CAPITULO 7
Amor Sin Final
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…
…
…'Cause you
You mean the world to me
Oh
I know
I know
I've found in you
My endless love…
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Endless Love – Diana Ross y Lionel Richie
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POV Nessie
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…
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Los Cullen me asombraban a cada minuto, Jacob y yo teníamos la sensación de estar en una montaña rusa. Después de la conversación en la biblioteca fui invitada por la "Abuela Esme" para comer galletas al estilo Cullen, todos fuimos arrastrados a la cocina para ser apiñados a la espera de galletas de naranja (las mejores que había probado en mi vida, más deliciosas que las de mi Madre) y enormes cantidades de merengada de oreo que la "Abuela" preparaba para todos.
"Abuela", cuando llame a Esme así por primera vez para solicitar más galletas, casi rompe en llanto de nuevo, pero Rosalie supo componer la situación sosteniendo fuertemente sus hombros, no fue difícil decírselo, salió de mi boca como si siempre lo hubiera dicho. Y es que ahora tenía una familia, una que sin saber, siempre quise tener, Abuelos, Tíos, Tías, Primos. "Primos", o si, los chicos se apegaron a mí con rapidez asombrosa, basto con que Tía Rosalie les dijera a todos que era "hija de Bella" para que todos me abrazaran con fuerza.
Félix y Garrett los gemelos de Tía Rosalie no hicieron más que contar mil picardías que hacían a diestra y siniestra, mientras un muy serio Peter (uno de los dos hijos de Tía Alice) trataba de poner reparos en cada travesura contada. Charlotte, que para tener 13 años era una chica bastante alta, casi tanto como lo era yo, permaneció callada la mayor parte del tiempo, se notaba bastante embelesada mirando a Jacob, él la tenía deslumbrada y en realidad no pude culparla, mi Jacob era mucho mejor que los príncipes azules de los cuentos, porque era real y era mío, me lo había hecho saber con palabras y acciones, de la misma forma en que yo quería demostrarle día tras día que era suya.
Luego del gran alboroto en la cocina y viendo que ya era media tarde, Jacob decidió que ya era hora de partir. Cuando me dijo que debíamos irnos sentí que ni siquiera quería moverme de aquella casa en semanas, la calidez de los Cullen no solo se sentía en aquella Mansión, yo la sentía muy dentro de mí y no quería marcharme. Tía Alice intervino en la conversación diciendo que aún teníamos muchas cosas por charlar y que era mejor que pasara la noche en esa casa, mientras insistió en que Jacob partiera lo antes posible de vuelta a la reserva, insistencia que apoyo muy fervientemente y muy poco sonrientemente la Tía Rosalie. Lo sentía por Jacob pero realmente quería permanecer allí.
Cuando él partió los Abuelos me tomaron de las manos y me llevaron a una de las habitaciones del nivel superior.
Una gran cama con dosel se extendía junto a un gran ventanal y frente a una pared de color azul rey, una puerta lateral, un pequeño escritorio, una cómoda, un estante lleno de libros y otro de CDs completaban la decoración sencilla que me ofrecía la habitación a la cual me habían llevado los Abuelos.
—Aquí estarás a gusto —dijo la Abuela Esme—. Podrás pasar aquí esta noche y todas las noches que necesites, hasta que preparemos una habitación adecuada para ti.
—Oh Abuela, puedo quedarme donde sea, no necesito que preparen nada más, es más esta habitación es perfecta en todo caso.
—Bueno si, tal vez te agrade —intervino el Abuelo Carlisle—. Debes tener algunos gustos parecidos a tu Madre, pues esta es su habitación.
De pronto todo lo que me rodeo tenía un nuevo significado, entendí entonces porque en los estantes pululaban las obras de Jane Austen y los CDs de Aerosmith y Bon Jovi que Mamá también tenía en casa. Me acerque al escritorio y pude ver el mismo orden que solía tener Mamá en el suyo, "un desorden de mucho orden" solía decir ella, una agenda en el centro del escritorio llamo mi atención y mi inmensa curiosidad salió a relucir de nuevo, invitándome a abrirla, en la primera página estaba la muy pulcra letra de mi Madre, "Pertenece a Bella Swan, futura Sra. Cullen", eso me hizo sonreír, recordé que solía colocar lo mismo en mis cuadernos, remarcando mi deseo de ser la "futura Sra. Black".
Me gire aun sonriendo para mirar a los Abuelos y estos me sonreían ampliamente. Dentro de mi cabeza había un montón de preguntas que no tenían respuestas y desde que había llegado a la Mansión miles más se acumularon, así que había mil cosas que quería decir pero opte por la pregunta que pululaba en mi cabeza desde que vi las fotografías.
—¿Por qué tantos chicos? Quiero decir, propios y ajenos, en todo caso. ¿Por qué acoger a mi Madre?
—Bueno es una larga historia —dijo el Abuelo.
—Tengo tiempo Abuelo y creo que todos uds. piensan que no voy a ir a ninguna parte pronto, pues me quieren aquí, ¿no es cierto? —dije sonriendo.
Ambos también sonrieron y tomaron mi mano guiándome a la cama donde se sentaron en el borde, mientras yo tome lugar al centro de la misma esperando por la larga historia. Se miraron a los ojos y fue la Abuela quien comenzó el relato.
—Carlisle y yo pertenecemos a familias de negocios muy reconocidas en Chicago, él al igual que yo, fuimos hijos únicos, herederos respectivos de los negocios de ambas familias. Nuestros Padres habían planeado nuestras vidas con sumo cuidado, suena mal decirlo, pero más que sus hijos éramos para ellos un negocio bien llevado —dijo con tristeza—. Uno que debía traer beneficios a futuro.
—Cuando éramos adolescentes, un poco menores que tu —intervino el Abuelo—. Nuestros Padres quisieron fusionar sus negocios y la mejor opción fue unirnos en matrimonio. Así que nos comprometieron sin siquiera conocernos, era un matrimonio de negocios puro y simple, así que el requisito del amor no estaba implícito en el mismo y ni ellos mismos esperaban que el matrimonio lo conllevara, lo hicieron de la misma forma en que también decidieron que nuestros estudios universitarios estuvieran destinados a prepararnos para dirigir nuestras empresas. Cuando íbamos a entrar a nuestro último año en el Instituto, ellos nos inscribieron en la misma Institución a fin de que nos conociéramos y fue así como Esme y yo nos vimos por primera vez —sus ojos se encontraron y pude ver que brillaban al contemplarse—. Pero sus planes tan bien trazados no les salieron como deseaban… —dijo con una sonrisa pícara mirando a la Abuela.
—Sus proyectos tuvieron tres fallas, con las que no contaron —continúo la Abuela—. En primer lugar Carlisle soñaba con ser Medico y yo con ser Arquitecto y dedicarme luego a la Decoración de Interiores, segundo, teníamos el apoyo de mi Abuela Paterna que no estaba de acuerdo con los planes de nuestros padres y tercero…
—Esme y yo nos enamoramos desde la primera vez que nos vimos —concluyo el Abuelo y una vez más vi ese brillo en sus ojos mientras se miraban. Había amor en esa mirada y extrañamente viéndolos allí sentí mi corazón pleno.
Después de tantos años ellos aún sentían ese amor que habían conocido prácticamente a mi edad, de la misma forma en que Mamá debió haberlo conocido, igual que yo había conocido a mi Jacob. Desee con todo el corazón que la historia de mi Madre y mi Padre tuviera otra oportunidad, aunque esta fuera remota y también desee con todo el corazón que Jacob me amara con la misma intensidad con la que sentía que se amaban los Abuelos y pudiéramos permanecer juntos como ellos lo habían hecho.
Odiaba romper la burbuja que se había formado entre ellos, pero mi curiosidad por conocer el resto de la historia fue mayor.
—¿Y entonces, que hicieron?
—Lo único que nos quedaba por hacer —dijo la Abuela volviendo a mirarme—. Con la ayuda de mi Abuela nos matriculamos en la Universidad en las carreras que deseábamos y antes de entrar a la misma nos casamos.
—Nos enfrentamos a nuestros Padres y estos por supuesto nos desheredaron —culmino el Abuelo sin dejar de sonreír.
—Con la ayuda de mi Abuela y con nuestra obvia falta de interés por la vida social de Chicago, decidimos mudarnos a un apartamento muy cómodo cerca de la Universidad —continuo la Abuela—. Al principio el apartamento nos parecía enorme para los dos, pero Carlisle y yo habíamos resentido mucho ser hijos únicos y ambos queríamos una familia grande, tan grande como fuera posible.
—En nuestro tercer año en la Universidad llevábamos muy bien equilibradas nuestras responsabilidades estudiantiles, pensamos que habíamos esperado suficiente y decidimos comenzar a tener familia.
—Nuestro Emmett llego 10 meses después —comento la Abuela—. Y rápidamente vinieron Edward y Alice.
Sonreí cuando escuche el nombre de mi Padre, mientras el Abuelo continuaba el relato.
—Cuando Edward y Alice nacieron, Esme tuvo complicaciones, así que tener más bebes ponía en riesgo su vida. Fue entonces que pensamos que nuestra familia ya no sería tan grande como deseábamos. Con el tiempo y después de muchas cosas nuestros Padres nos perdonaron y querían que tomáramos las riendas de las empresas y volviéramos a la vida social en Chicago, pero nosotros queríamos una vida más tranquila para criar a los chicos, así que dejamos las empresas en buenas manos y nos mudamos acá, así yo podría trabajar en el hospital y Esme dirigiría su negocio en Port Ángeles a medio tiempo.
—Amábamos profundamente a nuestros chicos —dijo la Abuela—. Pero una vez más habíamos comprado una casa demasiado grande para nosotros. Carlisle había sugerido la adopción como alternativa y fue algo que estábamos considerando hasta que conocí a tu Madre en el hospital, y yo… me enamore de sus ojos… unos ojos tan parecidos a los tuyos —no pude evitar sonreír ampliamente una vez más—. Me pareció tan injusto que ella pasara tanto tiempo sola en el hospital, sus Padres ya no estaban y sus Tíos no se ocupaban de ella, así que desde ese instante me prometí a misma que haría todo lo posible por cuidar de ella. Afortunadamente Carlisle también estaba apegado a Bella y eso facilito las cosas para permanecer a nuestro lado.
—Solo faltaba la aprobación de los chicos —dijo el Abuelo—. Y ellos querían traerla a casa desde el primer día, principalmente Alice quien le insistió a Esme para arreglar esta recamara esa misma noche cuando llegamos a casa. Rosalie y Jasper también perdieron a sus Padres y cuando nos enteramos que éramos sus únicos parientes nos decidimos a pedir sus custodias, al igual que solicitamos a los Tíos de Bella que nos cedieran también la suya, lamento decir que fue muy fácil que ellos la cedieran.
—Mi Rosalie y mi Jasper estaban muy rotos cuando llegaron aquí, pero fueron precisamente Alice, Bella, Edward y Emmett quienes los sacaron de su depresión, más de lo que pudimos hacerlo Carlisle y yo… Y así, sin casi darnos cuenta —suspiro la Abuela—. La casa se había llenado de niños, tal cual como siempre lo quisimos. Habíamos planeado tener muchos hijos… creíamos que no podría ser… pero no siempre los planes salen como uno quiere, a veces las cosas terminan siendo mejor que ninguno de nuestros sueños.
Carlisle tomo el rostro de Esme entre sus manos y la beso en los labios muy tiernamente, pensé en ese instante que había escuchado la mayor historia de amor de mi vida, un amor que no solo compartían los Abuelos, sino que habían extendido ese amor a sus hijos, a todos sus hijos y en ese instante me alegre más que nunca de formar parte de los Cullen, pues sabía que esa sensación de amor se mantendría conmigo para siempre.
—Bueno… bueno… la niña debe descansar antes de la cena Esme.
—No soy una niña Abuelo —bufé.
—Para nosotros siempre lo serás, así como tu Madre también sigue siendo nuestra nena.
No pude evitar asentir dándoles la razón. Se levantaron de la cama, besaron mis mejillas y se despidieron, pero la Abuela giro hasta la cómoda y tomo un portarretratos que no había notado y lo extendió hasta mí.
—Tal vez te guste verlos, tenían tu misma edad cuando fue tomada —me entrego el retrato y se marchó.
Cuando vi la fotografía, dos jóvenes abrazados, hermosos y felices, me sonreían desde la misma. Mi Madre era una de ellos, sus ojos brillaban, como nunca había recordado que lo hubieran hecho y el chico parecía resplandecer aún más que ella. Sus cabellos con hermosos tonos ocre, sus precios ojos verdes, su nariz, su boca, Dios… si no tuviera a mi Jacob pensaría que él era el hombre más perfecto que hubiera visto nunca, en ese momento entendí porque mi Madre no podía dejar de pensar en él, como sabía que no había dejado de hacerlo, él era mi Padre.
Él era Edward Cullen.
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…All the leaves are brown
And the sky is grey
I've been for a walk
On a winter's day
If I didn't tell her
I could leave today
California Dreamin'
On such a winter's day…
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California Dreamin' – The Mamas & The Papas
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POV Bella
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—Te gusta esta tranquilidad —dijo Demetri abrazándome por detrás y apoyando su barbilla en mi hombro—. Las costas de California son un paisaje deslumbrador, es tan cálido aquí, la primera vez que lo vi pensé que sería el mundo ideal, ese donde quería permanecer por siempre.
—O si, es fantástico, el olor del mar me relaja mucho y tienes razón es realmente cálido.
—Que bien, es lo que quería, que te sintieras tranquila, que te relajaras y la pasáramos bien.
—Siempre la paso bien cuando estoy contigo, de eso no tengo quejas.
—Seguro, ¿entonces piensas que podemos pasar más tiempo juntos?
No quería girarme, preferí quedarme así y que él no mirara mi rostro, temí que todas mis dudas fueran transparentes para él y lo último que quería era que él se sintiera mal sin haber hecho nada para ganarse aquello.
—Como te dije, yo no la paso mal contigo, eres un hombre estupendo, ¿quién se negaría a todo lo que me has brindado? —dije tratando de hacerlo sentir bien.
—Me gustas Isabella, disculpa que sea tan directo, pero esa es la verdad, me gustas y mucho y hace mucho tiempo que nadie me gustaba como lo haces tú. Sé que tal vez no es fácil para ti, sé que a veces me evitas, no entiendo muy bien porque, pero… si tu quisieras las cosas serían tan distintas.
Esta vez sí me gire, él no merecía que ignorara sus palabras.
—Demetri, yo no sé si pueda corresponder a lo que me ofreces, no si sea la persona adecuada para ti.
—¿Por qué lo dudas? Yo sé que lo eres, eres inteligente, talentosa, una mujer realmente hermosa, que otra cosa podría pedir que ya tu no tengas.
—No sé si pueda corresponder a tus sentimientos y eso no sería justo para ti —dije casi sin aliento.
—Ves… por eso me gustas tanto, porque a pesar de todo puedes ser sincera y decir lo que piensas y lo que sientes.
Sus ojos eran tristes, me regañe a mí misma por no medir mis palabras.
—No quise lastimarte, lo siento…
—No, no lo has hecho, me alegra que puedas decirme la verdad, pero este es un riesgo que quiero correr yo, tal vez lo tome como un reto, "como enamorar a Isabella Swan", hasta podría ser un buen título para un libro.
—No bromees —dije con una risita, esta era una de las cosas que me encantaba de Demetri, podía hacerme reír, era innegable que era un hombre increíble, y yo tonta y muy estúpidamente me negaba a aceptar un sentimiento más allá de la amistad.
—Dame una oportunidad, no te pido que me respondas ahora, piénsalo, yo no voy a forzar nada, tu solo déjate llevar y yo me encargo de todo.
—Demetri no puedo prometer nada.
—No lo estás haciendo, tu sola dame esa oportunidad y prometo que no te arrepentirás, sino da buen resultado estará bien, yo tampoco quiero hacerte daño y que pienses en estar conmigo más allá de lo tú quieras, pero es que ya no puedo ser solo tu amigo Isabella, yo necesito tener algo más contigo, necesito más de ti.
Acerco sus labios a los míos y me beso, su beso llevaba desesperación, ansia, un deseo que tal vez ni yo misma podía comprender, dejarme llevar por él iba a ser lo más fácil que podría hacer en mi vida y aun así, tenía tanto miedo a fallarle a él o a mí misma en el proceso.
Se separó muy lentamente, saboreando aun mi labio inferior, atrapándolo entre los suyos antes de decirme:
—Solo una oportunidad, solo eso.
No supe que responder, solo quise saborear sus labios otra vez, de la misma forma en que él lo había hecho, tal vez yo también necesita esa oportunidad, tal vez esa era mi realidad y debía enfrentarla ahora y mi respuesta sobraba. Me separe de él con su reticencia, imagine que quería seguir lo que habíamos iniciado y creía perder el instante, yo igual no dije nada, tome su mano y lo guía hasta el nivel inferior, hacia las habitaciones, necesitaba que él no volviera a preguntar nada más y también necesitaba dejar de pensar y eso lo lograría de una sola manera.
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...Cada cosa en su sitio el pasado el presente
en el polvo mis dedos se juntan
y quiero tenerte cambiando conmigo...
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Fotografía – Gloria Estefan
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POV Nessie
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No sé cuánto tiempo pase contemplando la fotografía, acariciándola con la punta de mis dedos, quería grabar en mi memoria esa imagen, la de mis Padres juntos y felices. Comencé a buscar similitudes de él en mí, allí estaba yo, mi mismo color de cabello, la forma de mi nariz, mi boca, pero también estaba en Mamá, el color de sus ojos, los rizos en su cabellos, la Abuela había dicho que yo era "su mezcla perfecta", quise pensar también que era así, que en cierta forma yo era lo mejor de ambos.
Escuche toques en la puerta e inmediatamente asomaron los sonrientes rostros de mis Tías. Ambas notaron la fotografía que estaba en mis manos y ampliaron sus sonrisas.
—Se ven realmente hermosos en esa fotografía, ¿no te parece? —dijo Tía Rosalie
—Sí, definitivamente —respondí.
—Sentimos interrumpir —dijo Tía Alice—. Pero necesitamos hablar contigo antes de la cena.
—Bien Tías, "suéltenlo".
—Dios… cuando hablas así me recuerdas a tu Tío Emmett —espetó la Tía Rosalie—. Pero bien… no esperaba menos de ti —dijo sonriendo—. En primer lugar nena, cuéntame algo, ¿qué hace una niña tan linda como tú con un cachorro como el que trajiste?
—¡Oh por Dios! De verdad que son hermanas de mi Madre, ella se expresa de la misma forma de él —dije un poco molesta.
—¿Qué quieres que pensemos de un chico de su edad, que va detrás de una niña como tú?
—No soy una niña Tía Rose —le espeté.
—Lo eres para mí y te aseguro que Bella piensa igual, ¿no es cierto? —rodé los ojos al recordar que realmente mi Madre debía ser una Cullen, sin duda alguna—. Pero bien, tranquila, eso podremos arreglarlo en otro momento. Venimos aquí a hacerte otras preguntas, preguntas sobre tu Madre.
—Sí, exacto —interrumpió Tía Alice—. Tu Tía Rose y yo tenemos la leve sospecha de que si estás aquí con ese cacho… —se detuve al ver mi expresión—. Con tu "novio", es porque tu Madre no debe tener idea de que has venido acá, ¿o nos equivocamos?
Trague saliva fuertemente y sentí como mi rostro se teñía de carmesí, sabía que no podría mentirle a esas mujeres.
—Como lo creímos —dijo Tía Rosalie.
—Bien nena, igual tenemos muchas cosas que resolver con tus muy testarudos Padres, así que ha llegado la hora.
—¿La hora de que Tía Alice? —pregunte sin querer saber en realidad la respuesta.
—La hora de que nos des el teléfono de tu Madre, la hora de que ella sepa que estas aquí, la hora de que todas las verdades salgan a la luz, en fin, la hora de que tus muy testarudos Padres regresen a Forks, es la hora de que Bella vuelva a casa.
Supe perfectamente que en realidad, "si", era la hora, fue el instante mismo en que me di cuenta que estaba en graves problemas, Bella Swan iba a matarme.
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…La vida te da sorpresas
Sorpresas te da la vida hay Dios…
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Pedro Navaja – Rubén Blades
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POV Bella
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Volvía a la casa de Demetri sintiendo todo el peso de una noche sin dormir, me sentía cansada, pero no quería que él pensara que sus intentos por hacerme pasar un buen fin de semana me aburrían.
Deseaba más que nada un baño de agua caliente y él accedió felizmente a que lo tomara al llegar a su apartamento.
Mientras me duchaba, escuche el tono de mi móvil al sonar, me debatí entre dejarlo sonar o decirle a Demetri que lo tomara. La única llamada importante que podía recibir era de Nessie así que si él la tomaba ella sabría que estábamos juntos, antes de irse me había hecho la acotación de que me "divirtiera" y sabía que ella y Demetri le daban el mismo significado.
—¡Demetri, quieres tomar la llamada por favor! —grite desde la ducha—. ¡Si es Nessie dile que la llamare en cuanto salga, si es otra persona dile que luego lo hare!
El móvil dejo de sonar, mientras yo terminaba de salir de la ducha y Demetri entro al baño con el teléfono en la mano.
—¿Es Nessie?
—No, pero quien llama insiste en que es importante, que debes tomar la llamada.
Temiendo que algo le hubiera ocurrido a mi niña tome el móvil en mi mano.
—Sí, ¿quién habla?
—Isabella Marie Swan.
Nunca en la vida hubiera podido olvidar esa voz, así lo hubiera querido.
Había decidido dejarla atrás hace tanto tiempo y esa decisión había partido mi corazón en pedazos, pero estaba allí, la escuchaba al otro lado de la línea.
—¿Aa… Alice?
—Tengo a Nessie conmigo, si la quieres ver debes venir a Forks, ¡AHORA MISMO!
La comunicación se interrumpió y el móvil casi cae de mi mano cuando sentí que mis piernas perdían fuerzas, yo solo pensaba que esto no podía estar ocurriendo.
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