Primera publicación: 3 de Diciembre 2013

Resubida: 08 de Noviembre 2017

"La vida a veces es una rueda y puede dar una segunda oportunidad, ¿qué vas a hacer?

Quedarte a ver cómo se va, o esta vez tomarla y no dejarla."

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Capitulo

VI

"¡Enfrentamiento en Ciudad Celeste!"

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Aquella semana había sido de terror, y no solo por estar siendo observada durante tres horas por Ash, sino que, aunque su pie no había sufrido mayor daño, le dolía la sola idea de ponerse tacos.

Así que ese martes, no vio otra opción más que calzarse un par de zapatillas, un blue jean ajustado y una camiseta morada con detalles floreados de lilas. Ató su cabellera en alto y se dirigió a la universidad, donde por primera vez, en mucho tiempo, sentía que estaba a la altura de sus alumnos y cuando se encontró con Ash, pudo recién notar la diferencia de estaturas que tenía con el inspector de la liga… ¡Apenas si le llegaba al hombro gracias a su peinado alto! ¡Eso no podía estar pasándole!

Incluso llegó a sentirse algo intimidada de la mirada desde arriba que le dio Ash, adornada con una sonrisa ladeada. ¡Ok, no era su día! ¡Malditos tacos!

Lo segundo que le dio pánico, fue haberse olvidado el taller para el día, en el gimnasio; por lo que no le quedó más que improvisar la clase con lo que recordaba que había planificado con los iniciales de agua.

Para su suerte, los equipos de alumnos que tenía, eran listos y captaron rápidamente sus indicaciones; aunque por dentro rogaba porque Ash no se aprovechara de que la conocía de antes, para leer sus gestos corporales tan evidentes cuando estaba nerviosa.

El miércoles fue bastante mejor, al menos pudo ponerse unos suecos no muy altos, pero si lo suficiente como para no volver a sentirse intimidades por la altura que había adquirido Ash en esos siete años.

Y de pronto, ella estaba mirando como él anotaba lo que observaba de la clase, mientras sus alumnos estaban escribiendo un informe sobre los Pokémon iniciales. Apoyó el codo en el escritorio y la cabeza en su puño cerrado.

Siempre se había preguntado qué pasaría por la cabeza de Ash Ketchum, se lo había preguntado hace siete años, el día que había decidido entregarle a Ash, su inocencia, su corazón y su alma en una noche… y se lo volvía a preguntar ahora. Ahora que volverían a estar los dos nuevamente bajo el cielo de ciudad Celeste, bajo el mismo techo en el gimnasio…

El sonido de su celular la hizo sacudir la cabeza para volver a su realidad y se encontró con que el inspector estaba observándola con el ceño fruncido, pero no por enojo o molestia, sino que podía ver claramente la curiosidad en su rostro, rápidamente corrió la mirada para observar su celular, tenía un mail de Gary desde Isla Canela.

Recorrió con la mirada a sus alumnos y luego la bajó a su celular.

"Querida y deliciosa amiga, las noticias volaron hasta Isla Canela, ¿de verdad te atreviste a modificar tu programa de estudio? ¿De verdad vas a tenerlo el fin de semana en el gimnasio, en tu casa? ¡Espero que no sea una falsa alarma y de verdad te la estés jugando o me vas a tener que soportar contándote lo rico del tipo Hada lo que quede de semestre! Ponte las pilas sirenita, o lo lamentaras ¬¬...
Te quiere, tu sexy amigo, Gary."

Observó el mensaje de su amigo con una mueca en los labios, no sabía si reírse o mandarlo al mismísimo diablo. Optó por lo primero y se cubrió con la mano derecha, toda la boca para no molestar a sus alumnos.

¡Lo mataría! ¡Gary seguía juntando puntos para que lo matara!

Dejó el celular, tomó su carpeta y con un plumón se acercó a la pizarra para escribir el panorama del día jueves y viernes. Hora de salida del bus desde la universidad, lista de materiales y al final simplemente dibujó una chibi Misty diciendo: ¡No sé olviden del ánimo!

Cuando faltaban media hora para finalizar la clase, retiró las hojas de informe y les mostró a sus alumnos lo que había escrito en el pizarrón.

—Sean puntuales por favor —les pidió con una sonrisa—, eso hará que se disfrute mejor el día en el gimnasio. Nos vemos mañana en ciudad Celeste.

Se despidió de todos, juntó sus cosas y salió del salón casi apurada.

Ash se extrañó de aquel comportamiento, mas le preguntó a un alumno cercano que sucedía.

—Hoy es miércoles —le informó la chica de cabello rubio—, creo que hoy comparte la clase con la profesora de tipo veneno.

Ante aquella información revisó sus papeles y claro, ahí estaba detallado. Misty apoyaba a las clases de los otros profesores y hoy acompañaba a la profesora Valeska Vermont. Juntó todo sus pertenencias y tras agradecerle a la alumna, salió camino a la sala de la profesora Vermont.

Cuando llegó, ingresó casi en silencio porque Misty tenía en sus manos a un Tentacool al que enseñaba a los alumnos de la profesora Vermont.

Ash buscó un lugar entre los alumnos y se sentó a contemplar las explicaciones de Misty sobre los Pokémon de agua con características del tipo veneno, solo la observó, esa clase no estaba en su itinerario así que solo se dedicó a observarla.

No pudo evitar sonreír al verla hablar tan emocionada de aquella medusa que tenía en sus manos como si fuera un lindo Eevee, le recordaba a la Misty que había conocido hace muchos años atrás.

Aprovechó también para darle un vistazo a la forma de enseñar de una de las últimas profesoras que iba a evaluar en su estadía en esa universidad.

Con la clase acabada, se dirigió a su oficina para pasar todo a limpio y dejar todo preparado para esos dos días en ciudad Celeste. Suspiró y tomó el portarretratos que tenía en una esquina de su escritorio y observó a la Misty de su niñez, a la Misty que lo acompañó en sus primeras aventuras como entrenador Pokémon.

—¿Por qué contigo todo es tan difícil? —le preguntó a la imagen de su amiga—. ¿Eh? Mañana tendré que volver al lugar del que hui hace siete años… Cuando dejé que mis miedos e inseguridades me alejaran de tus labios… de tu cuerpo…

Dejó el portarretrato y tras apoyar los codos en el borde del escritorio perdió las manos entre sus cabellos cortos.

—Tengo que ser fuerte… —se susurró a sí mismo—, tengo que ser fuerte… y enfrentarme con el fantasma de ciudad Celeste para poder continuar.

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Ash había llegado a ciudad Celeste junto con los alumnos de la pelirroja, esperó a que todos descendieran del transporte antes de bajar, le costó cada escalón hasta que finalmente ahí estaba, debajo del letrero que daba la bienvenida a los retadores, al inicio del sendero que conducía al gran Dewgong que decoraba el gimnasio Celeste; lo recorrió con la vista, seguía tal cual lo recordaba.

Avanzó a pasos lentos a comparación de los alumnos que prácticamente corrían hacia la puerta de cristal del gimnasio donde la esbelta figura de la profesora apareció vistiendo un traje de baño de una pieza azul y un short de mezclilla debajo de su delantal blanco. Ash se detuvo un momento para mirar los pilares blancos y celestes que rodeaban el gimnasio, ahí donde le había prometido a Misty que no la iba a lastimar antes de besarla por primera vez.

—Pikapi… —susurró el roedor desde el hombro izquierdo de su entrenador.

—Yo —extendió la mano hacia el pilar.

—¡Ash! —escuchó su nombre mientras apoyaba la mano en la columna donde Misty se había protegido de él hace siete años—. No te atormentes —escuchó que le susurraban en el oído derecho, y casi se lleva un susto de muerte cuando notó que realmente Misty estaba a su lado con una sonrisa en sus labios—, estamos aquí para trabajar —le guiñó el ojo—, lo pasado es pasado—. ¡Hola Pikachu! —lo saludó y el Pokémon eléctrico saltó a los brazos de la chica—. ¡Vamos es hora de empezar las clases!

Y con esa frase, lo tomó de la mano para llevarlo dentro del gimnasio donde los alumnos ya esperaban en las gradas.

—¡Aquí encontré al inspector! —dijo Misty a los chicos para que no pensaran mal—. ¡Y adivinen, ¿qué?! —exclamó enseñándoles a Pikachu—. Hará de réferi en las pruebas de batalla que tendrán hoy —miró a Ash con una enorme sonrisa tras la cara de desconcierto del pobre moreno—. ¿Verdad?

—Sí, claro —dijo confundido pero sacudió la cabeza y se concentró—. Me encantaría.

La mañana pasó entre un mini torneo con un representante de cada grupo con su Pokémon inicial, y hacia la tarde. Misty les habló de las etapas evolutivas de cada uno de esos iniciales.

Todos estaban sentados a su alrededor mientras ella -de pie- contaba con gestos de sus manos cada una de las cualidades de los Pokémon en segunda etapa; las orejas y cola de Wartortle, lo cavernícola que parecía Croconaw, la apariencia momentánea en dos patas de Marshtomp, la apariencia de realeza de Prinplup, ni hablar de lo emocionada que estaba con la pose de samurai de Dewott al usar sus conchas o explicando la espuma pegajosa de Frogadier, así como también la forma de Brionne.

Ese informe iba a ser casi perfecto, Ash agradecía que la profesora a veces pareciera tan preocupada de su celular como de su clase, eso sin dudas le quitaría puntos, puntos que le restarían la perfección. Una perfección que podría ser puesta a duda por la élite por el lazo que alguna vez los unió.

Ash aprovechó el gimnasio Celeste para directamente hacer su informe en su notebook desde las gradas, mientras Misty, hablaba con sus alumnos de los que verían mañana. Estaba haciendo tiempo hasta que el autobús puesto por la universidad los fuera a buscar.

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Con el gimnasio vacío la pelirroja suspiró y observó su celular que no había pasado de recibir mensajes de Gary a cada rato.

—¡Eres un idiota! —lo atacó cuando al fin el investigador Pokémon le contestó—. ¡Estaba siendo evaluada por Ash, y tú no paras de mandarme mensajes!

«Lo siento preciosa» respondió «no es mi culpa que no puedas soltar el celular en todo el día.»

—¡Deja de complicarme las cosas, ¿quieres?! —le suplicó, aunque más parecía una orden.

«¿Por qué lo dices? Yo estoy bien lejos, no puedo hacer nada»

—¡Gary Oak! —farfulló entre dientes a punto de estrangular a su pobre celular.

«¡Ese soy yo primor!» contestó con una voz tan sexy que Misty solo quería matarlo más «Lo sé, quieres matarme… ojalá fuera a besos… pero tú sabes, la distancia»

—¡YA! —gritó desesperada por lo pesado que podría llegar a ser su amigo.

«Ya no te molestaré, pero tú tienes que arreglar tus cosas con el estúpido de Ash, o no va a ver cuerpito rico para que comas a mi regreso»

—¡Por todo los cielos, ya! —volvió a gritar sumamente abochornada.

«¡Eso es lo que más amo de ti, que después de años aún logro sonrojarte»

—¡Estúpido! —le gritó y Gary simplemente empezó a reírse porque al parecer le había acertado.

«Ya Misty, hablando en serio» el tono de su voz le indicaba a la pelirroja que definitivamente hablaba sin doble sentido «Por favor» le suplicó «Ve que haces con tu vida, después de hablar con Ash, tienes que ver qué es lo mejor para tu vida, no pienses en Ash, ni siquiera en mí, piensa en ti.»

—Está bien Gary —suspiró y afirmó con la cabeza—, lo haré… Es ahora o nunca.

«Eso espero, porque la profe Lovely… está muy interesada en que le dé clases de anatomía» dijo haciendo un ruido con los labios, como dando a entender que estaba para comérsela. La pelirroja simplemente sonrió «¡Te hice reír! Voy a poder cortar y vivir tranquilo»

—Ya tonto —comentó rascándose la cabeza con la mano izquierda—, que te vaya bien… ¡Pobre de la profesora con tus encantos!

«¿Celosa? Nunca has podido resistir este cuerpazo»

—No sé si sentirme celosa o aliviada…

«Mujer mala, ya me voy, tengo que hacer. ¡Nos estamos viendo Misty!»

—Nos estamos viendo Gary —cortó la llamada y bajó el celular para apoyarlo en su mentón—. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué?

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En Isla Canela, Gary se dejó caer sentado en la cama aún con el teléfono en la mano, tenía su camisa blanca abierta y miraba el techo con frustración.

—¿Por qué demonios no puedo quitarte de mi mente, eh, pelirroja? —miró el teléfono, sabía que si ellos dos hablaban y aclaraban sus cosas, hasta ahí iba a llegar su jueguito de amigos con ventajas… Se dejó caer nuevamente -pero esta vez- sobre el colchón y extendió los brazos a ambos lados de su cuerpo. Necesitaba distraerse, realmente la profesora Lovely había sido una buena compañía pero no lo suficiente para…

El sonido de la puerta de su habitación lo sacó de sus pensamientos, se sentó y tras mover su cuello para ambos lados se levantó para atender y se encontró con un panorama que hizo que su mirada cayera a los tacones morados de la mujer de largas piernas níveas y un -muy ajustado- vestido por las rodillas, y ni hablar del escote en V… creía que estaba alucinando, pero no… Ahí estaba la profesora Lovely algo apenada por presentarse así ante la puerta del investigador.

—Me preguntaba, si… —bajó la mirada y se acomodó las gafas antes de volver a mirarlo—, gusta acompañarme a cenar.

Retiraba lo dicho, parece que la suerte estaba cambiándole…al menos en lo que se refería a compañía.

Tras acomodarse la ropa, la acompañó a cenar, conversaron de la vida un poco y la profesora tocó el tema que Gary ya veía venir.

—No —negó con la cabeza tomando su copa de vino tinto—, con Misty somos solo buenos amigos, fuimos pareja, pero ya no lo somos.

—¡Ay qué bueno! —exclamó la mujer de ojos azules sorprendiendo muchísimo a Gary que casi se atora con el vino—. La verdad, como soy nueva no quería tener problemas con la profesora Waterflower.

—¿Por qué tendrías problema con Misty? —preguntó dejando la copa y una sonrisa divertida en sus labios.

—Es que yo —bajó la mirada y apretó la servilleta que tenía en su regazo—, quería saber si tengo posibilidades con usted.

Gary no pudo con la tensión y soltó una carcajada, se inclinó un poco hacia ella y le levantó la mirada.

—Primero que nada, no me diga usted… ¡Me hace sonar muy viejo! —se quejó.

—Lo siento —se disculpó y volvió a correr la mirada.

—Segundo, pues —levantó los brazos en alto—, soy soltero, así que —con su sonrisa más galante se apoyó en la mesa—, sorpréndeme.

La profesora lo miró con las mejillas encendidas con furia en su piel clara, pero enseguida cambio de personalidad, tomando al castaño de sorpresa, se paró y le plantó un beso en los labios que Gary no tardó en responder.

—Wow… —dijo cuándo la profesora lo soltó y volvió a su puesto—, y tan tierna e inocente que se ve.

—No te dejes guiar por la apariencia de las hadas… —le guiñó el ojo y luego acomodó nuevamente sus lentes alargados—, no se olvide que podemos derrotar al más fuerte de los dragones.

Y que Arceus lo llevara al mismísimo infierno…

Ahora comprendía tal vez un poco a Ash, las pelirrojas llevan fuego en sus cabellos y en la sangre.

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Viernes y una vez más, Ash Ketchum estaba sorprendido de Misty. La líder de gimnasio tenía nada más ni nada menos que a las finales de los siete Pokémon iniciales en la piscina del gimnasio cuando ingresaron tanto los alumnos como él. Sinceramente, todo era sorprendente.

—Bien —dijo y con un aplauso, los siete Pokémon salieron de la piscina y se pararon a un lado de Misty, Samurott, Swampert, Empoleon del lado derecho, y del lado izquierdo de la líder, se paró Feraligatr, Blastoise, Primarina y Greninja—, estos son mis siete Pokémon, y el motivo real de enseñarles los Pokémon iniciales. Hoy van a analizar a cada una de las etapas finales —adelantó un paso—. Quiero que cada uno de los grupos se ubiquen con la final de su inicial —alzó la ceja derecha—, ¿pueden distinguirlos?

Todos levantaron las manos emocionados para afirmar y se acercaron a las etapas finales de sus Pokémon.

—Increíble —indicó Ash observando el buen aspecto de esos seis Pokémon—, ¿son tuyos?

—Si —afirmó parándose a su lado, para ver a sus alumnos—, me los facilitó el profesor Oak hace un par de años, luego los demás profesores conforme me fueron conocieron me dieron los que me faltaban, Samurott y Greninja.

—Fantástico —exclamó y también se acercó a los Pokémon para examinarlos detenidamente con ayuda del alumnado, Misty simplemente se cruzó de brazos y los observó con una sonrisa.

Era el mediodía cuando las puertas del gimnasio se abrieron para los retadores que esperaron toda la semana por conseguir la medalla Cascada.

Ver en acción a aquellos Pokémon en etapa final, solo mejoró la perspectiva que tenía de cada uno de ellos… Eran maravillosos.

Misty, siempre había sido dominante en las batallas, pues la ofensiva siempre fue su mejor defensiva, tranquila y con determinación. Realmente no había cambiado nada.

Luego de las rondas de siete batallas en las cuales Misty solo entregó una medalla, el paseo de los estudiantes terminó.

—La semana que viene vamos a ver los Pokémon que habitan en el mar —dio un gran aplauso—, conseguí permiso para ir a isla Espuma así que preparen los trajes de baño —Misty si sabía cómo motivar a sus alumnos.

Mientras los alumnos subían al autobús, Misty se acercó a Ash con las manos tras ella.

—¿Podemos hablar?

—¿Ahora? —preguntó el inspector sorprendido de ese cambio de opinión.

—¿En tu departamento? —respondió con otra pregunta.

Ash no lo podía creer, simplemente sacó una tarjeta del bolsillo de su camisa celeste y se la entregó a la líder.

—A las ocho —le indicó Misty mientras tomaba la tarjeta.

—Está bien, te espero —confundido y muerto de la curiosidad, se subió al autobús con destino a ciudad Azulona.

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Realmente no sabía que iba a pasar con aquella pelirroja indecisa, solo atinó a acomodar un poco su apartamento para que no se vea demasiado desordenado. Se paró frente al refrigerador y se preguntó si quería cenar con él…

Por las dudas, salió de su apartamento a comprar algo de comida y de paso, dejar a Pikachu en el centro Pokémon.

—Si Misty no me mata —le indicó al Pokémon acariciándole la cabeza antes de dárselo a Joy—, mañana vengo a buscarte —aquello pareció no gustarle nada al roedor eléctrico que lo miró enojado—. Ok, ok… tranquilo… descansa.

Con Pikachu en el centro Pokémon, Ash se encaminó una vez más al departamento a preparar todo para cuando Misty llegará, estaba muy nervioso… y no podía entender por qué.

Pero lo comprendió muy bien cuando a las ocho tocaron a su puerta y en cuanto atendió, la mujer pelirroja se colgó de su cuello en un beso hambriento.

En un principio, solo atinó a cerrar de un golpe la puerta y a no perder el equilibrio, quería hablar pero las ansias de los labios de Misty fueron mucho más fuerte para él.

La tomó también, quitándole totalmente el control del beso y esquivando los muebles para no tropezarse con nada. Misty simplemente aprovechó el momento masculino de control para empezar a quitarle los botones a la camisa de Ash.

Y Ash lo comprendió, no iban a hablar específicamente.

Él también lo deseaba, le ardían las manos por volver a recorrer su piel y aquel vestido corto le permitió recorrer ambos muslos hasta que las curvas se le marcaron en la mente una vez más.

Llegaron a la cama sin que sus labios se separaran, las ropas fueron sobrando, quitándose y perdiéndose en algún lugar de la habitación, los cuerpos ardían, solo querían reencontrarse, saber que habían aprendido en esos años.

Misty separó los labios de los de Ash y empezó a recorrerlo con besos, el moreno no sabía qué hacer, estaba perdido en una desatada pasión que estaba nublando su juicio; ella sin embargo, sabía muy bien lo que quería, quería quitarse esa espina que llevaba en su corazón durante tantos años, quería tomar a ese hombre y mostrarle todo lo que se había perdido, todo lo que había aprendido con Gary, y estaba deseando que le mostrara que tanto aprendió él en sus noches de libertinaje.

Y así, ambos se fundieron en uno solo como hace siete años, las heridas en el pecho de Misty parecían abrirme mientras alcanzaba la culminación en los brazos de Ash pero no le importó… ella necesitaba eso… ¿para qué? Aún no lo sabía.

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No sabía cómo sentirse esa mañana con la nochecita que habían tenido, sintió con cada beso que salía de la pesadilla en la que vivió atormentado todos esos años, y esperaba que ella, sintiera lo mucho que lamentaba haberla lastimado hace un tiempo atrás, quizás ahora cuando terminara su inspección a la universidad, se movió para buscar el cuerpo de su amante pero su mano no tanteo más que la cama y… ¿una nota?

Rápidamente, se sentó en la cama y tomó aquel trozo de papel para ver de qué se trataba…

Negó con la cabeza incrédulo de lo que veían sus ojos café…

Un simple "Gracias por la noche, Misty"

¿Qué era eso? ¿Una broma? ¿Una venganza?

Sea lo que sea, dolía…

¡Demonios que dolía!