CAPITULO 7
-¿O sea que después de las vacaciones de Navidad vuelves a jugar? Por fin admites que quieres volver – le dijo Mitsui satisfecho.
Estaban en el pub de siempre Akagi, Mitsui y Kogure, charlando tranquilamente.
-He comprendido que es inútil que intente engañarme. Desde pequeño ha sido lo más importante para mi y no tiene sentido que lo deje por el desengaño de la Shintai. Le he pedido al entrenador Anzai que me deje usar el gimnasio de Shohoku después de vuestros entrenamientos para ir recuperando la forma – le informó Takenori.
-Yo no creo que pueda estar al nivel universitario, así que te ayudaré en tus entrenamientos. Y si puedo, me haré asistente del equipo – comunicó Kogure.
Después de eso Mitsui se levantó un momento para decirle algo a su novia. Unos dos o tres minutos después regresaba a la mesa donde estaban sus amigos.
-Queda una semana para el primer partido del campeonato estatal de invierno. ¿Debutáis contra un equipo bastante débil no? – le preguntó Akagi.
-Totsuka, cuartos de final. Nada especial. Lo cierto es que este campeonato solo es útil para saltarse las eliminatorias previas del campeonato de verano. Los cuatro que lleguen a semifinales serán los elegidos– explicó Mitsui aburrido.
-¿Pero si pasáis no os enfrentareis a Shojo? – preguntó Kogure extrañado por la confianza del tirador de triples.
-Sí – respondió indiferente Hisashi – Tampoco son nada del otro mundo, Miyagi ya esta al nivel de Fujima y el resto son bastante flojos.
-Te olvidas de Hanagata – le recordó Akagi – Es uno de los mejores pívots de la prefectura.
-Sakuragi puede hacerse cargo de él – contestó Mitsui confiado – Y si esos dos se pasarán de listos, todavía estoy yo y Rukawa. Son débiles – continuó en tono algo despectivo.
Akagi y Kogure no comentaron nada más, pero estaban sorprendidos de la actitud tan seguro de Mitsui. ¿Tan fuerte era ahora Shohoku para estar tan tranquilos frente a un equipo del nivel de Shojo? Aquella no era la filosofía del entrenador Anzai.
-¿Kogure, tu hermana ya se encuentra bien? – le pregunto Takenori para cambiar de tema.
-Sí, ya le han enyesado la pierna y ahora esta en casa – respondió este agradecido de no continuar con el otro tema.
Y así pasaron una noche más de sábado charlando sobre su vida, como otros tantos fines de semana.
Kaede Rukawa se dirigía a su cancha de baloncesto preferida con su bicicleta a un buen ritmo. Quedaba menos de una semana para el debut de Shohoku en partido oficial y no quería descuidarse. Nada más llegar percibió el familiar ruido del balón rebotando en la pista. Mierda. Decidió esperarse unos minutos para ver si se iba quien estuviese. Cuando llevaba cinco minutos esperando se dirigió curioso a mirar quien estaba jugando. El jugador número 11 de Shohoku abrió los ojos debido a su asombro.
En la cancha que el solía usar para jugar estaba jugando un tio que debía medir entre el 1'90 y los 1'95 cm. Era de noche pero a pesar de eso pudo distinguir perfectamente que no era japonés, si no que era… ¡afroamericano! Jugaba realmente bien. Decidió acercarse a para investigar mejor. El joven jugador, no parecía darse cuenta de que otra persona había entrado a la cancha, hasta que Kaede apoyó la bicicleta contra la verja de hierro. Entonces se dio la vuelta y Rukawa pudo observarle bien. Pelo muy corto de color negro, ojos muy oscuros, un rostro bastante atractivo y un cuerpo muy atlético y potente. Debía de tener unos 17-18 años y si no se equivocaba provenía de los Estados Unidos. Para comenzar la conversación uso dubitativo el inglés.
-¿What's your name? – preguntó Kaede algo inseguro.
-Dan Blatche – respondió el chico con voz grave mientras le ofrecía la mano, que el otro aceptó – Y no hace falta que uses el inglés conmigo, sé hablar japonés lo suficiente para mantener una conversación.
-Ah…- Después de eso Rukawa ya no sabía que decir – Juegas a basket por lo que veo…
-Sí… Iba a un instituto de Seattle pero trasladaron a mi madre y ahora tengo que vivir aquí – esto último lo dijo con tono resignado.
-Vaya… ¿Y no tienes pensado jugar en ningún equipo aquí? –indagó Kaede.
-Bueno, los del equipo de Aiwa me han hecho una oferta…
Rukawa al oír ese nombre se puso en alerta. Era el instituto que los eliminó del Campeonato Nacional el año pasado.
-Pero el instituto de Aiwa esta en Nagoya, prefectura de Aichi – le respondió Rukawa.
-Claro – respondió Blatche como si se tratara de algo obvio – Es que yo vivo allí. He venido a Kanagawa para encontrarme con un amigo de Kainan.
-Ajá – respondió el número 11, que no quería seguir indagando más - ¿te queda mucho tiempo aquí?
Dan le miró soprendido por el repentino cambio de conversación pero tardó poco en reponerse y decirle que ya se iba.
-A propósito, ¿tú en que equipo juegas? – le preguntó el jugador norteamericano.
-Shohoku – le indicó simplemente Rukawa.
-Pues ya nos veremos en los Nacionales, Kaede Rukawa - le dijo mientras se marchaba.
Interesante.
Acto seguido lanzó un triple que entró limpiamente por el aro.
Akira Sendoh caminaba completamente despistado por las instalaciones deportivas de Ryonan cuando una pelota de vóley impacto con tremenda violencia en su cabeza.
-Ahh…¡que dolor! – dijo mientras se cogía la cabeza con las dos manos y lagrimeaba.
-¡Perdona! ¿Estas bien?
Sendoh escuchaba varias voces a su alrededor mientras comenzaba a levantarse.
-¡Vamos Yoko! Has sido tú quien le ha golpeado. Te toca pedirle disculpas a ti – le dijo una de las chicas algo asustadas de la reacción del chico mientras comenzaban a marcharse hacia su pista.
-Lo siento, no quería hacerlo, Sendoh-senpai – murmuró la chica sonrojada por la vergüenza – Es que no soy muy buena y…
-No, tranquila, no pasa nada – le interrumpió el chico amablemente, aunque aún estaba algo aturdido – Mis reflejos no están en forma.
-¿Puedo hacer algo para hacerte sentir mejor? – le preguntó la chica preocupada.
Akira le dio un rápido vistazo y sonrió.
-Podríamos ir a tomar un café para charlar un rato- le propuso Sendoh.
La chica pareció dudar así que Sendoh se apresuró a recalcar.
-Como amigos claro – y le sonrió amablemente.
Después de esas palabras Yoko pareció relajarse.
-Me parece bien.
El equipo de Shohoku estaba finalizando su penúltimo entrenamiento antes del primer partido de la Copa de Invierno Estatal. El equipo, parecía seguir al mismo nivel que en verano, a pesar de la ausencia de Akagi. Eso sí, la idea del entrenador Anzai era mucho más ambiciosa. Este año tenían la meta bien marcada y partían como favoritos, no había ninguna clase de excusas.
-Bien chicos, venid aquí – dijo el entrenador con su habitual voz serena.
Los jóvenes jugadores fueron acercándose resoplando de cansancio.
-Pasado mañana jugamos el primer contra Totsuka. Como todos sabéis, en la Winter cup de Kanagawa solo juegan los 8 mejores del campeonato estatal del verano pasado. Y la recompensa por llegar a semifinales es tener el privilegio de tener que disputar un solo partido previo en verano antes de la liga final estatal. Eso quiere decir que como mínimo tenemos que ganar a Totsuka. Son un equipo rocoso y no lo pondrán nada fácil, pero vosotros sois…
-¡Muy buenos! – gritaron a coro todos los jugadores la famosa arenga del entrenador.
-Jojojo…Bueno, con vuestro permiso ya me voy – concluyó Anzai.
-¡Eh Hanamichi! – le gritó Yohei, que estaba con el resto de sus amigos mirando el entrenamiento dentro del gimnasio, pues fuera hacia mucho frio debido a que estaban a mediados de diciembre.
-Dime – dijo el chico algo abstraído mientras se acercaba.
-¿Hoy también te quedas después del entrenamiento? – preguntó Noma curioso.
El pelirrojo solo asintió.
-Parece que a Yoko no le apetece salir – comentó Yohei – Será por el frio.
-Akagi lleva unos días viniendo después de los entrenamientos para entrenarse. Al parecer quiere retomar el deporte desppúes de estos últimos tres meses – comentó Sakuragi para cambiar de tema – Estamos entrenando juntos.
-Bueno, pues nosotros ya nos vamos a casa, que ya son las 8 p.m – le dijo Okuso, mientras comenzaban a desfilar.
Sakuragi les hizo un gesto con la mano y se dirigió hacia una canasta. En el gimnasio como siempre ya solo quedaba Rukawa, que estaba practicando en una de las canchas, Mitsui realizando triples en otra, Miyagi esperando a Ayako mientras esta recogía sus cosas y Haruko…aunque esta no era usual que estuviese.
-¡Sakuragi! – le llamó Haruko mientras se acercaba – ¿podemos hablar a solas un momento?
Este asintió, pues no tenia ningún motivo para decir que no. Se dirigieron hacia los vestuarios, donde allí nadie podía escucharles. Aunque Hanamichi estaba saliendo con Yoko, aun se sonrojaba cuando se quedaba a solas con Haruko. Le seguía pareciendo una chica muy guapa y atractiva.
-Verás Sakuragi, es que yo quería preguntarte una cosa… - comenzó Haruko aunque fue interrumpida por él.
-Por favor Haruko, llámame Hanamichi–le pidió serio pero avergonzado a la vez.
Haruko al principio se sorprendió pero luego le sonrió.
-Claro, como quieras Hanamichi – dijo la chica mientras Sakuragi se sentía extraño al sentir su nombre pronunciado por ella – Verás es que…quería saber si tu crees que debería renunciar a Rukawa de una vez por todas –soltó de golpe.
El pelirrojo tardó bastantes segundos en contestar.
- Pues no lo sé Haruko… Tú eres quien mejor lo debes saber…
-No, yo siempre me ciego con su aura de super héroe y no pienso con claridad. Necesito a alguien que me diga de una vez por todas si mi amor platónico es una tontería. Fuji y Matsuo nunca me dicen nada claro y tú eres mi mejor amigo…
Hanamichi comenzó a sobrecalentarse después de escuchar tantas veces lo de amigo.
-Vale, ¿quieres que te diga la verdad? ¡La verdad es que no te enteras de nada! – vociferó el chico enrabiado – A Rukawa nunca le has interesado lo más mínimo y tu en cambio estabas tan cegada que ignorabas lo que había alrededor tuyo. ¡Yo he estado enamorado completamente de ti durante el último año y tú nunca te diste cuenta!
Haruko se quedó muda y con los ojos abiertos.
-¿Pero sabes que? Es cierto lo que dicen de que el tiempo lo cura todo. Yo ahora ya estoy saliendo con alguien y tú todavía no has sido capaz de pasar página. Me das lástima – concluyo el chico encolerizado mientras se iba y pegaba un portazo.
La joven Akagi continuo quieta como una estatua unos minutos procesando las frases que le había dicho su "amigo" y poco después comenzó a llorar.
Al llegar al gimnasio estaba temblando de la emoción y la frustración contenida durante tantos meses. Sentía la sensación de haberse quitado un gran peso de encima pero a la vez tenía un gran pellizco en el corazón, como si en el fondo la chica no se mereciese aquellas feroces palabras. Mitsui al ver al pelirrojo tan excitado decidió que sería mejor no preguntarle nada, que ya se calmaría solo. Rukawa lo vio de reojo pero como sabia que no era asunto suyo no le hizo caso.
La puerta del gimnasio se abrió y por ella entró Takenori Akagi con su mochila deportiva y vestido de calle.
-Hola chicos – les saludó con voz grave – Voy a cambiarme.
Al cabo de unos cinco minutos llegó completamente equipado.
- Que os parece un 2 vs 2? – preguntó Mitsui con una sonrisa.
Rukawa que estaba más lejos les dedicó un encogimiento de hombros, lo que significaba que no se oponía.
-A mi me parece bien, aunque estoy desentrenado – le dijo Akagi algo avergonzado. Hanamichi también se encogió de hombros.
-Akagi tú irás con Rukawa y yo iré con Hanamichi. Creo que así será más interesante – indicó Hisahi – Jugaremos en media pista, para hacerlo más intenso.
Hanamichi y Akagi se situaron para saltar, pero Rukawa se acercó a Akagi y le dijo algo en voz baja.
-Saltaré yo – dijo Rukawa con voz inexpresiva pero que destilaba seguridad mientras Akagi se apartaba a regañadientes.
-Ya veo – dijo Sakuragi con una sonrisa – Así que como Gori esta desentrenado crees que si saltas tú tendrás más posibilidades. Que interesante, querer medirte con este genio.
-Hmh – contestó Kaede, aunque Hanamichi pudo distinguir una grácil sonrisa en su rostro.
-Va, empecemos – les interrumpió Mitsui, que lanzaría el balón. Una vez se ubicaron los dos, el balón se arrojó hacia arriba y los dos contendientes saltaron con todas sus fuerzas. Los dos fueron muy igualados, aunque Hanamichi logró tocarla un poco antes, no sin mucha dificultad. El pase no fue el mejor para Mitsui, pero le sirvió. Nada más recogr el balón driblo rápidamente hacia adentro, donde todavía no había ninguno defendiendo e hizo una entrada. Los dos primeros puntos fueron muy rápidos.
-¡Michi! – exclamó Hanamichi con una sonrisa mientras se chocaban las manos.
Pero la euforia les duró poco, pues Rukawa con una potencia arrolladora comenzó a anotar de una manera implacable, a pesar de estar marcado por un gran defensor como Mitsui. Cuando Kaede comenzó a fallar tiros empezó a asistir a Akagi bajo el poste, donde empezó a librarse una feroz batalla entre el antiguo capitán y su "discípulo". Akagi aun no estaba en buena forma y Sakuragi había mejorado mucho, incluso su mejora se notaba desde el Nacional hasta aquí, a pesar de haber alcanzado un gran nivel por entonces. No conseguía anotar aunque también dificultaba mucho los puntos de Hanamichi, así que el partido comenzó a decidirse en Mitsui y Rukawa. A pesar de que Rukawa era una estrella nacional, Mitsui tenía tanto o más talento que él y después de haber mejorado su físico estaban muy igualados. Los dos últimos minutos de partido se decidieron gracias a una estrategia que Hanamichi y Hisashi habían practicado durante sus entrenamientos en la rehabilitación.
Rukawa estaba marcando de cerca a Mitsui cuando este metió un sprint hacia un costado de la línea de triples. Kaede se dispuso a seguirle pero de golpe fue obstruido.
-¡Cuidado Rukawa! – le avisó Akagi.
Sakuragi estaba en frente de él haciendo una pantalla, impidiéndole seguir a Mitsui, que dos segundos realizaba un triple con perfecta sincronización.
Mierda… Me la han jugado estos cabrones.
Ese triple ya no fue recuperable para la pareja formada por Akagi y Rukawa, que acabaron perdiendo de tres puntos. Mientras se recuperaban del esfuerzo Akagi comentó:
-Necesitaba algo así.
El partido debut de Shohoku en la Winter cup de Kanagawa comenzaba hoy y el pabellón donde jugaban estaba abarrotado. Su fama después del Campeonato Nacional había crecido de forma exponencial, todo el mundo quería ver a Shohoku, el equipo que derrotó a Sannoh. En las gradas estaban todos los grandes equipos de la prefectura, como Kainan, Ryonan y Shojo. Estos últimos jugaban después del partido de Shohoku.
-Bueno chicos, hoy el equipo que jugará contra Totsuka empezará con Miyagi, Yasuda, Mitsui, Watanabe y Kakuta – pronunció Anzai en el banquillo.
Las caras de los jugadores revelaron su sorpresa al ver fuera del quinteto titular a Sakuragi y Rukawa, pero estos no parecían nada sorprendidos.
Flashback de unos 30 minutos antes:
Chicos, mi intención es un haceros jugar en ni ahora ni en la semifinal. Nuestro equipo es muy potente, con Miyagi como capitán y mejor base de la prefectura y Mitsui como gran estrella de los triples. Contra menos os vean nuestros rivales directos mejor.
Haruko estaba muy incomoda cuando estaba cerca de Sakuragi o Rukawa y se mantenía lo más alejada posible de ellos.
-Bien chicos, ya es la hora – dijo Miyagi mientras se dirigía a la pista.
-Sí… – continuó Mitsui
– Vamos a aplastarles – dijeron los dos a la vez.
