Para no perder la costumbre ;) los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Edward's Eternal, yo solo traduzco.
Gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por acompañarme en otra aventura.
Mis ojos se abrieron de golpe. Desorientado, miré alrededor.
Estaba sentado en el puff, solo, en la oficina de Bella. Sacudí mi cabeza confundido. Lo último que recordaba, era estar sentado escuchando a Bella leerle una historia a Emma. También recordaba pensar en lo reconfortante que era su voz.
Gemí. Obviamente, me había quedado dormido.
Mierda.
¿Dónde estaba Emma? ¿O Bella?
El puff no me quería soltar y batallé para ponerme de pie, rápidamente aprendí una nueva lección; estas sillas no estaban hechas para que alguien de mi tamaño tomara una siesta. Una de mis piernas estaba bastante entumecida. Me sentía como de hule cuando cojeé hacia la puerta y divisé a Bella en la cocina. Emma estaba sentada en la encimera. Estaba escuchando con atención mientras Bella le hablaba en voz baja.
En seguida caminé hacia ellas, pero me tropecé con mis propios pies al tratar de moverme más rápido de lo que mi cerebro todavía adormilado y pierna entumida podían procesar. Sus dos cabezas se giraron en mi dirección y vi desde mi nueva posición, tumbado en el suelo, como Bella luchaba por no reírse y la nariz de Emma se arrugaba en diversión.
Abrumado por la vergüenza, cerré mis ojos. Primero, lloré, luego me quedé dormido, y ahora me tropiezo en frente de Bella… todo en el periodo de una hora. Solo podía imaginar lo que pensaba de mí. Abriendo un ojo, la encontré frente a mí, su mano extendida hacia adelante, y una sonrisa burlona en su rostro. "Vaya entrada, Edward."
No pude contener mi sonrisa en respuesta. "Deberías de ver lo coordinado que soy a primeras horas de la mañana," le aseguré. "Es algo especial."
Un cálido rubor se apoderó de su cuello y mejillas, tiñéndolos de un encantador tono rosado.
Sin saber lo que había dicho para provocar tal reacción, agarré su mano extendida y me paré rápidamente. El repentino calor que sentí por su gentil agarre fue inesperado y miré nuestras manos entrelazadas con asombro.
"Lo siento," le dije, levantado la vista hacia ella. "No puedo creer que me haya quedado dormido. Debes pensar que soy una persona horrible, no solo llegando tarde, sino también dejándote a cargo de mi hija mientras tomo una siesta."
Sacudió su cabeza. "No, pienso que tuviste una semana muy larga y necesitabas de unos minutos de descanso. En serio, Edward, solo dormiste por unos veinte minutos. Emma y yo estábamos tomando algo de jugo y galletas. Pensé que ella tendría hambre."
Oh, Dios.
Por supuesto que la tendría. Ya pasaba de su hora de cena. Había planeado pasar a la tienda por algo para hacer de cenar, pero ahora era demasiado tarde para eso.
Miré a Bella y sin pensarlo dos veces hablé. "Vamos por una pizza, Bella. Por favor, ven con nosotros."
Ella me miró. "No quiero entrometerme en su cena, Edward," me dijo en voz baja.
Sacudiendo mi cabeza, le di un apretón a su mano, apenas dándome cuenta que la seguía sosteniendo. "No te entrometes, Bella. A los dos nos encantaría. ¿Verdad, pequeña?" Le pregunté, soltando tristemente la mano de Bella y caminando hacia Emma, cargándola de la encimera donde continuaba sentada, observándonos en silencio.
Emma asintió, sonriéndole a Bella. "Ves, a los dos nos encantaría."
Seguía dudosa.
"Por favor, Bella," le pedí en voz baja. "Déjame pagarte la cena. Te mantuve aquí hasta tarde y sin duda también estás cansada y hambrienta. Permíteme agradecerte con este pequeño gesto." Mi voz bajó más. "Por favor."
Estaba emocionado cuando asintió.
"Amo la pizza. Me encantaría acompañarlos."
*()*
Aprendí mucho de Bella durante la cena. Por un lado, tenía un amor poco saludable por todas las cosas saladas. Tocino, pepperoni, kalamata y aceitunas verdes eran de necesidad básica en su pizza, me informó con seriedad. Y era indispensable queso extra. Añadí pimientos rojos y champiñones, solo porque sentí que tenía que pretender que me importaba que hubiera algo saludable oculto entre las montañas de grasoso queso y carne. También ordené una ensalada, así como la pizza de Emma de queso y piña para uno. Conversamos y reímos y logré conocerla un poco más. Descubrí que, como yo, adoraba a los niños, prefería el vino tinto, cualquier cosa que tuviera caramelo, y amaba su trabajo. Viendo su rostro mientras hablaba de sus abejitas aprendices calentaba mi corazón. Le encantaba ser la "Abeja Reina" como los empleados la llamaban. Amaba las risitas y las preguntas. Las tonterías y el desorden que venía con sus pequeñas responsabilidades eran bienvenidas y apreciadas. No las desaprobaba, ni deseaba que desaparecieran. El saber que Emma estaba bajo su cuidado diario me hacía sonreír. Y a pesar de su silencio, o tal vez por eso, Bella se aseguraba de incluir a Emma en nuestras conversaciones, animándola a asentir y hacer una seña ocasional que había aprendido con su mano. Emma resplandeció todo el tiempo, disfrutando de su atención. Cuando la cena fue servida, sonreí cuando Bella extendió sus manos automáticamente y cortó la ensalada de Emma en bocados más adecuados mientras yo colocaba una rebanada de su pizza en su plato. Se sentía como si estuviéramos trabajando juntos sin siquiera intentarlo.
Después de comer demasiada pizza, Bella llevó a Emma al tocador de mujeres a lavarse y yo me quedé solo, perdido en mis pensamientos por un momento.
No pude recordar haber ido alguna vez a cenar como familia con Tanya y Emma y tener esta sensación de placentera tranquilidad. Tanya nunca estuvo lo suficientemente relajada para disfrutarlo y yo siempre me sentía como si estuviera haciendo algo mal, riendo y bromeando con Emma mientras ella estaba allí sentada, con su pierna balanceándose con impaciencia, picando de su ensalada mientras nosotros comíamos nuestra pizza. Nunca le gustaron las cenas familiares o salidas de ningún tipo, prefería sus salidas por la noche sin nosotros. En retrospectiva, debí haberme dado cuenta mucho antes de sus sentimientos.
Bella se volvió a sentar y le sonreí cuando cargó a Emma y la puso en su rodilla. "Ordené café," le informé. Y un pedazo de crujiente de manzana (1) con extra salsa de caramelo."
Gimió. "Voy a subir dos kilos solo con esta cena. Voy a necesitar hacer más ejercicio de lo que tenía planeado para esta semana."
"¿Te ejercitas en el hospital?"
Hizo una mueca. "Lo hacía."
La miré, mi ceja arqueada.
"¿Pero?"
"Había un médico allí… era bastante, um, pesado. Y pareciera que cada vez que estaba allí, también lo estaba él. Es solo que era demasiado persistente. Así que me inscribí en un gimnasio más pequeño cerca de casa."
Fruncí el ceño, sin gustarme la idea de que alguien la molestara. "¿Le dijiste que te dejara en paz?"
Se encogió de hombros. "Lo intenté. Nunca pareció tomarlo en cuenta. Algunos de los otros miembros del personal dijeron que solo era un coqueto y que no quería decir nada con su comportamiento. Al fin tuve que mentirle para que retrocediera. Pero entonces, me sentí mal, por lo que terminé yendo a otro gimnasio."
Sentí temblar mis labios. "Su nombre no es Jacob Black, ¿cierto?"
Se me quedó mirando. "¿Cómo lo sabes?"
Sonreí. "Trabajo con él. Y sí, es un coqueto terrible. Aunque, es un tipo decente. Estoy seguro que si cree que te ahuyentó del gimnasio se sentiría muy mal."
Suspiró. "Bueno, todo salió bien. Estoy feliz donde estoy. No hay problema. Solo voy a pasar un poco de tiempo extra allí para quemar el postre que ordenaste."
Me reí con un resoplido. "¿Cómo si la terriblemente saludable pizza que nos ordenaste de entrada no fuera un factor?"
Soltó unas risitas, un sonido maravillosamente encantador y desvió la mirada. "Posiblemente."
Sonreí. "Me comí mi parte. Y, pedí tres cucharas. Apenas cuenta si vamos a compartirlo."
Se echó a reír y se agachó, sacudiéndole su cabeza a Emma. "Tu papi piensa que es gracioso, ¿verdad?"
Emma asintió y arrugó su nariz divertida. Bostezó y se acurrucó en el hombro de Bella. La mano de Bella se levantó y empezó a acariciar su cabeza suavemente. "Alguien está cansada," dijo con ternura.
Miré mi reloj, asombrado de ver que pasaban de las ocho. "No me di cuenta de la hora," admití.
Sonrió en comprensión. "Cancela el postre, Edward, y llévala a casa a dormir."
Titubeé, sintiéndome egoísta, sorprendido de encontrar que no quería que esta noche terminara. Sacudí mi cabeza. "Mientras estés bien con el accesorio, me gustaría quedarme, Bella. ¿Si tú quieres?" Le pregunté, sintiéndome de pronto nervioso por lo mucho que deseaba que se quedara.
Bajó la vista hacia Emma que ya se estaba quedando dormida. Luego, sus ojos me miraron. Podía ver que estaba en conflicto.
Inclinándome hacia adelante, coloqué mi mano en su brazo. "Sin presión, Bella," le dije en voz baja. "Puedo pedir la cuenta."
Sacudió su cabeza, una sonrisa tímida en su rostro. "No, Edward. Quiero quedarme."
Mi sonrisa igualaba la suya.
Era lo mejor que había escuchado en mucho tiempo.
*()*
Solo necesitamos dos cucharas para el postre. Con Emma dormida, acurrucada en los brazos de Bella todo el tiempo. Bella insistió que yo tenía una ventaja injusta, ya que ella solo podía usar una sola mano y no podía luchar conmigo para conseguir un buen pedazo de postre. A fin de compensar su desventaja, jugando la alimenté con unas cucharadas extras, fascinado por como rodaba los ojos cuando movía la cuchara hacia atrás solo un poco lejos de su boca. Cuando le ofrecí su último bocado y le tomé el pelo de nuevo, haciendo la cuchara hacia atrás, cubrió mi mano con exasperación llevando el crujiente a su boca y capturando la deliciosa dulzura entre sus labios. Sus ojos parpadearon un poco y juré que escuché un pequeño lloriqueo en la parte de atrás de su garganta. Mis ojos se ampliaron mientras la miraba. Ciertamente no parecía una chica en ese momento. Con su cuello arqueado y los ojos cerrados, se veía deseable y completamente… besable. Retiré rápidamente la cuchara vacía y la dejé caer al plato, agarrando mi café para cubrir mis acciones.
¿Qué estaba pensando?
¿Besable?
Ella cuidaba de Emma. Alguien de quien dependía y sentía cariño. Alguien en quien ya pensaba como una amiga. No podía arriesgarme a arruinar eso.
Solo una amiga.
Junto a mí, Bella me contemplaba en silencio, bebiendo de su café, pero de alguna forma consciente de que el aire a nuestro alrededor había cambiado.
"Debería, um, llevar a Emma a casa," le dije en voz baja mientras pedía la cuenta.
"Por supuesto," murmuró.
Bella se movió en su asiento y me puse de pie. Batalló intentando levantarse todavía sosteniendo a Emma y me reí entre dientes mientras la observaba. Entonces, sin pensarlo, me agaché y levanté a Bella para que quedara de pie, acunándolas a ambas, a ella y a Emma cerca de mí. Por un breve momento me quedé allí, sintiéndome estallar por lo completo que me sentía al tener a ambas en mis brazos. Perplejo ante la sensación, miré a Bella solo para encontrarla viéndome con la más tierna de las miradas en sus ojos. Nos miramos fijamente y luego mi mirada se posó en sus labios, que estaban abiertos y de pronto se veían tan dulces e invitadores. Podía sentir mi cabeza inclinándose, el deseo de averiguar si eran tan suaves como parecían abrumándome. Junto a mí, alguien carraspeó y mi cabeza se levantó de golpe y di un paso hacia atrás, rompiendo la burbuja que habíamos creado sin darnos cuenta a nuestro alrededor.
La mesera sonrió cuando me entregó mi recibo de la tarjeta de crédito para firmar. "Son una hermosa familia. Algo lindo que ver para variar. Que tengan una buena noche," me dijo cuando le entregué el recibo.
Mi mano se congeló.
¿Así es cómo nos veíamos?
¿Cómo una familia?
Sacudí mi cabeza y seguí a Bella afuera del restaurante. Ninguno de los dos habló del comentario de la mesera.
Solo una amiga, me dije de nuevo.
Pero, una a la que quería besar.
Necesitaba llegar a casa.
Tenía que pensar.
(1) El crujiente de manzana, llamado apple crisp en los Estados Unidos y apple crumble en el Reino Unido, es un postre consistente en manzanas al horno cubiertas con una corteza crujiente.
Solo una amiga, ajá. Por lo visto Edward está algo confundido, ¿será que está empezando a sentir algo por Bella? Y ella, ¿sentirá algo también? ¿Qué creen? Sin duda el trato que Bella le da a Emma ha causado una gran impresión en Edward, ¿pero será solo eso lo que lo está haciendo sentirse así? Ya lo veremos. Espero que les haya gustado y me lo puedan hacer saber. Gracias por seguir acompañándome en está traducción y muchas gracias por sus palabras: Jocelyn907, JulieDeSousaRK, tokita1796, Manligrez, ang3lpop, Diana diaz, yessifer cullen hale, Sara Bella, bellaliz, marieisahale, Anuca, shamyx, somasosa, Ivebar, angelabarmtz, pili, sylvana, Rosbell, EmDreams Hunter, Chiarat, Nadiia16, EmmaBe, jacke94, Ericastelo, Jade HSos, CarolinaYDM, May Dean, Srher Evans, Yoliki, Tata XOXO, Klary Alice Cullen Swift, Jael Cullen Stewart, AriiPattinson. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, trataré de que sea el domingo, pero ya veremos ;)
