Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a galfoy y esta historia fue beteada por AliciaBlackM.
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El silencio era estremecedor.
El rostro de Narcissa se transformó, una sonrisa genuina apareció en su rostro cuando levantó sus palmas hacia el cielo en un gesto placentero. —Sabía que lo harías.
—¿De verdad?
—Por supuesto, eres mi hijo después de todo.
—Me llevó más tiempo del que me hubiera gustado —admitió Draco—. Al principio no creía en mis propias conclusiones.
—Por supuesto —dijo—. La señorita Granger estaba muy preocupada por como lo tomarías, y me comentó que no sabía si tú estabas listo.
Draco hizo una mueca. —Ella no estaba completamente equivocada, no he sido exactamente consecuente con ella.
—Ya verás que ella es muy paciente.
Draco frotó los ojos hasta que vio estrellas. Esta iba a ser una conversación larga y extraña. —Me llevará un tiempo acostumbrarme a que hables de ella tan casualmente, madre.
—Por qué no te sientas, entonces —dijo Narcissa, señalando la silla frente a la suya—. Tenemos mucho que discutir, ¿quieres un poco de té?
—El whisky de fuego sería más apropiado, si no te importa.
Ella se encogió de hombros y se dirigió a la licorera y destapo la jarra de cristal, sirviéndole un vaso.
—Gracias —dijo aceptando la bebida y tomando un sorbo que le quemó la garganta. Después de una breve pausa, tomó un poco más. Iba a necesitar fortaleza para tener esta discusión. Su propia madre le había estado mintiendo durante meses... todas esas conversaciones que tuvieron eran absolutamente falsas. Dicho esto, igualmente había sido deshonesto, su lealtad vacilaba continuamente. No había ninguna razón para que ella pensara que podría dejarlo entrar en el plan.
Aun así. Que enorme secreto había estado guardando.
—Ahora —dijo, juntando sus manos y tomando asiento—. Dime lo que sabes.
—Sé que de alguna manera has descubierto que padre no murió en la batalla de Fronders. Sospecho que eso fue lo que comenzó todo esto.
—Correcto —ella dijo—. Y casi no lo averigüé. Escuché como los retratos chismorreaban, en realidad, se callaron tan pronto empecé a cuestionarlos, pero como hay muy poco que puedes hacer para torturar adecuadamente a un retrato, le dije a los elfos domésticos que hicieran cierta investigación de nuestro huésped.
—¿Espiaron al Señor Oscuro por ti? Eso fue arriesgado.
—Yo soy la dueña de esta casa —dijo—. Me responden a mí sobre todas las personas.
Draco asintió. Eso tenía sentido, por supuesto. Los elfos domésticos no eran solamente leales, ellos también tenían un lazo que los obligaba a obedecer a sus amos de por vida, seas el Señor oscuro o no. —¿Y qué averiguaron?
—Escucharon una conversación entre el Señor Oscuro y Bella —explicó, de repente muy cansada—. Habían tenido una discusión. El Señor Oscuro estaba furioso de que Lucius cuestionara sus métodos. Lucius sentía que la guerra se había prolongado demasiado tiempo, sentía que podían hacer más para cambiar las cosas, para salir victoriosos. El Señor Oscuro perdió la paciencia. Lucius no sobrevivió. —Ella levantó la vista, con los ojos humedecidos—. Bella lo sabía, ella me dijo que había sido asesinado por la Orden, modificó los recuerdos de las otras personas para que pudieran respaldar su historia, yo estaba fuera de mí por el dolor, debí haberla cuestionado más, pero todo parecía tan lógico.
—¿La tía Bella hizo eso? —dijo Draco, su pecho se apretó con dolor al pensar en su padre en sus últimos momentos, asesinado por la persona que se suponía iba a llevarlos a la victoria, traicionado por su propia cuñada—. No puedo creerlo... madre, ella es familia, ¿por qué lo encubriría?
—Poder —respondió Narcisa con sencillez—. Poder que tengo intención de quitarles.
—¿Por eso buscaste a Hermione?
—Fue difícil conseguir que ella se reuniera conmigo, es una joven muy cautelosa, no confía con facilidad.
Draco se tragó otra ola de culpa por perder constantemente su compostura alrededor de Hermione. No es de extrañar que no se lo contara todo de inmediato. Se comportó como un maldito idiota.
—Por suerte para mí, la señorita Lovegood le habló de la profecía poco después, y la señorita Granger finalmente accedió a tener una reunión, y es cuando me enteré de su... predicción.
—¿Te refieres a Harry?
—En efecto, la pobre muchacha estaba tan destruida, estaba perdiendo la esperanza rápidamente, y ahí fue cuando nos aliamos para concretar nuestro plan.
—Y esta es la parte que no tengo completamente clara —dijo Draco, inclinándose—. El plan parece ser que tú debes darle veneno al Señor Oscuro para que este lo suficientemente débil como para morir cuando llegue el momento. Madre, respetuosamente, no veo cómo logrará funcionar el veneno, por muy tortuoso que sea. Los horrocrux mantendrán vivo al Señor Oscuro, sin importar lo débil que se encuentre.
—Ah, ahí es donde subestimas a tu antigua compañera de escuela —dijo ella, sacudiendo la cabeza—. Ella ha enfrentado a un gran desafío para llegar tan lejos... horrible, en realidad, lo que tuvo que hacer, pero insistió en que debería ser ella quien lo hiciera...
—¿Hacer qué? ¿Qué tan horrible, madre? —Draco tenía un profundo presentimiento de cuál sería su respuesta, recordando los libros sobre magia oscura, los ingredientes peligrosos, la poción roja de olor dulce.
Narcisa se retorció, parecía incómoda. Draco desconfió de lo que ella había hecho, de lo que la había alentado a hacer. Su madre era brillante, pero también era despiadada. No habría dejado que nada se interpusiera entre ella y el éxito de esta misión.
—Digamos, por ejemplo, que la señorita Granger y sus amigos han destruido todos los horrocrux, excepto uno.
—¿Todos excepto uno? ¿Cómo...? No importa, supongo que eso no debería sorprenderme, es una bruja excepcional.
—Estoy de acuerdo.
—Así que, si sólo queda uno, ¿dónde está escondido?
Narcissa examinó sus uñas y luego levantó la vista, encontrándose con los ojos de Draco.
—Estaba dentro de Harry Potter.
Draco pestañeó, girando el Whisky de Fuego en su vaso mientras descifraba lo que eso significaba.
—Pero el horrocrux no podría haber muerto con Harry —dijo lentamente—. No mueren con algo tan simple como un avada kedavra lanzado por alguien que no sea su creador.
—Correcto.
Draco maldijo entre dientes, sus manos empezaron a temblar. Sabía lo que eso significaba. Finalmente lo entendió.
—Por favor, dime que estoy equivocado.
—No me has dicho tu teoría.
Las manos de Draco se sacudieron más fuerte, salpicando Whisky de Fuego sobre su muñeca. Bajó el vaso y flexionó los dedos, sintiéndose ligeramente enfermo. El líquido goteaba de su piel.
—Por favor, dime que Hermione no tuvo que... no tuvo que sacar el horrocrux del cuerpo de Harry. Por favor, dime que la poción no está hecha de su sangre.
—Era el único camino —dijo Narcisa en voz baja.
—¡Madre! —gritó, poniéndose de pie repentinamente, lívido de rabia—. ¿Cómo pudiste dejar que ella hiciera eso?
—¡No la obligué a hacer nada! —protestó—. ¿Tienes idea de cuan obstinada es? El cuerpo se mantuvo bien, estaba perfectamente conservado, le presenté diferentes opciones y ella ideo el plan con más posibilidades de triunfar.
—Seguramente había algo más que podrías haber sugerido, él era su mejor amigo, sabías que era obstinada... ¿Tenía que hacer esto sola?
—¡Ella insistió!
—¡Mierda, madre, esto la está destruyendo!
—La guerra nos destruye a todos.
—Y qué —gruñó—. ¿Ella tiene que crear un veneno con lo que queda de alguien a quien amaba, mientras tú te llevas la gloria? ¿Es así? ¿Te da la poción, la administras, lanzas el avada kedavra y eso es todo? ¿Qué quedara de ella cuando esto termine?
—¿Cómo sabes que había algo en ella cuando la encontré? Lucius... —Narcisa se interrumpió, visiblemente angustiada—. Lucius asesino al hombre que ella amaba, la mayoría de sus amigos están muertos, este plan le dio esperanza.
—¡A la mierda el plan! —rugió—. ¿Cómo sabes que la poción va a funcionar?
—¡Porque ya ha estado funcionando! —estaba furiosa—. ¿Por qué crees que me he estado reuniendo con el Señor Oscuro todos los días? ¿Por qué crees que ha estado en declive durante los últimos seis meses? No he estado sentada ociosamente, Draco.
—Espera... ¿Qué estás diciendo?
—Lo estoy diciendo —se quejó, poniéndose de pie—, no podíamos solo usar una sola dosis. Todos los días el Señor Oscuro toma un vaso de hidromiel, dado que el hidromel es destilado de miel, añadir una poción de olor dulce a la bebida ha sido más fácil de lo que podría haber esperado. Ha estado lentamente, sin saberlo, consumiendo los restos envenenados del último horrocrux. Yo estoy casi cumpliendo mi misión.
Ella dio otro paso hacia Draco, con su rostro retorcido por la furia. —Mató a Lucius, a cambio yo lo terminaré.
Draco lo miró con asombro. —¿Cuántas dosis más necesita?
—Una. Esta noche, y ahora que ya sabes, no hay razón para esperar y debemos seguir el resto del plan, te unirás a mí y le daremos la muerte que él merece.
—¿Esta noche? ¿Está hablando en serio? —Su cabeza daba vueltas. Esto no podría estar sucediendo.
—¿Por qué crees que ordené la batalla en Balmore? Sabía que lo averiguarías después de que te reunieras con la señorita Granger. Parece ser la mejor opción, no podemos permitirnos ninguna interrupción.
—¡Jesús, madre! —Draco suspiro—. Eres aterradora.
—Adulador —ella resopló, pareciendo calmarse—. Todo lo que importa ahora es terminar el trabajo, dado que la profecía no indica cuál de nosotros debe lanzar la maldición final…
—Por supuesto que iré —Draco dijo, interrumpiéndola—. Merlín, después de lo que tú y Hermione han logrado... por supuesto, quiero hacer mi parte.
—Podría ser extremadamente peligroso, sigue siendo el Señor Oscuro, y estará enardecido una vez que se dé cuenta de lo que hemos hecho.
—No importa —respondió, sacudiendo la cabeza—. Se lo debo a mi padre. Y a ti. Y a Hermione, si es que consiente volver a verme.
—¿Por qué no? —preguntó Narcissa, frunciendo el ceño.
—Porque ella no tiene ninguna razón para buscar mi compañía después que esto haya terminado —dijo, encogiéndose de hombros, tratando de parecer indiferente—. No soy exactamente un premio para alguien como ella, madre, mi única habilidad real fue matar soldados de su bando, pero te puedes imaginar que eso no nos dará mucho de qué hablar.
Una mirada de claridad se deslizó por el rostro de Narcisa.
—Le has tomado gusto a ella.
Draco decidió no responder, bebiéndose los restos de su Whisky de Fuego y mirando por la ventana. —¿Cuándo vamos a hacer esto?
—Dentro de media hora —dijo, dejando pasar el asunto con gracia, pero no sin una mirada de extremo interés—. ¿Puedes reunirte aquí conmigo para ese momento?
—Por supuesto.
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Draco se sentó en su cama, sintiéndose completamente entumecido. Después de todo lo que había descubierto, todavía no podía creer que realmente estaba sucediendo.
Su madre llevaba una doble vida.
Hermione Granger realizaba magia oscura que le destrozaba el corazón solo para ganar la guerra.
La muerte inminente del Señor Oscuro.
Escuchar sobre lo que Hermione había soportado por el bien de la misión, lo inundó de emociones. Simpatía, por supuesto, aunque no parecía ser una palabra suficientemente acertada para lo que él sentía. Dolor era quizás más apropiada. Pensar en cómo Hermione solía ser durante sus primeros años en Hogwarts, cuando todavía tenía a sus dos mejores amigos, antes del regreso del Señor Oscuro, era extremadamente angustioso. Su inocencia y juventud le habían sido arrebatadas. Ahora había una misión en la cual centrarse, y realmente, podría ser todo lo que tenía. Honestamente, Draco sospechaba que Hermione no pensaba mucho más allá del final de la guerra, en términos de su propia vida. Simplemente no esperaba haber vivido tanto.
Tampoco estaba sola. Draco no era estúpido, sabía que no sobreviviría a esta misión. Podría ser esto todo. Le aterrorizaba menos ahora que conocía toda la historia. Tanto Hermione como su madre habían tomado enormes riesgos para llegar a este punto. Poner su vida en riesgo parecía lo menos que podía hacer, aunque, ahora más que nunca, quería estar allí una vez que el humo se disipara. Sólo para ver cómo resultaba.
Sería infinitamente mejor si Hermione estuviera a su lado.
Se estremeció, el frío de su habitación le calaba los huesos. La ventana estaba abierta, y justo cuando se preguntaba si debía cerrarla, Draco vio un gorrión en el alfeizar.
Algo revoloteó en su pecho. No esperaba que ella regresara. Tal vez las cosas no estaban perdidas después de todo.
—¿Cuánto tiempo llevas sentada allí, Granger?
El pájaro saltó un poco más cerca, inclinando la cabeza.
—Está bien, me di cuenta, no estoy completamente tonto.
Después de una pausa, el gorrión saltó dentro, batió sus alas y se transformó en una Hermione Granger muy desaliñada. Ella tropezó un poco, y luego se enderezó, arreglando su jersey. Draco sacudió la cabeza y se levantó, todavía sorprendido por lo mucho que había perdido. Las pistas estaban allí, pero él no las juntó. Por supuesto que había sido el gorrión que había volado sobre su estación de metro favorita. Habría sido la manera perfecta de mantener un ojo en él, por no hablar de ser capaz de moverse desapercibidamente por Londres. Una genio, de verdad.
Draco la miró, sorprendido por la rapidez con que aceleró su ritmo cardíaco ante la mera visión de ella. Parecía haber sangre de otra persona salpicada en sus vaqueros. Su cabello era un desastre.
Ella lucia jodidamente adorable.
—Hola —dijo, mirando torpemente a su habitación—. No suelo dejarte verme, ¿sabes?
—¿Visitas mi habitación a menudo? —él sonrió.
Ella se sonrojó. —Sabes que no es lo que quise decir.
—Lo sé, lo sé —suspiró—. No te pongas tan quisquillosa. Tú y mi madre son demasiado inteligentes para su propio bien. Tu eres el gorrión y ella el cuervo, ¿verdad? ¿Planeando la dominación del mundo una pluma a la vez? Las vi a las dos en la plataforma llena de tubos ese día.
—Así que realmente lo sabes —dijo ella, sorprendida—. ¿Te dijo esa parte?
Él la fulminó con la mirada. —Me di cuenta, muchas gracias, me tomó un tiempo, pero no es como si fuera el más obvio de los rompecabezas. La última cosa que esperaba era que trabajaran juntas.
—Sí, bueno, esa era la idea... las aves eran lógicas... fácil de moverse sin ser vistas, fácil de encontrarnos sin causar sospechas.
—Ha funcionado, nos has engañado a todos.
—Puedes darle el crédito a tu madre —dijo Hermione—. Al principio no estaba muy interesada en nada de eso.
—Realmente no puedo culparte —respondió, sonriendo de nuevo—. Es una mujer aterradora.
Hermione se echó a reír, justo como él esperaba. La tensión disminuyo ligeramente.
Hubo una pausa natural en la conversación, y Draco se balanceó sobre sus talones, ansioso por todas las cosas que no se habían dicho. Sabía dónde estaban, por extraño que fuera, pero estaba confundido sobre los sentimientos de ella hacia él.
Fue ese maldito toque. No puedes tocar a alguien tan suavemente y despreciarlo. Simplemente no tendría sentido... ¿Lo tenía?
Al mismo tiempo, no tenía sentido que a ella también le gustara. Había pasado la mayoría de sus conversaciones siendo completamente un idiota, incluyendo en sus años en Hogwarts. Todavía no había hecho nada que fuera realmente agradable para ella.
Draco se maldijo, sintiéndose inusualmente consciente de sí mismo. Esto era ridículo. Uno pensaría que él nunca antes había gustado de alguien.
—¿Estás bien? —dijo Hermione, y Draco parpadeó, dándose cuenta de que había estado en silencio por mucho tiempo.
—¿Y qué sería yo? —exclamó.
—¿Disculpa?
—Si me uniera a tu pequeño club de Audubon, ¿qué clase de pájaro sería yo?
Una sonrisa cautelosa se formó en sus labios. —¿Sabes quién era Audubon?
—Él era un mago —Draco se burló—. Por supuesto que sé quién era.
Hermione sonrío ampliamente. —¿Crees que yo no sabía realmente eso?
—No estoy seguro de si eso es posible, Granger. ¿Estás evitando mi pregunta?
—Nunca soñaría con eso, ¿qué clase de pájaro te gustaría ser?
—Un águila, naturalmente —dijo—. Cazadores poderosos y fuertes... —se detuvo, notando la extraña mirada en el rostro de Hermione. Se dio cuenta rápidamente de que estaba tratando de no reírse.
—¿Un águila? —pregunto, mordiendo visiblemente el interior de su mejilla para mantener su expresión bajo control.
—¿Algún problema? —él frunció el ceño—. ¿Qué crees que sería entonces, si eres tan inteligente?
—Serías un pavo real, por supuesto. —Estaba sonriendo.
—Me ofende eso —él olfateo—. Son unos pájaros horribles.
—Oh, no todos son malos —dijo—. Tienen un plumaje encantador, por ejemplo, son sorprendentemente valientes, eran símbolos de la inmortalidad en la antigua Grecia, y a menudo se los describe como los guardianes de la realeza.
—¿Plumaje agradable? Por qué Granger, ¿ese es un cumplido? —Había tenido la intención de burlarse de ella, tal vez hacer que se ruborizara de nuevo, pero en vez de eso, ella lo miró directamente, todavía con esa pequeña sonrisa.
«Mierda», pensó Draco. «En realidad, fue un cumplido».
No podía dejar eso.
—¿No tienen rituales elaborados de cortejo? —murmuró.
El rubor que había estado esperando comenzó a arrastrarse por sus mejillas.
—No lo recuerdo —dijo ella, con voz chillona.
Draco le sonrió. Oh, esto era demasiado bueno. Estaba a punto de irse a la misión más peligrosa de su vida, y Hermione Granger tenía sentimientos por él. Fue un maldito milagro. Será mejor que haga algo útil antes de que cambie de opinión.
Finalmente era el momento para aprender a ser valiente.
—Parece innecesario —dijo.
—¿Perdón?
—Los elaborados rituales de cortejo —señaló, volviendo a sonreír—. Parece innecesario, todas esas posturas, todo el espectáculo. Realmente no necesitas hacer eso cuando encuentras a la indicada.
Ella le pestañeó. —Bueno, es por evolución, de hecho, una vez leí un libro sobre…
Draco la interrumpió poniendo sus labios sobre los suyos. Estaba emocionado al sentir su pequeña vacilación antes de que entreabriera los labios y lo acercara más a ella, haciendo el más delicioso sonido de sorpresa. Sus manos se apretaron en la cintura femenina, y luego las subió a su cabello, y después las deslizó por su espalda como si no pudieran decidir dónde deberían quedarse. Él profundizó el beso, y ella se aferró a él a cambio. Pasando la lengua por su labio inferior, sus rodillas casi flaquearon cuando ella contestó, moviendo su lengua contra la suya y deslizando sus dedos entre su cabello. El beso se tornó más caliente, y cuando Hermione le dio a su cabello un leve tirón, Draco no pudo silenciar el gemido de placer. Él apretó aún más sus brazos alrededor de ella, juntando más sus cuerpos, sintiéndose absolutamente electrificado.
Se separaron, jadeando. Draco sintió que su estómago se contraía cuando se dio cuenta de que ella tenía los ojos húmedos.
—¿Eso no… era lo que querías?
—Vas a ir esta noche, ¿no? —Dijo, su voz se elevó de tono, similar a la forma en que lo hacía cuando estaba ansiosa—. Ahora lo sabes, no hay razón para esperar.
Él asintió, tratando desesperadamente de pensar en un modo de borrar la mirada de pánico de su rostro. —Me encontraré con mi madre abajo en un momento.
—Mierda —susurró ella—. Joder, no debería haber... mira, podríamos olvidar…
—No, Hermione, no me pidas que lo olvide.
—No debes distraerte esta noche, fue estúpido de mi parte…
—Mira, yo soy quien lo inició…
—Sí, pero respondí, y no debería haber... no debería haber venido aquí.
—¿Por qué no? —cuestiono, agarrando sus hombros para que ella no pudiera alejarse—. Dímelo. Por primera vez desde que comenzó esta guerra, siento que tengo una razón por la cual luchar, Hermione, no me pidas que olvide esto.
—¡Estoy preguntándote! ¿Por qué? —suplicó—. Dime por qué.
—¡Porque nadie vuelve! —ella gritó, sorprendiéndolo—. Todo el mundo muere, todo el mundo se va, no me pidas que me preocupe por ti, si te tengo que enterrar más tarde esta noche, no puedo hacerlo. Físicamente no puedo pasar por eso otra vez.
Draco la miró momentáneamente, sin palabras.
—Te prometo que volveré a ti —dijo, suplicando. ¿Ella no lo vio? Había tropezado con algo que nunca pensó que tendría. De ninguna manera iba a morir. Dioses, podrían estar juntos. Ella lo quería. Draco Malfoy, un fracaso absoluto de hombre, había ganado de algún modo el afecto de Hermione Granger. ¿Cómo no podía volver a eso?
—No hagas promesas que no puedas cumplir. —Estaba enojada ahora, y no podía decir si estaba más furiosa consigo misma o con él.
—Te lo juro.
—Pues entonces, vete —dijo ella, fría y decidida, señalando la puerta—. No te vuelvas un mentiroso.
—Hermione, no hagas esto.
—Vete. —Arrojó un frasco de líquido oscuro y se lo arrojo, y él lo atrapó en el aire.
Frunciendo el ceño, Draco abrió la boca para protestar. No iba a mendigarle. Lo que quería era besarla durante varias horas hasta que no quedara ninguna duda en su cabeza, a la mierda la misión, que se fuera directamente al infierno, pero algo le hizo detenerse.
La verdad era que no podía culparla por proteger lo que quedaba de su maltratado corazón. Era imposible imaginar pasar por lo que ella tuvo que pasar, y estar de pie en una sola pieza.
Una vez que todo esto terminara, sin embargo, planeaba besarla hasta que olvidara su propio nombre.
—Muy bien, me iré —dijo, tratando de proyectar la mayor calma posible—. Si te quedas en la mansión, no salgas de esta habitación, si pasa algo malo, huye de aquí.
—Por supuesto.
—Lo digo en serio, Granger, no hagas nada heroico.
—Lo prometo —dijo, tomando varias respiraciones profundas y luego intentó sonreír. Una lágrima escapó por su mejilla, y aunque ella la secó apresuradamente, Draco sintió que su corazón se rompía. Salió de la habitación y miró hacia atrás a su figura encorvada. Parecía completamente derrotada.
—Te veré pronto —repitió él, y luego se obligó a cerrar la puerta, alejándose de ella.
Podría haber jurado que escuchó sus sollozos apagados por todo el pasillo.
Un gruñido subió por su garganta.
Él volvería. Lo lograría. Que se joda ese parásito que había estado viviendo en su casa durante seis años. Después de lo que el Señor Oscuro le había hecho a su familia, después de lo que le había hecho a Hermione, Draco lo haría arrastrarse.
Enderezó su postura mientras caminaba, sus hombros se movieron hacia atrás, su barbilla se inclinó hacia arriba, y Draco podía sentir como se transformaba lentamente en el hombre que solía ser.
Este no era el Draco Malfoy que se rompió por la tensión de la guerra. Este era el Draco Malfoy que cometió un gran número de asesinatos, que era el heredero de esta mansión, y que era el último de la orgullosa familia de magos Malfoy.
Ni siquiera el Señor Oscuro lo mantendría alejado de lo que él quería.
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Fin Capitulo Siete
Notas: Ha pasado un tiempo desde la última actualización, y como les prometí, en agosto volvería recargada y llena de actualizaciones. La nota será corta porque estoy algo ocupada luchando por inscribir mis materias para este semestre D:
Durante el periodo agosto-diciembre; las actualizaciones seguirán siendo mensuales, ya que es lo que mi tiempo como universitaria me permite, este semestre estará relativamente normal, así que esperemos que igual pueda darles una sorpresa de vez en cuando. Aunque, desde ya les digo que en probable que el próximo mes no pueda subir capítulo, si bien tendré días libres porque se celebran las fiestas de independencia de mi país, mis diabólicos y antipatriotas de mis profesores se aprovechan de esos días y nos mandan un chilion de trabajos y deberes (no es broma), eso o nos ponen exámenes difíciles justo para el día después de las celebraciones :'D
Les amo a todos, son los mejores lectores de la vida entera. Besos.
Siana133,preciosa mía este capítulo está dedicado a ti, espero que este capítulo te guste, sé que lo estuviste esperando con muuuuuucha paciencia.
PD: Me acabo de dar cuenta de que solo quedan dos capítulos para que la historia termine.
Link de la historia original: www . fanfiction s / 10692523 / 1 / One - of - the - Monsters
Naoko Ichigo
