- Lo se, lo se – rezongo pensando que el moreno tenia toda la razón, no quería perder a Sam por una tonta e irrelevante discusión – ¡Pero ella no reacciona!

- ¿Ella? – pregunto ambiguamente - A veces pienso que no quieres que Sam te perdone… Quizás quieras que se mantenga lejos de ti para que puedas acercarte a Val…

- No entiendo lo que quieres decir – menciono aparentando que no comprendía el claro mensaje que su amigo le enviaba

- Dime algo, ¿Tú quieres a Sam? – inquirió yendo, directamente, al meollo del asunto

- ¡Claro que la quiero, es mi amiga! – se apresuro a contestar desconociendo el motivo por el cual estaba tan nervioso puesto que sus manos comenzaron a transpirar tanto, que casi se le resbalo el aparato de sus manos

- Sigue mintiéndote… - susurro frustrado ante la habitual postura de negación que su amigo portaba – ¡Si vas a hacer algo, hazlo ya porque la perderemos, viejo! – le dijo claramente antes de colgar de sopetón.

Sorprendido por la inesperada reacción de Tucker, Danny observo su celular por unos momentos y luego lo guardo en su bolsillo pensando en como extrañaba pasar las tardes con sus dos mejores amigos o en como añoraba los tiempos en que sus únicas preocupaciones estaban relacionadas con los fantasmas y los exámenes…
Una intensa melancolía lo invadió allí sentado donde el tiempo se le escapo tan rápidamente como lo hubiera hecho el agua entre sus dedos. La poca gente que quedaba, se fue marchando hasta dejarlo completamente solo en aquel frió lugar que antes, estaba abarrotado de personas.

- Disculpe, joven, ya vamos a cerrar… - le anuncio un anciano de blancos cabellos al acercarse a donde el estaba

- ¿Qué? – inquirió volviendo a la realidad de golpe – Si, si, gracias por avisarme – contesto al pararse y dirigirse hacia la puerta. Al salir del establecimiento, se dio cuenta de lo tarde que era, el cielo estaba teñido de un azul oscuro y la calle estaba iluminada, únicamente, por unas débiles y pálidas luces que provenían de las casa y edificios cercanos.

No muy lejos de allí, una chica de ojos violetas acababa de llegar a su casa portando un profundo enojo que no tardaría en estallar en su interior.

- ¡No puedo creerlo! – se decía una molesta Sam al entrar a su cuarto después de un complicado y reñido día – Es… es… ¡un idiota! – se quejo mientras revisaba una pila de cajas que se hallaban abandonadas en una esquina de su habitación.

- Como te extraño… - se lamento con cierta nostalgia al contemplar el interior de una, la cual contenía, sus antiguas ropas oscuras – Pero mas que a nada, te extraño a ti… - decía buscando una en particular la cual contenía uno de sus artículos mas apreciados y, al no encontrarla, empezó a desesperar - ¡¿DÓNDE ESTAN?! – pregunto arrojando por los aires todas las cosas que dificultaban su búsqueda

- Seguramente mi madre se deshizo de ellas – se dijo a si misma lamentando la perdida de sus apreciadas botas las cuales habían desaparecido como por arte de "magia" – Debo esconder lo que queda de mi antiguo guardarropa antes de que también las pierda – menciono sagazmente mientras levantaba las cajas y las amontonaba en el fondo de su closet lejos de la amenazadora mano de su madre quien parecía estar dispuesta a eliminar lo que quedaba de su antigua hija

- Bien, ahora si puedo estar segura de que tengo las cosas bajo control - dijo satisfecha una vez que cerró la puerta de su armario y clavo la mirada en unos arrugados papeles que yacían en el piso. Los recogió y vio, para su sorpresa, que era la lista telefónica que le había confeccionado Estrella. Parecía que ser popular implicaba que debías tener un novio guapo de tu misma calaña lo cual no la convencía en absoluto - ¿Qué haré con esto? – al leer el nombre "Dash Baxter" se imagino que todos los otros chicos de la lista serian igual de tontos que el lo cual no le parecía muy "atractivo"
Con un resignado suspiro, estiro el papel y lo coloco en donde se encontraban antes de que Danny desplegara su enojo contra el y al hacerlo, no pudo evitar pensar que, tal vez, su ex-amigo había actuado poseído por los celos al verse excluido de la lista que tenia…

- Es imposible – dijo al mirar a través de su venta, la impactante luna plateada que brillaba en un mar de estrellas – El solo… esta enojado por mi cambio radical, solo eso… Yo soy la única que piensa en el como mas que un amigo o por lo menos así era antes… Ahora ni siquiera es mi amigo… - por mas que lo intentara, era imposible deprimirse ante aquel espectáculo natural que parecía estar hecho únicamente para ella.

- Wow! – exclamo fascinada al darse cuenta de lo que se perdía por concentrarse solamente en sus problemas – A Danny le encantaría ver esto – dijo convencida puesto que sabia muy bien que a el le fascinaba todo lo que estuviera relacionado con el universo.

La misma luna que Sam contemplaba, era ignorada por Tucker quien parecía estar obsesionado con su PDA ya que no apartaba los ojos de su maquina.

- La tecnología no deja de sorprender – decía una y otra vez cada vez que le encontraba una nueva utilidad – ¿Pero que…? – pregunto sorprendido cuando una atípica alerta interrumpió sus tareas, el detector de su mini-computadora le anunciaba que Danny estaba en movimiento – ¿A donde ira a esta hora? – inquirió cuando, de repente, se dio cuenta a donde se dirigía su amigo, a la casa de Sam