Me estoy enamorando de alguien
「Levi 」
Cuando terminamos de comer, Eren y yo ayudamos a Erwin a lavar los platos, secarlos, acomodarlos y levantar la mesa. El rubio sacó de algún lugar secreto una caja de galletas de chocolate que obviamente había estado ocultando de Eren y nos dio a comer unas cuantas. Después el castaño y yo subimos a la azotea de su casa —él había insistido tanto en que tenía algo que mostrarme que al final no pude negarme— y sólo cuando estuvimos arriba, entendí porqué Eren me había insistido tanto en que subiéramos. Todo aquel que me conocía sabía de sobra y perfectamente bien que me gustaba mirar la luna, las estrellas y la ciudad de noche.
El sol apenas se estaba ocultando y el cielo se estaba tiñendo de colores que pasaban desde el lila, al anaranjado hasta que el cielo se nubló completamente. Era un espectáculo realmente digno de admirar, como el tiempo se detenía y la magia surgía de cada rincón, los edificios se iban iluminando poco a poco, mientras el sol se ocultaba y las estrellas comenzaban a hacer su famosa aparición. Perdí la noción del tiempo, de todo... vamos, ni siquiera recordaba que Eren estaba parado a lado de mí; era una tarde-noche realmente agradable, era primavera pero el fresco viento nos golpeaba el rostro con suavidad y traía a mi nariz el aroma que se desprendía del cabello castaño de Eren, el cual era mecido suavemente por la ligera brisa primaveral. En ese momento pensé que había hallado el olor más delicioso del mundo, podría haber enterrado mi nariz en su cuello y quedarme para siempre ahí.
—Es una bella vista...— Murmuré de pronto, rompiendo con el agradable silencio que nos había envuelto a ambos.
—Lo sé— Escuché que el reía suavemente y me giré a verlo, había una sonrisa en sus labios— Sé que te gustan este tipo de cosas.
—Me sorprendiste— Admití con una sonrisa de medio lado y luego desvié nuevamente la mirada a la hermosa y alumbrada ciudad nocturna— Estás sumando puntos, chico listo.
Le di un leve empujón y la carcajada burlona de Eren no tardó en hacerse presente. Arrugué la frente y torcí los labios, no entendía que era lo gracioso en todo esto, ojalá fuera broma, pero realmente ese jodido idiota me estaba empezando a gustar en serio, lo cual era muy malo porque el que terminaría sufriendo sería yo.
—¿Y después que se supone que hago con los puntos?— Cruzó los brazos sobre su pecho mientras seguía viéndome con esa estúpida sonrisita— ¿Los canjeo por una paletita o algo así?
Enarcó una ceja y yo apreté los labios, me di cuenta de lo estúpido que sonaba decir "estás sumando puntos". Y sí, realmente se escuchaba ridícula y estúpida, sin embargo mi cerebro era mil veces más rápido que el cacahuate que Eren seguramente tenía dentro de su cráneo y pronto ideó un contra ataque del que seguro, el castaño no podría defenderse. Arrugué la nariz y fingí que pensaba en algo sumamente importante, luego chasqueé los dedos y le miré fijamente a los ojos.
—Por ahora llevas cuarenta puntos— Expliqué, sin quitar la mirada de Eren— Si logras obtener no sé... cincuenta, tendrás algo mejor que una paletita.
—¿Y qué es mejor que una paletita?— Alzó ambas cejas, obviamente él seguía con el sarcasmo, pero yo estaba yendo en serio.
—Un beso.
Su sonrisa burlona desapareció casi al instante y sus ojos parecieron brillar, aunque sus mejillas se tiñeron de un rojo muy claro. Yo también me sentía avergonzado, si lo pensaba con más calma... yo nunca había tenido un beso, al menos no uno real y pensar en que Eren sería ese primer gran beso, me emocionaba mucho; nos quedamos mirándonos mutuamente, ambos avergonzados, ambos sin saber que decir, dejando que el hueco se llenara con el ruido de las coches al pasar, o el de los aviones a lo lejos. Finalmente Eren sonrió ampliamente, haciendo que sus ojos se le achicaran por la enorme sonrisa que me estaba mostrando en ese momento, relamió sus labios después y se apresuró en responder:
—Entonces daré mi mejor esfuerzo para ganarme los otros diez puntos que me faltan.
—Te lo advierto pequeña mierda, de ahora en adelante será más difícil que logres conseguir puntos, tendrás que hacer maravillas.
Dije entre arrogancia y diversión, pero eso sólo provocó que los ojos de Eren brillaran aún más y pusiera esa expresión de "no podrás conmigo". Esa faceta me gustaba, porque era determinado para cualquier maldita cosa que se propusiera, lo que era peor, es que siempre lograba conquistar todos sus objetivos y eso también daba miedo. Nuevamente nos quedamos en silencio, ambos mirando las luces de la ciudad y como de vez en cuando pasaba un avión a lo lejos;estar con Eren era realmente agradable, podía entender porqué lograba conquistar a cuanta chica se le pusiera frente a él, pero en mí seguía la duda de "¿por qué parecía no adaptarse a ninguna chica?", "¿qué cosa pudo haberle pasado para que decidiera que el amor no era para él?", pero sobre todo, me intrigaba demasiado saber quién demonios era esa tal Mikasa y qué era lo que había ocurrido entre ellos para que las cosas se tornaran de esta forma.
Tenía entendido por Jean que Mikasa era el gran amor de Eren, que seguía siendo su adoración y que mi parecido a ella hizo que se fijara en mí, o más bien en Rivaille. Pero hasta ahora Jean tampoco ha querido hablar más allá de eso, es como si ese tema también lo lastimara, aunque él se hiciera el fuerte, sabía que también le dolía hablar de Mikasa y todo ese misterio de lo que pudo haber pasado entre ellos tres me inquietaba, quería saber qué cosa fue lo que sucedió como para que Eren y Mikasa terminaran y Eren se volviera un mujeriego, pero sobre todo, quería saber si Mikasa estaba relacionada en que Jean y Eren cortaran su amistad de años.
No sé como, pero algo me decía que Mikasa no sólo había lastimado de tal forma a Eren que él decidiera volverse un perfecto imbécil con las mujeres, sino que era ella también el motivo detrás de que Jean me estuviera pagando para hacerle una cochinada de este tamaño al castaño que estaba a lado de mí. Era una cochinada, sí y por más que quisiera advertirle a Eren, no podía hacerlo porque yo era el que más embarrado estaba en este asunto.
—Sabes...— Habló de repente el castaño, volteé a verlo pero él seguía con la mirada fija en algún punto lejano de la preciosa vista que teníamos frente a nosotros— "Me estoy enamorando de alguien. Ella es muy bonita, aunque es muy rara. Es necia, malhumorada, egoísta y loca— Hizo una pequeña pausa y arrugó la nariz mientras que una sonrisita avergonzada aparecía en sus labios, le miré atentamente— Todas las mañanas sin excepción es fría y distante. Y a pesar de ser muy bonita por alguna razón le gusta parecer mala; y digo parecer porque en el fondo es buena, yo lo sé.
Desvié la mirada para luego agachar la cabeza, sabía perfectamente que hablaba de mí... o más bien de Rivaille. Me sentía feliz, pero al mismo tiempo me sentía avergonzado y enojado conmigo mismo, que no daría por que esas palabras fueran dirigidas al verdadero yo y no aun simple disfraz que aparentaba algo que no era. No podía entender como podía ser capaz de seguir mirándolo a los ojos, cómo decirle que no era la persona que él creía.
—Cuando la conocí...— Volvió a hablar, me sentía tan culpable al escuchar su voz tan entusiasmada mientras hablaba— Noté que era hermosa pero al comenzar a tratarla noté su horrible carácter y lo desordenado de su existencia... la odié por ser como es. Pero cuando uno comienza a enamorarse de las imperfecciones ya no hay regreso. Eso me pasó. Me enamoré de su manera de tratarme, sí... yo sé que nunca me ha dado nada y que si me intento acercar se aleja y que si intento buscarle un lado bueno ella se empeña en mostrarme un lado malo.
—Eren...
Levanté la mirada, sentía que estaba a punto de llorar porque realmente me estaba sintiendo demasiado mal con todas las cosas que él estaba diciendo, no las merecía y estaba seguro de que cuando supiera toda a verdad, terminaría odiándome en serio. Es sólo que... aún no encontraba las agallas necesarias para encararlo, mirarlo a los ojos y decirle que Rivaille no existía y que Levi tampoco era digno de su amor. Quise pedirle que se detuviera, pero él me calló colocando su dedo índice sobre mis labios.
—Pero me está gustando eso, su rebeldía, su locura, su independencia, su soledad y su manera tan severa de ser; me está gustando y mucho y es muy interesante el darme cuenta de que ella, aún con todo lo malo que tiene y con todas sus imperfecciones, no me ha tratado mal; de hecho...— Pasó su dedo índice por mis labios hasta llegar a mi mejilla derecha y acariciarla con la punta de su dedo, apreté los labios— ... Pareciera que yo también le gusto. Y somos taaaan diferentes pero de verdad estoy emocionado con lo que pasará con nosotros." *
Apoyó toda su mano en mi mejilla y nuevamente desvié la mirada de la suya, bajando la cabeza y sintiendo que esto estaba rebasándose... además de que las palabras de Armin seguían dando vueltas en mi cabeza,"¿Cómo puedes ser tan cruel? Eren realmente te quiere". Mordí mi labio inferior, ¡carajo!, sí, lo sabía. Por primera vez en mucho tiempo Eren estaba siendo sincero con alguien y yo simplemente estaba pagándole con más mierda; todo esto dolía porque yo lo quería a él, pero él no me quería a mí, sino a la fachada de algo que jamás existió, algo que había surgido para lastimarlo.
Fruncí los labios y levanté la mirada, estaba completamente determinado en acabar con esta situación y decirle de una vez por todas la verdad, no quería seguir engañándolo, no quería seguir haciendo que se enamorara de algo que no existía... no quería salir más lastimado,era mejor cortar las cosas de una vez y por lo sano, antes de que empeoraran. Eren me miró con extrañeza, frunciendo el ceño y haciendo que su sonrisa se torciera a una nerviosa. Me aferré a una de sus muñecas y fruncí el ceño, ni siquiera podía hablar por el nudo que ya se había hecho en mi garganta.
—Eren...— Tragué saliva con mucho trabajo y él sólo ladeó la cabeza— ¿Recuerdas cuando me dijiste que ibas a quererme de cualquier forma?— Asintió rápidamente, entre desconcertado y curioso— ¿Tú... tú crees que podrías seguir queriéndome incluso si... fuera un chico?
Él abrió muy grande los ojos y sus cejas se curvaron hacía arriba, volví a apresar mi labio inferior entre mis dientes. Se quedó mirándome de la misma forma durante un largo tiempo que a mí me pareció eterno pero al final sólo dejó escapar una escandalosa carcajada, que salió de lo más profundo de su garganta, debí suponer que este idiota no se tomaba casi nada en serio.
—¡Ay, Rivaille! ¡qué cosas tan extrañas dices!
Respondió entre las carcajadas que seguían saliendo de sus labios, estaba frustrado... todo se me había juntado e intentar decirle la verdad a Eren era más difícil de lo que creía. Fruncí el ceño y tiré con fuerza de una de sus orejas, pronto su risa cesó y en cambio recibí un gemido de dolor como protesta.
—¡Es en serio, idiota!— Le regañé, jaloneando un par de veces más su pobre oreja.
—¡Ya, ya, ya! ¡está bien, lo siento!— Solté su oreja y de inmediato él se sobó el área afectada, enarque una ceja, esperando por su respuesta y él suspiró, poniéndose serio esta vez— No sé por qué te preocupas por eso, de cualquier manera, tú eres una chica y yo no tengo ese tipo de preferencia. Pero... si tú fueras un chico y yo gay, créeme que también me habría enamorado.
Sonrió ampliamente y encogió los hombros en un gesto que delataba lo relajado que se sentía al hablar de eso. Pero habían sido esas simples palabras las que me dieron el coraje para animarme a contarle la verdad.
—Eren yo...
—¡Eren!— Mi confesión se quedó a medias cuando Erwin decidió interrumpir, ambos nos giramos para ver el hombre que señalaba una y otra vez el reloj en su muñeca— ¿Ya viste la hora que es, escuincle irresponsable? ¡son las nueve! No son horas para que una señorita ande fuera de su casa.
—¡Perdón!— Rápidamente contestó el moreno, dando un respingo y parándose muy derechito— Se nos pasó el tiempo.
Erwin achicó los ojos y pareció ver al castaño con reproche, luego su azul mirada pasó a mí y de inmediato sus facciones se suavizaron, dedicándome una amable sonrisa.
—Disculpa la idiotez de mi hijo— Asentí y le devolví la sonrisa, después miró a Eren nuevamente y se encargó de lanzarle las llaves de su coche— Eren te llevara a casa, ¿verdad, Erenie?
—¡Papá!— Frunció el ceño y sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido— ¡Ya no soy un bebé!
Erwin y yo soltamos una carcajada que sólo logro que Eren se pusiera más rojo de lo que ya estaba. El rubio se dio media vuelta y agitó la mano en el aire, mientras caminaba hacía las escaleras.
—Cómo sea Erenie, apúrate y ve a dejar a Rivaille a su casa.
Fue lo último que dijo, antes de desaparecer por las escaleras. Miré a Eren con burla ante su apodo y él sólo infló las mejillas en un gesto de berrinche y se encaminó hacía las escaleras, agitando las llaves del auto mientras amenazaba una y otra vez con mandarme en bus si no me daba prisa. No volví a insinuar nada en lo que restó de esa noche, me despedí de Mike y Erwin, asegurando que regresaría pronto y disculpándome por las molestias que había ocasionado, aunque ellos alegaron que le gustaba que la casa estuviera tan alegre y llena.
En el transcurso de la casa de Eren a la casa de Hanji, nos mantuvimos sen silencio, escuchando la radio y de vez en cuando las maldiciones que soltaba Eren cuando un carro se atravesaba en su camino. Lo había guiado hasta la casa de la cuatro ojos, porque aún debía pasar por mi ropa y dejar que la que llevaba puesta, sobre todo para que me quitara todo el molesto maquillaje... mi casa no estaba tan lejos de la de ella, después de todo. Una vez que llegamos frente a la sencilla casa color hueso, Eren se estacionó frente a la puerta y apago el motor del automóvil.
—Servida, señorita Rivaille.
—Te lo agradezco, Erenie.
Ambos reímos, yo con burla y Eren con la vergüenza que le causaba que le dijeran de esa forma. Arrugó la nariz y encogió los hombros.
—Creo que Erwin seguirá diciéndome así aunque tenga cuarenta.
—Es porque te ama mucho—Respondí con sencillez, encogiendo también los hombros— Le importas mucho. Realmente es una buena persona y Mike igual.
—Sí, realmente lo son— Sonrió con algo parecido al orgullo y sus ojos parecieron iluminarse con sólo pensar en sus padres adoptivos.
—¿Y qué sucedió con tus verdaderos padres?
Eren borró su sonrisa y me miro fijamente, quise escapar por la ventana al darme cuenta de lo grosero y desatinado que había sido preguntar eso, pero debía admitir que me daba mucha curiosidad saber el cómo Eren había ido a parar a los brazos de Erwin y Mike, pero sobretodo, el por qué su apellido era Jaeger y no el de alguno de sus padres adoptivos. Sabía que no era un asunto que fuera de mi incumbencia, pero la pregunta había salido tan natural que cuando menos me di cuenta, mi boca ya la había terminado de formular, me removí inquieto en el sillón y desabroché mi cinturón de seguridad.
—No, perdón— Me disculpe rápidamente— No debí preguntar eso.
—Está bien, no me importa hablar de ello— Encogió los hombros y sonrió de lado, luego arrugó la nariz y frunció un poco el ceño— Mi padre biológico, él... era un buen amigo de la familia de Erwin. Mi madre era una prostituta y mi padre la visitaba a menudo, luego se dejaron de ver por un largo tiempo... el punto fue que ella me abandonó en la puerta de Grisha Jaeger cuando tenía como tres meses de nacido —Me acomodé mejor en el asiento, de tal forma que pudiera tener toda mi atención enfocada en él— Yo ya estaba registrado como Eren Jaeger... pero Grisha no quería hijos, así que un día le pidió a los padres de Erwin que cuidaran de mí en lo que él salía de viaje. Grisha jamás regresó, Erwin se quedó conmigo y luego se casó con Mike, es todo lo que sé.
—Entiendo— Murmuré con suavidad, dándole un par de palmadas al hombro izquierdo de Eren— Debió ser duro para ti, ¿no?
—No tanto, la verdad es que nunca tuve resentimiento en contra de Grisha, ni de mi mamá— Suspiró y luego volvió a sonreír ampliamente— Al fin y al cabo, cariño nunca me ha faltado.
—Eso es cierto— Asentí con media sonrisa en los labios y luego abrí la puerta del coche— Buenas noches, Erenie.
—Buenas noches, enana.
Rodé los ojos, pero él no quitó la enorme sonrisa que adornaba su rostro. Puse un pie fuera del coche, pero antes de bajar completamente, me armé de valor y giré el rostro, jalé a Eren por el cuello de su playera y estrellé mis labios contra los suyos. No había sido más que un sólo roce de piel contra piel, ni siquiera hubo movimiento labial, ni saliva de por medio pero eso había bastado para hacer que el corazón me latiera con fuerza dentro de mi pecho. Al separarnos, me baje con rapidez del coche, sin dejar que Eren dijera algo al respecto y corrí hasta la puerta de la casa en donde vivía Hanji. Sabía que la llave de repuesto estaba escondida debajo del tapete, por lo que no fue difícil entrar y tampoco tuve que esperar a que ella bajara a abrirme.
Cerré la puerta detrás de mí y me recargué sobre la fría superficie de madera, sin darme cuenta, poco a poco me fui deslizando hasta que mi trasero chocó con el duro y frío suelo, sujeté el bolso de mano que Hanji me había prestado contra mi pecho y llevé los dedos a mis labios, tocando ese lugar una y otra vez. Podía sentir que la sangre me hervía y se acumulaba en mis pómulos, incluso podía oír el fuerte palpitar de mi desbocado corazón; por un momento me di el permiso de olvidarme de lo mal que me sentía engañando a Eren y me concentré en las nuevas sensaciones que recorrían mis brazos, dejándome la piel de gallina.
Los apresurados pasos de Hanji bajando de las escaleras hicieron que regresara a la realidad, encendió la luz de la sala, que había estado apagada y tuve que entrecerrar los ojos por breves momentos mientras mi vista se acostumbraba nuevamente a la luz.
—Cierra las piernas, parece que estás ofreciendo tus servicios.
Comentó de manera burlona mientras se acercaba a paso lento a mí, llevaba una ridícula pijama anaranjada fosforescente y unas sandalias azules. A veces creía que Hanji era la ridiculez y excentricidad personificada, incluso tenía todo el cabello desatado y esponjado. Ignoré su estúpido comentario y me aferré con más fuerza al bolso entre mis brazos, aquel beso tan insignificante, junto con las cosas que Eren me había dicho en su casa seguían dando vueltas en mi cabeza, haciendo que el corazón se me acelerara y sintiera deseos de matar al bastardo de Eren. Hanji se sentó a un lado de mí, con la diferencia de que ella abrazó sus piernas contra su pecho, pareciendo más señorita que decente que yo, que seguía con las piernas bien abiertas.
—No hace falta preguntar cómo te fue, tu cara me lo dice todo— Me codeó en las costillas y luego suspiró pareciendo bastante abitada— Me da gusto verte así de feliz... pero como la amiga fastidiosa tuya que soy... te diría que no te hagas demasiadas ilusiones. Eren se va a enterar tarde o temprano y ambos sabemos que cuando eso pase él...
—Lo sé— Torcí los labios y recargué mi cabeza contra el hombro de la castaña— Él me va a odiar... mierda.
Ella volvió a suspirar y esta vez me envolvió entre sus brazos por completo.
—Tranquilo, prometo que te ayudaré a recoger los pedazos rotos.
Esa tarde el viento soplaba con suavidad y mecía mis cabellos, a pesar del horrible calor que hacía a medio día, la tarde estaba agradable justo ahora. El sol no pegaba con tanta fuerza y el viento soplaba levemente, aún tenía que esperar una hora para entrar a mi última clase y ya comenzaba a darme pereza ir. Estaba sentado bajo la sobra de un árbol leyendo un libro que me había recomendado Hanji, no había tanta gente alrededor, estaba silencioso, la tarde estaba agradable y obviamente me encontraba demasiado centrado en la romántica y revuelta historia que comenzaba a gustarme... eran divertidos y estúpidos los líos en los que se metía el protagonista.
—¡Enana!
Estaba tan concentrado en mi lectura que ni siquiera me di cuenta del momento en que Eren se había acercado a mí, di un respingo en mi lugar y con el ceño fruncido, levante la mirada para ver la enorme sonrisa de estúpido que llevaba puesta en su horrendo rostro. Supuse que acababa de entrenar, tenía el cabello mojado y cargaba un balón en sus brazos, ni lento, ni perezoso tomó asiento a mi lado y de inmediato el olor de su shampoo me invadió por completo. Miró el libro con pasta verde sobre mi regazo con algo de curiosidad.
—¿Qué estás leyendo?— Tomó el libro y observó sin mucho interés la portada y luego la contra portada.
—Es la historia de dos chicos que se conocen debajo de un puente y se enamoran— Encogí los hombros— Tienen muchos problemas para estar juntos... y justo cuando piensas que no se quedaran juntos, terminan casados en un país diferente al suyo.
Suspiré con emoción, había leído un montón de veces esa historia y nunca me cansaba. Me parecía extraordinario como el amor tenía formas caprichosas de juntar a dos almas gemelas que estuvieron esperando la una por la otra pacientemente. Eren miró atentamente la portada del libro por algunos segundos y arrugo la nariz.
—¡Qué cursi y aburrido!— Agitó el libro en el aire y un tic nervioso no tardó en aparecer en mi ojo izquierdo— No sé porque a las chicas les gusta leer esta clase de cosas.
—¡No es aburrido!— Arrebaté el libro de sus manos y fruncí el ceño— Un idiota como tú jamás entendería.
Eren rodó los ojos con molestia y hastío, luego agitó la muñeca como si estuviera espantando moscas o algo así.
—Como sea— Le dio un buen trago a su botella con agua y luego me miró con seriedad— En realidad yo estaba preguntándome si... ¿tienes pareja para el baile de primavera?
—Oh— Ahora fue mi turno de girar los ojos, había olvidado ese molesto baile que hacían en la escuela para darle la bienvenida a la primavera— Ni siquiera tenía pensado venir, no me gustan esa clase de tonterías.
—Ah...
Exclamo bastante desanimado después de escuchar mi respuesta, no me había dado cuenta de que había sido una invitación para ir con él hasta que vi su expresión de total resignación. Algo punzó con fuerza en mi pecho al ver su expresión tan afligida, a veces se me olvidaba que cuando estaba con Eren tenía que actuar como Rivaille y no como Levi. Se hizo un silencio incomodo en el que yo sólo tenía la mirada clavada en el libro y Eren en su balón de fútbol.
—Hace rato te vi platicando con Jean Kirstein— Dijo de pronto, rompiendo con el incomodo momento. Tenía el ceño levemente fruncido y la mirada seria; me tensé por completo— No sabía que te llevaras bien con ese tipo.
Aunque ahora evitaba a Jean lo más que podía, él siempre hallaba una forma de encontrarme y esa mañana no había sido la excepción, me lo había topado frente a frente cuando iba a entrar a mi clase de inglés, fue inevitable. Me preguntó por como iban las cosas con Eren y si Armin había abierto la boca, desde luego sabía que no se trataba de eso... era casi como si él quisiera que Eren nos viera juntos, estaba seguro de que estaba planeando algo y eso me daba muy mala espina.
Lo peor de todo, es que Eren comenzaba a sospechar que había algo entre ese cerdo y yo. Incluso porque cada vez que yo me acercaba a él, Armin salía huyendo despavorido... Eren me preguntó si había sucedido algo con el rubio pero yo sólo me hice el tonto y le dije que nunca había hablado con él. Lo cierto es que lo que empezó como "broma", terminó convirtiéndose en una enorme masa de mentiras, tras mentiras y aunque el castaño actuara como tonto la mayoría del tiempo, sentía que él ya comenzaba a sospechar. Prueba de ello era que mencionara a Jean ahora.
—Uhm no, no creo que nos llevemos bien— Agaché la mirada y comencé a hojear el libro para intentar relajarme y no entrar en pánico.
—Es gracioso que lo digas porque últimamente los he visto juntos— Esta vez dirigió su verde mirada a mi persona, me veía con autentica seriedad— Rivaille, se honesta... ¿estás interesada en él o... algo así?
Parpadeé un par de veces antes de que una risa histérica escapara de lo más profundo de mi garganta. Eren frunció el ceño y me miró con más seriedad frunciendo los labios, tenía que admitir que Eren tenía unas ideas geniales, ¿yo? ¿interesado en Jean? ¡por Dios! El tipo me caía en la punta del hígado, lo que era más gracioso de todo es que todo este tiempo estuve preocupado de que él sospechara algo acerca de mi verdadera identidad, cuando en realidad todo este tiempo estuvo celoso de la última persona en la que yo me fijaría, es más... ni siendo la última persona en el planeta tierra podría fijarme en Jean, nunca.
—¿Qué es lo gracioso?— Preguntó con voz rasposa y que al mismo tiempo se oía irritada.
—Perdón— Respiré profundo y esta vez fui yo quien miró con seriedad al castaño de los ojos verdes— Pero es que me resulta muy gracioso que pienses que yo podría estar interesado, digo interesada en el idiota de Jean Kirstein.
—Y... entonces, ¿de dónde lo conoces?
Enarcó una ceja.
—Estamos en el mismo club— Respondí con simpleza mientras guardaba el libro en mi mochila— Es un vago y generalmente me pide que le pase los trabajos, es todo.
No estaba mintiendo como tal, Jean sí estaba en mi club y fue ahí donde por desgracia nos habíamos conocido. También era cierto que antes me "intimidaba" para que le pasara los trabajos, aunque con todo esto de la bromita que le estaba haciendo a Eren ya no pedía que le pasara los trabajos, daba la impresión de que lo único que le interesaba era encontrar la forma de hacerle la vida imposible a Eren.
—Intenta no acercarte demasiado a él— Comentó mientras se colocaba de pie y se sacudía el pasto que había quedado pegado en su ropa— En el pasado tuvimos una pelea muy fuerte y desde entonces busca la forma de joderme. No quiero que te involucre en esto.
Ante su petición no pude hacer otra cosa que asentir y agachar de nuevo la cabeza, era demasiado tarde, yo ya estaba metido en esto hasta el cuello. Jean había encontrado la manera perfecta para joder a Eren y de paso también a mí.
—No te confundas, no me preocupa que me haga algo a mí— Agregó mientras miraba hacia lo alto, a la copa del árbol como si fuera algo totalmente interesante— No quiero que te lastime.
Y eso terminó por hacerme sentir la peor cucaracha, la peor basura, el peor imbécil sobre la tierra. Ya no quería seguir con esto, se estaba saliendo de mi total control y cada vez era más difícil mirar a los ojos a Eren, moría de ganas por mostrarle a mi verdadero yo.
—Eren— La voz salió estrangulada de mi garganta y las manos comenzaron a temblarme— ¿Mañana tienes tiempo por la tarde? Hay algo relacionado con Jean que me gustaría decirte.
El castaño asintió entre extrañado y confundido; sabía que quizá esta era la última vez que hablaba con Eren de ésta forma y que terminaría ganándome su desprecio, pero ya no podía seguir adelante con esta mentira. Prefería ser yo el que le contara la verdad y evitar que Jean lo hiciera de la peor forma posible y lo convirtiera en la burla del instituto entero. Esta vez estaba decidido, le diría la verdad a Eren.
All the love. 🐉🌹
