VII
TJ volvió a despertarse cuando ya estábamos recogiendo la cocina después de haber comido y le dije a Maura que fuera a buscarlo mientras yo me quedaba limpiando.
No le tuve que insistir, viéndola desaparecer de mi vista en lo que a mí me pareció un pestañeo para, segundos más tarde, escuchar cómo el llanto del renacuajo disminuía al punto en el que no pude evitar sonreír de medio lado.
¿Qué le habría hecho para conseguir calmarlo tan deprisa? ¿Se había limitado a tomarlo en brazos, o le había hablado con ese tono cariñoso que a mí comenzaba a afectarme a un nivel que se estaba volviendo insoportable?
¿Quizá las dos cosas?
Lamenté no haber estado presente para saber qué truco había usado, decidiendo concentrarme en terminar lo antes posible en la cocina para poder unirme a ellos y así tener la opción de ver por mí misma cómo se desenvolvía Maura con TJ, percatándome de que esa se había convertido en una de mis actividades preferidas desde ese día.
Y, al pensar en ello, fruncí el ceño, mis manos dejando de fregar la sartén después de que regresara a mi mente el comentario que Maura había hecho en la cafetería y que, hasta ahora, había olvidado por completo.
Porque cuando Maura me dijo que le encantaba verme con TJ… ¿Podría deberse a las mismas razones por las que a mí me gustaba verla a ella con él?
'Jane, ¿podrías traerme el bolso donde están las cosas para cambiarlo?'
Me moví a una velocidad pasmosa y atravesé el salón al igual que si no hubiera muebles de por medio, dirigiéndome a toda prisa hacia el dormitorio donde sabía los encontraría a ambos.
Maura había acostado a TJ en la cama y estaba de rodillas frente a él, haciéndole cosquillas en la barriga mientras ambos reían, y yo tragué saliva una vez absorbí la escena frente a mis ojos, acercándome a ellos para dejar el bolso a un lado.
'Necesito también una toalla. Ya sabes dónde están' me dijo, sonriendo de tal modo que ni siquiera fui capaz de reclamarle lo mucho que le gustaba dar órdenes, limitándome a asentir al tiempo que la observaba regresar sus atenciones a TJ. 'Porque no queremos que se manche esta colcha de seda tan delicada, ¿verdad, corazón? No… No queremos'
Las últimas palabras las dijo con un tono tan infantil y adorable que esta vez sí que tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no abalanzarme sobre ella y besarla, por lo que decidí ponerme manos a la obra con lo que me había pedido.
'Extiéndela, pero sin desdoblarla del todo' me indicó cuando regresé a junto la cama con la toalla en mis manos y, de nuevo, hice lo que me dijo sin abrir la boca siquiera. '¿Quieres cambiarlo tú?'
Pestañeé y la miré, sus ojos pardos contemplándome de regreso con una expresión que me hizo saber que no me lo preguntaba porque sintiera repulsión ante la idea de ver un pañal sucio – al fin y al cabo, en su profesión se encontraba cosas mucho peores –, sino más bien ofreciéndome la oportunidad de ejercer un papel esencial en la vida de mi sobrino.
Y yo lo habría hecho encantada aunque sólo fuera por tener la satisfacción de decirle dentro de dieciocho años que le había cambiado el pañal para callarlo cuando se diera el caso de que necesitara una dosis de realidad, pero quería darle a Maura la oportunidad de hacerlo porque sabía que en sí lo estaba deseando.
Además, estaba segura de que tendría opción de cambiarlo más veces durante ese día, así que ¿qué más daba?
'El próximo, quizá' le dije, agitando mi mano para animarla a que hiciera los honores.
La vi morderse el labio inferior y tragué saliva.
'O podríamos hacerlo entre las dos' ofreció, mostrándose insegura.
Sin pensármelo dos veces, me arrodillé a su lado y dirigí las manos hacia el elástico del pantalón de chándal en miniatura que llevaba puesto TJ, mis dedos rozando con los cálidos de Maura después de que ella hubiera realizado el mismo movimiento.
Nos reímos y dejé que ella se encargara de desvestirlo mientras yo supervisaba maravillada la facilidad con la que lo hacía, segura de que a mí me habría costado mucho más trabajo deshacer los broches del pijama.
'¿Me pasas una toallita?'
Yo de nuevo me apresuré a hacer lo que me había pedido y esta vez, cuando nuestros dedos volvieron a rozarse, Maura me miró a los ojos y sonrió.
'Tendrás que calentarte esas manos si planeas tocarlo, Jane'
'No tendría por qué hacer tal cosa si no me tuvieras fregando platos como a una esclava' respondí de regreso, soltando un respingo cuando noté que Maura de nuevo se volteaba a mirarme.
'¿Tengo que recordarte que fuiste tú quien insistió en—?'
'No le hagas caso, renacuajo' la interrumpí, apresurándome a darle otra toallita cuando vi que colocaba la anterior sobre el pañal que le había quitado.
'Jane, te negaste absolutamente a que usara el lavavajillas cuando—'
'Dos juegos de cubiertos y tu tía queriendo encender el lavavajillas. ¿Te lo puedes creer?'
TJ empezó a mover enérgicamente las piernas y las flexionó hasta que atrapó los pies entre sus manos, llevándoselos a la boca y demostrándome que en sí no estaba haciéndome ni el más mínimo caso.
Tampoco es como si hubiera esperado mucho más que eso.
'Habrían sido más si me hubieras dejado meter también los servicios del desayuno, pero—'
'Maura' le dije, volteándome para mirarla con otra toallita limpia ya en la mano. Ella me contempló indignada porque no la hubiera dejado terminar de hablar en ninguna ocasión y yo me mordí los labios para no reírme… O para no besarla. 'Te estoy tomando el pelo'
Maura enarcó una ceja y me quitó la toallita de un tirón.
'Eres demasiado fácil de encontrar…' le dije al tiempo que me ponía en pie, segura de que lo mejor que podía hacer era regresar a la cocina y terminar de limpiar, porque como siguiera allí un solo segundo más no me haría responsable de mis actos y sabía que eso era algo de lo que acabaría lamentándome.
'¿A dónde vas?'
'A aprovechar que estás ocupada para esconder chocolatinas por toda tu cocina' le dije cuando ya estaba saliendo por la puerta del dormitorio.
'¡Jane!'
