UN DIA DE MUCHAS EMOCIONES.
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-¡Buen día Robert!
-Terry, ¡buen día! Nos tenías preocupados. Anoche nos reunimos para planear el cierre de las presentaciones. Hoy es la última.
-No sabía que iban a reunirse. Nadie me comentó nada.
-No, está bien. Fue algo que se planeó a última hora. Se acordó ofrecer una recepción por las altas ventas obtenidas aquí en Chicago, ya sabes... como agradecimiento con las autoridades, el gobierno y algunos empresarios que ayudaron a patrocinar la obra.
Se hará una cena hoy en la noche. Y partiremos mañana temprano. O sea, que vete despidiendo de tu amoroso tormento muchacho, eso sí, puedes invitarla a la recepción...
-Eres muy amable Robert. Pero no me voy a despedir de ella...
-¿Cómo?
-Le he pedido que venga conmigo.
-¿Que hiciste qué?
¡Terry... no por favor! ¿Qué estás haciendo? Ya sé, ya sé; odias que se metan en tu vida. Que los demás opinen. Pero te estás equivocando... Eres muy joven. Tu carrera apenas empieza. Si te la llevas, más que tu musa se convertirá en un estorbo Terry.
-¡No vuelvas a decir eso delante de mí Robert! Ella nunca será un estorbo.
-Las cosas son así en el mundo del teatro. A ver dime, ¿ella está dispuesta a seguirte como alma errante? Nosotros somos eso Terry, viajeros. No echamos raíces.
Hijo, llevo dos divorcios y varias relaciones fallidas por lo mismo...
Eso sin hablar de las escenas que a lo largo de tu carrera representarás con tus compañeras en turno. No siempre serán los tiernos y simples besos de Romeo y Julieta.
Es tu decisión, pero por tu bien espero que lo pienses mejor. Hoy no habrá mas ensayos. Sólo la puesta en escena y posteriormente la recepción. Te veré a las 8 en punto.
-Sí Robert.
Candy, me pregunto si estás dispuesta a seguirme... deseo con todas mis fuerzas que así sea. Tal vez soy egoísta al pedirte que dejes tu carrera y vengas conmigo a seguir la mía, pero no puedo dar marcha atrás. Ya eres mi mujer. Eso no lo puede cambiar nadie...
-¡Hola Terry!
-Hola Karen.
-Te fuimos a buscar a tu cuarto, varias veces... no dormiste en el hotel...
-No Karen, me quedé con Candy.
-Me lo imaginé...
-Ehhh, Karen. Creo que tenemos una plática pendiente. Por el beso que me diste...
-No Terry, tranquilo. Yo no quiero aclarar nada. Te lo dije desde un principio. No soy Susana. Tu tienes una vida, un amor y eso siempre lo voy a respetar. Con mayor razón ahora que... estuviste con ella y al pasar la noche juntos, me imagino que ya dieron un paso más adelante...
-Sí, imaginas bien.
-No voy a preguntar cómo te fue, porque tus ojos y tu sonrisa hablan por sí mismos. Eso es lo importante para mí ¿ves?
Que sonrías, que estés feliz. Si supieras la luz que irradias cuando eres el Terry alegre, que bromea; tu risa resuena en el teatro. Tu voz es más clara. Tus ojos brillan y transmiten amor.
Me quedo con este Terry. Y cuando vea a Candy. Por mucho que la envidie, le agradeceré también por traer a tu vida la alegría.
-Gracias amiga.
-Gracias a ti cielo. Dame un abrazo bien fuerte...
-¡Qué rápido se te olvidó mi pena Terry!... Y tú, buscona. Ahora entiendo porque no le avisaste que lo fui a ver al teatro en Nueva York...
-¡Eres una estúpida! ¡A mí no me vas a hablar así!
-Karen, ignorala, vámonos.
-¡Vine a hablar contigo Terrence!
-Pues yo no tengo nada que decirte a ti Susana.
-Eso me queda muy claro, ya no es la tal Candy, ahora es ésta...
-¡Suéltame Terry! no voy a dejar que se meta conmigo.
-Sí Terry, ¡suéltala! debería darle vergüenza querer írsele encima a una mujer lastimada como yo.
-A tí Susana, debería darte vergüenza rogar la atención de un hombre. Lo persigues como perro hambriento tras un trozo de carne. Déjalo seguir con su vida.
-¡Qué fácil para ti decirlo! No eres tú quien está en esta estúpida silla de ruedas.
No eres quien perdió una pierna. Te resultó muy conveniente mi desgracia. Te quedaste con mi personaje y con mi amor...
-¡Susana, ya basta! Yo nunca fui tu amor.
-¡Sí lo fuiste! Esa noche me preferiste a mí antes que a ella. Y por tí estoy como estoy.
-Susana. Yo no te pedí nunca ningún sacrificio. Tú me empujaste y siempre te estaré agradecido. Pero no de la forma en que tú quieres. Jamás te ilusioné...
-Me dijiste que te gustaba. Para mí eso es ilusionar...
-Si, te dije eso, pero lo dije para que tuvieras un consuelo y no te sintieras tan mal. También te expliqué que amo a Candy. Que ella es mi novia desde hace mucho tiempo. Y es la única mujer con la que quiero estar para siempre. No hay más.
En ese momento vi como bajaste la mirada. Perdóname Karen, pero es la verdad.
-Terry... si tanto amas a Candy que haces aqui abrazándote con Karen, si Candy se entera no creo que le agrade mucho.
-Lo siento Susana. Pero no sé con qué finalidad has venido hasta Chicago, no me vas a fastidiar ahora con eso...
-¡Para convencerte de que regreses conmigo! A eso vineee, ¡Yo voy a estar sola! ¡¿quién te imaginas que se va a fijar en mí después de esto?!...
-La que tiene que convencerse es tu madre. Siempre está detrás de ti. Pareces su títere. Esa noche que me buscaron en camerinos parecía que tu madre es la que está obsesionada conmigo.
-¡Eres un idiota Terrence, cómo te atreves!
-Ahhhh, ahí está usted... escondida. Viendo su propia obra de teatro, exponiendo a su hija a la humillación y discusión con un hombre que no la ama y que nunca lo ha hecho. Entiendalo de una buena vez, yo no quiero a su hija... Susana perdóname. Tú no eres mala. Sigue con tu vida y sacúdete a tu madre de la espalda. Más que una madre parece una sanguijuela.
-¡Desgraciado!
-Si decir la verdad y no soportar chantajes de nadie me convierte en un desgraciado, pues entonces sí lo soy señora.
La pregunta aquí es... ¿usted qué es? Adiós Susana. Vamos Karen...
-¡Par de víboras! Y tú Susana. La próxima ves que te atrevas a insultarme, me olvidaré que estás en silla de ruedas...
-Susana no está sola. Tiene a su madre.
-Y no sabe cuánto compadezco a su hija. Le han amputado una pierna, pero usted diariamente le está amputando la dignidad y el respeto por sí misma. ¡Qué pena me dan las dos!
-Esto no se queda así Terrence Grandchester. Tu padre recibirá noticias mías.
-Ya mamá, ¡por favor!
O.o.o.o.o.o.o.o.O
-¡Candyyy!
-¡Annie! ¡Patty! ¡Chicos!
-¡Les dije que vendría!
-Stear, Archie, ¿Cómo están todos?
-Felices de verte Candy. ¿Puedo darte un abrazo?
-Oh Stear, ¡todos los que quieras!
-Candyyy... ¿Qué tienes?, ¿por qué lloras?
-Por la alegría de verlos de nuevo. Hacía mucho tiempo que no los veía.
-No hace tanto Candy...
-Los quiero mucho ¿saben? Me han hecho mucha falta...
-Candyyy, y tú a nosotras ¿verdad Patty?
-Sí Candy. Ayer que Archie dijo haberte visto en la obra... no lo creí y sabía que si al final no eras tú, me pondría a llorar ahí mismo.
-Candy, ¿te pasa algo? ¿está todo bien? ¡O te hizo algo el engreído de Terry!...
-Archie, todo está bien. Pero ustedes son como mis hermanos. Y me emocioné de verlos juntos, y precisamente hoy...
-¡Candy!...
-Si Annie y en especial tú. Que creciste conmigo. Hay tanto que contarnos, y tan poco tiempo...
-¿Por qué lo dices Candy? ¿Tienes prisa?
-No es prisa, pero debo arreglar varios pendientes. También de eso vengo a hablarles...
-Vaya vaya, ¡pero si es la enfermeriiitaaa! ¡qué sorpresa! ¿qué te trae por aquí?
-Vine a visitar a mis amigos Eliza...
-Menos mal que ya estás ubicada y te queda claro que en esta casa solamente eres una visita.
-Eliza no seas grosera. Candy tiene todo el derecho de estar aquí. En ese caso tú también eres visita.
-Y por si fuera poco, Candy lleva el apellido Andley... ¡cosa que tú no!
-Esto lo va a saber la tía abuela. A mí no me humillarán delante de Candy.
-Entonces Eliza, ve y dile todo lo que quieras a la tía abuela. La que trata de humillar eres tú. ¡Mejor retírate por favor!
-Está bien, me retiro. De cualquier manera no tengo nada que envidiarte Candy y menos esta noche. Ya que, para que lo sepan, voy a ver a Terry después de la función de teatro. Se realizará una recepción y no cualquiera puede asistir. Solamente funcionarios, empresarios y obvio... todo el elenco.
-¿Y ese comentario a que viene? Te aseguro que yo tampoco tengo nada que envidiarte Eliza.
-Pues no lo parece Candy, inmediatamente has reaccionado, puedo ver como te alteras ante la rabia de saber que estaré con él.
-Entonces no entiendo cómo es que vas a colarte a tal evento Eliza. No eres ni empresaria, ni funcionaria.
-Tú cállate Archie...
Y verán... mi padre ha estado colaborando con el gobierno en unos asuntos que a ustedes no les importan. Eso me permitirá el acceso libre para hoy en la noche.
Candy, es una lástima que tú y yo nunca tuvimos esa química. De lo contrario habrías podido ir conmigo esta noche como mi doncella de compañía.
-¡Suficiente Eliza! -Gritó Annie...
-No te preocupes Eliza, prefiero mil veces cambiar pañales de mis pacientes enfermos y hacer curación de las heridas más infectadas antes que ser tu doncella de compañía y mucho menos tener química contigo. Por cierto, te deseo mucha suerte con Terry, ya que en el colegio nunca te hizo caso. Aunque... qué extraño, tengo entendido que tiene novia y pronto se casará con ella.
Deberás darte prisa Eliza!
-Susana no es rival para mí Candy. Tú muchísimo menos insignificante enfermerucha. Con permiso. Tengo cosas más importantes que arreglar. Tú Annie, no cabe duda que lo corriente y vulgar se contagia, no vuelvas a gritarme en mi casa...
Nos quedamos callados mientras Eliza se retiraba. Todos me miraban serios y Stear rompió el silencio:
-Candy, no debes darle importancia a lo que Eliza diga.
Siempre te ha tenido envidia. Tú eres una gran enfermera y ella no sabe hacer absolutamente nada.
-Exacto Candy, todos nosotros estamos muy orgullosos de ti.
-Además eso que dijo de Terry...
-Eso que dijo no me importa. Sé que no es verdad. ¡Vamos a almorzar a algún lugar en el centro de la ciudad ¿Qué opinan? Tengo tantas cosas que contarles...
-Vamos Candy, ¡yo invito!
-Gracias Archie.
-Ahora sí Candy. ¿Qué pasa contigo? Te conozco y sé que esos ojitos algo quieren decir... si pudieran hablar...
-He venido a saludarlos, pero también a despedirme.
-Pero si acabas de llegar Candy...
-Sí y no quiero que sea motivo para estar tristes. Sólo quiero que lo sepan... me voy con Terry.
-Que, ¿qué? Candy, no puedes estar hablando en serio.
-Sí Archie, muy en serio. Él y yo estamos muy enamorados. Lo amo. Y él se va mañana; tal vez pasado mañana a continuar con su gira. Yo... he decidido acompañarlo.
-Pero Candy...¿y tu trabajo?
-Hoy me despidieron Patty. El doctor Lenard me lo informó.
-¿Porqueeé?
-Sólo me dijo que una familia muy importante estaba tras esa decisión.
-Vaya, vaya. Esto no se queda así, lo voy a investigar. Te lo prometo Candy.
-Así es, lo vamos a investigar. Más vale que no sea lo que estoy pensando...
-Chicos no vine a eso. No quiero que investiguen nada. Las cosas así son. De todas formas yo iba a irme con Terry.
-¡Candy... es tan romántico!
-Ay Annie, ¡por favor! ¿qué tiene de romántico el payaso de Grandchester?
-Archie. No lo llames así. He decidido vivir con él y...
-¿Y qué Candy?
-Ya estamos juntos.
-¿Ya vives con él?
-Sí Stear. No piensen mal de nosotros. Estamos juntos porque de verdad nos amamos. Esto no es pasajero.
-Candy, somos tus amigos y aunque Terry nunca fue de mi agrado, mientras te trate bien y te haga feliz tendremos la fiesta en paz.
-Gracias Archie. Yo estaré bien, lo prometo. Les escribiré constantemente.
-Yo creo Candy, que Terry es un buen tipo. Me cae bastante bien. Además me dejó arreglar y volar su aeroplano... por cierto, nunca se lo pagué.
-¿Stear? Ahora que lo dices... ¿por qué no fuiste a la obra de Romeo y Julieta? Me pareció extraño que sólo asistieran Annie, Patty y Archie.
-Ahhh... yo, Candy...
Sólo, es que no quiero que la gente me vea así.
Hasta ese momento me percaté del enorme moretón junto a tu boca. Trataste de disimularlo con maquillaje pero de cerca es visible.
-¿Qué te paso Stear?
-Tropecé en el laboratorio mientras preparaba un nuevo invento.
Archie me guiñó un ojo y recordé que se peleó con Stear al hacerlo recapacitar sobre ir a la guerra.
-Déjame ver... Stear, esto es un golpe con puño. ¡Te peleaste!
-Candy, ¿cómo lo sabes?
-Sólo lo sé. ¿Qué paso? ¿Me vas a contar?
-Fue Archie...
-¿Cómo es posible que hicieras algo tan salvaje Archie?
Dije esta vez guiñándole el ojo a Archie...
-Candy, lo siento, pero mi hermano me obligó. Imagínate que quiere enlistarse para ir a Europa a la guerra.
-Sólo quise ser útil. Ayudando en el combate.
-¿Ayudando a qué Stear? ¿A causar más muertes? Una mente privilegiada como la tuya no puede desperdiciarse en una guerra querido Stear. Tú perteneces a la ciencia. A los descubrimientos. Tu viniste a este mundo para hacer grandes cambios, para hacer tu familia. No para morir en una guerra absurda.
Stear. Eres un hombre. Tú tomas tus decisiones así como yo, como Archie y cada uno de los que estamos aquí.
Somos adultos. Pero si la decisión que estás tomando es tan riesgosa que puedes perder la vida. Deberías estar consciente del dolor tan grande que nos causarías. También te llevarías gran parte de nuestra vida si tú pierdes la tuya. Sólo te digo, que si te atreves a irte al frente, me enteraré de inmediato e iré a enlistarme yo también para ofrecerme como enfermera voluntaria.
-Jamás lo permitiría Candy.
-Pues estás advertido. Me conoces y hablo en serio.
-¡Candyyyy!
-No llores Paty.
-Es que me he cansado de decirle... creí que nunca lo entendería...
-Denme un abrazo todos. Vamos a almorzar que les parece. ¡Tanta plática me abrió el apetito!
Esa mañana la pasé con mis amigos del alma. Estuve feliz de estar con ellos, de convencer a Stear, de abrazar a Annie, Patty, y sentir su apoyo. Archie, mi querido elegante... siempre tan celoso y protector conmigo. Perosé que detrás de esos celos hay un cariño de verdaderos hermanos.
Albert. Aunque escriba otra carta, no tengo a dónde dirigirla. Sólo le pido a Dios que estés bien.
Querido Albert:
Una vez más me quedo con la intención de enviarte esta carta. La escribiré aún así sabiendo que estará en mis manos tal vez por largo tiempo. Albert, me voy con Terry.
No quiero lastimarte. Pero siempre he creído que al final duele más guardar un secreto.
Me voy con Terry porque no puedo estar ya sin él. Tú sabes cuánto lo amo.
Hoy fue un día de muchas emociones. Me despidieron del hospital. Por influencia de una importante familia según el doctor Lenard.
Vi a Annie, Patty, Stear y Archie. Almorzamos y pasamos un tiempo muy valioso juntos. Me preguntaron por ti, pero no supe qué decir.
Me faltó despedirme de ti. Donde quiera que estés quiero que sepas que siempre serás importante. Que también mis oraciones están contigo y que deseo que encuentres a una buena mujer que te merezca. A la que puedas llegar a amar muchísimo.
Se feliz mi ángel guardián. Te mereces lo mejor.
Candice White.
O.o.o.o.o.o.o.o.o.O
-George. Tenemos pendientes todavía?
-No William. Sólo falta la respuesta de Fred Galaham, pero Podemos esperarla desde Chicago.¿Quieres regresar verdad?
-Si George. No tengo noticias de Candy. Necesito saber que está bien.
-Entonces vámonos amigo. ¿Quieres salir mañana a primera hora?
-No George, de preferencia en este momento.
-Siendo así, conseguiré los boletos.
Preparé mi maleta y la dejé lista para cuando tuviera que irme con Terry. A pesar de vivir sola. Viajo ligera. Todos los bellos vestidos que me ha comprado el tio abuelo William se han quedado unos en Lakewood, otros en el Colegio...
Mi ropa no es mucha. Y mis pertenencias tampoco. Todo cabe en mi maleta.
Ahora que estaré con Terry, deberé lucir mucho mejor. Tendré que comprar más ropa. Aunque eso signifique viajar con más equipaje.
¡Terry! Hay algo en lo que no pensamos... tú eres famoso y yo... no soy tu esposa. La gente hablará y nos señalará...
Tal vez sea mejor que después de todo no te acompañe y te espere hasta que estemos casados...
O.·°·.O.·°·.O.·°·.O
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Gracias hermosas lectoras por seguirme. Gracias por sus comentarios. Todos son importantes.
Mary silenciosa, Yagui, Betina C, Guest, Sol Grandchester, Joha, Nally Graham, dianley, Darling eveling, Stormaw, Phambe, Lizita, AmmiiMorrigan, Serena Candy Andrew Graham.
