¡Que las vacaciones me sirvan de algo!

Y que ese algo sea inspiración... ¡Al fin! Este es el momento en donde todos perdemos la cabeza jaja. Es tan lindo estar de vuelta y con muchas ideas que verán muy pronto.

Ojalá les guste.

Enjoy!


El primero que duerma pierde

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No había nada mejor como un buen Johnny Walker para comenzar la noche. Era su whisky favorito, en su paladar era simplemente delicioso, con un toque amargo y dulce, convirtiéndolo en la combinación perfecta.
Este era un verano que se merecía, ese que tanto había anhelado por años. ¿Pero el verano de carne y hueso frente a ella podría también ser lo que ella quería? La vida y sus giros sí que daban miedo, y mareaban, y ella acabaría en el suelo si no mantenía los pies firmes sobre la arena. No embriagarse era otra opción más para no terminar en el suelo.

El verano siempre es divertido y brillante, pero puede hacerte sentir mucho dolor si no usas protector solar. Lucy lo tenía, aun así, ¿Cuál sería su protector contra Natsu?
''Chicos como él no valen la pena, solo buscan alcohol y sacarte las bragas'' Se lo repetía una y otra vez, pero su intuición le gritaba que estaba equivocada acerca de él.

¿En verdad lo estaba?

Él era tan agradable, gracioso, atento, completamente diferente a lo que pensó cuando lo vio por primera vez. Bueno, su opinión acerca lo de apuesto y sexy que era no habían cambiado.

Sobre sus verdaderas intenciones: tenía que averiguarlo.

— De acuerdo, Natsu — comenzó ella —. Es tiempo de la verdad.

Él dio un trago a su bebida.

— No iras a decirme que eres hombre, ¿verdad?

La rubia le dio un golpe juguetón en el hombro y sonrió.

— Estoy hablando de ti.

— Luce, estoy completamente seguro que soy hombre. Jamás te mentiría.

— Eres un tonto — dijo riendo —, hablo en serio. Nos conocemos, pero no nos conocemos en realidad.

Él asintió, dando otro sorbo.

— Entiendo. Comienza tú.

Esa era también la oportunidad perfecta para conocerla mejor.

— Dime la historia del color de tu cabello.

De acuerdo, esa no era la pregunta que estaba esperando. Tantas cosas por saber y ella… No la entendía. Era tan única. En verdad era imposible dejar de admirarla.

— Gray apostó a que no tenía las bolas suficientes para hacerlo. Yo aposte que si — admitió —. No fue mi mejor decisión, pero me veo jodidamente increíble — y eso ella no lo discutiría porque tenía toda la razón.

— Esta demente — dijo riendo —, Yo habría hecho lo mismo.

Él negó rápidamente.

— Ya luces increíble, Luce. No he conocido a nadie más que luzca ese rubio brillante como tú lo haces.

— Oh, así que no soy la única rubia a la que has conocido — incitó.

— Esa es otra pregunta, y si mal no recuerdo — sonrió —, es mi turno.

Ella tomó un shot completo y se preparó para su pregunta.

— Dispara.

Él también le dio un trago profundo a su bebida.

— Se que es un poco tarde para esta pregunta, pero a la mierda, necesito saberlo — se aclaró la garganta antes de continuar —. No tienes novio, ¿cierto?

Lucy evitó sonreír. Así que estaban teniendo esta conversación.

— Si lo tuviera, ¿crees que aún así habría aceptado salido contigo?

— No lo sé, tú dime.

Lucy estaba tratando de ver más allá de esa respuesta. Había algo muy raro detrás de esas palabras.

— Wow, no pensé que luciera como una cualquiera — bromeó.

— Demonios, eso no es lo que dije — dijo rápidamente — Solo que no quiero que tengas problemas por mi culpa o…

— Lo sé y la respuesta es no. Soy soltera. — rió levemente —. No eres un idiota como aparentas ser.

Esta vez fue Natsu quien soltó una carcajada.

— Me merezco eso — dijo divertido —, Se que parezco ser un bastardo presumido pero lo juro, es solo la apariencia — admitió —. Aunque en lo de idiota no te equivocas.

Otra nueva incógnita. Quería preguntar sobre Erza, sobre lo que acababa de decir, había tanto que quería saber sobre él.

— De acuerdo, tu preguntaste primero y ahora me toca a mí — dijo la rubia —, ¿Tienes novia?

Él soltó una carcajada y a Lucy le parecía lo más adorable y seductor del mundo. ¿Cómo algo lindo y sexy podía combinar con él a la vez? No tenía idea, pero funcionaba perfecto para tenerla sonriendo como una idiota.

— Estamos entrando en un tema peligroso, Luce.

— ¡Tu comenzaste! — dijo riendo.

— La respuesta es no. Creo que moriré solo.

— Tienes a tus amigos aquí y un mucho alcohol por allá, estarás bien.

''Y te tengo a ti'' Eso estuvo a punto de salir de su boca, las palabras ya estaban en su lengua. Fue un movimiento demasiado arriesgado. Incluso a él le sorprendió. No podía pensar de esa forma aún, no al menos hasta que la conociera mejor.

— ¡Aquí están! — una peliazul de baja estatura apareció junto a Gajeel —. Los hemos estado buscando por toda la casa — mencionó —, necesitamos una reunión urgente y cuando digo que es urgente, es urgente, ¿entendieron que es urgente? — hizo una señal para que la siguieran y todos lo hicieron.

— No es urgente — le susurró Lucy a Natsu.

— Pero ella dijo que era urgente. No creo que algo urgente no sea urgente, Luce. — continuó la broma y ambos rieron.

— ¡Presten atención! — Levy alzó la voz para que pudieran escucharla, ya los seis se encontraban reunidos —. Gajeel y yo estábamos hablando y tuvo una brillante idea que por alguna razón en verdad lo es, no bromeo, chicos.

— ¿Y es? — preguntó Gray.

— Quien se quede dormido durante la fiesta le pintamos la cara.

— ¿Solo eso?

— O le depilamos la ceja y lo colgamos en la puerta con cinta adhesiva, ¡yo que sé! Cualquier castigo es válido.

— Estás demente — dijo Natsu riendo —. Estoy dentro.

— Suena divertido, cuenten conmigo — aceptó Lucy.

Todos aceptaron. La regla era simple: no dormir hasta llegar al hotel. El que perdiera iba a comprar el desayuno a quienes quedaran en pie hasta el amanecer. No debía ser difícil, pero nadie iba a confiarse, especialmente cuando la noche apenas comenzaba.

Los seis se dispersaron a la pista de baile y Natsu consiguió unos tragos más para ambos. Lucy toleraba muy bien el alcohol y eso le sorprendía. Aun así, no preparaba las bebidas de ella con mucho licor, se había prometido cuidarla y era justo lo que hacía.
Al ritmo de Cheap Thrills con una manola tomó de la cintura y mientras sostenía su trago con la otra comenzó a bailar junto a ella. Honestamente, él no era un excelente bailarín, pero a la mierda, lo importante era divertirse.

— ¿Estás segura del reto? — le preguntó, inclinándose un poco para que pudiera escuchar.

— ¡Por supuesto! No me importa terminar calva.

Él solo rió. Jamás dejaría que eso pasara.

Mambo number 5 resonó en las bocinas y todos en el lugar perdieron la cabeza. Los gritos se escucharon en cuanto la canción comenzó y la fiesta empezó a tomar forma. Era obvio que todos serían un desastre al terminar la noche.

Entre canciones fueron cayendo uno a uno hasta que el cielo comenzó a tomar un tono rojizo. Habían pasado años desde que Lucy había visto un amanecer y logró convencer a Natsu de acompañarla a la orilla de la playa para tener una mejor vista.

La frescura de la mañana frente al mar no le impidió disfrutar de un buen momento. Afortunadamente Natsu consiguió una manta para cubrirlos a ambos.

Ninguno de los dos menciono una palabra. El sonido de las olas y el viento se convirtió en su música. Los rayos salieron resplandecientes a lo lejos del inmenso mar, dejando un camino de luz entre sus olas mientras subía a lo alto del cielo.

Lucy sonrió ante la belleza que muchos ignoraban y apoyo su cabeza sobre el hombro de Natsu. Sus ojos se cerraron y se dejo arrastrar a un sueño con la imagen de un amanecer. Natsu contempló la delicadeza de su rostro al quedarse dormida. Sus largas y rubias pestañas, sus mejillas rosadas, su pálida piel. Nunca había admirado la belleza de una mujer como lo hacía con Lucy, o tal vez para sus ojos no había existido tal perfección hasta que llegó ella.

Increíble.

Apoyó su cabeza contra la de ella y cerró los ojos, prometiéndose que solo sería un minuto.

¿Cómo o porque había sucedido esto? También hubiera querido saber la razón. Aunque de algo estaba seguro: Estaba más que perdido por Lucy como un tesoro en el fondo del océano.


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So cheesy! Y me encanta.

Gracias por leer, chicos, y ser pacientes con esta escritora que no tiene remedio. Nos leemos pronto!


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