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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ
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Un Ángel entre Vampiros.
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.
Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?
¡¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!!
Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange y para el futuro, ya verán X3
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo. Por cierto, si no se entiende el lenguaje bebé, por favor avísenme. XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 7: Un castigo para el ángel.
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Los niños estaban en vacaciones del colegio por las fiestas Navideñas y los padres decidieron que lo pasarían en su antigua Mansión, ubicada estratégicamente en los fríos lugares al norte de los Estados Unidos, donde los padres de Lancelot habían vivido una larga temporada, después de dejarles sus puestos a sus hijos en el Consejo de Vampiros.
León no estaba muy de acuerdo con ellos, tampoco Abelita Alelí, pero como los demás pensaban que el peligro ya estaba erradicado, consiguieron convencerlos de que ello era lo mejor para todos. Debían enfrentar el pasado si es que querían que las heridas sanaran.
Neville ya estaba acostumbrado a su nueva vida como hijo de Esteban y Darío, de vez en cuando, hasta se atrevía a hacer travesuras junto con su primito, siempre instados por Lancelot, hay que aclarar. Sin embargo, estas no pasaban a ser muy graves, como esconder los libros del Lelo, trancar el ataúd de tía Jazmín con ella adentro, que si bien se les hacía raro que durmiera allí, no les preocupaba; o bien limitarse a jugar con sus pinturas, barro o nieve y quedar completamente sucios e irreconocibles.
-Papi, ¿que hay detrás de la puerta que esta bajando las escaleras del pasillo iluminado con fuego?- Harry preguntó, luego de tragar su pedazo de pollo asado.
Darío y León intercambiaron una mirada de seriedad. Los niños estaban almorzando, luego de jugar por varias horas recorriendo los amplios pasillos y visitando cada resquicio de la Mansión. Neville pareció interesado en la respuesta, puesto que levantó su cabecita para posar sus castaños ojos en su tío Leo.
-Nada que te interese.- inspiró al notar que su voz había salido con algo de dureza.- Allí no hay nada, bebé. Solo cosas viejas que ya no usamos. Por eso te prohíbo que bajes, ¿de acuerdo?
-Si, papi.
-Eso también va para ti, hijo.
-Ok, papá. No vamos a bajar.- sonrió haciendo derretir el corazón de Darío.
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-"Harrycito…"
El morenito levantó la cabeza y miró a través del pasillo. Pestañeó mirando hacia un punto en concreto. Neville estaba a su lado ceñudo, mientras pintaba el patito del libro procurando no salirse de las líneas negras. Sintió a Harry levantarse, pero no le prestó demasiada atención.
Harry caminó hasta la puerta que daba a las escaleras que bajaban hacia el sótano, estaba a punto de tomar el picaporte cuando…
-¿Qué haces, pequeño?- sonrió al ver respingar al niño mirándola sorprendido.
-¡Tía!- chilló lanzándose a sus brazos.- ¡Hace mucho que no te veía!
-Es que la tía Violeta tenía muchas cosas que hacer, pero vine a visitarte y para conocer a mi nuevo sobrino.- revolvió su cabello.- ¿Qué estabas por hacer, Harry?- su voz sonaba algo preocupada.
-Nada, solo quería saber que hay allá abajo.- señaló la puerta.- Aunque, papi Leo dice que solo hay cosas viejas… ¿seguro que es solo eso?- dudoso.
-Si, Harry, allá abajo no hay nada que pueda interesarte. Debes obedecer a tu papi y jamás intentes bajar, ¿si?
-Sí, tía. ¿Vamos para que te presente a Neville?
-Vamos.
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.:.Días después.:.
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Los niños corrían tratando de perder de vista a su perseguidor, Atón había llegado bastante alegre y con ganas de jugar, por eso les propuso a los infantes jugar a las "escondidas". Por ello ahora ambos buscaban un buen escondite. Sin embargo, su búsqueda por un buen sitio para esconderse les llevó a un lugar donde no deberían haber entrado.
Harry detuvo su presuroso y alegre correteo al ver que la misteriosa puerta estaba entreabierta. Era de color oscuro, ya que estaba hecha de un acero irrompible que se había ennegrecido con los años, para los niños los dibujos que tenía eran solo "raros", pero en realidad, se trataban de Runas Antiguas que hablaban del gran tesoro que se escondía escaleras abajo. Su curiosidad se denotó y una sonrisa se formó en su rostro y detuvo a su amigo de un brazo.
-Mira, Nev, esta abierta.- susurró emocionado.
-Oh…- Neville miró ansioso hacia ambos lados, sabía que tenían prohibido entrar allí, pero el brillo en los ojos verdes le decía que estaba por faltar a esa regla.
-¿Echemos un vistazo?
-No sé, Haddy. Tu papi y el mío no quedían que bajemos.
-Pero ellos dicen que solo hay cosas viejas.- frunció el ceño.- Creo que no están mintiendo…
-¿Por qué harían eso…?- miró la puerta con aprensión, un extraño frío salía de ella.- ¿Crees que hay otra cosa allí?
Harry miró indeciso a su amigo, como si estuviera por revelar un gran secreto.
-Si, yo…
-¡¿Neville, donde estás?!- se escuchó la voz de Darío.- ¡Es la hora de tu baño!
-¡Ya voy, papi!- chilló en respuesta. Se giró para mirar al morenito.- ¿Qué vas a hacer?
-Yo quiero ver que hay.- dijo emocionado.
-Ok, yo me voy a bañar.- Neville se encogió de hombros. Después de todo, si había algo peligroso en ese lugar, sus papis se lo hubiesen dicho.
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.:.Horas más tarde.:.
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Darío sonreía encantador mientras peinaba el cabello de su hijo. El baño había durado mucho más de lo que debería. Pero es que a su niño le encantaba tanto el agua, que el moreno no se veía capaz de sacarlo y lo dejaba jugar a su antojo, sin molestarle el hecho de que terminaba tan empapado como el pequeño.
Su sonrisa boba desapareció de su rostro al ver como León entraba con la cara desfigurada por la preocupación, ni siquiera lo miró, se dirigió directamente a Neville.
-Neville, ¿sabes donde esta Harry?- su voz sonaba ansiosa.
-¿Haddy?- frunció el ceño pensativo, sonrió mirando al papi de su amigo.- Estábamos jugando cuando papi me llamó para bañarme.
-¿Dónde lo viste por última vez?
-Frente a la puerta de dibujos raros, él me dijo que quería ir a ver que había allá abajo…
León no esperó a escuchar más y salió como alma que lleva el diablo hacia el lugar, no le importó arrollar a un preocupado Atón por el camino, ni mucho menos que su pareja intentara detenerlo para saber si ya había encontrado a su hijo.
Respirando agitadamente, por la preocupación, bajo las escaleras y pudo escuchar una vocecita que cantaba en susurros…
Su respiración se cortó por completo al ver que su hijo estaba sentado sobre un montón de maderas que estaban apiladas en formas grotescas, que simulaban monstruos o cosas vulgares. Harry era quien cantaba mientras sus piernitas se balanceaban hacia delante y atrás.
-¡Harry!- gritó llegando apresuradamente hacia el niño. El pequeño levantó la vista y sonrió a su papi mientras dejaba que lo tomara en brazos. Sin embargo, lo extraño que no lo abrazara, ni besara, su papi Leo estaba muy serio, como nunca antes lo había visto.- ¿No te había dicho que tenías prohibido baja a este lugar?- no pudo reprimir la frialdad de su voz, es que el enojo al saberse desobedecido y la preocupación de saber que su angelito estaba en ese lugar, lo tenían trastornado.
-Quería ver que había.- sonrió inseguro, sin saber como tratar con esta faceta desconocida para él de su papi.
-Ningún que había, Harry.- dijo dejándolo en el piso, no se agachó como otras veces para quedar a su altura, sino que se puso de pie y cruzó sus brazos, luciendo amenazante.- Te dije que estaba terminantemente prohibido bajar a este lugar y me has desobedecido. Deberías de pensar en lo que te ordena tu padre antes de querer satisfacer tu curiosidad.
-Papi, yo…- Harry hizo un puchero incapaz de aguantarse las ganas de llorar. Esta era la primera vez que veía a su papi de esa manera.
-No quiero excusas, estás castigado. Sígueme.
León se dio la vuelta reprimiendo las ganas de consolar a su hijo. Le dolía verlo así, pero estaba seguro que si no actuaba como debió de actuar en el pasado con aquella pequeña, su hijo jamás lo respetaría e iba a hacer lo que se le antojara.
Harry agachó la cabeza y siguió a su papi. De vez en cuando dejaba escapar unos sollozos y se secaba sus lagrimitas con su abrigado suéter de lana.
-¿Dónde estaba?- preguntó Lancelot al encontrarlos fuera del aquel lugar. Enarcó una ceja al ver el semblante serio y entristecido de su amour y la figura llorosa que era su hijito.
-Después te cuento, Lan. Ahora debo castigar a Harry.
Si esas palabras le parecieron extrañas a Lancelot, no comentó nada. Solo asintió en su dirección. Aunque, se sintió dolido por ver como Harry temblaba intentando ahogar su llanto, pero si León había llegado a la extrema decisión de castigarlo era porque Harry había hecho algo muy grave.
Caminaron otro trecho hasta llegar hasta la habitación del niño. Ambos entraron y el niño caminó hasta sentarse en su silloncito.
-Mírame, Harry.- pidió con dureza. Trago saliva al ver la confusión, tristeza y arrepentimiento en esos ojos verdes esmeraldas. No sucumbas, León, es lo mejor.- Estoy muy disgustado contigo, me desobedeciste y por eso mereces este castigo. Te quedarás en la habitación hasta que te busque para cenar.- inspiró hondo y caminó hasta la puerta- Espero que te sirva de lección.- murmuró sin mirarlo, salió a paso decidido y dio vuelta a la llave.
-¿Me dirás ahora que paso?
El pelinegro no aguantó y se lanzó a los brazos de su pareja, permitió que las lágrimas largamente contenidas dejaran sus ojos. Lanclot sonrió de lado y acarició su cabeza con ternura, murmurando palabras de apoyo y amor.
-Estaba tan preocupado...- susurró León.- y cuando me lo encuentro lo veo todo tranquilo y cantando una canción, eso sin contar que estaba en un lugar donde le había prohibido entrar.
-¿Dónde…?
-Busquemos a los demás y te cuento.- dijo mirando con decisión los ojos de su pareja.
Los vampiros que se encontraban ese día en la casa se apresuraron a llegar al Salón principal del lugar intrigados por saber que era lo que sucedía. El semblante serio de la pareja que eran padres del niño-que-vivió sorprendió a la mayoría.
-¿Qué pasa? ¿Dónde estaba Harry?- Khayman fue el primero en preguntar.
-Mi hijo estaba en el sótano.- dijo Louis seriamente.- Y lo que quiero saber es… ¿Cómo es que pudo acceder a ese lugar?
La sorpresa en el rostro de los demás vampiros era bastante.
-Eso es imposible, Leo. Yo mismo me encargue de sellar ese lugar, él no pudo haber bajado.- dijo Máximo luciendo extrañado y sorprendido.
-Pues allí es donde lo encontró hace unos minutos.- dijo Lestat.
-Yo le pregunté a mi hijo al respecto.- murmuró Darío contrariado.- Me dijo que cuando estaban jugando con Atón pasaron por allí y vieron que la puerta estaba… entreabierta.
-¡¿Qué?! ¡Pero eso es imposible!- exclamó Alelí.
-Eso es lo que me dijo, y que Harry haya sido encontrado allá abajo demuestra que Neville no me mintió.
-¿Quién la dejó abierta?- la voz de León sonaba dura.
-Nadie ha bajado a ese lugar desde que lo sellé, León.- dijo Máximo tranquilamente.- No busques culpables entre nosotros.
-He castigado a mi hijo por primera vez desde que lo tengo conmigo. Y voy a encontrar al culpable de que lo haya tentado para que me desobedeciera.- masculló antes de abandonar el lugar.
-¿Lo castigó?- sorpresa.
-Si, Esteban.- suspiró Lancelot.- Y creo que el hecho le duele más a mi amour que al petit chat. Quiero que averigüen porque esa puerta estaba abierta.- ordenó mirando al resto.- Permiso.
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Solo una hora había pasado desde que el pequeño Harry fuera encerrado en su habitación, castigado y León ya parecía un alma en pena. Nadie se atrevía a hablarle siquiera, por temor de que les gruñera o, simplemente, que se largara a llorar. El castigo les parecía demasiado, pero el pelinegro era su papá después de todo y él era quien debería de dictaminar esas cosas. Sin embargo, todo un día encerrado para alguien tan hiperactivo como Harry, podría ser devastador para el niño.
-¿Crees que me estoy pasando?
Alelí levantó la mirada de su libro y miró con ternura al joven vampiro.
-Te ha desobedecido.- dijo tranquilamente.- Sin embargo, creo que fuiste muy duro, ya que nunca antes lo habías castigado. Le hubieses puesto uno menor y advertirle que sería peor si te desobedecía en otra ocasión.
-¿Entonces debo levantarle el castigo?
-No León, si vas ahora y le dices que su castigo termina te estarás contradiciendo. Debe cumplir con este y, Dios no quiera, si vuelve a ocurrir que te desobedezca ahí si le das uno menor. Dependiendo de la gravedad, claro está.
-Soy un mal padre.- gimió enterrando su rostro en ambas manos.- Creí morir cuando me miró con sus ojitos llenos de lágrimas y asustado por verme tan distante con él.
-Eso fue solo la preocupación, León.- la mujer se acercó para palmear su brazo.- Harry entenderá. Y, si todo sale bien, tal vez esto le haga pensar dos veces antes de desobedecerte.
-Eso espero.- murmuró.
Alelí le sonrió intentando darle ánimos con el gesto. Personalmente, pensaba que ya hace bastante tiempo que tanto Harry como León necesitaban una prueba como esa. Una prueba de voluntades, para ver quien era el más fuerte, ya que el niño siempre solía salirse con la suya, porque León se veía imposibilitado de negarle nada.
-¿Dónde está Haddy, papi?
Esteban terció la boca y suspiró sonoramente. Se encontraba dándole de merendar a Neville mientras Darío iba de compras para la Navidad junto con Atón. En realidad, él creía que había escapado para no tener que explicarle a su hijo que Harry estaba castigado. Una gran tontería, ya que Neville también debería de saber que no debía bajar aquel lugar, sino quería tener el mismo destino. Suponía que esperaba que él auspiciara el papel de malo, poniéndole sus límites al niño.
-Harry esta encerrado en su habitación hasta la noche, Neville. ¿Sabes por qué?- el castaño negó, sus ojitos estaban abiertos como platos luego de escuchar la primera oración.- Porque su papi le dijo que no bajara al sótano y tu primito lo desobedeció.
-¿Haddy abrió la puerta de dibujos raros?
-Si, Neville y luego bajó siendo que, como te dije, no tenía permiso para hacerlo. Por eso ahora tiene un merecido castigo.- miró la cara sorprendida del niño.- y si tú haces lo mismo recibirás también un castigo como ese, ¿está claro?
Neville respingó en su asiento y asintió fervientemente con la cabeza.
Ya era de noche y el nerviosismo de León crecía a pasos agigantados. Se paseaba de aquí para allá mandando miradas nerviosas al pasillo que llevaba a la habitación de su hijo. Desde que le impartiera el castigo que no se escuchaba que ni un solo sonido saliera del lugar. Nada demostraba que estuviera llorando o si quiera jugando solito. Solo silencio… y eso aumentaba la angustia de su papi.
-Bueno… todavía falta para la cena, pero primero tengo que bañarlo.- murmuró ansioso.- Voy a buscarlo.
Camino hasta quedar enfrente de la puerta, que tenía unas letras azules que decían: "Habitación de Harry, si quieres entrar… trae un dulce", especialmente comprado por su papi Lan. Apoyó una de sus orejas para poder escuchar, pero nada, ni el sonido de sus pequeños pasos le daba indicio de que había alguien en el lugar. Alarmado, abrió la puerta sin llamar, buscó frenéticamente con la mirada y pudo ver el pequeño cuerpo de Harry en la cama.
Si es que era posible, su culpa aumentó al ver al niño dormido, hecho una bolita y con rastros de lágrimas en las mejillas. Se sentó en la cama con la garganta reseca y acarició los azabaches cabellos desordenados.
Harry abrió lentamente sus ojos y enfocó la vista. Una sonrisa se estaba formando en sus labios, pero se detuvo, su rostro mostró repentino entendimiento, como recordando algo, así que se incorporó en la cama y miró a su papi.
-¿Ya no estoy castigado?- musitó.
-No, tu castigo ha terminado, Harry.- dijo dolido por ver la actitud taciturna del niño.- Vamos a bañarte antes de que bajemos a cenar.
-Ok.- asintió bajándose de la cama y caminado hasta el baño.
Una vez allí permitió que su papi Leo lo desvistiera sin intercambiar ni una sola palabra en el transcurso. Normalmente, Harry se mostraba muy entusiasmado y hablador antes de bañarse, pidiéndole a su papi que le dejara meter en la bañera todos aquellos juguetes que se pudieran mojar. Sin embargo, hoy era diferente. Harry estaba muy inseguro acerca del humor de su papi y tenía miedo de pedirle cualquier cosa por temor a enfadarlo más de lo que ya lo había hecho.
Por otro lado, León estaba malinterpretando el mutismo de Harry creyendo que le guardaba rencor por haberlo castigado. Por eso tampoco se atrevía a hablar, temiendo que su hijo le reprochara el castigo tan severo que le había impuesto. Él no iba a soportar tal cosa.
Evidentemente, el baño no fue divertido como en otras ocasiones. Ambos estaban obstinadamente callados y León solo se ocupaba de enjabonar al niño, Harry lanzaba miradas de soslayo a su papito de juguete, sin atreverse a pedirle a su papi que se lo alcanzara, pero, después de todo, no se sentía con ganas de jugar. Terminado el baño lo seco, lo vistió y se paró junto a su hijo esperando que este tomara su mano para ir juntos a la cocina, pero cuan grande fue su decepción al ver como Harry salía caminando presuroso sin siquiera mirarlo. Es que Harry tenía hambre y hasta allí llegaba el olor de la comida que Abela Azalea preparaba.
Cuando entraron al comedor todos los presentes pudieron sentir la tensión que había entre padre e hijo. Ángelo había llegado de visita y enseguida fue informado del extraño suceso que ocurriera en ese lugar, por ello se había aguantado las ganas de jugar con los niños, ya que Neville, al saber que su amiguito estaba encerrado, tampoco tenía muchas ánimos para jugar.
-Hola, Harry.
-Hola, tío Ángelo.- sonrisa de lado.
Reprimiendo las ganas de abrazar a su pequeño, León apuró el paso hasta la mesa e instó a Harry para que se sentara. Minutos más tarde Neville se unió a ellos, cuando ya la comida estaba por ser servida. El pelinegro se apresuró a cortar la comida de su hijo y se apartó del lugar, estaba seguro que si permanecía unos minutos más cerca de Harry se iba a arrodillar pidiendo su perdón.
-¿Estás bien?- preguntó Neville un tanto inseguro.
Harry lo miró y luego barrió con sus ojos el lugar. Los adultos estaban bastante alejados de ellos, así que se animó a responder a la pregunta de su amigo.
-Sip, papi me castigo porque lo desobedecí, pero ya me dejo salir de la habitación.
-Si,- el castaño asintió comprensivo.- eso me dijo mi papá Esteban. ¿Qué hiciste todo el día?
-Eh…- Harry miró nuevamente de soslayo en dirección de los adultos. Ellos se encontraban aparentemente atentos a sus cosas. Lo aparentaban muy bien, teniendo en cuenta que escuchaban cada palabra que salía de la boca de los niños, gracias a sus poderes vampirices.- Cuando mi papi cerró con llave me dieron muchas ganas de llorar...- admitió haciendo un puchero.- entonces me acosté en mi cama y lloré. No tenía muchas ganas de jugar, pero me puse a colorear mi libro nuevo. Después me agarro hambre y me pare frente a la puerta, pero como mi papi no llegaba por mi, tomé algo de agua del baño y luego me agarró mucho sueño y me dormí.
León jadeó al comprender lo cruel que había sido. En ningún momento se le pasó por la cabeza que se había saltado la merienda de su pequeño. Sintió a Lancelot darle un apretón en el hombro en señal de apoyo, pero eso no sirvió de nada para subirle los ánimos.
-"Soy un pésimo, padre."
-"No, no lo eres y no voy a permitir que pienses tal cosa"- su voz mental sonaba dura.- "Hiciste lo que creíste mejor para él en esas circunstancias. No puedes culparte por ello."
-"¡Pero lo deje sin comer! ¡Preocupándome solamente por mi dolor al saberme decepcionado!"
-"Solo se perdió de la merienda, León. Tampoco es tan grave."
-"Nada de lo que digas va a hacer que me sienta mejor. Así que no lo intentes Lancelot Leuchtenberg."
-"Si tú lo dices…"
-¿Neville?- el pequeño levantó la mirada mientras masticaba sus verduras. Noto que Harry revolvía su comida casi son probar bocado, es que, repentinamente, se le había ido el apetito.- ¿Tú crees que mi papi me odia?
León respingó en su asiento y se levantó de un salto, más una señal de Máximo le detuvo.
-No creo…- dijo dudoso.- Cuando los chicos se portaban mal en el orfanato las cuidadoras los castigaban y después todo volvía a ser como antes. Nunca nadie habló de odio por desobedecer una orden.
-Pero yo nunca antes había hecho algo que mi papi Lou me tenía prohibido.- susurró con los ojos cristalizados.
-Oh… entonces… ¿Por qué bajaste, Haddy?
El morenito miró alarmado a su amigo y fue allí cuando al fin sus ojos soltaron un torrente de lágrimas y sollozó audiblemente. Esta vez nadie pudo detener a León quien se apresuró a llegar hasta el niño para encerrarlo en un abrazo.
-Por Dios, Harry, no llores, no puedo verte, ni oírte hacerlo.- gimió.- Yo no te odio mi amor, te amo más que a mi propia vida y no estoy tan enojado porque me hayas desobedecido…
-Yo no quería, papi.- lloró abrazándose con fuerzas al cuerpo del adulto.- Pero él me llamaba y me llamaba y me decía que bajara. Decía que quería conocerme… "ven con tú amigo y te daré un regalo" decía siempre.
-¿Habló mentalmente contigo?- jadeó Alelí con un hilo de voz.
El resto de los vampiros estaban casi en shock, solo Darío se apresuró a llegar junto a Neville que también amenazaba con ponerse a llorar al ver tan triste a su primito.
-Si,- sollozó Harry sorbiendo sus moquitos.- desde que llegamos que escucho su voz en mi cabeza. Yo no quería bajar papi Leo,- admitió mirando a su papi con ojos arrepentidos.- pero él siempre me insistía en que quería conocerme y que bajara. Por eso baje.- hipó.- Cuando llegue abajo todas las luces se prendieron y su voz me dijo que me sentara arriba de esas maderas que me dieron mucho miedo, entonces…
-¿Entonces que…?- los ojos de Lancelot estaban entrecerrados y su mandíbula apretaba en señal de claro enojo.
-Cuando me senté sentí algo pegajoso y ya no pude bajarme, era como si estuviera pegado. Después me aburrí y me puse a cantar la canción que me enseño la tía Jazmín hasta que papi Leo me encontró.- volvió a enterrar su cabeza en el cuello de su papi mientras las lagrimas caían sin control.
-Ya no llores pequeño, todo está bien.- tranquilizó León antes de intercambiar una mirada con su pareja.
Sin perder tiempo, Lancelot lanzó una mirada significante a Atón, Máximo y Alelí y los cuatro caminaron rumbo a la salida del comedor.
-Nos haremos cargo, mon amour.- murmuró Lancelot besando la mejilla de León y revolviendo el cabello de su hijo.
El ojiverde tan solo asintió apretando el abrazo del pequeño cuerpo. Sus ojos mostraron una frialdad poco conocida en él. Su ira era inmensa no solo ante ese idiota que vivía en el sótano, sino hacia él mismo por no escuchar las razones que su bebé tuvo para desobedecerlo. ¡Ese loco lo estuvo llamándolo! ¡Claro que iba a sentir curiosidad si es que una voz se metía en su inocente cabecita para instarlo a bajar! Y él no quiso saber, solo le puso ese cruel castigo y lo hizo pensar que lo odiaba.
-Yo te amo, Harry.- susurró acunándolo en sus brazos.- Que nada ni nadie te haga dudar de ello. ¿Me crees, verdad?
-Si, papi Leo. Perdóname.- musitó.
-No hay nada que perdonar, mi cielo.- sonrió secando las mejillas empapadas.- Tú no tuviste la culpa de que te hayan orillado a bajar. ¿Seguimos con la cena?
-¡Si!- el niño sonrió bastante animado al saber que su papi favorito no lo odiaba.
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-¿Qué fue lo que pasó?- preguntó bruscamente León a los reunidos en el Salón de la casa. Venía de acostar a su pequeño en su cama, porque esta noche dormiría con él y Lancelot. Tenía la necesidad de tenerlo cerca después de la cruel separación a la que lo sometió en todo el día.
-No es nada muy grave, León.- tranquilizó Máximo.- Nos dijo que estaba aburrido y que quería conocer al "nieto" de su gran amiga.
-Si, solo eso. No lo hizo con mala intención.- dijo Alelí.
-Pero, después de tanto tiempo. ¿Cómo es que pudo comunicarse mentalmente con Harry?- quiso saber Jazmín.
-Dijo que estando tanto tiempo encerrado, pudo acumular mucha fuerza y por eso pudo usarla para comunicarse con Harry.- admitió Máximo.
-¡Maldito Poltergeist de miera!- gruñó Louis.- ¿Ya se deshicieron de él?
-Espectro vicioso o no, fue la madre de Lancelot la que le permitió vivir en el sótano, no podemos deshacernos de él así como así.- habló Atón.
-Entonces me llevo a mi hijo. No voy a dejarlo aquí sabiendo que ese idiota "bromista" puede convencerlo de hacer algo peor que solo bajar al sótano.
-Es lo más prudente.- asintió Ángelo.
-Y deben llevarse a Neville también, solo por si acaso.- dijo Alelí mirando a Esteban.
-De eso no te quepa duda.- contestó seriamente. Darío estaba en la habitación de su hijo, acompañándolo hasta que se durmiera. Aunque, el pelirrojo ya se imaginaba que se los iba a encontrar en la que compartían él y su Daro. Su pareja también estaba asustado porque no sabían con qué otra cosa podía salirles el Poltergeist que vivía en el sótano de la casa.
-Possiamo ir tutti a mi casa, entonces. Es grande como per alloggiarsi a tutti nosotros.- ofreció Ángelo.
-Eso me parece correcto, mañana mismo nos vamos.- masculló León abandonado la habitación. ¡Moría de ganas por estrechar a su bebé en sus brazos!
Continuará…
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Notas de Uko-chan¡¡¡Hola!!!
Fue difícil hacer el cambio de este fic, porque era el que más contenidos de CV tenía, espero que les haya gustado el resultado XD
¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!
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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas.
Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD
Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Alalí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ
Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.
Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3
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