¡Hola a todos! Perdón, la verdad no se que pasó con este capítulo... Acá lo vuelvo a subir, ojalá este si se vea bien. Saludos a todos y mil disculpas.
Capítulo 7: "Una misteriosa shaman. PARTE II"
Len Tao había llegado a Funbari, su hermana lo envió para entregar unas cosas en la casa de los Asakura, claro que no era más que una excusa para ver a su amigo Yoh. Para cortar camino decidió pasar por el cementerio, pero para su sorpresa en aquel lugar se encontraba Anna, bastante mal herida luchando con un gran O-oni.
- Bason – llamó a su espíritu.
- Sí señorito – Bason respondía y al mismo tiempo realizaban la posesión de objetos.
Len Tao atacó al O-oni por la espalda atravesándolo con su lanza.
- ¡No lo hagas! – Gritó Anna pero ya era tarde, la sangre le brotaba a borbotones en el mismo costado que al O-oni.
- ¿Qué está ocurriendo? – se preguntaba Len en voz alta atónito al ver a la joven itako desangrándose.
- No puedo explicar cómo, pero estoy conectada a estos Onis a otro nivel, si lastimas su cuerpo experimento su dolor fisicamente. –
- Pero así jamás lo venceremos. – anunció Len
- De todas formas, nadie pidió tu ayuda Tao Len. Yo sola puedo y debo derrotar al O-oni. – respondió Anna sosteniendo la herida de su costado.
- Ja, eres una mal agradecida. Pero date prisa y acaba de una vez para poder llevarte a un hospital. Sino cómo le diré a Yoh que maté a su prometida con mi lanza.
- Sí... - Anna siguió su combate con el O-oni.
Len Tao no podía creer lo que veía, no sabía que Anna era tan fuerte, empleaba técnicas realmente avanzadas que a él le había costado demasiado poder dominar, además era muy rápida, parecía desaparecer y aparecer en otro lugar de tanta velocidad.
Cuando las fuerzas de Anna se agotaban y creía que ya no podría luchar más, solo podía pensar en Yoh, y en los momentos que habían pasado juntos en este último tiempo. Y con la fuerza de su corazón logró hacer desaparecer al O-oni. Miro al O-oni, y con su corazón lleno de energía lanzó un último ataque, así el monstruo se esfumó.
Cuando Len le preguntó cómo lo hizo, ella solo respondió que había un poderoso sentimiento en su corazón que le dio la fuerza para hacerlo. Aunque no dijo más nada, Len imaginaba que probablemente ese sentimiento era el amor por Yoh.
- ¡Anna! Al fin llegas… - decía Yoh mientras se acercaba a recibirla en la entrada. - ¿por qué tardaste tanto? – decía aun sin levantar la mirada.
- Pero ¿qué te paso? – se sobresaltó Manta.
- Es cierto, mira como estas Anna… ¿y tú Len qué haces aquí? – agregó Yoh en su tono relajado como si no compartiera la preocupación de los demás.
- Estoy muy cansada y adolorida. Me recostaré enseguida y él les explicará todo. Decía señalando a Len, mientras ella se alejaba hacia su habitación.
Len les contó la situación en la que encontró a Anna, lo que paso después y las indicaciones del médico, ya que Anna se rehusó a pasar la noche en el hospital.
Luego los amigos comieron y disfrutaron del reencuentro.
Yoh entró a la habitación de Anna con una bandeja.
- Anna ¿estas despierta? – preguntó en voz muy baja.
- Si – le respondió
- Te traje algo de comer ¿cómo te sientes?
- Gracias – le contestó ella mientras se incorporaba en la cama – Estoy bien, no me duele tanto.
- Que bueno, Len nos contó todo. Pero ¿por qué apareció el O-oni? Pensé que estabas controlando mejor tus poderes – Dijo el shaman.
- Yo… solo sentí muchos sentimientos negativos de repente, no puedo explicarte exactamente que paso Yoh, pero perdí el control en ese momento. – Agregó Anna muy afligida.
- No te preocupes, es normal que pasen estas cosas hasta que logres dominarlo del todo. Tranquila, no significa nada. Todo saldrá bien al final. – le dijo él tratando de animarla.
- Sí, es cierto... – respondió poco convencida – Yoh puedes quedarte conmigo esta noche, no quiero estar sola.
- Claro – le dijo Yoh con una comprensiva sonrisa en el rostro.
Yoh y sus amigos regresaban luego de un arduo entrenamiento, con las compras para la cena, charlaban de lo bueno que era haberse reencontrado y de lo que harían de ahora en más. De pronto, una espada cayó desde el cielo, se enterró en el suelo y de ella se desprendió un camino de varias espadas cruzadas entre sí, que terminaron a los pies de Yoh, debiendo este pegar un salto y caer hacia atrás, con cara de espanto y confusión. Sus amigos quedaron tan perplejos como él.
El camino de espadas rápidamente se desvaneció como si fuera un espejismo, y una misteriosa joven se lanzó de un árbol y con gran agilidad y equilibrio aterrizo en el pomo de la empuñadura de la única espada real. La mujer tenía el cabello largo y rubio, atado desprolijamente con una cola baja, sus ojos eran color ámbar y sus labios rojos. Llevaba puesta una pequeña minifalda color negro que dejaba ver sus largas piernas, una musculosa básica blanca con un gran rosario negro colgando de su cuello y botas largas negras.
- Este es tu fin Asakura Yoh. – Anunció la misteriosa chica.
- ¿Quién rayos eres tú? – La interrogó Len mientras se preparaba para pelear.
- ¡Pero si es muy bonita! aishhh. – Exclamó Ryu con dos corazones saltones desde sus ojos, mientras peinaba su jopo.
- ¡Cállate Ryu! No es momento para esas tonterías. – Dijo horo horo
- Silencio, finalmente nos vemos frente a frente Asakura Yoh. – Decía la joven de cabellos dorados mientras colocaba sus pies en el suelo y retiraba la espada del mismo sin siquiera tocarla.
- ¡Oye tú! ¿Acaso estás loca? Dinos, ¿quién rayos eres y por qué atacas a yoh de esa manera? Él no te ha hecho nada. – Le reprochaba Manta.
- Tranquilo Manta… no creo que sea buena idea que le hables así. Puede ser peligroso – Decía Yoh, con voz temblorosa, tratando de frenar a su amigo.
Todos los shamanes estaban listos para enfrentarse a esta nueva y misteriosa oponente.
- No te mataré esta vez, ni siquiera perderé mi tiempo peleando porque sería muy cansado tener que derrotar a tus amigos antes de matarte, puedo ver que son muy poderosos. – mencionó la chica.
- ¿Qué está diciendo esta mujer? entonces no piensa pelear con nosotros no lo comprendo. – Murmuraba entre dientes Horo Horo, como si se hablara a él mismo.
- ¡Jum! debe estar aterrada de nuestro gran poder Bason, dudo que lo diga por estos debiluchos. - Agrego Len
- ¡Oye! ¿Y a ti qué te pasa? - Le respondió Horo Horo con su ego herido.
- No lo entiendo, si no piensas pelear conmigo ¿por qué me atacaste así? – cuestionó Yoh a la joven.
- Solo te perdonaré la vida esta vez, y te dejaré ir con una advertencia. Si no quieres morir aléjate de Anna, libérala del compromiso que los une, y entonces no volverás a saber de mí, de lo contrario veras las consecuencias y créeme no tienes idea de lo que puedo ser capaz.
- ¡Pff! Es solo una habladora. – Anuncio Horo Horo ante las palabras de la mujer. Pero apenas terminó de hablar, la rubia tenía la punta de su espada en la frente del shaman y la vincha que suele usar caía al piso partida en dos insignificantes mitades de tela. Len y Ryu se dirigieron a atacarla, pero ella ya estaba a una distancia considerable de ambos, como si se hubiera teletransportado.
- ¿Qué rayos? no es posible, ¿cómo es que puede moverse tan rápido? Ese estilo de pelea… lo he visto antes. – Pensaba Len en voz alta.
- ¡Aguarda! – Yoh atinó a detener el inminente enfrentamiento. – Yo tampoco tengo intensiones de pelear contigo. Pero no puedo hacer lo que me estas pidiendo sin tener ninguna razón. Quiero saber quién eres y cuál es el motivo para que me separe de Anna.
-No importa quién soy, solo no puedo permitir que ella se case contigo a la fuerza. ¡No lo permitiré!
- No veo porque debería obedecerte, creo que tienes que explicarme mejor, de lo contrario esto no tiene ningún sentido para mí.
- No lo comprenderías, aunque te lo explicara. Tengo una deuda que pagar así que estas advertido Asakura Yoh. Deja libre del compromiso a Anna o te mataré, a ti y a tus insignificantes amigos. Mientras decía esto la mujer dio un salto y se escabullo entre los arboles quedando fuera del alcance de la vista de nuestros protagonistas.
CONTINUARA…
