, pensando que la felicidad de formar una familia llenaría ese vacío que había dejado aquella mujer … pero … con el tiempo vio que debía cumplir con su objetivo, los sangrepuras eran una maldición para el mundo.
Ella tenía razón y debía hacerle honor. Aunque sabía que no iba a poder conseguir alejarse de Yuuki tan fácilmente. Por eso, construyó a Zero como su protector. El la protegería de cualquier cosa, y tal como estaban las cosas ahora, es justo lo que había pensado. Zero era la bala que Kaname había construido para que cuando llegara el momento de matar a Yuuki, lo detuviera. Pensaba que con eso cumpliría ambas promesas: matar a todos los sangrepuras y proteger a Yuuki.
Aunque tuvo muchos contratiempos, el día había llegado. Se convenció de que era lo correcto, y siguió su camino. Pronto llegaría a la Academia. Si Zero no lo detenía él mataría a Yuuki. No importa qué. Sus planes originales, seguían intactos.
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La alarma sonó para hacerles saber que el descanso había terminado. El ruido aturdió sus oídos y Zero estiró una mano para apagar el maldito aparato.
Yuuki abrió los ojos perezosamente para darse cuenta que se había dormido arriba de Zero. Inclinó la cabeza hacia arriba para encontrarse con sus ojos violetas y vio que él la observaba. Fue extraño despertar así, pero agradable … lo miro algo avergonzada y le sonrió tontamente.
Zero se levantó un poco para alcanzar sus labios y con sus manos la atrajo para recorrerle la espalda desnuda, hasta llegar a sus nalgas donde dividió el trabajo de sus manos exitosamente. El beso inocente se convirtió largas caricias de lenguas, ansiando, rozando, mordiendo … Pronto Yuuki notó que algo duro y grande apretaba entre sus nalgas, tratando de meterse en su interior.
Ella hizo ademán de levantarse para despegarse de él, pero … no lo logró. La tomó por la cintura llevándola de nuevo hacia abajo.
… mmm …
Con la mirada que le dedicó, le dijo que la deseaba sin decirle una palabra. Movió sus caderas levemente solo para hacerle notar que estaba excitado. Yuuki puso los ojos en blanco y volvió a sentir mariposas aleteando en su interior. Ella dejó caer su cabeza hacia atrás, esperando lo que sea que Zero quería darle.
Debían levantarse, pero … cinco minutos más … no le harían mal a nadie.
Zero se sintió tentado a morderla ahí mismo, pero se aguanto cuando otra idea se le vino a la mente, aumentando el tamaño de su excitación. La levantó de la cama, ganándose un gruñido contrariado de Yuuki.
- Descuida, solo … - le dijo y la besó para que se diera cuenta que esto recién empezaba, no podía expresar con palabras lo que sentía.
Camino desnudo con agilidad hacia la pared cargando a Yuuki, la arrincono apoyando todo su cuerpo al de ella, ubicó su entrada a través de sus pliegues y empujó abriéndose paso de manera brutal, sin vueltas, de una vez …
… Ahhh …
Yuuki creyó que caería desmayada ahí mismo. Los embates de Zero eran posesivos, no era suave, no iba lento y cuando la mordió tampoco pidió permiso …
… Ah... ah... ah…
Zero sincronizó la succión con los embates, arrancando gemidos desesperados de Yuuki.
Esto no tenía nada que ver con el amor que se sentían el uno al otro, ella notó su necesidad y temor en sus ojos a pesar de que la lujuria cubría la mayor parte.
Mientras Zero llevaba el ritmo atronador de esa danza, comprendió lo que pasaba. Ella se sentía igual que él.
Tenían tantas cosas por descubrir … Tanta felicidad por delante, que podría terminar esta misma noche.
Cuando ese pensamiento cruzó por su cabeza, a modo de despedida, tomó la cara de Zero con sus manos y lo beso profundamente. El beso fue intenso y no lo cortaron hasta llegar al orgasmo. Algunas lágrimas se escaparon, rodando por sus mejillas … no tenía palabras solo … sentimientos.
Zero bajo su cabeza apoyando su frente a la de Yuuki, cansado y renovado al mismo tiempo. Nunca había deseado así a Yuuki. Habían hecho el amor dos veces y aun le parecía poco.
… Mierda, qué fue esto?…
- ¿Te hice daño? … Yo … te deseaba tanto que no me di c... - susurró aún apoyado en Yuuki.
- Shh … no … no me hiciste daño, disfruté todo, cada segundo … yo … te entiendo y me siento igual … - dijo tranquilizando a Zero.
Sus respiraciones volvieron a la normalidad de a poco, aunque aún se sentían en una burbuja de aire. Pero debían comenzar la vigilancia.
Se separaron y Zero comenzó a vestirse rápidamente. A Yuuki le quedaba una hora por delante de descanso asi que solo se puso un camisón. Lo acompañó hasta la puerta y él se despidió dándole un cálido beso.
- En un rato bajo - dijo ella.
Mientras Yuuki cerraba la puerta de la habitación, oyó un sonido afuera en la ventana. Pero al darse vuelta no vio a nadie. Cuando cerró la puerta del todo, se quedó parada allí, detrás de la puerta apoyando su cabeza y sus manos. Había disfrutado mucho el estar con Zero, pero la situación le preocupaba en sobremanera. Trato de volver a la realidad y se dio vuelta para continuar con lo que le faltaba hacer. Tenía que buscar a Artemis y terminar de vestirse, ese camisón no tapaba mucho su cuerpo.
Se había distraído unos instantes y no pudo notar que un murciélago colgaba del árbol cerca de la ventana.
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Zero bajo las escaleras y se echó a andar por las afueras de la Academia. Kaname debía estar cerca. El ambiente estaba pesado … raro.
¿Donde demonios estan los cazadores? …
Observó a su alrededor y se cruzó con dos estudiantes que estaban cubriendo la vigilancia también. Les indico una dirección y él se fue en la contraria para tener más zonas despejadas. Les advirtió que notaba un aroma en el aire que era extraño y los estudiantes se lo confirmaron también.
Terminaría esa parte y subiría a los dormitorios para buscar a Yuuki. En estos momentos debía estar con ella.
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Finalmente Kaname había llegado, con algunos contratiempos porque tuvo que encargarse de los cazadores que estaban en las afueras de la academia.
Gracias que Seiren siempre estaba cuando la necesitaba. Solo la llamaba cuando era estrictamente necesario, y su aparición con los cazadores fue de gran ayuda.
- Kaname-sama, ¿necesita algo más? - le había dicho luego de que los mataran a todos.
- No, Seiren. Gracias. Tu trabajo aquí ha terminado. Puedes retirarte.
Con eso, se despidió de ella. No quería que nadie más se metiera por él. Este dia lo recordaría para siempre y lo guardaría como nunca en su corazón. Como algo íntimo. Privado. Era asunto suyo, y solo suyo. El se encargaria de todo. Como siempre lo hacía.
Pasó de largo a los estudiantes de la clase nocturna, pues no creía que fuera necesario matarlos aun.
Se posó en el árbol de daba justo en la ventana del Presidente del dormitorio, o sea de Yuuki y se quedó de piedra con lo que vió.
Zero y Yuuki estaban tan distraídos haciendo el amor que no habían notado su presencia. Vio a Yuuki despedir a Zero y recordó las veces que él se había ido de la mansión de viaje. Las despedidas eran tristes, pero Yuuki estaba allí para contenerlo. Sus besos eran tan dulces y tímidos en aquella época, inocentes … La vuelta era la mejor parte, se habían añorado tanto con el paso de los días, que las bienvenidas eran brutalmente desinhibidas.
La observó cerrar la puerta y tuvo que esconderse pues a su pesar sus celos habían resquebrajado un poco el vidrio y ella lo había escuchado. Su forma de murciélagos lo ocultaban bien por suerte.
La miró con cariño mientras se vestía, aún era torpe y desordenada.
¿Como iba a matarla? ¿Debía sorprenderla ahora?¿ O esperaría a que Zero se diera cuenta que había llegado y cuando abra la puerta los atacaría? … No sabia como iba a hacerlo, pero sabía que esto tenía que terminar … guardaba los recuerdos de Yuuki en lo profundo de su corazón pero justo ahora debía ocultarlos y cerrarlos con llave. Para siempre.
- ¿Kaname? - escucho decir a Yuuki en la habitación - ¿Eres tú?
Yuuki había sentido su presencia.
Finalmente... Sonrió.
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Mientras se cambiaba miro la ventana y vio la pequeña rajadura en el vidrio que no estaba cuando había llegado. Le pareció extraño y camino un paso para acercarse a la ventana cuando lo percibió.
… ¿Kaname … ?
Estaba indecisa y se aseguro de tener a Artemis en su mano cuando lo llamara.
Cuando el sonido salió de su boca, los vidrios estallaron en su dirección. Se desparramaron por toda la habitación e incluso tenía cortaduras en todo el cuerpo, aunque ninguna en profundidad.
Se asusto mucho cuando los murciélagos entraron en la habitación, rodeándola y Kaname tomó forma corpórea frente a ella.
Sin dudarlo desplegó a Artemis ante él, preparándose para el ataque. Aunque no pudo evitar que las lágrimas empezaran a brotar de sus ojos.
… No ahora, no ahora, no …
- Veo que no has perdido el tiempo mi querida Yuuki … - le dijo irónicamente
- Al igual que tú … se que estuviste ocupado todo este tiempo … - le devolvió la ironía, secándose las lágrimas que no le dejaban ver.
- No llores … te prometo que no seré cruel contigo … - le dijo acercándose de a un paso a ella.
- ¿Como pudiste, Kaname … ? ¿Como puedes ser tan cruel diciendo estas cosas? - se echó a llorar como una niña pequeña de pronto.
No contaba con ello, pensó que sería más fuerte. Pero tenerlo enfrente y con esa actitud le partió el corazón nuevamente … por alguna razón había llegado a pensar que Kaname desistiría … sin embargo ahí estaba …
- Como te dije antes de irme, agradezco todo el amor que me has brindado, pero debo continuar con mis planes originales …
- ¡NO TE CREO! … NO PUDISTE CAMBIAR DE IDEA ASÍ PORQUE SÍ … - le dijo con la voz inundada en rabia, se acercó un paso y lo atacó con Artemis con un golpe fallido.
Desgraciadamente para ella, quedó expuesta ante Kaname, quien no desaprovecho la oportunidad. Se le apareció desde detrás, quitandole a Artemis de las manos y la arrojó lejos. Cuando ella se quiso dar vuelta la rodeó por la cintura con una mano y atrajo las manos de Yuuki con la otra, inmovilizándola.
- … Yuuki … - le susurro al oído con una nota triste en su voz - ¿Por qué … ? - olió profundamente sus cabellos.
No se creyó capaz en ese momento de poder terminar con la vida de Yuuki, ansiaba demasiado tenerla entre sus brazos. Bajó su nariz metida entre su cabellera, hasta la base de su cuello. Ella olia a Zero … la habia perdido.
La acarició con la nariz apretando los ojos con fuerza para evitar llorar.
Cuando sintió que Yuuki temblaba bajo el agarre de sus brazos, volvió a la realidad. Por un momento se sintió cansado, frustrado, incapaz de seguir con sus planes, pero volvió a cerrar los ojos aspirando por última vez su aroma y deslizó sus colmillos arañando la fina piel.
- NOOO … - gritó Yuuki cuando los colmillos se adentraban en su cuello.
Intentó resistirse, moviéndose de un lado a otro, pero Kaname la sostenía firmemente … El bebía a grandes sorbos, incontrolable. La visión comenzaba a fallarle y se hizo la idea rápidamente que él no la dejaría ir.
Cuando el cuerpo empezaba a hormiguearle supo que su hora había llegado, cerró los ojos con cansancio y se despidió del mundo sin darse cuenta …
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Zero se dirigía a la habitación de Yuuki cuando escuchó un grito. No dudo un segundo y se echó a correr con velocidad.
Subió las escaleras y abrió la puerta de golpe para encontrarse con Kaname mordiendo a Yuuki, quien yacía en sus brazos como una muñeca … sin vida.
- ¡YUUKI! … ¿QUE LE HICISTE MALDITO ANIMAL? - no esperó una respuesta y le disparó con la Bloody Rose.
Kaname soltó a Yuuki, que cayó secamente en el suelo, y evadió los ataque de Zero.
La Bloody Rose comenzaba a crecer alrededor de Zero, enmarañando todo el arma, estirándose hacia Kaname.
El arma tomaba vida propia, y respondía a una necesidad de sangre. Zero disparó varias veces antes de herir a Kaname. Un perfecto disparo en el estómago. Kaname se dobló sobre sus rodillas del dolor instantáneo que sintió y eso marcó la diferencia para Zero. La Bloody Rose tomó las riendas de la pelea, entrelazándose alrededor de Kaname. Las ramas espinosas lo envolvieron, succionando su sangre, debilitando y evitando su regeneración.
- Sabes … ¡agh! … que este arma responde a mi … Zero … - le dijo algo dolorido, recomponiendose para liberar una mano en forma de garra y cortar todas las ramas que lo envolvían.
Cuando Zero volvió a disparar a Kaname, falló. Se desconcentró unos segundos para mirar a Yuuki que estaba inconsciente en el piso y lo perdió de vista.
… ¡Rayos! ¡la ventana! …
Miró hacia fuera por el borde y no pudo distinguir nada afuera. Debía perseguirlo.
Comprobó rápidamente el pulso de Yuuki y cuando lo localizó se dirigió a la ventana otra vez. Sentía su presencia cerca, asi que salto al vacío y se dejó llevar por el olor a sangre. Lo había herido. Eso era bueno. ¿Y lo malo? Que intentaría alimentarse …
… Mierda …
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Yuuki despertó mareada, Kaname había bebido mucha sangre, a tal punto de dejarla inconsciente. Trato de ponerse de pie mirando a su alrededor. Todo estaba revuelto. Había sangre en el piso. Inspiró profundamente y …
… Kaname …
¿Donde se había ido? ¿Se había arrepentido? Debia buscarlo. Debía parar esto. Buscó a Artemis y se acercó a la ventana sin vidrios saltando hacia los jardines, podía oler su esencia y también, la de Zero.
… ¡Oh, no! …
Corrió guiándose por los sentidos cuando se encontró con Shiki, Rima y otro par de estudiantes de la clase nocturna que estaban en la vigilancia. Les advirtió que Kaname estaba en la Academia y que la había atacado, pero que se había escapado ahora y debía buscarlo.
- Ustedes vayan a alertar a los demás, tengan cuidado. Se que aun esta cerca - les dijo.
- Pero Yuuki-sama, no podemos dejarla sola con él. Intentará …
- Ya lo ha hecho y no ha podido. No se preocupen. Estoy segura que no todo esta perdido. ¡Vayan, adviertan a los demás!
- Si, Yuuki-sama.
- Espera … - dijo Shiki extendiendo su mano en un impulso.
Ella se dio vuelta sin darse cuenta de quién le hablaba … su primo. No se había percatado de su presencia antes. Con todos los problemas que había tenido desde el primer día que llegó en la Academia, no había hablado con él.
No eran cercanos. No tenían temas en común. No se conocían, pero eran familia. Era extraña la sensación de hablar con alguien a quien se suponía que hablarias con confianza, pero solo notó distancia … miles de años de distancia … Mierda …
Shiki la miró confundido. No sabía exactamente para qué le había dicho que espere, pero había sentido el impulso y así lo hizo … pero y ahora qué … eran las primeras palabras que cruzaban. Había querido acercarse antes pero nunca creyó oportuno un momento y sin embargo aquí estaba.
- Solo queria decirte … que … te cuides Yuuki …
Ella cambió la forma extraña de mirarlo y le sonrió. Veía las buenas intenciones en Shiki.
Quizas cuando todo pase, podremos hablar de nuestra familia al fin …
- Lo haré Shiki. No te preocupes. Ahora vayan y cuidense ustedes también ¿sí?
Fue un alivio. Con esas palabras, solo ese cruce de palabras se sintió cercana a él. Su primo. Familia. Alguien más en su vida.
Los estudiantes siguieron su camino hacia dentro de los dormitorios y ella se adentró en los jardines con una sonrisa que no debía estar allí, sin embargo … ahí estaba. La esperanza.
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- Tanto tiempo sin vernos … - dijo Kaname a dos chicos que estaban en la vigilancia.
- Kaname-sama … - dijeron ambos al unísono.
- Siento lo que voy hacer, pero debo alimentarme …
- ¿Qué … ? Ahhhhh … nooo …
Kaname hirió a los dos estudiantes sin darles tiempo siquiera a que reaccionen para defenderse hasta dejarlos inconscientes. Se odio una vez más a sí mismo por ser sangrepura … por cómo los estudiantes al verlo antes de atacar lo saludaron con respeto aunque se había notado el nerviosismo. El se aprovecho de eso … eso mismo que odiaba.
Trago a grandes sorbos la sangre de los cuerpos hasta dejarlos secos y cuando finalmente sació su sed, les cortó la cabeza a ambos. El mundo no necesitaba más esclavos …
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Cuando el olor a sangre se sintió más pesado en el aire, supo que había llegado tarde … Efectivamente, encontró la sangre en el suelo y las ropas de los estudiantes de la clase nocturna. Se acercó para ser un reconocimiento cuando divisó a lo lejos, escapando por las rejas de la Academia a Kaname. La ira brotó en su aura que se hizo más fuerte, soltó un gruñido desde lo profundo de la garganta y corrió.
Zero saltó las rejas de la Academia casi volando. Deseo que el muy cobarde de Kaname no se hubiese ido aun, para poder enfrentarlo y descargar con él todo esa ira que estaba conteniendo.
… ¡Ahí estas malnacido!
- KURAAAAANNNNNNN - gritó tan fuerte que seguramente se escuchó hasta la ciudad.
Kaname se paró en seco. Lentamente se fue girando hasta quedar de frente a Zero que se encontraba como a 50 metros de él. Ladeó una sonrisa y ahí se pudrió todo …
Zero corrió hacia él sosteniendo en alto a la Bloody Rose. El arma se enmaraño en ramas espinosas alargandose hasta llegar donde sentían el olor de la sangre. Las ramas se dividieron al enfocar a Kaname, rodeandolo en una trampa mortal y cuando estaban a punto de cerrarse alrededor de su cuerpo, Kaname dijo lo inesperado:
- No pudiste protegerla … ahora tendré que matarla … - le dijo
- ¿Qué … ? - Nuevamente Zero quedó fuera de juego.
Kaname alzo su espada y se giro hábilmente volviendo a cortar las ramas que lo habían encerrado. Se acercó a Zero con la mano deformada en una enorme garra y se deshizo del matorral de espinas que lo rodeaban hasta cortar la fuente de poder. La mano que sostenía la Bloody Rose.
- Arghhhhh! - gritó de dolor Zero.
- Nunca más sostendras esa arma - dijo Kaname y volvió a arañar el cuerpo de Zero, dejando expuesto a carne viva la piel desgarrada.
Zero cayó de rodillas ante Kaname, quien no desaprovecho la oportunidad de tener a Zero ante sus pies y darle una última dedicatoria.
- Mira que lo intenté … todo … te salvé de que cayeras al nivel E matando a Shizuka, y luego dandote mi sangre. Bebiste la sangre de Yuuki cuanto tiempo quisiste y aun así … no eres mas que basura, Kiryu … Qué decepción, hubiera esperado mas de ti … pero no sufras … los dos van a morir … - levantó la espada dispuesto a arrancarle la cabeza, mientras Zero lo miraba con el más repugnante odio que pueda guardar una persona adentro, inmovilizado y dolorido por las heridas.
- NO TE ATREVAS -
Yuuki rodeó a Kaname con Artemis por el cuello.
… Yuuki …
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- Yagari - dijo Kaien ahora más tranquilo.
- ¿Que queres? - aun enojado.
- ¿Donde estas?
- ¿Tenes idea del desastre que es esto? Aún no terminamos en la casa de los Sato. Aunque averiguamos algo interesante.
- ¿Qué?
- Las cenizas de Sara Shirabuki se encontraron aquí. No habia muerto despues de todo.
Sara … La sangrepura que lo sabía todo.
A Kaien una vez más se le prendió la lamparita. ¿Podría ser … ?
- Yagari, ¿Es posible que esa mujer haya sido torturada por Kaname y de esta forma le facilitó todas las direcciones?
- Bueno … ahora que lo decis … es muy probable … él se la llevó. Nosotros la dimos por muerta, pero si él necesitaba las otras direcciones, el secuestro de Sara fue estratégico. No se para qué la trajo hasta aquí pero … sí. Seguramente debe haber sido así.
Bingo.
- Gracias Yagari - suspiro a través del teléfono - por un momento pensé que alguien de la Asociación estaba pasándole información … no podía ser que Kaname estuviera siempre adelante nuestro. Maldita sea … cómo se me pudo pasar lo de Sara …
- ¿QUE? … ¿Alguien de la Asociación? ¿Es que te volviste loco, viejo retardado?
- Bueeeno, tampoco es tan descabellado … ¿O sí? … - dudó de sí mismo.
- Ehmmm, dejemoslo así … ¿Para qué me llamaste?
- Queria saber si ya estabas en la Academia. Mande a Kaito allá. Yo aun no he podido ir, ¡los nobles quieren colgar mi cabeza Yagari!
- Deja de quejarte, pareces una nena, pedazo de idiota …
- Qué hombre más despiadado te convertiste, Yagari … - quiso sacarle la lengua por telefono, cuando se dio cuenta que no lo vería … - Bueno, mejor llamo a Kaito, haber como va todo, quiero ir rápido hasta allá, estoy preocupado por mi hija.
Termina de una puta vez ahí y vete también a la Academia - disfrutaba hacer enojar a Yagari.
Sabía que si le mandaba se ganaría unas buenas puteadas, pero se sintió libre de hacerlo ahora que todo cerraba a la perfección. A pesar de tener a Kaname dando vueltas, tener un infiltrado en la Asociación hubiese sido un verdadero dolor de huevos, pensó.
Se sentó más tranquilo en el sillón del despacho, tomándose un minuto cuando el celular le volvió a sonar.
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No tiembles … no demuestres miedo … no lo hagas maldita sea …
Yuuki trato de que el pulso no le temblara. Tenía en sus manos el poder de matar a Kaname, sin embargo … ¿Podría hacerlo?
Cuando vio que Kaname intentaba asesinar a Zero, no lo pensó ni dos segundos en acercarse a toda velocidad y amenazarlo con Artemis, pero … ¿Por qué le costaba tanto sostener el arma?
… Dios … no te quiebres idiota … malditas lágrimas …
En el momento menos oportuno, y cuando más necesitaba concentrar su fuerza, ella simplemente aflojó de su mano a Artemis …
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Kaname vio que el agarre de Yuuki era débil. Era su oportunidad. Muy a su pesar, aunque sentía que esto le iba a doler como si se lo estuviera haciendo a sí mismo se dio vuelta para quedar enfrentado a Yuuki, preparando la espada para matarla.
… respira … uno, dos … tres, cuatro, cinco …
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- Adelante - dijo Lord Kurenai.
El mayordomo entró a la habitación, haciendo una reverencia antes de hablar.
- Ha llegado una invitación para Usted y la Señora, mi Señor.
- ¿Una invitación? Acércate - dijo Lord Kurenai.
El anciano de traje se acercó depositando los sobres en la mano de su amo.
- Puedes retirarte, gracias.
Con una reverencia, el anciano se retiró cerrando la puerta de la habitación.
Lord Kurenai espero oír la puerta cerrarse para abrir el sobre.
¿Una invitación … ? ¿A estas alturas quién de la nobleza realizaría una fiesta … ?
Abrió el sobre con desgano y sacó la dichosa invitación. Cuando la leyó, se dio cuenta de qué iba todo el asunto.
… "Lord Kurenai: Con motivo de los últimos acontecimientos que amenazan a nuestra raza, nos honraría con su presencia para discutir dichos asuntos. Atte. Kenshi Ichijo" …
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Espero les haya gustado! :)
Próximo Capitulo: Cambios …
¿Kaname se saldrá con la suya?
¿Qué planea hacer Kenshi?
