HARRY POTTER Y LA PLANTA DE LA VIDA

Capítulo siete: Día de Chicos 2

Hacía un día espléndido para jugar quidditch. Los chicos iban bajando las escaleras de los dormitorios para ir a tomar algo ligero e irse al estadio, y se encontraron a Hermione y Ginny bajando también, aunque la pelirroja llevaba aún cara de adormilada. Hermione les guiñó un ojo a los chicos, en señal de que le siguieran la corriente, a lo cual ellos asintieron en silencio. Al llegar a la sala común, pusieron cara de sorpresa al ver ahí a Harriet, cosa que terminó de despertar a Ginny.

— ¿Harriet? ¡Eres tú, qué alegría! — dijo la pelirroja, corriendo a abrazar a Harriet — ¡Amiga, qué bueno que volviste! ¿Todo está bien en tu casa, tú estás bien?

Eran tantas expresiones de afecto, que Herb-Harriet estaba confundido, y se lo hizo saber a los chicos con un gesto, a lo que ellos contestaron a señas que le siguiera la corriente a Ginny.

— E-estoy b-bien-a-a-amiga — dijo Harriet cuando Ginny la soltó —, p-pero la-lamento d-decirles q-que no pod-podré v-venir a e-estudiar a-a Ho-Hogwarts.

— ¿Eh? — dijo Ginny mirándola a los ojos — ¿Pero por qué no? Yo tenía tanta ilusión de que…

— S-son c-cosas de-de casa — respondió Harriet acongojada—, p-pero se ha-han p-portado t-tan lin-lindos c-conmigo q-que q-quise v-venir a-a d-des-pedirme. S-supe q-que v-van a ju-jugar ho-hoy, y qui-quisiera v-verlos ch-chicos.

— ¡Claro Harriet! — le dijo Ron, siguiendo el juego — Estaremos contentos de tenerte en nuestra porra, junto con Hermione, Ginny, Luna y Neville. George también estará feliz de tener tantos admiradores.

— Gra-gracias ami… di-digo gracias R-Ron — dijo Harriet, sonrojándose pues casi lo echa todo a perder. Hermione y Harry se dieron cuenta, pero sonrieron forzadamente para disimular.

— Pues muy bien Harriet — dijo la pelirroja —, bienvenida otra vez, y como tal vez no nos veremos en un tiempo, hoy no me separaré de ti para nada, ¿eh? Quiero saberlo todo de ti, así que hablaremos muchísimo, ¿qué te parece amiga?

Herb-Harriet sólo sonrió, y miró significativamente a sus amos, quienes pusieron cara de susto ante la idea. La ventaja de eso era que su amiguito se controlaría y no podría hacer de las suyas tan fácilmente, pues tenía la consigna de guardar su identidad en secreto, pero aún así había el riesgo de que Ginny se percatara de que algo andaba mal con su nueva amiga.

Al llegar al estadio, los chicos se encontraron a Luna y a Neville, quienes muy amablemente les habían apartado lugares preferenciales. Luego de acomodar a Ginny, Hermione y Harriet en sus lugares, Harry y Ron se dirigían a los vestidores, cuando se encontraron con George Weasley.

— Hola chicos, ¿listos para el juego? — les dijo Geroge, bastante animado —. Yo ya quiero empezar, me hace falta…

Harry entendió que el repentino silencio del gemelo se debía a la ausencia de Fred, quien lo acompañaba siempre. Se sentía cada vez más confundido con respecto a quién decidirían revivir con el poder de Herb.

— Bueno, bueno — dijo Ron, interrumpiendo los pensamientos de los otros dos —, vamos ya, o no estaremos en la alineación inicial.

— Oigan, a propósito — les dijo el gemelo —, quería preguntarles, ¿quién es la chica que los acompañaba hace un rato? No me parece conocida.

— Bueno… es una amiga nueva de Ginny — dijo Harry rápidamente —. Parece que quiere venir a estudiar con nosotros, pero tiene ciertos problemas personales que no la dejan todavía. Quizá le ayudemos un poco con sus padres.

— Si me necesitan llámenme — les dijo George —. Si no se dejan convencer, les daré una de éstas.

Al decir lo último, George sacó de su túnica un lindo bouquet de florecillas. Cuando Harry se acercó para verlas mejor, Ron le advirtió.

— Yo que tu no lo haría Harry. Si te acercas mucho arrojan tinta, me las mostró hace poco — dijo Ron, mostrándole las manchas aún visibles en su cuello.

— Sí, las acabo de inventar — dijo el gemelo con orgullo —. Son para los que quieren cortar a sus novias por insoportables. Y ya estoy pensando en la versión para ellas. Tal vez será una túnica que suelte polvos pica-pica, o algo así. Pero mejor, sigan contándome de esa amiguita.

Y así, entre risas, se fueron a cambiar para el partido.

Durante el juego, ninguno de los dos equipos daba señales de querer perder, estaba más reñido que de costumbre, para tratarse de un encuentro amistoso. Harry permanecía flotando en su posiciónm de buscador, mientras veía a Malfoy dando vueltas alrededor del estadio buscando la snitch dorada. Un poco más abajo, las acciones se volvían encarnizadas, y los ataques entre una y otra portería se sucedían sin descanso. Por el lado de Griffyndor, se notaba mucho la ausencia de Fred Weasley, pues su sustituto no podía acoplarse al ritmo de juego de George, pero gracias a la habilidad de Ron como guardián hasta el momento no había goles en contra que lamentar.

En un momento dado, Harry divisó la snitch revoloteando cerca de las tribunas, y se lanzó por ella seguido de cerca por Malfoy. El moreno no se percató de que un golpeador de Slytherin lanzó una bludger en su dirección, y cuando casi era muy tarde la bludger salió despedida gracias a un oportuno golpe de George.

— Gracias amigo — dijo Harry chocando palmas con el gemelo.

— No fue nada, ve a cazar ese mosquito —le dijo George, volteando hacia las tribunas. Desde ahí, vio a Harriet, y le dedicó un guiño que la chica correspondió con una sonrisa. Tanto Harry como las chicas se dieron cuenta, pero como el juego tenía que continuar, Harry se lanzó en pos de Malfoy y de la snitch, mientras el gemelo regresaba a su posición, pero sin perder de vista a Harriet.

Harry volaba velozmente para alcanzar a Malfoy, quien ya tenía casi en sus manos la snitch, pero se dio cuenta de que el moreno le pisaba literalmente los talones. Pasaron muy cerca de uno de los golpeadores de Slytherin, y Malfoy le hizo una seña discreta, con la cual el golpeador empezó a seguirlos, hasta que encontró una bludger y la golpeó con fuerza hacia Harry con intención de darle a la escoba, pero Harry logró esquivarla con habilidad, y la bludger siguió su trayectoria hasta donde la esperaba el otro golpeador contrario, quien la desvió hacia la portería defendida por Ron, quien no se la esperaba y la recibió de lleno en el tórax, cayendo derribado de su escoba. El partido se interrumpió para que Ron fuera atendido, mientras en las tribunas Neville y las chicas se lamentaban ante el accidente. Hermione quería bajar a ver a Ron, así que tenía que inventarle una excusa a los chicos para escabullirse hasta los vestidores, así que le habló a Harriet al oído.

— Rápido Harriet, finge que estás enferma.

Sin entender mucho, Harriet comenzó a fingir un fuerte mareo, y lo hizo tan bien que hasta su piel palideció, y puso sus ojos púrpuras en blanco.

— ¡Harriet, qué tienes, qué te pasa! — gritó Ginny asustada.

— Debe ser la impresión por lo de Ron — dijo Hermione rápidamente —. Ven Harriet, te llevaré a la enfermería.

— No, no — se apresuró a decir la pelirroja —, yo la llevaré, Es mi amiga, y…

— Pero Ron es tu hermano — la interrumpió la castaña — y es mejor que te quedes aquí, por si acaso te llaman o algo. No tardaremos, tal vez sea pasajero.

A regañadientes, Ginny las dejó marchar. Cuando estuvieron solas, Hermione le pidió a Herb-Harriet que aparecieran donde estaban Ron y Harry, y así llegaron a los vestidores, donde Ron estaba postrado en una camilla, con dolores muy fuertes. Harry se acercó a las chicas y les informó que Ron tenía rotas las costillas, por lo que no podría continuar y no había nadie que lo sustituyera, pues apenas habían acompletado el equipo titular.

— Vamos a anunciar que perderemos — dijo Harry resignándose, mientras todos los demás salían —. Malfoy sabía que no teníamos guardián de reserva, creo que lo planeó así desde antes del juego. No nos queda de otra.

— Sí nos queda una — dijo Hermione con una sonrisa, mirando a Herb-Harriet, quien no entendía nada —. Herb, vamos a pedirte algo, pon mucha atención…

Unos momentos después, cuando todo Slytherin creía tener el partido ganado, se anunció que Ronald Weasley estaba repuesto, y que volvería a jugar. Malfoy y su equipo no daba crédito a lo que escuchaba, y molestos comenzaron a atacar con más fuerza. Las llegadas a la portería de duplicaron pero en igual forma parecía que las habilidades de Ron se habían multiplicado, pues jugaba de tal forma que parecía que flotaba por sí mismo en el aire, e inclusive se daba el lujo de batear con la escoba las bludgers que le llegaban.

Mientras tanto, Hermione llegaba sola a reunirse con los chicos en la tribuna. Al llegar, Ginny la abordó de inmediato.

— ¿Y Harriet? Debo decirle que mi hermano está bien, ¿en dónde está?

— En la enfermería descansando — mintió la castaña —. Dijo que había sido una impresión muy grande para ella, y que prefería descansar un poco, pero que más tarde nos vería en la sala común. Y dijo que gracias por preocuparte por ella, que lo de ser tu amiga sigue en pie.

Ginny le agradeció ser tan buena amiga, y continuaron viendo el juego, que se ponía interesante pues, a decir de la pelirroja, Ron estaba jugando fenomenal, ni siquiera su hermano George lo creía posible. Hermione solo sonreía satisfecha, pues solamente ella y Harry conocían la verdad; que este "Ron Weasley" no era otro que Herb, tranformado en el pelirrojo, mientras que el verdadero Ron estaba en la enfermería del estadio, convertido en "Harriet", para que nadie sospechara al ver a dos "Ron".

El juego seguía y nadie daba cuartel. Todos estaban ya cansados pero aún así, seguían jugando animados por sus seguidores. En una jugada, la quaffle fue arfrojada hacia la portería de Griffyndor, y Herb-Ron se preparó para atraparla, pero al mismo tiempo, una bludger perdida se dirigía velozmente hacia él, cayendo desde arriba de una parábola. Herb-Ron no se amilanó, calculó distancias, y viendo que ambas llegarían casi al mismo tiempo a donde él estaba se puso de pie sobre su escoba, y dio un salto corto hacia arriba y adelante, atrapando la quaffle, y resorteando las piernas hacia arriba golpeó con los talones a la bludger, en una jugada conocida en el soccer como "el escorpión", cayendo de barriga en la escoba. Una enorme ovación se levantó de las tribunas, y hasta algunos de Slytherin le aplaudieron reconociendo la habilidad del guardián. Hasta Malfoy se distrajo viendo la hazaña, a tal grado que Harry pudo atrapar la snitch con facilidad, dando por terminado el encuentro y otorgando la victoria a Griffyndor.

La alegría era incontenible, y todo el mundo quería estrechar la mano de Herb-Ron, pero cuando la multitud lo envolvió, éste desapareció entre el tumulto, yendo a aparecer en la enfermería del estadio, donde intercambió cuerpo con Ron, y se recostó en otra de las camillas. Mientras, la multitud lo buscaba afanosamente, mas cuando ya iban a llegar a los vestidores, Harry se les adelantó y les dijo algo a todos.

— Amigos, gracias por sus felicitaciones y apoyo. Sé que desean festejar con el héroe de este partido, pero la verdad es que él hizo un gran sacrificio para salir a jugar lastimado como está. Realmente está muy adolorido, y el esfuerzo que hizo lo hizo gracias a su apoyo. Ahora debemos dejarle descansar, pues, si así juega lastimado, ¿qué no hará estando sano?

Todos comprendieron y se retiraron a celebrar con los demás jugadores, mientras Harry entraba a la enfermería del estadio a ver cómo estaba su amigo. Se encontró con que Ginny, Hermione, Luna y Neville estaban en torno a Ron, quien seguía acostado y adormilado, y Harriet estaba sentada en la camilla contigua, con el cabello algo enmarañado por la almohada.

— ¿Cómo te sientes amigo? — preguntó el moreno.

— Mmm… Más o menos — contestó el pelirrojo —. Oye, explícame algo… Hermione y mi hermana dicen que jugué fenomenal, que hasta acrobacias hice, pero yo no me acuerdo. Me siento todo adolorido, no creo que pudiera ni moverme, ¿cómo hice eso que dicen?

— Tal vez le tienes mucho amor al deporte amigo — le dijo Harry —. Eso es lo que siempre te ha levantado, y a lo mejor no recuerdas por la poción contra el dolor que te dieron.

Ron iba a replicar que no creía que fuera eso, pero en ese instante George entró, con la alegría dibujada en el rostro.

— ¡Ronald, hermanito! — dijo contento el gemelo —. Jamás pensé que iba a decir esto, pero ahí va; ¡Jugaste fantástico compadre! Las serpientes ni siquiera te tocaron uno de tus rojos cabellos después del golpe. Tienes que seguir así ¿eh? Ese nivel es ya de profesionales, y… Ho-hola…

Todos voltearon hacia donde George estaba mirando, y se dieron cuenta de que se dirigía a Harriet, quien lo veía en silencio pero sonriendo. ¿Será posible que George… y Harriet…?