Hallo al habla Prusia, hoy se suben 2 capis por la gran intervención de nuestro amigo toño, aplausos para el hombre-aplausos-

Me he estado viciando con el genero humorístico, lo siento si alguien quería leer romance hoy creo que no será el día, ya que al igual que la vez anterior les traigo una gota de humor :D

Perdonen las faltar ortográficas, y disfruten!

[HETALIA NO NOS PERTENECE]

En aquella casa no había nadie, lo que era muy raro, sobre todo para el albino que conocía a la perfección el horario de entrada y salida de la casa del castaño, porque allí estaba, se aburría solo en casa, porque su pequeño hermano Ludwig había decidido sacar a pasear los perros y NO DESPERTARLO… por esa razón terminó allí, pero parecía ser el día de "dejemos solo a Gilbert" puesto que ni un alma se movía por aquella casa de su actual pareja.

-ah~ -suspiró el albino cerrando los ojos con cansancio mientras entraba a la sala de música de aquél GRAN hogar, porque Dios que era bastante grande…y no tenía ganas de caminar, aun así había registrado TODO, hasta dentro del cesto de la ropa sucia, pero ni rastro.

-Scheisse, ¿Por qué todos se alejan de mi hoy?, ¿es por que o me he lavado los dientes?... nein, no puede ser eso por que lo acabo de hacer –comentó para si mismo en medio del silencio moviendo en el aire un cepillo de dientes perteneciente al castaño, objeto que no dudó en tirar por ahí como quien no quiere la cosa.

-Este tipo tenía un violín –esta vez le habló a su polluelo que salía desde el interior de sus ropas por el cuello y piaba en afirmación, logrando que el albino se pusiera de pie, encaminándose a la cantidad descomunal de instrumentos musicales detrás de un piano dejando a su amigo a un lado en el sofá.

-Violonchelo, Flautas, … ¡¿Cuántas puede tener?, viola, ¡¿Arpa?, ¡¿Por qué tiene tantas cosas y no tiene una guitarra?...no espera, eso no se vería bien en él –comentó creándose la imagen mental de Roderich tocando la guitarra como Antonio, su amigote español –JA! Te encontré- comentó arrancando el violín de en medio de todos los instrumentos.

Sus intensiones eran claras, mientras había vivido bajo el mandato de su grandioso padre, el viejo Fritz, había aprendido a tocar unos instrumentos, sobre todo la flauta ya que el viejo se destacaba mucho en ello (y el albino quería ser como él en la mayoría de las cosas) pero también había aprendido a tocar el violín, para sonsacárselo al austriaco en la cara en algún momento (y para demostrarle cuan superior podía ser)… claramente dicho momento nunca llegó, pero los conocimientos seguían en él.

-vamos a ver- susurró sentándose de nuevo en el sofá donde su amigo emplumado amarillo le esperaba, y comenzó a tocar lo primero que se le venía a la cabeza, en verdad solo practicaba las notas, pero fue entonces que un sonido seco y corto salió repentinamente del violín, por lo que bajó la mirada inmediatamente notando como un par de cuerdas se habían roto.

-… Scheisse – susurró el albino co los ojos abiertos como platos y las pupilas completamente contraídas, torciendo la boca cada vez más en una mueca de pánico extremo –ahora si la cagué… -alzó ahora poniéndose de pie, con el corazón acelerado, para empezar no debería haberse quedado en la casa del austriaco "pero es su culpa por no estar aquí" se alentó en su mente, intentando recuperar el ritmo normal de su respiración, pensando en una salida.

-Podría…. Comprarle uno nuevo… argh scheisse –susurró ahora arreglando todo y saliendo rápidamente de la casa, violín en mano por supuesto, no podía dejar la evidencia de su crimen tirada por ahí- vamos Gilbird… tenemos que ir con west.-

=Primer intento: Bruder=

-¡¿Qué hiciste que? – gritó el rubio, ahora ambos estaban en la casa de Ludwig, el albino había corrido tan rápido como el viento para llegar donde el rubio, a pedirle por favor, casi de rodillas que le prestara dinero para comprar un violín.

Por supuesto, el rubio quería saber las razones de ese repentino favor con el que el albino le había salido tan de la nada, en un comienzo el ex – prusiano se negó rotundamente a decir que había pasado, pero entonces tuvo que decirlo todo.

-¡¿Te das cuenta que lo que acabas de hacer es…?... ¡¿Qué voy a hacer contigo, bruder? – se quejó ahora el rubio, poniéndose de pie y caminando de un lado a otro por la habitación, y es que no estaba en un buen momento económico como para pagar por las metidas de pata que tenía su hermano de vez en cuando –no cuentes conmigo para esto, Gilbert- sentenció, mirándole ahora desde la puerta y negando lentamente soltando un sus piro y saliendo de la puerta.

-¡¿Qué?, oye Luddie, te lo pagaré después!, ¡te lo juro!- gritaba el albino, poniéndose de pie de su asiento en el estudio de su hermano, para aproximarse rápidamente a la puerta para ver a donde se dirigía el rubio- WEST! – Gritó ahora al verlo bajar por las escaleras hacia el primer piso, siendo vilmente ignorado, quedándose allí con una mirada de profunda desesperación en el rostro-…. ¡¿Qué mierda hago ahora?, ¡eres un niño estúpido! – gritó para sacarse la frustración, pero se arrepintió completamente al sentir los pasos fuertes y apresurados del rubio, indicándole que era la hora de la huída.

=Segundo intento: En el nombre del amor=

-Bitte!, bitte, bitte, bitte! Te lo pagaré después Francis, sabes que siempre cumplo con mi palabra- rogó el albino, es que no le quedaba otra que mendigar a sus más cercanos, y Francis era uno de los más altos en su lista de amigos de confianza.

-Mon dieu, Gilbert… ¿Sabes cuanto cuesta uno de esos? – cuestionó el rubio de cabellos ondulados, frunciendo ligeramente el ceño, ambos estaban en la sala de estar en la casa del francés, era bastante amplia, pero ellos solo estaban en la zona más cercana a las ventanas para admirar la nieve caer.

-lo sé, lo sé!, pero…. ¡fue sin querer!, te juro que ESTA vez fue sin querer… y si Roderich se entera va a querer partir mi /hermoso/ rostro… ¡¿Quieres que tu mejor amigo tenga una cicatriz poco genial en el rostro? –cuestionó ahora casi poniéndose de pie, necesitaba el maldito dinero, y parecía que nadie creía que repondría el dinero.

-.. Mi mejor amigo es Antonio-

-¡TRAIDOR! –ahora si se puso de pie para apuntarlo acusadoramente y luego sentarse, bufando con desesperación- vamos Francis… sabes, empezamos a salir con Roderich hace solo UNA semana, y ya hice un desastre, ¡¿En serio no vas a ayudarme?-

-No es que no quiera ayudarte, mi amigo, es que no puedo… no tengo dinero ahora…¿Por qué no le preguntas a alguien más?, ¿Qué hay de tu hermano?- cuestionó ahora curioso intentando averiguar más sobre la situación.

--…. Me sacó de su casa como si fuera uno de esos borrachos de cantina- fue su deprimente respuesta mientras mantenía la mirada clavada al suelo, provocando en el rubio francés una reacción similar, saliendo de sus labios un suave "Ya veo".

=Tercer intento: Welcome to USA, dude =

"No tengo de otra", "Casi nadie en Europa quiere prestarme dinero", "Solo queda salir"

Con esos pensamientos en mente tomó el teléfono, con los ojos cerrados y marcó un número que jamás pensó que marcaría para pedir ayuda, y es que no habían hablado desde hace años, por muchas razones, pero ahora… ahora, no le quedaba otra.

-Hello, Gilbert?- preguntó una voz curiosa y sorprendida desde el otro lado del aparato, era extraño escuchar al norteamericano en ese tono y no gritando y riendo como siempre, pero bueno era su última carta.

-Hallo- respondió en su idioma soltando un suspiro de desgano total- si soy yo –respondió ahora intentando sonar más animado, pero solo se ganó un "hmm~" del otro, que parecía mucho más curioso ahora.

-Hey dude, es inusual que me llames… ¿Pasa algo? –inquirió en un tono ligeramente alegre, el albino solo se golpeo la mitad del rostro con una de sus manos, es que incluso desde Alemania podía ver que el americano sonreía ¡y el estaba pasando por un momento 'trágico'!, pero solo se reprimió sus pensamientos para contestar con el mismo desgano de antes.

-Ja… - pudo comentar pateándose mentalmente con un montón de insultos en su idioma para luego volver a modular palabra a los segundos- si no me ayudas Roderich va a matarme ¿Tienes dinero?-

-ehhh! that's not awesome, dude! ¿Por qué no me cuentas bien que ha ocurrido? –cuestionó, mientras el albino podía sentir como este parecía tomar asiento detrás del teléfono, "no queda de otra, debe tener dinero" puntualizó mentalmente para luego comenzar a contar su triste historia por tercera vez en el día, pero esta vez no estuvo nada de mal, al otro lado del teléfono le escuchaban atentamente, parece que en realidad el americano quería ayudarle, y eso en cierto modo le renovaba las esperanzas que había perdido.

-y eso es lo que pasó – finalizó al fin el albino, oyendo del otro lado como el otro hacía sonar la garganta mientras parecía pensar en algo.

-I have an idea, pero no se si tu quieras… - comentó pensativo, mientras sorbía una soda, lo cual indudablemente había dejado medianamente sordo al albino, que había estado pegado al teléfono todo ese rato sentado en una banca en medio de Berlín.

-Si no me dices no puedo saberlo, kesesesese vamos dime dime! – pidió emocionado, al fin alguien que parecía tener una solución a su problema.

-¿No quieres trabajar de Papa Noel en mi casa? – balde de agua fría ¡¿le acababan de decir viejo, o había sido idea suya?, bueno no sabía que contestar a eso, podría ser una solución pero… había un GRAN 'pero' llamado orgullo- no es la gran cosa, y en mi casa no estoy en condiciones como para prestarte dinero, but, puedo darte trabajo y mucha gente decide tomar ese tipo de trabajos aquí para tener un dinero extra, you want? –comentó sonando un poco menos seguro que antes, gracias al silencio del albino

"¿Tengo otra opción?" se cuestionó mentalmente el ojirojo suspirando para luego sonreír ladinamente como siempre y es que, había que ver en el problema que se había metido solo por el estirado señorito ese que tanto quería.

- ¡solo si me das alojo!, kesesesese -

-yeah dude!, sure!-

=La dura vida del viejo panzón=

-¿No estás demasiado delgado para ser santa? –soltó una pequeña niña sentada en el regazo del albino quien era observado por muchos niños que esperaban sentarse en su regazo para pedir sus regalos o hacerle preguntas.

Con la ayuda del americano había logrado encontrar el trabajo rápidamente y lo único que tenía que hacer era estar sentado todo el día allí, luego ir a la casa del rubio y ayudarle con la limpieza de la casa (pan comido para él), por lo que hasta ahora todo le iba de maravilla.

-¿Estás diciendo que no tengo derecho a hacer dieta?- cuestionó el albino con falsa voz de un hombre viejo, moviendo a la pequeña en su pierna, para demostrarle su "buena condición física" – el Grandioso santa ha cambiado, he decidido dejar de promover la obesidad y adelgazar para lucir como la chica del tiempo kese…ah no, hohoho – fue su respuesta, comenzando a reír escandalosamente, provocando nerviosismo en la pequeña.

-Santa…. ¿cuál es tú dieta?- cuestionó la pequeña aforrándose más a sus ropas, más que nada para calmar la risa del prusiano que comenzaba a asustar a más de alguno.

-oh eso, wurst y cerveza….. ah… ¡no, no no!, tu no debes tomar eso todavía, pero puedes reemplazarlo con leche…. Se parecen –intentó salvarse, ahora revolviéndole el cabello a la niña con cariño, provocando que se asustara más.

-S-santa… ¿si tomo cerveza seré como tu? –cuestionó la pequeña al borde de las lágrimas, ganándose una mirada de preocupación del albino, "niño que llora es menos dinero" le habían dicho, así que se apresuró a calmar a la chica como pudo.

-¡Claro!- fue su respuesta.

-¡No la beberé nunca!- chilló la pequeña y salió corriendo en búsqueda de sus padres, bajo la mirada vacía del albino, y su expresión de nada pegada en el rostro.

-… y así el grandioso yo a salvado el futuro de una pequeña y futura no-alcohólica – comentó al aire sin girar la mirada de dirección hasta que sintió como alguien se le lanzaba encima, era un niño pequeño, un poco más pequeño que la niña anterior pero… tenían una gran diferencia, de peso.

-Hey hey ¿Qué haz estado comiendo últimamente?- cuestionó alzando una ceja, ocultando una mueca de dolor ya que el peso del muchacho le había hecho flaquear las piernas cual potrillo recién nacido.

- hum... mamá dice que estoy a dieta –cuestionó el chiquillo inocentemente, comenzando a pellizcar el estomago del albino, que intentó hacerse hacia atrás como pudo.

-¡Hey!, el estomago del grandioso santa es sagrado! –cuestionó, intentando imponer orden.

-¿no deberías ser más gordo?, estás desnutrido-

-…no quiero oír eso de ti, niño… ¿vas a pedir algo o pasamos al siguiente? Soy un viejo ocupado – cuestionó con un notable tic en la ceja, aquello ya lo estaba molestando ¡¿Qué tenía que hacer ponerse barriga acaso?, no quería, era incomodo y sudaba.

-En verdad no… mis papás me comprarán lo que quiera… solo quiero saber algo – respondió el niño, sonriendo infantilmente comenzando a mover los pies en el aire, ganándose una mirada aburrida del albino, es que parecía que ese día todos irían a preguntarle algo- ¿eres de verdad?

-¿No estás viendo que si?, ¡siguiente!-

=Santa Claus its coming to night!=

-¿Alguien ha visto a Gilbert? – cuestionó el castaño de ojos violetas notablemente preocupado, la última vez que le había visto había sido hace semanas y pensaba que el oji-rojo simplemente no se había dignado a ir a verle, pero la cuestión parecía más grave, nadie lo había visto, le había preguntado al rubio hermano menor del ex – prusiano, y este había preferido mantener silencio al respecto… preguntó al francés y lo único que recibió fue el "sentido pésame" en cuanto a los demás… nada.

-¿Cuántas veces tenemos que decirte que no, Roderich? – fue el hermano menor del albino el que habló y es que el castaño había preguntado 5 veces en media hora y había obtenido todas las veces la misma respuesta de todos los que estaban allí celebrando, ya era noche buena y estaban allí los más cercanos a los hermanos Alemanes: el Austriaco, La Húngara y el Italiano, ya se les había echo costumbre comer todos juntos en esas fechas y el único que faltaba era el albino.

-pero… ya es la cena y debería estar aquí, ¿no?- exclamó frunciendo el ceño preocupado, pero entonces algo chocó fuertemente con la puerta de entrada, haciendo sobresaltar a más de uno.

-…que ruido más conocido- exclamó el rubio rodando los ojos y levantándose para abrir la puerta, él sabía perfectamente donde y que había estado haciendo su hermano todo aquél tiempo…

"West:

Me fui con Alfred, ya que el SI me ayuda

P.D: se me acaba la tinta pero dile a Roderich que….."

Era exactamente lo que decía la nota que le había pegado en una de las cervezas y guardado en el interior de la nevera el albino, "habría sido suficiente con ponerla en la puerta de la nevera" pero su hermano prefería tomar precauciones de ese tipo, en vez de terminar de escribir lo que quería una vez se le había acabado la tinta… fue por esa razón que el rubio no comentó nada al castaño, ya se las arreglaría su hermano, después de todo no sacaría algo bueno de meterse en una pelea de pareja.

Entonces se apresuró a abrir la puerta, hacía frío después de todo y no quería tener a su hermano enfermo durante el año nuevo, sería un gran desperdicio, con ese pensamiento abrió la puerta, topándose con su hermano, sonriente como siempre, con la pequeña diferencia de que vestía un traje de papa Noel, parecía tener una barba de 3 años pegada al rostro y traía un saco al hombre.

-…- nada, el rubio no podía decir nada ante eso, pero cuando salieron sus palabras –lo siento anciano, mi hermano mayor solía decirme cuando era pequeño que no podía hablar con gente que estuviera loca – soltó mirando con la mirada vacía decidiendo cerrarle la puerta en la cara lentamente.

-EHH hey hey!, Luddie, no seas así… ¡traje regalos para ti!, ¡para todos!- gritó, y no faltó mucho para que toda la 'familia' se reuniera en la puerta, el primero en llegar fue el austriaco.

-¡¿Gilbert?- fue su primera reacción, con la voz alterada y una expresión nada disimulada de horror puro, el italiano parecía haberse asustado al ver al "desconocido" y la húngara estaba a punto de tener un colapso en su vejiga por la risa -¡¿Qué haces así?-

-¡es una larga…! ¡Si west me deja pasar les contaré TODO! –concluyó con una sonrisa, entonces fue que le permitieron pasar.

Entonces les contó toda su aventura, omitiendo por supuesto el comienzo, ya que si lo comentaba ahora el Austriaco no tendría sorpresa para después, entonces comentó como su hermano y su mejor amigo había sido COMPLETAMENTE tacaños con él, y como el americano había sido su luz en el túnel y lo había rescatado del a miseria máxima.

-bien, bien ¿ahora les contarás PORQUE no te quise prestar dinero, bruder?, me estás dejando como el ogro de la historia- comentó el rubio Alemán mirando cansinamente a su hermano y con múltiples venitas sobresalientes en su rostro.

-oh cierto, ¡Roderich! –Comentó arrancándose la barba de un tirón, causando una gran impresión en el italiano que parecía querer ahorcar al Alemán de tanta impresión que le había dado – rompí tu violín

Shock total, todos se esperaban otra cosa ¿Había huido por ello?, y si era así por que estaba pidiendo dinero para comprar regalos, nadie estaba entendiendo algo en absoluto.

-Gilbert… explícate- pidió el castaño, entonces el albino comenzó a revisar dentro de su gran bolsa de regalos para sacar un violín con las cuerdas rotas, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

-Lo rompí un día que decidí hacerte una visita y no estabas- respondió para luego lanzarlo por ahí, haciendo que todos se sobre saltaran y otros se enfadaran se indignaran /Como el castaño/- así que fui a USA para conseguir dinero y comprarte un violín mucho más awesome! ¡Y aquí está! – soltó ahora sacando una cantidad enorme de regals para comenzar a repartirlos a la velocidad de la luz.

-Luddie, tu porno, Feli, no sabía que comprarte así que te compré calzoncillos para que no te pasees sin ellos luego y unas porno, Eli, …. Con el dolor de mi alma, te compré porno gay, pero no lo pongas conmigo delante y Roddy, a ti te compré porno S&M para que lo disfrutemos juntos ah y un violín –comentó al final restándole importancia completamente a el instrumento musical.

-… Bruder ¿seguro que fuiste a comprar el violín?-

-… las cuerdas podían arreglarse-

-… estaré eternamente agradecida Gilbert-

-…no necesitaba calzoncillos, ve –

-¡de nada!-