Recuerdos del humo

Sintió el mundo irse más lento a cada momento desde que se sentó en aquella silla, mirando impacientemente en cada esquina de la habitación, mas solo encontraba esquinas sucias y oscuras, desde que había llegado sintió todo muy pesado y sofocante, recordó con amargura lo que paso en los corredores y un sentimiento incomodo lo invadió, no le gustaba estar allí, era como si fuese acosado por alguien enfermo, podía imaginarlo cuando su madre le contaba a él y sus hermanas sobre los peligros del mundo, cuando ella le dijo sobre personas con malas intenciones que trataban de hacerle daño, cuando pensaba en ello no eran personas normales, pensaba que desde lejos podía reconocer a alguien con malas intenciones, con ojos grandes y bordados de negro, con una sonrisa aunque no dijese nada gracioso en toda la conversación o haber hecho algo para hacerlo reír, más que ser lo bastante ingenuo para haber captado su atención, la ropa sucia y desarreglada, una mueca en su cara bordeada de peligro que causaba desconfianza, pensó que llevaría un cigarrillo en los labios y olería a alcohol, aunque nunca haya si quiera olido un poco en toda su corta vida, en la noche hace dos días demostró cómo hasta la cara más dulce podía transformarse en algo sacado de tus pesadillas.

Pero no eran pesadillas, sino una cruda realidad de la cual dos días después agradeció a Dios haber terminado de una mejor forma, el corazón seguía saltándole en el pecho de forma acelerada y errática, listo para salir de su cuerpo y huir, de forma metafórica claro.

-¿Está todo bien Lincoln?-Pregunto Megan presionando sistemáticamente una serie de botones de su computadora

Luego de subir a la azotea con Jessica un rato haciendo nada más que contemplar el paisaje preguntándose mientras miraba al suelo imaginando lo que cada persona estaba haciendo, empezó a imaginarse la vida de varias personas en el momento donde el tiempo se volvió aburrido, miro a un hombre de traje almorzando en la pizzería e imagino que era un hombre de negocios sin tiempo para nada, estrechando manos de los superiores y cerrando tratos mientras llegaba a tarde a su casa solo para recibir reclamos de su esposa por estar mucho tiempo afuera, del otro lado de la calle vio a una mujer sujetando firmemente la mano de un niño, en estos momentos imaginaba que llevaba a su hijo a la escuela para luego ir a un trabajo de tiempo completo donde llegaría tarde y sin fuerzas para ser recibida por su hijo y la madre de esta que lo estaba cuidando mientras su hija salía a trabajar para poder poner la comida sobre la mesa todos los días.

-¿Lincoln?-

Giro para encontrarse con Megan, el oficial Walker le había llamado por celular mientras Megan estaba recostaba en la silla luego de una noche de un mal sueño que termino en el momento donde se sentía más cómoda.

Y es que no pudo llegar a dormir, ayer en la noche pudo escuchar como esos malditos gatos se la pasaban patrullando su casa, podía escucharlos correr y saltar encima de su techo toda la maldita noche, nunca los veía pero sabía que eran gatos, ¿Qué mas podían ser si no?, se movían inquietos pisando con sus patitas el techo chocando con un suave sonido que podía a ser lo suficientemente fuerte para sacarle suavemente de su sueño.

Lincoln podía llegar admitir internamente que la Sra. Le ponía un poco incomodo, le recordaba a una de las maestras que tuvo hace tiempo, con el carácter fuerte y la paciencia corta, con una voz chillona y profunda y venas que se hinchaban en su cuello cada vez que alguien asía algo malo, Lincoln con el tiempo creyó que era la parte que más le gustaba de su trabajo y siempre encontraba a alguien a quien gritar, Lincoln y Clyde siempre intentaban cruzar un pasillo diferente al que ella acostumbraba solo para ahorrarse las molestias

-¿Si Sra. Megan?-pregunto dócilmente, su voz salía pequeña y suave como cuando su madre lo regañaba y el tenía que cuidar hasta su tono de voz o su madre podría responderle de forma agria y dura

-¿Podrías ver si los datos que puse están bien?-pregunto agarrando los bordes metálicos de la computadora y volteándola para que la pantalla estuviese frente a Lincoln

Lincoln miro con los ojos levemente cerrados por el brillo de la maquina la pantalla, con letras negras encima de un fondo celeste y encima de barranas blancas rellenas con los datos del albino, era todo lo que podía recordar de la casa, desde el numero, la calle, la ciudad donde estaba, incluso los datos personas suyos y los que recordaba de su familia, en la esquina superior izquierda estaba el escudo del departamento de policías de California, Lincoln miro cada palabras que rellenaban las barras, el joven solo asintió, Megan devolvió la pantalla a su posición original, luego presiono el botón Enter de su computadora, en un segundo las palabras que rellenaban las barras se borraron y salió un mensaje en color negro en la parte inferior de la pantalla

Resultados no encontrados, por favor verifique que los datos almacenados sean los correctos

Megan suspiro con desgano mirando aquellas palabras que salían cada vez que buscaba en la base de datos de la policía, era como si Royal Woods fuese sacada de la fantasía de Lincoln, pero ella intento buscarlo en google, todo lo que encontré fue un conjunto de casa chicas y hogareñas, según Lincoln, Royal Woods era un pueblo pequeño acorde a la imagen que encontró, pero la información que había obtenido era realmente superficial, solo tenían una pequeña descripción y un par de fotos, pero nada resaltante, pero nada mas de eso, intento buscar el departamento de policías de Royal Woods, pero nada, al final tuvo que recurrir al departamento de policías de Michigan.

-Lo sentimos-dijo el hombre detrás de la otra línea, con una voz rasposa y cansada, había esperado cerca de veinte minutos desde que hablaron-pero al parecer nuestro ordenador está teniendo problemas técnicos.

Mientras más intentaba contactar a alguien más se frustraba, ya no podía hacer nada aparte de rezar porque la familia venga y se lleve al niño, mientras tanto podía poner el problema en cosas secundarias de su vida, tratando de investigar un poco mas cada que tenía un par de minutos libre que no tenía nada que hacer, tal vez parecería algo egoísta pero Lincoln no era el primer niño perdido que encontraban, pero si era el primer niño al cual un oficial voluntariamente quiso cuidarlo.

Pero era inevitable que los demás poderes del país quisiesen echar mano, no por el niño, sino por la prensa, por la fama que cualquier departamento pudiese tener al encontrar a la familia.

O meterlo en un orfanato.

El sentimiento llego como lluvia, cada vez incomodándola un poco más, nunca le gustaron esos lugares, sabía que debía de estar agradecida de que haya un lugar donde los niños podían tener refugio y comida, pero fueron bastante veces en las que vio a un niño que entraba a un orfanato para que el año que viene aparezca en las calles, con las ropas andrajosas, el pelo sucio y enmarañado, lleno de mugre, desnutrido y con los dientes de un color amarillento fuerte, cuando les preguntaba porque estaban en la calle ellos los miraban a los ojos y con una voz suave y decaída que podía jurar podían romper el alma de cualquier, pero no cualquier se detenía mas de unos segundos a ver a esas pobres almas.

-El orfanato no tenía más dinero y nos echaron-

No podía hacer nada, ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que no pueda alimentarlos en caso de que los lleve? O ¿Cuánto tiempo antes de que sean echados de nuevo por otro orfanato si los intentaba ingresar en otro?, demandar a los orfanatos era como una daga que hería a todos, los administradores de los orfanatos pueden ser unos malnacidos, en especial cuando echaban a los niños, pero si uno era arrestado, todo el edificio cambiaba de administración, eso ocasionaba que muchos niños estuviesen moviéndose constantemente, muchos "se perdían" entre tanto movimiento.

Pero lo peor les pasaba a quienes eran familiares, en especial los hermanos, podían verlo en sus ojos, como si el mundo les fuese arrebatado, pero en realidad era la única persona en la cual podía confiar, los recordaba rompiéndose en lagrimas y gritos, algunos zapateando, otros llegaron a escapar con tal de que no los separe, era entendible, la vida se volvía mucho más dura desde ese punto y si tenias la suerte de no volver un pandillero, un ladrón o cualquier basura que apestaba las calles, sufrías de golpes y burlas de los demás, no eras fuerte, no eras nadie, los adultos del recinto no podían hacer mucho tampoco, intentaban vigilar a los más pequeños, lo demás bien podían cuidarse solos, mientras mas grande eras –en cuanto edad al menos- era menor el grado de atención que recibías

Y ellos siempre necesitaban atención y guías, siempre.

Siguió tecleando con fuerza esta vez concentrándose en la información que había llegado esa tarde, se supone que era información vital de las desapariciones que ocurrieron cerca del bosque de la reserva nacional.

Si a eso se le podía llamar bosque, ella recordaba pasear con su madre hace ya varias décadas, la sensación de la tierra húmeda y suave, podía verse un panorama de un verde tan vivaz, los animales iban y venían en su propio mundo, recordaba el ardor cada vez que esos estúpidos mosquitos picaban su sensible piel, en un principio siempre estuvo quejumbrosa de todo, desde lo caliente del bosque, los mosquitos, la suciedad, lo cansada que estaba con cada caminata, pensaba que sería mejor volver a casa y jugar con sus muñecas o ver la tele, no le gustaban los lugares extraños, recordaba con nostalgia lo dependiente que era con su madre, siempre esperándola cerca de la puerta de su habitación cada vez que se despertaba antes hasta que ella salía, con el tiempo aprendió a divertirse mas en los densos bosques, sintiendo el tacto crujiente y duro de los arboles, que hasta el camino mas angosto podía ser toda una aventura.

Lastimosamente hace veinte años el bosque sufrió una deforestación a manos de una imparable ola de fue que consumió todo, la columna de humo tan negro que contrastaba bizarramente contra el cielo se podía ver junto a una cortina rojiza que pintaba el cielo en toda la ciudad como un testigo silencioso del lento y tortuoso final de aquel bello bosque, dejando atrás cenizas, humo, tierra quemada y seca, árboles calcinados y troncos negros.

Los primeros días la policía y el departamento de bomberos pusieron carteles para advertir sobre la inhalación de aire toxico, era todo un espectáculo del cual se hablo toda la semana, el bosque era tan grande que bien podías perderte fácilmente en el, por lo que muchos guardas bosques intentaron apagar el fuego con cualquier fuente de agua a su alcance, luego de lo que bien pudo ser toda la noche en una interminable pelea contra el fuego de parte de bomberos, guardabosques y varias personas voluntarias, pudieron aplacar el fuego en una densa y toxica nube de humo que parecía querer cubrir la ciudad con aquel paramo venenoso y pestilente.

Los que se quedaron hasta el final pudieron presenciar el horror que el bosque guardaba en sus extrañas.

Las paredes ennegrecidas por el choque crudo de las flamas, derritiendo la pintura vieja y demacrada, el piso lleno de polvo y suciedad, todo era un espectáculo de terror que haría llorar a quien sufría de misofobia, el edificio dentro de los densos árboles y pastos era grande para que se pueda perder en el interior de las espesuras, pero realmente nadie podía decir de donde apareció o cuando si quiera había estado atorado en ese lugar, con un poco de protección al humo y linternas la policía se adentro al lugar, el hedor a podredumbre y la suciedad combinada con la humedad hicieron que el aroma fuese fétido y repulsivo, de no ser por las mascaras que filtraban aire más puro, pero no lo suficiente para reducir ese horrendo olor.

Al adentrarse pudieron notar poco a poco lo que en tiempo pasado pudo haber sido una iglesia, Megan hasta ahora no sabía cómo diablos pudieron construir y ocultar una iglesia, si quiera como diablos metían a toda la gente ahí, los árboles –antes de ser convertidos en cenizas era muchos y grandes tanto que la copa de muchos árboles se perdía y dificultaba el camino mas allá de lo que los guardabosques permitían—Con grandes salas y habitaciones, tres habitaciones superiores y un sótano del cual salía la calefacción, en el centro de todo, en donde se hacían las misas, donde estaba el podio donde el padre de turno hablaba, había nada más que una gran pilas de cadáveres.

Era una embocadura hacia el horror, luego de semanas de investigación a duras penas pudieron reconocer a varios ancianos, hombres, mujeres, adolescentes, niños….bebes.

Todos acomodados como ropa si fuesen basura en su foso, con los rostros fundidos en eternas muecas de horror y dolor, con la piel totalmente negra, los dientes de algunos se asomaban fuera de sus destruidas y deformes bocas y los huesos que se mostraban sin vergüenza ni orgullo de los desafortunados brillaron con un fulgor amarillento dejando una sensación de dolor atrás.

Fue noticia durante semanas y un hecho raro de la enorme lista que Field Green tenia en su haber, pues la ciudad tenia episodios extraños, demasiados, entre ellas las misteriosas desapariciones de las personas en lugares menos probables hasta cultos religiosos que buscaban perturbar y seducir a los inocentes, llevándolos a las fauces de un mundo oscuro y pecaminoso.

La ciudad dejo de ser un lugar tranquilo, lo podía sentir, no eran solo los tiempos modernos, Green Field parecía inhalar de placer con cada tragedia que ocurría, la misma ciudad vivía de la muerte

Decidió dejar esos raros pensamientos atrás, volteo la cabeza de la pantalla del ordenador y miro hacia Lincoln

-Lo lamento cariño, pero tal parece que tendrás que quedarte un poco mas aquí-

Lincoln asintió, pero Megan podía ver en sus facciones un asomo de decepción el cual se lo trago como si hubiese esperado un regalo mejor del que le dieron, pero por meros modales y el temor al regaño de sus padres decidió simplemente decir gracias.

La puerta se abrió revelando a un cansado e incomodo oficial Walker y miro a Lincoln, el albino pudo ver que estaba cansado, a pesar de ser tan solo un par de horas desde que se fue a algún lugar para cumplir con su trabajo, no pudo evitar verlo como si hubiese estado patrullando la ciudad durante todo el día, hoy Megan lo encontró especialmente deplorable, con la camisa del uniforme azul típico con los primeros tres botones negros sin cerrar, las gotas de sudor que caían de su cabeza pintando su rostro con un brillo transparente y húmedo.

-Hola-dijo Megan, Lincoln solo levanto la mano con una sonrisa tiesa, Jack atino a responderle el saludo a su compañera y se acerco a Lincoln.

-Me tengo que ir Megan, no tardare mucho-

-¿A dónde vas?-

-Un vecino mío dijo que podía cuidar a Lincoln esta vez-

Megan asintió en comprensión, de todas manera traer a Lincoln a las oficinas no era bueno, mucho menos si nadie tenía información, por el poco tiempo que vio aquí a Lincoln pudo decir que no estaba cómodo, con los ojos levemente cerrados y mirando a la nada, sosteniendo su mandíbula con sus manos, sentado en una silla frente a su escritorio.

Lincoln se levanto con un gesto de la mano del oficial, se despidió de Megan y ambos salieron de las oficinas con rumbo al auto del oficial.

Megan se quedo de nuevo en silencio mientras esperaba a su compañero de trabajo, deseo tener una solución para cada problema, de cierto modo esto no duraba mucho tiempo, alguien.

Eso esperaba, el futuro era un lugar incierto y nublado para la mayoría y justo cuando tenias los objetivos de lo que harías como si fuese un camino cementado y bien iluminado, la vida se encargaba de volverla a nublar.

De verdad esperaba enviar al niño a casa pronto, suspiro sabiendo que no era el primero, ni el último, la lista crecía cada vez mas

En especial en esta ciudad.


Lincoln esta vez tuvo el privilegio de sentarse en el asiento del copiloto, con las manos en sus regazos y una admirable decepción marcada en su rostro, de verdad esperaba saber algo, es decir, la Sra de la oficina había llamado a alguien para preguntar por su familia, pero al final resulto en nada, pues parecía que Royal Woods no estaba en sus registro de ciudades de Estados Unidos –no pensaba de verdad que existiese tal cosa, pero no encontraba otra explicación— todo lo abrumaba, anoche estuvo incomodo, entre tanto caos solo quería regresar a casa y dormir todo el día, anoche no pudo estar mas incomodo ni aunque unos ladrones de verdad hubiesen entrado en su habitación

Las pesadillas, lo que vio en el pasillo, Jessica, Teddy, todo le resultaba demasiado extraño, tan fuera de lugar, las calles le parecían de otro país, las personas lo miraban como un niño que vivía en la calle –y cada vez mas ese pensamiento lo aterraba hasta el punto de revolver su estomago y amenazarlo con hacerlo llorar— mientras la camioneta de policía se abría paso en la calle, Lincoln se pregunto si hicieron alguna denuncia al despertar y ver que su cama estaba vacía, se pregunto por Clyde, por sus padres, por sus hermanas, por todo, pero al final parecía cada vez mas lejos de encontrarlos, era como un barco a la a deriva del mar y su familia estaba al otro lado a metros de distancia, hasta convertirse en kilómetros para luego ser solo un par de punto en el horizonte infinito.

Cada vez más lejos, cada vez mas difícil.

Y sentía que nada encajaba, ni las calles, los niños, el oficial Walker, el oficial Charlie, la Sra. Megan, el mismo.

Simplemente todo estaba fuera de lugar