¡Hola gente bella! ya veo que pensaron que había desaparecido pero no. Es sólo que mi vida esta volviendo a la normalidad de a poco jajaja Este capítulo empecé a escribirlo cuando publiqué el anterior y lo terminé ahora. Les pido disculpas por la tardanza. Pero sepan que aquí estaré y como me dijeron por privado ya tengo otras propuestas en mente. Pero eso será cuando termine esta que, aún tiene un par de capitulos más (Vamos en la mitad de la historia) así que espero que les guste y que no me tiren tomatazos xD
Capitulo 7
No hizo falta mucho más para que Jane comenzase a olvidarse parcialmente de la molestia en su pierna. La lengua de Maura tomando completo control de su boca y sus manos enredándose en su pelo resultaron ser una excelente distracción. Lo mejor era la escasez de ropa sobre sus pieles. Las manos de Jane que se aferraban con fuerza a su cadera ascendieron velozmente hacia su espalda en busca de desatar el nudo del bañador. Antes de hacerlo intentó provocarle placer acariciando el contorno de su cuerpo. Maura se sacudió debajo suyo sin romper el contacto de sus bocas. Pensando que quizás le hubiera gustado repitió el movimiento y volvió a sentirla estremeciéndose. Se sonrió sin separarse de sus labios y cuando sin querer pasó su mano por la parte posterior de sus cosquillas un sonido que no se parecía en nada a un gemido de placer escapó de la garganta de Maura sorprendiendo a Jane y haciéndola que corte el beso.
-¿Qué fue eso?- preguntó confundida. Maura apretó los ojos con fuerza y no quiso mirarla. Jane ladeó la cabeza y repitió la pregunta-
-Nada- respondió ella sin abrir los ojos. Sus mejillas estaban enrojecidas y los musculos de su rostro tensos. Jane quitó la mano que aun mantenía en su espalda para acomodarse mejor, aquel leve movimiento fue suficiente para que Maura se retorciera nuevamente.
-¿Acaso te estas riendo?- Hubiera deseado que su pregunta no sonara tan agresiva, pero estaba contrariada por aquella reacción. Maura negó con la cabeza e infló los cachetes intentando contenerse hasta que ya no pudo más y estalló en carcajadas.
-Lo siento- se disculpó llevándose una mano a la boca -Oh Jane, de verdad lo...- pero la risa no la dejó terminar. La detective pestañeó un par de veces antes de poder reaccionar.
-¿Pero que dem..?- la risotada de Maura se hizo aún más fuerte, intentaba controlarse pero mientras más esfuerzo ponía en hacerse la seria, con más fuerza estallaba la risa. Jane se incorporó levemente para verla. Al principio se sintió contrariada, luego un poco ofendida. Pero al ver las lágrimas salir de sus ojos verde avellana sin reparos, el tono rojizo en su nariz denotando aún más su estado de embriaguez terminó por causarle una extraña mezcla de gracia y ternura. Como resultado se unió a ella en un concierto de risas sin sentido hasta que sus mejillas se acalambraron.
-¿Tu de que te ríes?- preguntó Maura después de largo rato. Jane se acomodó sobre el colchón, colocó los pies sobre la almohada y la cabeza casi colgando en el otro extremo.
-No estoy muy segura- respondió llevándose las manos al rostro. Maura se sentó e intentó enfocar la imagen en ella.
-Lo siento- dijo aún sin lograr una postura seria. Jane la miró con una sonrisa y se encogió de hombros.
-No importa, de todos modos en algún momento mi pierna nos hubiera interrumpido.- Buscó con la mirada el gel helado y Maura adivinando sus pensamientos se estiró hasta alcanzarlo y se lo dio. -Gracias- dijo al tiempo en que se acostaba a su lado. Maura cerró los ojos y Jane se volteó para poder verla de frente. Estaban ahí, aquellas palabras pinchándole la lengua, queriendo salir sin su consentimiento. Ella no era así. No era de decirle cosas bonitas a la gente por más que aquello no sonara tan bien. Pero en aquel momento, al verla con ese mechón de cabello cayendo sobre sus ojos, un tanto despeinada y con las mejillas rosadas, lo deseaba y sentía casi una imperiosa necesidad de decirle lo hermosa que se veía, y no sólo en ese momento con la cerveza nublando su mente. Cada momento que repasaba en su memoria la veía de igual modo.
-El alcohol me da mucho sueño- dijo arrastrando las palabras.
-No vas a quedarte dormida ahora, es muy temprano- Maura abrió un ojo y luego el otro antes de pestañear varas veces e intentar enfocar bien la mirada- Realmente eres mala bebiendo alcohol.- Maura la miró un instante y luego de un largo bostezo, que inmediatamente le contagió a Jane, terminó por sonreír.
-No lo haré, aún debo ver como llueve- respondió acercándose un poco más hacia ella
-Está lloviendo hace casi una hora- dijo aguantando la risa.
-Oh- sus ojos se abrieron y frunció el ceño, volteó hacia la ventana aún sin creer en sus palabras. -¿En serio?- Jane asintió y Maura se volvió hacia ella. - Con razón tengo un poco de frío- se acurrucó a su lado y escondió la cabeza en su torso. Jane no quiso molestarla. Y estiró el brazo lo más que pudo para poder atraer el cobertor hacia ella y así poder cobijarle por lo menos la espalda.
-Deberías al menos ponerte un pijama- sugirió sabiendo que no tendría respuesta. Maura movió la cabeza afirmativamente pero no se movió. Murmuró algo parecido a un "Ahora voy" y no supo más nada. Su respiración se volvió más pausada y regular y Jane supo que la había perdido. La abrigó lo más que pudo e hizo lo mismo consigo. Pero por el contrario, el sueño se negaba a llegar a ella. Su mente daba mil vueltas. Pensando cosas como ¿Qué sucederá después? ¿Por qué me siento tan cómoda con ella? ¿Quiero volver a verla luego de las vacaciones? ¿Que pasaría si nos volvemos a encontrar en Boston? ¿Cuanto tiempo nos queda? E infinidad de cuestiones que no tenían respuesta. Al menos no de momento. Se quedó despierta hasta que los negocios alrededor del hotel cerraron sus puertas y el silencio típico de la noche se adueñó del lugar. Maura dormía plácidamente ahora dándole la espalda. Se atrevió a abrazarla y abrigarse con el calor de su cuerpo. Miró el cielo y las gotas golpeando el exterior del balcón hasta que el sueño la venció.
El enorme cúmulo de nubes anunciaba que el sol no se dejaría ver al menos en la madrugada. A pesar de que su luz comenzaba a asomarse detrás. Maura miraba al exterior viendo como las cortinas se mecían con el viento. Tenía un poco de frío, pero era seguro que hubiera sido peor de no tener los brazos de Jane rodeándola y su cuerpo arropando su espalda. Suspiró y se decidió a salir lentamente de la cama, con sumo cuidado de no despertarla. Tomó la primera falda que encontró y un sweater que estaba a mano, buscó la mochila que tenía preparada, cerró la ventana que había quedado entreabierta y salió sin hacer ruido. No sin antes dedicarle una última mirada a la espalda de Jane y su cabellera oscura desparramada sobre el colchón.
El hotel a esas horas se encontraba vacío, sólo el personal de turno le deseó los buenos días al pasar por el lobby y no se cruzó con nadie más hasta bajar las escaleras que conducían a la playa. Se acercó a la orilla arrastrando los pies. La arena estaba helada y firme gracias a la lluvia. Al llegar al agua se quitó el calzado y lo guardó en la mochila. Decidida a caminar hacia el bosque mojándose los pies levemente. Se detuvo un par de veces víctima de la hipnosis provocada por el romper de las olas, y para cuando el sol se veía bastante alto detrás de las nubes blanquecinas, llegó al medano que delimitaba el bosque del mar. No fue hasta estar a metros de la casa que volvió a colocarse las sandalias y luego de un profundo suspiro se adentró en la arboleda.
Jane se encontró estirando su brazo buscándola y se sorprendió al llegar al borde de la cama y darse cuenta de que ella no estaba. Se quedó inmóvil unos momentos repasando mentalmente si aquella noche había sido real o estaba siendo victima de sus vívidos sueños otra vez. Levantó levemente la mirada y se forzó a abrir los ojos hasta darse cuenta que efectivamente se encontraba en el cuarto de Maura. Se sentó de golpe y buscó con la mirada pero, era más que evidente que la había dejado sola. Frunció el entrecejo, pensando que de seguro era una venganza por la primera noche que habían pasado juntas, pero luego reflexionó y después de escudriñar el cuarto minuciosamente recordó algo importante. Su pierna aún molestaba un poco pero no lo suficiente como para detenerla. Tomó su ropa del día anterior que había quedado en un rincón y se la puso rápidamente, sin perder tiempo se encaminó hacia la playa. Pero como era de esperarse, las cosas no salieron como ella planeaba y al bajar la escalera hacia el lobby Martinez se le acercó a con una sonrisa autosuficiente y burlona.
-Rizzoli, ¿Es mi idea o estas con las mismas ropas de ayer?- Ella rodó los ojos y pasó a su lado sin prestarle mucha atención.
-Jane- ésta vez sintió la voz de Nicole, y no había modo de ser grosera con ella. -¿Dónde has estado? ¿Estás bien?-
-Sí, no te preocupes. Nos vemos más tarde- intentó huir pero el delicado agarre de su amiga la detuvo.
-Has estado extraña últimamente- dijo en un tono de voz lo suficientemente bajo para que sólo ella la escuchara- ¿Estás bien? ¿Has estado viéndote con alguien y por eso nos evitas? ¿O te hemos hecho algo?- Jane suspiró agotada, y siendo consciente de que había dejado de lado bastante a sus compañeros los últimos días intento ser más amable.
-No es nada- dijo con una sonrisa.
-Almorcemos juntas- Odiaba cuando las mujeres utilizaban aquel tipo de orden disfrazada de súplica. No tenía opción más que aceptar.
-De acuerdo-
-Solas, tu y yo- dijo con una sonrisa liberándola al fin- Así podremos platicar a gusto sin nadie que interrumpa con sandeces.- Jane asintió fingiendo una sonrisa y se alejó un par de pasos.
-Lo siento pero de verdad debo irme- Para cuando Nicole asintió, Jane ya había salido del hotel hacia la playa.
-Se está viendo con alguien- dijo Martinez una vez que la pelirroja se sentó junto a ellos para desayunar.
-Eso no creo que nos competa a ninguno de nosotros- dijo Dany al ver el gesto serio de su mujer.
La arena recién empezaba a secarse cuando Jane llegó a la orilla. Caminó lo más rápido que pudo, en el trayecto, se mordía las uñas de sólo pensar en las razones de Maura para dejarla sola. Esperaba encontrarla donde ella creía que estaría, de lo contrario su cabeza jamás dejaría de inventarse posibles hipótesis hasta que volviera a verla. Recordaba todo lo que había sucedido la noche anterior y estaba segura de no haber hecho nada que la ofendiese. ¿O si? ¡No!, por supuesto que no.
Para cuando saltó la tranquera sus nervios crecían al igual que su ansiedad. Rogaba que estuviese allí así al menos podría conversar con ella o acompañarla.
Tal y como lo esperaba, un suspiro de alivio salió de su pecho al verla sentada sobre el mantel, estaba sentada de lado con la mochila a unos centímetros de ella. No había nada más a su alrededor que aquella tela a cuadros blancos y azules. Las hojas secas en el suelo crepitaron al pasar por ellas e inmediatamente llamó su atención. Jane le sonrió nerviosamente y su corazón volvió a latir cuando ella le correspondió con una melancólica sonrisa. Se acercó a paso lento hasta que pudo sentarse a su lado.
-¿Cómo supiste que aquí estaba?- Jane se encogió de hombros y Maura sonrió. -Me siento extraña.- dijo llamando aún más su atención.
-Eso se llama resaca- respondió Jane con una sonrisa. Maura la miró de reojo y le dio un suave codazo sin poder evitar sonreír.
-Estoy muy bien en ese aspecto. Me hidraté bastante- Jane se dio por satisfecha al volver a verla sonriendo y se atrevió a preguntar.
-¿Extraña por qué?- Maura torció la boca y miró hacia el tronco perdido en el medio del agua.
-Porque es la primera vez que vengo aquí y siento... no lo sé. Que no está.- Jane la miró fijamente intentando no verse tan desorientada ante aquella confesión. Maura volvió a sonreír y bajó la mirada. -Es que siento que la dejé ir. -Volvió su vista a Jane que la miraba con disimulado desconcierto y haciendo un enorme esfuerzo por comprender de que hablaba -Antes venía aquí y sentía que ella estaba aquí conmigo. Ya sabes, era nuestro lugar y ahora... Cuando llegué estaba sola. Me sentí sola hasta que tu viniste. - Jane sonrió y no fue consciente en aquel momento de como su corazón latió emocionado por aquellas palabras. Como siempre que se sentía un poco expuesta o avergonzada hizo lo que mejor sabía hacer. Se puso de pie y le tendió la mano para ayudarla a pararse.
-Ven, vamos- Maura la miró un tanto desconcertada-
-¿A donde?-
-A buscar nuestro lugar- respondió con una encantadora sonrisa imposible de resistir. Ella tomó su mano y la jaló para ayudarla. Maura guardó el mantel en la mochila y atinó a colocársela en la espalda, pero Jane, fiel a sus costumbres la detuvo y se ofreció amablemente a llevarla. Le guiñó un ojo antes de tomar su mano y comenzar a caminar hacia el interior del bosque.
-¿Tienes idea de hacia donde vamos?- preguntó Maura al notar la seguridad de su compañera. Ella se dio media vuelta sin detenerse ni dejar de sonreír.
-No, ni la mas mínima- Le guiñó un ojo y volvió su vista al frente por lo que fue incapaz de ver la tierna sonrisa que Maura le había regalado -Supongo que a algún lado saldremos ¿No?-
-Si continuamos en ésta dirección terminaremos a mitad de la reserva-
-Creí que ya nos encontrábamos allí -Maura comenzó a aminorar la marcha
-Técnicamente no- dijo deteniéndose en seco y con ella a Jane-
-¿Qué te sucede?- preguntó arqueando una ceja -¿Acaso tienes miedo?- inquirió divertida.
-¡Por supuesto que no!- Jane soltó una risita
-¿Estás segura?-Maura frunció el ceño -Piénsalo, apuesto a que aquí podrías gritar si un asesino te persiguiera y nadie sería capaz de oírte- se quedó mirándola unos momentos
-Sí, es probable, pero dudo que alguien llegase hasta aquí para eso, menos aún si estoy acompañada por una temeraria mujer como tú- Jane tomó aquello como un cumplido. Ella le sonrió de aquel modo tan adorable donde sus mejillas se marcaban como si tuvieran hoyuelos. Bajó la mirada hacia sus manos aún entrelazadas y su cuerpo se encendió. Deslizó su mano hasta su muñeca, dejó caer la mochila bajo la reprochable mirada de Maura y tiró de ella para luego empujarla hacia el árbol más cercano. La aprisionó entre su cuerpo y la rugosa corteza. No había recordado hasta ese momento el deseo contenido desde la noche anterior. Nuevamente olvidó por completo la incomodidad en su pierna.
-Jane- suspiró Maura cuando su mano bajó desde la corteza del árbol hacia su cintura.
-No voy a permitir que te duermas ésta vez- dijo con una ladeada sonrisa colmada de lujuria.
-¿No crees que aquí es un poco...- intentó argumentar pero la boca de Jane sobre la suya no le permitió seguir. El cuerpo comenzó a cosquillearle de pies a cabeza. Más aún cuando los delgados dedos de su compañera se aventuraron bajo su falda acariciando con vehemencia sus muslos. Por instinto levantó su pierna para prenderse al cuerpo de Jane, que la sostuvo con gusto con tal de darle un poco de comodidad. Maura se aferró a su cuello, aquella actitud posesiva de la morena en algún punto la excitaba demasiado. A medida que los segundos transcurrían sentía necesidad de más. De sentir sus manos recorriendo cada centímetro de su cuerpo, su lengua apoderándose de todos los rincones de su boca, cuello y hombros. Cada movimiento suyo era un elixir adictivo del que no podía desistir una vez consumido. Cortó desesperadamente el beso para gritar de placer al sentir la mano de Jane en su entrepierna. Ella le sonrió con la mirada encendida, desafiándola a más si ella así lo quería. Maura se mordió el labio apenada al notar su reacción y Jane se acercó a su oído.
-Quiero oírte gritar, hazlo todo lo que quieras- aquel ronroneo que tanto la enloquecía la hizo encenderse aún más sin necesidad de ningún movimiento – Nadie podrá escucharte aquí. No te contengas. -Maura se relamió de sólo pensarlo y dudó qué hacer luego de aquellas palabras. La cálida respiración de Jane en su oreja no hacía que pudiera concentrarse. Cuando la detective se alejó un poco para poder verla a los ojos, se acercó lentamente a su boca y atrapó suavemente con sus dientes su labio inferior. Lo soltó despacio y luego volvió a atraparlo pero esta vez con sus labios, al mismo tiempo que sus dedos volvieron a moverse sobre su ropa interior. Aquella combinación de movimientos la hizo aguantar la respiración. Intentó contenerse de cualquier cosa y dedicarse sólo a sentir como la temperatura de su cuerpo se hacía una con la de ella ahora por debajo de la tela. Gimió levemente al sentir los apaciguados movimientos de Jane. Aquella sensación ligeramente placentera aún le permitía concentrarse en la boca de su amante. Tenía pleno uso de su cuerpo, por lo que aferró aún más la pierna en su cadera, mientras con las manos se apoderaba de su cuello y espalda.
Jane masajeaba con lánguidos movimientos su zona sensible, acrecentando sus ansias y deseos de más con cada uno de ellos. Echó la cabeza hacia atrás despegándose de su boca, intentando concentrar su cuerpo en aquella delirante entrega de placer. Pero prontamente necesitó de su contacto otra vez. Con la velocidad acrecentando y su mente separándose de su cuerpo, mordisqueó su cuello, labios y hombros en la medida que podía. Estaba perdiendo el control y, quizás por querer satisfacerla o a sí misma, no se contuvo al momento de gemir de placer para ella. Jane estaba extasiada con el repentino salvajismo de tan sofisticada mujer, sentía que podía llegar al clímax tan sólo con oírla.
Cuando Maura alcanzó la cima en sus manos, ambas se quedaron en silencio. Jane disfrutando de sus uñas clavadas en su espalda y Maura regularizando su respiración e intentando tomar control de su cuerpo nuevamente. Segundos después volvieron a unir sus bocas en un beso que, al contrario de lo esperado se sentía aún más fogoso que en un principio. Maura bajó su pierna y se afirmó sobre la corteza mientras que Jane se abalanzaba con sus manos por el resto de su cuerpo. Le resultaba difícil creer que nada de aquello la había saciado.
-¿Hay alguien?- se oyó a lo lejos y ambas se detuvieron al oírlo. Compartieron una mirada de preocupación que inmediatamente se transformó en risas.
-Vamos- la detective la tomó de la mano, y con la otra la mochila, se la colgó al hombro y comenzaron a caminar en dirección opuesta.
-¿Quién anda ahí?- volvió a escucharse y nuevamente estallaron en silenciosas carcajadas imposibles de disimular. Se sentían un par de adolescentes escapando de la autoridad luego de haber cometido una travesura. Ambas se miraron sin parar de sonreír y no se detuvieron hasta llegar al mar gracias a las indicaciones de Maura.
-¿Estás bien?- preguntó Jane un tanto agitada. Ella asintió.
-Creo que sólo necesito recuperarme un poco- Se dejó caer en la arena sin soltar su mano obligándola a tumbarse a su lado.
Bueno, esto es todo por hoy. Nos volveremos a leer pronto. Espero que les haya gustado déjenme su review a ver que opinaron de éste capi! Se acercan al final de las vacaciones. ¿Seguirá todo igual después de esto? Ya lo iremos viendo. Hasta la próxima (que no se demorará tanto lo prometo)
P.D: les cuento que estoy haciendo en mi cuarto un mini mural con algunos de sus reviews. Esto se los comento por dos motivos:
El primero, para contarles que es una gran motivación el leer lo que piensan o sienten, y muchas veces cuando te sentís desganada o un poco frustrada, aquellas palabras bonitas te animan y te alientan a continuar. Y el segundo, es para que sepan que así sea un pequeño comentario siempre al que escribe atrás de esto le afecta, generalmente positivamente a pesar de que sean críticas. Es el hecho de saber que alguien dedicó su tiempo a leerte y más aún comentarte. Y muchas veces eso te demuestra que el tiempo que quizás dedicaste a esto en lugar de a otra cosa valió la pena enormemente.
En mi caso escribo porque amo escribir. Y lo comparto porque ustedes me han demostrado que les gusta o les entretiene lo que hago. No escribo para competir por reviews o para tenerlos, sino para saber qué es lo que hay detrás de quién lee. De alguien que comparte lo mismo.
Bueh, me excedí jajaja en resumen gracias. Por que sus palabras muchas veces pueden hacer que en un día gris se vayan las nubes. Y eso no es poca cosa. Muchas gracias de verdad y ¡Hasta la próxima!
