Hola a todos!!!!!!! (siente varias miradas asesinas sobre su persona) Sí!! Lo sé!! 6 meses de retraso!!!! Lo siento!!! Entre los exámenes, los hechos cruciales y una cuenta en fictionpress no he tenido tiempo para actualizar este abandonado fic. Pero hoy Dios ha obrado su milagro!! Aquí está el capítulo final!!

Kairi Minamoto: Perdón! Gracias! XD Neh, la historia acaba aquí, y ya se sabe todo referente al asesinato. Disfruta del final!!

Naruta: Perdón!! A lo Ágata Christie? XDD Y seh, somos todos unos lloricas. Disfruta del final!

Koee: Perdón! Final! XD

Lau: Perdón!! ¿Qué te han pasado la pagina? ¿quién? Wow, hay mas gente de lo que pensaba xD. Perdon de nuevo. Disfruta del final!

Bueno, y sin más reviews que contestar, os dejo con el capítulo final!!

Capítulo 7: La verdad

Las tres chicas se quedaron mirando a Ana fijamente.

-¿Qué has querido decir con asesinato?- la voz de Ana se quebró. Estaba muy nerviosa.

-Bueno... Es largo de contar.- Alba miró a Ana con dudas.- Vamos a ser sinceras contigo, pero a cambio, tú debes ser sincera con nosotras.

-De acuerdo...- concedió Ana, no sin mucha convicción.

-Hace tres años, una de mis mejores amigas murió.- empezó Alba.- La chica se llamaba Elena, y era idéntica a ti. Iba de gira con Tokio Hotel como acompañante, y llegó a ser como una hermana para ellos. Pero un día, Elena desapareció.

La voz de Alba se entrecortó. Elisa continuó el relato por ella.

-Según nuestras fuentes, Elena tenía una gran desestabilidad emocional. Sus padres habían muerto varios meses antes a su desaparición, y el grupo empezaba a desmoronarse. Según testigos, Elena se lanzó al río, y murió. Pero nunca se encontró el cadáver.

-Ellos fueron los culpables de su muerte.- Alba se había tranquilizado, y ahora su mirada mostraba pura furia.- Ellos la mataron. Tanto Eli como yo somos periodistas, y estamos aquí para investigar sobre ese asesinato.

-Entonces...- la mirada de Ana pasó de Alba a Eli. Miró a Roberika, y esta asintió a su muda pregunta.- Me engañasteis desde el principio.

-¡Y tú a nosotras!- exclamó Eli.- ¡Nos dijiste que habías entrado a trabajar en el hotel con 12 años, pero en realidad entraste con 15!

-Ah...-Ana se quedó estupefacta.- Acaso... ¿se lo has contado?- Robertika asintió.

-Estamos esperando el relato, Ana.- dijo Alba.

-Yo...- Ana iba a hablar, pero de repente, una figura apareció tras la puerta.

-¡Jorge!- exclamaron las cuatro.

-¡Ana!- exclamó el chico. Ana le miró con dolor.- Siento muchísimo lo de antes. Yo no quería...

-No es necesario que te disculpes.- Ana apartó la mirada.- Al fin y al cabo, tienes razón. No soy más que una asesina.

-¡No lo eres!- exclamó den nuevo Jorge, ignorando las miradas asombradas de las otras tres.- Lo que pasó la otra vez no...

-Eo.- llamó Robertika. Ambos la miraron.- ¿Alguien me explica lo que está pasando?


Bill se reunió con Georg, Gustav y Tom en la recepción. Llevaba en la mano su cartera.

-Ya era hora, Bill.- dijo Georg.- Estábamos preocupados.

-Cállate.- dijo Bill, de forma cortante.- Quiero irme de aquí.

-Vamos, Bill. Aquí hay muchas cosas divertidas.- Rió Tom. Cruzó los brazos por detrás de la cabeza.- Además, te has perdido la super escena romántica entre Gustav y es atal Ana.

Bill miró a Gustav con furia.

-¿Qué tú qué?

-La chica me gusta.- Gustav se encogió de hombros. Miró a Bill directamente a los ojos, y sus labios formaron una macabra sonrisa.- Y es clavadita a ella. Eso me hace desearla aun más.

-¡Eres un imbécil!- gritó Bill, acercándose a Gustav.- ¡Si no fuera sido por tu culpa, ella no habría muerto!

-¿Por mi culpa?- respondió Gustav.- ¡Eras tú el que la acosaba constantemente! ¡Sabías perfectamente que yo la amaba, y aun así no parabas de perseguirla!

-¡Eso es por que yo la amaba tanto o más que tú!- Bill alzó mucho más el tono de voz.

-¿Amarla? ¡No me hagas reir!- Gustav alzó igualmente el tono de voz.- ¡Tu amor no era más que una pura fantasía! ¡Tan sólo estabas obsesionado, y como ella no te aceptaba, la tomaste conmigo! ¡No eres más que un celoso!

-¡Serás...!- Bill agarró a Gustav por la camiseta, y Gustav le imitó.

En ese momento, Andreas entró en el vestíbulo. Miró a ambos chicos alarmado.

-¡Vosotros dos, parad!- gritó Andreas, a la vez que intentaba separar a los dos chicos.

-¡Bill, esto es ridículo!- exclamó Tom, mientras apartaba a su hermano de Gustav.

-¡Gustav, déjalo de una vez!- gritó Georg, mientras apartaba a Gustav de Bill.

-¡Imbécil! ¡Yo la amaba!-gritó Gustav, los ojos llenos de lágrimas.

-¡No más que yo!-exclamó Bill, con los ojos igualmente húmedos.

-¡Es suficiente!- gritó Andreas, sujetando igualmente a los dos.- ¡Ella está muerta! ¿Me oís? ¡Muerta! ¡Y vosotros os estais peleando por algo del pasado! ¡Está bastante claro que ambos la amabais, pero eso es cosa del pasado! ¡Dejad de comportaros como críos!

Los dos aludidos miraron al suelo. Tom y Georg dejaron de sujetarles y fueron a pedir disculpas a los empleados de hotel que se habían reunido en torno a ellos. Andreas suspiró.

-Gustav...- dijo, mirando al chico. Este levantó la vista.- Será mejor que vayas y te disculpes con Ana.

-No he hecho nada malo.- gruñó el otro.

-Sí lo has hecho.- discutió Andreas. Agarró a ambos por el brazo, y tiró de ellos.- Andando.


-No tiene nada que ver contigo.-Jorge miró directamente a los ojos de Robertika. Esta frunció el ceño.

-Pues con nosotras, sí.- discutió Alba. Jorge la miró.- Nos ah estado ocultando muchas cosas, y ahora nos saltas con que es una asesina. Tenemos que saberlo.

-Jorge.- Ana agarró del brazo a su compañero.- Son periodistas.

-¿Period...?- Jorge miró a ambas chicas espantado.

-Exacto.- Elisa se levantó de la cama.- Estamos aquí por el asesinato de una chica llamada Elena.

-Elena... –Jorge se llevó una mano a la frente. Se había puesto pálido.- Así que... Elena...

-¿Qué sabes de eso?- Alba sujetó a Jorge de la camisa.-¡Escúpelo!

-No es bueno que lo hablemos aquí.- contestó.- Venid conmigo a la sala de reuniones de empleados, allí estaremos tranquilos.

Alba asintió, y los cinco se dirigieron a la puerta, pero alguien les cerró el paso.

-Ana.- dijo Andreas. La chica les miró, sorprendida.- Aquí hay alguien que quiere disculparse.

-Con vosotros también debo hablar.- dijo de repente Jorge, mirando a los Tokio Hotel. Acompañadnos.

El grupo de música miraron extrañados al otro, pero Jorge simplemente apretó el paso. Las otras le siguieron.


-Bien, Jorge...- Alba estaba sentada en uno de los múltiples sofás de la sala junto a Elisa y Robertika. Los Tokio Hotel ocupaban otro, y Ana y Jorge se sentaban justo en frente de ellos.- Ha llegado la hora de las confesiones.

-Bien...- Jorge suspiró antes de comenzar su relato.- Hace tres años iba al centro de la ciudad a hacer unas compras para el hotel. Cuando pasaba por el puente, vi a alguien en el fondo del río. No lo dudé y fui a rescatarla, entonces fue la primera vez que vi a 'Ana'.- hizo signos de comillas con los dedos.

-¿Comillas?- preguntó Andreas.

-Sí.- continuó Jorge.- Ella no parecía estar bien, mentalmente hablando, y la llevé aquí. Al cabo de un par de días pareció recordar algo de cordura, y me contó su historia. Entonces me propuse cuidar de ella, y me las arreglé para que se quedara aquí, en el hotel.

-Espera un momento...- dijo Eli, mirando a Ana.-¿Su historia?

-Sí.- respondió Jorge.- Me contó todo lo referente a su pasado, pero...

Jorge miró a Ana, que sonrió.

-No pasa nada.- dijo ella, sin dejar de sonreir.- Ahora me siento capaz de contarlo.

Gustav y Bill prestaron más atención que antes.

-Se puede decir que mi vida antes de llegar aquí era bastante diferentes.- continuó.- Yo nunca fui una persona feliz. Mi vida era un infierno. Mis padres siempre discutían y me pegaban, haciendo que siempre tuviera que llevar camisetas de manga larga para ocultar los moratones.

Alba se estremeció.

-Mi mente nunca ha sido muy emocionalmente equilibrada. Es por eso que un día me dio una especie de ataque de locura y quemé mi casa, con mis padres dentro.

Ana se interrumpió y sonrió levemente al ver las caras de sorpresa de todos.

-Todo el mundo creía que el incendio había sido por una explosión de las tuberías, nadie llegó a sospechar nunca de mi.- continuó.- Peor entonces, ocurrió otra cosa. Dos de mis mejores amigos se enamoraron de mí y empezaron a discutir. Yo me sentía bastante mal. Tanto, que me volvió a dar otro ataque de locura y me tiré desde un puente.

-Entonces, tú...- la interrumpió Robertika.

-Déjame terminar.- continuó Ana.- El caso es que ahí Jorge me encontró, pero yo apenas recordaba nada. Dejó que quedara en el hotel, y entonces recordé todo esto. Se lo conté y le supliqué que diera un trabajo aquí y que no se lo contara a nadie, pues quería olvidarme de todo.

-Al ver sus deseos de cambiar su vida,-continuó Jorge.- decidí darle una nueva personalidad. Ella repudiaba hasta su nombre, así que me pidió que le diera uno nuevo y que le dijera cómo debía comportarse. Accedí a sus súplicas, y la llamé 'Ana'.

-Entonces...- susurró Georg. Todos tenías los ojos anegados en lágrimas.

-Exacto.- dijo Ana. Miró a Alba.- Soy Elena.

Alba se incorporó con lentitud, avanzó silenciosamente hasta Elena y se abrazó fuertemente a ella.

Epílogo

-Bueno, ¿y ahora qué piensas hacer?

Elena miró a Alba a los ojos, y sonrió.

-Ya te dije que quería cambiar de vida, así que prefiero quedarme aquí con Jorge. Me siento a gusto.

-Entonces...- Eli miró a su amiga con tristeza.- ¿No volveremos a verte?

-Mantendremos el contacto.- Elena abrazó a Eli y luego a Alba.- Pero recordad que ahora soy Ana.

-Claro.- ambas sonrieron.

-Elena, yo...- dijo Gustav. Elena sonrió.

-Lo sentimos muchísimo.- contestó Andreas.- Nunca quisimos lastimarte, por eso ocultamos tu aparente muerte.

-No importa.- Elena les miró con dulzura.- Ahora estoy mucho mejor que antes, así que, en cierto modo, os lo agradezco. Ahora soy mucho más feliz.

-Me alegro.- sonrieron Gustav y Bill. Ambos habían hecho las paces.

-Tenemos que irnos.- murmuró Georg.

-Espera.- exclamó Tom desde una esquina. Estaba coqueteando con Robertika, que parecía encantada. Mientras, Eli se había acercado a Andreas y le pedía su teléfono.

Todos rieron.

-Bueno, creo que te debo una disculpa.- murmuró Alba a Bill.- Me dolió muchísimo perder a Elena, por eso necesitaba encontrar a los culpables. Lamento haberte molestado.

-No importa.- Bill sonrió.- Pero ha acabado nuestra estancia aquí, así que debemos separarnos.

Todos se despidieron. Los Tokio Hotel se montaron en un gran monovolumen, y desaparecieron por una esquina. Alba y Eli se montaron en el suyo.

-No te olvides de telefonear, Elena.- dijo Alba, bajando la ventanilla.

-Recuerda que ahora soy Ana.- rió Elena, y se apartó del coche.

Las dos periodistas se alejaron a la vez que agitaban los brazos en señal de despedida. No pararon hasta que perdieron de vista a los otros tres.

-¿Qué piensas hacer ahora?- preguntó Eli, sin apartar la vista de la carretera. Alba había sacado su portátil.

-Creo que es obvio.- contestó.- Escribir el artículo.

Elisa sonrió mientras Alba tecleaba en el portátil.

-Lo que ahora voy a relatar es puramente realista.- escribió.- Voy a contaros la extraña historia de una de mis mejores amigas, Elena, que desapareció hace tres años. Intentaré ser lo más precisa posible en mi relato, pero no esperéis entenderlo a la perfección, pues los hechos que sucedieron tras su muerte son, sin lugar a dudas, algo inexplicable...

Fin.

Y se acabó!!!! (se limpia las lágrimas) Muchísimas gracias a todos los que lo leyeron!!! Espero que hayais disfrutado leyéndolo tanto como yo escribiéndolo. Y perdon de nuevo por el retraso!!

Nos leemos!!

ATTE: hannah-hm