Importante: La respuesta a los comentarios que me hacen esta en mi perfil chicas... todas tienen su agradecimiento y espero no haber incomodado.
Capítulo 7.- El encanto de las Amamiya.
"Sakura"
People are strange when you're a stranger
Faces look ugly when you're alone
Hacía ya varios años, no muchos realmente, había una niña que recién acababa su tarea, le gustaba mucho bailar y cantar, cantaba con su mejor amiga, siempre temas de caricatura pero era lo que las hacia felices. Un día su mejor amiga perdió a sus padres, ambas lloraron toda la noche, toda la tarde, todas las mañanas.
Su mejor amiga era la más hermosa de todas y aunque casi siempre resultaba ser invisible para todos ella era feliz.
Women seem wicked when you're unwanted
Streets are uneven when you're down
Una tarde de la nada su madre había decidido irse de casa todo el día, no quería saber nada de nadie, había perdido a su hermana en un terrible accidente. Su hijo mayor le había acompañado pero su esposo no, él tenía trabajo que hacer.
Su padre, quien era prácticamente un súper héroe se había convertido en un súper villano.
When you're strange
Faces come out of the rain
When you're strange
No one remembers your name
When you're strange
Pero de eso ella no sabía nada. Entonces creyéndose libre de todos, puso su música a todo volumen pero no eran sus discos, no era su estilo y no era por supuesto su estéreo.
Al darse cuenta que la música era de su hermano y que recordaba que The Doors era la canción favorita de él y de su madre decidió estúpidamente dejarla puesta.
People are strange when you're a stranger
Faces look ugly when you're alone
Y así igual de extraño que la canción, su mundo, como el de Alicia en las maravillas cambio radicalmente, no tenía nada que ver con un conejo pero sí con el reloj del tiempo.
No habían barajas de póker pero sí un juego de apuestas de por medio.
Y como si el gato temible Chesire le hablara recordó exactamente las palabras de él: Realmente no importa el camino escojas.
No había comprendido el significado de aquellas palabras desesperantes.
Women seem wicked when you're unwanted
Streets are uneven when you're down
Haber visto a mi prima, mi mejor amiga en la cama de mis padres, ella gimiendo, retorciéndose de placer a sus quince años. Mi padre besando sus brazos, sus pechos, su garganta, sus labios gritando entre tanto y tanto "¡Ho sí, así nena!", ella moviéndose más y más rápido mientras me miraba de reojo pero yo no podía moverme de ahí.
Ni siquiera estaba segura de estar viendo lo que veía, radicalmente.
When you're strange
Faces come out of the rain
When you're strange
No one remembers your name
When you're strange
Y después de los gritos, los insultos y las justificaciones simplemente me gire sobre mis talones para irme de ese lugar y encerrarme en mi habitación. Horas más tarde, cuando mi madre ya había llegado a casa Tomoyo emocionada aceptó un jugo de manzana mientras mi madre besaba apasionadamente a mi padre como si de novios se tratara.
Era como si nada pasara. Tomoyo me invito al cine al día siguiente con las demás del grupo y simplemente no dije nada.
When you're strange
Faces come out of the rain
When you're strange
No one remembers your name
When you're strange
Entonces deje de escuchar People are strange un buen rato hasta que simplemente una semana después, justo cuando el Vicodin de mi madre comenzaba hacer efecto junto aquel vaso de vodka, cerveza, whisky y un poco de ron hizo el trabajo que debía podía tocar mi rostro y no sentir que lo estaba tocando.
Corrí lo más rápido que pude, topándome con pared, resbalando entre calles, con las rodillas rapadas, los ojos desorbitados y sin un ápice de sentimiento en mí ser me perdí en unos ojos azules profundos.
Ni siquiera le pregunte su nombre, ni siquiera pude escuchar su voz.
Lo bese con todas mis fuerzas… hasta cansarme.
Recuerdo una habitación hermosa con tonalidades en crema de paredes, cama enorme como para cinco personas y un olor a lavanda. No había luz sino una completa oscuridad.
Un par de billetes en mi mano derecha que ya se había hecho puño y los gemidos de aquel chico quitándome la virginidad.
Creo que me había dicho algo importante, apenas escuche un "Carajo, no creí que fueras virgen".
Seguro. Pero eso no me importaba, lo que yo creí que era importante para nosotras resultaba ser nada. Había un rayo de esperanza con eso a mi edad… simplemente se desvaneció en el justo momento que el amor por mi padre desaparecía poco a poco en cada embestida.
Después preguntó mi edad, apenas dije: "Quince" él se quitó tan rápido como había entrado y luego azotó una puerta.
Semanas más tarde desperté en un hospital donde me mantenían con sedantes y posteriormente durante un año con un medicamento llamado prozac.
Me quede viendo el cielo azul que comenzaba a ser invadido por unas nubes grises, el sólo se fue tan rápido como había llegado, tal vez mostrando el mismo estado de ánimo por el que me estaba encontrando.
Había sido lo suficientemente estúpida como para arruinarlo todo.
Pero ¿Cuándo es para siempre?, a veces sólo un segundo.
El profesor de historia seguía ahí parado, mostrándonos un viejo video de la segunda guerra mundial, sonriente, tratando siempre de interesarnos pero sin conseguirlo.
─Quítate los audífonos.
Me dice Tomoyo discretamente acercándose, fingiendo que tomaba mi lápiz para fingir algún apunte. Ella es muy lista, nunca la he visto estudiar para variar.
La miro un tanto aturdida por haberme sacado de mis pensamientos, de mis recuerdos diría yo.
Le sonrío apenas lo suficiente simulando estar agradecida por posiblemente tener un castigo. Pero no hoy, los profesores, el mismo director estaban tan ocupados con eso de los visitantes que darían una exposición que nadie nos prestaría atención.
Me hace un poco de daño escuchar esa canción, me hace tener flash back.
Entonces todos nos levantamos al sonido de aquella campanita musical alertándonos que era el momento de la exposición de jóvenes empresarios. Suspire, no es que no tuviera ganas de ver a Li.
Me había besado en su auto… estúpidamente lo ofendí con un mal comentario, por supuesto me pidió ofendido que bajara del auto y no le vi en la tarde ni me mando algún mensaje. Por supuesto había llamado su padre a mi casa para hablar con mi padre pero nada de noticias sobre él.
Para conmigo quiero decir.
Camine al lado de mis amigas en dirección al auditorio, auditorio en el que se escuchaba música seguramente para hacernos sentir en ambiente, para indicarnos que todo iría imaginablemente bien.
La canción: One de U2.
Una de mis favoritas. Qué puedo decir, soy un alma vieja. Mi madre dice que aparento los diecisiete perfectamente pero que bien podría quedar con un anciano de ochenta años y si fuera ciego no se daría cuenta de mi edad.
El escenario estaba lleno de profesores, decanos, el director y la sub directora. Algunos empresarios viejos y bueno, diez chicos de entre los veinte y menos de treinta. Todos jóvenes, todos muy atractivos vestidos así de elegantes.
Bebían una copa de vino tinto, reunidos con algunos profesores y demás autoridades escolares.
La canción por supuesto no nos dejaba escuchar de lo que hablaban y aunque tuviera muchas ganas de sentarme al frente opte por buscar la última fila y sentarme al centro así no conseguiría verme… a menos que tuviera vista de halcón.
Al comienzo de la exposición iban pasando las biografías de cada uno de ellos conforme a edad, una pequeña fotografía al lado de lo que serían fechas y el nombre de su compañía.
Obviamente ya conocía lo bastante bien a Takahashi como para prestarle la atención necesaria. No hable mucho con él y rara vez intercambiamos miradas pero… sabía lo suficiente como para que no me importase.
Habló Eriol Hiiragizawa, que sus orígenes Británicos y japoneses influyeron mucho en sus exportaciones. Ha creado su propio Hotel de nombre según él con un anagrama de alguna situación pasada en su vida.
Cómo maneja sus importaciones y exportaciones, el nombre de su socio y amigo de prácticamente toda la vida, cómo invierte su dinero y cosas demás sobre la carrera a su elección.
Todos aplaudimos y siguieron dos más. Entonces para cerrar se acercó Shaoran al frente, diapositivas tras de él se mostraban de su cafetalera en Hong Kong donde se le ve a él con varios agricultores cafetaleros. Su tierra en Japón que reside en Tomoeda. Una fotografía familiar, sus cuatro hermanas que todas son menores.
Habló un poco de lo que se hace dentro de una empresa que se dedica al café y las diferencias que hay entre algunos otros que se dedican a la fabricación del alcohol.
Las hojas de Té y demás.
─… Cuando tenía catorce años quise estudiar una carrera totalmente distinta a lo que soy ahora, ser un escritor o dedicarme a ser arqueólogo me podrían haber matado de hambre, más si de más pequeño lo que quería era encontrar los huesos de Godzilla. Así que opte por tomar lo que mi familia ya había comenzado.
Economizar, contribuir, experimentar y buscar soluciones son la columna vertebral de una empresa. Hay que ser discretos, hay que ser listos, hay que ser cultos y conocer a la competencia de pies a cabeza.
Salgan de sus casas, bajen de sus autos, conozcan el peor sitio de donde viven, busquen el mejor y aléjense cuanto antes de todos los tabús. Ubiquen a sus clientes, tengan trato con ellos, ensucien sus manos, hagan el trabajo más pesado y envejezcan a los veinte. Entonces podrán llamarse empresarios porque nadie más que ustedes tendrán la culpa de todo lo mal que salga, el factor principal son sus trabajadores sin ellos serán nada y si ustedes triunfan, será por ellos. Gracias.
Un montón de aplausos, alumnos y maestros poniéndose de pie a dichas palabras.
Todos sonrientes.
Todos hablando de lo magnifico que era y por supuesto de lo guapo también.
Claro que en ningún momento nadie hablo de que él estaba en quiebra, seguro sería una vergüenza admitirlo y probablemente aunque muchos de aquí, por sus padres lo sepan, nadie hablaría de ello.
Las empresas Li son como la realeza moderna.
Incluso me ha comentado mi padre que ellos surten a la mafia China.
Así de peligrosos pueden ser.
Hubo más preguntas, entre ellas cosas graciosas sobre sus hobbies y contestaciones incluso a mí me sacaron más de una carcajada.
Eriol alegó ser un experto en el juego de Super Smash Bros y que nadie le puede ganar una partida en Londres o aquí en Japón y que mantiene una consola en su oficina para quitarse el estrés.
Yamasaki emocionado dijo que su anti estrés más grande es ver documentales de historia y cocinar postres.
Shaoran dijo que la forma de quitarse las presiones del trabajo y poder conservar su edad es ver un maratón de Dragon Ball.
Todos rieron y dieron el agradecimiento para retirarse.
Perfecto, él ni siquiera me hablaría.
─Muy bien ─ me dice Rika levantándose de su asiento tomando mi brazo para poder caminar a mi lado ─, vayamos por nuestras cosas, las invito a comer a mi casa.
─Y después vayamos de compras, aun me faltan unos zapatos para la boda.
Dice Naoko al lado de Rika.
Por cierto, ni Chiharu ni Tomoyo se encuentran a nuestro lado, seguramente se habían ido a ver los chicos. Eso me causa un poco de celos.
Me muerdo el labio inferior tratando de girar para ver al centro y luego a todos lados, buscar que Shaoran siga en compañía de varios de sus colegas pero no veía siquiera dónde estaba Eriol quien parece su cordón umbilical.
Rika y Naoko continuaron hablando de algunas cosas sobre sus vestidos, la hora de llegada, sus parejas y demás mientras íbamos saliendo de lugar.
─Señorita Kinomoto ─ me llama un joven alto, fuerte, cabello negro y ojos rasgados como de origen Chino.
Por supuesto que lo conocía, esta vez iba mucho mejor arreglado, como un muñeco de aparador.
Más pulcro y brilloso que antes, con un cable pegado a su oreja izquierda y gafas negras.
Igual que muchos otros que estaban en la entrada seguro para salvaguardar a los jóvenes que habían llegado para la exposición.
─ ¿Si?
Digo apenas audible, sonrojada y nerviosa.
─El joven Shaoran le espera en su limosina, la llevare con él.
Suspiro y luego me muerdo el labio inferior a la mención de su nombre. Seguro que me gritara por lo que le dije ayer.
─Tengo que ir por mis cosas y lamentablemente me he comprometido con mis amigas a…
─Sólo recibo ordenes señorita, por favor acompáñeme.
Cierro los ojos con fuerza como dos segundos y vuelvo a suspirar. Esto me altera un poco.
"Shaoran"
Apenas Kurogane abre la puerta de la oficina me doy cuenta que con él lleva a Sakura, su mochila y los libros él los deja en la mesa de centro, ella por supuesto confundida por haber llegado hasta aquí.
Una pequeña mentira que le dije a Kurogane dijera, la cosa era subirla al auto para que no estuviera ahí su odiosa prima de porcelana tratando de volverme a engatusar.
Por aquí fui al baño y ella ya se había abalanzado a mí para besarme, de no ser porque alguien más estuvo a punto de entrar me hubiera podido considerar violado o algo así.
Estúpido sí, pero de verdad que así me sentí.
Mientras tanto Eriol buscaba por todos los medios de buscarla con la mirada.
Ni siquiera sé si la encontró, tan pronto como pude salí corriendo en dirección a Yamasaki quien ya se estaba dando unos buenos besos con la chica esa amiga de Sakura y no supe nada más de Daidouji.
En fin. Guarde aquella carpeta de las nuevas exportaciones y que por supuesto Touya Kinomoto ahora tendría que firmar y todo irá bien siempre y cuando no se fije en la cantidad de dinero que debería ir a su cuenta.
Tenía cambiar esa ridícula idea que tenía de mí.
En cuanto hubo salido Kurogane de la habitación me levante acomodando mi saco para acércame a ella.
─Ham… siento mucho lo de ayer…
Comienza a decir ella en cuanto me ve acercarme más y más hasta su posición.
─Sabes, yo no me arrepiento ─ le digo en cuanto detengo mi andar para quedarme por lo menos unos cinco pasos a su distancia.
─Yo, siento mucho lo que dije de ti y el comentario de lo de mi familia.
Cierto.
La hice bajarse del auto.
Inspire en cuanto pude tratando de no apretar la mandíbula lo suficiente como para no romperme los malditos dientes.
Estaba enojado.
─Todo esto, desde la primera vez que vine a firmar hace un par de días se ha salido de control y…
Aprieto los labios como si me los hubieran cosido, relamiendo mis labios dos segundos después, apretando la mandíbula casi en el mismo instante. Inspirando nuevamente, pasando una mano por mi cabello como si de esa manera me fuera a calmar.
¡Demonios no puedo estar tan tranquilo!
No con su puto padre presionando, no con mi puto padre sugestionándome, no con la maldita culpa de haberme cogido a su prima y mucho menos después de lo que sentí cuando ella literalmente me había atrapado con mi plan.
Claro que ella no es tan estúpida como mi hermana lo pensaba.
Entonces se muerde el labio inferior inocentemente sin saber el efecto que causaba en mí, eso y su uniforme escolar.
─No sé cómo se deban tratar estos asuntos ni mucho menos pero te libero del compromiso de mañana por la boda mi hermano y, no soy buena en esto tampoco pero podemos ser amigos…
¿Amigos?
¡Yo no quiero ser su puto amigo!
Suspire y luego exhale un par de veces agachado la mirada, me encabronaba tener que escucharla.
Me muerdo el interior de la mejilla derecha para calmar la ira pero no puedo.
Esto es tan nuevo para mí como para ella seguramente.
─No puedo reprimir lo que siento, como tú ─ digo de inmediato ahora alzando la mirada para encontrarme con sus ojos verde esmeralda quienes temblaban casi tanto como su cuerpo.
Suspira.
─ ¿Puedes ser honesta conmigo?, por favor.
Trato de hablar mientras aprieto un poco los dientes.
─ ¿De verdad no sientes nada por mí?
Tenía que sacarlo de mi sistema. No era una pregunta que mi padre hubiera planteado para cuando las cosas estuviera tan calientes como ahora.
De verdad me lo cuestionaba. Jamás nadie me ha rechazado.
Ella relame su labio inferior y luego lo muerde. Creo que es un tic o algo así porque lo hace a menudo cuando la veo o preocupada o nerviosa.
─Sí, claro que sí ─ dice ahora conteniendo la respiración ─, en realidad no lo sé… no lo creo, ni siquiera me había pasado algo así antes, nunca…
─ ¿Te han comprometido tus padres?
Inquiero rápidamente, sé que es un nuevo siglo pero las costumbres cuando se trata de este círculo social están muy arraigadas desde antes.
No me sorprendería.
Yo estoy atado a esa soga desde que nací.
Ella abre sus ojos como platos y mueve un par de veces los labios sin emitir sonido alguno.
─ ¡Por supuesto que no!
─ ¡¿Entonces por qué no me puedes contestar?!
Grito acercándome un poco más para sostenerla de los brazos.
¡Mierda, no tenía pensado nada de esto!
Es tan inesperado, tan repentino…
─ ¿Realmente lo quieres saber?
Responde preguntando alejando sus brazos de los míos, retrocediendo unos tres o cuatro pasos.
Asiento.
─Porque cuando estoy contigo no puedo confiar…
─ ¿En mí?
Demando acercándome un poco pero ella vuelve a retroceder.
─En mí ─ dice tomando sus libros y su mochila para ir directamente a la puerta.
Quisiera detenerla, quería quitar su maldita mano del maldito picaporte.
Quisiera tomar su cuerpo y no dejarla ir.
Quisiera hacer tantas cosas.
─Esto es injusto ─ me dice deteniendo su mano antes de abrir ─, no quisiera tener un problema de este tipo contigo ─ sigue sin girarse y darme la cara pero puedo ver, puedo sentir que se le ha detenido la respiración ─, no quiero un problema.
─Ignora los negocios con tu familia ─ digo en ipso facto quedándome en la misma posición.
Entonces fuera comienza a llover.
Otra vez.
─Serás una niña pero no voy a entrar en tus juegos.
─ ¿Juegos?
─Sí, eso que haces, hipócritamente hablando tan responsable, tan educada, tan reservada y no sabes ni te puedes ni quieres darte cuenta que de verdad me interesas desde que te conocí, desde que vi en tu estúpido celular esas jodidas canciones de Gorillaz porque me gusta la misma música…
Suspiro a punto de dar un paso pero me detengo.
─Di el primer paso, me acerque a ti, deje mi celular para hablarte porque estaba tan nervioso como para pedirte tu número y lo único que me había hecho enojar de ti era que creyeras que quería tener algo con tu prima… Que te vaya bien entonces ─ digo como último.
Me giro sobre mis talones para volver al escritorio y ponerme en marcha para pensar de qué otra manera podría resolver ese asunto familiar.
─Espera ─ me dice ella.
Y apenas puedo ver de reojo que ya se ha girado y dejado sus cosas en el suelo.
Jamás le he hecho caso a una mujer, nunca.
Siempre hacen lo que les digo, estoy acostumbrado a eso pero su simple voz hace que mi cuerpo se detenga.
Mi yo del pasado se retorcería de ver que se me ha detenido la respiración por una colegiala menor de edad.
Se acerca un poco… otro poco… otro poco… y sus pies se ponen otra vez de puntitas para besarme.
Tomando mis manos para posarlas en su cadera.
Estoy impresionado… nunca había sentido algo así antes.
Siento su boca abrirse poco a poco, su lengua pasar suavemente rozando con la mía mientras apenas puedo mover mis labios a su ritmo tan delicado, tan sensual pidiéndome a gritos que le enseñase.
Y hubiera sido un buen maestro antes…
La aprieto un poco más a mí dejando una mano en su cintura mientras la otra la ponía detrás de su nuca para sostenerla lo más que pudiera, profundizando el beso que se volvía cada vez más sensual que antes.
La siento alejarse un poco mientras lentamente va quitándome la corbata… desabrochando los botones de mi camisa… ahora poniendo sus manos en el listón que usaba de adorno en el cuello de su camisa, desabrochando rápidamente todos los botones de blusa.
Abrazándome después de eso dejándome sentir su sostén de encaje.
Dejándome saborear esos pechos redondos, duros que subían y bajaban…
Entonces todo comienza a darme vueltas recordando que aquí mismo me había tirado a Tomoyo Daidouji, que aquí mismo había quitado el uniforme que Sakura también está portando.
Que si el olor y la persona cambiaban no era de gran relevancia porque vendría siendo la misma atmosfera.
Estúpidamente podría llamarle por su nombre… o confundirme como lo está intuyendo.
Aleja sus labios de los míos medio milímetro tratando de decirme algo pero apenas la puedo dejar ir, estoy demasiado idiotizado por su beso.
─No soy virgen ─ advierte volviéndome a besar ahora con mayor intensidad volviendo a tomar mis manos para encaminarlas a sus pechos.
Estaba agitada.
Estaba agitado.
Se muerde el labio inferior y eso me excita.
Sus pechos son redondos, lo suficientemente grandes como para que mi mano pueda adecuarse a la simetría.
Aquel encaje color purpura dejando de lado que ella es femenina como su prima.
Entonces caigo en la cuenta de lo maldito, lo bastardo y lo hipócrita que estoy siendo.
No puedo hacerlo.
…
Es tan hermosa y de no tener que odiarla la adoraría.
Eso me mete en problemas porque me estoy sintiendo adicto a ella.
Y eso que quiero más que nada al alcohol… no podría soportar esa ruptura.
─Lo lamento ─ le digo retrocediendo un paso.
Sonrío por lo bajo mirándola… mirándome. Casi no me percate que realmente me había quitado la corbata y desabrochado la camisa, sin mencionar que mi cinturón igual y el zíper del pantalón ya estaba abajo.
Pero ella había mencionado no ser virgen, sabe lo que hace.
No me sorprende, es la prima de Tomoyo después de todo, alguna influencia debió tener.
No me sorprende pero sí me molesta un poco. No quiero imaginarme quien ya la toco, quien ya la beso en todas partes, las mismas partes que deseo tocar con mis manos y labios, quien ya le sacó uno o dos orgasmos.
Ni siquiera quiero saber el nombre que ella ya ha gritado en el éxtasis.
─No puedo ─ le digo apenado mirándola de arriba abajo.
Tan hermosa. Tan perfecta.
¡Y quiero hacerlo!
Es la clase de mujer a la que le haría el amor sin dudarlo todos los días.
Bueno no el amor pero sí tendría sexo con ella.
Yo no hago el amor, yo no digo hacer el amor.
─Es… es por lo que dije ayer de tu familiar… ¿verdad?
Pregunta apenada tratando de cubrirse con su blusa abierta pero no tenía que hacerlo, ya la había visto, ya la había tocado.
─No ─ niego sonriéndole mientras extiendo mi mano para acariciar su mejilla mientras ella permite el tacto cerrando sus ojos ─, no es por eso.
Muerdo mi labio inferior.
─Sólo no puedo ─ suspiro ─, no aquí…
─ ¡Xiaolang más te vale entregarme ese puto documento que si me vuelve a joder papá…!
La entrada triunfal de Fanren quien se había quedado parada como estatua con la boca abierta, con su tableta y una carpeta y varios sobres en sus manos por poco y se le caen las manos.
─Lo-lo lo siento mucho.
Dice rápidamente cerrando la puerta tras de ella casi azotándola.
Claro que no lo sentía.
Estaría orgullosa tras estos muros, puede ir y gritarlo con mi padre emocionada. Yo no cantaría victoria, he sido yo quien la ha rechazado.
Sonrío, siento que tengo el demonio dentro y grita por ser liberado en el cuerpo de esta mujer.
Los ojos de Sakura se vuelven fríos, distantes y temerosos agachándose para tomar mi saco y ponérselo encima para que no se le viera nada más pero eso no importaba mi hermana no la había visto a ella, me había visto a mí.
No es sorpresa verme, soy su hermano. Me ha visto desnudo infinidad de veces.
Bueno, nunca en una situación como ésta.
─Tengo trabajo que hacer ─ le digo al mismo tiempo que comienzo a subir el cierre de mi pantalón y acomodo la camisa, abrochando botones, poniendo correctamente el cinturón, ordenando mi corbata para caminar en dirección al escritorio y sacar el celular para guardarlo en la bolsa de mi pantalón.
Sakura asiente mientras se acomoda su uniforme, tratando de apresurarse como si la hubiese corrido.
Vuelvo a sonreír.
¡A la mierda, le hare el amor!
─Tengo que enviar unos formatos, tardare media hora a lo mucho una hora, mientras puedes hacer tu tarea y nos vamos en cuanto termine.
Le sonrío en cuanto la veo completa y totalmente confundida.
Primero la rechazo y luego le pido que se quede pero he vivido toda mi vida con decisiones como está.
Quisiera hacer algo que sienta realmente como lo de ahora, no puedo evitar dejar de mirarla y sé que es una distracción pero… deseo hacerlo de verdad y sé que ella también.
"Sakura"
La radio que había puesto en la oficina no me gustaba del todo pero seguro que no era de su elección, eso pasa cuando pones cualquier sintonía y no una canción de tu preferencia en algún disco.
Aunque eso no impidió que seguro él y yo también conociéramos la letra.
Después de todo no vivimos en una cueva.
─So shine bright, tonight, you and I, we´re beautiful like diamonds in the sky, eye to eye so alive, we´re beautiful like diamonds in the sky…
Oírlo cantar en inglés, una canción de una chica… con ese tono de voz no tan educado y un tanto brutal me había gustado.
Incluso me estaba distrayendo.
Aunque de todas maneras no era que tuviera mucha cabeza para pensar cuando se trataban de ecuaciones matemáticas y todas esas cosas, es realmente confuso, ni siquiera puedo concebir la idea de que a algún estúpido se le haya ocurrido la grandísima idea de que el alfabeto podía combinarse con los número y sacar constantes y conocer el valor de X.
A mí de qué carajo me va a servir conocer el valor de X.
Puedo ponerle el valor que yo quiera después de todo o por lo menos eso entiendo.
Aunque tal vez por poner lo que quiero por eso repruebo.
Entonces comienza una canción algo vieja que a mí me gusta mucho, una canción que Tomoyo y yo cantamos a menudo.
Generalmente en mi cumpleaños canta esa canción, siempre ha sido así.
Es de Portishead y se llama Roads. Es tan sensual.
Creo que cualquiera puede hacer el amor con ella.
Por lo menos ahora que lo pienso, a mí me gustaría.
─Oh, can´t anybody see, we´ve got a war to fight, never found our way, regardless of what they say, how can it feel, this wrong from this moment…
Entonces Shaoran se levanta rápidamente para apagar la radio en ipso facto, apretando el botón de off tan fuerte como pudo.
Como si odiara la canción.
O como si odiara mi voz.
─Lo siento ─ dice tragando pesado ─, esa canción no…
─Ok ─ digo apenas tratando de contener la vergüenza de haber sido callada tan brutalmente.
Tal vez había arruinado su canción favorita.
Agacho la cabeza tratando de concentrarme en el maldito problema que tengo en la libreta que de repente parece tan interesante aunque le entienda una mierda.
─Cantas hermoso ─ me dice poniéndose en cuclillas a mi lado acariciando mi rostro ─, pero esa canción no me gusta…
─Disculpa, tal vez te trae algún recuerdo de tu madre…
Aunque ni siquiera supiera de qué había muerto su madre.
Él niega agachando la mirada mordiendo su labio inferior, algo nuevo, ahora sé que no le gusta hablar de su madre, sus ojos me lo dicen.
─No es un recuerdo agradable─ advierte ─, pero tampoco tiene que ver con mi madre ni nadie importante.
Asiento.
─Está bien, es sólo que mi canción favorita es esa…
─Podemos buscarte otra ─ dice muy seguro de sí y de lo que estaba hablando como si las cosas que uno pueda llegar a sentir se pudiera cambiar de la noche a la mañana.
Entonces frunzo el ceño al no comprender de qué carajo estaba hablando.
─Sólo no la cantes ─ ordena, pide, no sé cómo interpretarlo ─, por favor.
Asiento fijando otra vez mi mirada en mi libreta mientras él se vuelve para dirigirse a una impresora tamaño industrial que ha comenzado a sacar varias impresiones una tras otra rápidamente.
Él lo hace ordenadamente, separa un tanto y otro tanto mientras los acomoda en folders distintos. Otras hojas las engrapa dentro de una carpeta y otras más las acomoda en un libro grande que ha sacado debajo de un enorme mueble.
Verlo trabajar es impresionante, parece que sabe lo que hace.
Es muy diferente a ver cómo trabaja alguien de mi edad. Son estúpidos, ríen por todo y al final no saben lo que hacen.
Él es todo lo contrario. Ordenado, sincronizado y dedicado.
Todo lo que dijo que debía ser un empresario realmente lo hace.
Descuelga un teléfono negro que tiene varios botones a diferencia de cualquier otro teléfono, mi padre tiene uno en su oficina también, recuerdo dijo llamarlo IP.
Apretó un par de botones y esperó.
─Dirección general, habla Mizuki.
Y ho sí, esas cosas tienen para ponerse en alta voz lo cual me incomoda un poco, es como si no quisiera ocultarme su trabajo. No me sonríe ni nada, él sigue acomodando un par de cosas en el escritorio y luego se dirige a la computadora sin sentarse, simplemente se inclina un poco mientras mueve el mouse de aquí para allá.
─Kaho, puedes venir por los documentos para la junta con Kinomoto, ya están listos, para que los estudien en la mesa directiva la junta es para el lunes en la mañana.
─Enseguida voy.
Cuelgan y él vuelve apretar otro par de botones mientras sigue concentrado en la computadora aún sin sentarse, todo un adulto.
Me impresiona. Me emociona y me pone nerviosa. Incluso me incomoda un poco dado que está trabajando más duro por la situación que ahora tiene con mi padre, su simple mención del apellido me pone la piel de gallina.
─Li Fanren─ contesta la chica tras el aparato mientras tranquila y silenciosamente entra la señorita hermosa Kaho.
La misma mujer que me había recibido y la misma mujer que me había preparado un delicioso café.
Tiene una linda sonrisa y un rostro súper fino y delicado. Como de porcelana.
Ella me sonríe entrecerrando sus ojos mientras camina elegantemente con ese traje de secretaria sofisticada de presidencia hasta donde se encuentra Shaoran.
Tomando las carpetas y los folders que él le ha pedido que recoja.
Él le indica algo con la mano mientras ella se gira para tomar un montón de papeles que hay en un estante.
─… los tengo listos, dame el correo del contador y te mando la copia.
Kaho sigue trabajando sin molestarlo pero siguen coordinados para tomar la documentación necesaria.
─… te envié los correos y las gráficas de la semana, esas siguen sin incluirse.
─Correcto, el folder de la junta del lunes te lo doy con Kaho.
─Perfecto, mientras revisas la gráfica te mando el otro documento del permiso de la importación y Eriol me ha depositado ya su porcentaje de inversión.
Kaho toca el hombro de Shaoran quien deja de mirar la pantalla y asiente a lo que parece ser la mujer le ha dicho con la mirada, ella sigue tomando documentos y ordenando otros mientras él sigue pendiente y contestando y supervisando.
Yo no podría con todo eso.
─Ya está ─ dice Shaoran mientras apaga la computadora y mira a Kaho quien asiente educadamente y se gira para retirarse.
Que impresionante.
─Listo, lo recibí también ─ dice su hermana ─. Nos vemos en la noche.
─ ¿Quieres que pase por ti?
─No, lo hará mi novio aún tengo que pasar a recoger mi vestido para la boda.
¿La boda?
Cierto, lo había casi olvidado.
Si él me lo pide no iría y me quedaba aquí.
─Adiós.
─Adiós.
Cuelga el teléfono mientras toma su saco y guarda unas llaves.
Toma rápidamente mi mochila y los libros que he dejado en el suelo y camina en dirección a la puerta mirándome ahora para que yo le siga pero estoy demasiado sorprendida por lo que acabo de ver.
No puedo creer que siendo así de sincronizados estén a punto de quebrar.
Tuvo que haber algo, alguien… aunque yo no entienda del todo eso de los negocios.
Igual me hacen como quieren cuando se trata de eso.
Caminamos por el largo pasillo cuando bajamos del elevador, todos mirándonos fijamente. Las señoritas con sus tacones haciendo un ligero tac-tac con el mármol.
Él toma mi mano.
─ ¿Quieres ir a mi departamento?
Pregunta de repente mientras veo a Kurogane acercarse con una de esas sombrillas tipo británicas para cubrirnos del agua y meternos a la limo que yo no sabía que tenía.
¿Departamento?
Creí que él vivía con su familia.
Asiento mientras Kurogane avanza el auto en una dirección a la que por supuesto yo desconocía pero por el rumbo puedo dar por hecho que se sitúa en Tokio.
Tan lejos…
─Vivo aquí por la empresa, generalmente los fines de semana voy a mi departamento y vivo como cualquiera ─ suspira ─, no es muy grande.
No me importa.
Estoy nerviosa.
¿Por qué?, no lo sé.
Entonces Kurogane aprieta un botón en el techo del auto haciendo que una ventanita negra vaya subiendo poco a poco dejándonos algo de privacidad a Shaoran y a mí.
─ ¿Por qué hace eso?
─Porque de no hacerlo podría ver que te hago esto…
Dice comenzando a acariciar mi pecho por encima de mi blusa, un acto premeditado, espontaneo y tan lleno de pasión.
¿Esto es lo que siente Tomoyo?
Ahora entiendo por qué le gusta tanto.
Relamo mis labios mientras él comienza a acercarme, pasar su brazo por encima de mis hombros mientras con la otra sigue jugando con mi pecho, metiendo poco a poco por encima de mi sostén sus dedos.
Bajando ahora lentamente su mano guiándose con su dedo índice para llegar hasta mi vientre.
─… y no me gustaría que viera esto…
Dice mientras baja un poco más la mano para situarse hasta mis bragas.
Que poco a poco se van humedeciendo y él lo sabe.
─ ¿Te gusta?
Pregunta con una voz jodidamente ronca… sensual… erótica y lo único que puedo hacer es asentir mientras cierro los ojos con fuerza.
Apenas sentía como tal sus dedos, me volvía loca esa sensación en cuanto él comenzó a jugar con mi clítoris por encima de la tela comencé a sentir más y más caliente.
Sin tocarme, sin sentir mis pechos supe que estaban duros como rocas.
─ ¿Me dejas quitarte esto?
Pregunta jalando mis bragas, que para mí mala suerte son color verde.
Apenas asiento mientras comienzo a besarlo, sentir su lengua rozar con la mía.
Me levanto un poco para ayudarle a quitarme mis panties que él quita sin ningún esfuerzo realmente, creo que ya es experto o algo así, es decir, no por nada tiene más de veinte, no se anda por las ramas y es algo que tampoco quiero saber del todo.
─Aléjate ─ me dice entre el beso.
Quitándome la respiración.
─Quítame la respiración ─ me dice empujándome un poco, tomando aquel trozo verde para guardarlo en la bolsa de su pantalón, quitándose su saco, su corbata, desabrochando los primeros dos botones de su camisa blanca, pulcra y con un olor delicioso.
¿Qué?
No había entendido lo que me quería decir.
Quien me había quitado la respiración había sido literalmente él, yo no había hecho nada.
Pero ya se encontraba bastante agitado al igual que yo.
¿Cuándo y en qué momento habíamos llegado a este punto?
Nos conocemos ¿una semana?
A decir verdad no me importa.
─No sabes masturbarte… lo harás para mí ─ dice abriendo mis piernas para que le de todo aquel espectáculo vergonzoso.
No iba a poder.
No puedo.
No debo.
Por muy excitada, si eso es lo que estoy sintiendo, no puedo hacerlo. Me está carcomiendo la pena.
Entonces niego apretando las piernas quitándole la vista que se ha presentado y que él parecía comenzar a disfrutar.
─No puedo… ─ digo agitada bajando lo más que podía la falda para cubrirme.
Se muerde el labio inferior y pasa una mano por su cabello.
Perfecto.
Seguro eso le ha molestado.
─Tranquila ─ me dice acariciando mi tobillo derecho, quitándome los zapatos tranquilamente, mis calcetas… con su dedo índice trazando el mismo camino de ir y venir de mi tobillo hasta los dedos.
Suspiro ante su tacto.
─Tal vez si me ves hacerlo tú también quieras… ─ suspira ─, pero te voy a enseñar paso a paso cerezo, no hay prisa para eso… pero esa vista que me quitas… me pone como loco ─ dice quitando mis manos de mi falda para dejarle a la vista mi intimidad.
Que a Dios gracias a la gran idea que tuvo Nakuru anoche de comprarme una cera para depilar con eso de que mi vestido sería muy entallado.
Usar la famosa tanga con algo de vello aun cuando nadie me viera se sentiría incómodo.
Entonces comienza acariciar la planta de mis pies, cosa que me provoca cosquillas pero él… en lugar de eso me estaba provocando placer. Se hincó llevando mis piernas prácticamente con él. Sentándome derecha mientras él comenzaba a lamer mis tobillos, primero uno y luego el otro.
Lento, degustado…
Acariciando mis muslos mientras su lengua hacía el trabajo de abajo.
Dando pequeños besos subiendo poco a poco hasta mis rodillas. A mis muslos que seguía acariciándolos apasionadamente.
No me puedo creer que esto esté pasando.
No sé si es un sueño.
No estoy segura de si esto es real.
─Recuéstate ─ me ordena otra vez con voz ronca ─, tranquila… tranquila…
Pide mientras me voy recostando pesadamente y sintiendo que sus manos de mis muslos pasaban a mi cadera, posando cada mano a su lado tomándome con firmeza.
Estaba a punto de hacer lo que sólo había visto en alguna página porno.
Y también lo que vi hacer a mi hermano con Tomoyo. Por supuesto.
Entonces comenzó acercar más su cabeza, mordiendo mi entrepierna, pasando su lengua… besándome a momento… torturándome con su calor.
─ ¿Puedo?
Pregunta y a mí me dan unas auténticas ganas de matarlo.
Quiero gritarle, golpearle… hacer todo lo que este a mi alcance para obligarlo a que termine lo que ha empezado…
Entonces lo único que puedo hacer es gemir un poco. Sin quererlo hacer.
El ríe y no lo entiendo.
─Di que me deseas ─ ordena nuevamente torturándome con el calor de su boca golpear en mi zona.
Quiero gritar pero de verdad que no puedo, todo se ha quedado en la garganta y no parece querer salir.
─Sí…
Digo apenas audible incluso para mí.
─ ¿Sí, qué?
Inquiere.
─Te deseo─ digo por fin cerrando mis ojos con fuerza, poniendo las manos en puños como si así fuera a calmar la situación.
¿Cómo es que él podía hablar en una situación cómo está?
Entonces sus labios chocan con mi centro, abriéndome con su boca, succionando suavemente sin tocar nada con la lengua, todo es labios, dientes, labios y dientes.
Quiero gritar, quiero gritar de verdad quiero hacerlo…
Comienza a masajear mi clítoris con su lengua y sus dientes… lo más humanamente posible que puedo hacer es retorcerme pero él no me lo permite por eso ha dejado sus manos en mi cadera, sabría que esto pasaría.
─ ¡Ah… ah…!
Consigo gritar sintiendo que estoy más húmeda y más húmeda… y hay algo que se acumula dentro… y quiere salir… pero su lengua sigue torturándome mientras topa cada vez más con mi clítoris.
Y entonces siento como si fuera a orinar y me alejo un poco quitando sus labios de mi zona. Él me mira por supuesto pero parece entender la situación porque le da igual y continúa con su labor.
Quiero volverme a alejar pero él me toma con más fuerza.
─Déjame ─ ordena ─, te vas a venir… sácalo… no pasa nada…
Niego con fuerzas tratando de contenerme pero me es imposible mientras él sigue haciendo esos movimientos con su lengua y labios.
Entonces siento como si algo saliera de mí y me dan ganas de gritar pero apenas puedo contenerme mientras me tapo la boca con ambas manos.
Y me siento desvanecer.
Él se aleja con el rostro empapado como si se hubiera lavado la cara o como si recién hubiera llegado de la lluvia.
¿Eso lo hice yo?
─Vaya… ─ dice sorprendido limpiándose los labios con su lengua y luego limpiando el rostro con la manga de su camisa pero sigue hincado.
Suspira.
─Tienes la famosa eyaculación femenina ─ y parece orgulloso.
¿Eso es bueno?
─Esa la quiero aquí ─ me dice acercándose para besarme sin importarle lo que me había estado haciendo antes, toma mi mano derecha y la encamina hasta su pene que para ser franca me pone aún más nerviosa.
Está duro.
─Sabes quitarme la respiración ─ suspira mientras me besa el cuello y pone sus manos en mis pechos ─, no lo hacen muchas.
Suspiro.
Ahora no sé si sentirme orgullosa.
Entonces el sonido de mi celular hace que los dos brinquemos del susto.
─Contesta─ me dice mientras se sienta a mi lado y saca de un cajoncito una botella de vodka y un vaso.
A buena hora se pone a beber.
Suspiro.
─Diga ─ contesto como normalmente hago.
─ ¿Dónde estás?
Y la voz histérica de Tomoyo me pone más de nervios.
─Tu padre esta vuelto loco ─ me dice sonando un poco alterada ─, son más de las diez, te tenías que hacer la prueba de vestido, Nakuru esta vuelta loca… mi tía mandara a buscarte dime dónde estás…
─Ham… estoy cerca… estoy…
─ ¿Con quién estás?
─Te llevare a tu casa ─ dice Shaoran en susurros apretando el botón a su lado haciendo que la ventana que Kurogane había subido se bajara de nuevo.
El hombre estaba con tapones en los odios y ni siquiera me había dado cuenta.
¿Esto lo hará seguido?
Y sin quererlo esto, me decepciona un poco.
─Ham… iré en veinte minutos.
─ ¿En dónde estás?
Demanda.
─Cerca ─ digo colgando al mismo tiempo.
─A casa de Kinomoto, Kurogane ─ ordena Shaoran quitándole uno de los tapones que tenía en los oídos.
─A la orden ─ dice él y parece estar tranquilo, como si nada.
Seguro está acostumbrado.
"Shaoran"
En cuanto hube dejado a Sakura en su casa, darle un beso en sus labios y seguir en dirección a casa trato de recostarme apenas un poco sin mirar para nada a Kurogane. Seguro que él sabía lo que había pasado, nunca meto a chicas a la limo, ella es la primera pero él lleva esos tapones para cuando se trata de ir al lado de algún empresario, por educación y respeto él ignora las conversaciones.
─Llévame a casa de Eriol ─ ordeno en cuanto trato de recuperar el aliento.
Esa mujer estaba deliciosa.
Aún sigo excitado.
Y sólo de recordar lo rápido que ha pasado me pone un tanto caliente, como un perro en celo.
La vibración de mi celular y aquel tierno sonido de una canción muy extraña pero que me ha gustado desde hace ya un rato comienza a sonar.
Another love de Tom Odell.
Me ha gustado más que la letra el sonido.
Es un mensaje por supuesto. Es de mi padre.
Fanren me ha dicho lo que te encontró haciendo en la oficina, vas por buen camino mientras más rápido la embaraces mejor.
Ni siquiera me molesto en contestarle el mensaje. Ya bastante tengo con lidiar con él todas las mañanas.
Suspiro.
La casa de Eriol es bastante grande, una mansión estilo occidental como lo es toda su familiar, incluso su padre quien tuvo un padre Japonés y una madre Londinense.
Entonces al mudarse a Inglaterra de nuevo su padre también contrajo matrimonio con una inglesa. Casi no tenía rasgos orientales pero los pocos que tenía le atribuían bastante bien.
Las luces estaban encendidas por lo que puedo dar por enterado que él se encuentra en casa con el resto de su familia.
Subo unos escalones nada pesados de madera para tocar el timbre que más bien parece una campanita, pero él es tan ortodoxo que no me puedo esperar otra cosa del lugar donde vive.
Obviamente me recibe un ama de llaves quien me dirige al salón de juegos donde no sólo estaba él sino dos gemelos que yo conocía perfecto.
Parecían unos conejos pero eran lo bastante agradables como para tener una buena conversación y no sentirme para nada incómodo, a pesar de que ambos tuvieran personalidades muy diferentes para ser familia y gemelos.
Los tres jugaban billar mientras Eriol me dirigía una mirada brillosa.
Creo que un tanto confundido de verme llegar.
─Creí que estarías en casa de Kinomoto disfrutando de una cena mientras hablabas de contraer matrimonio después de enamorarte en dos segundos de su heredera.
Sonrío por verme meramente forzado, él sabe que ese tipo de comentarios no me gustan para nada pero tengo que soportarlo.
Además de culpa de Tomoyo.
Ni siquiera me puedo dar a la tarea de por qué está tan enamorado de ella si jamás le habla cuando vamos al Pink palace.
Dudo mucho que ya se haya acostado con ella.
─Yue, Yukito; ¿recuerdan a Li?
Ambos gemelos, de ojos distintos, uno de ellos grises y el otro color dorado protegidos por unos lentes redondos. Es quien tiene la sonrisa más franca y quien responde al nombre de Yukito.
Familiares de su padre por supuesto.
Ellos completamente Japoneses.
Nipones como suele decir Eriol.
Hacemos la típica reverencia oriental de cuando hemos visto a alguien en señal de respeto.
─Es bueno volverte a ver ─ comienza a decirme Yukito ─, ya casi han sido tres años desde que te vimos en Londres.
Asiento mientras camino en dirección a Eriol quien occidentalmente me da la mano en señal de saludo y por supuesto la toma agitándola un poco.
─La he cagado─ digo por lo bajo mientras ambos posamos la mirada en los gemelos quienes están fumando mientras continúan con el juego, tal vez es un uno a uno como le gusta a Eriol jugar.
Nunca le ha parecido eso de las peleas a montón como suele decir despectivamente.
El uno a uno te indica sin tapujos quien es mejor.
Sin ayuda te sabe mejor.
─Puedo imaginarlo ─ me dice suspirando mientras da un sorbo a su cerveza.
Suspiro.
─ ¿Te la cogiste?─ pregunta vulgarmente mientras se gira para sacar de su mini bar un vaso pequeño y servir un poco de whisky en él.
Hago una mueca, enojo tal vez.
Niego tomando aquel vaso que él me entrega y doy un ligero sorbo para poder disfrutar un co mo de la plática mientras sigo bebiendo.
A Eriol no le gusta del todo que beba pero sabe que es parte de la ecuación cuando se está conmigo.
─Hiciste algo más ─ dice ahora fijando esos ojos azules en mí obligándome a mirarlo también ─. Tu actitud me lo dice, te conozco mejor que nadie.
Asiento. Lo sé.
Suspiro.
─ ¿Recuerdas cuando teníamos dieciocho y la coca nos calmaba?
Ho sí, la época de la droga y de la que me hice un poco adicto como un verano entero.
La quise pero supere la ruptura.
Asiento. Sigo bebiendo.
─La han traído directo de Rusia ─ dice señalando a los gemelos con la mirada, un ligero gesto de admiración supongo.
Sus primos tienen como padre al director general de la Aduana de Japón, pueden pasar todo lo que quieran sin necesidad de ser revisados.
Que no entiendo por qué lo hacen si ellos no son adictos. Tal vez porque no encuentran qué hacer con su tiempo.
─Puede ─ le digo en cuanto veo que saca la bolsa de su pantalón ─, pero mañana hay que madrugar y…
Asiente.
Bebe un gran sorbo y me mira de reojo burlonamente.
─ ¿Te gusta verdad?
─Como loco ─ admito agachando la mirada extendiendo mi mano para que él me entregue la dichosa bolsa.
Una línea no pasa nada.
Niños jugando a ser adultos.
Algo así dijo en una ocasión mi hermana cuando me encontró completamente drogado fuera de casa.
─Es buena chica ─ dice suspirando mientras saca la tarjeta de crédito de su cartera y pone apenas poquito de ese polvo mágico blanco en la mesa de madera del bar.
Separando la pequeña porción y cortando una pajilla en cuatro para nosotros.
Haciendo cuatro líneas perfectas a modo de que nos toque a cada uno de igual manera.
Asiento a lo que ha dicho mientras tomó la pajillita que me entrega mientras escucho como les dice a sus primos apenas un "¡hey!" y ellos dejan los palos de billar para acercarse a nosotros y tomar la pajilla que les correspondía.
─Ustedes primero ─ pide Eriol a sus primos, el primero es Yue quien así como inhala se limpia la nariz y se regresa al juego, luego Yukito quien apenas agita un poco la cabeza seguro sintiendo como eso le llega al cerebro, cierra los ojos con fuerza y vuelve con su hermano dejándonos espacio a Eriol y a mí.
Aprieto un poco la pajilla mientras me muerdo el labio inferior.
Estoy algo confundido. Tal vez por eso había venido con Eriol porque siempre dice las cosas acertadas.
Él me mira serio.
Sabe que no todo es lo que parece.
Toma la pajilla e inhala tan cuidadosamente para luego tomar una servilleta y limpiar su nariz delicadamente.
─Sabía que esto pasaría tarde o temprano ─ me dice al momento en que me agacho para poner la pajilla en la línea y seguirla inhalando rápidamente.
Sintiendo como ese polvo pasa hasta el puente de la nariz como si hubiera tomado algo extremadamente frío y al igual que Yukito cierro los ojos con fuerza.
La droga es rápida así que el dolor de cabeza comienza a desvanecer.
No es como para ponerme a gritar, ver doble o imaginar cosas.
Nada de eso. Somos muy tranquilos.
Regreso a mi bebida ya sintiéndome un poco más relajado.
─Y la culpa te va a carcomer más cuando trates de decirle que te acostaste con Daidouji ─ dice sin mirarme y yo siento que ahora el whisky al mismo efecto que con la coca recorre todo el puente de la nariz.
Me siento helado.
Me siento frenético.
Me siento atrapado.
¡Pero qué carajo estaba diciendo!
Abrí los ojos como platos mirándolo fijamente, lleno de completo terror como cuando un niño es atrapado por su padre haciendo la peor travesura de su vida y siente que será el peor castigo de su vida.
Creo que incluso estoy temblando un poco.
Él se muerde el labio inferior y da un trago aún más grande a su cerveza.
Abro la boca para decir algo, justificarme tal vez pero no puedo hacerlo. Tengo el vómito verbal o tal vez el vómito verbal atorado en la garganta.
Comenzando a sudar.
Y esto no es a causa de la coca.
─ ¿Cómo lo supe?
Pregunta mirándome tranquilamente. Esta emputado.
─Porque ese día la había invitado a salir por fin, me dijo que podía recogerla en su instituto y yo idiotamente fui, se subió a un auto así que la seguí. Me sorprendió más cuando la vi bajarse en tu oficina, tardo mucho en bajar… cuando se fue la vi subirse al auto y ni siquiera se cuidó de limpiar su intimidad.
¿Qué?
Pero…
Y si… y si no había tomado la pastilla que le di… ¿es enserio?
─Kinomoto estaba subiendo el ascensor y creí que estarían todos hasta que la vi bajar por la puerta de servicio tan rápido como cualquier amante lo haría.
Entonces comencé a agitarme.
Lo sabía, él lo sabía.
─Yo… yo no…
Entonces el niega volviendo a beber.
Inspira y sé que está más encabronado que antes.
─Jamás pude hablarle y tenías razón, ella es difícil ─ relame sus labios y me mira fijamente ─. No es tu culpa, tú le gustas.
─Es una puta ─ digo para tratar de justificarme.
Él niega.
─Después de eso la investigue ─ suspira ─. Tiene un médico particular y pedí unos estudios alegando ser su prometido. Conocen la situación familiar así que me la entregaron, por supuesto no es virgen pero en su listado sexual sólo lo ha tenido con dos personas. Ahora tres contigo, no es una cualquiera.
¡Pero yo la vi… la vi actuar como una…!
─Es hermosa ¿verdad?─ suspira en tono decepcionado ─. Por eso me enamore desde que la vi pero tienes razón, tu situación es diferente a la mía… sino puedes con el dinero de Kinomoto puedes con el de Daidouji, de suerte y la dejaste embarazada. Pero supongo que estamos bajo el encanto de las Amamiya.
Dice el apellido de Masaki, el empresario Japonés más reconocido de aquí y de China y de muchos lagos Asiáticos.
─Eriol yo no…
─Tranquilo hermano, ella no es nada mío ─ me mira de nuevo ahora con esos ojos brillosos de decepción ─. Ha accedido a salir conmigo para la boda de su primo, no es que me la lleve a la cama, las menores de edad no me agradan del todo… ya tuve una experiencia en una ocasión ─ suspira ─, pero puedo hacerlo, si no te molesta que salga con ella.
¿Molestarme?
¡Embarázala si quieres!
─Fue un…
─Lo sé ─ me dice poniendo su mano en mi espalda como si así pudiera perdonarme ─. Tratare de que ella pueda ver algo más en mí pero si a ti no te molesta, por supuesto.
¿Y qué digo después de algo como eso?
¿Asentir?
¿Negar?
¿Hablar?
Ni una puta mueca me sale.
─Me interesa Kinomoto ─ digo por fin agachando la mirada avergonzado ─, de verdad ─ insisto apresuradamente ─. No por el dinero ni nada de eso, me interesa de verdad.
Él asiente apretando los labios.
No es que esto vaya a quedar en el olvido como en ocasiones anteriores.
Me he acostado con sus novias, él se ha acostado con las mías, bueno nuestras citas de temporada porque no eran novias como tal, pero eso jamás nos había molestado.
Pero esta vez era diferente, había dicho que estaba enamorado sólo de verla, nunca había dicho eso así como tampoco yo había alegado querer hacer el amor.
Mi primera vez fue con una prostituta y creí amarla.
El mejor amor que te puede dar una persona en una relación sexual es el amor pagado. Lo hacen con sinceridad porque se esfuerzan en hacer lo mejor, por eso en ocasiones se puede confundir con algo real, te lo hacen tan sincero que puedes llegar a creerlo.
Es un arma de doble filo.
The Melancholy Drama Queen:
¡Ho Sí, sufran todas ustedes con todo esto, sufran!
¿Quién se ha quedado con las ganas como Sakura?
¡Levanten la mano!
/(w)/
¿Qué tal les ha parecido el capítulo?
Ardiente.
Sensual.
Con más ganas de leer.
Todas las anteriores.
Realmente he de decir que este ha sido el capítulo que de todos lo que ya he publicado y los que ya tengo escritos me ha costado más trabajo. Principalmente por el tema de la eyaculación femenina y el sexo oral además del uso de drogas.
Pero en fin, espero sea bien aceptado y si he ofendido a alguna le pido mis más sinceras disculpas pero ese es el rumbo que la historia tiene como tal.
Pero sigamos. Esta vez está plagado de música de inspiración, todas listas para una reproducción total y parcial. Aunque debo decir que la canción madre del fic es Every breath you take de The Police así que sea la numero uno.
La canción del acosador como muchos dicen.
Como sea, la primera es de los Doors que me ha encantado y bueno, Sakura es una roquera que gusta de cantar canciones de la Spears eso nos deja claro que es una chica rara pero así la queremos y odiamos al mismo tiempo. La otra canción, Portishead fue un buen grupo y una canción sensual debería tener su prestigio y si recuerdan hace dos capítulos esta canción tuvo lugar en la relación sexual de Tomoyo con Shaoran, por si no lo habían pillado es por eso que la quitó de inmediato.
Que de nada sirvió porque Eriol ¡lo sabe todo!
Como Dios jajaja ¿Acaso nos observa?
Y ya les había dicho que Eriol tiene mucho que decir pero no, no es esto… y no diré nada más.
Ahora, Tomoyo: no es una loca… si es una loca… ¿Qué es?, ¿Qué quiere?, ¿Qué le pasa?
En fin, pronto lo sabremos.
Quisiera agradecer a todas ustedes chicas, de verdad no saben lo feliz que me hace que me lleguen al celular esos reviews o esos mensajes privados, esas alertas de favorito, significa que voy por buen camino.
Un agradecimiento especial a Sakura Kinomoto Amamiya 26: gracias por tus jugosos comentarios y por participar y enloquecer tanto como yo. Desde el inicio me apoyaste, este va para ti.
A Louise29: yo también odio a Sakura a momentos por inocentona pero puede que no lo sea… y sí, aquí tiene Xiaolang otro dolor en los huevos y literal lo tuvo.
Roxelanali: y si odias ahora a Tomoyo puede que después odies a otros más pero eso es el drama que gusta ¿no?, gracias nena por desespérate tanto como yo.
moon86: No esperes más, aquí está el nuevo!
Dalian Monthgomery: Nena muchas gracias por tu comentario, me alegra que a pesar de haberte quedado en ese capi te vaya gustando y te hagas una pausa para hacérmelo saber. Haz concordado conmigo, claro que la música los está acercando y mucho tiene que ver la soledad que ambos sienten. Ya averiguaras por qué más adelante.
Sslove: Y la telaraña seguirá creciendo jajajaja. La cosa es que no sabemos todavía quien la teja.
Gracias, espero jugosos comentarios y nos veremos en la próxima entrega. Las aprecio de verdad a todas ustedes.
Fin del drama.
