Como me arrepiento de haberles dicho a Rose y Alice que podían vestirme y hacer conmigo todo lo que quisieran. ¡Cuánto tiempo iba a durar esta tortura!

Vamos chicas- les dije cansada- al final llegaremos tarde.

Los chicos van a pasar por nosotras. Así que no hay prisa- dijo Rosalie mientras me maquillaba.

Además hoy tienes que estar espectacular- dijo Alice mientras me alisaba el pelo- tienes que dejar a Edward con la boca abierta- dijo riéndose.

Eso va a ser difícil- dije en un susurro- ¡ahh!, Alice eso dolió- dije cuando me estiró del pelo a propósito.

Te aguantas- dijo de forma altanera- eso te pasa por decir estupideces.

Está bien. Estaré callada- le dije cerrándome la boca con una cremallera imaginaria. Lo que hizo que las chicas rieran.

Tenía unas ganas enormes de ver a Edward. Bueno de verlo y de otras cosas que pasaban sin cesar por mi cabeza. La sola idea de Edward y yo en mi cama me hizo sonrojar y Rosalie rió. Alice terminó de alisarme el cabello.

¿Qué estas pensando pervertida?- me dijo con una sonrisa.

Nada, ¿Por qué?- dije haciéndome la inocente.

Se escucho el timbre y Alice comenzó a dar saltitos por toda la habitación. Se miro al espejo una vez más.

Yo abro- dijo Alice- ¡va!- grito y salio de la habitación dando saltos hacia la puerta.

No se como un cuerpo tan pequeño puede ser tan hiperactivo- escuche a Edward decir desde el salón.

¿Dónde esta Rose?- preguntó Emmett.

Esta terminando de maquillar a Bella. Esperar un momento ahora salimos- dijo Alice. La vi como entraba a la habitación y buscaba entre las colonias que tenía en mi tocador- Bella, no tienes ningún perfume. Eres un desastre- dijo negando con la cabeza.

Si tengo- le consté- lo tengo guardado, es un regalo de Charlie. No quería gastarlo rápido- le dije. Ella lo saco del armario y me roció con él.

Ya estamos listas- dijo Rose. Hizo como Alice, se miro al espejo y salio para ver a los chicos. La escuche decirle algo a Emmett y a los chicos reír.

Vamos Bella- me dijo Alice, saliendo de mi habitación.

Yo me mire una vez más al espejo. Me habían enfundado en un jeans ajuntado con una camiseta azul marino que resaltaba mis pechos. Era lisa, sencilla, como yo y eso me gustaba. Me habían puesto unas plataformas azul marino del mismo color que la camiseta. Eran muy cómodas, estaba claro que además de guapa las chicas querían que esta noche estuviese cómoda y se lo agradecía infinitamente. El pelo lo tenía suelto hasta media espalda. Realmente esta noche me veía hermosa. Esperaba que Edward también me viese de la misma forma.

-¡Guau! Estás realmente preciosa- escuche la voz de Edward desde la puerta. Su comentario hizo que mi corazón diese un vuelco- aunque la verdad es que siempre estás preciosa- dijo acercándose a mí. Me dio un beso en los labios y se alejo riendo.

- ¿Qué te hace tanta gracia?- le dije con una ceja levantada.

Me cogió de la cintura y me atrajo hacia él.

Creo que esta noche voy a tener que espantar a muchos chicos- dijo acariciando mi cuello con su nariz. Eso no ayudaba nada a mi autocontrol.

No creo que sean muchos- le dije con la voz entrecortada- además, yo solo quiero que me mires tu.

Cuando dije eso Edward volvió a mirarme. Y me beso. Yo le seguí pero cuando noté que quería profundizar el beso, Alice nos interrumpió.

Vamos chicos- dijo y yo gruñí sin separar mis labios de Edward- ya tendrán tiempo de hacer eso y mucho mas dentro de un rato. Vamos- dijo tirando de mi. Yo la mire mal y ella rió.

Intenté soltarme de su agarre para poder ir junto a Edward, pero ella no me soltó hasta que no estuvimos esperando al ascensor. Sabia que tenia poco autocontrol y si me dejaba en aquella habitación con él no habríamos salido esta noche a ninguna parte ninguno de los dos.

Aguafiestas- le dije bajito al salir del apartamento. Ella me saco la lengua y cogió la mano de Jasper, quien la recibió con un pequeño beso en los labios.

Montamos los seis en el ascensor y nos dirigimos al mismo pub de la otra noche. La verdad es que no me apetecía volver a ver a Thomas y sus continuas insinuaciones, pero con Edward a mi lado me daba igual a donde fuésemos, solo quería pasar tiempo con él. Algo me decía que su visita era solo pasajera.

Rosalie y Emmett fueron en su jeep y Alice y Jasper en el mercedes de él. Yo miré a Edward que ya estaba sacando las llaves de su volvo.

No sabia que un chico tan guapo iba a ser mi chofer esta noche- le dije cuando encendió el motor. El rió.

¿No?- dijo y chasco la lengua- Creí que Alice le había avisado señorita- dijo siguiendo mi broma.

No, no me informo de nada. Pero no me molesta para nada- le dije sonriendo- cuando la vuelva a ver le daré las gracias.

Además de ser taxista esta noche estoy disponible para usted en lo que necesite- dijo con una sonrisa picara. Yo sonreí- así que pida por esa boca. Haré todo lo que me pida- y levanto sus cejas provocativamente.

Creo que voy a tener que aceptar su oferta- le conteste de forma seductora.

El rió y se acerco para besarme. Me beso profundamente, su lengua jugaba con la mía. No pude contener un gemido cuando el puso una mano en mi nuca y me empujo hacia él profundizando aún mas el beso. Poco a poco fue separándose y puso en marcha el coche.

Le quería preguntar si se iba a quedar para siempre en Seattle o si simplemente estaba de visita. No había comentado nada de que ya trabajase en el hospital ni que estuviese viviendo en su apartamento. Es más, se arreglo en casa de Emmett y Jasper. De pronto me sentí deprimida. No quería que lo notase por lo que me puse a mirar por mi ventana ocultando mi cara con mi pelo.

¿Ocurre algo?- me dijo Edward preocupado cuando paramos en un semáforo.

No- intenté que mi voz sonase fuerte, pero en mi voz se notaba tristeza. El puso una mano en mi mentón y me obligo a mirarlo.

¿Hice algo mal Bella?- me dijo preocupado.

No, no, no… no has hecho nada malo, al contrario- le dije- si te comportas de maravilla conmigo- aclare.

Entonces…- dijo esperando que le contase aquello que me tenía así.

Solo que…- intente decirle.

Que...

Quiero hacerte una pregunta y no se como hacértela- dije

Hazla-me dijo- no creo que sea tan mala ¿verdad?- dijo con una sonrisa.

¿Esta visita es definitiva o vas a volver a marcharte?- dije al fin.

El suspiro- ¿Era eso?- rió, yo le miré con una ceja levantada- creía que era algo malo. Me has asustado. Pues bueno, es una pregunta que te contestare un poco mas tarde, ¿de acuerdo?- dijo. Yo asentí.

Más sorpresas, ¡Que bien!- nótese el sarcasmo. Intente olvidarme de eso e intentar disfrutar de él y de la noche.

Como Edward conducía como un loco llegamos más rápido de lo normal. La verdad es que estaba algo acostumbrada a la velocidad. Mis cuatro amigos iban como locos al volante.

Cuando llegamos Edward abrió mi puerta y me cogió de la mano. Llegamos a donde estaban los chicos y los seis entramos al establecimiento. Decidimos quedarnos esta vez en la parte de abajo, ya que había un hueco grande en una parte de la barra. Pedimos seis cervezas y comenzamos a charlar de todo un poco.

La noche iba genial, había bailando con las chicas y con Edward. Con este último de una forma más sensual. Lo deseaba y daba gracias a que nos encontrábamos en aquel lugar, si no ya le habría arrancado la ropa hace bastante tiempo. Nos besamos unas cuantas veces con pasión, lo que hizo que Emmett gastase bromas sobre nosotros y yo me sonrojase. Edward no se separó de mí en ningún momento y miró bastante mal a Thomas cuando se acerco a saludarnos. Me apretó más contra él y me beso como nunca. Yo no me quejé, si no que le respondí el beso con gusto. Edward podría matarme si queria.

Comenzaba a estar cansada, había madrugado para trabajar esa mañana. Pronto los chicos dijeron que estaban cansados al igual que yo.

No sabia exactamente donde se iba a quedar Edward a dormir, pero quería dormir a su lado. Iba a pedirle a Alice si podía marcharse junto con Rosalie a casa de los chicos a dormir, cuando sentí que me alzaban del suelo.

-¡Pero…!- Edward me había echado sobre su hombro y estaba riendo. Iba directo a su volvo e ignoraba los comentarios que los chicos le hacían.

- Adiós chicos- les dijo cuando me montó en el asiento del copiloto y me puso el cinturón. Yo lo miraba con una sonrisa tonta en mi cara. Creo que hasta babeaba.

- Eso es un secuestro en toda regla- escuche gritar a Jasper.

- Y tanto- contesto Edward divertido mientras cerraba su puerta- ¿preparada?- me dijo.

- Claro- le dije sonriendo. ¿Aún no sabia que yo me iría con el hasta el fin del mundo?

Creía que nos dirigíamos a mi apartamento y que él ya lo tenía todo planeado de antemano, junto con los chicos. Pero me sorprendí cuando cambio de sentido y nos dirigíamos a otro lado.

¿A donde vamos?- le dije mirando hacia mi calle.

Es una sorpresa- dijo.

Yo jadee- No me gustan mucho las sorpresas- le dije con un mohín. El sonrió.

Estoy seguro de que esta si te gustara- contesto- o eso espero- escuche que dijo en un susurro.

No dije nada más en todo el camino. Iba mirando por mi ventana.

Aunque fuésemos en silencio, era un silencio bastante cómodo, como si las palabras sobrasen. Me sorprendía a mi misma de lo que estaba empezando a sentir por Edward, me asustaba.

Sentí que Edward paraba el coche y se bajaba para abrir mi puerta. Me volvió a coger en su hombro y yo solté una carcajada.

Si que te ha tenido que pagar bien Alice para tratarme tan bien- le dije siguiendo con la broma de antes, mientras seguía colgada de su hombro.

Pues la verdad es que solo me ha pagado para que sea taxista- dijo mientras sacaba la llave de un portal y con la otra mano me sujetaba con fuerza para no caerme- esto de amante me lo he sacado de la manga. No he podido resistirme a sus encantos- Yo reí con ganas.

No se si pedir la hoja de reclamaciones- dije mientras me dejaba en el suelo con delicadeza- se toma usted demasiadas confianzas señor taxista- dije mientras me acercaba a su boca y le daba un profundo beso. El suspiró en mi boca y me arrastró sin separarse hacia dentro. Intenté separarme de él varias veces para saber donde estábamos, pero cada vez que lo intentaba el profundizaba el beso mas y me apretaba contra él. Deje de luchar en cuanto entramos en lo que creía que era un ascensor, por que sentí como se movía hacia arriba.

Rompió en beso una vez montados en el ascensor.

¿Ahora si me vas a decir donde estábamos?- le dije aun con mi cuerpo pegado al suyo.

¿Dónde crees que estamos?- me dijo con una sonrisa. Yo me encogí de hombros y el sonrió- Vamos Bella, piensa un poco- dijo- Es un piso, con un ascensor…- dijo de forma misteriosa.

Nada- le dije, pensativa.

Donde hay apartamentos…-siguió el. Se dio cuenta de que no caía y rodeo los ojos.

Un edificio, con ascensor, un apartamento- dije pensando en voz alta. Mientras el sonreía.- pues ahora mis…- de pronto caí. Un apartamento, un apartamento… se repetía en mi cabeza una y otra vez- ¿Estamos en tu apartamento?- le dije con la voz entrecortada.

Quería que fueses la primera en verlo- me dijo con una sonrisa torcida.

Di un pequeño grito y salte a él. Coche mis labios con los suyos y comencé a reír contra su boca. El me agarró fuerte y me elevó del suelo. Yo enrosqué mis piernas en su cintura. Sonreí contra su boca. Nuestras lenguas se juntaban con pasión, de una manera desenfrenada. Edward me volvía loca y de eso no cabía la menor duda a estas alturas. En este momento creo que era la mujer más feliz de todo Seattle. Me arrinconó contra la pared y puso sus manos sobre mi culo. Lo masajeó un poco mientras nuestras lenguas seguían con su batalla. Gemí en su boca y él se separo. Comenzó a dar besos húmedos en mi cuello. Cada vez respiradaza más fuerte, al igual que él.

Las puertas del ascensor se abrieron y sin separarnos ni un milímetro, Edward busco su llave en el bolsillo. Mientras abría la puerta del apartamento me volvió a besar desesperadamente. Escuche la puerta cerrarse y Edward me bajo al suelo. Me dio la vuelta, apoyando mi espalda en su marcado pecho y apoyo su barbilla en mi hombro.

¿Qué te parece?- me dijo en el oído, mientras me daba una pequeña mordida. Yo suspire.

Pues bueno…- dije mirando a mí alrededor. No habían muebles, bueno unos pocos. Un sofá, una pequeña mesa, un televisor, aunque estaba metido en una caja. Habían muchas cajas por toda la habitación- las cajas no están nada mal- dije bromeando. Escuche su melodiosa risa que inundó todo el salón.

Dentro de poco estará cada cosa en su sitio- me dijo- espero que me ayudes a colocarlo todo- dijo. Mi corazón dio un vuelco cuando escuche eso. De verdad quería que yo lo ayudase con su nuevo apartamento y eso hacia que mi corazón se hinchase de felicidad.

¿De verdad?, ¿Quieres que te ayude?- dije esperanzada.

Pues claro tonta- me dijo dándome un pequeño beso en el cuello.

Gracias- le dije mientras me volvía para quedar cara a cara y lo besé.

Lo besé con cariño, con ternura, con lujuria. El me respondió gustosamente. Me cogió del culo y me empujó bruscamente hacia su entrepierna, donde note como su pene comenzaba a endurecerse. Jadee y el sonrió contra mi boca. Metió su lengua en mi boca y yo volví a gemir. Le cogí de la camiseta y lo apreté más contra mí, mientras notaba como una mano iba subiendo por mi costado y se posaba en mi pecho. Me separe de él para soltar un sonoro gemido. El levanto un poco mi camiseta acariciándome la barriga, yo levante los brazos invitándole a que me la quitase. El sonrió y me la quito. Me volvió a besar profundamente. Su olor y su sabor eran intoxicantes, casi no podría respirar. Me nublaban el pensamiento. Sin perder tiempo yo le quite su camiseta y paseé mi mano por todo su abdomen. Era tan hermoso.

Comenzó a dar besos por el comiendo de mis senos, a la vez que nos arrastraba hacia una habitación. Cogí su rostro y lo volví a acercar a mis labios. No podía alejarme de él. Sus besos eran imprescindibles para mí. Su sabor era como una droga que no estaba dispuesta a dejar.

Note como tropezamos con algo y caímos sobre un colchón. Al caer reímos los dos con nuestros labios a escasos centímetros.

Se que es precipitado- me dijo Edward a escasos centímetros de mis labios- pero creo que si no te lo digo voy a reventar. Te quiero Bella-dijo mirándome fijamente.

Yo también te quiero- le dije riendo. El sonrió feliz y volvió a inclinarse para besarme.

El beso comenzó a volverse ansioso, desesperado. Me quito el sujetador y se inclinó para morder mis pezones. Yo solté un sonoro jadeo. Enterré mis dedos en su pelo cuando note que su mano bajaba hacia mi pantalón y desabrochaba el botón. Yo comencé a restregar mi cadera contra su entrepierna haciéndolo suspirar. Se separo de mi solo para bajarme el pantalón y quitárselo el también. Su lengua volvió a meterse en mi boca y mi lengua busco la suya con lujuria. No se cuanto tiempo estuvimos acariciándonos, haciéndonos suspirar y jadear el uno al otro. Solté un gemido de placer cuando me penetro de golpe. Comenzó a moverse con rapidez y a besarme con pasión. Al poco tiempo los dos nos corrimos y se dejo caer a mi lado en la cama. Se puso boca abajo, paso un brazo por mi cintura y enterró su cabeza en mi cuello y note como olisqueaba.

No hagas eso- le dije dándole un golpe en el hombro juguetonamente.

¿Por qué?- me dijo como un niño pequeño enfurruñado.

Por que huelo a sudor- le dije tímidamente.

Volvió a absorber y negó con la cabeza- Yo creo que tu olor es maravilloso- levanto su cabeza y me dio un corto beso en los labios. Yo sonreí- lo que creo que ocurre aquí- dijo levantando una ceja- es que tenia razón en cuanto a lo de bibliotecaria aburrida- dijo volviendo a bajar su cabeza a uno de mis pechos. Yo jadeé.

No soy aburrida- le dije entrecortadamente. No podía pensar correctamente cuando él me hacia esas cosas.

Pues demuéstralo- dijo con una sonrisa picara en su rostro.

Yo sonreí y le hice girar quedando yo a horcajadas.

Te lo voy a demostrar, señor taxista- le dije antes de meter mi lengua en su boca.

Pues aquí estoy de nuevo!

Muchas gracias, ya 26 review, a ver si con este capitulo llegamos a los 30 me daría una gran alegría la verdad jaja.

He intentado mejorar el Lemmon y no se… que opináis?? Os gusto el capitulo??

Espero que si!.

Hasta la próxima actualización, que no creo que tarde mucho. Mañana o pasado como mucho.

1besoo y gracias de nuevo por los review, alertas, etc…