Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son de J.K. Rowling, y la historia pertenece a Cheryl Dyson. Yo únicamente soy la traductora.
Título del Fic: Privileges (Privilegios)
Fandom: AU de Harry Potter
Autora: Cheryl Dyson
Traductora: Reykou Higurashi
Rating: NC-17
Número de capítulos: Historia finalizada, 11 capítulos en total.
Resumen: Harry es un falso caballero a quien le fue encomendado un príncipe real. Ninguno de ellos está contento con el acuerdo y solo el tiempo dirá si se descubre el engaño de Harry. Contenido adulto incluido, y obvio universo alterno.
PRIVILEGES
Capítulo 7
Harrry miró a Draco salir y frunció el ceño, preguntándose si podría mandar a Davies lejos de nuevo, ya que su presencia era obviamente perturbante. Miró a Zabini, que se había acomodado en el banco junto a Davies y permanecían cerca. Los dos sonrieron, compartiendo un chiste privado.
Harry tomó un sorbo de su copa de agua y estudió a Zabini. Había algo familiar en el hombre de piel oscura. ¿Lo habría visto antes? Los bardos eran bastante raros. Si hubiera conocido al hombre lo recordaría. Sin embargo… había algo.
Harry mentalmente filtró sus recuerdos, buscando tiempos y lugares. Habían sido tantos. Suspiró, dándose cuenta que no extrañaba viajar en lo más mínimo. Este lugar era su casa ahora, y estaba decidido a mantenerlo.
El pensamiento le recordó al Rey Lucius y decidió encontrar al príncipe Draco para asegurarse que no estaba nadie rondándolo y se metiera en problemas, sobre todo con Davies y sus hombres alrededor.
Sorprendentemente, él estaba en los establos, ganándose a Dobby.
–¿Desea montarlo, mi lord? –preguntó Draco a la ligera.
Harry sonrió. –No. Le prometí a Hermione que iría para que me ajustara una nueva armadura esta tarde. Ella estará de mal humor si me escapo.
Draco resopló pero no dijo nada. Harry solo podía imaginar los comentarios que se callaba. Vió como el rubio pasaba el cepillo de cerdas suaves sobre la espalda y flancos del caballo, agitando el polvo de manera rítmica. Los ojos de Harry lo acariciaban, demorándose en el contorno de su fino culo visible bajo el dobladillo de la túnica.
Se mordió el labio y se preguntó cómo podría abordar el incómodo tema de su atracción. Al instante siguiente, supo que no podía. Se pateó mentalmente y alejó la mirada del príncipe. El beso había sido un error. No significaba nada para Draco y Harry debía sacarlo de su mente.
–Es mejor no retrasarse –dijo Draco finalmente, probablemente cansado de que Harry lo mirara.
Harry sonrió. –Sí, su alteza
Draco levantó una ceja ante el tono sarcástico de Harry, pero éste solo se rió y fue en busca de Hermione.
Harry no vio a Draco hasta la cena, principalmente porque Hermione había monopolizado su tiempo, reparando y perfeccionando su armadura. Ron volvió con un agotado Neville. El sistema para señalizar funcionaba muy bien, al parecer, y los agricultores estaban muy satisfechos con ello.
Ron se le unió cuando entraron al Gran salón. Molly y su personal estaban colocando trincheras de comida para el hombre. Harry rápidamente escaneó la multitud y encontró a Draco, ya sentado.
Harry frunció el ceño cuando notó a Blaise Zabinni sentado al lado de Draco. Mientras observaba, Zabini se acercó y susurró algo al oído de Draco, poniendo una mano en su hombro en el proceso. Draco rio y se sonrojó ligeramente. Hubiera sido una vista encantadora a excepción del ataque de celos nublando la visión de Harry.
Davies se sentó junto a Zabini, aparentemente ignorando a Draco a favor de beber en exceso e intercambiar historias obscenas con sus hombres.
Harry cruzó rápidamente el salón y se sentó junto a Draco, quien se acercó aún más a Zabini para hacerle espacio. Zabini apenas se movió y Harry mordió en su lengua un comentario cuando se dio cuenta que el muslo de Draco se apretaba firmemente contra el bardo.
Varias copas de aguamiel ayudaron a calmar su enojo y se sintió aliviado cuando Zabini se levantó para entretener al público. El hombre de piel oscura contó varias historias y cantaba mientras tocaba un laúd. Fue realmente bueno y Harry encontró que disminuía su enojo. Podía tener que considerar mantener al bardo cerca una vez que Draco regresara a su vida real.
El pensamiento de Draco alejándose lo puso en un estado melancólico. La salida de Zabini puso a Draco justo al lado de Davies, quien estaba lo suficientemente borracho como para comenzar a actuar como un imbécil de nuevo, poniendo un brazo alrededor de los hombros de Draco.
–Disculpame por molestarte antes, dulzura –arrastró las palabras– ¿me perdonas?
Draco se puso de pie abruptamente. –Debo ayudar a Molly con los platos. Lo prometí. Discúlpeme mi Lord Tensbury. Sir Davies.
Harry se quedó junto a Davies y entretuvo al caballero con plática hasta que vio a Draco cruzar de las cocinas a las escaleras, obviamente retirándose por esa noche. Se dio cuenta que ambos, Davies y Zabini miraban al rubio, y a su vez, dio gracias de que Draco estaba instalado de forma segura en su habitación.
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Draco se quedó despierto hasta que Tensbury abandonó a sus huéspedes y entró en la habitación. Miró con ojos entrecerrados como el caballero se desvistió y se metió en la cama. Se preguntó si Tensbury siempre habría dormido desnudo o se trataba de un gusto reciente. De cualquier manera, Draco no tenía ninguna queja mientras veía la silueta de Tensbury antes de ser ocultada por las sabanas.
–¿Draco? ¿Estás despierto? –preguntó Tensbury en voz baja
Draco se debatia entre contestar, pero pensó que era mejor fingir que dormía. No estaba de humor para conversar después de notar a Zabini viéndole el culo a Tensbury cada vez que pensaba que el caballero no estaba mirando. El bardo podía fingir que quería a Draco, pero sus ojos siguieron a Blackfell dondequiera que fuera.
La reacción de Draco al interés de Zabini en Blackfell era desconcertante. Quería llevar al bardo afuera y tener un duelo con él. O eso, o zurrarlo en el trasero con un golpe rápido o dos.
Frunció el ceño en la oscuridad. ¿Por qué le importaba? Tensbury no había mostrado ningún interés hacia él, al menos ninguno del que Draco se percatara. Parecía encontrar al bardo divertido, a lo mucho.
–Bueno, si estás despierto, gracias por ayudarme con los números hoy –dijo Tensbury suavemente- Y con todo. Me alegro que estés aquí.
Las palabras calentaron a Draco e incluso disminuyeron su molestia por el toqueteo de borracho de Davies y el olvido de Tensbury. Draco se había levantado de la mesa cuando la mano de Davies había comenzado a deslizarse de su muslo a la entrepierna. Afortunadamente, el cretino había estado demasiado borracho para ser peligroso. El por qué Tensbury había permitido a su caballero seguir tal innoble comportamiento era un misterio, pero supuso que era posible que Blackfell no se hubiera percatado, ya que había pasado la mayor parte de la comida charlando con Ron o viendo a Zabini.
Draco despejó su mente y trató de dormir, pero su intento fue destruido poco más tarde cuando oyó el crujido de la tela. Sus ojos se abrieron de golpe y se detuvieron en la cama.
El torso de Tensbury se revelaba poco a poco por la luz de luna, y por un momento Draco pensó dar gracias a alguna diosa pagana de la luna, porque sin ella Draco hubiera perdido la visión del cuerpo de Tensbury, que, finalmente admitía, era bastante agradable de contemplar.
Su aliento se atoró cuando la polla erecta de Tensbury fue revelada lentamente, y solo recordó inhalar profundamente cuando el movimiento se detuvo. Para su alivio, las mantas finalmente se movieron para revelar a Tensbury en toda su gloria, justo antes de que el caballero tomara su eje erecto y una vez más comenzara a acariciarse.
Draco estaba duro como roca y sus manos ya estaban convenientemente situadas cerca de su entrepierna. No se había molestado en apretar el cordón de su ropa antes de acostarse y su previsión fue recompensada con un fácil acceso.
Tocó su propia polla y jaló suavemente, intentando ser lo más silencioso posible, moviéndose al ritmo de los tirones de Blackfell. Se volvió más audaz cuando el sonido de la respiración de Tensbury aumentó. Dudaba que el caballero lo oyera por encima de sus propia excitación.
Draco no le quitaba la vista a Tensbury. El hombre era jodidamente magnífico en la agonía de la pasión y los sonidos que expresaba no hacían mas que aumentar la excitación de Draco. Se vinieron al mismo tiempo, increíblemente, a pesar de que Draco admitía que podía haber sido la visión de Tensbury al venirse lo que le llevó al límite.
Joder, quería subir a la cama y lamer al hombre hasta dejarlo limpio, lo que era casi tan inquietante como fue despertado. Cerró los ojos con fuerza y se esforzó para llevar su respiración de nuevo a un nivel normal, esperando que Tensbury no escuchara el cambio.
Sus ojos se abrieron de nuevo cuando oyó a Tensbury dejar la cama, y el corazón saltó a su garganta, pero el hombre solo caminó a la cubeta y se limpió. Draco hizo una mueca cuando se percató de que tendría que dormir con la pegajosa humedad y lavarse a fondo hasta la mañana.
Sin embargo, era un pequeño precio a pagar.
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Harry se levantó temprano a la mañana siguiente, pero se vistió en silencio y salió, dejando a Draco dormir. Se sentía un poco culpable por sus acciones en la noche pasada. ¿En qué clase de pervertido se había convertido, encontrando placer en la esperanza de que Draco lo estaba mirando? El recuerdo le hizo detenerse. Habia sido más que una esperanza anoche, estaba seguro de ello. Draco había estado despierto y participó activamente al cubrir sus necesidades, si los ligeros sonidos que provenían de su camastro eran una indicación certera.
Harry tocó la pared de piedra y apretó la mano contra ella, sintiendo la aspereza rozar su palma. Sus sentimientos por el rubio eran muy confusos. A él en realidad le gustaba Draco, ahora que lo conocía mejor. Pero más que eso, se encontró con ganas de besarlo, una y otra vez. Quería regresar adentro y deslizarse bajo las delgadas mantas del príncipe, despertarlo con un toque y…..
Harry maldijo y se apartó de la pared, caminando con prisa por las escaleras. Debía alejarse de Draco y despejar la cabeza.
Así, pensando, se encontró con Ron y un grupo de refunfuñantes, con resaca y generalmente desagradables hombres. Davies no pudo ser localizado, para gran disgusto de Harry. Los testigos le había informado que buscó compañía en una chica del pueblo, aunque no podían recordar cuál chica.
Harry se resistía a marcharse, sabiendo la aversión de Draco al hombre, pero le había dejado una nota a su escudero pidiéndole hacer algún trabajo adicional en las cuentas. Si Draco se quedaba en la habitación de Harry, no debería preocuparse por Davies.
No había planeado estar fuera mucho tiempo, pero había pasado cerca de una hora desde que Tensbury saliera antes de que un grito hiciera que él y sus hombres detuvieran a sus caballos y esperaran al jinete que se acercaba.
Para sorpresa de Harry, era Fred Weasley, montando uno de los palafrenes de Harry. Fred detuvo al resoplante caballo. –Mi señor'Rry –gritó– Mamá me envió, ¡Es sir Davies! ¡se ha vuelto loco! Temo por tu escudero
La sangre de Harry se heló. Espoleó inmediatamente a Dobby y se dirigió a casa, pateándose mentalmente haber dejado a Draco. Si algo le sucedía a él… Bueno, si algo le sucedía al Príncipe Draco, entonces Tensbury se confertiría en un lugar en ruinas en el mapa, pero eso no le importaba nada a Harry en ese momento.
Dobby podría no ser el caballo más bonito, pero era rápido, y pronto Harry se vió distanciado del resto de sus hombres. Las puertas se abieron al acercarse él y uno de los guardias del castillo tomó las riendas mientras jalaba al exhausto caballo hasta detenerlo.
– ¿Dónde está Davies? –gruñó
–En el establo, mi señor
Harry frunció el ceño y se relajó un poco, pensando que era poco probable que Davies armara algún escándalo en el establo. Se preguntó si los gemelos Weasley habían planeado alguna broma para atraer a Harry de vuelta al castillo. Si era asi, el curtiría sus pieles ésta vez, y Molly estaría condenada.
Todavía pensando en venganza contra los gemelos pelirrojos, entró en el establo y se detuvo en seco.
Draco estaba atado a una de las vigas del techo, levantado con tanta fuerza que solo sus dedos tocaban la tierra. Había sido despojado de sus calzas, que colgaban peligrosamente de sus caderas, dejando al descubierto una mata de vello púbico rubio. A pesar de su pose indefensa, sus ojos brillaban con malicia contenida.
Harry se hubiera paralizado por la visión, excepto por la rabia imponente que explotó de él. El torso de Draco se cubría de ronchas rojas. Obviamente había sido azotado. Los ojos de Harry pasaron de Draco a Davies, quien sonrió perezosamente hasta que observó la mirada de Harry y se congeló la sonrisa en su lugar.
–Tensbury, su escudero fue grosero conmigo nuevamente. En su ausencia, tomé el asunto en mis propias manos –dijo Davies–es solo un castigo menor. Creo que secretamente le gusta. Se estaba poniendo bastante contento antes de que llegara, si entiende a lo que me refiero –Davies sonrió maliciosamente
Harry sacó su daga y cortó las cuerdas que sujetaban a Draco de la viga. El rubio se derrumbó, tratando de mantener el equilibrio y fracasó. Harry lo atrapó antes de que cayera.
–¿Cuál es la verdad, Draco? –preguntó Harry en voz baja.
Draco se mofó, y trató de alejarse de las manos de Harry. Se burló –Como si fueras a escuchar mi opinión, de cualquier manera.
David se echó a reir –Lo tiene a usted también, ¿no es cierto Blackfell? Esa bonita cara es irresistible
–Lo haré –repitió Harry suavemente en el cabello de Draco mientras el príncipe se enderezaba.
–El bastardo me despertó de un sueño perfecto, aporreó la puerta y exigió que saliera. Pregunta a cualquier persona. Todos le escucharon –dijo Draco –finalmente insultó a mi padre, que es mi… –Draco se detuvo antes de terminar la frase, pero Harry hizo una mueca. Davies no tenía idea que el Rey Lucius era el padre de Draco, pero el insulto, obviamente, había sido demasiado para que Draco lo soportara.
El rubio continuó –Exigí una retribución, pero Sir Davies mandó a sus hombres contra mí, en vez de reunirse en el campo buscando honor. –Draco escupió en el suelo, a los pies de Davies, quien saltó hacia adelante con un rugido.
La bota de Harry golpeó a Davies en el intestino. Se dejó caer hacia atrás, jadeando en busca de aire.
–¿Te atreves? –gruñó Davies
–Te atreviste a ponerle la mano encima a mi escudero –respondió Harry, en un tono que pudiera manejar –Todavia no he escuchado todo. Por favor, continua Draco.
El príncipe pareció darse cuenta de que Harry aún lo sostenía, por lo que se empujó y se levantó con orgullo. –Luché contra ellos, por supuesto. Tres habían cayeron para el momento en que me superaron dejándome solo. Me ataron y me trajeron aquí para que este hijo de puta…. Se entretuviera. ¡Puta inmundicia!
Harry dio un respingo al oír las palabras, pero la mirada de Davies estaba fija en Draco y él se limitó a sonreír. –Deberías estarme suplicando en otros diez minutos
Draco se lanzó hacia adelante, pero Harry lo cogió y alejó del sonriente caballero
–Exijo satisfacción, Blackfell –bramó Draco
–es Sir Blackfell, desgraciado mequetrefe –dijo Davies, defendiendo, sin querer, a Harry en su necesidad de probarse superior a su escudero – Fue esa lengua vipernina la que te hizo estar aquí, para empezar. Debería encadenarlo, sir Blackfell, y terminar lo que comencé.
–No tenía derecho –dijo Harry con calma a pesar de que temblaba de rabia– Se llevó a mi escudero de mis aposentos mientras él realizaba una tarea que le había encomendado. Envía a sus hombres contra él y lo golpean sin mi autorización.
Davies finalmente apartó la mirada de Draco, notando que Harry era una amenaza real en el momento. Sus ojos se estrecharon –¿Y qué hará al respecto?
–Esto –dijo Harry. Dio dos pasos hacia adelante y lanzó un puñetazo a la mandibula de Davies. El caballero giró parcialmente y cayó sobre una rodilla. Se quedó inmóvil, aturdido, por un momento y luego se levantó con un rugido de rabia. Se lanzó contra Harry.
Continuará…
Nota de traductora: muchas gracias a Majo lupin, ruja0727, kit9802, LilyMalfoy-Hansy, LoveDamonSalvatore, Izue-chan, MMDD y por poner la historia en favoritos.
y a SARAHI, Nozomi Black, Acantha-27, Canelle Vert y The Darkness Princess por sus reviews.
¡Espero les guste este capi! y por favor, yo soy la traductora, asi que si notan alguna incoherencia o error ortográfico, por favor avísenme para corregirlo.
Besos!
