Disclamer: Los personajes no me pertenecen si no que son de J.K Rowling, yo únicamente los uso sin ánimos de lucro y por el más puro entretenimiento =)
N/A: Holaa tod s! =) Gracias a los que dejaron reviews, sé que he tardado más pero bueno estuve un pco desanimadilla por el poco acogimiento que tuvo el anterior Chap. Otra cosa, lo subo ahora porque acabo de terminarlo pero que sepáis (quien lo escribió sabe de quién hablo) que reviews con "mal tono" no son buen camino para que actualice pronto, aviso.
Tendría que haberlo comentado antes, pero bueno lo hago ahora, habrá un paring que será chico/chico así que si no os gusta puede que este sea un buen momento para dejar la historia… =(
Si no es así, Enjoy it!=)
Capítulo 6: De problema y explosiones
DIA 2: 30 de Noviembre
Cuando Hermione despertó a la mañana siguiente en su habitación se dio el lujo de remolonear en su cama, después de todo estaba de vacaciones y esa era su nueva habitación.
Ayer cuando por fin estaba saliendo de la enfermería, se encontró con Ginny y Harry que veían a ver qué tal la "charla" con Ron, como era un poco tarde decidieron ir a "cenar" a las oficinas donde los elfos, solícitos como siempre, les atiborraron de todo. Les contó todo y la intervención de Snape viendo como la cara de Harry pasaba del asombro a la ira y después a la ¿determinación? Y Ginny de la incredulidad, a la culpa, después a la ira, y por último vergüenza. Escuchó sus palabras de aliento mientras pensaba que realmente le importaba bastante menos de lo que esperaba que Ron fuese un idiota con ella, por supuesto le preocupaba que se hubiese intentado propasar y justo cuando ese pensamiento vino ella el de "el profesor me salvo" también lo hizo… ¿por qué? Por el vínculo por supuesto. Pero ella estuvo dentro de la habitación más de 15 minutos, ¿por qué no se fue antes?... que extraño... gracias a Merlín que estaba allí porque si no, no sabría dónde estaría ella a estas alturas, hizo el recordatorio de darle las gracias.
Pasar ese tiempo juntos mientras comían le dio un respiro a Hermione, un momento de normalidad. Le preguntó a Gin que era eso del dinero que Ron había mencionado…
- No lo sabes? Cómo es que tú, que lo sabes todo, no lo sabes?- dijo socarrona recreándose en saber algo de conocimiento común que ella desconocía.
- Ehm… no- Visiblemente incomoda por no saber algo que al parecer era tan obvio.
- No es que sea rico, Snape es obscenamente rico, los Prince son una familia de larga tradición de la sangre, si Harry, antes que me interrumpas, es usualmente oscura, pero eso no quita que sea una de las familias más respetadas en el mundo mágico y con mayor repercusión…
- Venga ya Ginny! En serio me vas a decir que Snape es de "alta sociedad"?- le dijo Harry jocoso.
Ginny miró frunciendo el ceño a su novio- Pues si Harry, ya solo el hecho de que sea Maestro pocionista lo eleva a un grado en la sociedad bastante alto y si además le añadimos la sangre pues sí, se puede decir que pertenece a la "alta sociedad".- Harry hizo un sonido ahogado y tomó un trago de su té como para intentar pasar las noticias.
- ¿Crees que todo el mundo piense eso de mí Gin?- Ginny abrió la boca rápidamente para decirla que no, pero luego se lo replanteo.
- Bueno, entre eso y tu juventud yo creo que os llevaréis la palma, no me cabe duda que corazón de Bruja hará comidilla de vosotros durante una semana últimamente está de un estúpido…
Hermione escondió su cara en sus manos, ¡Más problemas! Por Morgana si es que parecía que hacían cola!
- Bueno Herm, no pasa nada, nosotros estaremos allí, además cuándo nos ha importado lo que diga la prensa, te acuerdas cuando…"
Después de despedirse se dirigió a las mazmorras y se encontró con que el Profesor Snape estaba cenando en la salita mientras leía un libro. Antes de que Hermione le comentase algo su voz sedosamente la comentó
- Bien, me alegro de poder verla antes de que se retire, quería comentarle algo, mañana tengo que ir a la Mansión Snape a poner varias cosas en orden, no tardaré mucho.
- Eh, vale- ¿Para qué la avisaba?
- Veo que no me está comprendiendo, lo que le intento decir es que podría usted aprovechar para mover todas sus pertenencias a la Mansión.- Dijo sin siquiera levantar la mirada de su libro. Hermione rechinó los dientes, por lo menos que la mirase cuando hablaban!
- Bien, no hay problema lo tengo todo en Gringotts así que sólo tendría que irlo a buscarlo y llevarlo allí.
Severus la miró profundamente irritado- Escríbales una carta solicitando que lo envíen a la Snape Manor lo tendrá allí cuando lleguemos- Le dijo Snape a modo de "sugerencia". Esperaba que lo hiciese porque él no iba a ir al Callejón y a Gringotts a hacer algo tan ridículo como sacar todos los objetos de una cámara para luego llevarlos a la Mansión como si no fuese el colmo no daría tiempo a nada… Cómo se notaba las deficiencias de conocimientos relacionados a las costumbres mágicas…
- Quería pedirle una cosa profesor- Severus hizo una mueca, por Circe, podría dejar de hablarle con miedo, iban a vincularse!- me podría dar poción para dormir sin sueños- Snape la miró, casi podía ver la curiosidad en el fondo de sus obsidianas negras. Parecía que iba a decir algo pero Hermione rápidamente agregó- Ya sabe, los beneficios de vincularse con un maestro en pociones.
¿Y eso a qué había venido? Le estaba lanzando un desafío? Pensaba que no se la iba a dar?
- Así es- dijo escuetamente Snape, se levantó con un movimiento fluido fue a su laboratorio y al regresar tenía una botellita que le extendió sin hacer ningún comentario, volvió a su lectura sin realmente leer nada.
- ¿Profesor?, quería decirle que… gracias… por la poción, bueno, en verdad gracias … por todo. – Snape levantó la mirada de su libro con una ceja elegantemente levantada.
- De nada Srta. Granger.- dijo suavemente- Buenas noches.-
- Buenas noches- sin deseos de permanecer más tiempo a su alrededor permanentemente tensa se retiró.
Era extraño, había momentos en los que era amable, caballeroso e incluso se podría decir que se preocupaba por ella y luego de pronto cambiaba absolutamente y se volvía nuevamente déspota, hiriente y desagradable. Siempre a la defensiva… Durante los dos días que llevaba Hermione conviviendo con él se había dado cuenta que era un hombre metódico, pulcro y culto. Le había visto en la salita leyendo en más de una ocasión con el fuego iluminándolo todo tenuemente y su pelo suelto y libre de cual fuese la porquería que se echase para hacer pociones, mandaba brillos casi azuláceos como respuesta a la luz. Se dio cuenta también que no era un hombre solitario sino más bien solo. No sabía aún muy bien como encajarían juntos, de hecho no sabía si lo harían... esta "relación" parecía condenada al fracaso.
Además ella había visto las memorias… sabía que ya no estaba pero eso no hacía que se preguntase ¿Qué pasaba con Lily?... estaba a punto de vincularse de por vida con su Profesor de Pociones, mayor que ella por muchos años, amargado y además hasta donde ella sabía enamorado de la difunta madre de su mejor amigo, maravilloso.
Escribió la carta a Gringotts, fue a la lechuzería la mandó y fue a las cocinas a desayunar y a ver a Dobby y Winky. Había quedado a las 11 con el Profesor así que después de pasar dos horas con ellos volvió a su habitación para recoger sus pertenencias e ir a encontrarse con él.
*.*
Severus se quedó atónito unos segundos mientras ella terminaba de salir de su habitación, llevaba con un vestido de lana por encima de las rodillas de color verde muy sencillo, unos leggins negros, unas botas casi sin tacón y negras también y en la mano llevaba la capa de invierno negra. El vestido se ajustaba a sus curvas de una forma tan sensual que Severus no tuvo más que admitirlo, iba a vincularse con una joven mujer muy hermosa. Una con la que no tenía ni una sola oportunidad. Frunció el ceño y de esa guisa estaba cuando Hermione alzó su mirada.
- Buenos días Profesor- dijo suavemente.
- Cójase a mi Srta Granger, nos apareceré en la Mansión. – dijo secamente. Por Morgana es que este hombre nunca estaba de buen humor?
Cuando llegaron Severus se deshizo de su contacto lo más rápidamente posible y mientras se pegaba mentalmente, lo único que lo hacía sentir mejor era aquello que a la vez le provocaba sentimientos tan contradictorios que prefería el dolor de cabeza a analizarlos. Hermione le miró entre dolida y avergonzada ¿Es que a él el hechizo no le provocaba los dolores de cabeza y malestar que a ella?
- Bienvenida a Prince Manor- dijo irónicamente mientras con su varita cambiaba las protecciones para que la reconociesen a ella también, una vez que hubo terminado abrió las rejas con otro movimiento de varita.- Después de usted.
Cuando Hermione cruzó las puertas una zarza enorme se lanzó sobre ella gruñendo. Snape la sacó de su camino con un tirón de brazo- Hoy no es el día en que será devorada,- dijo como si comentase el aire- a Pluto debe habérsele olvidado alimentarla…- en su voz un tizne de culpabilidad- Cójase a mi brazo, a mí nada me atacará.
- Es que hay más defensas?- la voz levemente temblorosa, Hermione sabía de hechizos defensivos y los de la entrada eran unos bastante complejos, luego la zarza carnívora, no podía imaginarse cuáles más, aunque la exasperada ceja levantada de Snape la contradijo. Hermione deslizó su mano en su antebrazo y enseguida volvió a ver el mundo tecnicolor, la resultaba casi humillante el saber que Snape era conocedor de lo mucho que le afectaba el vínculo y ella sin embargo no había visto ni una mueca de alivio ni de molestia en él.
Avanzaron en silencio mientras las estatuas griegas, setos, duendes y otras criaturas mágicas les observaban sin acercarse a ellos. Hermione era consciente de que si ella hubiese entrado sin estar dentro del aura de Snape eso hubiese sido diferente. Al comenzar a bajar la leve inclinación Hermione por fin pudo ver Prince Manor y era mucho más hermosa y terrorífica de lo que se podía haber imaginado.
Izándose majestuosa entre las montañas blanca y sobria se alzaba- Oh, que… grande- sólo pudo decir.
- Muy elocuente señorita Granger… ahora comprendo todos esos puntos ganados para su Casa- Hermione se ruborizó furiosamente mientras se preguntaba por qué no había podido mantener la boca cerrada.
No es que Severus se lo fuese a decir pero le llenaba de un orgullo que nunca antes había sentido la admiración de la Señorita Granger, tal vez porque salvo él mismo, Dumblendore y poca gente más, nadie había visto su hogar. Allí donde creció. Por otro lado se sentía tremendamente violentado, no quería enseñarle este sitio, no quería que lo conociese, no quería compartirlo y menos con ella. La sabelotodo Gryffindor.
Al acercarse a las puertas apareció un pequeño elfo doméstico con un crack. Se le veía bien alimentado, llevaba una pequeña toga en vez del trapo que solían utilizar para cubrir sus genitales. Hermione intentó que la sensación de aprobación se fuese de su pecho, le daba igual lo que el Profesor hiciese con sus criaturas.
- Bienvenido Amo Severus Snape, Bienvenido a Snape Manor- dijo con su vocecita chillona.
- Buenos días Pluto- Dijo cortante mientras entraba en la Mansión y el elfo le seguía dando saltitos- ¿Han llegado una serie de pertenencias de Gringotts? Hiciste las remodelaciones que te envíe por carta?
- Si Amo Señor Severus, han llegado Señor! Y Pluto hizo los cambios, si lo hizo, señor-
- Bien, lo que llegó son las pertenencias de la Señorita Granger, por favor envíalas a la recámara enfrente de la mía, será su espacio de residencia permanente. Nos vamos a vincular- La voz salió sin ningún tipo de emoción, nuevamente como si comentase el tiempo.
- Oh! Maravilloso Amo Severus, Pluto está encantado con las noticias porque significa que pasarán más tiempo en la Mansión y Pluto está deseando servirles, Amo Severus Snape Ama Señorita, pronto señora Granger!
- Gracias Pluto. Por favor enséñele a la Señorita Granger su alcoba y ayúdala a desempacar.
- No necesito ayuda Profesor, puedo sola- ¿pero qué se creía?
*.*
Caminando por los majestuosos pasillos de la mansión aburrida de esperar en la sala después de haber colocado todo en su nueva habitación y con una creciente sensación de malestar por el comportamiento de Severus hacia ella y su actitud de "oh mira que magnánimo soy que comparto contigo" o la de "no te acerques mucho a mí no sea que me contagies la estupidez" la estaban cansando. Hermione descubrió un pasillo lleno de retratos que al ella entrar se callaron súbitamente.
- Oh, miradla es ella, me dijo la sirena del primero que la había visto entrar-
- Cállate te va a escuchar, cualquiera diría que eres una Prince…-
- Buenas tardes- dijo suavemente Hermione incomoda de que hablaran sobre ella como si no les oyese.
Se escuchó un frufrú entre todos los cuadros y después de un momento una voz cadenciosa se escuchó.
- Buenas tardes jovencita- Hermione buscó de qué cuadro provenía y por fin lo encontró una bella dama en sus 25 años con un vestido blanco y sombrilla sentada en una hamaca enfrente de la mansión, se notaba que el cuadro era antiguo, no de esta época, su piel blanca nívea y su cabello negro como la noche cayendo en suaves rizos alrededor de su graciosa cara- Soy Larissa Prince, encantada.
- Hermione Granger- dijo mientras se encogía ante el enorme escrutinio de todos los cuadros y sus cuchicheos,
- ¿Qué hace una jovencita como tú en Manor si me permites preguntar?, no solemos tener visitantes.
- Ni siquiera nuestra propia sangre - dijo quejumbroso un hombre en un retrato pequeñito puesto muy arriba en la pared. Larissa le miró silenciándole con la mirada.
- Severus puede hacer lo que quiera, Madnarck. – defendió a su nieto preferido. Miró a Hermione como pidiéndole perdón por la intrusión- decías…
Realmente no estaba diciendo nada, pensó- Soy la futura vinculada de Sna… Severus- El ruido que se produjo era casi ensordecedor, todos los cuadros hablaban entre sí sin dar tiempo a responder. Hermione se tapó los oídos, ya le dolí la cabeza lo suficiente como para empeorarlo.
- Silencio! Silencio! Recordad vuestra educación por Salazar!- con esto Larissa mandó a todos a callar.- cielo perdona su mala educación, tal parece que ciertos cuadros al pasar mucho tiempo sin gente terminan olvidando sus modales.- terminó mordazmente. Hermione pensó fugazmente que la forma de hablar era algo aprendido…
- No se preocupe, disculpe, y usted ¿Quién es?-
- Soy la abuela de Severus y por favor, háblame de tú tal parece que vamos a ser familia pronto. – Hermione asintió aún no muy segura de qué se podía hablar con los cuadros y que no era conveniente. Estuvo un buen rato hablando con Larissa sobre todo y nada pero con los demás también acerca de la mansión de las épocas de cuando eran, incluso se mencionó la petición de que convenciese a Severus de que los recolocase en el castillo y les sacase del confinamiento del pasillo. Hermione pronto sintió como una pequeña ráfaga entraba por la ventana, se giró.
- Querida… - comenzó Larissa cuando Hermione preguntó por el lago- me encantaría seguir hablando contigo acerca de la nueva legislación…
Sentía unas irrefrenables ganas de salir e ir al lago, debía de ser precioso, sin poder contenerse más no esperó a que Snape volviese a por ella y después de despedirse apresuradamente de los cuadros salió a dar un paseo para conocerlo, hacía tan buen tiempo!
Al salir de Manor y mientras se iba acercando se dio cuenta que había en el ambiente un olor increíblemente deseable que hacía que la cabeza le diese un poco de vueltas pero por nada del mundo dejaría de olerlo.
Al acercarse al lago se maravilló por su belleza, se quitó las bailarinas y metió uno de los pies en el agua sin poder evitar el suspiro de alivio ¡era delicioso! De pronto empezó a ver unas ondulaciones en agua del lago y para su gran sorpresa de pronto vio a un Tritón acercándose, se notaba que el lago enseguida era profundo porque estaba a menos de dos metros y el agua le llegaba más arriba de la cintura. Hermione no se lo podía creer había leído en varios libros que los Tritones eran criaturas asombrosas que se encargaban de la protección y cuidado de las casas y que solían mantener un trato con los humanos tremendamente agradable. Le sonrió esplendorosamente, cuando se lo contase a Harry no se lo iba a poder creer!.
- Hola forastera- Dijo el agradable señor que casi parecía un abuelo con su cola de color turquesa y sus largas barbas y pelo blanco.
- Buenas tardes señor- Dijo encantada. Se dio cuenta que en las mejillas del Tritón había una pequeña cicatriz a la altura de la boca apenas insinuada, seguro que era de alguno de las veces que había defendido la Mansión. Sus ojos de color verde pistache, quizás demasiado brillante como para ser humano, acercándose peligrosamente al fosforito.
- Hace un día maravilloso, cosas buenas se presagian- Hermione sonrió por la facilidad de las criaturas mágicas para meter en la conversación el destino.
- Ciertamente sí que lo hace, perdone mi atrevimiento pero estoy sencillamente fascinada, cómo es que usted un Tritón, si no me equivoco de especie Calum, ha llegado a proteger la casa de los Snape?- El Tritón sonrió enigmáticamente.
- Bueno señorita …?-
- Hermione Granger, bueno pronto Granger-Snape-
- Oh- vio visiblemente como el Tritón retrocedía unos centímetros al oír eso. Bueno no importa, merecerá la pena.- Bueno Hermione ¿Me permites que te tutee verdad? Lo primero te equivocas no soy de la raza Calum si no de la raza Bethny- Si era lo suficientemente lista…- y ¿dónde más estaría si no fuese aquí?- Esbozó una sonrisa aún más grande de la que Hermione no podía dejar de apartar la mirada, era realmente cautivante. La conversación fluyó tranquilamente mientras hablaban de otras criaturas mágicas que había en el territorio de los Snape hasta las funciones de él. Hermione sin darse cuenta poco a poco iba avanzando un poco más y un poco más en el lago hasta que tuvo ambos pies por completo dentro del agua, ¡estaba pasando un rato tan agradable!
- ¿Sabes Hermione? No es algo que suela ofrecer y hace mucho que no tengo la oportunidad de hacerlo, pero si quieres te doy un paseo por el lago estoy segura que lo encontrarás muy agradable.- el tritón extendió su mano hacia ella mientras la seguía mirando profundamente a los ojos, sus ojos cada vez menos pistachos y más fosforitos.
Hermione comenzó a extender la mano y de pronto un pensamiento se adentró en su mente no le dijiste a Snape que ibas a salir al jardín ¿No le había avisado?, creía que si… retrajo un poco la mano, ¿qué estaba sucediendo?
El Tritón que notó la resistencia redobló los esfuerzos aunque eso hiciese que el glamour se cállese un poco y además que los ojos dejaron de tener apariencia humana y se convirtieron en dos cuencas vacías llenas de una luz verde fosforescente el pelo se ennegreció. Continuó hablando en voz baja.
- Ven, ven a mí, verás cómo será agradable. – Hermione comenzó a avanzar pero de pronto se dio cuenta que la mano que antes estaba extendida ahora por momentos se convertía en una garra de la que constantemente supuraba un líquido negro y las uñas eran tremendamente grandes. Una parte del cerebro de Hermione informaba con calma, tranquilidad y placidez que eso no solía ser algo normal que sucediese en las manos de la gente o seres mágicos, Hermione sumida en esa clama falsa concordó con esa parte consciente suya que aún no había sido anulada, volvió a mirar su cara para descubrir que de aquel anciano amable no había nada, las comisuras de la boza se habían abierto en esas cicatrices que antes había notado, tanto que parecía que se iba a partir en dos y más que una cara era una mezcla de algún tipo de bagre humanoide, los dientes eran más bien colmillos amarillos como si estuvieses llenos de sarro, la lengua era viperina y era alarmantemente roja, un olor nauseabundo profería de todo su ser, el pelo con calvas en sitios, en otros colgaban solo algas y en otros se veía el interior de la cabeza, la carne en sitios estaba más ennegrecida y pendía de la cara inerte, tenía unos enormes bigotes que parecía que tenían vida propia mientras se movían espásticamente enroscándose sobre si mismos. Las enormes fauces se abrieron nuevamente exhalando olor a muerte.
- He dicho que vengas! Será agradable!- la voz ahora estaba distorsionada casi pareciéndose al chillido de una Banshee. ¿Por qué estaba tomando tanto tiempo?, sólo necesitaba que ella pusiera su mano "voluntariamente" en la de él y la podría arrastrar al fondo del lago ahogándola para luego comérsela viva mientras con sus poderes la mantenía consciente hasta que terminase con ella.
- Hermione NO le toques- dijo autoritariamente Severus, rogaba porque el hechizo le ayudase y su voz ponderase sobre la hipnosis a la que "agradablemente" estaba siendo sometida. No miró a Mortus, tenía que estar preparado para todo y ahora mismo Hermione tenía que hacer el movimiento. Por Merlín que no lo toque!, no sabía cómo rescatarla de un Tritón Bethny,…
Hermione se sentía confusa, de pronto su mano se estiró hasta que estaba a punto de rozar las garras de la bestia pero su cabeza al mismo tiempo se giró hacia Snape, sus ojos casi negros al completo se posaron sobre los suyos brindándole una calma que Salazar sabía que no sentía.
Eso debería valer.
Con cuidado de no meter al completo los pies en el agua la cogió de la ropa y con un solo movimiento tiró rápida y violentamente de ella cuando la tuvo más a su alcance soltó su ropa paso un brazo por su cintura y atrajo a su cintura mientras él también daba un paso hacia atrás, no la soltó si no que la mantuvo contra su cuerpo fuertemente sujeta por si la sugestión del Tritón aún hacía efectos. El Tritón gritó mientras su boca se abría tanto que parecía que iba a desgarrarse en dos, sus ojos le miraron con furia.
- ¿Cómo te has atrevido?- le increpó Severus a Mortus en un tono glacialmente peligroso. Realmente no lo comprendía el vínculo de esclavitud de sangre que le unía a los Snape debía mantener a los suyos a salvo.
El monstruo le miró terroríficamente mientras el agua a su alrededor se embravecía de pronto su voz podrida les llegó a ambos, casi tangible.
- Dámela insignificante humano! Había accedido- el Tritón en su ansia por volver a comer humanos parecía que se olvidaba de con quien hablaba- ¿Y por qué no iba a quererla mago? Estoy seguro de que sus carnes habrían sabido igual de bien que cómo olía, puede que incluso no me la comiese enseguida total hace mucho que no pruebo la carne fresca…
- Basta criatura repulsiva! Estás olvidando tu lugar, soy tu Amo. Debería matarte y vaciar el lago por haber roto el tratado! Es MI futura vinculada- Las entrañas de Severus se retorcieron al escucharle, sabía que él existía tal como mucho otros "guardianes" y durante el tiempo que pasó en la mansión alguna vez había visto cómo quedaban los intrusos después de aceptar la agradable invitación que ofrecía y no le deseaba eso a la señorita Granger, no obstante nunca había hablado con él y la situación era de lo más extraña mientras la sujetaba, ella solo temblaba en ese especie de abrazo extraño que la mantenía segura.
- No me amenaces en balde, no tienes poder! Hablas de vínculos de sangre, pero dime? Hace cuanto tiempo que no estás aquí? Estaba en mí derecho cuando tú renegaste del tuyo!, además no es que precisamente "huela" a ti…- terminó con malicia. Así que eso era, al no haber pasado tiempo en la Mansión los tratados se habían debilitado. Severus se preguntó cuántos otros estarían tan debilitados como el del Tritón…
- Bien, solucionémoslo entonces- dijo en voz baja y cortante. Con una demostración de magia sin varita convocó una daga en el aire, se hizo un corte en la palma de la mano y en un movimiento rápido mientras sangraba hizo 4 movimientos, el primero pasó la mano enfrente suyo "frotando " la sangre contra el aire, una ventisca pasó al lado suyo, reconociéndole, luego hizo lo mismo con el césped logando así que la tierra también estuviese impregnada, un pequeño temblor lo confirmó, e iba a hacer lo mismo en el agua pero lo pensó un momento, antes tenía que hacer otra marca…
- Hermione me puede escuchar?- la llamó por su nombre puesto que no necesitaba darle más armas al Tritón por si volvía a intentarlo. La señorita Granger giró su cara hacia él pero realmente se notaba que no estaba ahí- Voy a tocarla, no se asuste- Con un movimiento fluido cerró su mano logrando que la sangre manchara más de su mano en general, la puso sobre su cuello y la movió rápidamente hacia abajo humedeciéndolo con sangre, los ojos de Hermione se abrieron pero no hizo nada para impedirlo, lo que sucedió a continuación sí que fue sorprendente para Hermione, El profesor Snape pasó uno de sus dedos por sus labios haciendo un poco de presión por lo que se abrieron levemente y la sangre quedó impregnada tanto en sus labios por fuera como un poco dentro de su boca, el sabor metálico y algo más se revolvió en su interior. Por último Snape después de mirar ferozmente a Mortus se limpió la mano en el agua y en momento en que hizo contacto el Tritón gritó en agonía, el vínculo renovado castigándolo por haber agredido a sus amos, retorciéndose y gritando dio un coletazo y volvió a las profundidades del lago. Con otro hechizo sin varita cerró el corte.
- Vamos Srta. Granger volvamos a Hogwarts- vio que no se movía si no que estaba mirando donde antes había estado Mortus, en estado de shock, no soltó su agarre sabiendo que la falta de contacto solo lo empeoraría si no que lo cambió un poquito la postura de ambos y la empujó para que caminase mientras mantenía su mano en su cintura. Hermione caminó como una autómata. Al llegar a la entrada de la Mansión Snape bramó.
- Pluto!- el pequeño elfo se materializó con un crack, sin esperar a que saludase u ofreciese sus servicios le espetó- Haz un reconocimiento de los terrenos y redacta un informe con el estado actual de todas las criaturas mágicas de la Mansión y su estado. Cuando lo tengas envíalo a Hogwarts, lo que ha sucedido hoy no puede volver a pasar. ¿Me has comprendido?
- Si amo- la vocecita del elfo doméstico aguda como siempre respondió a su orden- sus pertenencias ya han sido enviadas a Hogwarts.
- Bien- con una última mirada a la mansión los apareció a ambos a las afueras de Hogwarts.
*.*
Al entrar Hermione a la ya conocida sala en las mazmorras algo reaccionó dentro de ella, se soltó por primera vez del Profesor Snape y caminó casi en un estado off hacia el sofá y se sentó, se encorvó puso su cabeza casi entre sus piernas y las abrazó con sus manos intentando reprimir el acceso de pánico que comenzaba a subir por su garganta, había despertado hace apenas dos días y todo era demasiado. Comenzó a notar como a pesar de la posición su respiración se iba haciendo más errática y casi entrando en pánico se levantó rápidamente y comenzó a dar paseos intentando serenarse y sin conseguirlo cuando escuchó la voz de Snape todo se descontroló.
- Granger se encuentra bien?- no había odio o inquina tiñendo las palabras pero para Hermione fue la gota que colmó el vaso y explotó.
- ¿¡Le parece que esté bien!?, nada, ¿me oye? nada está bien! Tengo tan sólo 19 años me acabo de despertar de la experiencia más horrible en mi vida y estoy atada a usted que se dedica a machacarme y hacerme sentir inferior y además es un vínculo, para… para.. toda la vida,- su voz se iba acelerando y a la vez haciéndose errática y Severus sabía que como no se serenase entraría en una crisis de pánico/nerviosa o catarsis- y y además… el Tritón hoy…. Y ayer Ron… y sangre!... con sangre!... sólo, sólo me rodeo de dolor! Y estoy… harta! Me duele, me dolía y me va a seguir doliendo? No! No! No! No! No así, no así, no, así no- poco a poco iba gritando y a medida que su voz comenzaba a subir de tono los muebles y todo en la habitación comenzaba a temblar y los libros de la estantería comenzaron a girar en torno a ellos fuertemente alguno que se perdía les golpeaba, Severus no sabía cómo pararlo y puesto que llevaba un rato llamándola y veía que no era capaz de volver en sí decidió lo único que se le ocurría, contacto físico, Hermione seguía gritando para poder sacar fuera todo lo que sentía- No, así no quiero… no quiero!… NO QUIERO!- Pronto se dio cuenta Severus que había más en juego que la catarsis de la señorita Granger.
El hechizo vinculante sin terminar levantó la cabeza, "¿No queréis?" la amenaza colgaba en sus cabezas.
Severus recorrió la sala en tres zancadas y la abrazó fuertemente contra él, para que no dijese nada más que los empujase a la muerte y, porque negarlo, para ayudarla, en ese momento Hermione se quebró y comenzó a llorar mientras escuchaba los sinsentidos que Severus la susurraba, algo de que todo iría bien, que él tampoco lo estaba manejando muy bien, que juntos lo lograrían, que sentía lo de la sangre pero que Mortus no la volvería a tocar, que podían convivir, que no se preocupase, y Hermione sólo lloraba con su cabeza en el pecho de Severus y se cogía a su túnica sin importar quién era o si se suponía que se odiaban.
Sus rodillas la fallaron y Severus en vez de soltarla la sujetó más cerca suyo y se agachó hasta que quedaron sentados los dos en la alfombra, ella recostada sobre él y Severus con una mano la tenía abrazada y con la otra hacía recorridos sin sentido sobre su espalda ya los dos demasiado metidos en el acto como para saber qué hacían o con quién estaban.
No sabía cuánto tiempo llevaba en el suelo con la Señorita Granger pero de pronto los libros pararon y se cayeron abruptamente al suelo. Severus iba a hablar cuando se dio cuenta de la postura corporal de Hermione, parecía que se había ido a un estado de duermevela, bueno debían hablar, esperaría 5 minutos así le daría tiempo a pensar un poco en todo, la verdad es que no le extrañaba la reacción de la señorita Granger, nadie aguantaría tanto tiempo tanta presión y él tampoco es que hubiese sido el perfecto ejemplo de apoyo constante, Merlín era todo tan difícil…
- Seño… Hermione tenemos que hablar…- dijo suavemente intentando no ser brusco y que no tuviese otro acceso de pánico.
- No puedo- y en cierta forma era verdad. Después de esa vergonzosa expresión de poco control, el haber mojado la túnica de su profesor más odiado con sus lágrimas y de orillarlos hasta un punto en el que el hechizo podía haberlos matado no se sentía con fuerzas como para hablar o volver a mirarle.
- Necesito decirte, comunicarte varias cosas. Tenemos que pasar esto y siempre es mejor pronto que tarde.- dijo con la voz un poco más envarada ¿Cómo que no podía?. Hizo ademán de levantarse.
- No por favor, no me sueltes. Me duele demasiado todo. – Severus pensó que realmente pudiese ser que el hechizo la estuviese "castigando" por la amenaza. Consideró varias opciones pero realmente no tenía ganas de seguir en el suelo ni de aplazar esta conversación hasta que fuese horrorosamente embarazosa. Con un gesto lánguido afianzó sus brazos y de un solo movimiento la levantó consigo.
- Ahhh! Déjame! Bájamee!
- Va a tener que decidirse Granger o la suelto o no la suelto- lo que ella no vio fue esa comisura levemente levantada con diversión. Rápidamente para que dejase de patalear la sentó en el sofá se sentó él a su lado y la cogió la mano.- Bien no la he "soltado" y estamos en mejor posición. Tenemos que hablar.
- ¿Ahora si verdad? Ya es muy tarde! Lo siento pero no me da la gana- dijo de mala manera pero sin soltarse ni moverse. Giró su cabeza hacia el fuego enfurruñada mientras fruncía los labios. Severus la observó mientras el fuego lamía sus rasgos y su pelo enmarañado parecía que la secundaba mostrándose salvaje. Se quedó unos segundos embelesado.
- Bien, no hable usted pero yo tengo que decirla varias cosas. Lo primero y sin que sirva de precedencia. Lo siento. Mi comportamiento estos últimos días no ha sido el mejor- ignoró la mueca sarcástica de Hermione, vale había sido bastante borde- Esto es todo muy nuevo para mí y me siento abrumado, sé que para usted también pero a fuerza de hábito estoy acostumbrado en pensar sólo en mí.
- Para mí tampoco es fácil sabe? No es sólo todo lo que le dije antes- grité sería el verbo más exacto- es que yo acabo de despertar y ni siquiera he ido a ver a mis padres y la mitad del tiempo estoy ansiosa o aterrorizada porque vayas a saltar con comentarios hirientes o haga algo mal y decidas que morir no una alternativa tan terrible después de todo. – Quería mencionarle que la hería con sus palabras, quería decirle que ahora se sentía mucho mejor porque él la había sostenido en brazos, que necesitaba más contacto y que estaba profundamente avergonzada de necesitarlo, quería saber qué sucedía con Lily pero todo se lo calló ya era raro que estuviesen hablando de por sí.
- Hermione, si me permites llamarte así- Espero al leve asentimiento de cabeza- y creo que tú deberías intentar llamarme Severus, cuando estemos solos como inicio de esta "segunda oportunidad". Lo primero no tema, no voy a cancelar el vínculo, seguiremos adelante y ya veré como arreglárnoslas. No puedo cambiar mi forma de ser, soy borde, brusco y tengo la lengua más afilada de lo que debería. No espere que cambie, no lo haré. Respecto a lo de sus padres solo puedo ofrecerle ir mañana a verlos y creo que tiene usted pendiente devolverles la memoria si no mal recuerdo. Sobre lo demás… ya hice todo lo que pude hacer… no sé qué más decirle.
- Si… - dijo Hermione tenuemente.
- Bien, pues creo en ese caso que más menos hemos vuelto a aclarar los puntos, por favor aunque no sea un hombre receptivo intente comentarme estas cosas antes de que lleguemos a este punto.- Severus sacó de su capa un vial con poción para dormir sin sueños y pillando a Hermione absolutamente desprevenida subió sus manos a sus hombros y le dio un ligero apretón, era un pseudoabrazo, supuso ella.
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Draco Malfoy no era valiente, tampoco es que pretendiese serlo, eso se lo dejaba para los patéticos Gryffindors pero valiente o no luchó por la vida de sus padres en la Guerra, demasiado ingenuo como para darse cuenta que ninguno de los dos le profesaba el mismo amor que él antes sentía, tal vez su madre más que su padre pero Lucius… él era harina de otro costal, Draco sabía que estaba insano y también sabía que le consideraba un fracaso. Con tal de darse tiempo, terminar su formación y alejarse de ellos Draco volvió al colegio de Magia de forma presente en vez de terminar el año a distancia como algunos otros compañeros habían hecho para después presentarse únicamente al examen. No quería pasar tiempo con ellos y realmente no tenía intención que dejar de estudiar, sabía que quería ayudar a la gente pues creía que su "cuenta" estaba en "rojos" pero como carecía de extrema valentía escogió hacer una carrera que implicase ayudar a los demás pero no de forma tan expuesto.
Así es como Draco Malfoy Black decidió que al terminar su año escolar entraría a estudiar a San Mungo para ser sanador, con un poco de suerte y mucho trabajo por delante lograría con los años limpiar el apellido de los Malfoy tan ensuciado por su abuelo y su padre, y finalmente restauraría su antigua gloria. Porque él estaba orgulloso de ser un Malfoy, de eso no tenía duda, de los únicos de los que se avergonzaba era de su abuelo y de su padre. Ojalá su padre hubiese sido más como su padrino…
Durante toda su vida había sido criado debajo de unos estándares tremendamente rígidos y frecuentemente castigado con violencia, no hablaba de una nalgada con un mal comportamiento o una cachetada, hablaba de Crucio, latigazos y salvajes varazos, de esto no quedaba marca física gracias a la poción que su padrino siempre hizo para él, pero las heridas emocionales allí seguían, sin tocar, si ver la luz y sin que nadie lo supiese.
¿Cómo podía ser que él que tenía pureza en su sangre hubiese caído tan bajo? A veces envidiaba a los Weasleys, no al pobretón comadreja ese había salido podrido, pero sí a ellos en general con su unión, su cariño y sus estúpidos jerséis tejidos a manos, tanto amor debía haber entre ellos como para no romper lazos con el comadreja que claramente estaba deshonrando el apellido y hablando de Weasleys había uno que había comenzado a dar clases en Hogwarts y que no estaba nada pero que nada mal. Charlie Weasley tenía la costumbre de salir a hacer deporte y pasaba mucho tiempo fuera del castillo, casualmente cuando se ejercitaba en el campo de Quidditch con su escoba Draco tenía que irremediablemente ir a leer a una de las gradas, lejos de ojos indiscretos. Ver a ese pedazo de hombre era toda una delicia para los ojos, una que Draco no iba a negarse ni tampoco a confesar, después de todo él tenía que dar un heredero lo que dejaba fuera y en último lugar sus preferencias sexuales.
No pensaba ir a casa estas vacaciones de Navidad pero una carta bastante críptica de su madre le hizo desistir, algo quería decirle y no se lo iba a decir si no era en persona y él estaba bastante seguro que tendría algo que ver con todos los cambios que últimamente estaba experimentando…
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N/A: Una aclaración por si queréis buscarle, para mí Charlie Weasley siempre me lo he imaginado como Josh Holloway pero pelirrojo pero de complexión y rasgos muyyy similares. (Si buscáis en google la foto en la que sale con cazadora negra o.O)
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