Disclaimer: Los personajes de no me pertenecen solo a su respectivo autor: Tite Kubo. La historia tampoco es mía pertenece a la autora: Paulinita Rahtbone quien me ha dado el permiso de adaptarla al Fandom de Bleach.
Bueno aquí esta el otro capitulo c: respondo comentarios :v
-Majrob: Estas cerca xD quería que fuera sorpresa pero al parecer has descubierto algo, así que shhh... bueno esto es una adaptación de un Fanfic de Crepúsculo, que me lo conto una amiga, me dijo que ella habia visto ese capitulo en South Park y que no creía que era verdad, yo tampoco lo creía hasta que buscamos y resulta que es verdad, ya sabes algo pero en el fanfic se explicara de que se trata c:
-onepiece97: Hasta ahora tengo algunos capitulos adelantados, pero tratare de publicar uno por semana, me alegro que te guste c:
_-La Chica de la Bufanda Roja-_
-6-
-Ichigo.
-Sentí una ligera picazón en mi espalda y en mi cabeza, comencé a rascarme para quitármelo pero este no descendía, me levante de un salto y comencé a tallarme la espalda para tratar de aminorar lo que me pasaba, se detuvo la comezón y pude respirar tranquilo. Pero el problema era que estaba demasiado despierto como para tratar de dormir de nuevo.
¡Maldita picazón!
Mire mi reloj y estaba a una hora de mi hora normal de despertar, gruñí y patee las sabanas para levantarme, lo que ahora me dejaba más tiempo para hacer mis cosas, me fui quitando la ropa conforme caminaba al baño, no me importaba caminar desnudo por mi cuarto, para eso era mío. Me bañe tranquilamente, tomándome mi tiempo para secarme y ver que ropa me iba a poner hoy, saque mi vestuario y lo avente en la cama para poder cambiarme, tome unos calcetines y me senté en la cama para vestirme, de repente sentí una ligera picazón en el trasero.
— ¡Pero que…!—me levante para ver que era, revise el edredón para ver con que me había picado. Alcance a ver un bichito que caminaba de aquí para haya. — ¡Sal de aquí! —le di un manotazo al bicho y no supe donde cayó, tampoco me importo.
Termine de vestirme tomándome más de mí tiempo de lo que costumbre. Baje las escaleras para encontrarme con mi madre ya levantada tomando una taza de café.
— ¿Y ese milagro? —Me pregunto con una mueca burlona— ¿Por qué tan temprano?
—Chistosa—le revolví el cabello, sé que era algo irrespetuoso pero a mi mamá le gustaba que yo fuera muy abierto con ella. —No, es que un mugroso insecto estuvo caminando por mi cabeza y espalda y me despertó. —conteste mientras tomaba el cartón de leche y el cereal.
— ¿Insecto? ¿Qué clase de insecto? —pregunto levantándose. — ¿Dónde?
—Estaba en mi cuarto, pero ya lo mate.
—Espero que no sea uno que te pueda hacer daño— me hizo darme la vuelta y me levanto la camiseta, yo intente quejarme pero me cayó con una mirada. —No tienes ni una marca de mordida, ¿estás seguro que solo fue la espalada?
—Si mamá, no me siento mal de todas maneras.
—Eso no importa hijo, hay algunos insectos que su picadura no reacciona la instante, si no al pasar el tiempo y…—iba a continuar pero el grito de mi hermana la interrumpió.
— ¡Mamá, papá! —ambos nos miramos y fuimos corriendo hacia el segundo piso, mi papá ya estaba ahí, se veía un poco cansado, y miraba la puerta del armario de madera de mi hermana. — ¡Esos bichos están infestando mi ropa! —dijo como si fuera el fin del mundo.
— ¿Qué pasa? —pregunto mi madre a Yuzu al entrar.
—Iba a sacar mi ropa para hoy, entonces cuando baje la mirada… ¡Vi ese millar de bichos saliendo de mi ropero! ¡Qué asco!
— ¡Ay cálmate Yuzu! —le dije extrañado por su actitud. —Solo son insectos no víboras.
— ¡Tu cállate! Es mi ropa la que se está infestando. —me dijo más molesta.
—No te sientas única, a mí también me aparecieron unos bichos en mi cuarto. —conteste.
—Dijiste que solo había sido uno—me dijo mi madre.
—Me encontré uno, igual y eran más—me encogí de hombros.
—Esto no me gusta nada. —mi padre interrumpió nuestro alegato. —No quiero sacar conclusiones adelantadas, pero me parece que tenemos termitas. —papá se levantó sacudiéndose las manos. —Debo llamar a un exterminador—se quedó pensado un rato. —No es por adelantarme a los hechos pero les recomiendo que saquen unas mudas de ropa por si se tiene que fumigar la casa.
—Pero mi ropa está ahí papá—se volvió a quejar Yuzu. — ¿Qué tal si está sucia o algo así?
—No está sucia querida Yuzu. —Contesto mi padre con calma— Las termitas roen madera, no creo que hayan tenido interés por tu ropa. —comenzó a sacar los ganchos del ropero de mi hermana y comenzó a revisarlos. —No tienen nada Yuzu, ponte lo que te vayas a poner.
—Pero…
— ¡Basta Yuzu! —mi madre la interrumpió algo desesperada. —Después tendrás tiempo de lavarla, pero por ahora guarda lo que tengas que guardar.
—Está bien. —contesto con una mueca.
Comenzó a sacudir su ropa un poco, yo rodee los ojos antes de salir del cuarto, mis padres venían detrás de mí y juntos llegamos a la cocina. Termine mi desayuno mientras mi padre hacia unas llamadas y mamá hacia más café, él dijo que el exterminador vendría en unos minutos ya le había contado la situación y éste le explico que había posibilidad de que estuviéramos infestados de esos bichos, así que lo mejor era preparar las maletas para pasar un tiempo en un hotel.
El exterminador llego 20 minutos después al llegar el experto nos confirmó el hecho de que estábamos infestados de estos insectos, y que tenía que poner una carpa para poder matar a los bichos, lo que significaba que teníamos que pasar a lo mucho una semana en otro lugar y como no teníamos otra casa, pasaríamos estos días en un hotel. No me gustaba mucho la idea pero no había otra opción.
Mis padres nos dejaron en la escuela alegando que no era necesario que perdiéramos clases por simplemente irnos a alojar a un hotel, mi padre iba en la camioneta y mi madre en el coche, caminamos los dos juntos a la entrada. Entonces vi el flamante coche de los Kuchiki llegar al estacionamiento, fue ahí cuando recordé que se supone que hoy Rukia y yo íbamos a avanzar en nuestra tarea en mi casa.
—Te veo adentro Yuzu—le dije sin mirarla, —Debo decirle algo a Rukia sobre nuestra terea.
—Como sea. —se encogió de hombros y se fue hacia sus amigas. Su respuesta me saco de onda, por lo regular te hacía varias preguntas antes de afirmar algo, pero supongo que aún está molesta por lo de su ropa, así que no le di importancia y corrí hacia los Kuchiki.
— ¡Kuchiki! —la llame haciendo que ambos voltearan, me detuve. —Kuchiki, Kon.
—Kurosaki. —me contesto el con sorna. — ¿Qué quieres?
—Quería hablar con Kuchiki si no era mucha molestia. —dije con sarcasmo.
— ¿Qué pasa Ichigo? —me pregunto.
Le conté lo sucedido en mi casa sobre las termitas, ella asintió varias veces pero Kon resoplaba como caballo, decidí ignorarlo.
—Y es por eso que no podemos ir a mi casa.
— ¿Termitas? Si como no. —dijo él cruzándose de brazos.
— ¡Basta Kon! —Rukia lo vio con el ceño fruncido. —Son cosas que pasan.
—No sé si quieras que saliendo irnos a la biblioteca para seguirle. —le di como opción.
Ella pareció meditarlo por un segundo, vio a su hermano que al parecer le leyó la mente, solamente se encogió de hombros.
—Es tu decisión hermana, aunque creo que su idea es mejor. —me señalo. —No creo que él sea invitado a casa sea buena idea.
¿Su casa? Ella quería invitarme a su casa, una parte de mi quería conocer la casa de sus padres pero otra como sentía un poco de miedo al saber lo que había ahí.
—No creo que haya nada malo, nuestros padres no van a estar.
—Como te dije, es tu decisión, te prometí ayer que trataría de no sobreprotegerte demasiado y pienso cumplirlo.
Ella asintió de nuevo y casi adivine que estaba sonriendo, se volteó hacia mí.
—Si quieres podemos ir a mi casa saliendo de la escuela—la verdad no quería ir pero tampoco quería herir sus sentimientos.
—Claro, por que no. —conteste. —Supongo que te veré saliendo, quieres ¿Darme tu dirección?
—Kon y yo podemos llevarte si quieres. —Se ofreció, vi que su hermano estaba empezando volverse rojo, Rukia siguió mi mirada y volvió a fruncir el ceño — A mi hermano no le molestara, ¿verdad Kon?
El respiro tres veces antes de responder un seco si e irse hacia los edificios.
—No le caigo bien a tu hermano, no deberías presionarlo de esa manera. —le dije.
—El me prometió que iba a cambiar sobre mí, no soy una niña, y si quiero tener amigos…—cerro los ojos fuertemente y tomo su rostro entre sus manos, sabía lo que venía así que fingí no darme cuenta para de nuevo no ofenderla, ella quito sus manos y me volteo a ver. —Lo siento, como te decía, si yo decido tenerlos, él no debe entrometerse.
—Kuchiki…
—Rukia, odio que me llamen así—me interrumpió.
—Ok, Rukia ¿Te has dado cuenta de que estas hablando más de lo usual? —ella abrió los ojos.
—Si ¿Y? —pregunto.
—No, por nada. —me encogí de hombro no queriendo seguir, tampoco quería ofenderla. —Supongo que te veo después de clases.
—Mira…no es que no hable más de lo "usual" —dijo haciendo comillas con los dedos— Es que nadie se ha detenido a hablar conmigo, eso es lo que pasa, parece como que nadie me quisiera aquí.
Parecía algo molesta cuando lo dijo y en cierto modo lo entendía, pero aun así no la justificaba, o sea si quisiera que todos la trataran bien debía quitarse la bufanda y ser alguien normal, si estaba enferma o algo no debía impedir tener una vida común.
— ¿Por qué siempre vienes? Nadie te quiere—le dije con una parte de burla pero a la vez con curiosidad.
—Yo…—tomo una respiración fuerte, no era la primera vez que la veía tomando respiración a cada momento— Solo…solo quiero ser normal.
— ¿Cómo lograrlo si tienes una bufanda amarrada sobre tu boca?—pregunte— Parece que vienes de Pakistán, solo que más llamativa. —no quise sonar burlón, lo juro.
—Solo así me cubro de mi misma— dijo agachando la cabeza.
De nuevo quería preguntarle a que se refería, pero uno de mis amigos, Nnoitra, me grito y voltee, él me decía con la mano que fuera con él.
—Te dejo, me llama Nnoitra. —le señale el lugar. Ella asintió simplemente y se dio la vuelta para irse a su salón, la vi detenerse y encogerse en su sitio, quise ir a ver que tenía, pero Ishida seguía llamándome así que la deje y fui con él. — ¿Qué pasa?
— ¿Desde cuando eres amiga de Kuchiki-san y su hermano? —me pregunto confundido.
—Amigos, amigos que digas, no somos. Ella es mi pareja de laboratorio ¿recuerdas?
—Es solo, que es algo rara. —comento rascándose la cabeza.
—Hasta donde yo sé, es muy inteligente.
—Si tú lo dices, no tengo nada contra ella, pero eh visto como se burlan de ella.
— ¿La molestan demasiado? —pregunte.
—No mucho, pero aun así eh visto como la miran con burla, de vez en cuando con burla u otras veces la empujan y le dicen cosas feas, hay ocasiones en que les digo a mis amigos que no lo digan pero parece que les digo "háganlo más".
—Me pregunto porque no le dice nada a su hermano. —pensé en voz alta. —Él la defiende mucho.
—Eso no lo sé Kurosaki, no lo sé.
De nuevo no quise dale más vueltas al asunto y me concentre en el día de clases. Que por cierto estuvo muy rápido para mi gusto, más porque no había tenido tres clases porque tuvieron juntas y las últimas se me fueron como agua, ya que estábamos viendo ejercicios y así se pasaban más rápido las horas. Había olvidado que tenía que ir a la casa de los Kuchiki para terminar la tarea con Rukia, me sentía un poco nervioso, no tenía idea de que me iba a encontrar ahí.
Lo peor de todo es que había olvidado decírselo a Yuzu, ahora con lo irritada que estaba, no me imaginaba como iba a actuar.
—Me da igual. — se encogió de hombros con indiferencia. —Si tienes que ir, quien soy yo para detenerte, son cosas de la escuela ¿no?
—Sí, pero…
—Te dije que no me importa Ichigo, ¡Dios! —bufo con exasperación. —No te preocupes por quien me llevara, le pediré a Riruka que me dé un aventón.
Entonces llegaron los hermanos Kuchiki, Kon tenía cara de fastidio cuando me vio, pero al fijar su vista en Yuzu se suavizo pero ella ni siquiera lo miro, lo mire con el ceño fruncido, ¿Qué pasaba acá? No se suponía que mi hermana babeaba por el o algo así.
—Hola Yuzu, Kurosaki. —nos saludó, como siempre secamente hacia mi persona.
—Me agrada saber que animo tus tardes Kon. —le dije sonriendo, no me iba a dejar amedrentar.
—Nos vamos, ¿Ira Yuzu con nosotros? —pregunto, pero su tono me dio a entender que fingía algo de indiferencia.
—No— respondió ella por mí. — Al parecer aquí soy yo siempre la que sobra.
—Yuzu, pero que…—dijo Kon, pero está de nuevo la ignoro.
— ¡Riruka! —le grito a su amiga. — ¡Te veo luego Ichigo! —dijo mientras se echaba a correr hacia su amiga.
— ¿Qué le pasa? —era la primera vez que dirigía a mí. — Ah estado muy rara ultimadamente, casi no me habla y me ignora.
—Pues…han de ser cosas de chicas.
El miro hacia donde Yuzu hablaba con sus amigas, ni una vez volteo hacia nosotros. La verdad no le di importancia mi hermana era rara y en ocasiones no entendía su forma de ser; nos subimos al coche de Kon, déjenme decirles que por dentro estaba asquerosamente cómodo, lo odiaba.
Su casa era casi, como le imagine, súper grande y súper elegante. El portón se abría eléctricamente, sus jardines delanteros eran extrañamente hermosos, pues al clima de aquí no era apto para algunas plantas, ahí estaban tan floridas como siempre, el garaje era muy grande, fácilmente era mi cuarto y el de Yuzu juntos, estaba lleno de un centenar de coches de diferentes marcas y modelos, pero lo que más me llamo más la atención era una pequeña camionetita de color rosa, a simplemente se podía ver que no se había usado en mucho tiempo, junto a ese coche había una camioneta pick up de color roja como de 1960 o más.
—Ese es mi auto. —la voz de Rukia sonaba algo vacía.
—Lo siento, no quise ser un mirón.
Salimos del coche, me estire un poco las piernas, Kon me dijo con su cabeza que lo siguiera, pero antes de entrar a la casa me dijo que esperara junto a su hermana mientras el entraba a la casa, yo mire a Rukia mantenía la mirada gacha como si estuviera avergonzada.
— ¿Pasa algo?
—Nada.
—Bueno.
Kon salió con una media sonrisa en su cara, con eso Rukia suspiro, los tres entramos. Era demás decir que su casa era muy bonita y con una muy buena decoración.
—Yo estaré en mi cuarto, supongo que tienen cosas que hacer. —nos dijo Kon antes de subir por las escaleras, no sin antes darme una mirada de "te estoy vigilando"
Solo rodee los ojos.
—Vamos. — salte cuando escuche la voz de Rukia, ella estaba ya sin su bufanda y me hizo un ademan en con la cabeza para que la siguiera.
En lugar de subir por las escaleras, me guio por un pasillo hasta la última puerta de este, la abrió y bajamos unas pequeñas escaleras que daban hacia la puerta del fondo, pensé que estaba bromeando cuando la vi abrirla, me hizo una seña para que la siguiera.
¿En serio el sótano era su cuarto?
Cuando entre me sorprendí por lo bien arreglado que estaba, quiero decir por lo general los sótanos son oscuros y sucios, pero este estaba pintado de un color azul cielo, sus sabanas hacían juego con las colchas de su cama que era tamaño King size, frente a su cama estaba un tocador con cientos de cosas para chicas que no pude reconocer, tenía un buro por cada lado de su cama con su respectiva lámpara cada lado, incluso había un montón de peluches y cosas de un conejo mal dibujado, pero lo que más me llamo la atención eran los cientos de cuadros que decoraban las paredes, le daba un toque alegre a pesar de que la luz del sol era escaza.
— ¿Por qué es aquí tu cuarto? —pregunte, algo indiscreto. —Este es el sótano.
—Es muy cómodo y además no se escucha tanto escándalo. —tomo otra respiración, ¿me preguntaba porque hacia eso? Rayos esta chica sí que era extraña.
—Es lindo. —dije en modo de cumplido.
—Gracias— me sonrió dejando su mochila en la cama y sentándose en ella. — Y bien… ¿Qué hay que hacer? —note que daba varias respiraciones mientras hablaba.
—Primero saquemos nuestra información para compararla. —dije sacando mi memoria. — ¿Tienes computadora? —pregunte al no verla. Ella asintió y debajo de su cama saco una laptop, se veía que era de un modelo muy caro, me preguntaba porque estaba en el suelo.
—Toma. —me la tendió para que la ocupara, la encendí, mientras cargaba comencé a ver a alrededor del cuarto, vi un estante con muchos discos, me acerque para mirar los títulos y me di cuenta que teníamos gustos similares. — ¿Te gusta My Chemical Romance? —pregunte asombrado.
—Sí, son geniales. —contesto con una sonrisa. —Kon me llevo a su último concierto en Seattle. Fue el mejor cumpleaños de mi vida.
—Yo aún no eh tenido oportunidad de irlos a ver, y me perdí cuando vinieron.
— ¡Fue un concierto genial! —dijo con emoción. Era la primera vez que la veía de esa manera, y eh de ser sincero al decir que su rostro cambiaba totalmente, brillaba y se veía muy hermosa. —Lástima que no me toco el chorro de agua que escupió Gerard.
— ¡Argh! ¡Qué asco Rukia! —fruncí la nariz.
— ¿Qué? —me sonrió. — Si tu cantante favorito, en tú caso mujer, te escupiera agua de su apetecible boca ¿te arrepentirías?
—Bueno no.
Nos reímos juntos, era la primera vez que la escuchaba reír desde que la conocí preferiría verla así que su rostro triste y desconcertado, iba a darle una respuesta inteligente, cuando se escuchó un portazo y un grito masculino hizo que ambos nos sobresaltamos, Rukia se levantó de su asiento, sus ojos estaban completamente abiertos y en ellos pude ver el más puro terror.
— ¡Kuchiki Rukia! ¿Dónde demonios estas?
Escenas del próximo episodio:
— ¡Oh por dios! —susurro caminando de un lado a otro. —No debería estar aquí. Es muy temprano, el no debería estar aquí.
— ¿Qué haces aquí? —me susurró Kon enojado.
—Sabes que yo puedo llevarla, tengo un dinero ahorrado…—su padre levanto la mano para callarlo.
— ¿Por qué no me quiere Kon? —Susurro
—No lo sé, eres un chico popular, los chicos populares eso hacen ¿no? —se encogió de hombros.
—Todo está bien, Rukia. —le dijo él, pero ella no alzo la mirada.
